Política
«Está en nuestro ADN»: el carisma agustino mira a León XIV un año después
El Prior General de los Agustinos Recoletos, Fray Miguel Ángel Hernández Domínguez, lee desde adentro el primer pontificado de la familia agustiniana en la
«Está en nuestro ADN»: el carisma agustino mira a León XIV un año después
El Prior General de los Agustinos Recoletos, Fray Miguel Ángel Hernández Domínguez, lee desde adentro el primer pontificado de la familia agustiniana en la historia. Una conversación sobre lo que San Agustín deja en quien lo bebe durante años, sobre Chiclayo como escuela de pastor y sobre lo que se puede esperar de un Papa que conoció la pobreza desde dentro.
Por la redacción de INCÍSOS
Viernes 8 de mayo de 2026 · Lectura: 7 minutos
| Qué | Lectura del primer pontificado agustino desde dentro de la familia agustiniana. |
| Quién | Fray Miguel Ángel Hernández Domínguez, Prior General de los Agustinos Recoletos (OAR), sexenio 2022-2028. |
| Cuándo | Conversación de finales de abril de 2026, a una semana del primer aniversario. |
| Dónde | Curia General de los Agustinos Recoletos, Roma. |
| Por qué | León XIV es el primer Papa salido de la familia agustiniana en la historia de la Iglesia. Su carisma define su gobierno. |
| Cómo | Cinco preguntas sobre comunión, pobreza vivida, sinodalidad, cercanía y aprendizaje compartido. |
Hay una distinción importante que conviene hacer antes de empezar. Robert Francis Prevost —León XIV— pertenece a la Orden de San Agustín (OSA), la rama de los Agustinos descalzos a la que perteneció Martín Lutero antes de la Reforma. Fray Miguel Ángel Hernández Domínguez pertenece a la Orden de Agustinos Recoletos (OAR), una rama distinta nacida de la reforma del siglo XVI dentro de la familia agustiniana. Ambas órdenes comparten lo esencial: la Regla de San Agustín, el carisma de la vida en comunión, la lectura del Evangelio desde la fraternidad. Pero son institucionalmente distintas.
La conversación con Hernández, sin embargo, deja una idea clara: el carisma agustino, en cualquiera de sus ramas, deja una marca. Y esa marca explica más del primer año del pontificado de León XIV que cualquier análisis político.
1. Lo agustino: la marca que no se borra
«El carisma agustino tiene un signo profundamente comunitario», responde Hernández cuando se le pregunta qué define a quien ha bebido de San Agustín durante años. «La comunión por encima del individualismo. Una espiritualidad muy interior, sí, pero que no se queda en lo personal: que se proyecta en la fraternidad, en la búsqueda de la unidad, en la convicción de que la verdad se descubre juntos, no en soledad».
Es una respuesta que parece teológica y que es, en realidad, una clave para leer cómo gobierna León XIV. Cuando el Papa convocó en enero de 2026 a un consistorio extraordinario con los 245 cardenales del mundo —electores y no electores—, no estaba aplicando un manual. Estaba aplicando una manera de ser. La sinodalidad como método de gobierno no es para él una innovación administrativa: es la traducción institucional de lo que viene haciendo desde sus años en Chiclayo. Caminar juntos. Discernir en común. Decidir tras escuchar.
«San Agustín lo dice en una frase que resume todo», añade Hernández: «la verdad nos hace iguales en su búsqueda y diferentes en su poseer. Esa es la actitud agustina. Y es la actitud sinodal. No son dos cosas distintas».
2. Chiclayo: la escuela del pastor
Hay una pregunta que vale la pena hacerle a alguien que conoce desde dentro a la familia agustiniana: ¿qué le deja a un sacerdote pasar décadas en una diócesis pobre de los Andes peruanos? La respuesta de Hernández es una imagen, no una idea.
El pastor bueno está atento a la oveja más frágil, a la que está herida, a la que está cansada, a la que se ha roto la patita.
«Cuando uno ha pastoreado en lugares donde la gente camina con la patita rota —físicamente, espiritualmente, económicamente—, ya no puede ir al ritmo del rebaño veloz. Se acostumbra al paso del más débil. Y eso lo cambia para siempre».
Es una imagen rural, pastoral, casi infantil. Y es probablemente la mejor explicación de por qué el primer Papa estadounidense de la historia ha decidido pasar el 4 de julio de 2026 —el día del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos— en Lampedusa, la isla mediterránea de los muertos del mar. No es una decisión política. Es una decisión pastoral. La oveja con la patita rota, en estos meses, no es un campesino de los Andes. Es un migrante africano que cruza el Mediterráneo en una balsa. Pero el pastor es el mismo. Y mira de la misma manera.
3. La sinodalidad como naturaleza, no como camino
Hernández hace una distinción que la prensa vaticana ha tardado en captar. «Francisco habló de la sinodalidad como camino. León XIV está hablando de la sinodalidad como naturaleza, forma, estilo y misión. La diferencia es importante. Si es camino, tiene un final. Si es naturaleza, no se apaga».
«Esa es la apuesta del primer año: que la sinodalidad sobreviva al pontificado. Que cuando León XIV ya no esté —porque todos los pontificados terminan—, la sinodalidad ya no se pueda revertir sin negar la naturaleza misma de la Iglesia».
Lo que está describiendo Hernández, sin nombrarlo así, es un blindaje doctrinal. La estrategia de un agustino formado en la disputa interna de las comunidades religiosas, donde las decisiones se toman pensando en quien las heredará después, no solo en quien las ejecuta hoy.
4. La pobreza desde dentro
«Hay una diferencia enorme», dice Hernández, «entre conocer la pobreza desde un libro o desde una visita pastoral, y haberla vivido como compañero de mesa durante años. León XIV es de los segundos. Y eso le da una autoridad moral que ningún cargo le puede dar después».
«Cuando el Papa habla de los migrantes, de los pobres, de los desplazados, no habla desde la doctrina. Habla desde la mesa que compartió con ellos. Y eso es lo que la administración Trump, con todos sus asesores, no acaba de entender. No se le puede ganar a un Papa que sabe de qué está hablando porque vivió allí».
La conversación toma aquí una temperatura distinta. Hernández, que ha pasado quince años de su vida en Brasil antes de su elección como Prior General, sabe lo que dice. «Los que hemos pastoreado en América Latina entendemos algo que en Roma a veces cuesta entender: que la doctrina sin la mesa compartida es solo discurso. Y que la mesa compartida sin la doctrina puede perderse en sentimentalismo. Hace falta lo uno y lo otro. León XIV tiene lo uno y lo otro».
5. Lo que se puede aprender mutuamente
La pregunta final es simple: ¿qué pueden aprender los Agustinos Recoletos del primer pontificado agustino de la historia, y qué puede aprender el Papa de las distintas ramas de la familia?
«Aprendemos a no tener miedo», responde Hernández. «Si un agustino llega a ser Papa y gobierna así —con la oveja herida en la cabeza, con la comunión por encima del protagonismo, con la sinodalidad como naturaleza—, eso valida una manera de ser religioso que muchas veces ha parecido marginal. Nos da confianza».
«Y de él, ¿qué aprendemos? Aprendemos que se puede gobernar la institución más antigua del mundo sin perder la sencillez. Que se puede recibir a un secretario de Estado norteamericano y, al día siguiente, irse a Pompeya a rezar ante una imagen mariana. Que la velocidad no es eficacia. Que el ritmo del rebaño se ajusta al de la oveja con la patita rota».
Hernández hace una pausa larga. Y añade una frase que vale la pena registrar entera, sin paráfrasis:
El primer pontificado agustino de la historia está enseñando, con un año de gobierno, lo que San Agustín enseñó hace mil seiscientos años. Que la unidad no se impone, se construye. Que la verdad no se grita, se discierne. Que el pastor bueno conoce el nombre de cada oveja, especialmente el de la que va más despacio. Está en nuestro ADN. Pero verlo aplicado al gobierno de mil cuatrocientos millones de personas es una experiencia distinta.
Una nota final
Esta conversación no es una entrevista canónica. Es la traducción de una serie de respuestas escritas que el Prior General de los Agustinos Recoletos hizo llegar a esta redacción a finales de abril de 2026, en la víspera del primer aniversario del pontificado. Hernández, que cumple sexenio 2022-2028 al frente de la OAR, accedió a participar en esta cobertura especial sin condiciones previas y sin pedir aprobación de los textos antes de su publicación.
Para la audiencia hispana de INCÍSOS hay un dato que vale la pena registrar al cierre: la familia agustiniana —en sus dos ramas, OSA y OAR— tiene presencia activa en una proporción enorme de las parroquias hispanas de Estados Unidos. Cuando el Papa habla, los párrocos hispanos formados en este carisma escuchan algo que no es un discurso lejano: es la traducción institucional de lo que ellos mismos han venido predicando, muchas veces en soledad, durante años. Esa coincidencia no es casualidad. Es comunión. Y es, probablemente, una de las claves silenciosas del primer año del pontificado.
Alfredo Yánez
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Anunciaron el registro de voluntarios para las 7 de la noche. A las 11 lo habrían suspendido
El Gobierno anunció con urgencia un registro de voluntarios en el Poliedro de Caracas para sumarse a los rescates en La Guaira. Pero quienes acudieron denuncian en redes que el proceso fue suspendido horas después y que deberán volver al día siguiente. El relato de una jornada que choca con la urgencia declarada.
El Gobierno convocó con urgencia un registro de voluntarios en el Poliedro de Caracas para las 7 de la noche del viernes. Cuatro horas después, quienes acudieron denunciaban en redes que el proceso había sido suspendido y que debían regresar al día siguiente. El relato choca de frente con la urgencia que las propias autoridades declararon.
Ficha 6W
| Qué | Asistentes denuncian que el registro de voluntarios del Poliedro fue suspendido y aplazado al día siguiente. |
| Quién | Ciudadanos que acudieron a inscribirse, periodistas y usuarios que reportan en redes sociales. |
| Cuándo | La noche del viernes 26 de junio de 2026; el registro se anunció para las 7 pm. |
| Dónde | En el Poliedro de Caracas, habilitado como centro de registro de voluntarios. |
| Por qué | Aún no hay una explicación oficial sobre la suspensión denunciada. |
| Cómo | Las denuncias circulan en redes; al cierre, sin confirmación ni versión de las autoridades. |
La secuencia, contada en orden, dice mucho. Durante el día del viernes 26 de junio de 2026, el Gobierno venezolano hizo un anuncio enfático: a partir de las 7 de la noche se habilitaría en el Poliedro de Caracas un centro de registro de voluntarios para sumarse a las labores de rescate en La Guaira, la zona más golpeada por el doble terremoto. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, lo presentó como la vía ordenada para canalizar la voluntad de ayudar, con credenciales y códigos QR, mientras pedía a la población abstenerse de bajar por su cuenta a la zona del desastre. El mensaje de fondo era la urgencia: el país atravesaba, en sus propias palabras, «las horas más críticas y sensibles» del rescate.
Lo que se reporta que ocurrió después contrasta con ese tono. Según denuncias difundidas en redes sociales por asistentes y periodistas hacia las 11 de la noche, una gran cantidad de personas que acudieron al Poliedro a registrarse se encontraron con que el proceso había sido suspendido, y se les habría indicado que regresaran al día siguiente. Las mismas fuentes describían filas de personas que esperaban inscribirse para obtener el certificado que les permitiría pasar a La Guaira.
La denuncia dejó de ser anónima cuando una organización identificada la hizo suya. El área de derechos humanos de Vente Venezuela —el partido de la dirigente opositora María Corina Machado—, a través de su cuenta Vente DDHH, denunció que desde el Poliedro «voluntarios y sociedad civil exigen la apertura del sistema de registro» para habilitar a quienes podían ingresar a La Guaira a llevar ayuda e insumos, y que los funcionarios se negaban, alegando que debían acudir al día siguiente. La organización fue más allá del hecho puntual y planteó una acusación de fondo: que las autoridades no solo cierran el acceso de voluntarios, sociedad civil organizada y periodistas a las zonas afectadas, sino que «pretenden instalar protocolos que alargan la espera de las víctimas que permanecen bajo los escombros». «Basta de jugar con la necesidad de los venezolanos», reclamó.
Lo que está confirmado y lo que no
Conviene ser preciso con el estatus de esta información, porque importa. Lo confirmado, reportado por múltiples medios, es el anuncio oficial: el registro convocado para las 7 de la noche en el Poliedro, con credenciales QR, por instrucción del Ejecutivo. La suspensión del proceso y el aplazamiento al día siguiente provienen, por ahora, de denuncias: primero de asistentes y periodistas en redes, y luego del pronunciamiento formal de una organización identificada, el área de derechos humanos de Vente Venezuela. Es una denuncia con una fuente que da la cara, no un rumor anónimo, pero al cierre de esta nota no contaba con confirmación de medios independientes ni con la versión de las autoridades, que no han explicado lo ocurrido. INCÍSOS reporta los dos planos distinguiéndolos: el anuncio es un hecho; la suspensión, una denuncia atribuida que las autoridades no han aclarado.
Por qué, de confirmarse, importaría tanto
Si la suspensión se confirma, el episodio condensaría en una sola escena la crítica de fondo que ha marcado estos días: la distancia entre la urgencia declarada y la capacidad de gestión real. Hay una contradicción difícil de sostener entre afirmar que se viven «las horas más críticas» para encontrar sobrevivientes con vida —cuando cada hora cuenta— y, al mismo tiempo, enviar de vuelta a casa a ciudadanos que se ofrecían a ayudar, citándolos para el día siguiente. En la lógica del rescate, las horas de la noche no son tiempo muerto: son, precisamente, las que pueden marcar la diferencia.
El episodio también dialoga con una secuencia más amplia. Primero se pidió a la gente que no fuera a La Guaira por su cuenta. Luego se anunció un registro para canalizarla de forma ordenada. Y ahora se denuncia que ese registro tampoco arrancó como se prometió. Cada paso, individualmente, puede tener una explicación; juntos, dibujan el patrón que vecinos, voluntarios y rescatistas vienen señalando desde la primera noche: el de una respuesta que reacciona sobre la marcha, sin un plan previo capaz de estar a la altura de la emergencia.
Queda pendiente confirmar qué ocurrió exactamente en el Poliedro y conocer la versión de las autoridades, aún ausente al cierre de esta nota.
Este episodio forma parte del hilo de la descoordinación que INCÍSOS viene documentando: el reportaje sobre la sociedad civil que se organizó sola, la nota sobre la ayuda que llega a cuentagotas en La Guaira y el reclamo de Fico Gutiérrez por sus bomberos varados completan el cuadro.
Fuentes principales: Pronunciamiento de Vente DDHH (Vente Venezuela) y reportes en redes sociales de asistentes y periodistas (noche del 26 de junio de 2026); declaraciones de la presidenta encargada Delcy Rodríguez en Venezolana de Televisión; cobertura de El Universal, TalCual, El Espectador y El Nacional sobre el anuncio del registro (26 de junio de 2026).
Política
«No es una fiesta que necesite invitación»: el reclamo de Fico Gutiérrez por sus bomberos varados
El alcalde de Medellín, Federico «Fico» Gutiérrez, denunció que su equipo de bomberos especializados esperó horas en un aeropuerto venezolano sin autorización para ingresar. Su reclamo destapa la tensión entre la urgencia del rescate y los protocolos de coordinación que rigen la ayuda internacional.
El alcalde de Medellín denunció que su equipo de bomberos especializados pasó horas varado en un aeropuerto venezolano sin permiso para entrar a ayudar. Su reclamo, más allá de la indignación, abre una pregunta de fondo sobre cómo se coordina —y cómo se traba— la ayuda internacional en una emergencia.
Ficha 6W
| Qué | El alcalde de Medellín denunció que sus bomberos esperaron horas para poder entrar a Venezuela. |
| Quién | Federico «Fico» Gutiérrez, los Bomberos de Medellín y las autoridades de Venezuela y Colombia. |
| Cuándo | El reclamo se difundió el viernes 26 de junio de 2026, en plena emergencia. |
| Dónde | En un aeropuerto en territorio venezolano, con la misión rumbo a las zonas del desastre. |
| Por qué | La ayuda internacional debe pasar por una coordinación oficial que, denuncia, retrasó el ingreso. |
| Cómo | A través de un mensaje público del alcalde en la red social X. |
La solidaridad internacional con Venezuela tras el doble terremoto del 24 de junio de 2026 chocó, en al menos un caso, con una traba burocrática que se volvió pública. El alcalde de Medellín, Federico «Fico» Gutiérrez, denunció que un equipo de bomberos de su ciudad, enviado para sumarse a las labores de rescate, quedó varado durante horas en un aeropuerto venezolano sin autorización para ingresar.
El reclamo
En un mensaje difundido en la red social X, el alcalde no midió palabras. Calificó la situación de «absurdo» y relató que los Bomberos de Medellín llevaban cuatro horas en una sala de un aeropuerto en territorio venezolano. «El pueblo venezolano necesitando atención en la búsqueda de personas con y sin vida por el terrible terremoto y las «autoridades» de Venezuela no los deja ingresar», escribió Gutiérrez, entrecomillando con ironía la palabra autoridades.
La frase que resumió su indignación apuntó al corazón del asunto: «Es una emergencia. No es una fiesta que necesite invitación. Se trata de la vida de la gente». El alcalde repartió críticas en dos direcciones: hacia las autoridades venezolanas, por no permitir el ingreso, y hacia el propio gobierno colombiano, al que cuestionó por insistir en que toda la ayuda debía canalizarse a través de sus instancias de coordinación.
El contexto de la misión
La denuncia cobra peso por lo que estaba en juego. Los Bomberos de Medellín no eran un grupo improvisado: se trata de una misión de 22 especialistas —21 bomberos y un ingeniero— con cuatro toneladas de equipos de alta tecnología, según había detallado la propia Alcaldía. El equipo cuenta con capacidades para búsqueda y rescate en estructuras colapsadas, localización electrónica de víctimas, rescate vertical, drones, estabilización de edificaciones e iluminación para operaciones nocturnas, además de autonomía logística para operar siete días sin generar carga al país receptor. El traslado fue posible, además, gracias a una aerolínea de origen venezolano que donó el vuelo y a empresarios de Medellín que aportaron recursos.
En un escenario donde los especialistas insisten en que las primeras 72 horas son decisivas para hallar sobrevivientes, cada hora de un equipo así detenido en una sala de aeropuerto es, en efecto, tiempo que no se recupera.
La otra cara: por qué existe la coordinación
El reclamo de Gutiérrez, siendo legítimo, convive con una realidad que conviene explicar para no quedarse en la indignación. La ayuda internacional en desastres no entra a un país de forma libre: se canaliza a través de protocolos de coordinación con las autoridades nacionales. Venezuela estableció que las misiones extranjeras se integran «bajo la coordinación de las autoridades venezolanas», y el propio gobierno de Colombia gestionó el grueso de su ayuda —un contingente de 63 rescatistas con perros, transportado en aviones militares— a través de su Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, en articulación con Caracas.
Esa coordinación tiene una razón de ser: evitar el caos de equipos que llegan sin un destino asignado, duplican esfuerzos o, como advirtió la propia presidenta encargada Delcy Rodríguez respecto de los voluntarios, terminan obstaculizando la circulación que necesitan las operaciones de rescate. El problema, en la práctica, aparece cuando esos protocolos —pensados para ordenar— se vuelven lentos y dejan a un equipo capacitado esperando mientras el reloj corre. Ahí, la coordinación deja de ser una herramienta y empieza a ser un obstáculo.
Una arista política
El episodio tuvo también una lectura política interna colombiana. Gutiérrez, alcalde de oposición y crítico del gobierno de Gustavo Petro, aprovechó para cuestionar el manejo de la ayuda por parte de la Casa de Nariño. La emergencia venezolana, así, se cruzó con la política colombiana, en un país donde la relación con Caracas es un tema de permanente tensión. Más allá de ese cruce, el episodio dejó expuesta una verdad incómoda que distintos actores vienen señalando desde el primer día: en esta tragedia, buena parte de la fricción no estuvo en la falta de ayuda, sino en la dificultad para hacerla llegar a tiempo.
Este episodio forma parte del hilo de la descoordinación que INCÍSOS viene documentando: el reportaje sobre la sociedad civil que se organizó sola, la nota sobre la ayuda que llega a cuentagotas en La Guaira y la denuncia sobre la suspensión del registro en el Poliedro completan el cuadro.
Fuentes principales: Mensajes públicos de Federico Gutiérrez en la red social X; comunicados de la Alcaldía de Medellín y el DAGRD; Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres de Colombia (UNGRD); reportes de Semana, Minuto30 y El Colombiano (25 y 26 de junio de 2026).
Política
La Plataforma Unitaria exige transparencia en la ayuda y convoca a una jornada de oración
A 48 horas del terremoto, la Plataforma Unitaria Democrática emitió un comunicado en el que exige que la ayuda llegue con transparencia a los damnificados, reclama concentrar maquinaria en La Guaira, ofrece sus sedes como centros de acopio y convoca a una jornada nacional de oración.
A 48 horas de la tragedia, la coalición opositora fijó posición en un comunicado: pidió concentrar maquinaria pesada en La Guaira, exigió transparencia en el manejo de las donaciones, puso sus sedes como centros de acopio y convocó a orar. Esto es lo que dice y lo que reclama.
Ficha 6W
| Qué | La Plataforma Unitaria Democrática exigió transparencia en la ayuda y reclamó concentrar recursos en La Guaira. |
| Quién | La coalición opositora que agrupa a los partidos de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD). |
| Cuándo | En un comunicado fechado en Caracas el viernes 26 de junio de 2026. |
| Dónde | Dirigido a las zonas del desastre, con énfasis en el estado La Guaira. |
| Por qué | La coalición sostiene que el Estado no estaba preparado para una tragedia de esta magnitud. |
| Cómo | Mediante exigencias concretas, la apertura de sus sedes como acopio y una convocatoria a orar. |
A 48 horas del doble terremoto del 24 de junio de 2026, la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) —la coalición que agrupa a los principales partidos de la oposición— fijó su posición en un comunicado. El texto combina una lectura crítica de la respuesta estatal, una serie de exigencias concretas y un llamado a la unidad nacional ante la emergencia.
El diagnóstico
El punto de partida del documento es una afirmación directa: las primeras horas de la emergencia, sostiene la coalición, dejaron en evidencia que el Estado venezolano no estaba preparado para responder a una tragedia de esta magnitud. La PUD atribuye a la insuficiencia de recursos, equipos especializados y capacidad de respuesta el que miles de ciudadanos, voluntarios y organizaciones hayan tenido que asumir tareas que —según el texto— debieron contar con una estructura pública robusta y plenamente operativa. De ahí deriva su conclusión de fondo: el país necesita instituciones capaces de prevenir, responder y proteger la vida de su gente.
Este diagnóstico coincide con el que documentó INCÍSOS en el reportaje «Los que decidieron ir: la sociedad civil que se organizó sola mientras el Estado improvisaba», que reconstruye las primeras horas de la respuesta ciudadana frente a la ausencia de planificación estatal.
Las exigencias
El comunicado plantea dos reclamos concretos. El primero es operativo: un llamado urgente a concentrar todos los recursos humanos, equipos especializados y maquinaria pesada en las zonas más afectadas, en particular en el estado La Guaira, donde —subraya— cada minuto puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
El segundo apunta al manejo de la ayuda: la coalición exige que todas las donaciones, insumos médicos, alimentos y medicamentos destinados a la emergencia sean administrados con absoluta transparencia y lleguen oportunamente a quienes realmente los necesitan. Es un reclamo que conecta con una preocupación extendida en la sociedad civil sobre la trazabilidad de la ayuda en contextos de catástrofe.
Lo que la coalición dice estar haciendo
El texto también detalla acciones propias. Según el comunicado, los partidos que integran la PUD pusieron sus sedes al servicio de la emergencia, habilitándolas como centros de acopio y coordinación para apoyar a hospitales, refugios y comunidades afectadas, con equipos de voluntarios desplegados en distintas labores de asistencia.
El llamado a orar
Finalmente, la coalición convocó a los venezolanos, «sin distinción alguna», a una jornada nacional de oración desde hogares, iglesias y templos, para orar por los fallecidos, por la recuperación de los heridos y por el rescate con vida de quienes permanecen desaparecidos. La convocatoria a la oración coincide con un llamado similar de la Conferencia Episcopal Venezolana, que fijó una jornada nacional para el domingo 28 de junio —una iniciativa distinta, convocada de forma independiente por la jerarquía de la Iglesia Católica.
El comunicado cierra con una apelación a la unidad: la coalición sostiene que, más que nunca, Venezuela necesita que prevalezcan la solidaridad y el compromiso de todos, con un propósito común de proteger la vida y acompañar a quienes sufren.
Fuentes principales: Comunicado de la Plataforma Unitaria Democrática «A 48 horas de la tragedia: unidad, solidaridad y compromiso con Venezuela» (Caracas, 26 de junio de 2026); Conferencia Episcopal Venezolana (26 de junio de 2026).
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