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Arqueología de la unidad opositora

Panamá, 22 al 25 de mayo de 2026

Cuatro días en Ciudad de Panamá. La mayoría de la Plataforma Unitaria sentada en una misma sala. Edmundo González conectado desde Madrid. María Corina Machado confirmando su candidatura presidencial. Monseñor Ulloa diciendo que a Venezuela no le han podido robar la esperanza. El presidente Mulino sumándose como plataforma diplomática regional. Por primera vez en veintiocho años de archivo, las condiciones materiales para convertir una victoria electoral en gobierno efectivo podrían existir.

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Panamá mayo 2026: el cónclave opositor venezolano
INCÍSOS

§ Especial · Pieza 8
12-panama-mayo-2026
§ Arqueología · Pieza 8

Panamá, 22 al 25 de mayo de 2026

Cuatro días en Ciudad de Panamá. La mayoría de la Plataforma Unitaria sentada en una misma sala. Edmundo González conectado desde Madrid. María Corina Machado confirmando su candidatura presidencial. Monseñor Ulloa diciendo que a Venezuela no le han podido robar la esperanza. El presidente Mulino sumándose como plataforma diplomática regional. Por primera vez en veintiocho años de archivo, las condiciones materiales para convertir una victoria electoral en gobierno efectivo podrían existir.

QUÉ El cónclave opositor venezolano en Ciudad de Panamá del 22 al 25 de mayo de 2026. Cuatro días en los que María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz 2025, reagrupa a la Plataforma Unitaria, confirma su candidatura presidencial para la próxima elección y formaliza el respaldo de Panamá como plataforma diplomática del proceso transición.
QUIÉN María Corina Machado como figura central. Edmundo González Urrutia conectado desde Madrid. La Plataforma Unitaria casi en pleno: Leopoldo López, Antonio Ledezma, Juan Pablo Guanipa, Rodrigo Cabezas, César Pérez Vivas, Biagio Pilieri, Delsa Solórzano, Noel Álvarez, Roberto Enríquez. El presidente panameño José Raúl Mulino y el canciller Javier Martínez-Acha como anfitriones.
CUÁNDO Cuatro días, del jueves 21 (llegada) al lunes 25 de mayo de 2026. Cinco meses después de la captura de Maduro y Cilia Flores por las fuerzas estadounidenses el 3 de enero. Siete meses antes del horizonte estimado para las próximas elecciones venezolanas.
DÓNDE El Hotel Megapolis en Ciudad de Panamá, piso E10, como sede del cónclave a puerta cerrada. La Catedral Metropolitana, donde monseñor José Domingo Ulloa recibe a Machado. El Palacio de las Garzas, sede presidencial panameña, como cierre diplomático.
POR QUÉ Porque Panamá es la primera reunión presencial de la oposición venezolana en territorio aliado desde que Edmundo González salió al exilio el 8 de septiembre de 2024 y desde que Machado salió de la clandestinidad en diciembre de 2025. Y porque la pregunta abierta del 28-J recibe aquí su primera respuesta colectiva.
CÓMO Cobertura documental con cronología verificada de los cuatro días, asistentes confirmados, declaraciones públicas, hito diplomático con el gobierno panameño y la conexión con el Plan Rubio de tres fases vigente desde enero de 2026.

El cónclave que el archivo no había podido convocar

En los veintiocho años de archivo opositor venezolano que este especial reconstruye, nunca los principales liderazgos de la coalición se habían podido sentar a una misma mesa fuera del territorio venezolano y en condiciones de cohesión política amplia. Las mesas anteriores —la unidad de cuatro días de 1998, la Coordinadora Democrática de 2002, el Acuerdo de Unidad Nacional de enero de 2008 y la posterior fundación operativa de la MUD en el segundo trimestre de 2009, la reorganización como Plataforma Unitaria de 2021— se habían producido siempre en Caracas y casi siempre en condiciones de fractura interna no resuelta. La cita de Ciudad de Panamá del 22 al 25 de mayo de 2026 es la primera reunión presencial de la Plataforma Unitaria que ocurre fuera de Venezuela, con liderazgos exiliados y en territorio reincorporados a la misma mesa, y con un gobierno regional —el de José Raúl Mulino— operando como plataforma diplomática de respaldo.

El significado arqueológico es claro. Por primera vez, la mesa opositora no se organiza alrededor de un consenso interno previo, sino alrededor de un hecho consumado externo: la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores el 3 de enero de 2026 por fuerzas estadounidenses, la asunción de Delcy Rodríguez como presidenta encargada bajo tutela, y la activación del Plan Rubio de tres fases formulado ante el Congreso de los Estados Unidos el 7 de enero de 2026 y ampliado ante el Senado el 28 de enero.

La pregunta arqueológica que el especial dejaba abierta al final de la pieza siete —¿qué hace una oposición que ha probado documentalmente una victoria presidencial pero no la ha convertido en gobierno?— recibe en Panamá su primera respuesta colectiva. No es una respuesta cerrada. Pero por primera vez es una respuesta articulada por todos los actores principales en una misma sala.

Viernes 22 de mayo: el cónclave del piso E10

La cita central de los cuatro días fue el cónclave a puerta cerrada del viernes 22 de mayo en el piso E10 del Hotel Megapolis de Ciudad de Panamá. La reunión congregó a la mayoría de los partidos políticos opositores de Venezuela, tradicionales y emergentes, presenciales y telemáticos.

Los invitados llegaron desde España, Caracas, Maracaibo, Estados Unidos, Colombia y otras regiones. La lista de asistentes presenciales registrada por la prensa panameña incluyó a Leopoldo López (Voluntad Popular, exiliado en Madrid desde octubre de 2020), Antonio Ledezma (Alianza Bravo Pueblo, exiliado en Madrid desde noviembre de 2017), Juan Pablo Guanipa (Primero Justicia, detenido por el régimen de Maduro entre mayo de 2025 y febrero de 2026, excarcelado un mes después de la captura de Maduro), Rodrigo Cabezas (exministro chavista, opositor desde 2014), César Pérez Vivas (Copei, exgobernador de Táchira y precandidato de 2023), Biagio Pilieri (Convergencia), Delsa Solórzano (Encuentro Ciudadano), Noel Álvarez (Vente Venezuela) y Roberto Enríquez (Copei). María Corina Machado, presente desde su llegada el jueves 21, presidió las sesiones.

Edmundo González Urrutia, presidente electo según las actas publicadas por la oposición el 29 de julio de 2024, se conectó telemáticamente desde Madrid. Era la primera vez desde su exilio del 8 de septiembre de 2024 que González participaba en una reunión presencial de la Plataforma Unitaria con la totalidad de los liderazgos opositores. La presencia telemática del candidato electo, frente a la presencia física de Machado como líder operativa, configuró la arquitectura política dual que el cierre de la cita haría explícita.

Lo que se acordó en el piso E10 del Hotel Megapolis aquel viernes —según las declaraciones públicas posteriores de Machado, las publicaciones de Vente Venezuela y los comunicados de la PUD— fue un pacto político de cuatro elementos: primero, la ratificación unitaria del liderazgo de María Corina Machado como conductora del proceso de transición; segundo, la confirmación de Edmundo González Urrutia como presidente electo y el reconocimiento de que su exilio no anula su mandato; tercero, el compromiso colectivo con la ruta electoral —es decir, con la celebración de nuevas elecciones presidenciales «limpias, transparentes y competitivas» como vía única de resolución— y cuarto, el respaldo a la hoja de ruta integral del Plan Rubio en sus tres fases secuenciales: estabilización, recuperación económica y transmisión definitiva del poder por la vía electoral.

Lo que la conseja popular podría querer leer como cesión de soberanía política venezolana a un plan formulado en Washington, el archivo lo registra de otra manera. El Plan Rubio no fue formulado en oposición al criterio de la PUD, sino en consulta sostenida con sus actores principales desde diciembre de 2025. La aceptación que la Plataforma Unitaria expresa en Panamá no es endoso pasivo, es ratificación de un marco político-internacional ya construido entre los actores opositores y el Departamento de Estado durante los meses previos. Esa distinción importa para entender el carácter del cónclave.

Sábado 23 de mayo: la candidatura confirmada y la frase del obispo

El sábado 23 de mayo, segundo día de la cita, Machado celebró tres actos paralelos. Por la mañana sostuvo un encuentro con monseñor José Domingo Ulloa, arzobispo metropolitano de Panamá, una de las voces eclesiales más prominentes de Centroamérica en materia de derechos humanos. La frase pública que el monseñor le dirigió a Machado en aquella reunión fue: «a Venezuela no le han podido robar su dignidad ni su esperanza». La frase circuló por toda la prensa panameña y venezolana de la diáspora durante los días siguientes.

Por la tarde Machado convocó a una rueda de prensa pública en la que confirmó lo más importante del cónclave: su candidatura presidencial para las próximas elecciones venezolanas, cuando éstas sean convocadas. Era una confirmación esperada pero no anunciada formalmente hasta aquel sábado. La fórmula que Machado eligió fue precisa: «La transición a la democracia a través de elecciones presidenciales libres y justas, donde voten todos los venezolanos dentro y fuera del país». Y agregó algo que será clave para entender el ciclo electoral que viene: el voto de la diáspora —los más de siete millones de venezolanos que han salido del país desde 2015— debe ser parte estructural del proceso, no un agregado simbólico.

La confirmación de la candidatura tiene un alcance editorial específico en el archivo. Machado no compite contra Edmundo González: el cónclave del viernes había ratificado a González como presidente electo del 28 de julio de 2024. Lo que Machado confirma es su candidatura para el ciclo electoral siguiente —el que la transición tutelada del Plan Rubio prevé como transmisión definitiva del poder por la vía electoral, tercera fase—. La arquitectura, leída desde el archivo, es esta: González como presidente electo no reconocido todavía en el plano institucional venezolano por la transición; Machado como candidata para la elección siguiente, ya con el respaldo unánime de la Plataforma Unitaria. Una arquitectura dual que el archivo opositor venezolano no había construido antes.

Por la noche del sábado 23 Machado se reencontró con la diáspora venezolana en Panamá, en un acto público. Las cifras del Censo Nacional 2023 de Panamá registran 60.290 venezolanos residentes en el país; las estimaciones extraoficiales sitúan la cifra por encima de los 100.000, una de las comunidades extranjeras más numerosas de la sociedad panameña. El acto público del sábado fue, en escala de movilización, el más importante de la diáspora venezolana en Panamá desde el inicio de la migración masiva post-2015.

Domingo 24 de mayo: el día de los actores fuera de la PUD

El domingo 24 de mayo, tercer día del cónclave, Machado dedicó la jornada a reuniones con actores opositores fuera del núcleo de la Plataforma Unitaria. La PUD del viernes era la unidad consolidada; el domingo fue la consulta ampliada. Estos encuentros, menos visibles para la prensa internacional, fueron centrales para el carácter colectivo del cónclave. Incluyeron representantes de la diáspora venezolana en distintos países, dirigentes empresariales venezolanos en el exilio, líderes de la sociedad civil que habían quedado fuera del consenso PUD en años recientes, y aliados regionales latinoamericanos.

El sentido político del domingo fue ampliar la base de respaldo más allá del bloque histórico de partidos. Si la PUD del viernes ratificaba a Machado en su rol conductor, el domingo de actores extra-PUD construía la plataforma social ampliada que sostendrá la candidatura. Es una operación de unidad de segundo nivel: no la unidad de los partidos —ya conseguida el viernes— sino la unidad de los partidos con los actores civiles, empresariales y de diáspora que durante años habían quedado en los márgenes del bloque.

Esta jornada del domingo, leída en perspectiva arqueológica, es la respuesta más concreta a una crítica que el archivo opositor venezolano arrastra desde 2008: la partidización exclusiva de la coalición. La pieza tres del especial documenta cómo la fundación de la MUD había sustituido a la sociedad civil de la Coordinadora Democrática por un consenso entre partidos. El domingo 24 de Panamá es el día en que esa sustitución intenta deshacerse parcialmente, incorporando de nuevo a los actores no partidistas como interlocutores de pleno derecho del proceso.

Lunes 25 de mayo: el Palacio de las Garzas

El lunes 25 de mayo, cuarto y último día de la cita, Machado cerró la agenda en el Palacio de las Garzas, sede presidencial panameña, con una reunión de alto nivel con el presidente José Raúl Mulino y el canciller Javier Martínez-Acha Vásquez. La reunión, formalmente oficial, fue convocada por la presidencia panameña como hito de cierre de la visita.

El comunicado oficial de la Presidencia de Panamá registró el acuerdo central: «la necesidad imperativa de avanzar firmemente hacia una solución democrática que restablezca la estabilidad institucional y social en Venezuela». Machado, según el comunicado, destacó «la urgencia de estructurar un proceso político definitivo que conduzca a la celebración de elecciones presidenciales limpias, transparentes y competitivas» en Venezuela, comicios en los que ratificó su determinación de inscribir su candidatura oficial. La fórmula fue notable: la candidatura ya no se anuncia como aspiración, se ratifica como compromiso ante un jefe de Estado regional.

Mulino, por su parte, reiteró el respaldo panameño al Plan Rubio y a la transición democrática venezolana. Panamá había asumido desde enero de 2025 un rol central en la geopolítica venezolana: el 8 de enero de 2025, el gobierno panameño anunció que mantendría bajo custodia las actas electorales del 28 de julio de 2024 —las que la oposición había publicado en resultadosconvzla.com— como prueba documental internacional del resultado electoral. La cita del 25 de mayo de 2026 confirmaba ese rol diplomático ampliado.

El encuentro del Palacio de las Garzas dio carácter institucional internacional a lo que en el Hotel Megapolis había sido coordinación interna opositora. El proceso democrático venezolano, según el lenguaje del comunicado conjunto, avanza «con paso firme de acuerdo con los lapsos previstos» del Plan Rubio. La crítica editorial que el especial registró en piezas anteriores —la ausencia de fechas de cierre por fase— sigue abierta. Pero por primera vez, el reconocimiento internacional de la candidatura de Machado se produce antes de que esa candidatura se inscriba electoralmente. Una secuencia que el archivo opositor venezolano no había tenido nunca.

Lo que el contexto del cónclave hace evidente

El cónclave de Panamá no se produce en abstracto. Se produce en un contexto político venezolano específico que importa registrar.

Primero, la captura de Maduro y Cilia Flores del 3 de enero de 2026 —operación encabezada por fuerzas estadounidenses en Caracas— abrió un escenario de transición en condiciones que ningún actor del archivo opositor venezolano había previsto. La presidencia encargada de Delcy Rodríguez, sucesora institucional automática como vicepresidenta, no fue producida por elecciones ni por mandato constitucional opositor: fue producida por la captura militar del presidente proclamado. El rodrigato —el régimen tutelado de Rodríguez— es una transición que la oposición venezolana no diseñó y que recibe sin haberla negociado en sus términos esenciales.

Segundo, el Plan Rubio en sus tres fases —estabilización, recuperación económica, transmisión definitiva del poder por la vía electoral— estructura el marco internacional del proceso. Las fases pueden superponerse, según la formulación pública del propio secretario de Estado norteamericano. Pero no hay fechas de cierre publicadas por fase. Esa ausencia de fechas es el principal vacío institucional del plan, y la crítica más legítima que la oposición y los analistas regionales han documentado desde febrero de 2026.

Tercero, la Ley de Amnistía decretada por la presidenta encargada Delcy Rodríguez —en el marco de la apertura que el rodrigato ensaya— ha permitido el regreso de dirigentes opositores que habían salido al exilio durante el chavismo. Carlos Ocariz, exalcalde de Sucre y figura histórica de Primero Justicia, regresó a Caracas en mayo de 2026 acogiéndose a la amnistía, tras haber salido del país a fines de 2024 huyendo de la persecución posterior al 28-J. Su retorno se produce días antes del cónclave de Panamá. La amnistía está produciendo movimientos reales: opositores en territorio venezolano, candidatos potenciales reincorporándose a la política nacional, debate público sobre los términos de la transición. El cónclave de Panamá ocurre, entonces, en un escenario donde parte de la oposición ya está volviendo a casa, mientras Machado y González siguen fuera por seguridad personal.

Cuarto, el Premio Nobel de la Paz 2025 otorgado a Machado en diciembre de aquel año transformó la capacidad de interlocución internacional de la dirigente. Su salida de la clandestinidad en territorio venezolano para asistir a la ceremonia de Oslo en diciembre de 2025, y su mantenimiento posterior en el exterior, marcan el inicio del ciclo que culmina en Panamá. La cita de mayo es, en ese sentido, la primera reunión política presencial de Machado como Premio Nobel, y no solamente como dirigente opositora. El efecto en términos de respaldo regional es estructural: lo que reconoce Mulino el 25 de mayo en el Palacio de las Garzas no es solo a la conductora de la Plataforma Unitaria sino a la figura política internacional consolidada por el galardón de Oslo.

Lo que queda al cerrar el especial

Al cierre de este especial —viernes 29 de mayo de 2026, cuatro días después del cónclave en el Palacio de las Garzas—, el balance del cónclave de Panamá deja sobre la mesa tres realidades concurrentes.

La primera: la oposición venezolana llega a esta transición con el mayor nivel de unidad operativa que el archivo del siglo XXI ha registrado. No es una unidad de cuatro días como la de 1998. No es una unidad civil como la Coordinadora Democrática. No es un consenso entre partidos como la MUD original. Es un pacto suscrito presencialmente entre los actores principales —presenciales y exiliados, partidistas y de sociedad civil, dentro y fuera de la PUD— alrededor de un proyecto político común: la transmisión definitiva del poder por la vía electoral, con una arquitectura dual de Edmundo González como presidente electo del 28-J y Machado como candidata del ciclo siguiente.

La segunda: esa unidad opera en condiciones que el archivo opositor venezolano nunca antes había tenido. La transición existe. El Plan Rubio existe. El respaldo internacional —Estados Unidos, Unión Europea, varios gobiernos latinoamericanos— existe. La amnistía está produciendo retornos. Y al mismo tiempo, las fechas no existen. No hay calendario electoral publicado. No hay reconocimiento institucional venezolano de los resultados del 28-J. No hay reconstrucción del CNE como organismo electoral creíble. No hay reforma del Tribunal Supremo de Justicia. La transición opera en el campo del lenguaje político y de la coordinación internacional, pero todavía no opera en el campo del calendario institucional concreto.

La tercera: la lección del ciclo 2015-2018 —que la pieza siete del especial documenta— pesa sobre Panamá como advertencia silenciosa. La oposición ganó las urnas en 2015 y no logró convertir esa victoria en gobierno. La oposición ganó las urnas en 2024 y todavía no ha logrado convertir esa victoria en gobierno. La pregunta arqueológica que el especial deja abierta es si esta vez —con la captura de Maduro, con la transición tutelada, con el Plan Rubio, con la unidad consolidada en Panamá— la conversión de la victoria electoral en gobierno efectivo será posible. El archivo no anticipa respuestas. Pero registra que esta es la primera vez en veintiocho años que las condiciones materiales para esa conversión podrían existir.

Lo que viene después de Panamá lo escribirán los meses que siguen. Esta arqueología cierra aquí, con el especial llegando al punto en que el archivo deja de ser historia documentada y se vuelve presente abierto. Esa frontera —entre lo documentado y lo abierto— es el lugar exacto donde un periodismo de criterio tiene que pararse a escuchar antes de decir más.

Fuentes principales

  • La Prensa Panamá · El cónclave de la oposición venezolana en Panamá, el pacto que define la candidatura de María Corina Machado · 23 de mayo de 2026.
  • La Prensa Panamá · ¿Por qué María Corina Machado hará escala en Panamá y cuál será su agenda? · 19 de mayo de 2026.
  • Infobae · Machado se reúne con la oposición venezolana en Panamá y confirma su candidatura a unas próximas elecciones · 23 de mayo de 2026.
  • Infobae · María Corina Machado llegará a Panamá para reunirse con Mulino el 25 de mayo · 21 de mayo de 2026.
  • Infobae · Dirigentes opositores aprovechan la amnistía decretada por el chavismo para regresar a Venezuela · 26 de mayo de 2026.
  • El Nacional (Venezuela) · Presidente de Panamá y María Corina Machado coinciden en la urgencia de encauzar una solución democrática para Venezuela · 25 de mayo de 2026.
  • Vente Venezuela · María Corina desde Panamá: Tenemos un solo propósito: avanzar a la transición a través de elecciones libres · 23 de mayo de 2026.
  • Centroamérica 360 · Presidente de Panamá y María Corina Machado analizan salida democrática para Venezuela · 25 de mayo de 2026.
  • ABC Color · Alianza opositora venezolana visitará Panamá con Machado, para trabajar en la transición · 19 de mayo de 2026.
  • Cancillería de Panamá · cuenta oficial en X · cobertura del encuentro del 25 de mayo de 2026.
  • Archivo INCÍSOS · cobertura propia del especial Arqueología de la unidad opositora venezolana.
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Arqueología de la unidad opositora

2024: la designación de Edmundo, las actas, el exilio

Siete meses y medio entre la ratificación de la inhabilitación de María Corina Machado y el avión que llevó a Edmundo González Urrutia a España. En el medio: la inscripción in extremis de un candidato, la jornada electoral más documentada del siglo XXI venezolano y dos noches paralelas que ya no volvieron a converger. El año en que todo quedó probado y nada se resolvió.

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2024: Edmundo González, las actas y el exilio
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§ Especial · Pieza 5
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§ Arqueología · Pieza 5

2024: la designación de Edmundo, las actas, el exilio

Siete meses y medio entre la ratificación de la inhabilitación de María Corina Machado y el avión que llevó a Edmundo González Urrutia a España. En el medio: la inscripción in extremis de un candidato, la jornada electoral más documentada del siglo XXI venezolano y dos noches paralelas que ya no volvieron a converger. El año en que todo quedó probado y nada se resolvió.

QUÉ El ciclo electoral más disputado de la historia venezolana del siglo XXI: la designación de Corina Yoris y el bloqueo del CNE, la inscripción in extremis de Edmundo González Urrutia, las presidenciales del 28 de julio, la doble proclamación de resultados, las actas publicadas por la oposición, el exilio de Edmundo a España y la clandestinidad de Machado en Venezuela.
QUIÉN María Corina Machado, ganadora inhabilitada de la primaria de 2023. Corina Yoris, candidata sustituta bloqueada. Edmundo González Urrutia, embajador retirado, candidato inscrito en último minuto. Manuel Rosales, que inscribe por UNT como respaldo táctico y luego cede. Elvis Amoroso, presidente del CNE. Las potencias mediadoras: España, Países Bajos, Brasil, Colombia, México.
CUÁNDO Del 26 de enero de 2024 (ratificación de la inhabilitación de Machado por el TSJ) al 8 de septiembre de 2024 (exilio de Edmundo en España). Siete meses y medio de la disputa electoral más documentada del archivo venezolano.
DÓNDE El Consejo Nacional Electoral en Caracas como punto de bloqueo administrativo. Las embajadas de Países Bajos y España como refugio. Las mesas electorales del 28 de julio como territorio del cómputo paralelo. El portal resultadosconvzla.com como prueba documental.
POR QUÉ Porque el 28 de julio de 2024 produjo lo que ninguna otra elección venezolana había producido: dos proclamaciones de resultados con bases documentales distintas. El CNE proclamó a Maduro sin publicar actas; la oposición publicó el 84% de las actas mostrando a Edmundo González con 67%. Esa asimetría documental define la política venezolana desde entonces.
CÓMO Reconstrucción documental con cronología verificada, cifras oficiales y opositoras, y la lectura de cómo se construyó la doble proclamación que cerró el ciclo presidencial sin resolución.

El año en que todo quedó probado y nada se resolvió

Si el archivo opositor venezolano tiene un año en el que la oposición demostró su capacidad organizativa hasta el límite, y al mismo tiempo se topó con el límite estructural de lo que esa capacidad podía convertir en gobierno, ese año es 2024.

En siete meses y medio —del 26 de enero al 8 de septiembre— la oposición venezolana atravesó la inhabilitación de su candidata ganadora de la primaria, el bloqueo administrativo de su candidata sustituta, la inscripción in extremis de un tercer candidato, una campaña presidencial bajo persecución, una jornada electoral del 28 de julio con participación masiva, la publicación de actas de votación equivalente al 84% del cómputo nacional, una doble proclamación de resultados con bases documentales asimétricas, y el exilio de su candidato electo. La pieza siguiente del especial —Panamá 2026— solo puede leerse contra el fondo de esos siete meses y medio.

Esta pieza reconstruye la secuencia. Sin atajos. Porque en el ciclo de 2024, el detalle administrativo es la sustancia política, y la cronología precisa es lo único que sostiene la diferencia entre lo que pasó y lo que la conseja popular pueda decir que pasó.

26 de enero: la inhabilitación que ya no se levantaría

El 26 de enero de 2024, la Sala Político Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia ratificó la inhabilitación de María Corina Machado para ejercer cargos públicos por quince años. La medida originaria, de la Contraloría General de la República, era de junio de 2023: en pleno proceso de primarias opositoras, la Contraloría notificó a Machado de su inhabilitación bajo los artículos 105 de la Ley Orgánica de la Contraloría y 44 numeral 2 de la Ley Contra la Corrupción, alegando irregularidades administrativas en su gestión como diputada de la Asamblea Nacional electa en 2010.

La inhabilitación había sido suspendida en términos prácticos durante el proceso de primarias —el TSJ no había emitido pronunciamiento de fondo y la Comisión Nacional de Primaria había admitido la candidatura de Machado—. La ratificación del 26 de enero cerró esa ventana. Era el primer incumplimiento documentable del Acuerdo de Barbados firmado el 17 de octubre de 2023, en el que el gobierno se había comprometido a respetar el derecho de cada actor político a seleccionar su candidato. Machado había sido seleccionada el 22 de octubre de 2023 con el 92,35% del voto. La inhabilitación cerraba esa ruta.

Lo que ocurrió en los dos meses siguientes —febrero y marzo de 2024— fue una secuencia de movimientos que la conseja popular tiende a recordar mal. No fue una decisión de Machado de mantener su candidatura simbólicamente. Fue un proceso de negociación intensa, dentro y fuera de la Plataforma Unitaria Democrática, sobre quién podría sustituirla manteniendo el respaldo del 92,35% que había recibido. El nombre no podía ser cualquier dirigente partidista; tenía que ser una figura que la base opositora reconociera como legítima sustituta, no como traición al voto del 22 de octubre.

22 de marzo: el nombre de Corina Yoris

El 22 de marzo de 2024, en una conferencia de prensa en Caracas, María Corina Machado anunció que su sustituta para las presidenciales del 28 de julio sería Corina Yoris Villasana. Filósofa, doctora en Historia por la Universidad de Salamanca, profesora de la Universidad Católica Andrés Bello y de la Universidad Simón Bolívar, miembro de la Academia Nacional de la Lengua, ochenta años de edad, sin trayectoria política previa, miembro principal de la Comisión Nacional de Primaria que había organizado el proceso de 2023. Yoris no era una política convencional. Era una académica de prestigio universitario reconocido.

La designación fue producto de meses de deliberación interna y, en particular, de una semana intensa de consultas dentro de la PUD. El nombre fue acordado por unanimidad entre las organizaciones de la coalición. La elección de una figura sin trayectoria partidista, sin gestión pública previa y sin militancia en ningún partido buscaba precisamente eliminar argumentos institucionales para una nueva inhabilitación. Yoris no tenía historial administrativo del que la Contraloría pudiera derivar irregularidades; no había sido nunca funcionaria. Era una candidatura técnicamente blindada.

El lapso oficial de postulación abrió el jueves 21 de marzo y cerraba el lunes 25 de marzo. La PUD, con la tarjeta MUD y con la tarjeta UNT, tenía que ingresar al sistema automatizado del CNE para inscribir formalmente a Yoris. Y ahí empezó la operación de bloqueo.

Desde el viernes 22 de marzo, la PUD denunció públicamente que el CNE no entregaba las claves de validación para acceder al sistema de postulación. Las claves se otorgan a los responsables de las tarjetas electorales para que puedan ingresar al sistema y registrar al candidato. Sin esas claves, ningún partido puede postular. El sábado 23 de marzo, ya transcurridas 54 horas del inicio del lapso, Machado denunció en su cuenta de X «la maniobra en marcha para impedir la inscripción». El domingo 24, ya con 72 horas transcurridas, Voluntad Popular reiteró la denuncia. El lunes 25, último día del lapso, el CNE seguía sin entregar las claves de validación para Yoris.

Lo que ocurrió en las últimas horas del lunes 25 fue un movimiento dual. Por un lado, Manuel Rosales —gobernador del Zulia, líder de Un Nuevo Tiempo, partido que forma parte de la PUD pero que tiene tarjeta propia— inscribió su propia candidatura presidencial en la última hora del lapso. Por otro, ante la imposibilidad técnica de inscribir a Yoris, la PUD decidió inscribir provisionalmente a Edmundo González Urrutia usando la tarjeta MUD, en una prórroga de horas concedida por el CNE bajo presión internacional. Yoris no pudo ser inscrita.

Edmundo González: la solución de emergencia

Edmundo González Urrutia, embajador retirado de la diplomacia venezolana, fue inscrito como candidato provisional de la Plataforma Unitaria entre las horas finales del 25 de marzo y la madrugada del 26. Su perfil era una combinación de factores que ningún otro candidato disponible tenía en ese momento: trayectoria diplomática extensa que lo desvinculaba de la política partidista (embajador en Argelia 1991-1993, embajador en Argentina 1998-2002), edad serena que comunicaba estabilidad (74 años en marzo de 2024), antecedentes como enlace internacional de la MUD entre 2013 y 2015 que le daban familiaridad con los actores opositores sin ser él mismo dirigente partidista, y total ausencia de causas administrativas o judiciales abiertas en su contra que pudieran derivar en inhabilitación.

La inscripción de González Urrutia como candidato provisional el 25-26 de marzo era una solución técnica para no quedarse sin candidato bajo la tarjeta MUD mientras la PUD seguía buscando vías para inscribir a Yoris. La PUD mantuvo la doble posición durante semanas: González como candidato administrativamente inscrito, Yoris como candidata política preferida. Esa ambigüedad se resolvió a mediados de abril, cuando la PUD reconoció que la inscripción de Yoris ya no era posible y que el camino electoral debía construirse alrededor de González.

El 19 de abril de 2024, en una reunión interna de la PUD, las organizaciones de la coalición votaron por unanimidad convertir a Edmundo González en el candidato unitario definitivo. El 20 de abril, Manuel Rosales —que había inscrito su propia candidatura el 25 de marzo como respaldo táctico— renunció formalmente a su postulación y declaró su apoyo a González. El 23 de abril, en una prórroga de 72 horas concedida por el CNE, las tarjetas de UNT y del Movimiento por Venezuela sustituyeron formalmente la candidatura de Rosales por la de González. González quedaba inscrito con tres tarjetas: MUD, UNT y MPV.

Para entender lo que pasó en aquellos cuatro días —entre el 19 y el 23 de abril— hace falta registrar lo que la conseja popular suele desdibujar: la solución no fue automática. Hubo reuniones tensas entre los partidos. Hubo presión de María Corina Machado para mantener la candidatura de Yoris como referencia política aunque administrativamente no fuera posible. Hubo cálculo táctico de Manuel Rosales —cuya propia candidatura del 25 de marzo había sido leída por algunos sectores como movimiento de oportunidad antes que de respaldo—. Y hubo, sobre todo, la decisión final de la PUD de cerrar filas alrededor de González como única candidatura viable, con el respaldo público de Machado, de Capriles, de Guaidó. La unanimidad declarada por Omar Barboza, secretario general de la PUD, en la rueda de prensa del 20 de abril, fue el resultado de esa negociación, no su punto de partida.

La campaña: tres meses bajo presión sistemática

Entre la inscripción definitiva de González el 23 de abril y la elección del 28 de julio hubo tres meses de campaña. La oposición la condujo bajo presión sistemática del gobierno: detenciones de jefes de campaña, allanamientos de sedes, hostigamiento a equipos territoriales, bloqueos de actos públicos, censura mediática. Pero también con una capacidad de movilización que la conseja popular subestima por haber sido superada por los eventos posteriores.

El 4 de julio de 2024, González inició su campaña en Caracas con una caravana que estaba planificada para recorrer de Chacaíto a El Marqués. La movilización ciudadana fue tal que la caravana se convirtió en una marcha con decenas de miles de asistentes. María Corina Machado encabezó el acto junto a González. En las semanas siguientes hubo concentraciones masivas en Barinas, Maracaibo, Valencia, Maracay, San Cristóbal, Maturín, Barquisimeto. La participación venezolana en la campaña opositora de 2024 fue, por escala de movilización presencial, comparable solo a la del 2 de diciembre de 2007 y al revocatorio del 15 de agosto de 2004.

Mientras eso ocurría, la PUD construía algo más estructural y menos visible: un sistema descentralizado de monitoreo y verificación de actas que sería decisivo el 28 de julio. El sistema se llamó Comando con Venezuela, articulado por Vente Venezuela como organización principal y con apoyo técnico de redes universitarias, organizaciones civiles, y voluntarios formados en cada municipio. La metodología era simple en su concepto y exigente en su ejecución: ubicar un testigo opositor en cada mesa de votación; al cierre de la jornada, fotografiar el acta de escrutinio emitida por la máquina; transmitir la imagen a un centro de cómputo paralelo que totalizaba los resultados en tiempo real. El sistema replicaba, en menor escala, la metodología que organizaciones civiles latinoamericanas habían usado en países con sistemas electorales cuestionados desde fines de los años noventa.

Lo que el Comando con Venezuela construyó entre mayo y julio de 2024 fue, en términos técnicos, la arquitectura de verificación paralela más sofisticada que la oposición venezolana ha tenido en el siglo XXI. Y fue esa arquitectura la que produjo la prueba documental del 28 de julio.

28 de julio: la jornada y las dos noches

El domingo 28 de julio de 2024 fue, en términos de movilización electoral, uno de los días más significativos del archivo venezolano reciente. Las filas en los centros de votación comenzaron antes de las seis de la mañana en muchas ciudades. La participación fue masiva tanto en municipios opositores tradicionales como en zonas históricamente chavistas. El cierre formal de mesas era a las seis de la tarde; muchas mesas se mantuvieron abiertas hasta las nueve y las diez de la noche por la cantidad de votantes en cola.

Pasada la medianoche del domingo 28 al lunes 29, el cuadro de la elección venezolana se bifurcó en dos noches paralelas que ya no volverían a converger.

La noche del CNE. En la madrugada del lunes 29 de julio, Elvis Amoroso, presidente del Consejo Nacional Electoral, anunció oralmente, sin apoyo infográfico, sin actas publicadas, sin desglose por mesa de votación, los resultados de la elección. Con el 80% de las mesas escrutadas, según su anuncio: Nicolás Maduro 5.150.092 votos (51,20%) · Edmundo González 4.445.978 votos (44,2%) · otros candidatos 462.704 (4,6%). Amoroso calificó la tendencia como «contundente e irreversible» y proclamó a Maduro como ganador. El boletín final del 2 de agosto —también oral, también sin desglose por mesa— elevó el cómputo a 96,97% de las mesas, dando Maduro 6.408.844 (51,95%) y González 5.326.104 (43,18%). La normativa electoral venezolana exige que el boletín final vaya acompañado del desglose de resultados por mesa. El CNE nunca publicó ese desglose. Al día de cierre de esta pieza, casi dos años después, la página web del CNE permanece deshabilitada en lo que respecta a la publicación oficial de actas de 2024.

La noche del Comando con Venezuela. En paralelo, el equipo técnico de la oposición transmitía los resultados de las actas fotografiadas en cada mesa. Antes del amanecer del 29 de julio, María Corina Machado declaró públicamente que la oposición tenía pruebas de la victoria de Edmundo González. El 29 de julio lanzaron el portal resultadosconvzla.com —un sitio web que permite a cualquier ciudadano venezolano ingresar su número de cédula y verificar el resultado de su mesa específica con la imagen del acta original—. La oposición publicó las imágenes de aproximadamente el 84% de las actas de votación, equivalente a 24.532 actas sobre un universo de aproximadamente 30.000 mesas instaladas. Según el cómputo de esas actas: Edmundo González Urrutia obtuvo 7.443.584 votos (67%) · Nicolás Maduro obtuvo aproximadamente 3,3 millones de votos (30%). La diferencia con el resultado proclamado por el CNE era de aproximadamente once millones de votos en suma y de treinta y siete puntos porcentuales en distribución.

Lo decisivo aquí no es la diferencia numérica entre las dos noches. Es la diferencia documental. El CNE proclamó sin actas; el Comando con Venezuela publicó actas verificables. Esa asimetría documental es lo que convierte el 28 de julio de 2024 en un caso único del archivo electoral venezolano del siglo XXI: no fue una elección disputada por márgenes estrechos sin cómputo público —como el 14 de abril de 2013, cuando Capriles no reconoció a Maduro con diferencia de 1,5 puntos—. Fue una elección con un cómputo paralelo respaldado por documentos públicos verificables, frente a un cómputo oficial sin sustento documental publicado.

Agosto: la confirmación internacional

Lo que ocurrió en las semanas siguientes en la escena internacional definió el marco político del ciclo. Estados Unidos, por la vía del Secretario de Estado Antony Blinken, declaró que la «evidencia abrumadora» confirmaba a Edmundo González como vencedor. La Unión Europea, primero por declaraciones del Alto Representante Josep Borrell y luego por resolución del Parlamento Europeo del 19 de septiembre de 2024, reconoció a González como «presidente electo legítimo». Colombia y Brasil —los dos países latinoamericanos con gobiernos de izquierda que habían mantenido canales abiertos con el gobierno venezolano— exigieron al CNE la publicación de las actas. Argentina, Perú, Ecuador, Costa Rica, Uruguay y Panamá, entre otros, reconocieron directamente la victoria de González.

Frente a esto, el gobierno de Maduro adoptó dos respuestas paralelas. La primera fue judicial: el 22 de agosto de 2024, el Tribunal Supremo de Justicia ratificó la proclamación de Maduro sin haber visto las actas. La segunda fue represiva: detenciones masivas de manifestantes opositores —más de 2.000 personas detenidas en agosto, según organismos de derechos humanos venezolanos—, órdenes de captura contra dirigentes opositores, bloqueo a las embajadas extranjeras que daban refugio a militantes opositores. La Embajada de Argentina en Caracas fue sitiada entre julio y mayo de 2025 con seis dirigentes opositores refugiados dentro; el bloqueo se levantaría parcialmente en mayo de 2025 tras la fuga internacional de los refugiados.

8 de septiembre: el avión que salió de Maiquetía

El 8 de septiembre de 2024, Edmundo González Urrutia llegó a España en un avión de las Fuerzas Aéreas españolas. Había permanecido en la clandestinidad desde el 30 de julio, dos días después de la elección, refugiado primero en la Embajada de Países Bajos en Caracas hasta el 5 de septiembre, y luego en la Embajada de España los días previos a su salida del país. La operación de salida fue gestionada por el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, que mantenía canales con el gobierno chavista, y aprobada por el gobierno español de Pedro Sánchez.

La fórmula técnica de la salida fue un salvoconducto concedido por el gobierno venezolano «en aras de la tranquilidad y paz política», según el anuncio que hizo la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez en su cuenta de Instagram. La OEA calificó el episodio como caso de «exilio forzado». González llegó a España con su esposa Mercedes.

En el comunicado público que María Corina Machado emitió tras el anuncio del salvoconducto, calificó la salida como necesaria para «preservar su libertad, su integridad y su vida» ante las «amenazas, citaciones, orden de aprehensión e incluso los intentos de chantaje y de coacción» a las que había sido sometido el candidato electo. Machado, por su parte, había entrado en clandestinidad en territorio venezolano poco después de la elección, manteniendo apariciones públicas esporádicas hasta diciembre de 2024, cuando fue brevemente detenida tras una concentración pública en Caracas el 9 de enero de 2025.

Lo que el 28 de julio dejó probado

Lo que ocurrió entre el 28 de julio de 2024 y el 3 de enero de 2026 —la fecha en que las fuerzas estadounidenses capturarían a Maduro y Cilia Flores en Caracas, dando paso al rodrigato— pertenece al ciclo siguiente del archivo. Pero el balance del propio 28 de julio importa registrarlo en términos editoriales precisos, porque la conseja popular sobre lo que ocurrió aquel día tiende a desdibujar dos cosas.

Primero: el 28 de julio fue la elección venezolana más documentada del siglo XXI. No fue una elección sin pruebas, no fue una elección de denuncias subjetivas. Fue una elección en la que la oposición publicó el 84% de las actas en un portal verificable por número de cédula. Esa documentación pública existe, está respaldada por análisis técnicos independientes de medios y centros de investigación internacionales, y es citable como fuente primaria. Ningún ciclo electoral anterior del archivo opositor venezolano había producido una arquitectura de prueba documental semejante. Ni el revocatorio de 2004 —donde la oposición denunció fraude electrónico sin publicar el cómputo paralelo verificable—. Ni el 14 de abril de 2013 —donde Capriles denunció el resultado pero no exhibió un cómputo de actas en escala equivalente—. Aquí, el conteo paralelo existió, se publicó y se mantiene accesible.

Segundo: la asimetría documental del 28 de julio no se ha resuelto institucionalmente. El CNE no publicó las actas. El TSJ ratificó a Maduro sin haberlas visto. La transición política iniciada el 3 de enero de 2026 con la captura de Maduro y la asunción de Delcy Rodríguez como presidenta encargada no ha incluido todavía un pronunciamiento institucional venezolano sobre los resultados del 28 de julio. El reconocimiento internacional de Edmundo González como presidente electo —por parte de Estados Unidos, la Unión Europea, varios países latinoamericanos— existe en el plano externo, no en el plano del archivo institucional venezolano. La transición tutelada del rodrigato no ha publicado las actas. No ha auditado el cómputo. No ha entregado el desglose por mesa. Esa pregunta sigue abierta.

Y es esa pregunta abierta —¿qué hace una transición con una elección presidencial cuyos resultados verdaderos están probados documentalmente pero nunca fueron oficializados?— la que llega a la mesa de Ciudad de Panamá del 22 al 25 de mayo de 2026 sin contestar. La pieza siguiente del especial reconstruye lo que esa mesa intentó hacer con esa pregunta. Y por qué, en el momento de cierre de este especial, todavía no se sabe si lo logrará.

Fuentes principales

  • Wikipedia ES · Elecciones presidenciales de Venezuela de 2024 · Corina Yoris · Edmundo González.
  • WOLA · A un año de la elección presidencial del 28 de julio de 2024: la crisis venezolana · agosto de 2025.
  • Comando con Venezuela · resultadosconvzla.com · portal público de actas verificables.
  • CNN Español · cobertura completa del ciclo electoral 2024: inscripción de Yoris, transición a Edmundo, jornada del 28 de julio, exilio del 8 de septiembre.
  • France 24 · Nicolás Maduro vs. Edmundo González: cronología de una disputada posesión presidencial · 9 de enero de 2025.
  • El País · cobertura de la salida de Edmundo González a España.
  • Infobae · cobertura de la designación, la inscripción in extremis y el exilio.
  • Declaración del Alto Representante Josep Borrell (UE) · 8 de septiembre de 2024.
  • Resolución del Parlamento Europeo · 19 de septiembre de 2024 · reconocimiento de Edmundo González como presidente electo.
  • Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela · Ratificación del resultado de Maduro · 22 de agosto de 2024.
  • Archivo INCÍSOS · cobertura propia del especial Arqueología de la unidad opositora venezolana.
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Arqueología de la unidad opositora

El mapa de los nombres

La frase «son los mismos de siempre» se repite cada vez que la oposición venezolana vuelve a reunirse. Esta es la tabla cruzada de quién estuvo dónde, en cada plataforma unitaria, desde 1998 hasta la mesa de Panamá del 25 de mayo. Y el segundo mapa, el de los desplazamientos, muestra lo que la conseja borra.

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El mapa de los nombres — facciones opositoras venezolanas
INCÍSOS

§ Especial · Pieza 6
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§ Arqueología · Pieza 6

El mapa de los nombres

La frase «son los mismos de siempre» se repite cada vez que la oposición venezolana vuelve a reunirse. Esta es la tabla cruzada de quién estuvo dónde, en cada plataforma unitaria, desde 1998 hasta la mesa de Panamá del 25 de mayo. Y el segundo mapa, el de los desplazamientos, muestra lo que la conseja borra.

QUÉ INCÍSOS reconstruye, con verificación documental, quiénes han sido los actores visibles de las cinco grandes plataformas unitarias de la oposición venezolana entre 1998 y 2026.
QUIÉN Dieciocho nombres centrales y ocho casos de desplazamiento político: dirigentes, partidos y bloques de sociedad civil que han atravesado o roto el archivo unitario.
CUÁNDO Del bipartidismo que apoyó a Henrique Salas Römer en 1998 a la mesa de Panamá del 22 al 25 de mayo de 2026.
DÓNDE Caracas, Madrid, Lima, Doha, Washington, Ciudad de Panamá. Donde estuvo la mesa, estuvo el archivo.
POR QUÉ La conseja «son los mismos de siempre» merece examen, no aceptación automática. El mapa dice una cosa que la frase no permite ver.
CÓMO Tabla cruzada de 18 nombres por cinco mesas, complementada por una segunda tabla de ocho trayectorias en zigzag. Fuente: archivo INCÍSOS, verificación contra fuentes primarias.

La foto del sábado 23

El sábado 23 de mayo de 2026, en un salón de Ciudad de Panamá, María Corina Machado entró acompañada de una niña venezolana huérfana del Darién. Las primeras palabras fueron para ella. Después, las cámaras barrieron el resto de la mesa: Leopoldo López, recién llegado desde Madrid junto a Antonio Ledezma; Delsa Solórzano, Biagio Pilieri, Piero Maroun, Juan Pablo Guanipa, Roberto Enríquez, Juan Carlos Caldera, Adriana Pichardo, Andrea Tavares, Rodrigo Cabezas, Noel Álvarez. Edmundo González Urrutia participó por videollamada desde el exilio español. Esa fue la primera de tres reuniones en Panamá. El domingo 24 hubo una segunda con actores de corrientes distintas, no necesariamente miembros de la Plataforma Unitaria Democrática. El lunes 25 la delegación opositora se reunió con el presidente José Raúl Mulino en el Palacio de las Garzas.

Para quien lleva años mirando estas escenas desde la diáspora, la sensación es de déjà vu. Son los mismos de siempre, dice la frase que repite cada mes la audiencia hispana en Doral, en Madrid, en Houston. Y al mirar la foto del sábado 23, parece cierto. Hay siglas viejas: Copei, Voluntad Popular, Encuentro Ciudadano, Convergencia, Causa R. Hay nombres que vienen del decenio MUD. Hay una candidata electa cuyo proyecto se mide en años y no en titulares.

Pero la foto del sábado, leída sola, miente por omisión. Y la conseja, además, no tiene cómo ver la segunda reunión, la del domingo, que ocurrió bajo otra composición.

Cinco mesas, no una

Lo primero que el archivo deja claro es que en 28 años no ha habido una plataforma unitaria, sino cinco intentos sucesivos. Cada uno con su génesis, sus voceros, sus resultados y su desenlace. La frase «son los mismos de siempre» presupone una continuidad que la evidencia histórica no sostiene en términos institucionales.

La primera mesa, 1998. No fue una mesa. Fue una rendición. Cuando faltaban días para la elección presidencial del 6 de diciembre, los gobernadores opositores sobrevivientes a las regionales adelantadas del 8 de noviembre se movieron primero hacia Henrique Salas Römer. Acción Democrática retiró el respaldo a Luis Alfaro Ucero. COPEI retiró el respaldo a Irene Sáez. Los partidos llegaron a ratificar lo que el mapa territorial ya había decidido. La gente, mucho antes. No fue unidad: fue colapso del bipartidismo en cámara lenta, formalizado en cuatro días.

El primer vacío, 1999 y 2000. Sin mesa. Sin estructura. Sin discurso propio. La Constituyente, la nueva Constitución y la relegitimación de poderes ocurrieron con la oposición ausente como factor electoral. Lo que vino después no fue continuidad. Fue reconstrucción desde cero.

La segunda mesa, 2002-2005. La Coordinadora Democrática. Se constituyó oficialmente el 17 de octubre de 2002, pocos meses después de los hechos del 11 de abril —vacío de poder transitorio en el que el general Lucas Rincón anunció públicamente la renuncia de Hugo Chávez y el Tribunal Supremo de Justicia dictaminó en sentencia del 14 de agosto de 2002 que no hubo golpe de Estado—. La coordinó Enrique Mendoza, gobernador de Miranda por COPEI. Pero sus pilares no eran los partidos: eran Fedecámaras, la Confederación de Trabajadores de Venezuela y Gente del Petróleo. La sociedad civil sostuvo la coalición; los partidos llegaron a sumarse. AD entró en julio de 2002. La derrota del referendo revocatorio del 15 de agosto de 2004 quedó sin padre, hubo muertos en las protestas posteriores y la mesa se disolvió entre 2005 y 2007. Cuando una derrota no se asume y los resultados no se validan, todo lo construido se pierde y hay que empezar otra vez desde cero.

Un segundo vacío, 2005-2007. Manuel Rosales fue candidato único en 2006 por consenso, no por primarias. El acuerdo Borges-Petkoff-Rosales para primarias no se realizó. En 2007 los partidos opositores fueron casi invisibles. Quien ganó la elección decisiva del 2 de diciembre de 2007 contra la reforma constitucional de Chávez fue otro actor: el movimiento estudiantil surgido tras el cierre de RCTV el 27 de mayo. Yon Goicoechea, Freddy Guevara, Stalin González, Juan Guaidó, Miguel Pizarro, Juan Requesens, Gaby Arellano y Daniel Ceballos no eran cuadros partidistas. Eran una generación entera que entró al archivo opositor sin pertenecer a él.

La tercera mesa, 2008-2018. La Mesa de la Unidad Democrática. El Acuerdo de Unidad Nacional —documento programático entre partidos opositores propuesto por Luis Ignacio Planas (COPEI)— fue firmado el 23 de enero de 2008, día del aniversario cincuenta de la caída de Pérez Jiménez. Los firmantes incluyeron a Omar Barboza por Un Nuevo Tiempo, Víctor Bolívar por AD, Carlos Ocariz por Primero Justicia, Antonio Ledezma por Alianza Bravo Pueblo, Gabriel Puerta por Bandera Roja, Alfredo Catalán Shick por Proyecto Venezuela, Alfredo Ramos por La Causa Radical, José Antonio España y Nicolás Sosa por el MAS, y Rafael Venegas por Vanguardia Popular. El 27 de febrero se sumaron siete partidos más. Pero el Acuerdo era voluntad de unidad, no estructura. La Mesa de la Unidad Democrática propiamente dicha se gestó en reunión privada entre marzo y abril de 2009 y se presentó formalmente en el último trimestre de aquel mismo año. La fecha del 23-E 2008 funcionó después como acta de bautismo retrospectivo de la coalición. Su estructura operativa es de 2009. Ramón Guillermo Aveledo fue el primer secretario ejecutivo; Jesús «Chuo» Torrealba lo sustituyó el 23 de septiembre de 2014. Las parlamentarias del 26 de septiembre de 2010 fueron la primera prueba electoral seria de la MUD. Las primarias del 12 de febrero de 2012 produjeron a Henrique Capriles con el 64,33% de los votos. La AN electa en 2015 fue el último triunfo de la coalición como organización. El Tribunal Supremo de Justicia la inhabilitó el 26 de enero de 2018.

Un tercer vacío, 2018-2021. El Frente Amplio Venezuela Libre del 8 de marzo de 2018 sustituyó nominalmente a la MUD inhabilitada. El interinato de Juan Guaidó (enero 2019 a enero 2023) operó sobre la prórroga de la AN de 2015. Sin mesa real. Con un mapa de presiones internacionales y un debate interno fracturado.

La cuarta mesa, 2021. La Plataforma Unitaria Democrática. Lanzada por Juan Guaidó el 21 de abril de 2021. Reunió a AD, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo, Voluntad Popular, Movimiento por Venezuela, Encuentro Ciudadano, La Causa Radical, COPEI y Convergencia. Vente Venezuela, el partido de María Corina Machado, NUNCA formó parte de la PUD ni había sido parte de la MUD. Las primarias del 22 de octubre de 2023 fueron su primer logro mayor. El organismo convocante fue la Comisión Nacional de Primarias, autorizada por la PUD y abierta a candidatos de dentro y fuera de la coalición; Machado se inscribió como independiente externa, por Vente Venezuela. De los 13 candidatos inscritos, tres se retiraron antes del día de la votación: Henrique Capriles el 8 de octubre, Freddy Superlano y Roberto Enríquez el 13. Llegaron a la urna diez: María Corina Machado, Tamara Adrián, Gloria Pinho, Delsa Solórzano, Andrés Caleca, Andrés Velásquez, Carlos Prosperi, César Almeida, César Pérez Vivas y Luis Farías. Machado ganó con más del 90% de los votos. El 28 de julio de 2024 fue sustituida en la papeleta por Edmundo González Urrutia, inhabilitada por el sistema oficialista. Edmundo salió al exilio en España el 8 de septiembre de 2024.

La quinta mesa, 2026. La de Panamá. Tres reuniones sucesivas durante el fin de semana del 22 al 25 de mayo, con composiciones distintas. La primera articulación opositora con peso real después del exilio de Edmundo.

El mapa principal

Dieciocho nombres centrales. Cinco columnas. Una marca por cada presencia documentada como vocero, firmante o protagonista visible.

Mapa cruzado de 18 nombres por cinco mesas opositoras
Mapa cruzado · 18 nombres centrales en cinco mesas unitarias (1998-2026)

Lo primero que el mapa revela, leído en frío, es que ningún nombre aparece en las cinco mesas. La continuidad máxima es de cuatro mesas, y ese rango solo lo alcanzan unos pocos: Henry Ramos Allup, Henrique Capriles, Julio Borges, Manuel Rosales. Todos del decenio MUD-PUD, ninguno presente en 1998 con peso protagónico, ninguno —salvo Ramos Allup— firmando explícitamente el Acuerdo de Unidad Nacional de enero de 2008. Y de esos cuatro, ninguno está en Panamá 2026.

Los nombres que sí están en Panamá son cinco entre los dieciocho centrales: María Corina Machado, Leopoldo López, Antonio Ledezma, Delsa Solórzano, Roberto Enríquez, Biagio Pilieri. De ellos, solo Machado y Ledezma tienen presencia opositora documentada desde el período de la Coordinadora Democrática a comienzos del siglo. López entra al archivo en la MUD. Los demás —Solórzano, Enríquez, Pilieri— son del bloque MUD-PUD.

El mapa también revela una ruptura mayor entre 2008 y 2026 en los partidos de Puntofijo —del pacto que en 1958 firmaron AD, COPEI y URD en la casa que llevaba ese nombre, no de la ciudad falconiana de Punto Fijo. AD aparece con Ramos Allup en las tres mesas centrales (2002, 2008, 2021), pero ausente en Panamá. COPEI sobrevive con Roberto Enríquez como vocero residual. Los dos partidos que sostuvieron a Salas Römer en 1998 ya no son centro de la coalición opositora de 2026. Lo son por adhesión, no por liderazgo.

La generación 2007 —el grupo estudiantil del cierre de RCTV— entra al mapa en la MUD de 2008 y constituye el grueso de la dirigencia operativa de la PUD: Guaidó, Guevara, Stalin González, Pizarro. Casi ninguno está en Panamá 2026. Guaidó en el exilio, sin rol formal. Pizarro fuera del centro. Guevara con otra función. La generación que ganó la elección de 2007 contra Chávez sin ser partido, se hizo partido en la MUD y hoy está nuevamente fuera del centro de la mesa. Es uno de los patrones más extraños del archivo: aparece y desaparece en zigzag.

María Corina Machado y Leopoldo López son los únicos dos nombres del mapa con presencia en tres o más mesas que llegan a Panamá 2026. Esa es la verdadera continuidad larga del archivo, no la continuidad partidista que la conseja imagina. Y ambos son, históricamente, actores que ingresaron al sistema opositor desde fuera de los aparatos: Machado por la sociedad civil (Súmate) y luego por Vente Venezuela, partido que nunca formó parte ni de la MUD ni de la PUD; López por una ruptura interna en Primero Justicia que terminó fundando Voluntad Popular en 2009.

El segundo mapa: los desplazamientos

Si el primer mapa muestra dónde estuvo cada actor, el segundo muestra lo que la conseja borra: los movimientos por dentro del archivo. Trayectorias que cambian de campo. Cuadros que pasan de un proyecto a otro. Generaciones enteras que entran sin pertenecer y se quedan. Actores que parecían continuidad y eran ruptura.

Mapa de ocho trayectorias en zigzag
Mapa de desplazamientos · 8 trayectorias en zigzag

Tres casos merecen lectura en este punto.

Aristóbulo Istúriz y Pablo Medina. Ambos venían de la Causa R, el partido fundado por Alfredo Maneiro en 1971. En 1997 se rompieron y fundaron Patria Para Todos junto a Alí Rodríguez Araque. PPT apoyó a Chávez en 1998. Istúriz murió en 2021 como cuadro chavista activo. Medina hizo el zigzag completo: Causa R, PPT, chavismo, ruptura interna, regreso a la oposición. En 2012 fue precandidato presidencial por la MUD. La conseja «son los mismos de siempre» pierde nitidez cuando uno mira una trayectoria como la de Medina: cambio de campo dos veces en treinta años.

Andrea Tavares. En 2017 era dirigente de Alternativa 1 en Catia. En 2024 apareció como secretaria general nacional de La Causa R y, simultáneamente, como vocera del equipo político de María Corina Machado. En Panamá 2026 se sentó a la mesa como parte del Comando Con Venezuela. Una trayectoria que recorre dos décadas desde la dirigencia de base hasta la vocería del centro opositor, sin que su nombre aparezca en la mayoría de las coberturas anteriores a 2024. La conseja la borra completa: ni la veía antes ni la registra ahora como caso de desplazamiento.

Henri Falcón. Fue gobernador de Lara en 2008 elegido por el PSUV. Rompió con Chávez en 2010 e ingresó a la MUD por Un Nuevo Tiempo. En 2018 fue candidato presidencial sin respaldo MUD oficial: una segunda ruptura. Del chavismo a la oposición y luego a su propia disidencia. Es exactamente el tipo de actor que la conseja no puede explicar, porque su trayectoria contradice la idea misma de bloques estables.

A estos casos hay que sumar el de la sociedad civil de 2002. Súmate, Fedecámaras, la CTV, Gente del Petróleo: fueron los pilares de la Coordinadora Democrática. Su disolución entre 2005 y 2007 dejó un vacío que la MUD intentó llenar con partidos. La conseja borra un actor entero que dejó de existir: el bloque no partidista de sociedad civil organizada que entre 2002 y 2004 fue protagónico nunca se reconstituyó. Cuando uno dice «son los mismos de siempre», está pasando por alto que la oposición de la primera mitad del siglo no era la misma cosa que la oposición de la segunda mitad. La primera tenía cara sindical, gremial, civil. La segunda es exclusivamente partidista.

Lo que el archivo deja ver, leído de cerca

La tesis de la conseja es la continuidad: los mismos nombres, los mismos partidos, los mismos resultados. El archivo dice otra cosa.

Lo que el archivo dice es que hay continuidades reales pero menores. Machado y López, con presencia opositora desde la primera década del siglo. Ramos Allup como nexo entre AD y la coalición. Capriles, Borges y Rosales como ejes del decenio MUD. Cinco o seis nombres con permanencia documentada en tres o cuatro mesas. No dieciocho. No veinte. Cinco o seis, en una historia que tiene 28 años.

Lo que el archivo dice también es que hay rupturas mayores que la conseja no ve. El bipartidismo de Puntofijo no es el centro de la oposición desde hace más de una década. La sociedad civil organizada que sostuvo la Coordinadora de 2002 no existe ya como actor. La generación 2007 entró, se hizo partido y hoy está parcialmente fuera del centro. Los partidos chavistas o exchavistas (Causa R, PPT en sus dos alas, sectores que rompieron con Chávez entre 2007 y 2017) han atravesado el archivo en zigzag.

Y lo que el archivo dice, sobre todo, es que la oposición venezolana del siglo XXI no nace de la oposición del siglo XX. Hay una discontinuidad institucional real entre 1998 y 2002, y nuevas rupturas entre cada una de las mesas siguientes. Lo que sobrevive son personas y siglas, no estructuras ni proyectos.

Tres categorías en la mesa de Panamá

Quien mira la foto del sábado 23 encuentra, leído con el archivo encima, tres tipos de actores muy distintos:

Primero, los de continuidad larga. Machado y López. Dos nombres con presencia opositora desde la primera década del siglo. Núcleos propios —Vente Venezuela, Voluntad Popular— que crecieron desde fuera de los aparatos tradicionales. En el caso de Vente, también fuera de la MUD y de la PUD. Ledezma encaja parcialmente aquí, aunque su rol actual es de apoyo desde el exilio, no de centro.

Segundo, los de continuidad MUD-PUD. Solórzano, Enríquez, Pilieri, Guanipa. Vienen del decenio MUD pero no aparecen antes. Su trayectoria es de una mesa o dos, no de cuatro o cinco.

Tercero, los nuevos del 2024. Magalli Meda, Andrea Tavares, Piero Maroun, Adriana Pichardo, Juan Carlos Caldera, Rodrigo Cabezas, Noel Álvarez, Deyalitza Aray. Figuras que crecen en la fase de campaña presidencial, recopilación de actas, clandestinidad y exilio. Algunos llevaban años en el ruedo, pero entraron al centro opositor recién en 2024. Es la nueva camada operativa que sostiene la mesa de Panamá.

Y, fuera de la foto del sábado, una cuarta capa: los actores que se sentaron el domingo 24 sin pertenecer a la PUD. Esa reunión es, en sí misma, una respuesta al «son los mismos de siempre»: la articulación de Panamá ya admitió en su propio formato que la mesa unitaria de 2026 no podía agotarse en quienes ya estaban dentro del archivo.

Cuatro capas. No una. La conseja, que homologa a todos como «los mismos», pierde justamente lo que vale mirar: que la mesa de Panamá tiene cuatro composiciones distintas conviviendo en el mismo fin de semana.

Lo que la frase no permite preguntar

Cuando se dice «son los mismos de siempre», se borra de una vez: que el bipartidismo que sostuvo a Salas Römer en 1998 dejó de ser centro hace dos décadas; que la Coordinadora Democrática de 2002 nació desde fuera de los partidos y se disolvió sin sucesión; que la MUD duró diez años, produjo un candidato unitario en 2012 con dos millones de votantes, ganó la AN en 2015 y fue inhabilitada por el TSJ en 2018; que la generación 2007 ya recorrió un ciclo completo: entró sin partido, se hizo partido, fue dirigencia y hoy está parcialmente fuera; que Machado, sin que Vente Venezuela haya formado parte jamás de la MUD ni de la PUD, terminó ganando las primarias convocadas por la Comisión Nacional de Primarias en 2023 como candidata independiente externa, con más del 90% de los votos; que Tavares, Meda, Aray, Maroun, Caldera y otros son nombres nuevos en el centro, no en el ruedo: tienen trayectorias previas, pero el archivo unitario no las registra antes de 2024; y que la mesa de Panamá ya incluyó, el domingo 24, una composición distinta a la que se ve en la foto del sábado.

Lo que la frase no permite preguntar es lo más importante: ¿por qué el archivo se reorganiza cada vez que pierde una elección que no asume? ¿Por qué la unidad opositora venezolana no es una línea recta, sino un proceso de cinco arranques sucesivos? ¿Qué del país, del régimen y de la propia oposición explica que no haya una sola plataforma desde 1998 sino cinco?

Esas preguntas no las contesta este mapa. Las contestan, en parte, las piezas que vienen.

Fuentes principales

  • Archivo INCÍSOS · cobertura del especial La cara B de la transición y de la mesa de Panamá del 22 al 25 de mayo de 2026.
  • Poderopedia Venezuela · perfiles de La Causa R, Andrés Velásquez, Pablo Medina, Enrique Mendoza.
  • Wikipedia ES · Mesa de la Unidad Democrática, Plataforma Unitaria, Elecciones primarias de la Plataforma Unitaria de 2023, La Causa Radical.
  • France 24 ES · ¿Cómo logra la oposición de Venezuela realizar sus primeras elecciones en 11 años?, 22 de octubre de 2023.
  • CNN en Español · cobertura de primarias del 22 de octubre de 2023.
  • Efecto Cocuyo · Roberto Enríquez también renuncia a su candidatura a las primarias, 13 de octubre de 2023; Especial electoral con Andrea Tavares y Andrés Caleca, 25 de julio de 2024.
  • Nuevos Papeles · Dirigentes opositores, de la clandestinidad a la vida pública en Venezuela, 16 de febrero de 2026.
  • El País · Venezuela, el día después del 30-J: más cerca de Cuba, más lejos del mundo, 29 de julio de 2017.
  • El Carabobeño · Cumbre en Panamá: la oposición venezolana redefine su estrategia, 23 de mayo de 2026.
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Arqueología de la unidad opositora

La fractura de 2025

El mapa de los nombres muestra a Henrique Capriles, Henry Ramos Allup, Julio Borges y Manuel Rosales ausentes de la mesa de Panamá del 22 al 25 de mayo. La pieza anterior dejó la ausencia como dato. Esta cuenta por qué. El 25 de mayo de 2025 hubo parlamentarias en Venezuela. La PUD llamó a no participar. Otros opositores decidieron lo contrario. El CNE no publicó actas mesa por mesa. Las curules fueron adjudicadas sin cómputo verificable. Un año después, esa fractura es la que explica quién no l

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La fractura de 2025 en la oposición venezolana
INCÍSOS

§ Especial · Pieza 6.5
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§ Arqueología · Pieza 6.5

La fractura de 2025

El mapa de los nombres muestra a Henrique Capriles, Henry Ramos Allup, Julio Borges y Manuel Rosales ausentes de la mesa de Panamá del 22 al 25 de mayo. La pieza anterior dejó la ausencia como dato. Esta cuenta por qué. El 25 de mayo de 2025 hubo parlamentarias en Venezuela. La PUD llamó a no participar. Otros opositores decidieron lo contrario. El CNE no publicó actas mesa por mesa. Las curules fueron adjudicadas sin cómputo verificable. Un año después, esa fractura es la que explica quién no llegó a Panamá.

QUÉ INCÍSOS reconstruye la fractura editorial mayor del proceso opositor venezolano: la decisión de un sector de participar en las parlamentarias del 25 de mayo de 2025 contra el llamado al no voto de la PUD. El CNE no publicó actas mesa por mesa: las curules fueron adjudicadas sin cómputo verificable.
QUIÉN Henrique Capriles, Un Nuevo Tiempo, Manuel Rosales, Tomás Guanipa, Henri Falcón, Stalin González, Antonio Ecarri Bolívar y Antonio Ecarri Angola, y la Red Decide, en un lado. La PUD, María Corina Machado y Vente Venezuela, en el otro. Primero Justicia, expulsando a Capriles y Guanipa.
CUÁNDO Del 2 de abril de 2025 al 25 de mayo de 2025, y de allí al 5 de enero de 2026, instalación de la nueva Asamblea Nacional.
DÓNDE Caracas, Maracaibo, Valencia y el resto de Venezuela. La fractura no fue de exilio: ocurrió dentro del país.
POR QUÉ La fractura explica la composición específica de la mesa de Panamá: quién está, quién no, y qué decisión política los separó. Y el dato sin actas redefine los términos de la discusión.
CÓMO Cronología verificada. Citas con atribución sólida. Cifras oficiales contrastadas con análisis independientes que muestran la ausencia de cómputo público.

El dato que la foto del sábado no muestra

El mapa de los nombres del especial dejó algo planteado sin resolver. La tabla principal marca a Henrique Capriles con presencia en cuatro mesas opositoras —2002, 2008, 2021— y vacía en la columna de Panamá 2026. A Henry Ramos Allup, con la misma trayectoria, también vacía. A Manuel Rosales, igual. A Julio Borges, igual.

La ausencia no es por exilio. No es por inhabilitación. No es por desplazamiento ideológico. Capriles está en Caracas. Rosales gobierna el Zulia. Stalin González y Tomás Guanipa están activos en la vida política venezolana. Borges sigue siendo voz pública desde el exterior. Y sin embargo, ninguno se sentó en el salón de Ciudad de Panamá el sábado 23 de mayo de 2026.

Falta una explicación. Esta pieza la entrega.

El 25 de mayo de 2025

Un año antes de la mesa de Panamá, el domingo 25 de mayo de 2025, Venezuela realizó elecciones parlamentarias y regionales. Se elegían 285 diputados de la Asamblea Nacional y 24 gobernaciones. El proceso ocurrió diez meses después de las presidenciales del 28 de julio de 2024, en las que Edmundo González Urrutia fue proclamado ganador por la oposición sobre la base de las actas recopiladas por su comando, y Nicolás Maduro fue proclamado vencedor por el Consejo Nacional Electoral oficialista.

La Plataforma Unitaria Democrática llamó a no participar. Su argumento se sintetizó en una frase de María Corina Machado, publicada en X días antes: «Cuando es SÍ, es SÍ. Cuando es NO es NO». Para la PUD, votar en las parlamentarias bajo el sistema electoral cuestionado significaba blanquear los resultados del 28 de julio de 2024 y aceptar como interlocutor a un organismo que la oposición no reconocía.

Un sector opositor importante decidió lo contrario.

La Red Decide

El 2 de abril de 2025 se presentó públicamente la Red Defensa Ciudadana de la Democracia, conocida como Red Decide. Sus voceros principales fueron Henrique Capriles, Jesús «Chúo» Torrealba —exsecretario ejecutivo de la MUD entre 2014 y 2018—, Henri Falcón, Tomás Guanipa, Andrés Caleca —precandidato en las primarias del 22 de octubre de 2023— y Vladimir Villegas. Se sumaron Manuel Rosales como gobernador del Zulia y Antonio Ecarri, presidente de la Alianza del Lápiz.

El argumento de la Red se condensó en una declaración pública: la participación electoral como «herramienta de resistencia democrática», en oposición a las sanciones económicas internacionales y al boicot electoral. La frase de Capriles que lo resumió quedó registrada el 14 de abril de 2025 en un audio difundido por su canal de WhatsApp: «Yo creo que la oposición tiene que estar en cualquier espacio. ¿Qué es mejor? Tener voz y luchar dentro del Parlamento o, como hemos hecho en otras ocasiones, retirarnos del proceso electoral y dejarle en su totalidad el Parlamento al Gobierno».

Las dos posiciones tienen lógica interna. Las dos pueden argumentarse sin deshonestidad. Y las dos son irreconciliables.

Lo que pasó en los partidos

La fractura no fue solo entre la PUD y un sector externo. Cruzó por dentro de los partidos del archivo unitario.

Primero Justicia —el partido fundado por Julio Borges, Henrique Capriles, Leopoldo López y otros en el año 2000, y que llevó a Capriles a las primarias de 2012 con 1,9 millones de votantes— resolvió no participar. El 14 de abril de 2025, horas después de conocerse la postulación de Capriles a la lista de Un Nuevo Tiempo y la de Tomás Guanipa a la gobernación de Miranda por la misma alianza, la dirección de PJ emitió un comunicado: «Primero Justicia rechaza las negociaciones con la dictadura que habilitaron a Capriles y Guanipa y les otorgaron una nueva tarjeta, traicionando la unidad y el mandato popular». Esa misma tarde, PJ expulsó formalmente a Henrique Capriles, Tomás Guanipa y Juan Requesens.

La habilitación es el punto sensible. Capriles había sido inhabilitado por la Contraloría General de la República en 2017 para ejercer cargos públicos hasta 2032, decisión ratificada por el Tribunal Supremo en 2024. En febrero de 2025, sin proceso público, su inhabilitación quedó levantada. La de Guanipa, también. Andrés Velásquez —de La Causa R, dentro del bloque PUD— formuló en X una pregunta que muchos venezolanos repitieron: «Que el país se pregunte qué ocurrió para que Capriles y Guanipa puedan participar y otros no, como Simón Calzadilla del MPV, inhabilitado y sin tarjeta». La pregunta quedó sin respuesta pública.

Un Nuevo Tiempo —partido de Manuel Rosales, fundado en 1999 desde una disidencia de Acción Democrática— resolvió participar. Postuló 62 candidatos a la Asamblea Nacional encabezados por Capriles, Luis Emilio Rondón, Stalin González, Tomás Guanipa, Henri Falcón, Pablo Pérez, Felipe Mujica (del MAS), Luis Florido. La alianza UNT–Unión y Cambio (Única) compitió formalmente bajo esa estructura conjunta.

Acción Democrática se dividió. El sector controlado por Bernabé Gutiérrez —resultado de una intervención judicial chavista al partido en 2020— participó dentro de la Alianza Democrática junto a Timoteo Zambrano, Luis Parra y José Brito. El AD vinculado a Henry Ramos Allup —reconocido por la PUD— no participó.

Alianza del Lápiz participó con candidatos propios. El partido es liderado por Antonio Ecarri Bolívar, exembajador de Juan Guaidó en España. El 11 de abril de 2025, semanas antes de la elección, Ecarri Bolívar fue inhabilitado por el régimen e imputado por «traición a la patria, usurpación de funciones, simulación de hecho punible y prevaricación». La lista de candidatos a diputado por Lápiz fue encabezada por Antonio Ecarri Angola —hijo del presidente del partido y figura política con trayectoria propia—. Angola fue precandidato en las primarias de la MUD en 2012 para la alcaldía de Caracas, impugnó los resultados de aquel proceso y salió de la coalición; en 2024 fue candidato presidencial por Alianza del Lápiz. Su participación en las parlamentarias de 2025 repite, trece años después, el patrón de 2012: postularse bajo una decisión colectiva opositora, romper con ella, y mantener proyecto electoral propio. Lápiz obtuvo un escaño.

El resultado del 25 de mayo: adjudicaciones sin actas

Aquí, antes de las cifras, hay que registrar lo que ocurrió con el proceso mismo.

Dos días antes de la elección, el viernes 23 de mayo, el rector del CNE Conrado Pérez Briceño confirmó la eliminación del código QR de las actas electorales. Sostuvo que el QR «no era una obligación legal y fue una disposición oficiosa del CNE en el pasado», y que esos códigos «fueron utilizadas para trampear elecciones». El ingeniero venezolano Giuseppe Gangi —desarrollador del sistema que en julio de 2024 permitió a la oposición digitalizar y publicar las actas del 28 de julio— contradijo esa lectura: el QR había sido la herramienta material para verificar el voto mesa por mesa.

Entre el 22 y el 24 de mayo, fueron detenidos al menos 70 opositores. La confirmación pública la dio el propio Diosdado Cabello, vicepresidente del PSUV y ministro del Interior. El periódico El País lo registró el 24 de mayo bajo el titular «Una oleada de arrestos de opositores marca las elecciones parlamentarias y regionales en Venezuela».

El CNE no publicó resultados mesa por mesa. Ninguno. No hubo conteo público disponible, no hubo actas verificables, no hubo cómputo desagregado por circuito. Las cifras que circulan provienen exclusivamente del primer boletín leído por el rector Carlos Quintero la noche del 25 de mayo y de los anuncios posteriores del presidente del CNE Elvis Amoroso y del presidente de la Asamblea Nacional Jorge Rodríguez. Las propias cifras se contradicen entre sí: el primer boletín habló de 42,63% de participación con 9.159.340 votos; el medio Razón Pública, cruzando los porcentajes oficiales con el Registro Electoral Permanente de 21.485.669 personas y el 93% de actas escrutadas, calculó una participación real de 25,63% con 5.507.324 votos. La distancia entre ambas cifras —3.652.016 votos— no fue conciliada por el CNE.

Lo que esto significa, en términos políticos, es directo: ningún diputado del nuevo parlamento puede demostrar cuántos votos sacó, cómo se distribuyeron las curules, ni qué método se aplicó. Ni los 252 oficialistas ni los 29 opositores. La adjudicación fue directa, sin acta verificable. Exactamente el mismo procedimiento que se aplicó el 28 de julio de 2024 en las presidenciales.

Con esa salvedad, las cifras que circularon son las siguientes:

El Gran Polo Patriótico, encabezado por el PSUV, fue proclamado con 33 de los 50 escaños de lista nacional y 5.024.475 votos (83,42% del total). La oposición participante obtuvo, según el balance del propio Jorge Rodríguez, 29 escaños: Alianza Democrática con 13 diputados y 344.422 votos (6,25%); UNT–Única con 11 diputados y 285.501 votos (5,18%); Fuerza Vecinal con 4 diputados y 141.566 votos (2,57%); Alianza del Lápiz, 1 diputado, Antonio Ecarri Angola.

Veintinueve escaños sobre 285. Diez por ciento del nuevo parlamento. Sin mayoría, sin capacidad de obstrucción institucional, y sin acta para sostener cada uno de esos escaños frente a una contestación pública.

El 5 de enero de 2026, los diputados de UNT–Única acudieron a la sesión de instalación del nuevo período legislativo de la Asamblea Nacional. Capriles dijo en la entrada: «La Asamblea Nacional debe ser el espacio del debate democrático y de las soluciones que Venezuela necesita con urgencia. Nosotros estamos aquí para eso, para poner la política al servicio de la gente, para tender puentes y abrir un camino de ley, justicia y reencuentro nacional».

La PUD no reconoció ese parlamento. Y desde el 5 de enero de 2026 hasta la mesa de Panamá del 23 de mayo, Capriles y los suyos llevaban cuatro meses y medio ejerciendo como diputados en un cuerpo legislativo que la coalición opositora dominante considera ilegítimo.

Esa es la razón concreta por la que Capriles no estuvo en el salón del sábado 23.

Las dos posiciones, sin veredicto

Toca formular las dos lógicas con criterio.

La línea participacionista sostiene que ocupar todo espacio institucional disponible es una obligación política, no una concesión al régimen. Argumenta que el boicot electoral de 2020 produjo una Asamblea sin oposición efectiva durante cinco años, que la única manera de evitar que se repita es presentar candidatos, y que la presencia de voces opositoras en el parlamento —aunque sea con once o trece diputados— preserva canales de denuncia, de control internacional y de capilaridad política local. Para esta posición, la abstención produce el efecto que se propone evitar: dejar al chavismo gobernando solo. La frase de Capriles del 14 de abril de 2025 es la formulación más nítida del argumento.

La línea no participacionista sostiene que participar bajo un sistema electoral que la propia oposición no reconoce —porque las actas del 28 de julio de 2024 demostraron, según su lectura, un fraude sistémico— equivale a legitimar ese sistema. Argumenta que la habilitación de Capriles y Guanipa, tras años de inhabilitación, sugiere un acuerdo no transparente entre esos dirigentes y el régimen. Para esta posición, el costo simbólico de votar es mayor que el beneficio institucional de tener once diputados sin poder real.

Las dos posiciones se sostienen políticamente. Pero hay una asimetría material que la pieza no puede dejar de registrar.

Las dos posiciones no enfrentaron el mismo objeto. La línea participacionista decidió ir a una elección. La línea no participacionista decidió no ir a esa misma elección. Pero el 25 de mayo de 2025 no hubo, en términos verificables, una elección computable: no hubo código QR en las actas, no hubo publicación mesa por mesa, no hubo conciliación de las cifras oficiales contradictorias, hubo más de setenta detenciones de opositores en los tres días previos. Hubo una jornada de votación, hubo proclamación de diputados por adjudicación directa, y hubo once diputados de UNT–Única, trece de la Alianza Democrática, cuatro de Fuerza Vecinal y uno de Lápiz que aceptaron escaños sin acta que los respalde.

Esa asimetría es el dato que el especial no puede esquivar. Las dos posiciones tenían lógica política propia antes del 25 de mayo. Después del 25 de mayo, una de las dos posiciones se sostiene sobre un acto electoral con cómputo público y la otra se sostiene sobre un acto electoral sin él. La pregunta no es cuál de las dos tiene razón en términos morales. La pregunta es cuál de las dos puede explicar materialmente lo que pasó.

INCÍSOS no entrega un veredicto. Pero registra un patrón que el especial entero ha venido construyendo: la historia opositora venezolana del siglo XXI tiene cinco arranques sucesivos porque las derrotas no se asumieron, y las derrotas no se asumieron, en buena medida, porque no hubo derrotas validadas con cómputo público. El revocatorio de 2004 sin actas completas. La reforma constitucional de 2007, validada como triunfo del «No» pero sin reconocimiento político del oficialismo. Las parlamentarias de 2020 boicoteadas. Las presidenciales del 28 de julio de 2024 con doble proclamación. Las parlamentarias del 25 de mayo de 2025 sin actas publicadas. El patrón no es accidente: es la condición sobre la cual la unidad opositora venezolana se reorganiza una y otra vez.

Cada lector responderá. El especial solo entrega la información.

Lo que la fractura significa para Panamá

La mesa de Panamá del 22 al 25 de mayo de 2026 fue, entre otras cosas, una mesa construida sobre la decisión de no participar en las parlamentarias de 2025. Ese es el cemento implícito del bloque PUD que llegó al Palacio de las Garzas: la coalición ratificó internamente, durante todo 2025, que no reconocería resultados electorales obtenidos bajo el sistema oficialista. Quien participó, salió. Quien sostuvo el no voto, se quedó.

Eso explica la ausencia de Capriles, Borges, Rosales, Ramos Allup en la foto del sábado 23. Explica la presencia, en cambio, de Andrés Velásquez por Causa R —el primer dirigente del bloque PUD en señalar públicamente las contradicciones de la habilitación de Capriles—. Explica también la presencia de Andrea Tavares por Causa R, como vocera del Comando Con Venezuela y del centro Machado. Y explica la ausencia total de la Alianza del Lápiz.

La pieza 6 del especial mostraba el patrón histórico. Esta pieza muestra la decisión política reciente que reordenó la mesa. Sin esta pieza, la ausencia de Capriles en Panamá podría leerse como un detalle. Con esta pieza, esa ausencia es un dato editorial: la fractura de mayo de 2025 redibujó el archivo opositor venezolano y produjo la composición que el mundo vio el sábado 23 de mayo de 2026.

Una pregunta que sigue abierta

¿Qué pasa el día en que la Red Decide y la PUD vuelvan a sentarse a la misma mesa? ¿Es posible? ¿En qué condiciones?

La conseja «son los mismos de siempre» pierde nitidez también aquí. Porque uno de los efectos invisibles de la fractura del 25 de mayo de 2025 es que redujo el espacio de la oposición unitaria. No es solo que faltan nombres. Es que la mesa de Panamá ya no representa al 100% del archivo opositor venezolano: representa a la fracción de ese archivo que mantuvo la línea del no voto. Y esa fracción, sostenida por el peso de las actas del 28 de julio de 2024, es la que articula el proceso visible en mayo de 2026.

Pero la historia no terminó. Y la pregunta sobre cómo se reconstruye —si es que se reconstruye— una unidad que vuelva a abarcar a Capriles, a Rosales, a Ramos Allup, a Borges, sigue abierta. La respuesta no la da este mapa. La dan las decisiones que vienen.

Fuentes principales

  • El Pitazo · Henrique Capriles y Tomás Guanipa lideran postulaciones de UNT a la Asamblea Nacional, 14 de abril de 2025.
  • El Espectador · Primero Justicia expulsa a Henrique Capriles, Tomás Guanipa y Juan Requesens, 14 de abril de 2025.
  • Tal Cual · Henrique Capriles encabeza lista nacional de candidatos de UNT, 15 de abril de 2025.
  • El Clarín Web · Resultados elecciones parlamentarias Venezuela 2025, 27 de mayo de 2025.
  • Efecto Cocuyo · Qué margen de maniobra tendrán opositores en la AN, 28 de mayo de 2025.
  • Razón Pública · Las nuevas elecciones en Venezuela, 9 de junio de 2025.
  • El País · Una oleada de arrestos de opositores marca las elecciones parlamentarias y regionales en Venezuela, 24 de mayo de 2025.
  • Infobae · Persecución en Venezuela: Diosdado Cabello confirmó la detención de más de 70 opositores, 23 de mayo de 2025.
  • El Comercio · Resultados de las Elecciones parlamentarias y regionales en Venezuela 2025, 26 de mayo de 2025.
  • Resumen Latinoamericano · Venezuela: Elecciones regionales y parlamentarias, 15 de mayo de 2025.
  • Caraota Digital · Capriles, Stalin González y Tomás Guanipa acudieron a la AN, 5 de enero de 2026.
  • Súmate · Reporte Elecciones Parlamentarias y Regionales 2025, 20 de abril de 2025.
  • Wikipedia ES · Elecciones parlamentarias de Venezuela de 2025, Elecciones regionales de Venezuela de 2025, Alianza del Lápiz.
  • Declaración pública del rector del CNE Conrado Pérez Briceño sobre eliminación del código QR, 23 de mayo de 2025.
  • Archivo INCÍSOS · cobertura propia del especial La cara B de la transición y de la mesa de Panamá del 22 al 25 de mayo de 2026.
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