Política
El expediente Plus Ultra avanza: lo que dejó sobre la mesa el martes 26 de mayo
El expediente Plus Ultra incorporó este martes 26 tres frentes nuevos. Una reunión Zapatero-Escrivá-SEPI bajo escrutinio judicial, los correos del expresidente autorizados para análisis, y un puente formal con el caso Koldo. Lo que esto significa para la lectura de la transición venezolana actual.
El expediente del caso Plus Ultra acumuló en 24 horas tres movimientos relevantes. El juez José Luis Calama reclamó a la UCO los mensajes que probarían una reunión entre Zapatero, el entonces ministro José Luis Escrivá y el entonces presidente de la SEPI en septiembre de 2020, en plena negociación del rescate. La Audiencia Nacional autorizó a la UDEF el acceso íntegro al correo electrónico oficial del expresidente desde marzo de 2020. Y un informe policial confirmó que la trama Plus Ultra y la trama del caso Koldo compartieron al menos un nexo operativo. Los tres frentes apuntan en la misma dirección.
Las claves
| Qué | Tres movimientos judiciales y policiales en el caso Plus Ultra documentados al cierre del martes 26 de mayo de 2026. |
| Quién | Juez José Luis Calama (Audiencia Nacional); UDEF (Policía Nacional); UCO (Guardia Civil); José Luis Rodríguez Zapatero como investigado; José Luis Escrivá, Bartolomé Lora, José Luis Ábalos, Koldo García, Víctor de Aldama como nombres del entorno. |
| Cuándo | Decisiones judiciales y policiales conocidas entre el lunes 25 y el martes 26 de mayo de 2026. Hechos investigados: desde marzo de 2020 hasta julio de 2021. |
| Dónde | Madrid (Audiencia Nacional, instrucción). Conexiones venezolanas identificadas por la UDEF en el expediente. |
| Por qué | Porque la trazabilidad institucional del rescate y de la red de influencias afecta directamente a la lectura de la transición tutelada en Venezuela, donde Zapatero sigue siendo interlocutor cercano de Delcy Rodríguez. |
| Cómo | Mediante el avance simultáneo de tres líneas de investigación: trazabilidad de reuniones con responsables públicos, acceso a comunicaciones electrónicas, y conexión con expedientes paralelos. |
Lo que ocurrió en 24 horas
El expediente Plus Ultra sumó tres frentes en menos de un día. El primero, conocido el martes 26 de mayo a través de Vozpópuli, es un oficio del juez José Luis Calama del 9 de marzo en el que reclamó a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil los mensajes que documentarían una reunión entre Zapatero, el entonces ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones José Luis Escrivá, y el entonces presidente de la SEPI, Bartolomé Lora. La reunión, según los mensajes intercambiados el 7 de septiembre de 2020 entre Koldo García y un ex alto cargo de Transportes —captura que Koldo envió a Víctor de Aldama—, habría ocurrido en plena negociación del rescate público de la aerolínea.
El segundo movimiento, conocido el lunes 25, es la autorización judicial a la UDEF para acceder al correo electrónico oficial de Zapatero y de sus hijas, gestionado a través del proveedor Acens Technologies SLU. El periodo cubierto va desde el 20 de marzo de 2020 a la actualidad. El juez Calama justificó la medida en que el análisis de los correos puede aportar pruebas directas que hasta ahora no han aparecido de forma concluyente en el sumario.
El tercer movimiento, publicado por Infobae el martes 26, es la documentación de un nexo operativo entre la trama Plus Ultra y la trama del caso Koldo. Miguel Palomero, abogado que aparece en ambos expedientes, sería el punto de conexión. La UDEF formaliza la idea de «dos vías» para acceder al rescate público durante la pandemia: la vía Ábalos-Koldo y la vía Zapatero. Según el informe, los directivos de Plus Ultra describieron al expresidente con una frase: «Es pro Sánchez y pro Maduro».
La conexión venezolana del expediente
Para la lectura desde un medio hispano nacional como INCÍSOS, lo más relevante del informe UDEF no son los nombres españoles. Es la arquitectura. La «vía Zapatero» descrita por la UDEF tiene tres eslabones identificables. Ramón Gordils, vinculado a la directiva de la aerolínea, contactaba con Manuel Fajardo, identificado por la UDEF como «la conexión venezolana de la trama». Fajardo conectaba con Julio Martínez Martínez, empresario español y amigo personal de Zapatero, descrito por el juez Calama como «lugarteniente principal y figura visible» del entramado.
Esto no es un detalle decorativo. Es la cartografía concreta de un puente entre Caracas y Madrid construido durante años, con presencia operativa en el rescate público de una aerolínea española, y con interlocutores que hoy siguen activos en otra negociación de mayor escala: la transición tutelada que el Plan Rubio gestiona con Delcy Rodríguez como presidenta encargada.
Por qué importa para el hispano en EE.UU.
La conexión es directa. Zapatero declaró en febrero de 2026, tras visitar Caracas, que mantiene una relación «de largo alcance, casi diaria» con Delcy Rodríguez. En marzo afirmó ser «amigo personal» de la presidenta encargada. La misma figura central del expediente español por tráfico de influencias y blanqueo es uno de los interlocutores con mayor acceso a la cúpula del rodrigato.
Para la diáspora venezolana en Estados Unidos, el dato útil no es la corrupción española en sí. Es lo que ese expediente revela: que el músculo institucional construido entre el chavismo y un sector del PSOE durante años está documentado judicialmente, y que las mismas personas siguen siendo las que median hoy en las decisiones de la transición. Para el hispano no venezolano, la lectura es geopolítica: cualquier salida ordenada en Venezuela pasa por canales donde el caso Plus Ultra dejó huellas.
Lo que viene
Zapatero está citado para declarar el martes 2 de junio en la Audiencia Nacional. Hasta entonces, el expediente seguirá sumando piezas. Lo que se decida en esa declaración no resolverá la causa, pero marcará el tono de los próximos meses. Y, por extensión, el tono de la conversación sobre quién acompaña a Delcy Rodríguez en la fase actual del Plan Rubio.
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Miami abre una segunda causa contra Maduro: las finanzas como nuevo frente penal
El Miami Herald reveló este martes 26 que el Departamento de Justicia mantiene una segunda investigación criminal contra Nicolás Maduro en Miami, por delitos financieros. Alex Saab, deportado de Venezuela el 16 de mayo, es la pieza clave del nuevo expediente.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos abrió en marzo una segunda investigación criminal contra el depuesto gobernante venezolano Nicolás Maduro, esta vez en el Distrito Sur de Florida y centrada en delitos financieros. La pesquisa, conocida públicamente este martes 26 de mayo por reportes del Miami Herald y CBS News, está liderada por el fiscal Michael Berger y suma al expediente abierto en Nueva York por narcoterrorismo. Alex Saab, deportado desde Venezuela el 16 de mayo, es la pieza clave del nuevo frente.
Las claves
| Qué | El Departamento de Justicia abrió una segunda investigación criminal contra Nicolás Maduro en Miami, centrada en delitos financieros y blanqueo de capitales. |
| Quién | Departamento de Justicia (DOJ); Fiscalía del Distrito Sur de Florida; Michael Berger como fiscal a cargo; FBI, HSI y División de Investigación Criminal del IRS; Nicolás Maduro como investigado; Alex Saab como pieza clave. |
| Cuándo | Investigación abierta en marzo de 2026, conocida públicamente el martes 26 de mayo por publicaciones del Miami Herald, CBS News y ABC. |
| Dónde | Distrito Sur de Florida (Miami), con Maduro recluido en una prisión federal de Brooklyn (Nueva York) por la primera causa. |
| Por qué | Porque la Casa Blanca y el DOJ habían expresado «preocupación» por la falta de cargos por lavado de dinero en el primer expediente. La nueva causa cubre ese vacío. |
| Cómo | A través de la deportación de Saab el 16 de mayo y de su detención en Miami como fuente de información sobre las redes financieras del chavismo. |
La segunda causa
El Departamento de Justicia mantiene dos investigaciones penales contra Nicolás Maduro. La primera, conocida desde 2020, lo acusa en el Distrito Sur de Nueva York por conspiración narcoterrorista, importación de cocaína y delitos vinculados a armas. Es por esa causa que Maduro está recluido desde el 3 de enero en una prisión federal de Brooklyn. La próxima audiencia ante la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York está programada para el 30 de junio.
La segunda causa, revelada por el Miami Herald y CBS News este martes 26 de mayo, fue abierta en marzo. La dirige Michael Berger, fiscal especializado en casos penales internacionales de la Fiscalía del Distrito Sur de Florida. Participan agentes del FBI, de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) y de la División de Investigación Criminal del Servicio de Impuestos Internos (IRS). El foco es financiero: blanqueo de capitales, movimientos internacionales de dinero, estructura económica del régimen.
Según fuentes citadas por CBS News, la apertura de la segunda investigación responde a una preocupación interna del DOJ y de la Casa Blanca por la ausencia de cargos por lavado de dinero en el expediente original de Nueva York. El nuevo proceso cubre ese vacío sin afectar al primero.
Por qué Saab es la pieza clave
Alex Saab, empresario colombiano de origen libanés, fue deportado de Venezuela a Estados Unidos el 16 de mayo. Llegó a Miami para enfrentar cargos por lavado de dinero, conspiración para transacciones financieras y ocultamiento del origen de fondos vinculados al programa CLAP, el sistema de distribución de alimentos del Gobierno venezolano. Saab está hoy detenido en Miami.
Saab no es un nombre nuevo. Ya había estado detenido en Estados Unidos tras ser extraditado de Cabo Verde en 2021. En 2023 fue indultado por la administración de Joe Biden como parte de un intercambio de prisioneros, regresó a Venezuela y fue nombrado ministro de Industria y Producción Nacional por Maduro. Su deportación tres años después, autorizada por Delcy Rodríguez, lo devuelve al mismo lugar.
La diferencia entre 2021 y 2026 es la posición de Saab. Los fiscales federales consideran que posee información detallada sobre la estructura financiera del régimen, y trabajan con la hipótesis de que puede convertirse en «el arma más valiosa contra» Maduro, según el Miami Herald. Su próxima comparecencia es el 24 de junio en Miami, seis días antes de la audiencia de Maduro en Nueva York.
Lo que esto le dice al hispano en EE.UU.
Para la diáspora venezolana, especialmente la concentrada en Florida, el frente Miami es la pieza que faltaba. La primera causa de Nueva York es contra Maduro como narcoterrorista. La segunda causa de Miami es contra Maduro como lavador. Las dos juntas configuran un cerco penal completo: el chavismo enfrentado en sede judicial estadounidense por sus dos componentes históricos, el narcotráfico y el saqueo.
Para el hispano no venezolano, lo relevante es la coordinación del aparato federal: DOJ, FBI, HSI, IRS, dos distritos federales distintos, dos fiscalías especializadas. Es la maquinaria penal federal completa actuando sobre un mismo objetivo. Esto importa para entender cómo se gestiona el caso Maduro en Estados Unidos: no es solo política exterior, es persecución penal con recursos pesados.
La pregunta abierta es si Saab realmente colabora. Si lo hace, la causa de Miami puede revelar conexiones financieras del régimen con instituciones, empresarios y gobiernos extranjeros. Si no, queda como pieza judicial firme pero sin avances narrativos hacia adelante. Lo que se sepa después del 24 de junio será definitorio.
Política
El rodrigato se da un nombre técnico: «reingeniería» para 90 días
El martes 26 de mayo, Delcy Rodríguez anunció una «reestructuración y reingeniería» del Gobierno con plazo de 90 días, encomendada a Héctor Rodríguez. El lenguaje técnico desplaza al ideológico, pero la apuesta de fondo sigue siendo la misma: continuidad sin elecciones.
El martes 26 de mayo, en un Consejo de Ministros transmitido por VTV, la presidenta encargada Delcy Rodríguez anunció la creación de una comisión presidencial para «la reestructuración y reingeniería del Gobierno» con plazo de noventa días. Designó a Héctor Rodríguez, vicepresidente sectorial y ministro de Educación, como comisionado. Designó también a Anabel Pereira, ministra de Economía, como comisionada para la «gestión eficiente». El vocabulario es técnico. La fórmula declarativa, «una Venezuela que renace». La apuesta política, conocida: continuidad sin urnas.
Las claves
| Qué | Creación de una comisión presidencial para «la reestructuración y reingeniería del Gobierno» con plazo de noventa días, anunciada por Delcy Rodríguez. |
| Quién | Delcy Rodríguez (presidenta encargada); Héctor Rodríguez (vicepresidente sectorial y ministro de Educación, designado comisionado); Anabel Pereira (ministra de Economía, designada comisionada para gestión eficiente); Ricardo Menéndez (vicepresidente sectorial de Planificación). |
| Cuándo | Anuncio el martes 26 de mayo de 2026, en Consejo de Ministros transmitido por VTV. Plazo de noventa días desde la designación. |
| Dónde | Palacio de Miraflores, Caracas. Impacto sobre todo el aparato estatal venezolano. |
| Por qué | Porque institucionaliza, con vocabulario técnico, la continuidad del rodrigato sin convocatoria electoral inmediata. |
| Cómo | Mediante una comisión presidencial con figuras del propio chavismo y un plazo definido para presentar propuestas. |
El anuncio del martes
A las cinco de la tarde del martes 26 de mayo, en un Consejo de Ministros transmitido en cadena por Venezolana de Televisión, Delcy Rodríguez leyó el decreto. Lo planteó así: «Estoy designando al vicepresidente sectorial Héctor Rodríguez como comisionado presidencial para la reestructuración y reingeniería del Gobierno, una nueva estructura del Gobierno, adaptado a esta nueva realidad de Venezuela, a una Venezuela que renace». El plazo: noventa días. La fórmula es deliberada: «reestructuración», «reingeniería», «gestión eficiente». Vocabulario técnico, no ideológico.
A Héctor Rodríguez lo acompañará Ricardo Menéndez, vicepresidente sectorial de Planificación. Para la «gestión eficiente del gobierno nacional» designó a Anabel Pereira, ministra de Economía y Finanzas. La presidenta encargada añadió que el 1 de junio arrancará «la gran consulta nacional para la reforma de la justicia penal».
Lo que cambia, lo que no
Lo que cambia, en superficie, es el lenguaje. El chavismo de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro construyó identidad sobre el discurso ideológico: socialismo, antiimperialismo, soberanía, pueblo. El rodrigato, desde el 5 de enero, ha venido sustituyendo esa gramática por una de tono administrativo y económico. Reestructuración de deuda. Restablecimiento de relaciones con el FMI. Licencias OFAC. Apertura petrolera. Y ahora «reingeniería» del Estado.
Lo que no cambia es el corazón del problema institucional. Desde la captura de Maduro el 3 de enero, Delcy Rodríguez ha removido a la mitad del gabinete heredado, sustituyó a todos los integrantes del alto mando militar y desplazó a gran parte de los comandantes regionales del ejército. Pero no ha sometido su mandato al voto popular ni ha presentado un cronograma electoral con fechas firmes. El cargo sigue siendo «presidenta encargada». El régimen sigue siendo, como ya lo describieron analistas venezolanos en abril, un interinato sin fecha de caducidad real.
El plazo y su lectura
Noventa días lleva al 24 de agosto, aproximadamente. Esa fecha calza con varias coyunturas relevantes. Cumple casi exactamente nueve meses desde la captura de Maduro. Cae dentro de la ventana en la que el plan de fases formulado por Marco Rubio ante el Congreso en enero proyectaba transitar de la estabilización a la recuperación. Y precede, por meses, a cualquier referencia electoral concreta del calendario que la oposición sigue exigiendo.
La pregunta que el plazo abre no es si el equipo de Héctor Rodríguez logra entregar un informe de rediseño administrativo en tres meses. Eso es realizable. La pregunta es si ese informe se traduce en algún componente del calendario de transición que pide la oposición y que el Plan Rubio dejó sin fechas. Por ahora, nada en la fórmula del anuncio sugiere que esa traducción esté contemplada.
La fachada humanitaria del mismo día
El martes 26 sumó otra postal coherente con el anuncio. El Tribunal 23 de Juicio del Área Metropolitana de Caracas otorgó libertad plena a los ocho militares del llamado «Caso Paracaidistas»: el general Ramón Lozada Saavedra y los sargentos Rubén Bermúdez, Javier Peña, Feydi Montero, Juan Díaz, Yecson Lozada, Jairo Villegas y Noé Romero. Llevaban nueve años detenidos. Foro Penal cifró el mismo día en 409 los presos políticos que aún permanecen en cárceles venezolanas, 187 de ellos militares.
La excarcelación cuenta dentro de la lógica de «gestos» del rodrigato, paralela a la «reingeniería» administrativa. Es la misma estrategia comunicacional: alivios visibles, sin tocar la arquitectura del poder.
Lo que esto le dice al hispano en EE.UU.
Para los venezolanos en la diáspora, el dato es uno solo: el rodrigato se está institucionalizando con lenguaje técnico justo cuando los republicanos de Florida exigen lo contrario y Washington gestiona la fase uno del Plan Rubio sin métricas de cierre. Cinco meses después del 3 de enero, el gobierno que iba a ser de transición se está organizando para durar.
Para el hispano no venezolano, la lectura es geopolítica: el modelo del rodrigato es el que más se parece al de las transiciones tuteladas que Washington ha gestionado antes. Pragmatismo administrativo, gestos humanitarios medidos, ningún calendario electoral. Lo que se decida en los próximos noventa días no va a ser solo administrativo. Va a definir si el régimen post-Maduro convoca elecciones o reescribe el Estado para no convocarlas.
Política
Trump y Sheinbaum: el guion no escrito de la revisión del T-MEC
A cinco semanas de la revisión del T-MEC, Trump y Sheinbaum llegan a Washington con dos lógicas opuestas. Lo que cada uno necesita probar internamente y lo que cada uno está dispuesto a ceder.
El 1 de julio se sientan a revisar el T-MEC. Trump llega después de un primer año marcado por aranceles unilaterales y declaraciones sobre dejar el tratado «expirar». Sheinbaum llega con un acuerdo recién firmado con la Unión Europea y agenda específica de eliminación de aranceles. Lo que se negocie va más allá del comercio: define en qué términos van a convivir las dos economías más interdependientes del hemisferio durante los próximos seis años.
Las claves
| Qué | Apertura formal de la primera revisión del T-MEC desde su entrada en vigor en 2020, en condiciones de tensión arancelaria sostenida. |
| Quién | Donald Trump y Claudia Sheinbaum; Mark Carney por Canadá; Marcelo Ebrard y Jamieson Greer en mesas técnicas. |
| Cuándo | Apertura formal: miércoles 1 de julio de 2026 en Washington. |
| Dónde | Washington, con extensiones técnicas en Ciudad de México y Ottawa. |
| Por qué | Es la primera prueba real de si el T-MEC sobrevive al segundo mandato Trump y bajo qué condiciones. |
| Cómo | Mediante una revisión que el propio tratado prevé cada seis años, en condiciones políticas radicalmente distintas a las de 2020. |
Lo que Trump necesita
Trump entra a la revisión con un objetivo declarado y dos no declarados. El declarado es «balance comercial»: reducir el déficit con México, recuperar manufactura para Estados Unidos, condicionar acceso a cooperación migratoria y antinarcóticos. Esa narrativa la viene construyendo desde la campaña.
Los objetivos no declarados son dos. Primero, mostrar a su base electoral resultados visibles antes de las elecciones intermedias de noviembre, lo que se traduce en presión por acuerdos rápidos o, alternativamente, por escenificación de ruptura. Segundo, abrir la puerta a un esquema de revisiones anuales en lugar de la revisión sexenal que fija el tratado, lo que aumentaría su discrecionalidad sobre el comercio bilateral. El representante comercial Jamieson Greer ya mencionó esa posibilidad en entrevista con Politico en enero.
La presión interna sobre Trump es alta. Las elecciones intermedias del 3 de noviembre de 2026 son su primera prueba electoral en el segundo mandato. Una caída del T-MEC en julio sin alternativa visible le da munición a los demócratas en estados industriales. Una negociación exitosa le da titular. La política comercial es, en el primer año Trump 2.0, política doméstica.
Lo que Sheinbaum necesita
Sheinbaum entra con tres cosas. Primero, un acuerdo recién firmado con la Unión Europea, anunciado con inversión de cinco mil millones de euros, que le da palanca de diversificación. Segundo, una agenda específica de eliminación de aranceles formulada el 10 de marzo: quitar el veinticinco por ciento al acero y al aluminio, reducir gravámenes a autos y restablecer el trato preferencial conforme al capítulo 232. Tercero, una serie de gestos de cooperación con Washington que su gobierno ha cumplido sin discutir públicamente: contención migratoria, abatimiento de Nemesio Oseguera («El Mencho») en abril, reducción de importaciones desde China.
Lo que Sheinbaum necesita políticamente es preservar el T-MEC sin ceder en soberanía energética y sin renegociar cláusulas que afecten al sector agroalimentario mexicano. Su gobierno apuesta a un acuerdo que mantenga la arquitectura del tratado y modere las concesiones, en lugar de buscar una renegociación de gran calado que podría costarle más internamente.
El punto donde se chocan
El choque previsible está en aranceles sectoriales (acero, aluminio, autos) y en la frecuencia de revisión (sexenal versus anual). Si Trump cede en sectores y México acepta revisiones anuales, hay acuerdo. Si Trump exige ambos, México difícilmente firma. Si Trump amenaza con expirar y México responde con acuerdo paralelo con la Unión Europea ya en marcha, la presión queda repartida.
La pregunta editorial no es si el T-MEC sobrevive. Es en qué condiciones sobrevive. La negociación del 1 de julio es el momento en que se decide si los próximos seis años del comercio bilateral más importante del hemisferio se rigen por flexibilidad estable o por discrecionalidad ejecutiva.
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