Política
«No se puede improvisar»: un exjefe de Defensa Civil disecciona la respuesta al sismo
Ángel Rangel, exdirector nacional de Defensa Civil de Venezuela, ofrece un diagnóstico técnico de la respuesta al terremoto: la ausencia de un mando único profesional, la falta de equipamiento y la desprofesionalización de las instituciones de emergencia ponen en riesgo el rescate.
Ficha · 6W
| Qué | Un experto en gestión de desastres diagnostica las fallas de la respuesta institucional al terremoto. |
| Quién | Ángel Rangel, exdirector nacional de Defensa Civil de Venezuela e ingeniero especializado. |
| Cuándo | A 36 horas del doble sismo del 24 de junio de 2026. |
| Dónde | Venezuela, con afectación extendida a varios estados. |
| Por qué | La ventana para rescatar con vida se cierra en las primeras horas y exige coordinación técnica. |
| Cómo | Entrevista en la que Rangel detalla las carencias de mando, equipamiento y comunicación. |
Ángel Rangel — Ingeniero civil (UCV), doctor en Ciencias Políticas, teniente coronel retirado del Cuerpo de Bomberos de Caracas. Exdirector nacional de Defensa Civil de Venezuela. Más de 45 años en gestión del riesgo, con trabajo en 17 países.
Pocas personas pueden hablar de la respuesta a un desastre en Venezuela con la autoridad de Ángel Rangel. Ingeniero civil, doctor en Ciencias Políticas, teniente coronel retirado del Cuerpo de Bomberos de Caracas y exdirector nacional de Defensa Civil, lleva más de 45 años dedicado a la gestión del riesgo, con trabajo en 17 países. A 36 horas del doble terremoto del 24 de junio de 2026, su diagnóstico es técnico, pero no por ello menos duro.
Rangel parte de una constatación sismológica: lo ocurrido es un evento poco frecuente en la historia mundial. Dos sismos sucesivos en 39 segundos, el segundo de mayor intensidad que el primero. Y, sobre todo, ocurrió «en el peor escenario del país»: una Venezuela que arrastra una crisis humanitaria profunda, desabastecimiento y pobreza creciente. «La pobreza incrementa los niveles de vulnerabilidad social de cualquier país», advierte, «y los desastres traen más pobreza». El círculo se retroalimenta.
«La voluntad sola no cuenta»
Sobre las primeras horas, Rangel es categórico. Las imágenes de personas removiendo escombros con las manos desnudas reflejan un ánimo loable, pero insuficiente. «En este tipo de eventos, la voluntad sola no cuenta, no ayuda», afirma. El rescate sobre estructuras colapsadas exige equipamiento para mover losas pesadas y fracturar componentes estructurales, y tecnologías como las cámaras con sensores térmicos que detectan signos de vida tras las paredes. Nada de eso, sostiene, está suficientemente disponible.
El factor tiempo es el que más le preocupa. Las primeras horas son vitales para la búsqueda, el rescate y la atención de heridos, y en su lectura, a 36 horas del evento, «la respuesta ha sido muy deficiente». La afectación se extendió a varios estados, y los organismos, con sus capacidades mermadas, no pudieron atender tantos frentes a la vez.
El problema de la contraparte
Rangel agradece, como venezolano, la rapidez con que países de América y Europa enviaron misiones de búsqueda y rescate. Pero ahí identifica un riesgo concreto: esas delegaciones necesitan una contraparte técnica del Estado que les indique dónde y cómo actuar. «Si no encuentran una contraparte técnica por parte del Estado, todo ese gran esfuerzo no va a tener el impacto que nos interesa», explica. Detalla un obstáculo práctico que suele subestimarse: llegan equipos que hablan inglés, francés, italiano o alemán, y coordinarlos requiere una planificación previa que, asegura, no existe.
Su pronóstico es que, ante la falta de orientación, las delegaciones —menciona en particular al equipo de respuesta rápida asociado al Comando Sur de Estados Unidos— terminarán actuando de forma casi unilateral, «haciendo lo que mejor saben hacer». No por imposición, sino por vacío.
«Mando único» y una crítica a la desprofesionalización
Para Rangel, la condición natural sería que el director de Protección Civil o el viceministro de Gestión de Riesgos asumieran el liderazgo, y no observa que eso ocurra. Señala que hubo declaraciones de tres altos funcionarios —el presidente de la Asamblea, la presidenta encargada y el ministro del Interior—, «pero eso no es un equipo de gestión». Un evento de esta magnitud, insiste, requiere «dirección técnica profesional, capacidades y mando único».
Le inquieta también que los recursos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana —maquinaria pesada, vehículos de transporte, mano de obra coordinada— no se hayan desplegado bajo un plan. Y apunta a una causa de fondo que conoce desde dentro: la desprofesionalización de las instituciones de emergencia. Según los contactos que mantiene en bomberos y protección civil, los altos cargos se ocupan más «por cuestiones políticas de vinculación con el poder que por la capacidad profesional». De ahí, dice, que no se vea a esos directivos «salir con propiedad a opinar y a decidir»: muchos no fueron formados para hacerlo.
«No es politizar la tragedia»
Rangel anticipa la objeción que recibe cada vez que habla: que politiza la desgracia. Su respuesta separa los planos. La atención de un desastre, sostiene, exige unidad y dejar de lado «las diferencias políticas, ideológicas, religiosas o de cualquier tipo». Pero eso, matiza, no impide «señalar responsablemente aquellos aspectos que no están contribuyendo a una intervención eficiente». Describir las deficiencias y analizar el deber ser, argumenta, no es un discurso de partido: es una consideración técnica orientada a salvar las vidas que aún pueden salvarse.
Cierra con una mirada al futuro y un dato que obliga a la reflexión. Venezuela está atravesada por tres grandes fallas tectónicas, y a su alrededor «vive el 82% de los ciudadanos y están las infraestructuras más importantes del país». Cuando colapsan siete edificios en una misma área, dice, hay que revisar la ingeniería sismorresistente y la calidad de los suelos donde se construyó. «Las amenazas son naturales, pero los desastres son, en buena parte, humanos.» El país, concluye, no puede seguir siendo de cultura reactiva: la inversión tiene que ir al «antes», a la prevención.
Alfredo Yánez
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El dolor no entiende de fronteras
Una reflexión de la periodista Mari Montes sobre la impotencia de vivir el terremoto de Venezuela desde lejos, el dolor compartido de la diáspora y la admiración por un país que se crece ante la adversidad.
COLABORACIÓN INVITADA
Una reflexión desde la distancia: la impotencia de la diáspora, el dolor que no reconoce fronteras y la admiración por un país que, una vez más, se crece ante la adversidad.
Hay una impotencia muy grande en quienes estamos lejos de Venezuela. Quisiéramos usar nuestras manos para remover escombros, abrazar a quienes lloran, acompañar a quienes lo perdieron todo. Ver el dolor de nuestra gente desde la distancia también duele.
Este no es momento para dividirnos entre los que están adentro y los que estamos afuera. Ya basta de esa falsa distancia; el dolor no entiende de fronteras.
Quienes vivimos fuera, tenemos padres, hijos, hermanos, amigos y vecinos allá. Compartimos la angustia de esperar una llamada, de buscar un nombre en una lista, de temer una mala noticia. Sufrimos con cada historia.
Los que tenemos fe acompañamos en oración. También tratamos de visibilizar las necesidades, de difundir información útil y de promover formas de ayudar. Sabemos que nada parece suficiente cuando una tragedia golpea de esta manera, pero el amor siempre encuentra la manera de hacerse presente.
Y mientras contemplamos tanto sufrimiento, también crece nuestra admiración por quienes están en Venezuela. Una vez más, han respondido como tantas veces lo han hecho a lo largo de nuestra historia: creciendo frente a la adversidad. Allí donde otros ven ruinas, ellos aparecen con sus manos, su tiempo, su solidaridad y una inmensa capacidad de cuidar al prójimo.
Esa generosidad también nos distingue como país. Es la Venezuela que se levanta para ayudar, que comparte lo poco que tiene, que abraza al desconocido, que no pregunta de dónde vienes antes de tenderte la mano.
Hoy no importa dónde vivimos. Importa que Venezuela nos necesita unidos, con compasión, con respeto y con el corazón dispuesto a servir desde el lugar donde cada uno está.
Mientras más grande es la tragedia, más grande se hace mi admiración por los venezolanos, porque cuando la vida los pone a prueba, siempre encuentran la manera de crecerse, de ayudar y de recordarnos que la solidaridad sigue siendo una de las mayores riquezas de nuestro país.
Sobre la autora
Mari Montes
Periodista y comunicadora social egresada de la Universidad Central de Venezuela. Pionera del periodismo deportivo venezolano y primera de su país en integrar la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA). Autora de la columna «Por la Goma». Reside en Estados Unidos. En redes: @porlagoma.
Las colaboraciones invitadas recogen la voz y la perspectiva de su autor. Su contenido es responsabilidad de quien firma y no necesariamente coincide con la línea editorial de INCÍSOS.
Política
El balance del terremoto sube a 589 muertos: Delcy Rodríguez anuncia la militarización de La Guaira
El nuevo balance oficial del doble terremoto eleva a 589 los fallecidos y 2.980 los heridos, con 214 réplicas registradas. El Gobierno ordenó la militarización de La Guaira, la zona más afectada.
ÚLTIMA HORA · 26 DE JUNIO DE 2026 · 3:00 AM
El balance oficial del doble terremoto sube a 589 fallecidos y 2.980 heridos. El Gobierno ordena militarizar La Guaira.
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| Qué | El balance oficial subió a 589 fallecidos y 2.980 heridos; se ordenó militarizar La Guaira. |
| Quién | La presidenta encargada Delcy Rodríguez, con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana desplegada. |
| Cuándo | Anuncio de la madrugada del viernes 26 de junio de 2026. |
| Dónde | Balance entregado desde el estado Zulia; la militarización aplica al estado La Guaira. |
| Por qué | La Guaira concentra la mayor devastación y fue declarada zona de desastre. |
| Cómo | Despliegue de la FANB para seguridad, coordinación logística y apoyo al rescate. |
El número de víctimas del doble terremoto que sacudió Venezuela el miércoles 24 de junio de 2026 siguió en aumento. En un nuevo balance entregado la madrugada del viernes 26 de junio, la presidenta encargada Delcy Rodríguez informó que los fallecidos ascendieron a 589 y los heridos a 2.980. «En el balance general, debemos informar que lamentablemente ya tenemos 589 personas fallecidas y 2.980 personas heridas», declaró la mandataria al encabezar un encuentro transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión.
Rodríguez precisó que, desde la tarde del miércoles, se han registrado 214 réplicas en el territorio. «Hemos rescatado con vida decenas de personas», agregó, sin precisar una cifra exacta de rescatados.
Militarización de La Guaira
La medida más significativa del anuncio fue de carácter operativo y de control: el Gobierno ordenó la militarización del estado costero de La Guaira, contiguo a Caracas y considerado el epicentro de la devastación. «Nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana, sus distintos componentes están en el territorio del estado La Guaira, para atender esta coyuntura que afecta a nuestro pueblo», señaló la presidenta encargada. Según explicó, el despliegue busca reforzar la seguridad, coordinar la logística de alimentación y agua, y apoyar a los equipos de rescate.
El despliegue de la Fuerza Armada responde a una de las críticas que especialistas en gestión de desastres venían planteando en los días previos: la ausencia de los recursos militares —maquinaria pesada, transporte, mano de obra coordinada— en las labores de emergencia. La Guaira había sido declarada zona de desastre el jueves.
Un dato en disputa
Las cifras oficiales han variado entre voceros, lo que conviene señalar. Mientras Rodríguez fijó los heridos en 2.980, el ministro de Salud, Carlos Alvarado, los había cifrado el jueves en 4.300. Por su parte, la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) manejó durante la tarde del jueves un recuento más conservador, de al menos 211 fallecidos y 1.261 heridos, con unos 250 edificios afectados o con pérdida total, sobre todo en La Guaira. Las discrepancias son habituales en las primeras horas de una catástrofe de esta escala, cuando la información se levanta de forma fragmentaria y desde distintas fuentes.
En paralelo, la magnitud de la emergencia mantiene activa la maquinaria de ayuda. El aeropuerto de Maiquetía permanece clausurado por daños, y la ONU coordina el despliegue de al menos doce equipos internacionales de búsqueda y rescate. Mientras tanto, en localidades como Catia La Mar, cientos de personas pasan las noches a la intemperie, en colchones, carpas y campamentos improvisados.
Fuentes: Declaraciones de la presidenta encargada Delcy Rodríguez en Venezolana de Televisión (26 de junio de 2026); Ministerio de Salud de Venezuela; Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA); reportes de CNN, RPP y El Nacional (26 de junio de 2026).
Política
Famosos movilizados por Venezuela: qué hacen de verdad, más allá de las cifras que circulan
Artistas, chefs y deportistas convirtieron sus plataformas en canales de ayuda para Venezuela. Más allá de las cifras de donación que circulan sin confirmar, esto es lo que están haciendo de verdad.
Ficha · 6W
| Qué | Figuras públicas movilizaron ayuda y plataformas para los damnificados del terremoto. |
| Quién | José Andrés, Ricardo Montaner, Antonela Roccuzzo, Danny Ocean, Lele Pons y otros. |
| Cuándo | Desde las primeras horas tras el sismo del 24 de junio de 2026. |
| Dónde | Desde sus plataformas globales, con impacto en la diáspora y dentro de Venezuela. |
| Por qué | El alcance de estas figuras puede canalizar ayuda real, pero también amplificar datos falsos. |
| Cómo | Operaciones de comida, fundaciones propias, difusión de campañas y coordinación en redes. |
Tras el terremoto, las redes de las figuras públicas con vínculos a Venezuela se encendieron. La solidaridad es real y, en algunos casos, se traduce en acción concreta. Pero junto a ella circulan cifras de donación —«donó un millón», «aportó tantos miles»— que en la mayoría de los casos no tienen una fuente verificable. Conviene separar lo comprobable de lo viral, sobre todo cuando esos números se usan, a veces, como anzuelo en campañas dudosas.
Lo comprobable
El chef José Andrés activó su organización World Central Kitchen, fundada en 2010, que se especializa en servir comidas calientes en zonas de desastre. Es, de las respuestas de figuras públicas, una de las más tangibles: una estructura con trayectoria que despliega cocinas donde hacen falta.
El cantante Ricardo Montaner canalizó la ayuda a través de The House Project, la fundación familiar que opera desde hace casi dos décadas, con un llamado directo a apoyar a las familias afectadas. La empresaria Antonela Roccuzzo, esposa de Lionel Messi, difundió entre sus seguidores una campaña de la fundación I Love Venezuela alojada en una plataforma de recaudación.
En el terreno de las redes, Danny Ocean y Lele Pons convirtieron sus cuentas en tableros de coordinación en tiempo real: pidieron a quienes necesitaban ayuda y a quienes podían darla que se contactaran en los comentarios, y difundieron fotos de niños rescatados que buscaban a sus familias y listas de personas atendidas en hospitales. Otras figuras —Ricky Martin, Chayanne, Carlos Vives— sumaron mensajes de aliento y difusión.
La cautela necesaria
Aquí es donde conviene aplicar el mismo criterio que en cualquier donación tras un desastre. Que una figura pública comparta una campaña no garantiza, por sí solo, la trazabilidad de los fondos. Antes de aportar a un enlace difundido por una celebridad, vale la pena confirmar qué organización está detrás, si tiene trayectoria comprobable y cómo rinde cuentas. Las cifras de donación que se viralizan sin documento ni declaración oficial deben tomarse con prudencia: en cada catástrofe, los números inflados o inventados sirven para dar verosimilitud a colectas que no siempre son lo que dicen ser.
La movilización de las figuras públicas tiene un valor enorme: su alcance pone el foco donde hace falta y moviliza a millones. El mejor uso de ese alcance, sin embargo, no es presumir una cifra, sino dirigir a la gente hacia canales que resistan una verificación.
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