Libros
Hay que desenterrar la muerte: el libro que cambia la forma en que vives cada día
El problema no es morir. Es no entenderlo. Este libro confronta la relación del ser humano con su propia finitud: no como un tema de filosofía abstracta, sino como una pregunta urgente que cambia la f
Un ensayo que propone dejar de mirar hacia otro lado. Porque la única forma de vivir con sentido es entender que el tiempo se acaba.
Vivimos diseñados para ignorar el único evento que tenemos garantizado. El sistema moderno nos empuja a la acumulación, a la planificación a largo plazo, a la ilusión de control, mientras esconde sistemáticamente la fragilidad de nuestra existencia. En Hay que desenterrar la muerte, Alfredo Yánez Mondragón no escribe un manual sobre el duelo ni un texto de autoayuda para superar pérdidas. Escribe una confrontación directa con nuestra propia finitud.
El problema no es morir… es no entenderlo
El libro parte de una premisa incómoda: la muerte ha sido secuestrada. La hemos convertido en un tabú, en un error médico, en una falla del sistema, en lugar de entenderla como el cierre natural del ciclo. Yánez Mondragón argumenta que esta negación tiene un costo altísimo: al no pensar en la muerte, vivimos como si el tiempo fuera infinito, lo que nos lleva a desperdiciarlo en prioridades impuestas por otros.
«Hemos construido una sociedad que celebra la juventud eterna y esconde la vejez, que glorifica el éxito y silencia la vulnerabilidad. En ese proceso, hemos perdido la brújula que le da sentido a cada día: saber que esto se acaba.»
El evento más democrático
A lo largo de sus páginas, el autor desmenuza cómo las diferentes culturas y sistemas han tratado la muerte, para llegar a la realidad contemporánea. Aborda la dimensión práctica que solemos ignorar —testamentos, voluntades, preparación financiera— no como trámites burocráticos, sino como actos de profunda responsabilidad y amor hacia quienes se quedan.
Pero el núcleo del libro es existencial. Es una invitación a «desenterrar» el concepto, a ponerlo sobre la mesa de la sala, a hablarlo con los hijos, a normalizarlo. Porque solo cuando se acepta la finitud, las decisiones del presente adquieren su verdadero peso.
«No se trata de obsesionarse con la muerte. Se trata de dejar de ignorarla. Porque cuando la ignoras, también ignoras el valor de lo que tienes hoy.»
Para quién es este libro
Para quienes sienten que la vida se les está yendo en piloto automático. Para quienes evitan conversaciones difíciles con sus padres o parejas por miedo a «llamar a la desgracia». Y para cualquiera que esté dispuesto a entender que la mejor preparación para la muerte es, paradójicamente, la única forma de empezar a vivir en serio.
Veredicto INCÍSOS: Un texto valiente que va a contracorriente de la cultura de la positividad tóxica. No es una lectura ligera, pero es absolutamente necesaria para recuperar la perspectiva sobre lo que realmente importa.
Alfredo Yánez
9 libros que te cambian la perspectiva
Finanzas, emprendimiento, migración y más — disponibles en Amazon
VER LIBROS →Libros
Desliza: un libro hecho red que critica desde dentro la máquina que te reproduce
Abre este libro y verás algo que reconoces: un feed. Posts, likes, comentarios, notificaciones, gente segura de todo. Síguelo bajando. Verás cómo te seduce, cómo empieza a repetirse, cómo elige por ti
Un libro que no habla de las redes sociales: las imita, las deforma y las convierte en espejo. Desliza llega en el momento exacto en que todos estamos demasiado dentro de la máquina para verla desde afuera.
Hay una frase que aparece en algún punto de Desliza —y no voy a decir en qué «pantalla»— que detiene el dedo: «No es que no pienses. Es que ya no necesitas hacerlo.» Eso es lo que hace este libro: interrumpe el gesto. El mismo gesto que llevas repitiendo desde que te levantaste esta mañana. Alfredo Yánez Mondragón no escribió un ensayo sobre las redes sociales. Construyó uno que se comporta como ellas.
La tesis: la crítica que no puede vivir fuera de lo que critica
La mayoría de los libros sobre redes sociales cometen el mismo error: te hablan de la jaula desde afuera. Te explican algoritmos, te citan estudios de Stanford, te muestran gráficas de tiempo de pantalla. Y tú asientes, cierras el libro y abres Instagram. Yánez Mondragón no hace eso. La tesis de Desliza es estructural, no argumentativa: si quieres criticar la máquina que nos formatea, tienes que entrar en ella. El libro es Instagram. Es TikTok. Son los chats. Son las notificaciones que llegan mientras intentas leer algo importante —no como metáfora, sino como diseño, como experiencia física de lectura. El argumento central es que ningún ensayo puede decirte lo que sientes cuando ves un post, pero una página que se parece a ese post sí puede mostrártelo.
«No es que no pienses. Es que ya no necesitas hacerlo.»
— Desliza, Alfredo Yánez Mondragón
El método: degradarse para curarse
Desliza no tiene capítulos en el sentido convencional. Tiene plataformas. Cada sección reproduce un ecosistema digital distinto con precisión quirúrgica: hay páginas que replican la interfaz de X con hilos de opiniones contradictorias que escalan sin resolverse; hay páginas que imitan el formato de TikTok —texto cortado, audio implícito, la sensación de que algo empezó antes de que llegaras y termina antes de que lo proceses—; hay chats con los silencios en el lugar exacto donde duelen. Y hay notificaciones. Muchas. Interrumpiendo lo que estabas leyendo en el párrafo anterior. Lo que impide que todo esto sea un truco formal es lo que ocurre después: el diseño se degrada. Las páginas que emulan el feed empiezan limpias, saturadas de contenido, exactas al original. Después algo cambia. Los formatos se corrompen, los likes se vuelven absurdos, los comentarios se desintegran. Y entonces viene algo que el propio libro llama recuperación —que no es paz ni silencio, sino otra cosa que prefiero no anticipar. Ese arco —imitación, degradación, recuperación— no está descrito en el libro. Está construido con él.
«El feed no te muestra el mundo. Te muestra el mundo que confirma que ya tenías razón.»
— Desliza, Alfredo Yánez Mondragón
Para quién es este libro
Para quien haya dejado de leer porque «los libros ya no enganchan igual»: Desliza engancha exactamente igual que un feed, y ese es su argumento más incómodo. También para quien ya sospecha que algo está mal en su relación con las pantallas pero no encuentra el ángulo desde el cual verlo —este libro no te da el ángulo, te pone dentro del problema hasta que ya no puedes ignorarlo. No es lectura de descanso ni manual de autoayuda digital; es literatura experimental que exige que el lector note cuándo está siendo manipulado, y por qué eso importa.
Veredicto INCÍSOS: Desliza es uno de los pocos libros recientes que resuelve el problema de forma antes de resolver el de contenido: si el medio es el mensaje, entonces el libro sobre el feed tiene que ser el feed. Yánez Mondragón lo logra con suficiente rigor para que la apuesta formal no se convierta en exhibicionismo. La limitación real es también su virtud: este libro no puede leerse en diagonal. Quien busque respuestas rápidas encontrará exactamente la trampa que el autor le tendió.
«`
Libros
Eso no es para mí
Hay frases que aprendiste tan temprano que ya no las escuchas. ‘Eso no es para mí’ es una de ellas. Este libro desmonta el lenguaje invisible que te limita antes de que te des cuenta.
Alfredo Yánez Mondragón parte de una frase aparentemente inocua —»eso no es para mí»— para diseccionar el mecanismo exacto por el que el lenguaje cotidiano se convierte en una jaula invisible que muchos latinos cargamos sin saberlo.
Hay creencias que no se heredan en forma de reglas sino de frases. «Eso es para gente con dinero.» «Nosotros no somos de esos.» «No te pongas grande.» Si creciste en una familia latinoamericana —ya sea en el país de origen o en el barrio de acá—, probablemente escuchaste alguna variante de estas oraciones tantas veces que dejaron de sonar como advertencias y empezaron a sonar como verdades. Eso no es para mí es un libro que se dedica a rastrear exactamente ese momento: cuando una frase se convierte en identidad. Y lo que propone no es motivación barata, sino una arqueología del lenguaje propio.
Lo que este libro hace diferente
La mayoría de los libros de desarrollo personal en español están escritos para un lector genérico que podría vivir en cualquier ciudad del mundo. Yánez Mondragón no. Su argumento central es que las creencias limitantes no flotan en el aire: están codificadas en expresiones culturales específicas, en el español que se habla en casa, en los refranes que repiten los abuelos, en el tono con que un padre dice «¿y eso para qué te va a servir?» El libro no solo identifica esas frases: las analiza como estructuras lingüísticas que operan por debajo del pensamiento consciente. El mérito editorial es que el autor logra mantener un tono ensayístico sin perder la accesibilidad —algo que muy pocos libros de este género en español consiguen sin caer en el sermón o en la simplificación.
«No cambiamos lo que pensamos de nosotros mismos porque un día decidamos ser valientes. Cambiamos cuando empezamos a escuchar, de verdad, las palabras con las que nos describimos. El lenguaje no es el mapa de tu realidad: es la realidad misma.»
— Eso no es para mí, Alfredo Yánez Mondragón
La tesis central: el lenguaje como arquitectura de lo posible
El núcleo del libro es una proposición que la lingüística lleva décadas discutiendo pero que rara vez llega a libros de consumo masivo: el lenguaje no describe lo que somos, lo construye. Yánez Mondragón trabaja esto desde ejemplos concretos: la diferencia entre decir «no puedo» y «no he aprendido todavía», entre decir «soy malo para los números» y «los números me cuestan más que a otros». No se trata de eufemismos ni de pensamiento positivo —el autor es explícito en separarse de esa tradición—, sino de precisión lingüística. El libro propone ejercicios de identificación de frases heredadas, un proceso que el autor llama «auditoría del lenguaje propio», y que consiste en rastrear de dónde viene cada una de las afirmaciones con las que nos definimos. Donde el libro gana credibilidad es en que no promete transformaciones instantáneas: reconoce que algunas de esas frases cumplen una función de protección y que desmontarlas tiene un costo emocional real.
«Pregúntate: ¿esta frase es mía o me la prestaron? Porque hay mucho que cargamos que nunca elegimos cargar. Y la primera decisión libre que puedes tomar es dejar de repetir, sin cuestionarte, lo que otros decidieron creer antes que tú.»
— Eso no es para mí, Alfredo Yánez Mondragón
Para quién es este libro
Es especialmente útil para lectores hispanos en Estados Unidos que están navegando decisiones grandes —cambiar de carrera, emprender, pedir un aumento, salir de una dinámica familiar que los frena— y que sienten que algo interno les dice que «no es para ellos» sin poder identificar exactamente de dónde viene esa voz. También le habla a quien ha intentado el autoayuda convencional en inglés y siente que algo no encaja: que esos libros asumen una psicología cultural que no es la suya. No es lectura para quien busca fórmulas rápidas; es para quien está dispuesto a trabajar con lentitud sobre algo que lleva años sin tocarse.
Veredicto INCÍSOS: Eso no es para mí es uno de los pocos libros de desarrollo personal en español que trata a su lector como un adulto intelectualmente capaz. Su mayor fortaleza es la especificidad cultural; su única limitación es que algunos capítulos centrales merecerían más desarrollo de los ejercicios prácticos. Aun así, es una lectura que justifica el tiempo invertido —sobre todo para quienes llevan años sin poder nombrar exactamente qué es lo que los detiene.
«`
Libros
Incisos: Apuntes de un país entre el extravío y la esperanza — treinta años de una columna que se hace libro
El libro que da nombre a la plataforma. Un recorrido por los momentos que definieron a Venezuela y la experiencia de quienes la dejaron, escrito desde la urgencia del periodista y la intimidad del que
Treinta años de columnas, medios y formatos distintos confluyen en un solo libro. Carmen Beatriz Fernández lo sitúa: esto no es una recopilación, es un mapa de cómo se ha escrito Venezuela desde adentro y desde afuera al mismo tiempo.
En 1996, en un semanario que circulaba por los Valles del Tuy, en el estado Miranda, Alfredo Yánez Mondragón firmó por primera vez una columna que llevaba el nombre de Incisos. Desde entonces no ha dejado de escribirla. Pasó por El Universal —donde se convirtió en blog de actualización diaria durante los años más intensos del proyecto—, sobrevivió en Guayoyo en Letras, Contrapunto, La Patilla y Efecto Cocuyo, migró al formato audiovisual durante la pandemia, encontró espacio en El Observador Latino y luego en Americano Media. En 2026, exactamente al cumplirse treinta años de aquel primer inciso, vuelve en formato libro.
Incisos. Apuntes de un país entre el extravío y la esperanza no es una recopilación de textos dispersos: es una lectura ordenada de una conversación larga. El libro reúne las piezas que mejor cuentan el tránsito de Venezuela en estas décadas —el deterioro, la resistencia, la diáspora, los momentos de quiebre y los signos, todavía frágiles, de un horizonte distinto. Hacer memoria de lo escrito, ordenar el presente y abrir conversación sobre lo que viene: ese es el contrato del libro con el lector.
El prólogo que sitúa el libro
La decisión de quién firma el prólogo es, en cualquier libro, una declaración de intenciones. En Incisos, esa firma es la de Carmen Beatriz Fernández: doctora en Comunicación Pública, fundadora de DataStrategia, profesora e investigadora con vinculación a universidades en América Latina y Europa, y una de las voces más reconocidas del mundo hispanohablante en comunicación política y análisis electoral. Su trabajo es lectura obligada para quien estudia o practica la comunicación pública en la región.
«El prólogo de Carmen Beatriz Fernández no acompaña el libro: lo sitúa. Es una marca intelectual que define el lugar de la obra en la conversación hispanoamericana.»
Que un libro como Incisos abra con su firma no es un detalle de cortesía: es un marco de lectura. El prólogo contextualiza el conjunto, sitúa al lector frente al recorrido del autor y ofrece claves interpretativas que amplían la dimensión de la obra. Su intervención eleva el libro al diálogo intelectual con una de las tradiciones más sólidas del análisis político hispanoamericano.
Treinta años de un país escrito en tiempo real
Lo que distingue a este libro de otras recopilaciones periodísticas es su carácter de testimonio sostenido. No es el archivo de un observador externo: es la bitácora de alguien que estuvo dentro de las redacciones venezolanas cuando el país se transformaba, que salió de Venezuela y siguió escribiendo desde Columbus, Ohio, y que nunca dejó de mantener el hilo de la conversación. El recorrido por los medios —El Universal, La Patilla, Efecto Cocuyo, Americano Media— es también el recorrido del periodismo venezolano en estos años: sus transformaciones, sus cierres, sus intentos de reinvención.
«Incisos recoge lo escrito sobre un país que ha estado entre el extravío y la esperanza. Hacer memoria es la primera forma de no perderse otra vez.»
El libro y la plataforma: un ecosistema editorial
Incisos. Apuntes de un país no llega solo. Viene acompañado de www.incisos.com, el espacio editorial donde la conversación sigue ocurriendo. La plataforma articula tres ejes temáticos —Venezuela y su contexto; los 62 millones de hispanos que viven en Estados Unidos; y la política estadounidense en su impacto sobre esas comunidades— y un cuarto pilar de cobertura hiperlocal, Aquí en Columbus, que funciona como laboratorio replicable: un modelo de periodismo cercano que puede aplicarse en otras ciudades y países.
«En tiempos de ruido, reivindicar el texto que se piensa, se discute y se conserva, es un gesto político.»
El libro recoge lo dicho. La plataforma es donde lo que viene sigue diciéndose. Esa continuidad —del papel al blog, del blog al audiovisual, del audiovisual al libro y de vuelta a la web— es la apuesta central de Yánez Mondragón: que el periodismo de análisis sostenido tiene lugar en el mundo contemporáneo, y que ese lugar se construye formato a formato, sin abandonar ninguno.
Para quién es este libro
Para el lector venezolano —en Venezuela y en la diáspora— que quiere entender de dónde venimos para entender mejor adónde vamos. Para periodistas, académicos y profesionales de la comunicación que necesitan un archivo razonado de tres décadas de conversación pública hispanoamericana. Y para cualquier ciudadano que sienta que el ruido del presente necesita el contrapeso de la memoria y el análisis.
Veredicto INCÍSOS: El libro más personal de la bibliografía de Yánez Mondragón y, a la vez, el más ambicioso en alcance. Treinta años de columnas ordenadas por quien las escribió, prologadas por una de las analistas políticas más respetadas del mundo hispanohablante. Una obra de consulta y de lectura.
-
Política3 semanas agoDelcy Rodríguez enfrenta a la prensa internacional: la rueda de prensa que no cerró la brecha
-
Política2 meses agoEl economista, los bonos y Citgo
-
Política2 meses agoRoberto Smith Perera: «La reconstrucción no puede esperar a la elección»
-
Especiales1 mes agoMedia vuelta… mar.
-
Entrevistas2 meses agoZair Mundaray: «Enfrenté al poder con ciencia»
-
Inciso3 meses agoLa paciencia de Washington
-
Política1 mes ago«No se puede improvisar»: un exjefe de Defensa Civil disecciona la respuesta al sismo
-
Política2 meses agoDiego Arria escribió en 2012 el guion de la transición de hoy
