Política
Hinterlaces y el oficio de explicar al régimen
El 13 de mayo Hinterlaces publicó que Delcy ganaría las elecciones hoy. El 28 de julio de 2024 dio Maduro 54%. Lo que cambió no fue el método. Fue el sujeto.
La investigación de Fernández y Sánchez sobre julio de 2024 documenta cómo el régimen perdió la batalla del sentido en redes. Para entender cómo intentó ganarla con cifras, hay que ir al expediente de una firma. Treinta años de un mismo método, dos regímenes consecutivos, la misma frase.
| Qué | El patrón de tres elecciones, una constituyente y un cambio de régimen: cómo una encuestadora produce el lenguaje que el poder necesita. |
| Quién | Hinterlaces, firma fundada por Oscar Schémel a finales de los años noventa. Schémel: sociólogo, exconstituyente chavista 2017, Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en 2019 y 2022. |
| Cuándo | Tres ciclos electorales documentados: 2013, 2015 y 2024. Publicación reciente: 13 de mayo de 2026, donde la firma afirma que Delcy ganaría las elecciones hoy. |
| Dónde | Caracas. Globovisión, desde 2014. VTV, desde 2026. Asamblea Nacional Constituyente, entre 2017 y 2020. |
| Por qué | Porque entender el método importa más que descalificarlo. La sociología pro-régimen es instrumento de poder, no accidente metodológico. |
| Cómo | Cifras a contrapelo de la evidencia envueltas en lenguaje sociológico culto que ofrece al régimen una explicación elevada de su propia base. |
El 13 de mayo de 2026, Hinterlaces publicó un video en su cuenta de X con un titular en mayúsculas: «HOY LA PRESIDENTA (E) DELCY RODRÍGUEZ GANARÍA LAS ELECCIONES». No incluía la cifra. No mencionaba contra quién competiría. No precisaba la metodología. Era una afirmación, no un dato.
Veintidós meses antes, el 28 de julio de 2024, Hinterlaces publicó otra cifra desde la misma cuenta: a las doce del mediodía, su exit poll daba Nicolás Maduro 54,57%, Edmundo González 42,82%, otros 2,61%. Esa misma noche, las actas que la Plataforma Unitaria logró rescatar de las mesas y que Edison Research validó con boca de urna independiente mostraron otra realidad: González 65%, Maduro 31%. La distancia entre lo que Hinterlaces dijo a mediodía y lo que las actas demostraron al cierre fue de más de treinta puntos.
Las dos publicaciones, leídas juntas, no son dos accidentes separados. Son el método. Dos regímenes consecutivos, la misma frase, la misma sintaxis declarativa, la misma firma. Lo que cambió entre julio de 2024 y mayo de 2026 fue el nombre del beneficiario. Lo que no cambió fue la operación.

Tres elecciones, una misma operación
Abril de 2013. Hugo Chávez había muerto el 5 de marzo. Las presidenciales se convocaron para el 14 de abril. Hinterlaces estimó Maduro 53%, Capriles 35%. Brecha proyectada: dieciocho puntos. La brecha real, anunciada por el CNE: 1,49 puntos. La firma sobreestimó al oficialismo por más de dieciséis puntos en una elección decidida por un margen mínimo, lo que abrió las puertas a impugnaciones internacionales y al desconocimiento del resultado por parte de la oposición.
Diciembre de 2015. Parlamentarias. La semana previa al 6 de diciembre, Schémel apareció en el programa televisivo de José Vicente Rangel y vaticinó un resultado «muy cerrado». Sostuvo, además, que el 60% que pedía cambio en realidad pedía «rectificación, no cambio de gobierno». La MUD obtuvo la mayoría calificada: 112 diputados contra 55 del PSUV. No fue cerrado. Fue aplastamiento.
Julio de 2024. El 4 de julio, Hinterlaces reportó intención de voto Maduro 54,2%, González 24,1%. El Monitor País de junio ya había proyectado 55,6% para el oficialismo. El día de la elección, exit poll Maduro 54,57%. Ese mismo período, las otras encuestadoras venezolanas: ORC Consultores —González 59,6%, Maduro 12,5%—, Hercon —González 63%, Maduro 30%—, Poder y Estrategia —González 64%, Maduro 21%—, Consultores 21 —González 53%, Maduro 27%—. Hinterlaces estuvo sola del lado del régimen. La distancia entre sus cifras y las del resto del campo demoscópico no fue un margen de error: fue una posición política.
Tres elecciones, tres ciclos políticos distintos, un mismo patrón. La firma siempre se equivoca en la misma dirección. Y la dirección es la del poder.
El lenguaje como envoltorio
Pero la operación no se sostendría con cifras solas. Las cifras se desmienten en las urnas. El método de Hinterlaces incluye un segundo nivel, más sofisticado: produce el lenguaje que el régimen necesita para explicarse cultamente a sí mismo.
En 2015, en entrevista con Rangel, Schémel formuló una idea que el chavismo adoptó como propia: «El chavismo es hoy la única fuerza social, simbólica y política que existe en la sociedad venezolana, por eso los sectores más reaccionarios de la oposición no ofrecen ofertas, sino caotizar el país». La misma entrevista incluyó la fórmula favorita del régimen para explicar la inflación y el desabastecimiento: «Venezuela, como nunca antes, es víctima de una guerra psicosocial, una guerra económica».
Esa es la materia prima. No son encuestas: son glosarios. La sociología elevada que el régimen no produce por sí mismo y que necesita para que su base no se vea reducida a consigna.
En 2017, Schémel fue elegido diputado por el sector empresarial a la Asamblea Nacional Constituyente convocada por Maduro para sustituir al Parlamento opositor. Esa constituyente no necesitaba mediciones: necesitaba legitimación. Hinterlaces ofreció ambas cosas. El régimen lo retribuyó: Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en 2019 y, otra vez, en 2022.
La sociología pro-régimen sobrevive al régimen
El elemento más revelador del patrón aparece después del 3 de enero de 2026. La operación militar estadounidense capturó a Maduro y trasladó el poder, en cuestión de cuarenta y ocho horas, a Delcy Rodríguez. Hinterlaces no pestañeó. El 14 de enero, Schémel ya reportaba en VTV que el 91% de los venezolanos consideraba que «el país debe unirse y respaldar a la presidenta encargada». Doce días después de la caída del régimen al que la firma había servido durante una década, esa misma firma produjo el porcentaje que el régimen sucesor necesitaba.
La secuencia del Monitor País de 2026 es una pieza coherente. Febrero: 91% de los venezolanos «se declara optimista»; 64% considera que la situación económica está mejorando; 92% apoya la reforma de la Ley de Hidrocarburos. 24 de marzo: 73% tiene «opinión positiva» de Delcy Rodríguez. 7 de abril: 81% prefiere que Delcy resuelva los problemas económicos antes que «un gobierno de oposición». 9 de abril: 93% apoya el levantamiento de sanciones. 13 de mayo: la presidenta encargada ganaría las elecciones si fueran hoy.
Cifras casi idénticas a las del Monitor País de junio de 2024 con Maduro como protagonista. Cambió el sujeto. No cambió la operación.
Mientras tanto, las encuestadoras independientes describen otra Venezuela. Hercon Consultores, en marzo de 2026: 82,2% reprueba la gestión de Delcy Rodríguez. María Corina Machado obtendría 71,2% de la intención de voto si las elecciones se realizaran ese mes; Delcy, 12,6%. Meganálisis, en abril: Machado 68,9% en escenario abierto, 81,2% en escenario cerrado contra Delcy; 92,3% rechaza que Rodríguez permanezca «indefinidamente» en Miraflores; la popularidad de la presidenta encargada cayó al 4,8% en escenario cerrado y 2,7% en escenario abierto. Poder y Estrategia, también en marzo: Machado 63%, Edmundo González 16%, Delcy Rodríguez 10%.
La distancia entre Hinterlaces y el resto del campo demoscópico vuelve a ser estructural. No es un margen de error. Es la misma posición política de 2024 transferida al gobierno sucesor sin cambio de método.
El sitio activo
El sitio hinterlaces.net sigue publicando análisis firmados por Schémel hasta abril de 2026. Las piezas recientes son trazables. En diciembre de 2025, «El Nobel, la narrativa y el poder: desmontando el discurso de Ana Sosa Machado» —análisis del discurso de la hija de María Corina Machado en el acto del Nobel—. En febrero de 2026, «La confrontación que ya no busca derrotar, sino reprogramar». En abril de 2026, «Cuando el lenguaje delata: racismo, misoginia y la paradoja democrática en la Puerta del Sol» —comentario sobre un acto en Madrid donde una arenga llamó «mona» a Delcy Rodríguez—. Y, el mismo mes, una entrevista en el canal del Estado donde Schémel formuló la tesis del año: «La economía se ha convertido en el factor identitario que ha unido a los venezolanos como nunca antes».
La sociología pro-régimen sobrevive al régimen original porque no estaba al servicio de Maduro: estaba al servicio del poder. Cualquiera. Lo que se transfiere de un sujeto a otro es la función — explicar elevadamente la legitimidad del que mande— y la posición — siempre por encima del 70% en cualquier sondeo donde el régimen sea el sujeto.
Lo que enseña el expediente
Lo que documentaron Fernández y Sánchez sobre las 419 noticias virales del verano de 2024 ocurría en paralelo, en otro registro, dentro de las pantallas de televisión. Mientras el chavismo perdía la batalla del sentido en los comentarios de Instagram, Hinterlaces sostenía en VTV y en Globovisión que Maduro ganaba con 54%. El régimen no necesitaba que la población le creyera. Necesitaba que la cifra existiera. Una cifra publicada con sello de firma y con presencia mediática constante crea ambigüedad. Y la ambigüedad, en política, es suficiente para retrasar el costo.
Hinterlaces no es una encuestadora que se equivoca. Es una empresa de producción de ambigüedad. Su producto no es el dato: es el ruido que permite al régimen actuar como si el dato fuera dudoso. Cuando Foro Penal cuenta presos políticos, cuando Hercon mide el rechazo a Delcy, cuando Edison Research valida el resultado del 28 de julio, Hinterlaces ofrece la única réplica con apariencia de sondeo. No hace falta que convenza. Basta con que exista.
Treinta años después de su fundación, la firma sigue ejerciendo el oficio para el que fue diseñada. El régimen al que sirvió ya no existe. El que la heredó tampoco la necesita menos. Y mientras una transición se discute en mesas internacionales y en cárceles donde quedan 457 presos políticos, en hinterlaces.net se sigue publicando que la opinión pública está donde el poder la pone.
Alfredo Yánez
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Las auditorías que estaban previstas y no se hicieron
Dieciséis auditorías previstas. Ninguna posterior a la elección se completó.
*El cronograma electoral venezolano de 2024 no era improvisado. Se publicó en 101 pasos e incluía un plan de dieciséis auditorías al sistema. La parte que importaba —la que se hace después de votar— no se completó.*
ESPECIAL INCÍSOS · DOS AÑOS DEL 28-J · 3 DE 6
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| Qué | De las dieciséis auditorías previstas en el cronograma, ninguna posterior a la elección llegó a completarse. |
| Quién | El Consejo Nacional Electoral y su vicepresidente Carlos Quintero, que presentó el plan de auditorías. |
| Cuándo | El cronograma se anunció el 5 de marzo de 2024. Las auditorías poselectorales estaban fijadas para el 29 de julio y el 2 de agosto. |
| Dónde | Venezuela, en el 1% de las mesas electorales sorteadas el propio día de la elección. |
| Por qué | La verificación ciudadana es el procedimiento diseñado precisamente para confirmar que el conteo coincide con los votos. |
| Cómo | Contrastando actas, cuadernos de votantes con firmas y huellas, papeletas físicas y datos de transmisión. |
### El plan que sí existía
El 5 de marzo de 2024, el organismo electoral convocó la elección presidencial para el 28 de julio y publicó el cronograma en 101 pasos. El vicepresidente del organismo, Carlos Quintero, presentó un plan de dieciséis auditorías a lo largo del proceso.
Conviene subrayarlo porque desmonta un argumento habitual: el sistema venezolano no carecía de mecanismos de verificación. Los tenía, estaban diseñados, tenían fecha y procedimiento escrito.
### Las dos que quedaron sin hacer
**29 de julio de 2024 · fase 1 de auditoría de telecomunicaciones.**
**2 de agosto de 2024 · fase 2 de auditoría de verificación ciudadana.**
La segunda es la decisiva, y merece que se explique en detalle porque casi nadie la conoce.
El procedimiento funciona así: el día de la elección se sortea el 1% de las mesas electorales. Sobre esas mesas sorteadas se realizan cuatro comprobaciones. Se verifican las actas. Se contrasta el número de electores contra los cuadernos de votación, con firmas y huellas dactilares. Se cuentan físicamente las papeletas dentro de las cajas y se compara ese número con el de votantes registrados. Y se verifica la transmisión de los datos.
Es decir: se comprueba que el papel, la firma, la huella, la boleta física y el dato transmitido cuenten la misma historia.
Ninguna de las auditorías posteriores al 28 de julio se realizó.
### Por qué esta ausencia pesa tanto
Porque una auditoría de verificación ciudadana no depende de que alguien crea en el resultado. Es un procedimiento mecánico, con muestra sorteada al azar y con testigos de todas las organizaciones políticas presentes.
Si el conteo anunciado fuera correcto, esa auditoría lo habría demostrado en dos días y habría cerrado la discusión. No requería concesiones políticas ni negociación: solo ejecutar un paso que ya estaba en el cronograma oficial.
Que el paso no se ejecutara es, en sí mismo, información. No prueba qué ocurrió con los votos —esta pieza no afirma eso—, pero sí establece que existió un mecanismo disponible para despejar la duda y que no se usó.
### El estado del asunto
A más de cincuenta días de la elección, el periodista Eugenio Martínez señalaba que el organismo tampoco había definido cómo realizar las auditorías poselectorales suspendidas.
Dos años después, no hay registro público de que esas auditorías se hayan reprogramado ni completado.
### La lección para lo que viene
La mesa que se instala el 1 de agosto de 2026 discutirá la renovación del árbitro electoral. Buena parte de la conversación pública sobre ese punto se centra en los nombres de los futuros rectores.
Los nombres importan menos de lo que parece. Lo que decide la credibilidad de una elección es si los procedimientos de verificación se ejecutan, quién puede exigir su ejecución y qué consecuencia tiene no ejecutarlos.
En 2024 los procedimientos existían y no se cumplieron. Un diseño institucional que no prevé consecuencia para ese incumplimiento produce el mismo resultado con rectores nuevos.
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**Fuentes principales:** Wikipedia en español, entrada sobre las elecciones presidenciales de Venezuela de 2024, con el cronograma de 101 pasos y el plan de dieciséis auditorías presentado por Carlos Quintero; Efecto Cocuyo (declaraciones de Eugenio Martínez sobre las auditorías poselectorales suspendidas).
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ESPECIAL INCÍSOS · DOS AÑOS DEL 28-J · 3 DE 6
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Política
El documento que nunca se publicó
Qué es un acta de escrutinio y por qué su ausencia, y no el resultado anunciado, es el hecho central de estos dos años.
*El sistema electoral venezolano genera, al cierre de cada mesa, un comprobante impreso con el conteo de esa mesa. Hubo 30.206 de esos comprobantes el 28 de julio de 2024. El organismo electoral no publicó ninguno.*
ESPECIAL INCÍSOS · DOS AÑOS DEL 28-J · 1 DE 6
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| Qué | Las 30.206 actas de escrutinio automatizado de la elección presidencial nunca fueron publicadas. |
| Quién | El Consejo Nacional Electoral y su entonces presidente Elvis Amoroso; los testigos de mesa de ambas candidaturas. |
| Cuándo | Desde el 28 de julio de 2024 hasta la fecha, dos años después. |
| Dónde | Venezuela. La Gaceta Electoral y el portal del organismo, que permaneció caído. |
| Por qué | Sin el desagregado por mesa, ningún resultado anunciado puede verificarse de forma independiente. |
| Cómo | Se difundieron dos boletines con totales agregados en lugar del desglose por centro, mesa y región. |
### Qué es un acta de escrutinio
Al cerrar la votación, cada máquina imprime un comprobante con el conteo de esa mesa: cuántos votos obtuvo cada candidato en ese punto concreto. Ese papel se firma, se entrega a los testigos acreditados de las organizaciones políticas y constituye el registro primario del resultado.
La suma de todas las actas es el resultado nacional. No hay otro camino aritmético.
Conviene subrayar un punto que suele perderse en la discusión: esas actas son documentos oficiales. Las emite la máquina del organismo electoral, no un partido. Quien las recoge es un testigo acreditado por el propio sistema.
El 28 de julio de 2024 se produjeron 30.206 actas de escrutinio automatizado.
### Lo que se difundió en su lugar
La madrugada del lunes 29 de julio de 2024, el entonces presidente del organismo electoral, Elvis Amoroso, comunicó un primer boletín con 80% de los votos escrutados y declaró una tendencia irreversible.
El viernes 2 de agosto, cinco días después, se presentó un segundo boletín con cerca de 97% de las actas transmitidas.
Ambos boletines contienen totales agregados. Ninguno contiene el desglose por centro, por mesa y por región que permitiría contrastarlos.
### Lo que quedó pendiente y sigue pendiente
El periodista Eugenio Martínez, especializado en asuntos electorales, resumió el estado del asunto a más de cincuenta días de la elección: el organismo no había publicado la Gaceta Electoral, no había oficializado el resultado de las 30.206 actas de escrutinio automatizado y no había definido cómo realizar las auditorías poselectorales suspendidas.
Añadió un detalle que ilustra la dimensión práctica del problema. El presidente de la Asamblea Nacional sostuvo que el organismo sí había publicado los resultados en la Gaceta Electoral. Esa publicación no se pudo verificar porque el portal del organismo permanecía caído.
Un resultado que solo existe en un sitio web inaccesible no es un resultado publicado.
### El argumento oficial
La explicación ofrecida desde el oficialismo fue que el sistema electoral sufrió un ataque cibernético originado en Macedonia del Norte.
Corresponde registrarla como lo que es: una explicación sobre por qué no se publicó el desagregado. No sustituye al desagregado. Un ataque informático puede afectar la transmisión de datos, pero las actas son documentos físicos impresos en cada mesa y firmados por testigos. Su existencia material no depende de ninguna red.
### El pronunciamiento de la observación internacional
El Centro Carter, con sede en Estados Unidos, participó como observador acreditado en la elección. Su conclusión fue que no pudo verificar ni corroborar la autenticidad de los resultados declarados, que la elección no se ajustó a parámetros y estándares internacionales de integridad electoral, y que no puede considerarse democrática.
Un informe de panel internacional estableció, en la misma línea, que los resultados anunciados no pudieron verificarse de forma independiente conforme a lo previsto en el Acuerdo de Barbados.
Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos y gobiernos de varios países —incluidos Brasil, México y Chile— reclamaron públicamente la publicación de las actas.
### Por qué esto sigue importando dos años después
Porque la mesa que se instala el 1 de agosto de 2026 tiene entre sus objetos declarados la renovación del árbitro electoral. Y un árbitro nuevo hereda una deuda documental del anterior.
Mientras las 30.206 actas no se publiquen, cualquier elección futura arrancará con la misma pregunta sin responder: qué pasa si el organismo anuncia un resultado y no muestra el respaldo.
La respuesta a esa pregunta no es un asunto del pasado. Es la condición de credibilidad de lo que venga.
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**Fuentes principales:** Efecto Cocuyo (declaraciones de Eugenio Martínez y estado de la publicación de resultados); Misión de Observación Electoral de Colombia, informe del 2 y 3 de agosto de 2024; Maldita.es y Chequeado (cronología de los boletines); Centro Carter (comunicado sobre la elección presidencial de 2024); coberturas de CNN en Español sobre los reclamos de organismos internacionales.
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ESPECIAL INCÍSOS · DOS AÑOS DEL 28-J · 1 DE 6
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Política
Dos años del 28-J: el especial
Un especial de seis piezas sobre una elección cuyos resultados desagregados siguen sin publicarse.
ESPECIAL INCÍSOS · DOS AÑOS DEL 28-J
Dos años del 28-J
El 28 de julio de 2024 votaron los venezolanos. El Consejo Nacional Electoral anunció un resultado en dos boletines agregados y nunca publicó las 30.206 actas de escrutinio que permitirían verificarlo. Dos años después, ese documento sigue sin aparecer.
Un especial de seis piezas sobre una elección cuyos resultados desagregados siguen sin publicarse.
ÍNDICE DEL ESPECIAL
Las siete piezas
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