Tecnología
El gimnasio de la mente
La transición del campo a la ciudad obligó al gimnasio del cuerpo. La transición hacia la IA va a obligar al gimnasio de la mente.
Un lector me escribió esta semana con una analogía tan precisa que me obligó a detenerme. La transición del campo a la ciudad hizo obligatorio el gimnasio del cuerpo. La transición hacia la inteligencia artificial va a hacer obligatorio el gimnasio de la mente. Un Inciso de Alfredo Yánez Mondragón.
Un lector me escribió esta semana. Hablaba de su abuelo. Contaba que aquel hombre nunca fue al gimnasio, nunca hizo yoga, nunca oyó hablar de pilates. Trabajaba en una oficina, se movía poco, terminó con las piernas flacas y no llegó bien a la vejez. Y el lector añadía la observación que me pareció importante: fue la generación siguiente la que entendió que hacía falta disciplina consciente con el cuerpo, porque el trabajo ya no la exigía. Cuando el campo dejó de ser el escenario del trabajo humano, el cuerpo empezó a atrofiarse en el escritorio. Y el gimnasio dejó de ser una excentricidad de atletas para volverse una necesidad ordinaria de cualquiera que quisiera envejecer con dignidad.
Su tesis, que amplío aquí con permiso suyo, es que lo mismo está a punto de pasar con la mente. Y que no lo estamos discutiendo con la seriedad que amerita.
Voy a defender esa tesis con datos, porque es lo que INCÍSOS hace. Pero antes conviene formularla en sus términos exactos, sin adornos ni matices. Hay dos maneras de usar la inteligencia artificial. La primera es consciente: la persona dirige el proceso, verifica el resultado, discute lo que la máquina le devolvió, extrae la punta, aprende. La segunda es inconsciente: la persona delega, acepta, firma sin leer. En la primera manera, la IA es una herramienta que amplifica la mente. En la segunda, la sustituye. Y como pasó con el cuerpo cuando el trabajo dejó de exigirle esfuerzo físico, la mente que deja de ejercitarse se atrofia. No es metáfora. Es descripción.
Lo que dicen los circuitos
La afirmación de que la mente se atrofia sin ejercicio no es del lector que me escribió, ni mía. Es de la neurocientífica Maryanne Wolf, que lleva veinte años estudiando qué le pasa al cerebro humano cuando lee, y qué le pasa cuando deja de leer profundamente. Su libro Reader, Come Home: The Reading Brain in a Digital World, publicado en 2018, es la referencia canónica sobre el tema. Su tesis central, que sostiene con evidencia neurológica, es que la lectura sostenida —la capacidad de seguir un argumento durante miles de palabras, mantener varias ideas en memoria simultáneamente, procesar matices— no es una habilidad natural. Es una habilidad adquirida, construida sobre circuitos neuronales específicos que se forman con ejercicio constante. Cuando el ejercicio desaparece, la habilidad se degrada. Los circuitos siguen ahí, pero se debilitan en las conexiones que los mantenían operativos.
En los últimos dos años, la investigación sobre el impacto específico de los asistentes de IA generativa sobre esos circuitos ha empezado a producir hallazgos convergentes. Un estudio publicado en enero de 2025 en la revista Societies, dirigido por el investigador Michael Gerlich del SBS Swiss Business School, encuestó a 666 participantes de distintas edades y niveles educativos. El hallazgo central: existe una relación negativa estadísticamente significativa entre la frecuencia de uso de IA y la capacidad de pensamiento crítico. El mecanismo mediador que Gerlich identifica se llama cognitive offloading —descarga cognitiva—: el proceso por el cual el cerebro delega en un sistema externo funciones que antes ejercía por sí mismo. La descarga no es intrínsecamente mala. Usar una calculadora es descarga cognitiva y ha permitido a la humanidad hacer ingeniería. El problema es cuando la descarga se vuelve total, y cuando el sistema al que se descarga no exige de vuelta ninguna verificación crítica.
Un estudio del MIT publicado en 2025 midió con electroencefalografía la actividad cerebral de estudiantes universitarios mientras realizaban tareas de escritura en tres condiciones: usando asistentes de IA, usando buscadores web tradicionales, o sin herramientas. Los estudiantes que usaron IA mostraron consistentemente menor «carga cognitiva» y menor «compromiso cognitivo» que los otros dos grupos. No es opinión de los investigadores: es medición directa de actividad neuronal. El cerebro que delega hace menos. Y el cerebro que hace menos, con el tiempo, puede hacer menos.
La revisión sistemática más reciente sobre este tema, publicada en 2026 por Dergaa y colegas en la revista ScienceDirect, propuso incluso una nueva categoría clínica: AI-Chatbot-Induced Cognitive Atrophy (AICICA), atrofia cognitiva inducida por asistentes de IA. La denominación es propuesta, no consensuada aún en la literatura médica. Pero el hecho de que ya se esté proponiendo indica que el fenómeno es lo suficientemente robusto como para que empiece a tener nombre técnico.
Lo que dicen los aulas
Hasta aquí lo neurológico. Pero el lector que me escribió no hablaba de laboratorios. Hablaba de la vida cotidiana. Y en la vida cotidiana, el mejor indicador de lo que le está pasando a la mente hispanohablante contemporánea es lo que se está viendo en las aulas.
Suecia fue el país que dio el primer aviso institucional del hemisferio occidental. En agosto de 2023, la ministra sueca de Educación, Lotta Edholm, anunció que el país revertía parte de su política de digitalización escolar. La razón: el estudio internacional PIRLS, que mide comprensión lectora en niños de cuarto grado, había documentado una caída de once puntos en Suecia entre 2016 y 2021. De 555 puntos promedio a 544. Suecia seguía por encima del promedio europeo, pero la caída era sostenida y coincidía con la digitalización acelerada de las aulas suecas durante ese período. El gobierno decidió no esperar más y aplicó tres medidas concretas. Primera: cancelar la obligatoriedad de dispositivos digitales en los jardines de infancia. Segunda: eliminar completamente el aprendizaje digital para menores de seis años. Tercera: asignar 685 millones de coronas suecas —cerca de 60 millones de euros— para comprar libros de texto impresos y devolverlos a las aulas.
En 2024, el Karolinska Institutet, una de las instituciones científicas más respetadas de Europa, emitió una declaración pública sobre la estrategia nacional de digitalización educativa sueca. La frase clave, que conviene citar textualmente: existe evidencia científica clara de que las herramientas digitales, más que mejorarlo, deterioran el aprendizaje del estudiante. Es una afirmación fuerte. Y viene de una institución médica que no suele emitir declaraciones políticas.
Suecia no es un caso aislado. Dinamarca, Países Bajos, Finlandia y Noruega han empezado, con distintas velocidades, procesos similares. En Estados Unidos, varios estados con alta densidad hispana —Florida, California, Texas, Ohio— tienen legislación en discusión sobre uso de teléfonos en escuelas primarias. En España, el debate está abierto y sin resolución nacional; algunas comunidades autónomas han empezado a regular. En América Latina, el debate apenas empieza, y en muchos países ni siquiera ha empezado.
La segunda pieza de esta serie que empieza hoy describirá con detalle el caso sueco y su onda expansiva. Vale la pena leerla completa: es probablemente el experimento educativo más consecuente de esta década, y su lección se aplica directamente al mundo hispanohablante.
Lo que dicen los cheques de los profesores
Hay un dato más, que la revista New York Magazine documentó en mayo de 2025 y que las universidades norteamericanas están procesando con creciente incomodidad. Más del 50 por ciento de los adolescentes en Estados Unidos ha usado asistentes de IA para tareas escolares, según Pew Research Center. En algunas universidades, según reportajes internos citados por el mismo medio, la proporción de trabajos que muestran signos de asistencia por IA se acerca al 90 por ciento. Los profesores lo saben. Los estudiantes lo saben. Y el sistema, en la mayoría de los casos, no ha decidido qué hacer al respecto.
La consecuencia inmediata es que universidades como Yale han empezado procesos internos —»reconciliaciones quietas», los llamó una publicación estudiantil en octubre de 2025— para redefinir qué significa evaluar el aprendizaje de un estudiante que puede haber usado IA en cada paso de su trabajo. La consecuencia mediata es más grave. Si el estudiante que se gradúa hoy no ejercitó la capacidad de escribir un ensayo sin asistencia, de leer un libro entero sin resúmenes automáticos, de defender una tesis ante preguntas incómodas sin poder consultar un asistente en tiempo real, ese estudiante llega al mundo laboral con una atrofia cognitiva que ni él ni sus profesores están midiendo. Y esa atrofia se agravará durante su vida profesional, porque el uso de la IA se intensificará, no se reducirá.
La analogía funciona en los dos sentidos
Aquí conviene volver al lector que me escribió, porque su analogía tiene un componente que no he desplegado todavía. Lo dijo así: «hoy en día todo el mundo ya está acostumbrado, hay un gimnasio, hay pilates, ahí al lado el yoga». La analogía funciona no solo por el diagnóstico —el cuerpo se atrofia, la mente se atrofia— sino también por la respuesta que la sociedad terminó dando cuando el cuerpo empezó a fallar. La respuesta fue una disciplina consciente, industrializada, distribuida en instituciones específicas —gimnasios, clases de yoga, pilates, entrenadores personales— que el mercado supo construir en menos de treinta años. Nadie decretó que el cuerpo humano necesitaba gimnasio. Fue la sociedad la que, al ver las consecuencias del sedentarismo, se organizó para responder.
La pregunta que la analogía deja abierta es si vamos a tener la lucidez, esta vez, de organizar la respuesta antes de que el daño sea generalizado. O si vamos a esperar a que la próxima generación llegue a los cuarenta años con la equivalente cognitiva de las piernas flacas del abuelo del lector para empezar a discutirlo.
Yo tengo mi apuesta. Creo que hay una minoría creciente —de padres, de educadores, de trabajadores del conocimiento, de profesionales de oficios que exigen criterio— que ya lo está entendiendo y ya está actuando. Volviendo a la lectura profunda. Escribiendo a mano. Haciendo cálculo mental. Manteniendo conversaciones largas sin consultar el teléfono. Discutiendo lo que la máquina le devolvió antes de aceptarlo. Ese es el gimnasio de la mente del que hablaba el lector. Y como el gimnasio del cuerpo, funciona solo si se practica con regularidad y con disciplina consciente.
La pieza que sigue en esta serie va a Suecia. La tercera va a la generación que no está haciendo el gimnasio. Y las tres, juntas, son la manera que INCÍSOS encontró para responderle a un lector que escribió, en una nota de voz sin puntuación, la mejor idea editorial que hemos recibido este año.
Gracias, Alfonso.
Navegación de la serie
Serie · El Gimnasio de la Mente
- Pieza 1 · El gimnasio de la mente (estás aquí)
- Pieza 2 · Suecia dio marcha atrás →
- Pieza 3 · La generación bruta →
Piezas vinculadas
Fuentes principales
- Maryanne Wolf · Reader, Come Home: The Reading Brain in a Digital World (2018).
- Michael Gerlich · AI Tools in Society: Impacts on Cognitive Offloading and the Future of Critical Thinking · revista Societies (2025).
- Dergaa et al. · AI-overdependence and human cognitive decline · ScienceDirect (2026).
- MIT · estudio de electroencefalografía sobre uso de IA en tareas de escritura (2025).
- Pew Research Center · encuesta sobre uso de IA en tareas escolares de adolescentes (julio 2025).
- Skolverket, Ministerio de Educación de Suecia · política de reducción de digitalización escolar (2023).
- Karolinska Institutet · declaración sobre digitalización educativa (agosto 2024).
Sobre el autor
Alfredo Yánez Mondragón es fundador y editor en jefe de INCÍSOS. Periodista con más de veinte años de experiencia en medios, radicado en Columbus, Ohio. Autor de nueve libros publicados en Amazon, entre ellos La inteligencia NO es artificial, ensayo dedicado a las cuestiones que esta serie desarrolla en formato periodístico.
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Los clips virales de la ONU circulan sin su contexto
Cómo un recorte de video cambia el sentido de una escena política.
El saludo entre Delcy Rodríguez y Pedro Sánchez se difundió en versiones de pocos segundos que sostenían conclusiones opuestas. El video completo dice otra cosa.
| Qué | Un mismo video del saludo en la ONU circuló en versiones que sostenían conclusiones opuestas. |
|---|---|
| Quién | Usuarios de redes, medios y la periodista que grabó la escena original. |
| Cuándo | Martes 22 de septiembre de 2026. |
| Dónde | Plenario de la Asamblea General y redes sociales. |
| Por qué | El recorte define el sentido de lo que el espectador cree haber visto. |
| Cómo | Cortando el inicio o el final de una secuencia de menos de un minuto. |
El martes 22 de septiembre de 2026, un video de pocos segundos se convirtió en el material más compartido de la jornada: Delcy Rodríguez acercándose a Pedro Sánchez en el plenario de la Asamblea General.
En algunas versiones, la escena terminaba con Sánchez mirando su teléfono sin responder. La conclusión que se difundía era un desplante. En el video completo, segundos después ambos se saludan y conversan brevemente.
Qué muestra el episodio
Ninguna de las dos versiones inventó imágenes. La diferencia estuvo en dónde empezaba y dónde terminaba el recorte. Esa es la forma de desinformación más difícil de combatir, porque el material es auténtico.
Cinco preguntas antes de compartir
- ¿Dónde empieza y dónde termina? Si el clip dura menos de veinte segundos y sostiene una tesis fuerte, busque el original.
- ¿Quién lo grabó? En este caso, la secuencia la publicó una periodista acreditada, identificable y con cuenta verificable.
- ¿Existe la transmisión oficial? Las sesiones de la ONU están en su archivo audiovisual; casi siempre hay una versión completa.
- ¿El texto sobreimpreso afirma algo que el video no muestra? Intenciones, motivos y estados de ánimo no se ven: se interpretan.
- ¿Qué gana quien lo comparte? No es una pregunta cínica. Es la forma más rápida de detectar un recorte interesado.
La regla corta
Un video auténtico puede sostener una afirmación falsa. Verificar no es preguntarse si las imágenes son reales, sino si muestran lo que dicen mostrar.
Fuentes principales
- Video publicado por la periodista Patrícia Vasconcellos, 22 de septiembre de 2026.
- Coberturas de La Nación, COPE y Periódico Cubano sobre la secuencia completa.
Tecnología
Cómo leer la lista de oradores de la Asamblea General
Guía para seguir la Asamblea General sin depender de terceros.
La ONU publica cada día un documento con el orden de intervenciones y el rango de cada delegación. Es la fuente que permite saber, sin intermediarios, cuándo habla cada país.
| Qué | La ONU publica listas provisionales con el orden de intervenciones del debate general. |
|---|---|
| Quién | Cualquier persona que quiera seguir la Asamblea sin intermediarios. |
| Cuándo | Durante el debate general, del 22 al 29 de septiembre de 2026. |
| Dónde | En los portales oficiales de la ONU. |
| Por qué | Las horas y el orden cambian y generan versiones contradictorias en redes. |
| Cómo | Leyendo el documento provisional y contrastándolo con la transmisión en vivo. |
Esta semana circularon dos fechas distintas para el discurso de Delcy Rodríguez ante la Asamblea General. No era desinformación: era una lista provisional que cambia.
Qué es la lista
Cada día, la Secretaría publica un documento con las delegaciones inscritas para hablar, en orden, y con el rango de quien intervendrá. Las siglas indican si habla un jefe de Estado, un jefe de Gobierno, un ministro o un representante.
Ese rango importa: es la manera formal en que la ONU registra a quién reconoce como representante de un Estado.
Tres reglas para leerla
- Es provisional. El orden se altera por retrasos, cambios de delegación y discursos que se extienden.
- Las horas son estimadas. Cada intervención está pautada para unos minutos, pero casi nunca se cumple.
- Las notas al pie cuentan. La documentación puede incluir aclaraciones sobre la situación de un gobierno, y esas líneas suelen ser tan informativas como el propio discurso.
Dónde ver y comprobar
La plataforma audiovisual oficial de la ONU transmite las sesiones en vivo y conserva el archivo, incluidas las sesiones del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra. Es la fuente que permite verificar una cita textual sin depender de un recorte.
Por qué este hábito sirve
Quien sepa leer la lista y consultar el archivo puede comprobar por su cuenta qué dijo un gobierno, cuándo y en qué términos. Es la diferencia entre creerle a un clip de treinta segundos y saber.
Fuentes principales
- Documentación de la 81.ª Asamblea General de la ONU.
- UN Web TV, archivo de sesiones.
Tecnología
Venezuela levantó el bloqueo a portales informativos
Cómo funciona un bloqueo de acceso en internet y qué significa que se levante por decisión administrativa.
La medida administrativa del 17 de septiembre devolvió el acceso a sitios de noticias. Cómo funcionaba el bloqueo y por qué puede volver sin una norma que lo impida.
| Qué | El Ejecutivo levantó restricciones de acceso a portales informativos. |
|---|---|
| Quién | Conatel y los proveedores de internet, según lo informado por las delegaciones de la mesa. |
| Cuándo | Jueves 17 de septiembre de 2026. |
| Dónde | Venezuela. |
| Por qué | Los bloqueos fueron el principal mecanismo de censura digital de la última década. |
| Cómo | Restricciones aplicadas por los proveedores, reversibles por la misma vía administrativa. |
Un bloqueo de acceso no borra un sitio: lo hace inalcanzable desde un país. Entender cómo funciona explica por qué su levantamiento, sin norma que lo respalde, es frágil.
Cómo se bloquea
Por nombre de dominio. El proveedor de internet responde con una dirección falsa o con un error cuando el usuario escribe la dirección del medio. Es el método más común y el más fácil de revertir.
Por dirección IP. Se corta el tráfico hacia el servidor. Afecta también a otros sitios alojados en la misma dirección.
Por inspección de tráfico. Requiere equipos especializados y permite bloquear contenidos específicos. Es el método más invasivo.
Qué cambió
El 17 de septiembre de 2026 el Ejecutivo levantó restricciones de ingreso a portales digitales. Al día siguiente, las delegaciones de la mesa de Caracas lo saludaron en un comunicado conjunto y anunciaron una mesa técnica sobre libertad de expresión y derecho a la información.
Qué no cambió
No se conoce una norma que fije procedimiento, motivación y control judicial para restringir un sitio. Sin eso, la medida depende de una decisión administrativa que puede revertirse igual de rápido.
Tampoco se publicó la lista de sitios liberados, de modo que no es posible verificar el alcance real del levantamiento.
Cómo comprobarlo desde fuera
Organizaciones especializadas miden bloqueos con pruebas técnicas distribuidas y publican reportes periódicos. Contrastar esos informes antes y después del 17 de septiembre es la única forma de saber cuánto se levantó de verdad.
Fuentes principales
- Comunicado conjunto de las delegaciones, 18 de septiembre de 2026.
- Reportes sobre la medida de Conatel, 17 de septiembre de 2026.
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