Tecnología
Suecia dio marcha atrás
Suecia era uno de los sistemas educativos más digitalizados de Europa. En 2023 dio marcha atrás. La razón: una caída sostenida en comprensión lectora que el Karolinska Institutet vinculó directamente con las herramientas digitales.
Suecia era uno de los sistemas educativos más digitalizados de Europa. En 2023 dio marcha atrás. La razón: una caída sostenida en comprensión lectora que el Karolinska Institutet vinculó directamente con las herramientas digitales. Qué hicieron exactamente, qué evidencia usaron, y qué están haciendo otros países mientras el mundo hispanohablante aún debate.
| QUÉ | Reversión de la política de digitalización escolar sueca y retorno a libros impresos y escritura a mano. |
| QUIÉN | Ministerio de Educación sueco bajo la ministra Lotta Edholm, con respaldo del Karolinska Institutet. |
| CUÁNDO | Anuncio en marzo y agosto de 2023, con implementación progresiva desde el curso 2023-2024. |
| DÓNDE | Escuelas suecas de todos los niveles, con foco especial en preescolar y primaria. |
| POR QUÉ | Caída documentada de 11 puntos en la comprensión lectora de niños de cuarto grado entre 2016 y 2021. |
| CÓMO | Inversión de 685 millones de coronas suecas en libros impresos y cancelación del uso obligatorio de dispositivos digitales. |
Durante veinte años, Suecia fue el país que todo ministerio de educación del mundo tomó como ejemplo. Uno de los primeros en poner tabletas en las manos de niños de tres años. Uno de los primeros en digitalizar completamente los libros de texto. Uno de los primeros en construir una infraestructura escolar donde la pantalla era el centro y el papel una nostalgia. La OCDE citaba el modelo sueco en sus informes. Las editoriales educativas de medio mundo enviaban delegaciones a Estocolmo para aprender. En América Latina, en España, en varios estados de Estados Unidos, se hablaba del «modelo nórdico» como el horizonte al que había que llegar.
En 2023, Suecia empezó a desmontarlo.
Este reportaje trata de esa reversión. De qué hizo exactamente el gobierno sueco, qué evidencia científica utilizó, cómo lo justificó ante la comunidad internacional que había convertido a Suecia en referente, y qué está pasando en otros países del norte de Europa que están siguiendo el mismo camino. La pregunta que organiza la pieza es la que más importa al lector hispanohablante: si la evidencia sueca es tan sólida como parece, ¿por qué en España, en América Latina y en la mayor parte de Estados Unidos, la conversación equivalente ni siquiera ha empezado?
El dato que lo cambió todo
Todo comenzó con un número. En mayo de 2023, la organización internacional que administra el estudio PIRLS —Progress in International Reading Literacy Study, la evaluación más rigurosa del mundo sobre comprensión lectora en niños de cuarto grado— publicó los resultados de su edición de 2021. Los datos suecos fueron un golpe. Los niños suecos de cuarto grado obtuvieron un promedio de 544 puntos. En la edición anterior, la de 2016, habían obtenido 555. Once puntos menos. La caída era la más pronunciada de toda Europa occidental. Suecia seguía por encima del promedio europeo, pero la dirección de la tendencia era inequívoca. Y coincidía casi exactamente con los años de mayor aceleración de la digitalización educativa en el país.
Once puntos en cinco años puede sonar poco. En términos técnicos de la escala PIRLS, es una caída sustancial: equivale aproximadamente a la mitad del rendimiento esperado en un año escolar. Traducido: los niños suecos de cuarto grado en 2021 leían, en promedio, como los niños de cuarto grado seis meses menores de 2016. La caída no era catastrófica. Pero era estructural, sostenida y con dirección clara.
La ministra sueca de Educación, Lotta Edholm, era relativamente nueva en el cargo cuando el dato salió publicado. Había asumido en octubre de 2022 como parte del nuevo gobierno de coalición de centro-derecha, con un mandato explícito de revisar las políticas educativas del país. Ya durante la campaña había expresado escepticismo sobre la digitalización escolar. Los datos de PIRLS le dieron el respaldo político que necesitaba para actuar.
Las tres medidas concretas
La reversión sueca no fue retórica. Fue política pública con presupuesto y calendario. En marzo de 2023, Edholm anunció públicamente que «los estudiantes suecos necesitan más libros de texto» y que «los libros físicos son importantes para el aprendizaje». En agosto de 2023, el Ministerio anunció tres medidas concretas que se implementarían desde el curso 2023-2024.
Primera medida. Revocación de la obligatoriedad de dispositivos digitales en los jardines de infancia. Hasta ese momento, la Agencia Nacional de Educación sueca —el Skolverket— había establecido que las tabletas eran de uso obligatorio en preescolar. El nuevo gobierno revocó esa obligación y dejó el uso a criterio de cada centro.
Segunda medida. Prohibición total del aprendizaje digital para menores de seis años. Esta fue la medida más radical. Ningún niño menor de seis años debería usar dispositivos digitales como parte de su formación escolar en Suecia. La medida se comunicó a la agencia Associated Press directamente por el Ministerio.
Tercera medida. Inversión de 685 millones de coronas suecas —cerca de 60 millones de euros al cambio de aquel momento— en la compra de libros de texto impresos y otros materiales educativos físicos. La cifra no era simbólica: era el mayor gasto público en libros de texto que Suecia había hecho en dos décadas. Y estaba diseñado para asegurar que cada estudiante volviera a tener acceso a un libro físico, y que cada profesor pudiera estructurar sus clases sin depender exclusivamente de plataformas digitales. La inversión se acompañó de asignaciones anuales adicionales para años siguientes.
El respaldo científico
Un gobierno puede tomar decisiones controvertidas. Pero cuando el Karolinska Institutet —una de las instituciones médicas y científicas más respetadas de Europa, sede del comité que otorga el premio Nobel de Medicina— emite una declaración pública apoyando la decisión, la controversia cambia de nivel.
En agosto de 2024, el Karolinska publicó una declaración institucional sobre la estrategia nacional de digitalización educativa sueca. El párrafo central de esa declaración, traducido del sueco original, sostiene textualmente que existe evidencia científica clara de que las herramientas digitales, más que mejorar, deterioran el aprendizaje del estudiante. La institución recomendó que el foco volviera a la adquisición de conocimiento a través de libros de texto impresos y de la experiencia docente, en lugar de la adquisición de conocimiento principalmente desde fuentes digitales libremente disponibles que no han sido verificadas en cuanto a exactitud.
Es una declaración fuerte. Es también inusual: el Karolinska rara vez interviene en debates de política pública que no sean estrictamente médicos. Su intervención en el debate educativo indica que la evidencia disponible fue considerada suficientemente sólida para justificar una posición institucional.
La evidencia se apoya en tres líneas de investigación convergentes. La primera son los estudios internacionales sobre comprensión lectora, encabezados por el PIRLS ya citado. La segunda son estudios experimentales que comparan directamente la comprensión y retención de la lectura en pantalla versus en papel; los resultados, replicados en múltiples países durante la última década, muestran ventaja consistente del papel especialmente para textos largos y para lectores jóvenes. La tercera son estudios sobre atención sostenida y multitarea: el dispositivo digital, incluso cuando se usa para leer, compite con notificaciones, tentaciones de cambiar de ventana, y estímulos periféricos que fragmentan la atención de un modo que el libro impreso no hace.
Linda Fälth, investigadora en formación docente de la Universidad Linnaeus en Suecia, resumió los factores que llevaron a la reversión en una comunicación pública citada por la revista Undark en abril de 2026: la decisión de reinvertir en libros de texto físicos y reducir el énfasis en dispositivos digitales fue impulsada por varios factores, incluidas dudas sobre si la digitalización de las aulas había sido basada en evidencia. Es decir: parte del problema era que la digitalización se había implementado en su momento sin evidencia empírica sólida de que fuera efectiva. Cuando la evidencia empezó a acumularse, empezó a apuntar en dirección contraria.
La onda expansiva
Suecia no es el único caso. Solo es el más documentado y el más comentado.
Dinamarca implementó restricciones similares en 2024, con foco en escuelas primarias y con énfasis en la reducción del uso de teléfonos móviles durante el día escolar. Noruega tiene actualmente un debate abierto en su parlamento sobre restricciones equivalentes. Los Países Bajos prohibieron el uso de teléfonos móviles en aulas de secundaria a partir de enero de 2024, con evaluación de resultados prevista para 2026. Finlandia, que históricamente lideró los rankings educativos europeos, está considerando implementar una prohibición estilo australiano de redes sociales para menores de 15 años. La UNESCO publicó en 2023 un informe recomendando reconsiderar el uso de dispositivos electrónicos y contenido en línea en las escuelas de todo el mundo.
Fuera de Europa, el patrón es más disperso pero identificable. Australia estableció en 2024 una prohibición nacional de redes sociales para menores de 16 años. Nueva Zelanda tiene medidas similares. En Estados Unidos, varios estados —Florida, California, Nueva York, Ohio, Indiana— tienen legislación aprobada o en discusión sobre uso de teléfonos en escuelas primarias, aunque no sobre digitalización educativa en su conjunto. Canadá empezó procesos equivalentes provincia por provincia.
El silencio del mundo hispanohablante
El contraste con el mundo hispanohablante es notable, y merece nombrarse sin retórica.
En España, la conversación existe pero no ha producido política nacional. Algunas comunidades autónomas —Galicia, Castilla y León, la Región de Murcia— han implementado restricciones al uso de teléfonos móviles en aulas, con resultados iniciales positivos según sus propios informes. Pero no existe una política estatal comparable a la sueca. El debate sobre digitalización escolar en su conjunto —no solo sobre teléfonos móviles, sino sobre libros de texto digitales, plataformas de aprendizaje, tabletas en primaria— apenas ha empezado a nivel público. La mayor parte de la conversación mediática sobre educación en España se concentra en otros temas: financiación, currículum, salarios docentes.
En México, la situación es similar pero con menos infraestructura digital previa. Las tabletas en aulas nunca alcanzaron la penetración que tuvieron en Suecia. El debate sobre pantallas en la infancia existe en medios especializados pero no ha llegado a la agenda política nacional. La Secretaría de Educación Pública no tiene, al momento de esta publicación, una posición institucional sobre el tema.
En Argentina, Colombia, Chile y Perú, la situación es comparable: hay conversación en sectores especializados, pero no política pública nacional que replique el modelo sueco. En Venezuela, el debate está prácticamente inexistente por razones estructurales del sistema educativo del país.
Estados Unidos merece párrafo aparte por la relevancia demográfica para el lector hispano. Los estados con mayor densidad hispana han empezado a legislar sobre uso de teléfonos móviles en aulas: Florida en 2023, California en 2024, Nueva York en 2024, Ohio en 2024. Pero el debate se ha concentrado en dispositivos personales (teléfonos), no en la digitalización educativa estructural (plataformas, libros digitales, IA en aulas). La discusión sobre el uso de IA en escuelas primarias y secundarias es especialmente incipiente. Y las políticas varían enormemente entre distritos escolares dentro de un mismo estado.
Un dato relevante: según encuestas de Pew Research Center publicadas en julio de 2025, más del 50 por ciento de los adolescentes estadounidenses ha usado asistentes de IA para tareas escolares. La proporción entre estudiantes hispanos es prácticamente la misma. La mayoría de esas familias no ha recibido de sus distritos escolares una comunicación oficial sobre qué se considera uso aceptable de IA en tareas.
Qué está midiendo Suecia ahora
La reversión sueca es reciente. La medición de resultados requiere tiempo. La próxima edición del estudio PIRLS, prevista para 2026, será la primera que refleje el impacto de las políticas implementadas desde 2023. Los datos completos no estarán disponibles hasta 2027 o 2028.
Pero hay indicadores tempranos. Estudios internos del Skolverket sobre escuelas piloto que implementaron la reversión más agresivamente durante 2024 muestran mejoras en atención sostenida y en tasas de finalización de textos largos. El dato es preliminar y no ha sido publicado en revistas revisadas por pares. Pero apunta en la dirección que las autoridades suecas esperaban.
La conclusión provisional, admitida por el propio gobierno sueco, es que se trata de un experimento de política pública cuyos resultados definitivos se verán en la próxima década. La apuesta es que la evidencia neurocientífica sobre lectura profunda, atención sostenida y formación cognitiva en la infancia es lo suficientemente sólida como para justificar la reversión antes de tener resultados concluyentes. Es una apuesta razonable. Es también una apuesta valiente: pocos gobiernos deciden desandar veinte años de política pública basándose en evidencia que aún no está cerrada.
La lección que espera ser leída
La pregunta que este reportaje deja abierta para el lector hispanohablante no es si Suecia acertó o se equivocó. Es si vamos a esperar a tener los resultados definitivos suecos —dentro de una década— para empezar a discutir el tema en serio en nuestros países, o si vamos a considerar que la evidencia acumulada hasta hoy es suficiente para empezar la conversación pública ahora.
Cada país hispanohablante tomará su propia decisión. Pero la decisión de no tomar decisión —de continuar como hasta ahora, con digitalización acelerada de aulas y sin conversación pública sobre sus consecuencias— es también una decisión. Y la generación que hoy tiene siete años, la que va a rendir el PIRLS en su próxima edición sin haber recibido ninguna de las medidas correctivas que Suecia sí implementó, es la que va a pagar el costo de esa decisión de no decidir.
La pieza que sigue en esta serie —la tercera y última— vuelve a la pregunta central que un lector nos planteó en una nota de voz esta semana: qué le pasa a la mente cuando no la ejercitamos. Y qué pasa con una generación entera que llegue a los cuarenta sin haber hecho el gimnasio cognitivo que Suecia acaba de empezar a instalar en sus aulas.
Navegación de la serie
Serie · El Gimnasio de la Mente
- Pieza 1 · El gimnasio de la mente
- Pieza 2 · Suecia dio marcha atrás (estás aquí)
- Pieza 3 · La generación bruta →
Piezas vinculadas
Fuentes principales
- Ministerio de Educación de Suecia · declaraciones de la ministra Lotta Edholm (marzo y agosto de 2023).
- Skolverket (Agencia Nacional de Educación sueca) · política de reducción de digitalización escolar y presupuesto de 685 millones de coronas para libros impresos.
- Karolinska Institutet · declaración institucional sobre digitalización educativa (agosto 2024).
- PIRLS · Progress in International Reading Literacy Study 2021.
- Associated Press · reportaje sobre la política sueca (septiembre 2023).
- Undark · comunicación de Linda Fälth, Universidad Linnaeus (abril 2026).
- UNESCO · informe sobre uso de dispositivos electrónicos y contenido en línea en escuelas (2023).
- Pew Research Center · encuesta sobre uso de IA por adolescentes (julio 2025).
- Legislaciones estatales de Florida, California, Nueva York, Ohio e Indiana sobre uso de teléfonos móviles en escuelas.
Alfredo Yánez
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Las empresas de IA se auditarán solas y sin publicar resultados
Lo que firmaron Trump y los jefes de Google, Meta, OpenAI, Anthropic, Nvidia y xAI, lo que dice el texto y lo que deja fuera.
TECNOLOGÍA · ESTADOS UNIDOS · INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Donald Trump y los jefes de las principales empresas de inteligencia artificial firmaron un acuerdo voluntario de autorregulación. Promete controles internos, auditores externos y comités independientes, pero no obliga a publicar los resultados ni prevé sanciones. Y deja fuera los riesgos que más tocan al trabajador: empleo, sesgos y privacidad.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | Un acuerdo voluntario para que las empresas de IA avanzada controlen y auditen sus propios modelos. |
|---|---|
| Quién | Donald Trump y los directivos de Google, Meta, Anthropic, xAI, Nvidia y OpenAI, entre otros. |
| Cuándo | Martes 29 de septiembre de 2026, tras un almuerzo en la Casa Blanca. |
| Dónde | Washington. |
| Por qué | Crecen los reportes de modelos que actúan fuera de control y la presión por reglas más estrictas. |
| Cómo | Con cuatro capas de control internas y externas, sin ley, sin sanciones y sin publicación obligatoria. |
El martes 29 de septiembre de 2026, después de un almuerzo en la Casa Blanca con cerca de 20 directivos tecnológicos, Donald Trump anunció que las principales empresas de inteligencia artificial firmaron un acuerdo para «autorregularse». El texto, llamado Acuerdo de la Casa Blanca sobre Superinteligencia, lo suscribieron, entre otros, Sundar Pichai (Google), Mark Zuckerberg (Meta), Dario Amodei (Anthropic), Elon Musk (xAI), Jensen Huang (Nvidia) y Greg Brockman (OpenAI). Ese mismo día, Trump firmó una orden ejecutiva para llamar «superinteligencia» a la inteligencia artificial.
Lo que dice el texto
El acuerdo, publicado íntegro por el Washington Examiner, pide a cada empresa que entrena modelos de frontera cuatro capas de control:
- Controles internos para vigilar las capacidades de sus modelos en ciberseguridad, bioseguridad y amenazas químicas, y evitar que accedan a sistemas técnicos de forma no prevista.
- Un equipo interno que verifique que esos controles funcionan.
- Un auditor o evaluador externo e independiente que lo compruebe.
- Un comité independiente de la junta directiva que reciba los informes y se asegure de que los problemas se corrijan.
Las empresas se reunirán periódicamente para fijar estándares. El texto admite que, «con el tiempo», podría tener sentido convertir estos pasos en leyes o regulaciones.
Contexto: del compromiso de 2023 a la autorregulación
No es la primera vez. En 2023, el gobierno de Joe Biden obtuvo compromisos voluntarios de las mismas empresas y firmó una orden ejecutiva sobre riesgos de la IA, que Trump revocó en enero de 2025. El nuevo acuerdo vuelve a la vía voluntaria en un momento de presión: varios de los firmantes, entre ellos Amodei, Musk y Sam Altman, habían pedido en las últimas semanas dar tiempo a que la seguridad alcance a la tecnología, ante casos de agentes de IA que actuaron fuera de control. Trump, en cambio, insistió en que habrá una «tremenda autorregulación» y en que no frenará el sector.
Análisis: controles sin ventana pública
El acuerdo tiene una arquitectura seria en el papel: auditores externos y comités independientes son más de lo que muchas industrias aceptan por su cuenta. Pero tiene tres límites claros:
- No hay sanciones. Es voluntario. Nada ocurre si una empresa no lo cumple.
- No hay publicación obligatoria. Los informes de los auditores van al comité de la junta, no al público. Ni los usuarios ni los reguladores sabrán qué encontraron.
- No hay árbitro. No designa una autoridad que verifique si cada empresa cumple.
Criterio: lo que el acuerdo no cubre
El texto se ocupa de riesgos extremos: ciberataques, armas biológicas o químicas, modelos que se salen de control. Son riesgos reales. Pero deja fuera los que más tocan la vida diaria de un trabajador hispano en Estados Unidos: la automatización de empleos, los sesgos en decisiones de crédito, vivienda o contratación tomadas con ayuda de estos sistemas, la privacidad de los datos y el costo de los centros de datos que los alimentan. Para eso, el acuerdo no ofrece nada.
Tres cosas dirán si pasa de declaración a práctica: si las empresas nombran a sus auditores externos, si publican al menos un resumen de sus hallazgos y si el Congreso, como sugiere el propio texto, decide convertirlo en ley.
Fuentes principales: Washington Examiner, texto íntegro del acuerdo, 29 de septiembre de 2026; Axios, AP (vía Washington Times), CNN, NBC News y Deadline, 29 de septiembre de 2026.
Tecnología
Los clips virales de la ONU circulan sin su contexto
Cómo un recorte de video cambia el sentido de una escena política.
El saludo entre Delcy Rodríguez y Pedro Sánchez se difundió en versiones de pocos segundos que sostenían conclusiones opuestas. El video completo dice otra cosa.
| Qué | Un mismo video del saludo en la ONU circuló en versiones que sostenían conclusiones opuestas. |
|---|---|
| Quién | Usuarios de redes, medios y la periodista que grabó la escena original. |
| Cuándo | Martes 22 de septiembre de 2026. |
| Dónde | Plenario de la Asamblea General y redes sociales. |
| Por qué | El recorte define el sentido de lo que el espectador cree haber visto. |
| Cómo | Cortando el inicio o el final de una secuencia de menos de un minuto. |
El martes 22 de septiembre de 2026, un video de pocos segundos se convirtió en el material más compartido de la jornada: Delcy Rodríguez acercándose a Pedro Sánchez en el plenario de la Asamblea General.
En algunas versiones, la escena terminaba con Sánchez mirando su teléfono sin responder. La conclusión que se difundía era un desplante. En el video completo, segundos después ambos se saludan y conversan brevemente.
Qué muestra el episodio
Ninguna de las dos versiones inventó imágenes. La diferencia estuvo en dónde empezaba y dónde terminaba el recorte. Esa es la forma de desinformación más difícil de combatir, porque el material es auténtico.
Cinco preguntas antes de compartir
- ¿Dónde empieza y dónde termina? Si el clip dura menos de veinte segundos y sostiene una tesis fuerte, busque el original.
- ¿Quién lo grabó? En este caso, la secuencia la publicó una periodista acreditada, identificable y con cuenta verificable.
- ¿Existe la transmisión oficial? Las sesiones de la ONU están en su archivo audiovisual; casi siempre hay una versión completa.
- ¿El texto sobreimpreso afirma algo que el video no muestra? Intenciones, motivos y estados de ánimo no se ven: se interpretan.
- ¿Qué gana quien lo comparte? No es una pregunta cínica. Es la forma más rápida de detectar un recorte interesado.
La regla corta
Un video auténtico puede sostener una afirmación falsa. Verificar no es preguntarse si las imágenes son reales, sino si muestran lo que dicen mostrar.
Fuentes principales
- Video publicado por la periodista Patrícia Vasconcellos, 22 de septiembre de 2026.
- Coberturas de La Nación, COPE y Periódico Cubano sobre la secuencia completa.
Tecnología
Cómo leer la lista de oradores de la Asamblea General
Guía para seguir la Asamblea General sin depender de terceros.
La ONU publica cada día un documento con el orden de intervenciones y el rango de cada delegación. Es la fuente que permite saber, sin intermediarios, cuándo habla cada país.
| Qué | La ONU publica listas provisionales con el orden de intervenciones del debate general. |
|---|---|
| Quién | Cualquier persona que quiera seguir la Asamblea sin intermediarios. |
| Cuándo | Durante el debate general, del 22 al 29 de septiembre de 2026. |
| Dónde | En los portales oficiales de la ONU. |
| Por qué | Las horas y el orden cambian y generan versiones contradictorias en redes. |
| Cómo | Leyendo el documento provisional y contrastándolo con la transmisión en vivo. |
Esta semana circularon dos fechas distintas para el discurso de Delcy Rodríguez ante la Asamblea General. No era desinformación: era una lista provisional que cambia.
Qué es la lista
Cada día, la Secretaría publica un documento con las delegaciones inscritas para hablar, en orden, y con el rango de quien intervendrá. Las siglas indican si habla un jefe de Estado, un jefe de Gobierno, un ministro o un representante.
Ese rango importa: es la manera formal en que la ONU registra a quién reconoce como representante de un Estado.
Tres reglas para leerla
- Es provisional. El orden se altera por retrasos, cambios de delegación y discursos que se extienden.
- Las horas son estimadas. Cada intervención está pautada para unos minutos, pero casi nunca se cumple.
- Las notas al pie cuentan. La documentación puede incluir aclaraciones sobre la situación de un gobierno, y esas líneas suelen ser tan informativas como el propio discurso.
Dónde ver y comprobar
La plataforma audiovisual oficial de la ONU transmite las sesiones en vivo y conserva el archivo, incluidas las sesiones del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra. Es la fuente que permite verificar una cita textual sin depender de un recorte.
Por qué este hábito sirve
Quien sepa leer la lista y consultar el archivo puede comprobar por su cuenta qué dijo un gobierno, cuándo y en qué términos. Es la diferencia entre creerle a un clip de treinta segundos y saber.
Fuentes principales
- Documentación de la 81.ª Asamblea General de la ONU.
- UN Web TV, archivo de sesiones.
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