Política
La fractura del chavismo: las voces internas que ya no callan ante Delcy Rodríguez
Mario Silva, Diego «Michelo» Suárez, Indira Urbaneja, Freddy Bernal, el Partido Comunista de Venezuela. Cuatro meses después de la captura del 3 de enero, el chavismo radical denuncia en redes y en programas de televisión lo que llama «genuflexión» del nuevo gobierno encargado. La diáspora venezolana en Estados Unidos está leyendo cada movimiento. Análisis editorial de lo que significa esa rebelión interna y por qué importa para la transición.
Mario Silva, Diego «Michelo» Suárez, Indira Urbaneja, Freddy Bernal, el Partido Comunista de Venezuela. Cuatro meses después de la captura del 3 de enero, el chavismo radical denuncia en redes y en programas de televisión lo que llama «genuflexión» del nuevo gobierno encargado. La diáspora venezolana en Estados Unidos está leyendo cada movimiento. Análisis editorial de lo que significa esa rebelión interna y por qué importa para la transición.

El chavismo se está fracturando en público y los venezolanos en la diáspora están viendo cada movimiento. Cuatro meses después de la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores el 3 de enero de 2026, las voces internas que durante años sostuvieron el aparato propagandístico del oficialismo han pasado al cuestionamiento abierto del gobierno encargado de Delcy Rodríguez. No es una grieta menor. Es una rebelión que se transmite en programas de televisión del propio aparato oficialista, en perfiles de TikTok que antes amplificaron al chavismo en toda América Latina, y en comunicados de partidos que durante años fueron correa de transmisión del Palacio de Miraflores.
La pregunta editorial pertinente es por qué importa para el lector hispano en Estados Unidos. La respuesta es directa. Si el bloque oficialista se está rompiendo, la negociación bilateral entre Washington y Caracas deja de ser un acuerdo de dos partes —administración Trump y gobierno encargado— y se convierte en un proceso con múltiples actores con capacidad de bloqueo. Eso afecta el calendario de la transición, el destino de los presos políticos, la reactivación económica del país y, no menos importante, la calidad de vida de los millones de venezolanos en la diáspora que dependen de remesas, esperan una repatriación segura, o evalúan el regreso definitivo. Cada quiebre interno del chavismo es una variable más en una ecuación que decide vidas concretas.
EL FRENTE MARIO SILVA
Mario Silva, durante más de dos décadas el agitador mediático más visible del chavismo radical, ha pasado en cuestión de semanas de defender al gobierno a denunciarlo en su propio programa. Sus intervenciones desde finales de abril son explícitas. «Al comandante Hugo Chávez lo están borrando, sobre todo cuando el comandante era tan contundente con relación a que nosotros somos una nación antiimperialista, soberana y bolivariana», afirmó Silva en una de sus alocuciones recientes. La frase no es retórica vacía. Es la acusación de que el gobierno de Delcy Rodríguez está reconfigurando la identidad ideológica del proyecto chavista al punto de hacerlo irreconocible.
Silva también ha dicho que en el chavismo «ser cobarde se está convirtiendo en un deporte nacional», y que las concesiones hechas hasta ahora a Estados Unidos amenazan con un punto de no retorno donde la indefensión se vuelva irreversible. En una carta pública a Diosdado Cabello —ministro de Interior y secretario general del PSUV—, Silva advirtió que la revolución no puede retroceder y que el imperialismo no puede avanzar, porque, de lo contrario, el pueblo terminará por levantarse contra quienes están en el poder.
Lo significativo no es solo el contenido. Es el lugar desde el cual habla. Mario Silva sigue conduciendo su programa en el aparato comunicacional oficial, aunque con menor alcance, porque ahora solo est[a en las redes sociales. Lo cual implica que las críticas las hace dentro del sistema que cuestiona. Eso convierte cada emisión en evidencia pública de que la cúpula no controla el discurso interno con la misma eficacia de antes. Y eso, en el chavismo histórico, es señal de fractura mayor.
EL FRENTE MICHELO
Diego Omar Suárez, conocido en plataformas digitales como Michelo, es un creador de contenido argentino que durante años fue el tiktoker número uno de América Latina entre los defensores de Maduro. Tras la captura del 3 de enero, su giro fue total. En videos virales que han alcanzado audiencias de millones, Michelo acusa a la cúpula actual del chavismo de —en sus propias palabras— «comerse la banana de Donald Trump» y de pactar para el «robo del petróleo de los venezolanos», refiriéndose a los acuerdos comerciales firmados por Delcy Rodríguez con Washington.
Su última pelea pública es con Indira Urbaneja, a quien ha calificado de «falsa abogada» y «oportunista» en mensajes que se han viralizado en X y TikTok. Más allá de la disputa personal, lo que muestra el caso Michelo es algo distinto. La maquinaria propagandística que el chavismo construyó durante años —influencers, creadores de contenido, redes de difusión digital en español— se está descomponiendo desde adentro. Quienes durante años amplificaron al gobierno hoy lo desnudan, y lo hacen con las mismas herramientas comunicacionales con las que antes lo defendían.
EL FRENTE INDIRA URBANEJA
El caso de Indira Urbaneja es distinto pero igualmente revelador. Urbaneja se autodefinió durante años como analista política «moderada» y crítica de la polarización venezolana. En el último año, su giro hacia posiciones cercanas al gobierno de Delcy Rodríguez fue notorio. Pero el episodio que más erosionó su credibilidad fue su incorporación a la Comisión para la Paz, presentada por el Ejecutivo como abogada. La Universidad de Carabobo emitió un comunicado oficial aclarando que Urbaneja no es egresada ni posee título profesional otorgado por esa institución.
El hecho importa por dos razones. Primero, porque vincula al Ejecutivo encargado con una credencial académica no verificable, lo cual es un costo reputacional. Segundo, porque Urbaneja respondió desplazando el eje del cuestionamiento: ya no como abogada, sino como «agente libre» de «diplomacia de segundo piso», reivindicando relaciones con embajadas y capacidad de mediar entre actores políticos. La operación es transparente. Cuando la credencial profesional queda cuestionada, la nueva carta de legitimidad pasa a ser el acceso al poder. En tiempos de pragmatismo extremo, donde la presidenta encargada se fotografía con el director de la CIA John Ratcliffe, sustituir título por acceso parece mutación lógica. Pero el acceso, cuando se exhibe como capital político, abre preguntas que no tienen respuesta institucional.
EL FRENTE FREDDY BERNAL
Freddy Bernal, gobernador del estado Táchira y figura histórica del chavismo radical desde los círculos bolivarianos de la era inicial, ha mantenido un equilibrio público delicado. En la peregrinación convocada por Delcy Rodríguez en abril contra las sanciones, Bernal expresó «todo el apoyo» a la presidenta encargada. Pero en intervenciones anteriores, especialmente alrededor del aniversario de la «batalla de los puentes» en febrero, Bernal lanzó frases como «no es la primera vez que se pierde una batalla» y «no tiene que haber nadie cabizbajo, no tiene que haber nadie confundido, no tiene que haber nadie triste».
El subtexto es legible. Bernal no rompe con el gobierno encargado, pero modula su lenguaje para no quedar comprometido cuando el inevitable ajuste de cuentas llegue. Su posición es la de un gobernador con base territorial propia, con redes empresariales —la Federación Nacional de Ganaderos hoy está dirigida por una ficha cercana a él— y con suficiente capital político para esperar a ver qué viene después. En la geometría del chavismo post-3 de enero, Bernal es quizá la figura más interesante de monitorear: ni rompe ni se subordina del todo. Se posiciona.
EL FRENTE PCV Y LA IZQUIERDA TRADICIONAL
El Partido Comunista de Venezuela (PCV), encabezado por Óscar Figuera, denunció el 28 de abril al gobierno de Delcy Rodríguez por aplicar políticas de «entreguismo al imperialismo estadounidense». El comunicado del PCV es relevante porque proviene de un partido que durante años acompañó al chavismo en alianzas electorales y que hoy plantea, en términos explícitos, que el actual gobierno está ejecutando «un plan de dominación imperialista en Venezuela» con la colaboración del Ejecutivo. Figuera llamó a construir un movimiento de trabajadores que recupere la soberanía nacional y popular.
El dato político es que el PCV no está solo. La crítica desde la izquierda tradicional se ha sumado a la del chavismo radical en redes, lo cual reconfigura el mapa de la oposición a Delcy Rodríguez. Ya no es solo la oposición democrática agrupada en la Plataforma Unitaria que reclama elecciones libres. Es también un sector ideológico de izquierda que rechaza la apertura económica al capital estadounidense, y que en términos discursivos coincide con el chavismo radical aunque por razones opuestas.
CABELLO Y EL DESCONTENTO RECONOCIDO
El reconocimiento más significativo del descontento interno proviene de Diosdado Cabello, ministro de Interior y secretario general del PSUV. En distintas intervenciones públicas, Cabello ha admitido que el regreso al Fondo Monetario Internacional —decisión central del nuevo enfoque económico— ha caído mal entre las bases del partido. «A algunos chavistas no les gustó porque inmediatamente van al facilismo de pensar que nos queremos endeudar», reconoció. La frase admite por dentro lo que el gobierno encargado intenta minimizar por fuera.
Cabello, junto a Delcy y Jorge Rodríguez, forma parte del trípode actual del poder. Pero su admisión del descontento sugiere que él mismo está negociando su lugar en la reconfiguración. La hipótesis política es que Cabello —el más radical de la cúpula sobreviviente— necesita conservar las bases mientras el gobierno encargado abre canales con Washington. Esa doble función es, por sí misma, evidencia de que el chavismo ya no opera como bloque cohesionado.
EL EFECTO 3 DE ENERO
Sobre la captura misma del 3 de enero hay una pregunta que el chavismo no se ha permitido hacer en voz alta pero que circula con fuerza creciente. Por qué la Fuerza Armada Nacional Bolivariana no respondió. El portal chavista La Tabla atribuyó la captura de Maduro y Flores a una «inacción radical» de la FANB, definida como una «parálisis decisoria» del alto mando frente a una amenaza que, según esa versión, pudo ser neutralizada. La frase es grave. Plantea, sin decirlo abiertamente, la pregunta de si hubo entendimiento previo entre sectores de la FANB y la inteligencia estadounidense.
El politólogo Nicmer Evans ha sintetizado el problema: «Se trata de un hecho sobrevenido que ha generado dudas y sospechas de traición, lo que ha debilitado el control hegemónico del chavismo». La sospecha de traición es, en cualquier proyecto político con base militar, la fractura más difícil de cerrar. Y en el chavismo, donde la unidad cívico-militar fue durante años el eje narrativo del discurso oficial, la sospecha de que algunos militares pactaron deja un costo político que se acumula con el resto de los frentes abiertos.
EL DELCISMO COMO PROYECTO PROPIO
Lo que se está perfilando, según analistas como Mary Pili Hernández, es la transición del madurismo al «delcismo». Un proyecto político que conserva el control del Estado pero sustituye la narrativa antiimperialista por una pragmática transaccional. En cuatro meses, Delcy Rodríguez ha sustituido cerca de 17 ministros, ha relevado a la cúpula militar —incluyendo la salida de Vladimir Padrino López tras doce años al frente de la FANB—, ha apartado del poder económico a familiares y empresarios vinculados a Maduro, y ha ordenado la detención de figuras como Alex Saab, Raúl Gorrín y Wilmer Ruperti.
La purga es real y vertical. Pero también es selectiva. Bernal sigue en su gobernación. Cabello sigue en Interior. Jorge Rodríguez sigue presidiendo la Asamblea. Lo que se desmonta es el círculo más cercano a Maduro mientras se conserva la estructura del poder partidario. La metamorfosis del chavismo es, hasta ahora, un cambio de élites internas más que un cambio de régimen.
QUÉ SIGNIFICA PARA LA DIÁSPORA EN ESTADOS UNIDOS
Para los miles de venezolanos en Estados Unidos —concentrados en Florida, Texas, la región del Atlántico medio y enclaves del Medio Oeste— la lectura de la fractura interna importa por cuatro razones concretas. Primera: el calendario electoral. Si el chavismo radical tiene capacidad de bloqueo dentro del PSUV, la convocatoria de elecciones libres puede demorarse más de lo que la administración Trump y la Plataforma Unitaria proyectan. La frase de Delcy Rodríguez al periodista Tyler Pager del New York Times el 1 de mayo —»no sé, algún día»— en respuesta a la pregunta sobre fecha de elecciones, es coherente con un Ejecutivo que necesita ganar tiempo frente a presiones internas múltiples.
Segunda: la liberación de los aproximadamente 500 presos políticos. La amnistía aplicada de manera errática y la reciente confusión entre Delcy Rodríguez y el diputado Jorge Arreaza sobre si la ley sigue vigente o no —Rodríguez dijo el 23 de abril que terminaba; Arreaza al día siguiente afirmó que continuaba— refleja desorden interno que se traduce en sufrimiento concreto para familias venezolanas en la diáspora con familiares detenidos.
Tercera: el retorno seguro. Quienes evalúan regresar a Venezuela están leyendo cada movimiento. Si el chavismo radical recupera espacio o si Cabello bloquea concesiones, la garantía de retorno seguro se debilita. Si el delcismo se consolida con el respaldo de Washington pero pierde control sobre las bases, la institucionalidad venezolana se vuelve más impredecible, no menos.
Cuarta: las remesas y el tejido económico transfronterizo. Cualquier inestabilidad política venezolana en los próximos meses se traduce en fluctuaciones cambiarias y costos adicionales para las familias hispanas en Estados Unidos que envían dinero. La brecha actual entre el dólar oficial del Banco Central de Venezuela —fijado alrededor de 489 bolívares— y el USDT en Binance —cotizado cerca de 641 bolívares— ya representa una distancia del 42%. Una crisis interna del PSUV puede ampliar esa distancia rápidamente.
LO QUE VIENE
Tres preguntas marcarán las próximas semanas. Primero, ¿Mario Silva sale del aire o el gobierno le permite seguir? La respuesta es indicador directo de la capacidad real de control comunicacional del Ejecutivo. Segundo, ¿el PCV transforma su crítica en acción política organizada o se queda en denuncia? La capacidad de articulación de la izquierda crítica es variable política con peso. Tercero, ¿Diosdado Cabello sostiene su lealtad a Delcy Rodríguez o empieza a marcar diferencias públicas? La salida de Cabello del bloque dirigente sería el quiebre que abriría escenarios completamente nuevos.
Por ahora, el chavismo no se ha roto. Pero tampoco está unido. Y esa diferencia, en política, es la diferencia entre un gobierno que negocia desde la fuerza y uno que negocia desde la necesidad. Para la diáspora venezolana en Estados Unidos, esa diferencia se traducirá en decisiones concretas en los próximos meses: regresar o esperar, invertir o conservar, planificar el retorno o consolidar la vida construida en territorio estadounidense.
Este análisis se publica bajo los criterios editoriales de INCÍSOS. Cómo trabajamos →
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El chavismo gana tiempo y apuesta a que Trump se debilite
«Un día más en el poder es una victoria para ellos».
EN PANTALLA · ANÁLISIS

Para César Báez, periodista de Reason, Delcy Rodríguez coopera porque sabe que no puede resistir a EE.UU., pero calcula que el poder de Trump irá a la baja después de noviembre. Con Nitu Pérez Osuna discutió el dilema de la transición: qué va primero, desmontar el poder real o reformar las instituciones.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | Análisis sobre el momento de la transición venezolana, la entrevista de Machado al New York Times y el efecto de las elecciones de medio mandato en EE.UU. |
|---|---|
| Quién | César Báez, periodista y abogado, productor en la revista Reason, y Nitu Pérez Osuna. |
| Cuándo | Viernes 16 de octubre de 2026, un día después de que Maduro y Cilia Flores se declararan no culpables de tortura. |
| Dónde | Hablemos Pues, el programa de Nitu Pérez Osuna. Báez habló desde Washington. |
| Por qué | Las elecciones del 3 de noviembre pueden cambiar el control del Congreso de EE.UU. y, con él, el margen de Trump sobre Venezuela. |
| Cómo | En una conversación de análisis antes de la entrevista sobre el documental Escaping Venezuela. |
«Un día en el que ellos se mantienen en el poder, incluso si su posición es precaria, es un día que representa una victoria para ellos». Así describió César Báez, periodista de la revista Reason, la lógica del chavismo en Hablemos Pues, el programa de Nitu Pérez Osuna del viernes 16 de octubre de 2026.
Por qué coopera Delcy Rodríguez
Para Báez, la presidenta encargada «se está comportando de esta manera porque sabe que hay una amenaza real de una operación militar», y porque no hay forma de resistirse al poder militar y de inteligencia de EE.UU. Pero advierte un cálculo: «El poderío de Donald Trump tiende a la baja». Si los demócratas ganan una cámara en noviembre, tendrán «una herramienta para limitar la capacidad de acción» de la presidencia. Las encuestas, dijo, dan más probable que los republicanos pierdan la Cámara de Representantes que el Senado.
Báez recordó que el tema venezolano ha sido bipartidista en Washington. Lo que se ve en el Partido Demócrata, dijo, no es una defensa de Maduro sino «escepticismo hacia la forma en la que Donald Trump está dirigiendo la política exterior». Y describió una Casa Blanca con «muchos cocineros metiendo mano en la cocina»: Marco Rubio, el secretario de Energía, el de Interior y los funcionarios de política migratoria, con intereses que no siempre coinciden.
Machado y el New York Times
Sobre la entrevista de María Corina Machado al New York Times, Báez pidió leerla «con pinzas»: «Yo no diría exactamente que fue una denuncia de María Corina hacia Estados Unidos. Más bien es una admisión de cosas que ya, por lo menos para los venezolanos, eran evidentes». Que la mesa de la Asamblea de 2015 avanza en acuerdos que definirán el futuro del país sin la representación de quien, según las encuestas, es la figura más popular.
Leyó además un gesto: que hablara con un diario cercano al electorado demócrata puede ser «un guiño» a un bipartidismo que no se veía en torno al 3 de enero. Y fue claro sobre su futuro: «Yo no creo que María Corina Machado no llegue a la presidencia de Venezuela en una democracia. Es la figura más popular». Pero EE.UU., dijo, ve la necesidad de avanzar por rutas que no necesariamente la incluyen.
El dilema
La discusión de fondo fue el orden de la transición. «Esto no es un tema de reformar leyes, cambiar ministros, sino es un tema de recuperar el control del país», dijo Báez. Puede tener éxito toda la agenda de reformas, advirtió, y aun así Venezuela llegar a un escenario electoral con un CNE reformado y un TSJ nuevo sin haber desmontado el aparato armado: colectivos, guerrilla, paramilitares. Esa, dijo, parece ser la posición de EE.UU.: primero reformar el Estado y recuperar el control, y después ir a elecciones.
Nitu Pérez Osuna discrepó en el orden: «Yo creo que pueden avanzar ambas cosas». Le preocupa que la designación del nuevo CNE se deje para el primer trimestre del año próximo, cuando habría que revisar no solo su directiva sino las juntas electorales y el registro. Y defendió que algo se ha avanzado: «Yo lo que no soy es tan dura en el juicio de que no se ha hecho nada». También preguntó cuánto habría durado en Miraflores un gobierno opositor sin el respaldo de EE.UU., con colectivos, ELN y FARC en el territorio.
En la corte
Báez también contó, según personas presentes en la audiencia del jueves en Nueva York, que cuando Maduro debía responder si se declaraba culpable o inocente empezó un discurso político y el juez lo detuvo: lo único que le preguntaban era cómo se declaraba. Para Báez, el juicio «va a durar, por lo más rápido que sea posible, unos dos o tres años».
¿Qué falta, exactamente?
- El CNE: cuándo se designa su nueva directiva. La mesa promete «bases» electorales antes de fin de año.
- El aparato armado: ninguna ronda de la mesa ha anunciado un plan para desarmar a los colectivos ni a los grupos irregulares.
- Noviembre: qué cambia para Venezuela si los demócratas ganan una cámara.
Para leer más en INCÍSOS
- Deslinde sin ruptura: el especial sobre Machado y Washington.
- Machado le pide a Trump terminar la tarea en Venezuela: la otra entrevista, la de Fox.
- La mesa lleva la justicia al Colegio de Abogados: lo que la mesa promete sobre el CNE.
- Maduro y Cilia Flores se declaran no culpables de tortura: la audiencia del jueves.
Fuentes principales: Hablemos Pues, programa de Nitu Pérez Osuna del 16 de octubre de 2026.
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Escaping Venezuela, el chavismo contado a través de Carlos Mora
«No queremos dar una clase de historia. Queremos que se rescate el dolor humano».
EN PANTALLA · DOCUMENTAL

La revista Reason estrenó en Washington y Nueva York un documental que explica a la audiencia estadounidense cómo un país petrolero terminó expulsando a millones. Lo cuenta a través de Carlos Mora, un empresario tachirense que ayudó a otros a cruzar la frontera y terminó preso y torturado. Su productor, César Báez, habló con Nitu Pérez Osuna, que también aparece en la película.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | Escaping Venezuela, documental de la revista Reason sobre el colapso de Venezuela, contado a través de la historia de Carlos Mora. |
|---|---|
| Quién | César Báez, productor del documental, periodista y abogado de 25 años, de San Cristóbal; dirige Jim Epstein, de Reason; narra la periodista venezolana Germania Rodríguez Poleo. |
| Cuándo | Funciones en Washington (30 de septiembre) y Nueva York (13 de octubre de 2026). La entrevista fue el viernes 16 de octubre. |
| Dónde | Cato Institute, en Washington, e IFC Center, en Nueva York. La conversación, en Hablemos Pues, el programa de Nitu Pérez Osuna. |
| Por qué | Según Báez, para responder una pregunta que se hace la audiencia estadounidense: por qué un país con las mayores reservas de petróleo del mundo tiene millones de personas huyendo. |
| Cómo | Sin narrador omnisciente, con el testimonio de un venezolano y su familia. Todavía no está disponible en internet. |
«¿Por qué un país tan rico, un país que tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, tiene millones de personas huyendo por sus fronteras?». Esa es la pregunta que intenta responder Escaping Venezuela, según su productor, César Báez, que habló del documental en Hablemos Pues, el programa de Nitu Pérez Osuna del viernes 16 de octubre de 2026.
La película es de la revista estadounidense Reason. La dirige Jim Epstein, su editor ejecutivo, y la narra la periodista venezolana Germania Rodríguez Poleo. Se presentó en el Cato Institute de Washington el 30 de septiembre y tuvo su estreno mundial en Nueva York el 13 de octubre.
Un hombre, 27 años
El hilo es Carlos Mora, un empresario textil tachirense cuyo negocio destruyó la revolución. Mora empezó a ayudar a otros a cruzar la frontera hacia Colombia: militares, periodistas, jueces, activistas. Por eso, según la descripción del propio documental, fue capturado, encarcelado y torturado. Hoy vive exiliado en EE.UU.
«No lo hacemos a través de un narrador, lo hacemos a través de la historia de un venezolano», explicó Báez. «No queremos dar una clase de historia. Queremos que se rescate el dolor humano, el dolor que se le causó a tantas familias».
Nitu Pérez Osuna, que conoce a Mora y a su familia, lo resumió en el programa: es «la prueba viviente» de lo que les ha pasado a «tantos y tantos venezolanos». Ella misma aparece en el documental, con una entrevista sobre su salida de Venezuela.
Lo que ve el público estadounidense
Báez contó que en las dos funciones la mayoría del público era estadounidense, algo «un poco atípico cuando se habla de Venezuela». Y que hay un momento que se repite: las cadenas de Hugo Chávez hacen reír a la sala. «Era un tipo carismático, y eso también lo ayudó a ocultar esa fachada de monstruo», dijo. «Poco a poco iban entendiendo que detrás de la elocuencia, de los chistes en televisión, había un tipo desmantelando la democracia».
El documental también recuerda a los intelectuales, académicos y actores de Hollywood que respaldaron a Chávez. Báez citó el caso de Danny Glover: en 2007, el Gobierno venezolano aprobó unos 18 millones de dólares para una película suya sobre la revolución haitiana de Toussaint Louverture. La película nunca se hizo.
Para la Nueva York de un alcalde que se declara socialista, Báez cree que la película abre una conversación: «Lo que ocurrió en Venezuela, quizá en su momento nadie pensaba que era posible en un país tan próspero, pero ocurrió». A la función de Nueva York invitaron a activistas socialistas y editores de medios de izquierda. Todavía no han publicado reacciones.
Dónde verlo
El documental, de 74 minutos según la programación de FreedomFest, no está en internet porque está entrando en festivales, que exigen que no sea público. Báez dijo que quien deje su correo en la página de Reason recibirá las novedades, y que quieren llevarlo a otras ciudades, empezando por Miami: «Donde sea que haya un venezolano dispuesto, así sea en la sala de una casa, a proyectar el documental, nosotros vamos a estar allí». Nitu propuso presentarlo en Panamá.
¿Qué falta, exactamente?
- La fecha digital: cuándo se podrá ver en línea.
- Venezuela: si se proyectará en el país, como desea el equipo.
- El costo: Báez no tenía la cifra. Dijo que se hizo con el apoyo de muchos venezolanos.
Para leer más en INCÍSOS
- La frase de Tocorón y la cadena que llega a Cilia: la tortura como sistema, en el programa del jueves.
- La diáspora pide la fecha en 17 países: los que salieron, el sábado, en las calles del mundo.
Fuentes principales: Hablemos Pues, programa de Nitu Pérez Osuna del 16 de octubre de 2026; Cato Institute (evento del 30 de septiembre de 2026); Reason Foundation (estreno del 13 de octubre de 2026); Blaze Media (13 de octubre de 2026); FreedomFest 2026; History News Network (2007).
Política
Los Marines vuelven a custodiar la Embajada de EE.UU. en Caracas
La guardia de cualquier embajada, con el jefe de todos los Marines.
POLÍTICA · EE.UU. Y VENEZUELA
Estados Unidos reactivó el destacamento de Marines que protege su Embajada en Caracas, cerrado desde 2019. La ceremonia, el viernes 16 de octubre, la presidió el general Eric M. Smith, comandante de todo el Cuerpo de Marines. Es la guardia que tiene cualquier embajada estadounidense, no una fuerza de despliegue, y Washington la presenta como «otro paso» de su plan de tres fases para Venezuela.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | Reactivación del Destacamento de Seguridad del Cuerpo de Marines (Marine Security Guard) en la Embajada de EE.UU. en Caracas. |
|---|---|
| Quién | El general Eric M. Smith, comandante del Cuerpo de Marines, y John Barrett, encargado de Negocios de EE.UU. en Venezuela. |
| Cuándo | Ceremonia el viernes 16 de octubre de 2026. La Embajada la anunció el sábado 17. |
| Dónde | Embajada de EE.UU. en Caracas. |
| Por qué | La Embajada la presenta como «otro paso para fortalecer las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela e impulsar el plan de tres fases». |
| Cómo | Con una ceremonia de reactivación anunciada en las cuentas oficiales de la Embajada y del comandante de los Marines. |
Estados Unidos volvió a poner a sus Marines en la puerta de su Embajada en Caracas. El viernes 16 de octubre se reactivó el Destacamento de Seguridad del Cuerpo de Marines, la unidad que custodia la sede diplomática, en una ceremonia a la que asistió el general Eric M. Smith, comandante del Cuerpo. La Embajada lo anunció el sábado 17: «Ayer reactivamos oficialmente el Destacamento de Seguridad del Cuerpo de Marines en nuestra Embajada en Caracas».
Qué es y qué no es
- Es la guardia de seguridad que el Departamento de Estado y los Marines mantienen en embajadas y consulados de todo el mundo. Protege a las personas, las instalaciones y la información clasificada de la misión.
- No es una base ni un despliegue militar. La Embajada no informó cuántos Marines integran el destacamento ni quién lo dirige.
- Es una señal política: el destacamento existía antes de 2019, cuando EE.UU. cerró su Embajada. La sede reabrió en marzo de 2026, tras siete años cerrada, y hasta ahora operaba sin esa guardia.
Quién vino
El general Smith no es el jefe del destacamento: es el comandante de todo el Cuerpo de Marines y miembro del Estado Mayor Conjunto. Que el oficial de mayor rango del Cuerpo viajara a Caracas para la ceremonia es lo que le da peso. «Ayer tuve el honor de asistir a la ceremonia de reactivación del destacamento en la Embajada en Caracas», escribió en X. «Por generaciones, los Marines y el Departamento de Estado han estado hombro con hombro, protegiendo a nuestra gente, resguardando nuestras misiones y haciendo posible la diplomacia estadounidense en todo el mundo».
Lo acompañó John Barrett, encargado de Negocios de EE.UU. en Venezuela. Antes que Smith habían visitado el país el jefe del Comando Sur, Francis L. Donovan, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, en junio.
El plan de tres fases
La Embajada enmarcó la reactivación en el plan de Washington para Venezuela, el de estabilización, recuperación y transición que anunció el secretario de Estado Marco Rubio: «otro paso para fortalecer las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela e impulsar el plan de tres fases». La ceremonia ocurrió la misma semana en que arrancó en Caracas la tercera ronda de la mesa de negociación y en que el Departamento de Estado dijo apoyar esas conversaciones «al 100 %».
¿Qué falta, exactamente?
- Las cifras: cuántos Marines y desde cuándo están en Caracas.
- Caracas: no hubo reacción pública del Gobierno encargado ni de la oposición hasta el sábado.
- El rango diplomático: EE.UU. sigue representado por un encargado de Negocios, no por un embajador.
Para leer más en INCÍSOS
- Estados Unidos despliega 600 soldados en Panamá, Colombia y Honduras: el despliegue militar de EE.UU. en la región.
- Deslinde sin ruptura: el especial sobre María Corina Machado y Washington.
Fuentes principales: Embajada de EE.UU. en Venezuela y general Eric M. Smith en X (17 de octubre de 2026); Infobae/EFE, El Diario, Efecto Cocuyo y El Impulso (17 de octubre de 2026).
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