Política
Ruta tripartita define transición en Venezuela
El Departamento de Estado recibe a Dinorah Figuera semanas después de que Marco Rubio y Donald Trump hayan recibido a María Corina Machado en la sede de la Secretaría de Estado y en la propia Casa Blanca. Mientras tanto, Delcy Rodríguez sigue administrando el país desde Caracas. Tres interlocutores, un solo expediente y un dato incómodo: la Asamblea de 2015 cumplió su período constitucional hace más de cinco años.
El Departamento de Estado recibe a Dinorah Figuera semanas después de que Marco Rubio y Donald Trump hayan recibido a María Corina Machado en la sede de la Secretaría de Estado y en la propia Casa Blanca. Mientras tanto, Delcy Rodríguez sigue administrando el país desde Caracas. Tres interlocutores, un solo expediente y un dato incómodo: la Asamblea de 2015 cumplió su período constitucional hace más de cinco años.
El tuit que no se lee solo
Dice el mensaje oficial, publicado este miércoles desde la cuenta del Bureau of Western Hemisphere Affairs: reunión bienvenida con la presidenta de la Asamblea Nacional de Venezuela de 2015 para discutir vías hacia una transición democrática estable, ordenada y consolidada. Los días de la retórica combativa han terminado, cierra el comunicado, es hora de tender puentes y abrir un nuevo capítulo para todos los venezolanos.

Leído en frío, parece una nota de protocolo. Leído con memoria, es un documento extraordinario. Extraordinario porque la institución a la que Estados Unidos sigue reconociendo como gobierno de Venezuela fue electa hace más de diez años, en diciembre de 2015, para un período que venció constitucionalmente en enero de 2021. Extraordinario porque llega en las mismas semanas en que María Corina Machado ha sido recibida por el secretario Marco Rubio en la sede del Departamento de Estado y por el presidente Donald Trump en la Casa Blanca. Y extraordinario porque convive, sin resolverse, con el hecho de que Washington restableció canales operativos con Delcy Rodríguez, la vicepresidenta que asumió el poder de facto cuando Nicolás Maduro fue capturado el 3 de enero pasado en la operación militar ordenada por Trump.
Tres interlocutores, un solo expediente. El Departamento de Estado hablando con tres Venezuelas distintas al mismo tiempo, como si las tres tuvieran el mismo peso constitucional. No lo tienen. Y esa es la nota.
La ficción jurídica que sostiene todo
Para entender por qué importa esta reunión hay que volver a una pieza de arquitectura legal que pocos medios explican bien. La Asamblea Nacional de Venezuela electa el 6 de diciembre de 2015 fue la última institución democráticamente electa en el país antes del colapso del sistema electoral. El chavismo, entonces aún dirigido por Maduro, intentó desmontarla por todas las vías imaginables: el Tribunal Supremo de Justicia afín al régimen la declaró en desacato, le quitó competencias, y en 2017 convocó una Asamblea Nacional Constituyente paralela para anularla.
Esa Asamblea de 2015 se convirtió entonces en el soporte jurídico de la presidencia interina de Juan Guaidó entre 2019 y 2022, reconocida por Estados Unidos y más de cincuenta países. Cuando Guaidó fue desplazado por su propia coalición en diciembre de 2022 —con 72 votos a favor de disolver el gobierno interino—, la estructura legal no desapareció. El 5 de enero de 2023 la misma AN eligió a Dinorah Figuera como presidenta, con tres objetivos que ella misma fijó: preservar los activos venezolanos en el exterior, acompañar la ruta electoral, y defender los derechos humanos.
El período constitucional original de esa Asamblea venció el 4 de enero de 2021. Los diputados opositores votaron extenderlo. Ningún tribunal venezolano con control territorial lo reconoce. El régimen de Maduro celebró sus propias elecciones parlamentarias en diciembre de 2020, instaló una AN paralela en enero de 2021, y desde entonces es ese parlamento —presidido actualmente por Jorge Rodríguez, hermano de Delcy— el que ejerce funciones dentro del aparato de Estado venezolano.
Hay, entonces, dos asambleas nacionales en Venezuela. Una con control territorial y cero reconocimiento de Washington. Otra sin control territorial, con mandato vencido desde hace cinco años, y reconocida por Estados Unidos como el único poder público constitucional del país. Es un exabrupto jurídico. Nadie lo llama por su nombre, probablemente porque nombrarlo obliga a resolverlo, y resolverlo cuesta miles de millones de dólares en activos.
Lo que está realmente en juego: Citgo y el oro

La ratificación de este reconocimiento no es un gesto simbólico. Es la pieza que sostiene tres litigios multimillonarios: el control de Citgo Petroleum —la filial de PDVSA en territorio estadounidense, valorada en más de 13.000 millones de dólares—; el oro venezolano depositado en el Banco de Inglaterra, cerca de 2.000 millones; y la deuda soberana venezolana, que supera los 60.000 millones y está en litigio en cortes de Nueva York, Delaware y Texas.
La regla jurídica es simple y brutal. En Estados Unidos, la recognición de un gobierno extranjero es una facultad exclusiva del presidente —así lo estableció la Corte Suprema en Zivotofsky v. Kerry en 2015— y las cortes federales están obligadas a seguir esa línea. El 29 de agosto de 2025, el embajador Michael Kozak envió una carta formal al Departamento de Justicia ratificando que Estados Unidos sigue reconociendo a la Asamblea Nacional de 2015 como el gobierno de Venezuela. Esa carta se incorporó al expediente del caso Petróleos de Venezuela, S.A. v. MUFG Union Bank y a otros procesos judiciales por activos venezolanos.
Mientras ese reconocimiento se mantenga, Citgo no puede ser transferida a la administración de Delcy Rodríguez por vía operativa, aunque el Departamento del Tesoro haya abierto canales. Mientras ese reconocimiento se mantenga, el oro del Banco de Inglaterra sigue bajo la supervisión de la junta designada por la AN de 2015. La reunión de este 22 de abril, entonces, funciona también como un recordatorio dirigido a cortes y acreedores: el estatus legal no cambió.
Washington, Madrid, Caracas: tres escenarios, una misma semana
El contexto de la reunión con Figuera no es trivial. En las semanas previas, María Corina Machado fue recibida por el secretario Marco Rubio en la sede del Departamento de Estado y, en un segundo encuentro, por el propio presidente Donald Trump como anfitrión en la Casa Blanca. Esos son los canales confirmados entre la administración estadounidense y la principal figura opositora venezolana.
El 20 de abril, el diario español El Español publicó que representantes de la oposición y funcionarios estadounidenses encabezados por Rubio habrían iniciado encuentros formales en una oficina de la DEA en Chicago para discutir fechas y fases de la transición. La vocería oficial de Machado y de Edmundo González desmintió el reporte en términos categóricos: “este reporte es falso; desconocemos el origen de esa información y lo que allí se explica sobre nuestros equipos”. La negociación por la transición, al menos en los canales confirmados, ocurre en Washington y no en Chicago.
Dos días antes del desmentido, el sábado 18 de abril, Machado ofreció una conferencia de prensa de dos horas en Madrid en la que confirmó que coordina su regreso a Venezuela con el gobierno estadounidense. Allí definió a Delcy Rodríguez en tres palabras: caos, violencia y terror. Y fijó su condición innegociable: elecciones libres y limpias como único punto de llegada. Agradeció públicamente a Trump por haber puesto en riesgo la vida de ciudadanos estadounidenses “por la libertad de Venezuela”, en referencia a la operación militar que capturó a Maduro.
En paralelo, en Caracas, Delcy Rodríguez sigue despachando. Controla el gabinete, el aparato militar que no fue desmantelado, la Asamblea Nacional del chavismo que preside su hermano Jorge, y las instituciones financieras internas. El 5 de enero, dos días después de la captura de Maduro, envió una carta conciliatoria a Washington ofreciendo una agenda de cooperación. Marco Rubio, ante el Senado el 28 de enero, explicó sin rodeos la lógica: Rodríguez no ha sido imputada, no es aceptable en el largo plazo, pero en la fase de estabilización hay que trabajar con quien está al frente de los elementos del gobierno.
Tres escenarios simultáneos: Rodríguez como interlocutora operativa en Caracas para la fase de estabilización; Machado como referente político recibido al más alto nivel en Washington para la fase de transición; Figuera como soporte jurídico formal en Washington para la fase de reconocimiento internacional. Estados Unidos las está sosteniendo a las tres porque cada una responde a un problema distinto que la administración Trump necesita resolver.
La paradoja de las dos asambleas
Hay una contradicción que se niega a irse. Delcy Rodríguez, para legitimar internamente sus decisiones ante el aparato chavista, se ampara en la Asamblea Nacional de 2025 que preside su hermano. Washington, para mantener el andamiaje legal que protege los activos venezolanos, se ampara en la Asamblea Nacional de 2015 que preside Figuera. Son dos asambleas que no se reconocen entre sí, pero ambas son útiles al mismo proceso de transición que Estados Unidos está intentando coreografiar.
El 7 de enero, Rubio explicó ante la prensa que el plan tiene tres fases: estabilización, recuperación y transición. En la fase de estabilización, dijo, lo urgente es impedir que Venezuela descienda al caos y refinar los 50 millones de barriles de crudo incautado. En la fase de recuperación, garantizar el acceso de las empresas estadounidenses y comenzar la reconciliación interna. En la fase de transición, elecciones. Ese esquema explica por qué la administración Trump puede estar conversando con Rodríguez en Caracas, recibiendo a Machado en Washington y reuniéndose con Figuera en el Departamento de Estado sin contradecirse: son fases distintas del mismo plan, y cada interlocutor cumple una función específica.
Qué significa esto para el venezolano en Estados Unidos
Para los venezolanos en Estados Unidos —una comunidad que supera las 770.000 personas según el último conteo del Census Bureau, con fuerte presencia en Florida, Texas, Nueva York, y Georgia — la reunión del 22 de abril plantea una paradoja incómoda que vale la pena explicar con precisión.
Porque el mapa consular cambió. El 5 de marzo de 2026, los gobiernos de Caracas y Washington anunciaron formalmente el restablecimiento de las relaciones diplomáticas rotas desde 2019. El 9 de marzo, Trump anunció el reconocimiento formal del gobierno encargado de Delcy Rodríguez. El 14 de marzo, Estados Unidos izó su bandera en la embajada de Caracas tras siete años. Y a finales de marzo, una delegación encabezada por Félix Plasencia —designado el 2 de febrero como encargado de negocios de Venezuela ante Estados Unidos— llegó a Washington para retomar el control de los edificios de la embajada venezolana, que habían estado bajo custodia del Departamento de Estado desde 2023. En paralelo, entró en vigor la Licencia General 53 de la OFAC, que autoriza a bancos estadounidenses a operar con misiones diplomáticas venezolanas.
En otras palabras: la representación consular oficial, la que expedirá pasaportes, registrará hijos y legalizará documentos, responde a Delcy Rodríguez y a su canciller Yván Gil. El reconocimiento que Estados Unidos ratificó este 22 de abril a la Asamblea de 2015 no es consular ni operativo: es jurisdiccional, y sirve para proteger activos venezolanos en cortes estadounidenses —Citgo, oro, bonos—, no para expedir un pasaporte en Washington.
Primera implicación: el TPS. El Estatus de Protección Temporal para venezolanos fue cancelado formalmente el 7 de noviembre de 2025, tras el aval de la Corte Suprema del 3 de octubre. La decisión afectó a unos 350.000 venezolanos, con excepciones limitadas: quienes renovaron entre el 17 de enero y el 5 de febrero de 2025 conservan protección hasta el 2 de octubre de 2026, y muchos permisos automáticos expiran el 2 de abril de 2026. Tras la captura de Maduro, líderes del sur de Florida pidieron restablecer el TPS. La administración Trump no lo ha hecho. El argumento es explícito: si Washington reconoce al gobierno de Rodríguez y restableció relaciones, la premisa de que Venezuela es un país inseguro para el retorno se debilita. La secretaria adjunta del DHS lo dijo sin rodeos: los venezolanos “ahora pueden regresar a casa”.
Segunda implicación: los activos familiares y los litigios. Muchos venezolanos en el exterior tienen demandas pendientes contra el régimen chavista por propiedades expropiadas, empresas nacionalizadas o fondos congelados. Esas demandas se sostienen jurídicamente en la continuidad del reconocimiento que la carta del embajador Kozak ratificó en agosto de 2025 y que la reunión del 22 de abril refuerza. Mientras la AN de 2015 siga siendo el interlocutor legal ante cortes federales, los pleitos conservan su andamiaje. Una transición mal cerrada podría dejar a miles de familias sin vía legal para recuperar nada.
Tercera implicación: el retorno. La hoja de ruta que Machado está coordinando directamente con la administración Trump define las condiciones bajo las cuales un venezolano podría volver. Sin elecciones libres, sin garantías de seguridad, sin desmantelamiento del aparato represivo, el retorno es un enunciado vacío. Lo que se decida en las próximas semanas entre Washington, Madrid y Caracas fija el calendario real.
El ángulo que los medios masivos no están viendo
Las grandes agencias trataron la reunión del 22 de abril como una gestión diplomática rutinaria. No lo es. Lo que ocurrió es que Estados Unidos, cuatro meses después de decidir que Delcy Rodríguez es una interlocutora funcional, ratificó públicamente que no le reconoce la titularidad del Estado. Esa titularidad sigue, formalmente, en manos de una Asamblea que no controla territorio, que sesiona desde el exilio, y cuyo mandato venció hace cinco años.
Es una ficción jurídica. Pero es la ficción jurídica que le permite a Washington conservar el control sobre Citgo, el oro, los bonos y las demandas. Y es la ficción jurídica que le permite a la oposición venezolana —la liderada por Machado, la encarnada por Figuera, la que apoya desde el exterior Edmundo González— conservar una silla en la mesa donde se decide el futuro del país.
La reunión del 22 de abril no es el inicio de nada. Es la confirmación de que el reconocimiento se mantiene mientras se negocia. Y mientras se mantiene, la transición tiene tiempo. Ese es el valor real del tuit que el Bureau of Western Hemisphere Affairs publicó este miércoles: es un seguro jurídico operando en tiempo real.
Este análisis se publica bajo los criterios editoriales de INCÍSOS. Cómo trabajamos →
Alfredo Yánez
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Washington decidirá quién produce y quién compra el crudo venezolano
Participación accionaria, compra a precio de costo, derecho de tanteo y veto sobre la junta directiva. Cuatro mecanismos que, leídos juntos, describen algo distinto de una inversión extranjera.
Cuatro mecanismos aparecen en el mismo documento oficial. Por separado, cada uno tiene precedentes. Juntos, no.
| Qué | La hoja informativa de la Casa Blanca detalla cuatro mecanismos de decisión estadounidense sobre North American Blue Energy Partners y su producción. |
|---|---|
| Quién | El Departamento de Defensa, el Departamento de Estado y NABEP, empresa dirigida por Alejandro Betancourt López. |
| Cuándo | Documento publicado el lunes 31 de agosto de 2026, tras el anuncio presidencial del 28 de agosto. |
| Dónde | Diecisiete campos petroleros en Venezuela, con unos 65.000 millones de barriles de reservas probadas. |
| Por qué | Define, en un solo instrumento, quién opera, quién compra primero y quién puede vetar a los administradores. |
| Cómo | Mediante participación accionaria, acceso preferente a precio de costo, derecho de tanteo y veto sobre la junta directiva. |
Los cuatro mecanismos
Uno. Participación. El Departamento de Defensa recibe una participación del 35% en NABEP. Según reportes especializados, la instrumentación es a través de la Oficina de Capital Estratégico del Pentágono y mediante penny warrants, una figura que protege contra la dilución y mantiene el flujo de dividendos.
Dos. Acceso a precio de costo. El Departamento de Estado obtiene el derecho a comprar el 20% de la producción al costo de producción, no al precio de mercado.
Tres. Derecho de tanteo. Sobre el 80% restante, el mismo Departamento de Estado tiene derecho de primera opción de compra.
Cuatro. Veto. El gobierno estadounidense tendrá poder de veto sobre el nombramiento de los miembros de la junta directiva de NABEP, cuya mayoría deberá estar compuesta por ciudadanos estadounidenses.
Las concesiones son a cien años.
Por qué el tercer punto es el decisivo
El 20% a precio de costo es el número que llama la atención y no es el más importante. El importante es el derecho de tanteo sobre el 80% restante.
La diferencia es esta: sin tanteo, quien produce sale al mercado y busca el mejor postor. Con tanteo, quien produce debe ofrecer primero a un comprador determinado, y solo si ese comprador declina puede ir a buscar otro. El vendedor no elige comprador. Elige si acepta las condiciones del comprador que ya tiene prioridad.
Aplicado a un país, eso significa que la política de comercialización de su principal exportación deja de ser una decisión soberana y pasa a ser una decisión condicionada.
Lo que se desplaza
La arquitectura tiene un efecto lateral que no aparece formulado en el documento pero que se lee en el mapa. Varios de los proyectos incorporados a NABEP estaban previamente bajo control de empresas chinas, según reportes del sector. Rusia y China han sido durante dos décadas actores principales en el negocio petrolero venezolano.
Un instrumento que da al gobierno estadounidense participación, acceso preferente, tanteo y veto sobre la junta no es solamente un acuerdo comercial. Es un mecanismo de exclusión de terceros que no necesita sanciones para funcionar.
Las cifras que faltan
No se conoce el valor de la contraprestación que recibe Venezuela por las concesiones a cien años.
No se conoce el cronograma de inversión de los hasta 100.000 millones de dólares que, según la Casa Blanca, NABEP planea desplegar.
No se conoce cómo se resolvieron las dudas jurídicas sobre la autoridad para otorgar derechos de cien años, planteadas por analistas del sector energético desde el anuncio.
Y no consta pronunciamiento de la Asamblea Nacional electa en 2015 sobre la validez de los instrumentos.
Lo que hay que vigilar
Si se publican los contratos o solo las hojas informativas.
Si aparece un cronograma verificable de inversión y de producción.
Y cómo trata el segundo ciclo de la mesa de Caracas un acuerdo que se firmó mientras la negociación estaba en receso.
Esta nota tiene fines informativos y no constituye asesoría financiera ni de inversión.
Fuentes principales: Hoja informativa de la Casa Blanca del 31 de agosto de 2026, reseñada por CBS News, NPR, Infobae y MarineLink. Comunicado de North American Blue Energy Partners del 31 de agosto de 2026. Reportes sobre la estructura de penny warrants de la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Defensa. Cobertura de CNN en Español sobre las dudas de expertos en energía respecto de la autoridad legal para otorgar derechos por cien años.
Política
Noventa y cuatro presos fueron trasladados desde El Rodeo I
Los traslados continuaban al momento del reporte. Sin destino informado, un traslado interrumpe el contacto con la familia y con la defensa.
Un traslado sin destino informado no cambia la situación jurídica de nadie. Cambia quién puede encontrarlo.
| Qué | Foro Penal informó haber recibido información de al menos 94 traslados de presos políticos desde El Rodeo I hacia otros centros de reclusión. |
|---|---|
| Quién | Gonzalo Himiob, director vicepresidente de Foro Penal, hizo público el reporte. |
| Cuándo | Jueves 3 de septiembre de 2026, a las 3:45 de la tarde, con los traslados en curso. |
| Dónde | Centro penitenciario El Rodeo I, estado Miranda. |
| Por qué | Un traslado sin notificación previa interrumpe el contacto con la familia y con la defensa técnica. |
| Cómo | Sin comunicación oficial previa sobre destino ni criterio de selección, según el reporte de la organización. |
Lo reportado
El director vicepresidente de Foro Penal, Gonzalo Himiob, informó el jueves 3 de septiembre de 2026 que la organización había recibido información de al menos 94 traslados de presos políticos desde el centro penitenciario El Rodeo I hacia otros centros de reclusión. Al momento del reporte, los traslados continuaban.
La organización no informó destinos. Tampoco consta comunicación oficial que los precisara.
Por qué un traslado importa
En un proceso penal, el traslado de un detenido es un acto administrativo rutinario. En un contexto de detenciones por motivos políticos, tiene tres consecuencias prácticas que ninguna organización de derechos humanos considera menores.
Interrumpe la visita familiar. Quien viajaba a Miranda debe reconstruir la ruta, el costo y el permiso hacia un lugar que todavía no conoce.
Interrumpe la defensa. El abogado pierde el punto de contacto con su representado hasta que localiza el nuevo centro y tramita el acceso.
Y reinicia el reloj de la verificación. Cada organización que llevaba el conteo caso por caso debe volver a comprobar dónde está cada persona.
Ninguna de esas tres cosas modifica la situación jurídica de nadie. Las tres modifican la capacidad de acompañarlo.
El contexto
Los traslados ocurren en la misma ventana en que Foro Penal cerró su balance mensual con 328 personas privadas de libertad por motivos políticos, y en que el Comité por la Libertad de los Presos Políticos solicitó una reunión formal con las dos delegaciones que negocian en Caracas.
El comité estima al menos 400 casos de detención arbitraria por motivos políticos y señala que 37 personas presentan patologías graves que requieren atención médica sostenida. Para ese grupo, un traslado no es un inconveniente logístico: es la interrupción de un tratamiento.
Lo que hay que vigilar
Si se informan los destinos y bajo qué criterio se seleccionaron los trasladados.
Si las personas con patologías graves figuran entre las trasladadas.
Y si las defensas obtienen acceso en los nuevos centros dentro de plazos razonables.
Fuentes principales: Reporte de Gonzalo Himiob, director vicepresidente de Foro Penal, difundido el 3 de septiembre de 2026. Balance de presos políticos de Foro Penal con corte al 31 de agosto de 2026. Carta pública del Comité por la Libertad de los Presos Políticos del 2 de septiembre de 2026, reseñada por Infobae.
Política
El segundo ciclo de la mesa tiene fecha tentativa y agenda abierta
Garantías políticas, derechos civiles, libertad de expresión e inhabilitaciones. La agenda anunciada del segundo ciclo es más difícil que la del primero.
El primer ciclo resolvió lo que ambas partes podían conceder. El segundo empieza donde eso se acaba.
| Qué | La delegación opositora situó el regreso a la mesa a partir del 15 de septiembre, con una agenda de garantías políticas, civiles y de libertad de expresión. |
|---|---|
| Quién | Dinorah Figuera por la delegación de la Asamblea Nacional electa en 2015; Jorge Rodríguez por la delegación del gobierno. |
| Cuándo | Anuncio del 28 de agosto de 2026. Su equipo de prensa precisó que se trata de una fecha tentativa. |
| Dónde | Caracas. |
| Por qué | La agenda del segundo ciclo toca las materias que condicionan una elección: inhabilitaciones y árbitro electoral. |
| Cómo | Con dos mesas técnicas ya definidas, una sobre la emergencia por los terremotos y otra sobre fortalecimiento democrático. |
Lo anunciado
En una videoconferencia del 28 de agosto de 2026, la jefa de la delegación opositora Dinorah Figuera situó el regreso a la mesa a partir del 15 de septiembre. Su equipo de prensa precisó a la agencia EFE que se trata de una fecha tentativa y que se abordarían garantías políticas, civiles y libertad de expresión.
Reportes posteriores añadieron las inhabilitaciones como materia central del nuevo tramo.
Por qué el segundo ciclo es más difícil que el primero
El primer ciclo produjo dos acuerdos: la renovación del Tribunal Supremo de Justicia y la recuperación de activos en el Banco de Inglaterra.
Ambos tienen una característica común que conviene nombrar: ninguno le cuesta poder a quien lo ejerce. Recuperar oro en Londres beneficia a cualquiera que administre el Estado. Renovar el Tribunal Supremo se ejecuta mediante un procedimiento en el que el propio Parlamento conserva la última palabra sobre los magistrados. La reforma de la ley del Tribunal aprobada en segunda discusión el 1 de septiembre modificó únicamente el artículo 65, referido a la conformación del Comité de Postulaciones Judiciales.
Las materias del segundo ciclo son de otra naturaleza. Las inhabilitaciones determinan quién puede ser candidato. La designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral determina quién cuenta los votos. Las garantías de expresión determinan quién puede hacer campaña.
Son las tres variables que deciden una elección antes de que se convoque.
El reloj que no se anuncia
Sobre el segundo ciclo pesa una fecha que no aparece en los comunicados: el mandato del actual Consejo Nacional Electoral vence en diciembre.
Y hay una aritmética que conviene tener presente. El procedimiento de designación establecido en la Ley Orgánica del Poder Electoral, sumando los lapsos tasados de sus artículos 20 al 30, requiere aproximadamente 75 días desde la instalación del Comité de Postulaciones Electorales.
Contado hacia atrás desde diciembre, ese plazo no admite muchas semanas más de receso.
La ausencia que sigue definiendo la mesa
María Corina Machado no participa en el proceso. Edmundo González Urrutia tampoco. La Plataforma Unitaria Democrática, sin estar en la mesa, expresó su respaldo a que las conversaciones produzcan avances reales, posición que hicieron pública los partidos Voluntad Popular y Primero Justicia.
Que la agenda del segundo ciclo incluya las inhabilitaciones convierte esa ausencia en un problema de método: se va a discutir una materia que afecta directamente a quien no está sentada.
Lo que hay que vigilar
Si la fecha tentativa se confirma y con qué composición de delegaciones.
Si las inhabilitaciones entran como punto formal de agenda o como mención.
Si se instala el Comité de Postulaciones Electorales, que es el reloj real de todo el proceso.
Y si las mesas técnicas sobre terremotos y fortalecimiento democrático producen documentos públicos.
Fuentes principales: Declaraciones de Dinorah Figuera del 28 de agosto de 2026 en videoconferencia, recogidas por EFE y La Patilla. Reportes de ALnavío y Bloomberg del 1 de septiembre de 2026 sobre la agenda del segundo ciclo y las mesas técnicas. Comunicado conjunto de las delegaciones del 12 de agosto de 2026. Ley Orgánica del Poder Electoral, Gaceta Oficial 37.573 del 19 de noviembre de 2002, artículos 20 al 30. Cobertura de la aprobación en segunda discusión de la reforma de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia del 1 de septiembre de 2026.
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