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Política

Los estudiantes de la UCV escribieron en el asfalto «reconozcan, entreguen, libérenlos»

La protesta estudiantil del 13 de mayo en Caracas exigió libertad para los presos políticos y cierre de los centros de tortura. La PNB cerró el paso en Plaza Venezuela. Los estudiantes escribieron la consigna en el pavimento.

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La Federación de Centros Universitarios de la UCV bajó el miércoles 13 de mayo de 2026 desde la Plaza del Rectorado hasta la autopista Francisco Fajardo. La Policía Nacional Bolivariana los detuvo frente al puente Salvador Allende, a la altura de Plaza Venezuela. Los estudiantes desplegaron una pancarta. Escribieron la consigna en el pavimento. La pieza del movimiento que el rodrigato no logra desactivar.

Qué Protesta estudiantil que cerró parcialmente la autopista Francisco Fajardo de Caracas exigiendo libertad para los presos políticos y cierre de los centros de tortura.
Quién Federación de Centros Universitarios de la UCV, encabezada por Miguelangel Suárez. Plataforma estudiantil Viva la UCV. PNB en operativo antimotines.
Cuándo Miércoles 13 de mayo de 2026. Concentración inicial en la Plaza del Rectorado; desplazamiento hacia el puente Salvador Allende al mediodía.
Dónde Caracas. Plaza del Rectorado de la UCV. Autopista Francisco Fajardo a la altura de Plaza Venezuela y el puente Salvador Allende.
Por qué Porque la muerte bajo custodia de Víctor Hugo Quero Navas, reconocida el 7 de mayo, reactivó la indignación contra la amnistía limitada que dejó dentro a 457 detenidos.
Cómo Marcha pacífica, pancartas, consignas pintadas en el asfalto, contención policial con piquete en Plaza Venezuela. Sin represión grave reportada.

A media mañana del miércoles 13 de mayo de 2026, la Plaza del Rectorado de la Universidad Central de Venezuela se llenó otra vez. Cientos de estudiantes, dirigentes de la Federación de Centros Universitarios, familiares de presos políticos y miembros de la plataforma Viva la UCV se concentraron para exigir el cierre de los centros de tortura del país, la liberación de todos los detenidos por motivos políticos y justicia por los privados de libertad que han muerto bajo custodia del Estado. Era la séptima movilización estudiantil grande del 2026.

A las doce y veinte del mediodía, la marcha había salido del campus y bajado hasta la autopista Francisco Fajardo. Cruzó por entre los canales viales. Los estudiantes gritaban «¡Que sean todos, ni uno, ni dos!». A la altura del puente Salvador Allende, un piquete de la Policía Nacional Bolivariana cortó el avance. La autopista quedó cerrada en ambos sentidos durante el tiempo que duró el enfrentamiento contenido.

La pancarta y la consigna

Un grupo de estudiantes subió al puente Salvador Allende y desplegó una pancarta con doce palabras: «Cuando las madres lloran, la juventud no ignora». Otro grupo, en el pavimento de la autopista, pintó tres verbos más una orden: «Reconozcan, entreguen, libérenlos».

09 politica protesta ucv francisco fajardo infografia

La elección léxica no es accidental. «Reconozcan» apunta al silencio institucional sobre las desapariciones forzadas. «Entreguen» a la práctica de retener los cuerpos de los presos fallecidos en custodia, documentada por al menos dieciocho casos desde 2014. «Libérenlos» al cierre operativo: las 457 personas que, según el último boletín de Foro Penal del 4 de mayo, siguen detenidas a pesar de la amnistía que Delcy Rodríguez dio por concluida el 24 de abril.

La consigna se construye en gradiente. No exige una sola cosa. Exige el ciclo completo. Es lo que distingue la protesta del 13 de mayo de las primeras movilizaciones del año, centradas en una sola demanda —la ley de amnistía—. El movimiento ha madurado su lenguaje.

El detonante reciente

El catalizador de la protesta del 13 de mayo está documentado. El 7 de mayo de 2026, el régimen reconoció oficialmente la muerte de Víctor Hugo Quero Navas, trabajador detenido en julio de 2024 tras ser acusado de portar explosivos en una caja de bombones destinada a su madre. El Ministerio para el Servicio Penitenciario informó que falleció el 24 de julio de 2025 en el Hospital Militar de Caracas por insuficiencia respiratoria aguda. Las organizaciones de derechos humanos y la familia cuestionaron la versión oficial. Carmen Teresa Navas, madre de Quero, había buscado a su hijo durante nueve meses en distintos centros de reclusión sin obtener respuestas. El reconocimiento llegó cuando el cuerpo estaba enterrado en una fosa común sin notificación.

Los estudiantes del 13 de mayo nombraron a Quero en sus consignas. Lo nombraron también en relación con los otros nombres: Jesús Armas —profesor de la UCV, detenido—, Roalmi Cabeza —estudiante de Derecho, exescolta motorizado de María Corina Machado, detenido desde enero de 2025—. Cada nombre devuelve al expediente venezolano la individualidad que el lenguaje agregado de cifras tiende a borrar.

El bulo y la realidad

Una cadena que ha circulado en WhatsApp y en redes sociales en las últimas horas atribuye al presidente de la FCU-UCV, Miguelangel Suárez, un «ultimátum de 15 días» dirigido a Delcy Rodríguez. La verificadora Efecto Cocuyo desmintió la cadena: las declaraciones citadas pertenecen al 5 de enero de 2026, fueron emitidas en otro tono y no constituyen un plazo formal. La protesta real del 13 de mayo no incluyó ultimátum con fecha de vencimiento.

La distinción importa por dos razones. La primera, periodística: confundir bulo con hecho debilita la causa que el bulo pretende reforzar. La segunda, política: el movimiento estudiantil venezolano no necesita amplificación falsificada. Llegó al 13 de mayo con cifras propias —siete movilizaciones grandes en cuatro meses, presencia coordinada en al menos once universidades del país, capacidad sostenida de poner pancartas en puentes simbólicos— sin recurrir a ultimátums que no respaldaría con acciones.

Lo que se desmoviliza y lo que no

Las protestas estudiantiles del 13 de mayo siguen un patrón documentable. Concentración pacífica, marcha hasta una vía principal, despliegue de mensaje visible, contención policial con piquete, regreso sin enfrentamiento mayor. Es decir, el movimiento ha calibrado su intensidad para sostenerse en el tiempo sin entregar pretextos de represión grave.

Esa calibración no es retroceso. Es estrategia. El movimiento estudiantil venezolano de 2017 perdió decenas de jóvenes a manos de la represión y se desmovilizó cuando el costo se volvió insostenible. El movimiento de 2026 está aprendiendo de aquella curva. Mantiene presencia, sostiene visibilidad, evita la confrontación frontal que invita a la disolución violenta. La consigna pintada en el asfalto del 13 de mayo es, en ese sentido, una pieza táctica: visible, indeleble durante horas, leída por miles de conductores antes de que la PNB pueda borrarla.

Para la administración encargada, ese formato es más difícil de neutralizar que la confrontación abierta. No hay imágenes de violencia para distribuir como advertencia a otros grupos. No hay detenidos famosos para canjear. Hay, en cambio, una consigna pintada en el pavimento de la Francisco Fajardo en pleno mediodía. Una pancarta en un puente que se llama Salvador Allende —nombre que el chavismo no puede repudiar sin contradecirse—. Y un mensaje que vincula directamente a Delcy Rodríguez con la situación de los detenidos sin acusarla por nombre.

El cuadro mayor

La protesta del 13 de mayo se inscribe en una secuencia más amplia. El 27 de enero de 2026, Suárez confrontó a Delcy Rodríguez durante su visita al campus de la UCV. El 3 de febrero, cientos de estudiantes marcharon exigiendo amnistía amplia. El 12 de febrero, Día de la Juventud, miles se movilizaron en Caracas y otras ciudades en la «Marcha de la Generación que venció el miedo». El 25 de marzo, cuarta protesta del año, esta vez en alianza con sindicatos universitarios por la precariedad económica. El 9 de abril, intento de movilización hasta el Palacio de Miraflores con enfrentamientos con la PNB en el centro de Caracas. El 13 de mayo, séptima movilización grande.

El movimiento ha ido construyendo, mes tras mes, una cartografía propia de Caracas: la Plaza del Rectorado como origen, el centro Zona 7 de Boleíta como sitio de vigilias permanentes, la autopista Francisco Fajardo como vía de visibilidad, el puente Salvador Allende como escenario simbólico de pancartas, el Palacio de Miraflores como horizonte que la PNB siempre bloquea.

Mientras la administración encargada negocia con Washington la reestructuración de la deuda y observa, desde la distancia, la cumbre Trump-Xi en Pekín, los estudiantes de la UCV escriben en el asfalto venezolano lo que ningún comunicado oficial ha querido decir: que la transición es libre solo si todos los detenidos salen. Reconozcan. Entreguen. Libérenlos.

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Política

Los presos políticos son la moneda de canje del rodrigato

Trump dijo el martes 12 de mayo que va a sacar «a todos» los presos políticos venezolanos. Foro Penal cuenta 457 detenidos. Tres jugadores —Trump, Delcy, Machado— juegan con la misma ficha.

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Donald Trump dijo el martes 12 de mayo, antes de abordar el avión a Pekín, que va a sacar «a todos» los presos políticos venezolanos. Foro Penal contabiliza 457 todavía detenidos. La distancia entre la promesa y la cifra no es un error de cálculo. Es el diseño del tablero.

Qué Trump prometió liberar a todos los presos políticos venezolanos. La ley de amnistía expiró el 24 de abril de 2026 dejando dentro a 457 personas.
Quién Donald Trump, Delcy Rodríguez, María Corina Machado. Y los 457 nombres que sostienen el juego de los tres.
Cuándo Declaración de Trump: martes 12 de mayo de 2026, jardín sur de la Casa Blanca, antes del viaje a Pekín.
Dónde Cárceles de Venezuela. Casa Blanca. Caracas. La distancia entre los lugares es la pieza.
Por qué Porque los presos políticos son el último activo de negociación del rodrigato frente a Washington, y la línea moral que Machado no puede cruzar.
Cómo Liberaciones selectivas administradas en goteo, amnistía diseñada para excluir, promesas presidenciales sin fecha.

La frase la dijo Trump en veinte segundos. Estaba en el jardín sur de la Casa Blanca, el martes 12 de mayo de 2026, a punto de subir al Air Force One con destino a Pekín. Un periodista le preguntó por los cientos de venezolanos que quedan en prisión después de que la ley de amnistía expirara. «Vamos a sacarlos a todos. Y te diré algo: Delcy está haciendo un gran trabajo. El pueblo de Venezuela está eufórico. No pueden creerlo. Están bailando en las calles».

La frase tiene cuatro partes y cada una es una decisión política. Una: una promesa sin fecha ni mecanismo. Dos: un elogio a la administradora del gobierno de transición. Tres: una imagen narrativa que no resiste verificación. Cuatro: el dato económico que cierra y desvía — «tenemos a Exxon, a Chevron, Venezuela está generando más dinero que en los últimos veinticinco años».

La distancia con los datos

La distancia entre lo dicho y lo verificable está documentada. Foro Penal, al 4 de mayo de 2026, contabiliza 457 presos políticos: 270 civiles, 187 militares, 414 hombres, 43 mujeres, un adolescente. Doscientos noventa y tres siguen sin sentencia firme. Cuarenta y dos son extranjeros o tienen doble nacionalidad. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos reportó en la semana del 5 al 11 de mayo que solo 186 personas han recibido libertad plena bajo la amnistía; otras 554 salieron de la cárcel pero con medidas cautelares. Al menos 18 presos políticos han fallecido bajo custodia del Estado desde 2014. Víctor Hugo Quero Navas, cuyo deceso fue reconocido por el régimen el 7 de mayo de 2026 después de que su madre lo buscara durante nueve meses, es uno de ellos.

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La amnistía que supuestamente iba a vaciar las cárceles fue diseñada para no hacerlo. La ley, aprobada en febrero de 2026, cubre formalmente veintisiete años, desde 1999. Pero solo reconoce trece «hechos» ocurridos en trece años específicos. Quedan fuera la Operación Gedeón de 2020, el atentado con drones de 2018, el alzamiento de Cotiza de 2019. Foro Penal advirtió desde el diseño que al menos cuatrocientos presos políticos quedaban automáticamente excluidos del marco. En el Rodeo I, más de doscientos detenidos iniciaron huelga de hambre exigiendo ser incluidos.

El propio régimen reconoció su contabilidad. El 26 de marzo de 2026, el diputado Jorge Arreaza, presidente de la comisión parlamentaria que administra la amnistía, anunció 8.146 personas «beneficiadas». El desglose lo entregó él mismo: de ese total, solo 310 estaban realmente encarceladas. Los otros 7.836 ya estaban en libertad restringida. La amnistía cuenta como liberación a quien nunca estuvo preso. Es una ingeniería de cifras, no una ingeniería de libertades.

El 24 de abril de 2026, Delcy Rodríguez dio por concluido el proceso de aplicación de la amnistía. Cuando Trump dijo el martes 12 de mayo que va a sacar a todos, la ventana legal que supuestamente los sacaría llevaba dieciocho días cerrada por la propia administradora del gobierno de transición a la que él elogiaba.

Los tres jugadores y la misma ficha

Hasta aquí, los datos. Lo que sigue es la lectura.

Los 457 nombres que siguen en las cárceles venezolanas no son una falla del proceso de transición. Son el insumo del proceso. Tres actores diferentes, con tres agendas diferentes, juegan con la misma ficha. Y por razones distintas, ninguno de los tres tiene un incentivo claro para liquidar el inventario.

Para el rodrigato, los presos son lo único que queda después del petróleo. El gobierno de transición que asumió el 3 de enero de 2026 perdió a Maduro, perdió la narrativa de soberanía, perdió el control sobre el comercio internacional de su crudo. Lo que conservó fueron las cárceles y las llaves. Cada liberación es un favor que Delcy Rodríguez le hace a Washington. Cada preso que sigue adentro es la garantía de que habrá una próxima liberación que negociar. La amnistía limitada y administrada en goteo no es un fracaso operativo: es la forma del activo. Si liberara a todos mañana, perdería su última carta. La conservación selectiva es la negociación misma.

Para Trump, son una promesa más en una serie. Desde el 3 de enero, el presidente estadounidense ha emitido al menos siete declaraciones de gran alcance sobre Venezuela sin un solo plazo verificable. «Administraremos el país», dijo en Mar-a-Lago el 3 de enero. «Primero tenemos que arreglar el país, no se pueden celebrar elecciones», dijo a NBC el 4 de enero. «Estado 51», dijo el 17 de marzo en Truth Social tras una victoria deportiva venezolana. «Vamos a sacarlos a todos», dijo el 12 de mayo. El patrón es estable: promesa de gran alcance, elogio a Delcy, imagen narrativa sin contraparte real, cierre con dato económico. Cada nueva promesa cubre el incumplimiento de la anterior. Y todas tienen el mismo timing — vísperas de viaje, antesala de cumbre, cierre de ciclo informativo. La del 12 de mayo salió veinte segundos antes de despegar hacia Pekín, donde otro preso político — Jimmy Lai, en Hong Kong — sí está en la agenda formal del encuentro con Xi Jinping. Una promesa cruza el Pacífico. La otra se queda en suspenso en Caracas.

Para Machado y la Plataforma Unitaria, los presos son el límite moral de la transición. «Que los liberen antes de que mueran más», dijo Machado el viernes 8 de mayo de 2026, después del reconocimiento de la muerte de Quero. La frase es a la vez una exigencia y una confesión. Mientras los presos sigan adentro, la «transición pacífica y ordenada» que Machado ofreció a Delcy Rodríguez en la entrevista con Christiane Amanpour del lunes 11 de mayo está construida sobre cadáveres potenciales. Cada preso vivo es una credencial. Cada preso muerto bajo custodia es un costo moral que la oposición no puede absorber sin pagar políticamente. Por eso la línea de Machado es la única que no admite gradualismo: por debajo de cierto piso, la transición negociada deja de ser una opción y se convierte en una complicidad.

El precio del silencio

Lo que ninguno de los tres jugadores nombra públicamente es el cuarto actor: las 457 personas. Son seres humanos con familias que buscan respuestas. Son las 18 muertes confirmadas bajo custodia. Son las más de once mil personas adicionales bajo medidas restrictivas. Son las madres que recorren tribunales con dólares para pagar la notificación de libertad de sus hijos, según denunciaron los familiares en marzo. Son el adolescente que figura en el último balance de Foro Penal sin nombre público.

En el cálculo del tablero, esas personas son el activo. En el cálculo moral, son la única razón por la que el tablero importa.

Trump dijo el 12 de mayo que están «bailando en las calles». La calle venezolana, sobre el terreno, describe otra escena: agotamiento. Lo que pasa por euforia en las imágenes de la Casa Blanca es, donde efectivamente viven los venezolanos, una espera. La espera de los que dependen de que la próxima promesa de Washington venga acompañada de fecha. Y la espera, sobre todo, de los 457 que dependen de que una de esas promesas se cumpla antes de que el inventario se reduzca solo, por causas naturales o por causas asistidas.

La negociación entre los tres jugadores no se mide en discursos. Se mide en nombres que salen de Foro Penal cada lunes. Y el balance del último lunes fue: una excarcelación, cuatro nuevas detenciones.

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Política

Lo que pasó en julio de 2024 ya estaba decidido en Instagram

Carmen Beatriz Fernández y Vanessa A. Sánchez presentaron en abril de 2026 la última gran fotografía digital de la elección de julio de 2024. 419 noticias virales analizadas con CrowdTangle. Lo que muestran las cifras.

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Un estudio académico presentado en Estambul a finales de abril de 2026 radiografía lo que pasó en redes durante la elección venezolana de 2024. Y muestra que el chavismo perdió la batalla del sentido mucho antes de que cerraran las mesas.

Qué El régimen dominó el volumen viral pero generó rechazo; la oposición produjo menos contenido pero acumuló adhesión orgánica.
Quién Carmen Beatriz Fernández y Vanessa A. Sánchez, investigadoras venezolanas de DataStrategia Consultores.
Cuándo Investigación presentada el martes 28 de abril de 2026. Analiza el período del 12 de junio al 26 de julio de 2024.
Dónde IV Simposio Internacional de Comunicación, Digitalización y Sociedad. Universidad Aydın de Estambul.
Por qué Porque explica por qué el régimen llegó al 3 de enero de 2026 sin colchón de legitimidad pública.
Cómo Análisis de 419 noticias virales en Instagram y Facebook con CrowdTangle, cruzado con sentimiento ciudadano procesado por inteligencia artificial.

El régimen ganó el ruido y perdió la conversación. Esa es, en una línea, la fotografía digital de la elección presidencial venezolana de julio de 2024 que dos investigadoras venezolanas presentaron el martes 28 de abril de 2026 en el IV Simposio Internacional de Comunicación, Digitalización y Sociedad de la Universidad Aydın, en Estambul.

El estudio se titula The Impact of Viral News on the 2024 Presidential Elections in Venezuela: Setting the Agenda Through Social Media? y lo firman Carmen Beatriz Fernández y Vanessa A. Sánchez, ambas de DataStrategia Consultores. Fernández es PhD en Comunicación Pública por la Universidad de Navarra, preside DataStrategia y es cofundadora de la Organización de Consultores Políticos Latinoamericanos (OCPLA). Sánchez, quien es egresada del máster en Comunicación Política y Corporativa de la universidad de Navarra, fue durante la campaña, parte del equipo de comunicaciones digitales de Edmundo González Urrutia.

La investigación analiza 419 piezas virales publicadas en Instagram y Facebook entre el 12 de junio y el 26 de julio de 2024, las seis semanas previas al cierre de mesas. Las clasifica por origen político —oficialismo u oposición—, mide alcance e interacciones, y cruza esos números con un análisis de sentimiento procesado con inteligencia artificial sobre los comentarios. Es la última gran fotografía independiente de ese momento: CrowdTangle, la herramienta de Meta que permitió el rastreo, fue desactivada por la propia compañía el 14 de agosto de 2024.

Las cifras a contramano

Lo que las cifras muestran es contraintuitivo solo en apariencia. Del total de noticias virales, 238 estaban alineadas con el oficialismo y 181 con la oposición. El 56,8% de la viralidad medida pertenecía a Nicolás Maduro y su entorno. En volumen, el régimen ganó por goleada el espacio informativo. Pero el sentimiento de los comentarios sobre ese contenido fue dominantemente negativo: rechazo, sarcasmo y fatiga. La película biográfica Nicolás, producción oficialista, fue una de las piezas más virales de toda la campaña, y también una de las más demolidas en su sección de comentarios.

La oposición operó en el espejo opuesto. Menos contenido, más adhesión. La cuenta de María Corina Machado en Instagram concentró 13.768.724 interacciones durante el período analizado. La de Edmundo González, abierta apenas en abril de 2024, llegó a 4.082.627. La de Maduro, con muchos más seguidores que González, no superó 1.536.238. En la suma Instagram-Facebook, el share of voice de las cuentas opositoras en Instagram fue del 89%. En un país donde más de cuatrocientos medios independientes han sido silenciados en las últimas dos décadas, Instagram funcionó como el periódico de la oposición.

El hallazgo lateral sobre encuestas

Hay un hallazgo que merece subrayado propio. El estudio analiza por separado 28 noticias virales sobre encuestas electorales. De ellas, 18 anunciaban victoria del oficialismo y 10 anunciaban victoria de la oposición. Las del oficialismo se descomponen, según las autoras, en encuestas inventadas, pseudoencuestas, sondeos oficiales y reportes manipulados de encuestadoras reales. Las opositoras procedían de encuestadoras independientes. La estructura es la de un ecosistema de desinformación construido alrededor de cifras: no se trataba de creer en una encuesta, sino de saturar el espacio con números falsos hasta que ningún número significara nada.

Lo que la metodología revela

La conclusión metodológica de las autoras es la que abre el resto del expediente. La viralidad por sí sola no mide opinión pública. Lo que mide opinión pública es la viralidad cruzada con el sentimiento que genera. Y ahí el chavismo construyó, mes tras mes, un capital negativo enorme. La maquinaria oficial dominaba el espacio digital al tiempo que las personas, en los comentarios, decían exactamente lo contrario de lo que el régimen quería oír.

Diecisiete meses después, la pregunta política es por qué se llegó al 3 de enero de 2026 sin resistencia social efectiva al desembarco estadounidense. Una parte de la respuesta está en este estudio. El régimen había agotado su crédito mucho antes. Los comentarios de Instagram que las autoras leyeron una por una son, vistos en retrospectiva, el primer borrador de la ausencia de respaldo que dejó al chavismo sin terreno propio cuando lo necesitó.

El hueco que quedó

El otro hallazgo, el más incómodo para el ecosistema mediático global, es la desaparición de la herramienta que hizo posible esta lectura. CrowdTangle no era un capricho técnico: era el único acceso público a la circulación de información en las plataformas de Meta. Su cierre, dos semanas después de la elección venezolana, deja un hueco que ningún sustituto ha llenado. La opacidad sobre cómo viajan las narrativas políticas en Instagram y Facebook es, hoy, prácticamente total.

Lo que las autoras documentaron en 419 noticias virales es, en ese sentido, un archivo histórico. Las próximas elecciones latinoamericanas se van a cubrir con menos información sobre lo que efectivamente está pasando en redes. El régimen venezolano fue el último expediente leíble. Y el expediente, leído despacio, contaba el final desde mucho antes de que el final llegara.

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Política

Hinterlaces y el oficio de explicar al régimen

El 13 de mayo Hinterlaces publicó que Delcy ganaría las elecciones hoy. El 28 de julio de 2024 dio Maduro 54%. Lo que cambió no fue el método. Fue el sujeto.

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La investigación de Fernández y Sánchez sobre julio de 2024 documenta cómo el régimen perdió la batalla del sentido en redes. Para entender cómo intentó ganarla con cifras, hay que ir al expediente de una firma. Treinta años de un mismo método, dos regímenes consecutivos, la misma frase.

Qué El patrón de tres elecciones, una constituyente y un cambio de régimen: cómo una encuestadora produce el lenguaje que el poder necesita.
Quién Hinterlaces, firma fundada por Oscar Schémel a finales de los años noventa. Schémel: sociólogo, exconstituyente chavista 2017, Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en 2019 y 2022.
Cuándo Tres ciclos electorales documentados: 2013, 2015 y 2024. Publicación reciente: 13 de mayo de 2026, donde la firma afirma que Delcy ganaría las elecciones hoy.
Dónde Caracas. Globovisión, desde 2014. VTV, desde 2026. Asamblea Nacional Constituyente, entre 2017 y 2020.
Por qué Porque entender el método importa más que descalificarlo. La sociología pro-régimen es instrumento de poder, no accidente metodológico.
Cómo Cifras a contrapelo de la evidencia envueltas en lenguaje sociológico culto que ofrece al régimen una explicación elevada de su propia base.

El 13 de mayo de 2026, Hinterlaces publicó un video en su cuenta de X con un titular en mayúsculas: «HOY LA PRESIDENTA (E) DELCY RODRÍGUEZ GANARÍA LAS ELECCIONES». No incluía la cifra. No mencionaba contra quién competiría. No precisaba la metodología. Era una afirmación, no un dato.

Veintidós meses antes, el 28 de julio de 2024, Hinterlaces publicó otra cifra desde la misma cuenta: a las doce del mediodía, su exit poll daba Nicolás Maduro 54,57%, Edmundo González 42,82%, otros 2,61%. Esa misma noche, las actas que la Plataforma Unitaria logró rescatar de las mesas y que Edison Research validó con boca de urna independiente mostraron otra realidad: González 65%, Maduro 31%. La distancia entre lo que Hinterlaces dijo a mediodía y lo que las actas demostraron al cierre fue de más de treinta puntos.

Las dos publicaciones, leídas juntas, no son dos accidentes separados. Son el método. Dos regímenes consecutivos, la misma frase, la misma sintaxis declarativa, la misma firma. Lo que cambió entre julio de 2024 y mayo de 2026 fue el nombre del beneficiario. Lo que no cambió fue la operación.

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Tres elecciones, una misma operación

Abril de 2013. Hugo Chávez había muerto el 5 de marzo. Las presidenciales se convocaron para el 14 de abril. Hinterlaces estimó Maduro 53%, Capriles 35%. Brecha proyectada: dieciocho puntos. La brecha real, anunciada por el CNE: 1,49 puntos. La firma sobreestimó al oficialismo por más de dieciséis puntos en una elección decidida por un margen mínimo, lo que abrió las puertas a impugnaciones internacionales y al desconocimiento del resultado por parte de la oposición.

Diciembre de 2015. Parlamentarias. La semana previa al 6 de diciembre, Schémel apareció en el programa televisivo de José Vicente Rangel y vaticinó un resultado «muy cerrado». Sostuvo, además, que el 60% que pedía cambio en realidad pedía «rectificación, no cambio de gobierno». La MUD obtuvo la mayoría calificada: 112 diputados contra 55 del PSUV. No fue cerrado. Fue aplastamiento.

Julio de 2024. El 4 de julio, Hinterlaces reportó intención de voto Maduro 54,2%, González 24,1%. El Monitor País de junio ya había proyectado 55,6% para el oficialismo. El día de la elección, exit poll Maduro 54,57%. Ese mismo período, las otras encuestadoras venezolanas: ORC Consultores —González 59,6%, Maduro 12,5%—, Hercon —González 63%, Maduro 30%—, Poder y Estrategia —González 64%, Maduro 21%—, Consultores 21 —González 53%, Maduro 27%—. Hinterlaces estuvo sola del lado del régimen. La distancia entre sus cifras y las del resto del campo demoscópico no fue un margen de error: fue una posición política.

Tres elecciones, tres ciclos políticos distintos, un mismo patrón. La firma siempre se equivoca en la misma dirección. Y la dirección es la del poder.

El lenguaje como envoltorio

Pero la operación no se sostendría con cifras solas. Las cifras se desmienten en las urnas. El método de Hinterlaces incluye un segundo nivel, más sofisticado: produce el lenguaje que el régimen necesita para explicarse cultamente a sí mismo.

En 2015, en entrevista con Rangel, Schémel formuló una idea que el chavismo adoptó como propia: «El chavismo es hoy la única fuerza social, simbólica y política que existe en la sociedad venezolana, por eso los sectores más reaccionarios de la oposición no ofrecen ofertas, sino caotizar el país». La misma entrevista incluyó la fórmula favorita del régimen para explicar la inflación y el desabastecimiento: «Venezuela, como nunca antes, es víctima de una guerra psicosocial, una guerra económica».

Esa es la materia prima. No son encuestas: son glosarios. La sociología elevada que el régimen no produce por sí mismo y que necesita para que su base no se vea reducida a consigna.

En 2017, Schémel fue elegido diputado por el sector empresarial a la Asamblea Nacional Constituyente convocada por Maduro para sustituir al Parlamento opositor. Esa constituyente no necesitaba mediciones: necesitaba legitimación. Hinterlaces ofreció ambas cosas. El régimen lo retribuyó: Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en 2019 y, otra vez, en 2022.

La sociología pro-régimen sobrevive al régimen

El elemento más revelador del patrón aparece después del 3 de enero de 2026. La operación militar estadounidense capturó a Maduro y trasladó el poder, en cuestión de cuarenta y ocho horas, a Delcy Rodríguez. Hinterlaces no pestañeó. El 14 de enero, Schémel ya reportaba en VTV que el 91% de los venezolanos consideraba que «el país debe unirse y respaldar a la presidenta encargada». Doce días después de la caída del régimen al que la firma había servido durante una década, esa misma firma produjo el porcentaje que el régimen sucesor necesitaba.

La secuencia del Monitor País de 2026 es una pieza coherente. Febrero: 91% de los venezolanos «se declara optimista»; 64% considera que la situación económica está mejorando; 92% apoya la reforma de la Ley de Hidrocarburos. 24 de marzo: 73% tiene «opinión positiva» de Delcy Rodríguez. 7 de abril: 81% prefiere que Delcy resuelva los problemas económicos antes que «un gobierno de oposición». 9 de abril: 93% apoya el levantamiento de sanciones. 13 de mayo: la presidenta encargada ganaría las elecciones si fueran hoy.

Cifras casi idénticas a las del Monitor País de junio de 2024 con Maduro como protagonista. Cambió el sujeto. No cambió la operación.

Mientras tanto, las encuestadoras independientes describen otra Venezuela. Hercon Consultores, en marzo de 2026: 82,2% reprueba la gestión de Delcy Rodríguez. María Corina Machado obtendría 71,2% de la intención de voto si las elecciones se realizaran ese mes; Delcy, 12,6%. Meganálisis, en abril: Machado 68,9% en escenario abierto, 81,2% en escenario cerrado contra Delcy; 92,3% rechaza que Rodríguez permanezca «indefinidamente» en Miraflores; la popularidad de la presidenta encargada cayó al 4,8% en escenario cerrado y 2,7% en escenario abierto. Poder y Estrategia, también en marzo: Machado 63%, Edmundo González 16%, Delcy Rodríguez 10%.

La distancia entre Hinterlaces y el resto del campo demoscópico vuelve a ser estructural. No es un margen de error. Es la misma posición política de 2024 transferida al gobierno sucesor sin cambio de método.

El sitio activo

El sitio hinterlaces.net sigue publicando análisis firmados por Schémel hasta abril de 2026. Las piezas recientes son trazables. En diciembre de 2025, «El Nobel, la narrativa y el poder: desmontando el discurso de Ana Sosa Machado» —análisis del discurso de la hija de María Corina Machado en el acto del Nobel—. En febrero de 2026, «La confrontación que ya no busca derrotar, sino reprogramar». En abril de 2026, «Cuando el lenguaje delata: racismo, misoginia y la paradoja democrática en la Puerta del Sol» —comentario sobre un acto en Madrid donde una arenga llamó «mona» a Delcy Rodríguez—. Y, el mismo mes, una entrevista en el canal del Estado donde Schémel formuló la tesis del año: «La economía se ha convertido en el factor identitario que ha unido a los venezolanos como nunca antes».

La sociología pro-régimen sobrevive al régimen original porque no estaba al servicio de Maduro: estaba al servicio del poder. Cualquiera. Lo que se transfiere de un sujeto a otro es la función — explicar elevadamente la legitimidad del que mande— y la posición — siempre por encima del 70% en cualquier sondeo donde el régimen sea el sujeto.

Lo que enseña el expediente

Lo que documentaron Fernández y Sánchez sobre las 419 noticias virales del verano de 2024 ocurría en paralelo, en otro registro, dentro de las pantallas de televisión. Mientras el chavismo perdía la batalla del sentido en los comentarios de Instagram, Hinterlaces sostenía en VTV y en Globovisión que Maduro ganaba con 54%. El régimen no necesitaba que la población le creyera. Necesitaba que la cifra existiera. Una cifra publicada con sello de firma y con presencia mediática constante crea ambigüedad. Y la ambigüedad, en política, es suficiente para retrasar el costo.

Hinterlaces no es una encuestadora que se equivoca. Es una empresa de producción de ambigüedad. Su producto no es el dato: es el ruido que permite al régimen actuar como si el dato fuera dudoso. Cuando Foro Penal cuenta presos políticos, cuando Hercon mide el rechazo a Delcy, cuando Edison Research valida el resultado del 28 de julio, Hinterlaces ofrece la única réplica con apariencia de sondeo. No hace falta que convenza. Basta con que exista.

Treinta años después de su fundación, la firma sigue ejerciendo el oficio para el que fue diseñada. El régimen al que sirvió ya no existe. El que la heredó tampoco la necesita menos. Y mientras una transición se discute en mesas internacionales y en cárceles donde quedan 457 presos políticos, en hinterlaces.net se sigue publicando que la opinión pública está donde el poder la pone.

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