Política
Roberto Smith Perera: «La reconstrucción no puede esperar a la elección»
Roberto Smith Perera defiende un plan de país de 835 páginas y seis billones de dólares en diez años. Su tesis incómoda: reconstruir antes que votar. Su pregunta abierta: ¿tiene Venezuela los interlocutores para esa mesa?
El autor del Gran Viraje, exministro de Transporte y Comunicaciones, embajador ante la Unión Europea, fundador de Digitel y doctor en Políticas Públicas por Harvard acaba de publicar 835 páginas. Las llama plan de país, no libro. En conversación con INCÍSOS, Roberto Smith Perera defiende siete alianzas con Estados Unidos, una aritmética de seis billones de dólares en diez años y una tesis incómoda: Venezuela debe reconstruirse antes que volver a votar. La ventana, dice, no estará abierta mucho tiempo.
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Roberto Smith Perera lleva más de cuarenta años pensando a Venezuela. Fue autor del Gran Viraje, el octavo Plan de la Nación durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez. Fue ministro de Transporte y Comunicaciones, embajador ante la Unión Europea, fundador de Digitel. Es matemático de la Simón Bolívar, doctor en Políticas Públicas por Harvard. Y acaba de publicar 835 páginas que se autodescriben no como un libro sino como un plan: «Venezuela First World — El plan de reconstrucción soberana».
Conversamos a las dos semanas de la publicación. Smith Perera habla con la pausa de quien ya no necesita persuadir desde la urgencia. Habla, más bien, desde una tesis: Venezuela tiene por delante una ventana muy estrecha para convertirse en el principal aliado estratégico de Estados Unidos en el hemisferio occidental, y esa ventana exige decisiones que la diatriba electoral hace imposibles.
El optimista crónico
Lo primero que dice es que es un optimista crónico. «Eso ha sido mi norma durante muchos años». Pero advierte, con cuidado: «Ahora hay razones muy específicas para hacer aún más optimista esa manera de pensar».
Las razones son estructurales y él las enumera con la frialdad de quien viene de las matemáticas y la consultoría. Venezuela tiene las reservas petroleras probadas más grandes del planeta —304 mil millones de barriles, un 18% más que Arabia Saudita—. Tiene gas natural por 230 billones de pies cúbicos. Tiene Guri, uno de los complejos hidroeléctricos más grandes del mundo. Tiene una posición geográfica privilegiada en el Caribe. Y tiene un interlocutor que, por primera vez en décadas, ha decidido concentrar su estrategia geopolítica precisamente en el hemisferio occidental.
«Estados Unidos ya no quiere ser la potencia global con presencia y dominación en Europa, en Asia, en el Medio Oriente. Ellos han decidido que su concentración va a ser en el continente americano. Está expresado claramente en el documento de Estrategia de Seguridad Nacional que salió en noviembre», dice. «En ese contexto, hace falta un pilar para el futuro del continente. Y ese pilar es Venezuela. No puede ser Argentina, no tiene ubicación estratégica. Venezuela está en el Caribe, Venezuela tiene petróleo, Venezuela tiene una influencia muy fuerte en el sector energético».
La afirmación es enorme. Smith Perera la sostiene con la calma de quien la ha pensado mucho.
Un plan de nación, no un plan de gobierno

La primera distinción que defiende —y a la que vuelve una y otra vez durante la conversación— es que su libro no es un plan de gobierno. Es un plan de nación.
«Yo no puedo decir que soy el autor de esto, porque hay muchos autores. De distintos elementos del proyecto», aclara. «En cierta forma, lo que yo he tratado de hacer es ser un compilador de las mejores ideas de Venezuela sobre Venezuela. Y ese es mi rol».
La distinción no es retórica. Smith Perera evoca un precedente con el que claramente quiere asociarse: la generación del 28, la generación de Rómulo Betancourt joven. «Construyeron una potencia petrolera, una potencia energética e industrial con todo el proyecto del desarrollo de Guayana. Industrializaron al país. Crearon el seguro social, el Ministerio de Educación, el Ministerio de Salud». Y agrega un cálculo que ha hecho en otro lugar: si Venezuela hubiera continuado el camino que inició en los años 30 y desarrolló hasta los 70, «hoy sería un Corea, un Japón. Porque fue un país que creció al 6, 7% anual durante décadas y décadas, prácticamente sin inflación».
La invocación tiene peso. Smith Perera no propone refundar Venezuela. Propone retomar una trayectoria interrumpida.
La aritmética: por qué seis billones no es astronómico

Cuando se le plantea la cifra —seis billones de dólares en diez años— y la palabra «astronómica» aparece, Smith Perera no se defiende. La explica.
«Hablemos de la educación. Una escuela bien dotada, con piscina, teatro, canchas, profesores muy bien pagados, laboratorios… no baja de 20 o 30 millones de dólares para atender a mil muchachos. No existe forma de tener una educación de calidad en un rancho, como tenemos hoy en Venezuela». Multiplica: doce mil escuelas. La Universidad Simón Bolívar costó 170 millones de dólares en los sesenta, financiada por el BID; reconstruirla hoy con estándares contemporáneos costaría dos mil millones. La Central, tres a cinco mil millones. Una red ferroviaria que cruce el país desde San Félix hasta Maracaibo en cinco horas: 60 a 80 mil millones.
«Eso cuesta tanto dinero, no hay manera de escaparse de esas cifras», dice. Y entonces hace la distinción que sostiene toda la arquitectura financiera del plan: «La cifra luce gigantesca e inalcanzable si se tratara solo de financiamiento público o de gasto público. Y no se trata de eso».
Las inversiones petroleras —600 mil millones de dólares para llegar a 10 millones de barriles diarios— deben ser ciento por ciento privadas. La infraestructura de trenes, puertos y aeropuertos también. «Hoy en día, tú puedes levantar una nación como lo hemos visto en Singapur, en los países del Golfo, en Dubai, en los Emiratos, en Arabia Saudita. Se levantan no sobre deuda. Se levantan sobre inversión». Y completa: «En el mundo hay muchísimo más que seis billones de dólares buscando dónde invertir».
Las siete alianzas con Estados Unidos

Cuando se le pregunta cómo aterrizar todo esto, Smith Perera baja a lo concreto. Enumera siete alianzas que, en su lectura, deben formalizarse entre Venezuela y Estados Unidos.
Una alianza petrolera y energética, con privilegio para los negocios con Estados Unidos y América, no con China, Rusia o Irán. Una alianza monetaria, con dolarización ejecutada en cooperación con Washington para acabar con la inflación —«uno de los cánceres más profundos en la economía venezolana»—. Una alianza comercial, con un acuerdo de baja tarifa similar al que España mantiene con la Unión Europea. Una reindustrialización conjunta, con Venezuela como proveedora de aluminio, hierro, acero y tierras raras para el near-shoring estadounidense. Un acuerdo militar y de seguridad que incluya, eventualmente, presencia operativa estadounidense en el Caribe —«como en España, en Italia, en Japón, en Corea, en casi todos los países del Golfo»—. Una alianza antinarcóticos dura, con el objetivo declarado de «destruir completamente la industria de la cocaína en el continente americano». Y, por encima de todas, una alianza geoestratégica de fondo: Venezuela como pilar del orden occidental en el hemisferio.
La asimetría es evidente y Smith Perera no la oculta. Su argumento es que esa asimetría es preferible a la dependencia del eje Cuba-Rusia-Irán que caracterizó las últimas décadas. «Tuvimos un intento de destruir la esencia de que Venezuela está en el corazón de Occidente. Ahora tenemos la posibilidad de revertir ese intento».
La tesis que va a incomodar a casi todos
La parte más polémica de la conversación llega cuando Smith Perera plantea el orden de las prioridades. Lo dice sin atenuantes: «La reconstrucción es mucho más importante que la transición política».
Su argumento es operativo, no ideológico. La oposición venezolana, sostiene, ha cifrado todas sus apuestas en la ruta electoral. Pero esa ruta toma tiempo. «Reconstruir el CNE requiere muchísimo dinero y mucho trabajo. Un nuevo sistema de circunscripciones, un nuevo registro electoral, una revisión completa del conteo, del sistema electrónico. Eso no se puede hacer en menos de un año». Una elección, además, requiere por lo menos seis meses de campaña. «Y todavía hoy no hay ni siquiera una decisión sobre el nombramiento del nuevo CNE».
Hace cuentas: si el nombramiento ocurre en septiembre de este año, «estamos hablando de dos años. ¿Y qué pretende hacer la oposición en esos dos años? ¿Marcha?».
Mientras tanto, dice, los problemas se acumulan. «En Caracas ya empezaron los apagones con frecuencia. En el interior de Venezuela —y yo vivo en el interior— las caídas son el pan de cada día. El problema del agua va de mal en peor. El arranque del sector petrolero depende totalmente del arranque del sector eléctrico. Tenemos 800% de inflación, somos prácticamente el único país del mundo con esa inflación».
La propuesta, entonces, es invertir el orden. Primero reconstrucción, gobernada por un Consejo Nacional de Reconstrucción tecnocrático y meritocrático, con mandato definido. Reseteo constitucional. Dolarización. Arranque productivo. «En tres, cuatro, cinco años, cuando ya estamos en un país organizado, con un 15% de crecimiento, hay empleo, hay estabilidad económica, entonces podemos comenzar a ser más sofisticados en nuestras aspiraciones sobre lo que queremos en nuestro sueño personal, por ejemplo, de votar por cualquier cosa».
La frase que cierra el argumento es la que va a generar reacciones: «Las elecciones fueron las que nos llevaron a Chávez. No me vengas con que las elecciones son la fórmula perfecta para sacar un país adelante. La fórmula perfecta es tener un diseño de nación».
La apelación a la inteligencia
Cuando se le plantea que su propuesta no encuentra fácilmente lugar en un debate nacional dominado por dos polos —el continuismo administrado por Delcy Rodríguez y la apuesta electoral de María Corina Machado—, Smith Perera no busca una tercera vía. Busca, dice, una mesa.
«Apelo a la inteligencia. Yo apelo a la inteligencia de María Corina Machado, de Delcy Rodríguez, de Donald Trump, de Marco Rubio. Apelo a la inteligencia de quienes dirigen a Venezuela hoy. Yo no dirijo a Venezuela hoy. La dirigen ellos. Uno desde un lado, otro desde el otro lado».
Y añade, sin condescendencia: «Yo estoy seguro de que si yo me siento al lado de Delcy y al lado de María Corina y les digo: ‘bajemos los arcos de la flecha y la tele, ¿qué Venezuela soñamos?’ —seguro que vamos a estar de acuerdo. La Venezuela que queremos es una Venezuela que ilumine. Es un Dubái, es una Arabia Saudita, es un Japón, es una Suiza, es una Alemania».
El precedente que invoca es Konrad Adenauer en la Alemania de posguerra. «Un paréntesis de cinco años para que hubiera una elección en Alemania. Y la primera elección no fue presidencial, no fue nacional. Fue una elección de alcaldes. Durante esos cinco años se implementó el Plan Marshall. Se desarrolló un programa de recuperación industrial, agrícola, de infraestructuras, de puertos, de aeropuertos. En un esquema que no era democrático. Era un esquema de intervención directa extranjera. Allí estaba Eisenhower, allí estaba Marshall».
La incomodidad histórica del paralelo no se le escapa. La asume.
La justicia que sí cuenta
Quizá el inciso más fino de la conversación es cuando, al hilo del Plan Marshall, Smith Perera trae a colación la justicia transicional alemana. «Durante el proceso de reconstrucción se realizó un proceso judicial. Lo que hoy se llama justicia transicional, con tribunales especiales formados para esta nueva era de Alemania. Estos tribunales juzgaron a 900 mil personas que habían participado durante el nazismo. Se condenaron 100 mil. Quedaron 800 mil. Esta fue la forma alemana de enfrentar su problema. No fue una venganza donde fueron a matar a los nazis que habían causado tanto daño, pero tampoco fue un perdón así, en el aire».
La mención es deliberada y suelta una pieza importante del rompecabezas. La reconstrucción que Smith Perera propone no es amnistía. Es contabilidad rigurosa, pero administrada por una estructura institucional nueva, no por la calle ni por la inercia del momento.
El cierre: Singapur, no Singapur
Al final, Smith Perera vuelve a un ejemplo que, para él, lo resume todo: Singapur. «Era un centro de narcotráfico, de opio, de prostitución, absolutamente podrido. Se generó una visión. Apareció un liderazgo esclarecido. Construyeron una democracia extremadamente fuerte. Fusilaron, mataron, aplicaron pena de muerte a los corruptos. Pena de muerte por crímenes horrendos, pero también pena muy dura por ensuciar una calle, por escupir en la vía pública. Hoy en día, de ese país que era un lupanar de Asia, la gente que lo visita queda admirada de la belleza, del orden, de la riqueza».
No es que proponga la pena de muerte. Es que propone seriedad. Una seriedad que, sugiere, hoy está ausente del debate nacional.
«Eso es lo que estoy esperando para Venezuela. Un momento de aprovechar lo que tenemos y trabajar con lo que tenemos para una base sólida».
La conversación termina aquí. La pregunta que deja abierta es si Venezuela, en mayo de 2026, tiene los interlocutores políticos capaces de sentarse en la mesa que él imagina. Smith Perera, fiel a su carácter, cree que sí. «Independientemente de su filosofía política, ellos tienen que estar soñando con tener una misión que dé algún resultado».
Es una apuesta. Y, como toda apuesta, depende de actores que él no controla. La novedad es que, después de 835 páginas, está claro que él ya hizo su parte.
Roberto Smith Perera es autor del «Gran Viraje» (octavo Plan de la Nación, 1989-1994), exministro de Transporte y Comunicaciones, exembajador de Venezuela ante la Unión Europea, fundador de Digitel, matemático por la Universidad Simón Bolívar y doctor en Políticas Públicas por la Universidad de Harvard. «Venezuela First World — El plan de reconstrucción soberana» (835 páginas) se publicó el 1 de mayo de 2026.
Esta entrevista fue realizada por Alfredo Yánez Mondragón, editor en jefe de INCÍSOS.
Fuentes principales
- Entrevista personal de Alfredo Yánez Mondragón a Roberto Smith Perera, mayo de 2026.
- Libro «Venezuela First World — El plan de reconstrucción soberana», Roberto Smith Perera, publicado el 1 de mayo de 2026.
- Documento de Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, noviembre de 2025.
- Datos de reservas petroleras probadas: OPEP, BP Statistical Review.
- Referencias históricas al Plan Marshall, Konrad Adenauer y la justicia transicional alemana.
Este análisis se publica bajo los criterios editoriales de INCÍSOS. Cómo trabajamos →
Alfredo Yánez
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Brasil vota con Venezuela como argumento y Trump como elector invisible
Lula contra Flávio Bolsonaro, la captura de Maduro como argumento y Trump en el fondo. Lo que se juega Brasil el 4 de octubre.
POLÍTICA · BRASIL · AMÉRICA LATINA
El domingo 4 de octubre, Brasil elige entre Lula y Flávio Bolsonaro, empatados en las encuestas. Lula hace campaña con la soberanía y la captura de Maduro como advertencia; el bolsonarismo celebra esa captura y se alinea con Trump. Lo que decidan 160 millones de votantes importa para Venezuela y para Washington.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | Primera vuelta de las elecciones presidenciales y generales de Brasil. |
|---|---|
| Quién | Luiz Inácio Lula da Silva (PT), que busca un cuarto mandato, y Flávio Bolsonaro (PL), entre otros 11 candidatos. |
| Cuándo | Domingo 4 de octubre de 2026; segunda vuelta, si hace falta, el 25 de octubre. |
| Dónde | Brasil, con unos 160 millones de electores. |
| Por qué | Brasil es el mayor país de América Latina y el principal contrapeso a Trump en la región. |
| Cómo | Con encuestas que muestran un empate técnico en una eventual segunda vuelta. |
Brasil vota el domingo 4 de octubre de 2026 con las encuestas en empate técnico. La última medición de Datafolha da 40 % a Lula da Silva y 36 % a Flávio Bolsonaro, dentro del margen de error. Para una segunda vuelta el 25 de octubre, Quaest proyecta 46 % para Lula y 44 % para Bolsonaro.
Contexto: Venezuela en la campaña brasileña
La captura de Nicolás Maduro el 3 de enero cayó en medio de la precampaña brasileña. Lula la condenó: dijo que la acción «ultrapasa una línea inaceptable». El 22 de septiembre, en Nueva York, fue más lejos ante CNN: «Es muy grave lo que Estados Unidos hizo con Venezuela. La soberanía del país acabó». Lula, además, está convencido de que Washington intervendrá en la elección a favor de Bolsonaro.
Del otro lado, el bolsonarismo celebra lo ocurrido. Eduardo Bolsonaro, hermano del candidato, dijo a Fox News que «no solo Venezuela, también Brasil» está feliz de que el Ejército de Estados Unidos haya detenido a Maduro. Flávio Bolsonaro presentó su candidatura acompañado por Javier Milei, y sus seguidores llevan muñecos de Trump a los mitines.
Análisis: lo que Venezuela gana o pierde
Brasil es el vecino más grande de Venezuela y uno de los países de la región que más migrantes venezolanos ha recibido. Para Caracas, el resultado define si el gigante del sur sigue siendo un contrapeso diplomático a Washington o se alinea con él.
Con Lula, Brasil seguiría defendiendo la soberanía venezolana en los foros regionales, aunque sin defender a Maduro, al que su propio entorno considera indefendible. Con Bolsonaro, Brasil se sumaría al grupo de gobiernos que, como Argentina, apoyan la línea de Trump. Para la transición venezolana, eso significa una región con menos voces que pregunten por las elecciones y más que miren el petróleo.
Hay además un contraste que pesará la noche del domingo. Brasil suele dar resultados oficiales en pocas horas, con urna electrónica y actas públicas. Venezuela sigue sin publicar las actas de la elección del 28 de julio de 2024.
Criterio: tres pruebas
- La primera vuelta. Si alguno supera el 50 % o, como anticipan las encuestas, hay segunda vuelta el 25 de octubre.
- Washington. Si Trump o su gobierno se pronuncian sobre el resultado antes de la segunda vuelta.
- Venezuela. Qué dicen los candidatos sobre Venezuela en el debate y en las tres semanas de balotaje.
Fuentes principales: Datafolha y Quaest (vía La Nación, Perfil y Moncloa.com), septiembre de 2026; Infobae (EFE), 22 de septiembre de 2026 (entrevista de Lula con CNN); Gazeta do Povo (condena de Lula a la captura de Maduro); Fox News (Eduardo Bolsonaro); Infobae, 28 de septiembre de 2026 (entrevista a Eduardo Bolsonaro); Le Grand Continent, 30 de septiembre de 2026; Wikipedia, «Elecciones generales de Brasil de 2026».
Política
Desde hoy, sin TPS: lo que cambia y lo que no
No es deportación automática, pero sí pérdida de protección y del permiso de trabajo. Lo que cambia desde el 2 de octubre para los venezolanos con TPS.
POLÍTICA · ESTADOS UNIDOS · INMIGRACIÓN
Este viernes 2 de octubre vence el TPS del último grupo de venezolanos que lo conservaba por orden judicial. Perder el TPS no es lo mismo que ser deportado. Lo que se pierde es la protección contra la deportación y el permiso de trabajo basado en el TPS. Esto es lo que cambia, lo que no y lo que conviene hacer.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | Vence el TPS y el permiso de trabajo asociado de un grupo de venezolanos que lo mantenía por orden judicial. |
|---|---|
| Quién | Beneficiarios de la designación de 2023 con documentos emitidos el 5 de febrero de 2025 o antes, con vencimiento el 2 de octubre de 2026. |
| Cuándo | Viernes 2 de octubre de 2026. La Corte Suprema publicaría su lista de órdenes el lunes 5 a las 9:30 a. m. |
| Dónde | Todo Estados Unidos. |
| Por qué | La Corte Suprema permitió en octubre de 2025 la terminación del TPS; una orden judicial preservó este grupo solo hasta hoy. |
| Cómo | Los documentos dejan de acreditar el TPS y la autorización de empleo; no hay una extensión anunciada. |
Este viernes 2 de octubre de 2026 vence el Estatus de Protección Temporal (TPS) de un grupo de venezolanos que lo conservaba por una orden judicial. Son quienes recibieron su permiso de trabajo (EAD), su formulario I-797 o su I-94 el 5 de febrero de 2025 o antes, con vencimiento hoy. USCIS sigue describiendo esa protección como vigente «hasta el 2 de octubre de 2026, por orden judicial, sujeto a actualizaciones del litigio». No hay una extensión anunciada.
Lo que cambia
- La protección contra la deportación. El TPS impedía que te deportaran mientras estuviera vigente. Esa protección se acaba.
- El permiso de trabajo basado en el TPS. El EAD con categoría A-12 o C-19 deja de ser válido. Tu empleador tendrá que volver a verificar tu autorización para trabajar.
Lo que no cambia
- No es una deportación automática. Un abogado de inmigración citado por La Nación lo explica así: perder el TPS significa perder la protección y el permiso de trabajo, pero no implica una deportación automática.
- Un asilo pendiente sigue su curso. Una solicitud de asilo en trámite no es una orden de deportación, y puede darte un permiso de trabajo propio. Esa vía se evalúa por separado.
- Tus derechos. Sigues teniendo derecho a guardar silencio, a no abrir la puerta sin una orden firmada por un juez y a hablar con un abogado.
Lo que conviene hacer ya
- Habla con un abogado o un representante acreditado antes de tomar cualquier decisión. Si estás en Columbus, la guía de INCÍSOS tiene a quién llamar.
- Actualiza tu dirección ante USCIS y, si tienes un caso en corte, ante la corte de inmigración.
- No salgas del país sin consultar antes a un abogado: podrías no poder volver.
- Guarda copias de todos tus documentos, solicitudes y recibos.
- Desconfía de los «notarios» y de quien prometa soluciones rápidas a cambio de dinero.
El lunes 5, la Corte Suprema
La Corte Suprema discutió el caso en su conferencia privada del 28 de septiembre. Según el sitio del tribunal, la lista oficial de órdenes se publicaría el lunes 5 de octubre a las 9:30 a. m. Ahí se sabrá si acepta revisar el caso. Es decir, después del vencimiento.
Esta guía es informativa y no sustituye la asesoría de un abogado o de un representante acreditado.
Fuentes principales: USCIS, página del TPS para Venezuela (vía La Nación); La Nación, 14, 22 y 29 de septiembre de 2026; La Nación (entrevista al abogado Jesús Reyes), 30 de septiembre de 2026; La Opinión, 10 de septiembre de 2026.
Política
La reforma contra el odio no llegó a Con el Mazo Dando
Una emisión, dos blancos y un informe de 326 casos de represión contra venezolanos en el exterior. Lo que dice Un Mundo Sin Mordaza sobre Con el Mazo Dando.
POLÍTICA · VENEZUELA · DERECHOS HUMANOS
En la misma emisión del 30 de septiembre en la que Diosdado Cabello llamó «la Sayona» a María Corina Machado, el programa apuntó contra Un Mundo Sin Mordaza y su fundador, Rodrigo Diamanti, recién regresado del exilio. La organización responde con un dato: contó 176 casos de estigmatización en 84 emisiones. La ley se reforma; el atril sigue al aire.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | Un Mundo Sin Mordaza rechazó los señalamientos que recibió en Con el Mazo Dando y denunció un patrón de estigmatización. |
|---|---|
| Quién | La organización Un Mundo Sin Mordaza y su presidente y fundador, Rodrigo Diamanti; el programa de Diosdado Cabello en VTV. |
| Cuándo | Emisión del 30 de septiembre de 2026; comunicado del 1 de octubre. |
| Dónde | Venezolana de Televisión (VTV), Caracas. |
| Por qué | Cabello, citando a un informante anónimo, la llamó «brazo operativo de Vente Venezuela» y le atribuyó una protesta en Plaza Venezuela. |
| Cómo | Con un comunicado que incluye cifras de su investigación sobre represión transnacional. |
Un Mundo Sin Mordaza rechazó el 1 de octubre de 2026 los señalamientos que recibió la noche anterior en Con el Mazo Dando, el programa de Diosdado Cabello en Venezolana de Televisión. Según su comunicado, el programa intentó desacreditar su trabajo de defensa de los derechos humanos y vincular a la organización y a su presidente y fundador, Rodrigo Diamanti, con supuestos planes de «violencia», «agitación política» y desestabilización.
En el segmento, Cabello atribuyó a la organización la convocatoria de una protesta reciente en Plaza Venezuela, en Caracas. Citando a «Chichón de Piso», un informante anónimo del programa, dijo que Un Mundo Sin Mordaza «funciona como un brazo operativo de Vente Venezuela», que «financia varios medios, plataformas digitales» y que «es utilizada para canalizar recursos destinados a movilización y agitación política». Sobre Diamanti, sin nombrarlo, dijo que «regresó al país hace unos días» y que «habría sido un colaborador muy cercano de Juanito Alimaña». Y añadió que la protesta «no logró reunir ni a 100 personas».
La organización advirtió que los señalamientos le preocupan especialmente porque llegan después del reciente regreso de Diamanti a Venezuela, tras más de una década de exilio.
Contexto: 326 casos fuera de Venezuela
Un Mundo Sin Mordaza tiene 17 años de trabajo en derechos humanos y libertad de expresión. En febrero de 2026 publicó un informe sobre represión transnacional: la que el Estado venezolano ejerce contra quienes protestan, denuncian o hacen política desde el exterior. Documentó 326 casos verificados en fuentes abiertas entre 2024 y 2025.
La forma más frecuente fue la estigmatización y la propaganda, con 176 casos, el 54 % del total. Según el comunicado de la organización, ese registro sale del análisis de 84 emisiones de Con el Mazo Dando entre abril de 2024 y diciembre de 2025. Le siguen la represión consular y administrativa, con 112 casos: el uso de pasaportes, registros y trámites consulares como mecanismo de control. Y la represión penal fuera del país, con 23. El informe advierte que las cifras son un mínimo, porque el miedo a represalias, también migratorias o familiares, frena las denuncias.
La organización recuerda además que, en septiembre de 2026, la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela advirtió que, aunque bajaron algunas de las formas más graves de represión, las estructuras que permitieron las violaciones de derechos humanos siguen fundamentalmente intactas.
Análisis: la misma noche, dos blancos
La emisión del 30 de septiembre ya era noticia por otra razón. En ella, Cabello llamó «la Sayona» a María Corina Machado mientras decía que nadie le impide volver al país. Que la misma noche apuntara también contra una organización de derechos humanos, y que lo hiciera con un informante anónimo como única fuente, muestra que no se trató de una frase suelta, sino de un formato.
El segmento fue más allá de la organización. Cabello dijo, otra vez según «Chichón de Piso», que «el extremismo venezolano está en fase de ejecución de un plan para promover focos de violencia», usando «las legítimas demandas sociales como combustible». Y sobre los cierres de vías por los apagones advirtió: «Tengan cuidado con lo que hacen, señores». Contó que vio a camioneros encender sus gandolas frente a dos trancas, y que «se van a pedir que intervengan los cuerpos de seguridad». Es decir: reconoce el derecho a protestar, pero describe las protestas por la luz como un plan, y a quienes las hacen, como un riesgo.
El momento lo hace más visible. Ese mismo día, la Asamblea Nacional estudiaba la reforma de la ley contra el odio por su «uso abusivo», según la propia presidenta encargada, y un tribunal absolvía a dos periodistas acusados de incitación al odio. La reforma discute penas y delitos. Lo que no discute es el uso de los medios del Estado para señalar a ciudadanos con nombre y apellido, que es lo que la organización denuncia.
Un Mundo Sin Mordaza lo resume así: la represión no se mide solo en detenciones; también en la vigilancia, las amenazas, la estigmatización pública, la censura y la autocensura. «La defensa de los derechos humanos es nuestro deber, tanto en Venezuela como en cualquier parte del mundo», dijo Diamanti.
Criterio: tres pruebas
- La reforma. Si el texto que redacta la comisión incluye límites al uso de medios y plataformas del Estado para señalar a personas, o solo cambia penas.
- La seguridad de Diamanti. Si después de los señalamientos hay alguna acción judicial o policial en su contra.
- La mesa de Caracas. Si el tercer ciclo, a mediados de octubre, incluye garantías para defensores de derechos humanos y periodistas. Esos compromisos se siguen en Verificable.
Fuentes principales: Un Mundo Sin Mordaza, comunicado del 1 de octubre de 2026; Un Mundo Sin Mordaza, «Informe sobre la expansión del aparato represivo venezolano: vulneraciones a libertades y derechos fundamentales de la disidencia venezolana en la diáspora (2024–2025)», febrero de 2026; Con el Mazo Dando (VTV), emisión del 30 de septiembre de 2026 (transcripción del segmento); Un Mundo Sin Mordaza, investigación sobre represión transnacional (84 emisiones, abril de 2024 a diciembre de 2025); Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela, septiembre de 2026 (vía Miami Herald, 16 de septiembre de 2026); EFE (vía Infobae), 1 de octubre de 2026 (emisión de Con el Mazo Dando).
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