Empresa mixta hasta 2056, cinco campos, dos mil millones de dólares y una plantilla que dice ser cien por ciento venezolana.
Marco legal aprobado por un parlamento legítimo, agencia independiente, licitaciones abiertas, régimen fiscal estable y arbitraje internacional. Cinco puntos, cinco comprobaciones.
La consigna no la puso un medio ni un analista. La puso la gente que lleva ocho meses durmiendo frente a una cárcel.
El petróleo se comprometió por un siglo en cinco días. La democracia lleva ocho meses instalada al siete por ciento.
Devolver eso hoy no es devolver un activo. Es devolver un pasivo y confiar en que alguien tenga capital para levantarlo.
La producción del país seguirá siendo la misma mañana, la semana que viene y el año que viene. Un anuncio no mueve un barril.
El derecho a la información veraz no es una defensa personal que se invoca cuando conviene. Es una obligación del funcionario.
Es lo más barato de toda la lista de condiciones para una elección creíble. Y sigue sin hacerse.
Cuando dos organizaciones serias dan cifras distintas, la pregunta correcta no es cuál miente. Es qué mide cada una.
Cualquier modificación jurídica relativa al árbitro electoral debe hacerse con seis meses de antelación al voto. De ahí sale una aritmética simple.