Política
Anatomía técnica y preguntas abiertas a la propuesta de Machado
María Corina Machado calculó al Financial Times que las elecciones en Venezuela podrían organizarse en 40 semanas una vez que se autoricen. Vente Venezuela activó un plan de registro biométrico de votantes. La propuesta es la respuesta concreta más detallada que la oposición venezolana ha dado a la pregunta del cuándo. Y también es objeto de debates técnicos serios que merecen análisis editorial honesto.

Cuarenta semanas. La cifra que María Corina Machado le ofreció al Financial Times en marzo de 2026 ha terminado funcionando, casi por accidente, como la primera respuesta concreta que la oposición democrática venezolana ha dado en años a la pregunta más sostenida de la diáspora: ¿cuándo? La respuesta tiene contenido técnico verificable. Tiene supuestos políticos discutibles. Tiene cuestionamientos serios que circulan en el debate público venezolano y que merecen ser tomados en cuenta. Esta nota desempaca cada uno de esos elementos sin omitir incomodidades, porque la honestidad editorial es lo que separa a un análisis útil de una campaña.
QUÉ DIJO MACHADO EXACTAMENTE
En la entrevista con el Financial Times de marzo, y en declaraciones posteriores recogidas en abril por la agencia EFE en Madrid y reproducidas por CNN, Machado planteó que celebrar elecciones en Venezuela tardaría «al menos 40 semanas en organizarse» una vez que se autoricen los preparativos técnicos. La cifra cubre, según la dirigente, «todos los aspectos técnicos» necesarios. La frase clave —»el proceso se podría poner en marcha mañana mismo»— traslada la responsabilidad del calendario al Ejecutivo encargado y al Consejo Nacional Electoral actual.
Machado planteó también que las cuarenta semanas son tiempo necesario pero no suficiente. «También hay que tener en cuenta algunas consideraciones de orden político», reconoció en la entrevista, por lo que se abstuvo de adelantar una fecha electoral concreta. La aclaración es importante: el plan no propone una fecha; propone un cronograma técnico que requiere disparador político.
LOS CUATRO COMPONENTES OFICIALES
El plan público de Machado tiene cuatro componentes principales que se han ido detallando en distintas declaraciones públicas durante el primer semestre de 2026.
Primero, reforma del Consejo Nacional Electoral. Machado ha insistido en que el actual CNE, integrado por miembros designados durante la administración Maduro y mantenidos por el gobierno encargado, no ofrece garantías para un proceso electoral democrático. Su propuesta plantea sustituirlo por un órgano integrado por personas sin afiliación partidista y con trayectoria de honorabilidad pública verificable. La reforma del CNE es prerrequisito de los demás componentes.
Segundo, depuración profunda del registro electoral. El registro electoral venezolano tiene déficits estructurales documentados desde hace años: ciudadanos fallecidos no excluidos, ciudadanos con cambios de domicilio no actualizados, ciudadanos en el exterior no inscritos, registros duplicados. La depuración requiere auditoría técnica completa antes del proceso comicial.
Tercero, registro de venezolanos en el exterior. La diáspora venezolana global —estimada entre 7 y 9 millones de personas según distintas mediciones— ha sido históricamente el gran sector excluido del voto. Las elecciones de julio de 2024 incluyeron solo a un porcentaje muy bajo del electorado en el exterior. Cualquier proceso democrático genuino requiere mecanismos efectivos para que esa diáspora pueda registrarse y votar desde sus países de residencia.
Cuarto, observación internacional continua. No solo el día de la elección sino durante todo el proceso preparatorio. Machado ha insistido en que la observación debe ser de instituciones expertas reconocidas internacionalmente, no de delegaciones simbólicas que avalen procesos cuestionables.
EL COMPONENTE ADICIONAL: EL REGISTRO BIOMÉTRICO
En paralelo a la propuesta institucional, Vente Venezuela ha desarrollado un componente operativo adicional que merece atención específica. Material audiovisual difundido a través de redes sociales —con Humberto Villalobos como vocero— ha presentado un plan denominado «Plan Electoral de 40 Semanas» que incluye la creación de un registro biométrico de electores manejado por la propia organización. La cifra reportada por Vente es de aproximadamente 1.5 millones de ciudadanos inscritos en seis semanas, según la información difundida por la organización.
Es en este componente donde el debate público se ha vuelto más álgido. Y donde el periodismo serio tiene la obligación de hacer preguntas que aún no han recibido respuestas suficientes.
LOS CUESTIONAMIENTOS QUE CIRCULAN
El portal venezolano Curadas publicó el 2 de mayo un análisis crítico que sintetiza preocupaciones técnicas y democráticas sobre el componente biométrico de la propuesta. Las preguntas planteadas son legítimas y merecen recogerse con seriedad.
Primero, ¿qué auditoría externa verifica las cifras que la organización reporta? La propuesta reclama 1.5 millones de inscritos en seis semanas, pero no se ha publicado ningún protocolo de auditoría independiente que confirme esa cifra ni los procesos de validación de datos. En cualquier registro electoral robusto, la verificación externa es estándar internacional.
Segundo, ¿quién accede a esos datos biométricos y bajo qué condiciones se almacenan? El registro de huellas dactilares, datos faciales y otros marcadores biométricos requiere protocolos estrictos de protección de datos personales. Sin esos protocolos publicados y verificables, la información existe bajo el control de una sola estructura organizativa, sin escrutinio externo posible.
Tercero, ¿qué pasa con los datos si la transición no se concreta? Esta es la pregunta más incómoda y la más importante. Un registro biométrico construido por una organización política bajo control unilateral puede convertirse en activo problemático en escenarios distintos al esperado: si el gobierno encargado decidiera apoderarse del registro, si la organización política transitara cambios internos, si los datos fueran filtrados intencionalmente o no.
El paralelismo histórico que Curadas plantea no es retórica. La Lista Tascón —utilizada en 2004 para identificar a firmantes del referendo revocatorio contra Hugo Chávez— y el Carnet de la Patria —instrumento de control social y político del chavismo durante la última década— son ejemplos venezolanos concretos de cómo arquitecturas de datos ciudadanos manejadas por estructuras políticas únicas pueden convertirse en instrumentos de control. La pregunta no es si Vente Venezuela tiene intenciones similares —es razonable presumir que no—. La pregunta es si la arquitectura técnica del registro permite que ese uso sea posible bajo cualquier circunstancia futura.
LA POSICIÓN DE LA PLATAFORMA UNITARIA
La Plataforma Unitaria Democrática (PUD), que agrupa al conjunto de la oposición democrática venezolana, presentó el 12 de abril su propia hoja de ruta para la transición. La estructura es complementaria pero más cautelosa que el plan de 40 semanas. El secretario general de la PUD, Roberto Enríquez, planteó tres fases: estabilización institucional, recuperación económica y reconciliación, y finalmente la realización de comicios en todos los niveles del Estado.
La diferencia táctica entre Machado/Vente y la PUD ha estado presente desde 2024. Machado opera con un cronograma de presión sobre el calendario constitucional. La PUD opera con un enfoque de condiciones materiales previas. Las dos posiciones no son contradictorias en su objetivo final pero divergen significativamente en la velocidad y en la priorización. Las cuarenta semanas de Machado asumen que las condiciones se pueden construir en paralelo al cronograma técnico. Las tres fases de la PUD asumen que las condiciones deben preceder al cronograma técnico.
Edmundo González Urrutia, presidente electo según el conteo de actas levantadas por la oposición en julio de 2024, ha sostenido durante este periodo una posición que combina elementos de ambos enfoques. «Las estructuras de control no desaparecen solas, todo eso sigue ahí, adaptándose, buscando sobrevivir», declaró en abril, advirtiendo sobre los riesgos de avanzar a comicios sin desmontar la arquitectura institucional del oficialismo.
QUÉ REQUIERE LA PROPUESTA PARA SER EFECTIVA
Independientemente de los cuestionamientos al componente biométrico, el plan de 40 semanas como cronograma técnico requiere tres condiciones materiales para volverse operativo. Primera, autorización del actual gobierno encargado o sustitución del CNE por mandato judicial o legislativo. Sin alguno de los dos, la maquinaria electoral oficial no se activa. Segunda, presión política sostenida desde la diáspora y desde la comunidad internacional, con respaldo concreto de organismos como la OEA, la Unión Europea, Estados Unidos y países latinoamericanos. Tercera, capacidad de la oposición democrática para presentar candidatos, plataformas y organización territorial cuando se autorice el proceso.
Las tres condiciones son políticas, no técnicas. Las cuarenta semanas operan en el plano técnico. La pregunta de si esas semanas se vuelven operativas o no se decide en otro plano completamente.
QUÉ DEBE OBSERVAR LA DIÁSPORA EN ESTADOS UNIDOS
Tres elementos merecen seguimiento durante los próximos meses. Primero, la respuesta institucional al planteamiento. Si el gobierno encargado anuncia algún tipo de cronograma o, por el contrario, reitera la indefinición de Delcy Rodríguez, esa será señal sobre la viabilidad del calendario propuesto. Segundo, las respuestas concretas que Vente Venezuela ofrezca a las preguntas técnicas sobre el registro biométrico. La transparencia operativa con la que la organización aborde los cuestionamientos definirá si el componente se incorpora al plan general o se mantiene como pieza separada. Tercero, el comportamiento de la PUD frente a la propuesta. Una alineación clara con las cuarenta semanas fortalecería la propuesta. Una división interna abierta debilitaría la posición opositora frente al gobierno encargado.
Las cuarenta semanas no son sólo una cifra. Son la primera respuesta concreta que la diáspora ha recibido a la pregunta del cuándo. Esa respuesta merece debate técnico riguroso, transparencia operativa y compromiso democrático. Sin esos tres elementos, el plan se convierte en deseo. Con los tres, se convierte en cronograma. La diferencia es lo que va a definir el horizonte político venezolano de los próximos diez meses.
Este análisis se publica bajo los criterios editoriales de INCÍSOS. Cómo trabajamos →
Alfredo Yánez
9 libros que te cambian la perspectiva
Finanzas, emprendimiento, migración y más — disponibles en Amazon
VER LIBROS →Política
Dos tercios de la Asamblea bastan para remover un magistrado
Renovar 32 magistraturas exige o 32 vacantes o 32 remociones. La diferencia entre ambas rutas es jurídica.
ESPECIAL INCÍSOS · QUIÉN JUZGA
Dos tercios de la Asamblea bastan para remover un magistrado
La justicia no empieza en una sentencia: empieza en las reglas que nombran y gobiernan a los jueces.
ESPECIAL INCÍSOS · QUIÉN JUZGA
El acuerdo compromete la renovación y designación de todos los magistrados del Tribunal Supremo. La Constitución establece un período de doce años y un procedimiento tasado para interrumpirlo. Entre ambas cosas hay una pregunta sin respuesta pública.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | El artículo 265 permite remover magistrados con dos terceras partes de la Asamblea, previa audiencia y falta grave calificada por el Poder Ciudadano. |
| Quién | La Asamblea Nacional, el Consejo Moral Republicano y los magistrados en ejercicio. |
| Cuándo | Norma vigente desde 1999. La renovación total fue comprometida el 12 de agosto de 2026. |
| Dónde | Caracas. El procedimiento se sustancia en el hemiciclo legislativo. |
| Por qué | Un compromiso político no sustituye el procedimiento constitucional de remoción. |
| Cómo | Mediante calificación previa de falta grave por el Poder Ciudadano y votación calificada del Legislativo. |
Doce años y una sola vez
El artículo 264 de la Constitución establece que los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia serán elegidos por un único período de doce años. La fórmula contiene dos reglas: una duración y una prohibición de repetición.
La reforma parcial de enero de 2022 fue cuestionada precisamente en ese punto, porque permitió que integrantes del tribunal resultaran designados nuevamente en el proceso subsiguiente, pese a la regla del período único.
Ese antecedente conviene tenerlo presente al leer el acuerdo del 12 de agosto de 2026, que compromete un nuevo proceso de postulación para la renovación y designación de todos los magistrados. La expresión «todos» solo es compatible con el artículo 264 si quienes ocupan hoy las magistraturas cesan por una vía constitucionalmente prevista.
Las vías para que un cargo quede libre
Hay cuatro, y solo cuatro.
Vencimiento del período. El transcurso de los doce años. Es la vía natural y no admite discusión.
Renuncia. Acto voluntario del magistrado. Es la vía por la que se han producido varias de las rotaciones recientes en órganos venezolanos, incluida la renuncia colectiva de los rectores del Consejo Nacional Electoral en 2023.
Jubilación. Con arreglo al régimen aplicable. La reforma de mayo de 2026 se presentó públicamente asociada a la necesidad de cubrir vacantes generadas por renuncias y jubilaciones.
Remoción. El procedimiento del artículo 265.
El procedimiento del artículo 265
El artículo 265 establece que los magistrados podrán ser removidos por la Asamblea Nacional mediante una mayoría calificada de las dos terceras partes de sus integrantes, previa audiencia concedida al interesado, en casos de faltas graves ya calificadas por el Poder Ciudadano.
Tres requisitos, todos previos y todos acumulativos. Primero, que exista una falta grave. Segundo, que sea el Poder Ciudadano quien la califique, no la Asamblea. Tercero, que se conceda audiencia al magistrado antes de votar.
La secuencia importa. La Asamblea no puede iniciar la remoción por decisión propia: necesita que el Consejo Moral Republicano haya calificado previamente la falta. Y el Consejo Moral Republicano está integrado por el Defensor del Pueblo, el Fiscal General y el Contralor General, tres funcionarios que también fueron designados bajo el orden institucional que el proceso se propone sustituir.
La ruta que el acuerdo no especifica
El comunicado del 12 de agosto habla de renovación y designación de todos los magistrados, y de un cronograma que comienza en agosto de 2026. No indica por cuál de las cuatro vías cesan quienes ocupan hoy los cargos.
Si la ruta es la renuncia, el proceso es rápido y no requiere calificación de falta. Es también, jurídicamente, un acto voluntario que nadie puede ordenar.
Si la ruta es la remoción, el procedimiento del artículo 265 debe cumplirse caso por caso, con calificación previa del Poder Ciudadano y audiencia individual. Treinta y dos veces.
Si la ruta es la ley, aparece un problema de jerarquía: una ley orgánica no puede interrumpir períodos constitucionales de doce años mediante una disposición transitoria, salvo que se acepte que ese precedente quede disponible para el futuro.
Lo que este especial ha establecido
A lo largo de estas diez piezas se han fijado unos pocos hechos que no dependen de la posición política de quien los lea.
El sistema de justicia venezolano tiene nueve componentes y solo uno es el Tribunal Supremo. El artículo 263 admite tres perfiles de elegibilidad y ninguno más. El Comité de Postulaciones Judiciales fue creado por la Constitución dentro del Poder Judicial y trasladado por la ley a la Asamblea Nacional. El Poder Ciudadano es un filtro obligatorio y casi invisible. La carrera judicial exige concursos que en la práctica se sustituyeron por designaciones administrativas. El Tribunal Supremo administra a los jueces que también juzga. Y remover a un magistrado requiere una falta grave calificada por un poder que no ha sido renovado.
Ninguno de esos siete puntos se resuelve designando a treinta y dos personas distintas. Todos se resuelven, o no, en el texto de una ley que todavía no se ha publicado.
Cuando se publique, habrá con qué comparar.
Fuentes principales: Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, artículos 264, 265, 273 y 274. Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia. Gaceta Oficial Extraordinaria 6.684 de enero de 2022. Gaceta Oficial Extraordinaria 7.025 del 22 de mayo de 2026. Comunicado conjunto de las delegaciones, 12 de agosto de 2026.
Política
La mesa abrió un paquete de seis leyes
La fórmula del comunicado habla de otras leyes del sistema de justicia. El artículo 253 dice cuáles son.
ESPECIAL INCÍSOS · QUIÉN JUZGA
La mesa abrió un paquete de seis leyes
La justicia no empieza en una sentencia: empieza en las reglas que nombran y gobiernan a los jueces.
ESPECIAL INCÍSOS · QUIÉN JUZGA
El comunicado del 12 de agosto de 2026 menciona la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia y otras leyes del sistema de justicia. Esa fórmula genérica tiene un contenido preciso, y alcanza a la fiscalía, a la defensa pública, a la policía de investigación y a las cárceles.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | El paquete legislativo abierto alcanza a seis cuerpos normativos del sistema de justicia, no solo a la ley del máximo tribunal. |
| Quién | La Asamblea Nacional que sancione las reformas y los órganos regidos por cada texto. |
| Cuándo | Compromiso adquirido el 12 de agosto de 2026, con inicio de ejecución declarado para ese mismo mes. |
| Dónde | Venezuela. Cada ley rige órganos con competencia en todo el territorio nacional. |
| Por qué | El artículo 253 define el sistema de justicia como un conjunto y no como un tribunal. |
| Cómo | Mediante reformas o leyes nuevas tramitadas por el órgano legislativo nacional. |
La lista
El sistema de justicia que define el artículo 253 de la Constitución se apoya en un conjunto de leyes. Estas son las seis que la negociación puso en movimiento, con lo que regula cada una y el punto donde se concentra la discusión técnica.
Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia
Es el texto central. Regula la composición del máximo tribunal, las competencias de sus salas, los requisitos de elegibilidad de los magistrados, el procedimiento de designación y la organización del Comité de Postulaciones Judiciales.
La versión vigente proviene de la publicada en la Gaceta Oficial número 39.522 del 1 de octubre de 2010, con dos reformas parciales posteriores: la de enero de 2022, que redujo las magistraturas de 32 a 20, y la de mayo de 2026, publicada en la Gaceta Oficial Extraordinaria 7.025 con fecha 22 de mayo de 2026, que las elevó de 20 a 32.
Puntos críticos: los artículos 64 y 65, sobre adscripción e integración del comité; el artículo 37, sobre requisitos; y el régimen de mayorías para la designación.
Ley Orgánica del Ministerio Público
Regula la fiscalía: su estructura, el estatuto de los fiscales, el régimen de ingreso y ascenso, y las atribuciones del Fiscal General de la República.
El artículo 284 de la Constitución exige al Fiscal General las mismas condiciones de elegibilidad que a los magistrados del Tribunal Supremo. La carrera fiscal comparte con la judicial el problema de la provisionalidad: un fiscal que puede ser removido sin procedimiento no ejerce la acción penal con autonomía.
Punto crítico: el régimen de carrera y el procedimiento de designación de fiscales.
La ley que rige la Defensa Pública
Regula el servicio de defensa pública, que el artículo 253 incluye expresamente en el sistema de justicia y al que el artículo 268 ordena garantizar autonomía, organización, funcionamiento, disciplina e idoneidad.
Es el componente con menor visibilidad pública y con mayor efecto directo sobre el ciudadano procesado que no puede pagar abogado.
Punto crítico: la autonomía presupuestaria y funcional respecto del órgano que ejerce la acusación.
Las leyes de órganos auxiliares e investigación penal
Comprenden el cuerpo de investigaciones científicas, penales y criminalísticas y el servicio nacional de medicina y ciencias forenses. Son los órganos que producen la prueba sobre la que después se juzga.
Punto crítico: la adscripción de la policía de investigación y su relación funcional con el Ministerio Público, que dirige la investigación penal según el artículo 285.
La ley de la Policía Nacional Bolivariana
Regula el servicio de policía y el cuerpo de policía nacional. Su inclusión en un paquete de reforma judicial responde a que la actuación policial es el punto de entrada de la mayoría de los procesos penales, y a que el uso de la fuerza y la detención preventiva son la materia de una porción sustancial de la litigiosidad en materia de derechos.
Punto crítico: el régimen de control externo y el procedimiento disciplinario policial.
La ley del sistema penitenciario
El artículo 272 de la Constitución ordena que el Estado garantice un sistema penitenciario que asegure la rehabilitación del interno, que los establecimientos cuenten con espacios para el trabajo, el estudio, el deporte y la recreación, que funcionen bajo la dirección de penitenciaristas profesionales con credenciales académicas universitarias, y que se favorezcan las fórmulas de cumplimiento de penas no privativas de libertad.
Punto crítico: la distancia entre ese mandato y el estado material del sistema, que es verificable mediante informes de organizaciones especializadas.
La coherencia como criterio
Reformar seis leyes por separado, en momentos distintos y con criterios distintos, produce un sistema desalineado. El artículo 253 no describe seis materias inconexas: describe un circuito por el que pasa un mismo expediente.
Un ciudadano detenido por la policía, investigado por el cuerpo de investigaciones, acusado por un fiscal, defendido por un defensor público, juzgado por un juez y recluido en un establecimiento penitenciario recorre las seis leyes. Si una de ellas queda fuera de la reforma, el circuito se rompe en ese punto.
Esa es la prueba de coherencia que conviene aplicar cuando los proyectos se publiquen: si los seis textos entran juntos al procedimiento legislativo o si el paquete se reduce, en la práctica, a la ley del tribunal.
Fuentes principales: Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, artículos 253, 268, 272, 284 y 285. Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, Gaceta Oficial 39.522 del 1 de octubre de 2010. Gaceta Oficial Extraordinaria 7.025 del 22 de mayo de 2026. Comunicado conjunto de las delegaciones, 12 de agosto de 2026.
Política
El Tribunal Supremo también gobierna al resto del Poder Judicial
Separar la función de juzgar del gobierno judicial cambia la arquitectura más que sustituir a los 32 integrantes.
ESPECIAL INCÍSOS · QUIÉN JUZGA
El Tribunal Supremo también gobierna al resto del Poder Judicial
La justicia no empieza en una sentencia: empieza en las reglas que nombran y gobiernan a los jueces.
ESPECIAL INCÍSOS · QUIÉN JUZGA
Es la pieza central de este especial. El Tribunal Supremo de Justicia venezolano no solo decide causas: nombra, remueve, inspecciona y administra a quienes juzgan por debajo de él. Cambiar sus integrantes no toca esa estructura.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | El artículo 267 atribuye al Tribunal Supremo la dirección, el gobierno y la administración del Poder Judicial, además de la función jurisdiccional. |
| Quién | El Tribunal Supremo en Sala Plena, la Dirección Ejecutiva de la Magistratura y los órganos de la jurisdicción disciplinaria judicial. |
| Cuándo | Norma vigente desde 1999. La transformación del sistema de justicia fue comprometida el 12 de agosto de 2026. |
| Dónde | Caracas. La Dirección Ejecutiva de la Magistratura tiene sede en la capital y oficinas regionales. |
| Por qué | Quien administra la carrera de un juez influye sobre sus decisiones sin necesidad de instruirlo. |
| Cómo | Mediante nombramiento, inspección, régimen disciplinario y control presupuestario de los tribunales. |
Dos funciones en un mismo órgano

El artículo 267 de la Constitución establece que corresponde al Tribunal Supremo de Justicia la dirección, el gobierno y la administración del Poder Judicial, la inspección y vigilancia de los tribunales de la República y de las defensorías públicas. Le atribuye también la elaboración y ejecución de su propio presupuesto y del presupuesto del Poder Judicial.
Añade que la jurisdicción disciplinaria judicial estará a cargo de los tribunales disciplinarios que determine la ley, y que el régimen disciplinario de los magistrados y jueces estará fundamentado en el Código de Ética del Juez Venezolano y la Jueza Venezolana, dictado por la Asamblea Nacional. El procedimiento disciplinario debe ser público, oral y breve, conforme al debido proceso.
Y precisa un punto de organización interna: para el ejercicio de esas atribuciones, el Tribunal Supremo en pleno creará una Dirección Ejecutiva de la Magistratura, con sus oficinas regionales.
Ahí está la concentración. El mismo cuerpo que resuelve en última instancia las controversias del país administra la carrera de quienes las resuelven en primera.
Por qué eso importa más que los nombres
La independencia de un juez frente al poder político suele discutirse como un problema de origen: quién lo designó. Pero un juez con nombramiento impecable sigue sometido, todos los días de su carrera, a quien decide su traslado, su sede, su ascenso, su presupuesto, su suplencia durante las vacaciones y la apertura de un procedimiento disciplinario en su contra.
Esa dependencia no necesita instrucciones. Opera por anticipación. Es la razón por la cual una parte de la doctrina comparada sostiene que el gobierno de la judicatura debe residir en un órgano distinto del tribunal de casación, con integración mixta y mandatos escalonados.
En Venezuela, la Comisión Judicial del Tribunal Supremo ha ejercido durante años facultades de designación y remoción de jueces no titulares. Cuando la mayoría de la judicatura carece de titularidad, esa comisión concentra un poder que la Constitución no describió con ese alcance.
La distinción técnica que la mesa puso sobre el tablero
Al explicar el contenido del acuerdo del 12 de agosto ante militantes de su partido, el coordinador de la mesa técnica sobre el Tribunal Supremo, Juan Miguel Matheus, formuló el objetivo de la reforma en términos que separan las dos funciones: que los magistrados conozcan sus causas y decidan sus sentencias, sin controlar políticamente la administración y el gobierno del resto del aparato del Poder Judicial.
Es una distinción con consecuencias enormes y con un problema previo: el artículo 267 es una norma constitucional. Una ley orgánica puede reorganizar la Dirección Ejecutiva de la Magistratura, cambiar su composición, establecer mandatos, exigir concursos y publicidad. No puede trasladar a otro órgano una atribución que la Constitución asignó al Tribunal Supremo.
Dentro de ese límite queda espacio real. La ley puede fijar que la Dirección Ejecutiva se integre por concurso y no por designación discrecional. Puede tasar las causales de remoción. Puede obligar a que toda designación de juez no titular sea temporal, motivada y publicada. Puede reforzar los tribunales disciplinarios como instancia separada.
La jurisdicción disciplinaria
El Código de Ética del Juez Venezolano y la Jueza Venezolana creó órganos de disciplina judicial diferenciados de la Comisión Judicial. Su existencia formal no ha impedido que las remociones de jueces provisorios continúen por vía administrativa, porque la garantía de estabilidad del artículo 255 se ha entendido aplicable a los jueces titulares.
Ese es el nudo. La estabilidad protege a quien ganó un concurso. Si la mayoría no lo ganó, la mayoría no está protegida. El artículo 255 y el artículo 267 se explican mutuamente, y la reforma que atienda a uno sin el otro no resuelve nada.
Lo verificable
Cuando el proyecto de reforma se publique, tres puntos permitirán medir si la separación entre juzgar y gobernar es real.
Si la Dirección Ejecutiva de la Magistratura pasa a integrarse mediante procedimiento reglado y con mandato de duración fija. Si desaparece la facultad de remover jueces sin procedimiento disciplinario previo. Y si los actos de designación y remoción de jueces deben publicarse motivadamente.
Sin esos tres cambios, el Tribunal Supremo tendrá 32 integrantes nuevos y exactamente el mismo poder sobre el resto de la judicatura venezolana.
Fuentes principales: Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, artículos 255, 262, 266, 267 y 269. Ley del Código de Ética del Juez Venezolano y la Jueza Venezolana. Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia. Declaraciones de Juan Miguel Matheus difundidas en agosto de 2026. Comunicado conjunto de las delegaciones, 12 de agosto de 2026.
-
Entrevistas3 meses agoZair Mundaray: «Enfrenté al poder con ciencia»
-
Política2 meses agoDelcy Rodríguez enfrenta a la prensa internacional: la rueda de prensa que no cerró la brecha
-
Política3 meses agoEl economista, los bonos y Citgo
-
Política3 meses agoRoberto Smith Perera: «La reconstrucción no puede esperar a la elección»
-
Especiales2 meses agoMedia vuelta… mar.
-
Inciso4 meses agoLa paciencia de Washington
-
Política1 mes agoEl semáforo de las estructuras: qué significa cada color tras el terremoto
-
Inciso3 días agoMárquez sabe qué pasó el 28 de julio
