Libros
La inteligencia NO es artificial: por qué el criterio humano no se delega
En la era de la inteligencia artificial, Yánez Mena defiende lo que ningún algoritmo puede reemplazar: la intuición humana, la empatía, la creatividad y el juicio crítico.
Un ensayo que no habla de tecnología. Habla de lo que le ocurre al ser humano cuando delega el pensamiento.
Alfredo Yánez Mondragón abre este libro con una advertencia que no suena a advertencia: nadie avisó. No hubo un momento exacto en que alguien dijera que las máquinas iban a escribir por nosotros. Simplemente pasó. Un día alguien usó una herramienta para ayudarse. Al siguiente, para avanzar más rápido. Luego, para resolver lo que no sabía. Y después, para evitar pensar.
Esa secuencia, tan cotidiana que ya no se percibe, es el punto de partida de La inteligencia NO es artificial. No es un manual técnico ni un catálogo de aplicaciones. Es un ensayo sobre el ser humano en el momento en que ha creado una herramienta capaz de simular procesos que hasta ahora consideraba exclusivamente propios: pensar, escribir, argumentar, crear.
Lo que el libro dice que está ocurriendo
El argumento central no es que la inteligencia artificial sea peligrosa. Es que la ausencia de criterio en quien la utiliza sí lo es. La herramienta no decide por sí sola. Responde a instrucciones, a ideas, a intenciones. Y esas siguen siendo humanas. El problema, entonces, no está en la máquina. Está en lo que estamos dejando de hacer nosotros.
«No estamos delegando una tarea. Estamos delegando una parte del proceso mental. Y eso tiene consecuencias. No inmediatas. No siempre visibles. Pero profundas.»
El libro recorre cinco territorios donde esa delegación está ocurriendo con mayor intensidad: la escritura y la autoría, el aprendizaje y la educación, el poder y la regulación, la verdad y la información, y lo que el autor llama lo irreemplazable: aquello que la máquina puede simular pero no puede ser.
Los casos que usa el libro
Yánez Mondragón no construye su argumento con datos estadísticos ni con citas académicas. Lo construye con situaciones reconocibles. El estudiante que entrega un ensayo coherente, estructurado, con apariencia sólida de comprensión, sin haber leído en profundidad ni organizado sus propias ideas. El profesor que evalúa ese trabajo sin haber leído realmente, usando la misma herramienta para corregir lo que la herramienta produjo. El periodista que solo redacta y pierde terreno, no porque su trabajo deje de ser necesario, sino porque la parte ejecutiva de su trabajo ya no es exclusiva.
Cada uno de esos casos apunta al mismo lugar: el resultado puede parecer correcto, pero algo se perdió en el camino. Y lo que se perdió no es técnico. Es el proceso. La fricción que obliga a pensar. El error que obliga a ajustar la mirada. La experiencia que no puede transferirse a una respuesta automática.
«La inteligencia artificial puede replicar estructuras. Puede generar textos que cumplen con los estándares mínimos de claridad y orden. Precisamente por eso, lo que antes se consideraba suficiente deja de serlo.»
La tesis que incomoda
El libro no propone rechazar la tecnología. Propone algo más difícil: usarla con conciencia de lo que implica. Distinguir entre asistencia y sustitución. Entre una herramienta que amplifica la capacidad y un sustituto que reduce la participación. Esa diferencia no depende de la máquina. Depende de quien la usa.
En el capítulo sobre la verdad, el autor señala algo que no tiene solución técnica: cuando cualquiera puede generar contenido que parece legítimo, la verificación deja de ser un proceso automático y se convierte en una responsabilidad activa. La verdad ya no se asume. Se construye. Y eso exige criterio, no solo acceso a información.
El epílogo lo resume con una pregunta que no desaparece: cuando la herramienta ha hecho todo lo que puede hacer, cuando el resultado está ahí, listo, coherente, funcional, hay algo que preguntarse: ¿eso que estás viendo es lo mejor que podías hacer? ¿O simplemente lo más fácil?
Para quién es este libro
Para quien usa inteligencia artificial a diario y no se ha detenido a pensar qué está cediendo en ese uso. Para educadores que ven cómo sus estudiantes producen sin aprender. Para periodistas, escritores y creadores de contenido que sienten que algo cambió pero no saben exactamente qué. Para cualquiera que quiera entender, con honestidad, qué lugar le está dando a una herramienta que ya no es opcional.
No es un libro que asusta. Es un libro que obliga a mirar.
Veredicto INCÍSOS: El ensayo más necesario del catálogo de Yánez Mondragón. No porque sea el más urgente en términos prácticos, sino porque es el que más incomoda. Y esa incomodidad es exactamente lo que necesitamos en este momento.
Alfredo Yánez
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Desliza: un libro hecho red que critica desde dentro la máquina que te reproduce
Abre este libro y verás algo que reconoces: un feed. Posts, likes, comentarios, notificaciones, gente segura de todo. Síguelo bajando. Verás cómo te seduce, cómo empieza a repetirse, cómo elige por ti
Un libro que no habla de las redes sociales: las imita, las deforma y las convierte en espejo. Desliza llega en el momento exacto en que todos estamos demasiado dentro de la máquina para verla desde afuera.
Hay una frase que aparece en algún punto de Desliza —y no voy a decir en qué «pantalla»— que detiene el dedo: «No es que no pienses. Es que ya no necesitas hacerlo.» Eso es lo que hace este libro: interrumpe el gesto. El mismo gesto que llevas repitiendo desde que te levantaste esta mañana. Alfredo Yánez Mondragón no escribió un ensayo sobre las redes sociales. Construyó uno que se comporta como ellas.
La tesis: la crítica que no puede vivir fuera de lo que critica
La mayoría de los libros sobre redes sociales cometen el mismo error: te hablan de la jaula desde afuera. Te explican algoritmos, te citan estudios de Stanford, te muestran gráficas de tiempo de pantalla. Y tú asientes, cierras el libro y abres Instagram. Yánez Mondragón no hace eso. La tesis de Desliza es estructural, no argumentativa: si quieres criticar la máquina que nos formatea, tienes que entrar en ella. El libro es Instagram. Es TikTok. Son los chats. Son las notificaciones que llegan mientras intentas leer algo importante —no como metáfora, sino como diseño, como experiencia física de lectura. El argumento central es que ningún ensayo puede decirte lo que sientes cuando ves un post, pero una página que se parece a ese post sí puede mostrártelo.
«No es que no pienses. Es que ya no necesitas hacerlo.»
— Desliza, Alfredo Yánez Mondragón
El método: degradarse para curarse
Desliza no tiene capítulos en el sentido convencional. Tiene plataformas. Cada sección reproduce un ecosistema digital distinto con precisión quirúrgica: hay páginas que replican la interfaz de X con hilos de opiniones contradictorias que escalan sin resolverse; hay páginas que imitan el formato de TikTok —texto cortado, audio implícito, la sensación de que algo empezó antes de que llegaras y termina antes de que lo proceses—; hay chats con los silencios en el lugar exacto donde duelen. Y hay notificaciones. Muchas. Interrumpiendo lo que estabas leyendo en el párrafo anterior. Lo que impide que todo esto sea un truco formal es lo que ocurre después: el diseño se degrada. Las páginas que emulan el feed empiezan limpias, saturadas de contenido, exactas al original. Después algo cambia. Los formatos se corrompen, los likes se vuelven absurdos, los comentarios se desintegran. Y entonces viene algo que el propio libro llama recuperación —que no es paz ni silencio, sino otra cosa que prefiero no anticipar. Ese arco —imitación, degradación, recuperación— no está descrito en el libro. Está construido con él.
«El feed no te muestra el mundo. Te muestra el mundo que confirma que ya tenías razón.»
— Desliza, Alfredo Yánez Mondragón
Para quién es este libro
Para quien haya dejado de leer porque «los libros ya no enganchan igual»: Desliza engancha exactamente igual que un feed, y ese es su argumento más incómodo. También para quien ya sospecha que algo está mal en su relación con las pantallas pero no encuentra el ángulo desde el cual verlo —este libro no te da el ángulo, te pone dentro del problema hasta que ya no puedes ignorarlo. No es lectura de descanso ni manual de autoayuda digital; es literatura experimental que exige que el lector note cuándo está siendo manipulado, y por qué eso importa.
Veredicto INCÍSOS: Desliza es uno de los pocos libros recientes que resuelve el problema de forma antes de resolver el de contenido: si el medio es el mensaje, entonces el libro sobre el feed tiene que ser el feed. Yánez Mondragón lo logra con suficiente rigor para que la apuesta formal no se convierta en exhibicionismo. La limitación real es también su virtud: este libro no puede leerse en diagonal. Quien busque respuestas rápidas encontrará exactamente la trampa que el autor le tendió.
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Libros
We’re going to run the country: el ensayo que reconstruye cómo Venezuela quedó en manos de Washington
Donald Trump lo dijo horas después de que comandos estadounidenses sacaran a Maduro de Caracas. Esa frase —pronunciada en inglés, en un club de golf de Florida, sobre el futuro de una nación soberana— le da título a este libro y enmarca su pregunta central.
«We’re going to run the country.» Donald Trump lo dijo horas después de que comandos estadounidenses sacaran a Nicolás Maduro de Caracas, en la madrugada del 3 de enero de 2026. Esa frase —pronunciada en inglés, en un club de golf de Florida, sobre el futuro de una nación soberana— le da título a este libro y enmarca su pregunta central.
Durante seis meses, Venezuela dejó de ser la dictadura clásica que había sido sin convertirse en la democracia restaurada que prometía su oposición. Quedó en un limbo: administrada a distancia desde Washington, con su petróleo, su seguridad y los términos de su tutela decididos más allá de sus fronteras. Este ensayo político reconstruye cómo llegó ahí y qué significa.
El libro en seis preguntas
| Qué | Un ensayo político escrito casi en tiempo real sobre la captura de Maduro y la tutela estadounidense sobre Venezuela. |
| Quién | Alfredo Yánez Mondragón, creador de Incisos. Escrito para quien conoce la política estadounidense desde adentro y Venezuela desde afuera. |
| Cuándo | Publicado el 19 de junio de 2026. Cubre los seis meses posteriores al 3 de enero de 2026. |
| Dónde | Venezuela, Washington, y el horizonte hemisférico de lo que Trump llamó la «Doctrina Donroe». |
| Por qué | Porque el momento más decisivo de Venezuela en una generación también revela cómo funciona el poder, la soberanía y el patio trasero que Estados Unidos volvió a reclamar como propio. |
| Cómo | 92 páginas. Análisis político entrelazado con los Incisos personales del autor, traducidos con sus venezolanismos intactos. |
Lo que el libro reconstruye
Yánez Mondragón recorre la doctrina detrás de la captura, la legalidad en disputa, el plan de tres fases de Washington, la paradoja de María Corina Machado —Premio Nobel de la Paz— y el horizonte hemisférico de la llamada «Doctrina Donroe». No es un análisis de archivo: es un texto escrito con conciencia de su propia provisionalidad, que cierra sobre el último hecho conocido en el momento de su publicación.
Entre capítulos, los Incisos —columnas personales del autor traducidas al inglés con sus venezolanismos intactos— le ponen cara humana a lo que el análisis explica desde la distancia. Es la misma voz que desde 1996 ha acompañado a sus lectores en los momentos más complejos de la región.
Para quién es este libro
Para el venezolano de la diáspora que necesita entender qué pasó en su país sin el ruido de las redes. Para el lector angloparlante que quiere comprender Venezuela más allá del titular. Para quien sigue la política latinoamericana y quiere una lectura que no le ahorre la complejidad.
Veredicto INCÍSOS
Un ensayo político de lectura urgente. Yánez Mondragón no celebra ni condena: reconstruye. Y en esa reconstrucción, el lector descubre que la pregunta de fondo no es solo venezolana: es sobre qué significa la soberanía cuando el poder que decide está en otro idioma y en otro hemisferio.
Disponible en Amazon Kindle
Fuentes: descripción oficial del libro en Amazon (junio de 2026); perfil del autor en Amazon KDP.
Libros
Hay que desenterrar la muerte: el libro que cambia la forma en que vives cada día
El problema no es morir. Es no entenderlo. Este libro confronta la relación del ser humano con su propia finitud: no como un tema de filosofía abstracta, sino como una pregunta urgente que cambia la f
Un ensayo que propone dejar de mirar hacia otro lado. Porque la única forma de vivir con sentido es entender que el tiempo se acaba.
Vivimos diseñados para ignorar el único evento que tenemos garantizado. El sistema moderno nos empuja a la acumulación, a la planificación a largo plazo, a la ilusión de control, mientras esconde sistemáticamente la fragilidad de nuestra existencia. En Hay que desenterrar la muerte, Alfredo Yánez Mondragón no escribe un manual sobre el duelo ni un texto de autoayuda para superar pérdidas. Escribe una confrontación directa con nuestra propia finitud.
El problema no es morir… es no entenderlo
El libro parte de una premisa incómoda: la muerte ha sido secuestrada. La hemos convertido en un tabú, en un error médico, en una falla del sistema, en lugar de entenderla como el cierre natural del ciclo. Yánez Mondragón argumenta que esta negación tiene un costo altísimo: al no pensar en la muerte, vivimos como si el tiempo fuera infinito, lo que nos lleva a desperdiciarlo en prioridades impuestas por otros.
«Hemos construido una sociedad que celebra la juventud eterna y esconde la vejez, que glorifica el éxito y silencia la vulnerabilidad. En ese proceso, hemos perdido la brújula que le da sentido a cada día: saber que esto se acaba.»
El evento más democrático
A lo largo de sus páginas, el autor desmenuza cómo las diferentes culturas y sistemas han tratado la muerte, para llegar a la realidad contemporánea. Aborda la dimensión práctica que solemos ignorar —testamentos, voluntades, preparación financiera— no como trámites burocráticos, sino como actos de profunda responsabilidad y amor hacia quienes se quedan.
Pero el núcleo del libro es existencial. Es una invitación a «desenterrar» el concepto, a ponerlo sobre la mesa de la sala, a hablarlo con los hijos, a normalizarlo. Porque solo cuando se acepta la finitud, las decisiones del presente adquieren su verdadero peso.
«No se trata de obsesionarse con la muerte. Se trata de dejar de ignorarla. Porque cuando la ignoras, también ignoras el valor de lo que tienes hoy.»
Para quién es este libro
Para quienes sienten que la vida se les está yendo en piloto automático. Para quienes evitan conversaciones difíciles con sus padres o parejas por miedo a «llamar a la desgracia». Y para cualquiera que esté dispuesto a entender que la mejor preparación para la muerte es, paradójicamente, la única forma de empezar a vivir en serio.
Veredicto INCÍSOS: Un texto valiente que va a contracorriente de la cultura de la positividad tóxica. No es una lectura ligera, pero es absolutamente necesaria para recuperar la perspectiva sobre lo que realmente importa.
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