Política
«Zapatero aquí manda»: la frase que reescribe veinte años de relación España–Venezuela
La frase aparece en una conversación interceptada del 5 de diciembre de 2020: «Zapatero aquí manda». El juez Calama, instructor del caso Plus Ultra, la incorporó al sumario como uno de los indicios más explícitos. La transformación del expresidente español, de mediador del chavismo a presunto líder de una estructura de tráfico de influencias, es el dato político-histórico más relevante del año en la relación España–Venezuela.
El juez José Luis Calama imputó al expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero por tres delitos: organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental, con posible extensión a blanqueo. El sumario sitúa al exjefe de Gobierno al frente de una estructura jerarquizada vinculada al rescate público de Plus Ultra y a la conexión venezolana. Lo que significa el caso para el lector hispano que ha seguido la transición venezolana durante el último año.
Las claves
| Qué | El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero está imputado por organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental en el caso Plus Ultra. |
| Quién | Juez José Luis Calama (Audiencia Nacional). Imputado: Zapatero. Testigos clave: Hugo «El Pollo» Carvajal, Rodolfo Reyes Rojas. |
| Cuándo | Imputación formal en mayo de 2026. Declaración prevista el martes 2 de junio de 2026. |
| Dónde | Audiencia Nacional, Madrid. Conexión investigada: Venezuela (rodrigato), Suiza (cuentas) y Estados Unidos (Fiscalía Distrito Sur de Nueva York). |
| Por qué | El sumario sostiene que Zapatero lideraba una estructura de tráfico de influencias para obtener beneficios económicos vinculados a Venezuela. |
| Cómo | A través de comunicaciones interceptadas, registros documentales y testimonios judiciales que vinculan a Zapatero con el rescate de 53 millones de euros a Plus Ultra. |
El 5 de diciembre de 2020, en una conversación interceptada que cinco años después forma parte del sumario del caso Plus Ultra, el empresario Rodolfo Reyes Rojas le escribió a Julio Martínez Sola, amigo personal del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, una frase de cuatro palabras: «Zapatero aquí manda». Para el juez José Luis Calama, instructor de la causa en la Audiencia Nacional, esa frase es uno de los indicios más explícitos de la tesis policial: el exjefe de Gobierno no era un mediador externo, ni un facilitador ocasional. Lideraba.
La imputación
Calama imputó a Zapatero tres delitos: organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental, con posible extensión a blanqueo de capitales. La cifra que figura en el auto, según las órdenes judiciales filtradas el 25 de mayo, es 1,95 millones de euros: el beneficio económico que él y su entorno habrían obtenido a través de la estructura. La declaración del expresidente está prevista para el martes 2 de junio. Es la primera vez en la democracia española que un expresidente del Gobierno comparece ante la Audiencia Nacional como imputado por organización criminal.
El rescate que abrió la puerta
Plus Ultra es una aerolínea española con vínculos venezolanos. En 2021, durante el Gobierno de Pedro Sánchez, la compañía recibió un rescate público de 53 millones de euros a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). El eurodiputado Luis Garicano alertó del expediente desde el primer momento. Según el registro mercantil, el presidente de la sociedad que controla directa e indirectamente más del 56,8 por ciento de las acciones de Plus Ultra (Snip Aviation S.L) es Rodolfo José Reyes Rojas, investigado penalmente por la justicia estadounidense en una trama de corrupción venezolana. Era 2021. Lo que entonces se denunció como anomalía hoy es sumario.
La vía Zapatero
El sumario, según ha publicado Infobae el lunes 25 de mayo, describe dos líneas de influencia paralelas que operaban dentro de la estructura. Una a través del exministro José Luis Ábalos. Otra, más eficaz, denominada por los propios investigadores «la vía Zapatero». Las comunicaciones interceptadas son explícitas. «Debemos meterle chola al Zapa», escribió Roselli, CEO venezolano de Plus Ultra, cuando buscaba acelerar el proceso de financiación. La investigación sitúa a Julio Martínez Martínez, amigo personal de Zapatero, como su «lugarteniente y ejecutor de órdenes directas».
La transformación
Esta es la dimensión política e histórica del caso. Durante quince años, Zapatero fue presentado como mediador entre la oposición venezolana, el chavismo y la comunidad internacional. Acompañó procesos electorales, fue interlocutor de Hugo Chávez, de Nicolás Maduro, de Diosdado Cabello. Fue recibido en Miraflores con honores de jefe de Estado. La foto del 17 de febrero de 2026, con Delcy y Jorge Rodríguez en el palacio presidencial de Caracas, todavía circula. Esa fotografía hoy es prueba documental.
El sumario reescribe la lectura. Donde durante quince años hubo «mediación», ahora hay tráfico de influencias. Donde hubo «interlocución», ahora hay organización jerárquica. Donde hubo «visión de Estado», ahora hay cobro. La cifra del auto judicial —1,95 millones de euros— pone número a una sospecha que organizaciones de oposición venezolana llevaban años articulando sin pruebas judiciales.
Lo que la oposición venezolana llevaba años diciendo
Tres voces lo dijeron antes de Calama. La exsenadora colombiana Piedad Córdoba, en entrevista al medio colombiano Las 2 Orillas del 27 de febrero de 2020, afirmó que Maduro le había dicho que «a todos nosotros nos dieron una mina de oro» y que Zapatero era beneficiario. Hugo «El Pollo» Carvajal, exjefe de Inteligencia Militar del chavismo refugiado y luego extraditado a Estados Unidos en 2023, ratificó la versión en manuscrito entregado a la Audiencia Nacional. Rafael Ramírez, exministro de Petróleo de Venezuela, y Américo de Grazia, exdiputado opositor, ofrecieron testimonios concurrentes.
Durante años, el peso institucional de Zapatero sirvió como escudo. Era un expresidente del Gobierno español. La sospecha no llegaba a sumario. En mayo de 2026 llegó.
La conexión EE.UU.
La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York investiga en paralelo los vínculos económicos de Zapatero con Venezuela. La Oficina contra el Lavado de Dinero del Tesoro estadounidense identificó una transferencia desde Plus Ultra de 519.000 dólares en 2021 a una cuenta suiza vinculada a un inversor investigado por blanqueo, conectada según el sumario con fondos procedentes de PDVSA, la petrolera estatal venezolana. Esa cuenta es una de las puertas por donde la investigación estadounidense entra al caso. La extradición del Pollo Carvajal a EE.UU. en 2023, y su acuerdo de colaboración firmado en diciembre de 2025 con la administración Trump, son dos piezas del mismo tablero.
Lo que esto significa para el hispano en EE.UU.
Para el venezolano de la diáspora —y para el hispano en general que ha seguido el colapso del chavismo durante quince años—, el caso Zapatero no es escándalo español. Es la evidencia judicial de algo que el exilio dijo en silencio durante una generación: que la operación de saqueo del Estado venezolano tuvo facilitadores políticos en democracias europeas, y que la oposición que los señalaba no estaba paranoica.
Hay una segunda lectura, más operativa. La transición tutelada que arrancó el 3 de enero con la captura de Maduro y la presidencia encargada de Delcy Rodríguez avanza ahora en dos pistas paralelas. Una, la política, en Caracas: María Corina Machado anunció el 23 de mayo desde Panamá que será candidata y propuso una «cuarta fase» del Plan Rubio. La otra, la judicial, en Madrid y Nueva York: la red financiera que sostuvo al chavismo durante dos décadas está siendo desmontada con sumarios y órdenes internacionales. Las dos transiciones —la política venezolana y la judicial europea-estadounidense— son ahora la misma transición.
Fuentes principales
- Se publica el sumario completo de la investigación del juez Calama: «Zapatero aquí manda», Infobae España, 25 de mayo de 2026.
- Rodríguez Zapatero imputado caso Plus Ultra y vínculos con Venezuela, RPP, 24 de mayo de 2026.
- EEUU investiga los vínculos económicos de Rodríguez Zapatero con Venezuela, Moncloa, 22 de mayo de 2026.
- La querella contra Zapatero apunta a negocios con el petróleo y el oro de Venezuela, Moncloa, 8 de enero de 2026.
- Auto de imputación del juez Calama, Diligencias Previas 77/2024, Audiencia Nacional de Madrid.
Alfredo Yánez
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La aprobación de Delcy Rodríguez cae sin freno a cinco meses
AtlasIntel y Bloomberg registran a Delcy Rodríguez en 25,2% de aprobación y 58,7% de desaprobación. La caída sostenida revela el desgaste de la transición venezolana.
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|---|---|
| Qué | La aprobación de Delcy Rodríguez cae de forma sostenida y llega a 25,2% a cinco meses de asumir. |
| Quién | La presidenta encargada Delcy Rodríguez y la población venezolana que evalúa su gestión. |
| Cuándo | La última medición de AtlasIntel y Bloomberg corresponde a mayo de 2026. |
| Dónde | Venezuela, con eco en la diáspora que sigue la transición. |
| Por qué | La distancia entre las expectativas de la transición y la vida cotidiana se ensancha. |
| Cómo | A través de una serie de encuestas mensuales que no registran ningún mes de rebote. |
El activo más valioso de un gobierno de transición es el optimismo de su gente. Cinco meses después de asumir, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, está viendo cómo ese activo se agota mes a mes, sin un solo período de recuperación.
Una caída en línea recta

La última encuesta de AtlasIntel y Bloomberg sitúa la aprobación de Rodríguez en 25,2% frente a 58,7% de desaprobación. El dato cobra fuerza al mirar la serie completa: cuando asumió, las primeras mediciones le daban un margen razonable, con 37% de aprobación. Desde entonces, la curva solo ha bajado, sin un mes de rebote.
Que la caída sea constante descarta que responda a un episodio puntual y apunta a algo estructural: la brecha entre lo que la transición prometió y lo que la mayoría de los venezolanos experimenta cada día. El 79% considera que la economía va mal, y ese juicio se traslada directamente a la evaluación del gobierno.
El detalle revelador
Lo más significativo no es el rechazo ideológico, sino su naturaleza. La franja que califica la gestión como «regular» se mantuvo estable, cerca del 38%, durante todo el período. El movimiento no viene de una oposición que se endurece, sino de personas que antes esperaban resultados y ya no los ven: quienes consideraban el gobierno aceptable están migrando hacia la evaluación negativa.
Es el desgaste de la expectativa, no el de la confrontación. La gente no se radicaliza en contra; simplemente deja de creer que la mejora llegará. Y para un gobierno que se sostiene sobre la promesa de estabilización y recuperación, esa pérdida silenciosa de fe es la más peligrosa.
Lo que está en juego en el segundo semestre
La conclusión que se desprende de los números es clara. Si la segunda mitad del año no trae mejoras concretas y perceptibles en salarios y costo de vida, el optimismo que aún sostiene al gobierno seguirá erosionándose, y con él, el margen político de Rodríguez para conducir la transición en sus propios términos.
Para la diáspora venezolana en Estados Unidos, que evalúa cada paso del proceso con una mezcla de esperanza y escepticismo, la tendencia confirma una intuición: la legitimidad de la transición no se mide en acuerdos diplomáticos ni en barriles de petróleo, sino en si una familia llega o no a fin de mes. Ahí, por ahora, los números no acompañan.
Esta nota tiene carácter informativo. Las cifras de encuestas reflejan mediciones de opinión con su propio margen de error.
Fuentes principales: Encuesta Venezuela Latam Pulse de AtlasIntel y Bloomberg (mayo de 2026); serie histórica de aprobación de la gestión de Delcy Rodríguez desde febrero de 2026.
Política
La OEA pone a Venezuela en el centro de su próxima Asamblea General
Ramdin recibió a Machado y declaró que Venezuela es prioridad de su gestión. El dialoguista que llegó conciliando con el chavismo ahora respalda la transición.
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|---|---|
| Qué | La OEA anticipa que Venezuela será un punto clave de su próxima Asamblea General. |
| Quién | El secretario general Albert Ramdin y la líder opositora María Corina Machado. |
| Cuándo | La reunión se produjo el 12 de junio de 2026; la Asamblea se celebrará en Panamá. |
| Dónde | El encuentro fue en la OEA; la 56ª Asamblea General tendrá lugar en Panamá. |
| Por qué | El organismo busca definir cómo apoyar la transición venezolana en su fase crítica. |
| Cómo | Mediante cooperación electoral, reformas de justicia e iniciativas de reconciliación. |
Hay reuniones cuyo peso está menos en lo que se dice que en quién lo dice. El encuentro del 12 de junio entre el secretario general de la Organización de los Estados Americanos, Albert Ramdin, y la líder opositora María Corina Machado es una de ellas, porque marca la distancia entre el Ramdin que llegó al cargo y el que hoy coloca a Venezuela en el centro de la agenda hemisférica.
El anuncio
Ramdin fue explícito sobre la prioridad. «Venezuela es una prioridad para la región y para mi gestión», declaró tras la reunión, y anticipó que la próxima 56ª Asamblea General de la OEA, que se celebrará en Panamá, será el espacio donde los Estados miembros evalúen cómo apoyar mejor al país en lo que describió como una coyuntura crítica.
El secretario general detalló el menú de herramientas que la organización pone sobre la mesa: cooperación y observación electoral, iniciativas de reconciliación, reformas de justicia y apoyo en materia de seguridad. En sus palabras, son áreas donde la OEA cuenta con ventajas comparativas, y el objetivo declarado es que cualquier esfuerzo priorice el bienestar de todos los venezolanos.
El giro que da peso a la escena

Aquí está el ángulo que no debe pasarse por alto. Cuando Ramdin asumió en 2025, sucediendo al uruguayo Luis Almagro, llegó con una etiqueta precisa: la del dialoguista. Frente al estilo frontal y confrontativo de Almagro, que durante una década fue uno de los críticos más duros del chavismo, Ramdin prometió un enfoque conciliador y abogó abiertamente por el diálogo con el entonces gobierno de Nicolás Maduro, llegando a criticar las sanciones.
Ese contraste vuelve significativo el momento actual. El secretario general que apostaba por entenderse con el chavismo es ahora quien recibe a la líder de la oposición y eleva la transición al primer punto de la agenda regional. El cambio de circunstancias —la captura de Maduro, el gobierno de transición, la presión por un cronograma— reordenó las prioridades, y la OEA acompaña ese reordenamiento.
Por qué importa para la diáspora
Para los venezolanos en el exterior, el dato tiene una lectura concreta. La Asamblea General no es un trámite protocolar: es el foro donde los países del hemisferio fijan posición conjunta, y que Venezuela ocupe allí un lugar central significa presión internacional formal sobre el proceso. La cooperación electoral que ofrece la OEA, en particular, es una de las garantías que la oposición viene reclamando para cualquier futura votación.
La cautela, sin embargo, es necesaria. Una declaración de prioridad no es todavía una acción, y la capacidad real de la OEA para incidir en el terreno venezolano ha sido históricamente limitada. Lo que la reunión confirma es que el caso venezolano dejó de ser un asunto que se evita y pasó a ocupar el centro del debate hemisférico. Falta ver si ese centro produce resultados o se queda, como tantas veces, en la declaración.
Fuentes principales: Declaraciones del secretario general de la OEA, Albert Ramdin, tras su reunión con María Corina Machado (12 de junio de 2026); antecedentes sobre su elección en 2025 y su postura inicial de diálogo con el gobierno de Maduro; agenda de la 56ª Asamblea General de la OEA en Panamá.
Política
El voto del exterior dio vuelta el balotaje peruano a favor de Fujimori
Keiko Fujimori lidera por unos 1.030 votos gracias al sufragio del exterior, donde obtuvo el 63%. La proclamación oficial del balotaje no llegará hasta julio.
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|---|---|
| Qué | El voto del exterior permitió a Keiko Fujimori remontar y ponerse al frente del balotaje por un margen mínimo. |
| Quién | Keiko Fujimori (Fuerza Popular), Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), la ONPE y el JNE. |
| Cuándo | El balotaje fue el 7 de junio; el conteo seguía abierto al 12 de junio de 2026. |
| Dónde | Perú y el voto en el exterior, decisivo en una elección sin margen. |
| Por qué | Fujimori obtuvo cerca del 63% del sufragio exterior, lo que revirtió su segundo lugar. |
| Cómo | A través de la incorporación de las actas del exterior al cómputo nacional de la ONPE. |
Hay elecciones que se deciden lejos de donde se cuentan. El balotaje peruano del 7 de junio es una de ellas: lo que hasta esta semana parecía una ligera ventaja del candidato de izquierda se transformó en un liderazgo de la derecha gracias a un factor preciso, el voto de los peruanos que viven fuera del país.
La remontada

Durante buena parte del escrutinio, Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, se mantuvo levemente al frente. Pero a medida que la ONPE incorporó las actas del exterior, la balanza se movió. Al cierre de esta cobertura, Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, superaba a Sánchez por poco más de mil votos: 50,002% frente a 49,998%, una de las diferencias más estrechas que se recuerden en la región.
La clave está en el desagregado. En el sufragio del exterior, Fujimori obtuvo cerca del 63% frente al 37% de Sánchez. Ese bloque, que en una elección holgada habría sido un complemento, en una definida por centenares de votos resultó determinante. Fue el voto de fuera el que permitió a Fujimori pasar del segundo al primer lugar.
Una definición que se estira
Pese al avance del conteo por encima del 98%, el sistema electoral peruano no proclamará un ganador de inmediato. Quedan por resolver cientos de actas observadas en manos de los jurados electorales especiales, que ya iniciaron audiencias públicas. La vocería del Jurado Nacional de Elecciones anticipó que la proclamación oficial llegará recién a mediados de julio.
En el ínterin, la tensión sube. Sánchez pidió respeto a la voluntad de las urnas y cuestionó lo que llamó «cosas extrañas» en el proceso, tras señalar movimientos en torno a las proyecciones de las encuestadoras. Fujimori, por su parte, llamó a la prudencia a la espera del resultado final.
El peso de los que se fueron
La elección deja una lección que trasciende a Perú. La diáspora latinoamericana, a menudo vista como un actor marginal en la política de sus países de origen, demostró tener capacidad de inclinar un resultado nacional. Para los millones de peruanos en Estados Unidos, España y otros destinos, su papeleta dejó de ser simbólica: fue, esta vez, la que movió la aguja. Esa constatación cambia la forma en que los partidos mirarán, de aquí en adelante, a sus comunidades en el exterior.
Fuentes principales: Reportes oficiales de la ONPE sobre el escrutinio de la segunda vuelta y el voto en el exterior; declaraciones del Jurado Nacional de Elecciones sobre el calendario de proclamación; cobertura de prensa peruana del balotaje del 7 de junio de 2026.
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