Economía
Lo que no se está negociando entre Caracas y Washington está en el subsuelo
La reanudación de vuelos comerciales no es la causa de la nueva relación bilateral: es uno de sus subproductos. Lo que se está negociando entre los dos gobiernos no se ve en la puerta D55 del aeropuerto de Miami. Está en la faja petrolífera del Orinoco y en el arco minero del estado Bolívar.
La reanudación de vuelos comerciales no es la causa de la nueva relación bilateral: es uno de sus subproductos. Lo que se está negociando entre los dos gobiernos no se ve en la puerta D55 del aeropuerto de Miami. Está en la faja petrolífera del Orinoco y en el arco minero del estado Bolívar.
El AA3599 despegó este 30 de abril de 2026. Cuatro meses antes, el 29 de enero, la Asamblea Nacional venezolana aprobó por unanimidad la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, sancionada por Delcy Rodríguez horas después en Miraflores. Dos semanas antes del vuelo, el 16 de abril, fue promulgada la nueva Ley Orgánica de Minas. Entre esas tres fechas se estructura la verdadera operación bilateral, y el avión es solo su episodio más visible.

La reforma petrolera mantiene la propiedad estatal de los yacimientos, pero flexibiliza los esquemas contractuales: reduce la participación obligatoria de PDVSA, abandona la prohibición de las concesiones perpetuas y, sobre todo, reconoce el arbitraje internacional para resolver disputas de inversión. Para inversionistas extranjeros, este último punto es la diferencia entre invertir y no invertir. La ley minera, aprobada en segunda discusión a inicios de abril y promulgada el 16, replica la lógica: concesiones de 30 años renovables por 20 más, regalías de hasta 13% sobre el valor comercial, cláusulas de protección a la inversión y posibilidad de regir contratos por derecho extranjero.
Las cifras que ordenan la lectura
Dos cifras dan dimensión al cuadro. La primera, del Departamento de Estado de Estados Unidos: el valor de mercado del oro extraído en Venezuela promedia 2.200 millones de dólares anuales, aunque el control estatal sobre la actividad ha sido históricamente limitado. La segunda, de Conindustria: el esquema híbrido derivado de la apertura petrolera podría inyectar hasta 6.000 millones de dólares en liquidez al sistema bancario nacional durante 2026. La meta gubernamental venezolana es elevar la producción de crudo a 1,5 millones de barriles diarios para fin de año.
Antes de la captura de Maduro, en abril de 2025, la producción promediaba alrededor de un millón de barriles diarios. La meta declarada implica un salto del 50%. Para lograrlo no basta con cambiar la ley: hace falta capital extranjero, tecnología y, sobre todo, garantías de que las licencias del Departamento del Tesoro no serán revocadas por una administración futura. Esa garantía no se firma en un papel: se construye con presencia visible y sostenida. Como la del avión inaugural.
Quiénes ya están moviendo fichas
La canadiense Gold Reserve recibió licencia estadounidense para negociar con el gobierno venezolano, aunque no ha confirmado si busca retomar la mina Brisas, expropiada en 2009. La suiza Trafigura participa en un esquema de suministro con Minerven bajo licencia del Departamento del Tesoro. La española Repsol presentó propuestas en el sector hidrocarburos que el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, mencionó explícitamente al defender la nueva ley. El secretario del Interior estadounidense, Doug Burgum, viajó a Caracas en marzo con una delegación de empresarios y se reunió con Delcy Rodríguez. Su mensaje público fue que el nuevo marco legal abriría oportunidades, siempre que existan garantías de seguridad.
Esa frase —«siempre que existan garantías de seguridad»— es la condicionalidad que define la dimensión real de la relación. Y es también el punto donde el cuadro se complica. Reuters reportó en abril que en zonas como el estado Bolívar el control efectivo del territorio sigue compartido con sindicatos criminales y economías ilegales, sin mecanismos claros de protección para operaciones a gran escala. El gobierno de transición ha intentado transmitir confianza —«ustedes tienen garantías, certeza jurídica, seguridad política», dijo Rodríguez en marzo— pero la implementación práctica todavía está abierta.
Por qué el vuelo importa para esto
El AA3599 no es la causa de este movimiento. Es uno de sus indicadores. Cumple tres funciones específicas en la economía política del momento. Primero, facilita el traslado de delegaciones técnicas y empresariales sin necesidad de tres días de aeropuertos en Bogotá o Panamá. Segundo, manda una señal de normalización a inversionistas y bancos que evalúan exposición a Venezuela: si el cielo está abierto, los negocios pueden seguir. Tercero, construye un hecho consumado que pesa sobre cualquier intento futuro de revertir la apertura. Cancelar vuelos comerciales, una vez reanudados, tiene un costo político que cancelar licencias del Tesoro no tiene.
La administración Trump cerró un acuerdo con Caracas por 500 millones de dólares en enero, según declaraciones del propio mandatario estadounidense en el contexto de la captura de Maduro. Ese marco se está expandiendo a través de las dos reformas legales y de la cadena de visitas de funcionarios —Burgum en marzo, los del Departamento de Transporte en el AA3599 este 30 de abril. La conectividad aérea es la cara visible de un proceso cuya sustancia se decide en Miraflores y en el Departamento del Interior.
Qué significa esto para el lector hispano en EE.UU.
Para el venezolano que vive en Estados Unidos, hay tres consecuencias prácticas que conviene anticipar. La primera: el flujo de remesas hacia Venezuela puede beneficiarse de un canal financiero más normalizado, pero todavía depende de decisiones específicas del OFAC sobre licencias para entidades bancarias venezolanas. La segunda: el acceso a inversión desde la diáspora —compra de propiedades, retorno de pequeños negocios, repatriación de ahorros— está condicionado a la implementación efectiva del arbitraje internacional contemplado en la nueva ley. La tercera, y más estructural: la recuperación del empleo formal y de salarios reales en Venezuela, que es lo que determinaría si las visitas se vuelven permanencias, depende de cuánto del capital extranjero efectivamente llegue, y eso depende de un calendario que apenas comienza.
La conectividad familiar va a depender, en los próximos meses, de cosas que ocurren muy lejos de la puerta D55 del Aeropuerto de Miami. Mientras la negociación de fondo siga abierta, los vuelos seguirán despegando. Si se traba, los vuelos también se trabarán. La regla es simple: en este momento, la conectividad aérea es síntoma; el petróleo y el oro son el contenido.
Alfredo Yánez
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Día de la Madre 2026 en EE.UU.: el gasto promedio sube, las remesas extra hacia América Latina también
El próximo domingo 10 de mayo se celebra el Día de la Madre. Para la comunidad hispana en EE.UU. tiene doble componente: gasto en madres locales y envío extra a madres en países de origen. Las cifras, las decisiones financieras y la trampa del costo emocional.
El próximo domingo 10 de mayo se celebra el Día de la Madre en Estados Unidos. La fecha es de las más importantes del calendario de consumo del país: el gasto promedio por persona en regalos para madres ronda 250 dólares según datos históricos de la National Retail Federation, con tendencia al alza año tras año. Para la comunidad hispana en Estados Unidos, la fecha tiene componente adicional que no aparece en las cifras generales: el envío de remesas extra hacia las madres que quedaron en países de origen.
EL DOBLE GASTO. Una familia mexicano-americana, colombo-americana, dominicana, hondureña o salvadoreña en Estados Unidos suele tener dos circuitos de gasto el Día de la Madre. Primero, gasto local: regalo, almuerzo, flores, salida con la madre que vive en Estados Unidos (madre, suegra, abuela, esposa). Segundo, envío internacional: dinero, regalos físicos enviados con anticipación, llamada extendida con datos pagados. La suma de ambos puede oscilar entre 350 y 700 dólares para una familia con dos madres en distintos países.
EL DATO DE REMESAS. Mayo es uno de los meses con mayor volumen de remesas hacia México y Centroamérica del año. Los volúmenes específicamente alrededor del 10 de mayo (en países donde se celebra ese día, como México, donde es siempre el 10) y del segundo domingo (donde se celebra en otros países, incluyendo varios de Centroamérica) registran picos del 20% al 35% sobre el promedio mensual. Eso significa que un envío típico de 200 dólares se convierte en 250-300 esa semana específica.
LA TRAMPA DEL COSTO EMOCIONAL. Hay un patrón documentado en familias hispanas: el gasto del Día de la Madre tiende a hacerse sin presupuesto previo, bajo presión emocional y cultural. La frase no le voy a fallar a mi mamá funciona como justificación que vence cualquier consideración financiera. El resultado es endeudamiento puntual con tarjeta de crédito que se arrastra durante meses, especialmente cuando se combina con otros gastos del calendario (Cinco de Mayo, fin de curso escolar, vacaciones de verano).
PLANIFICACIÓN PARA ESTA SEMANA. INCÍSOS recomienda tres pasos concretos antes del próximo domingo. Primero, definir el monto total disponible para la fecha (gasto local + envío internacional) sin entrar en deuda. Segundo, distribuir ese monto entre las madres que se quieren reconocer, con criterio explícito en lugar de impulso. Tercero, comunicar con anticipación a la madre en el extranjero el monto que se va a enviar, para que su expectativa esté calibrada y no haya promesa de algo que no se va a cumplir.
ALTERNATIVAS DE BAJO COSTO. Para familias con presupuesto ajustado, hay maneras de honrar la fecha sin gasto excesivo. Llamada extendida por video, carta manuscrita, foto familiar enmarcada (fabricada en casa), almuerzo casero en lugar de restaurante. La transferencia financiera no es el único vehículo de afecto. La planificación con anticipación permite envíos físicos (libros, productos, ropa) que pueden costar menos que el equivalente en dinero pero llegar con más significado.

EL DATO HONESTO. La economía emocional del Día de la Madre tiene componente cultural fuerte para la comunidad hispana, y eso no es defecto. Es identidad. La diferencia entre tener identidad y caer en trampa financiera es la planificación. INCÍSOS no recomienda evitar el gasto: recomienda hacerlo con conciencia. Una familia que entra al Día de la Madre con presupuesto definido y comunicación honesta vive la fecha mejor que una familia que entra sin plan y termina marzo de 2027 todavía pagando la tarjeta.
Economía
Después de Spirit: cómo recalcular el presupuesto familiar de viajes a México y Centroamérica para los próximos 12 meses
El cierre de Spirit Airlines elimina la opción de bajo costo del corredor más usado por la diáspora hispana en Estados Unidos. Con tarifas que pueden subir entre 30% y 50%, las familias trabajadoras necesitan recalcular. Una guía concreta de costo, ruta y planificación.
El cierre de Spirit Airlines del 2 de mayo no es solo noticia corporativa. Es evento financiero concreto para cientos de miles de familias hispanas en Estados Unidos que dependían de las tarifas de bajo costo de Spirit para mantener conexión periódica con familiares en México, Centroamérica, Colombia, Perú, el Caribe. INCÍSOS publica esta guía complementaria al reportaje principal del día, con cálculos prácticos de cómo recalcular el presupuesto anual de viajes para los próximos 12 meses.
EL ESCENARIO DE PRECIO. Antes del cierre, una familia mexicano-americana en Houston podía conseguir cuatro boletos de ida y vuelta a Guadalajara por aproximadamente 800 a 1,000 dólares en temporada baja. Después del cierre, los mismos cuatro boletos en American, United o Aeroméxico oscilan entre 1,200 y 1,600 dólares. Para una familia colombo-americana en Miami, los cuatro boletos a Bogotá pasaron de 800-900 a 1,400-1,800. Para una familia hondureña en Nueva York, los cuatro a San Pedro Sula pasaron de 1,000 a 1,600-2,000.
EL CÁLCULO DE TEMPORADA. Las tarifas de aerolíneas cambian según temporada. Las temporadas altas (junio-julio para vacaciones escolares, diciembre para fiestas, fechas religiosas como Semana Santa) marcan los precios más altos. Las temporadas bajas (febrero, abril, septiembre-octubre) marcan los más bajos. La diferencia puede ser del 35% al 60%. Las familias que tienen flexibilidad para viajar en temporada baja deben aprovecharla más que antes.
TRES ESTRATEGIAS DE OPTIMIZACIÓN. Primera, anticipación máxima. Reservar tres a cuatro meses antes del viaje captura las tarifas más bajas dentro del nuevo escenario. Reservar con un mes o menos paga prima del 25% al 40%. Para visitas previsibles (vacaciones de verano, fiestas), bloquear fechas en marzo o abril para julio.
Segunda, considerar ciudades alternativas de salida. Para familias en estados sin conexiones directas a su destino, comparar el costo total (vuelo doméstico previo + vuelo internacional) con vuelo internacional desde aeropuerto principal puede revelar ahorros. Familias en Ohio, Michigan, Indiana, frecuentemente encuentran mejor precio total saliendo desde Chicago, Atlanta o Miami con conexión.
Tercera, programa de millas y tarjetas de crédito asociadas. Si la familia no participa en programas de millas con American AAdvantage, United MileagePlus, Delta SkyMiles, o Citi/Capital One con redenciones internacionales, este es el momento de empezar. La acumulación con compras cotidianas (supermercado, gasolina, servicios) puede compensar entre 20% y 35% del costo de un boleto al año si se planifica.
QUÉ SACRIFICAR EN OTROS RUBROS. Si el costo familiar anual de viajes pasa de representar 12% del ingreso a 22%, hay que ajustar otros rubros. Los rubros con mayor flexibilidad de ajuste, sin impacto crítico en calidad de vida, suelen ser: suscripciones de streaming (cancelar las menos usadas), comida fuera de casa (reducir frecuencia), compras impulsivas (regla de las 24 horas). Los rubros que NO se deben ajustar son los de salud, educación de niños, seguros básicos, y ahorro de emergencia.
CUÁNDO ES MEJOR NO VIAJAR. Hay situaciones en que la mejor decisión financiera es posponer el viaje. Si la familia está endeudada con tasas altas (tarjetas de crédito al 22% o más, préstamos personales), pagar deuda antes de gastar en boleto es mejor decisión. Si el ahorro de emergencia es menor a tres meses de gastos básicos, reconstruirlo antes de viajar es prioritario. Si hay gastos de salud previsibles en los próximos seis meses, esos tienen prioridad sobre el viaje.

LA RECOMENDACIÓN DE INCÍSOS. Para los próximos 12 meses, recalcular el presupuesto familiar asumiendo costo de viajes 35% a 45% más alto que el promedio histórico, planificar viajes con tres a cuatro meses de anticipación, considerar consolidación de visitas (un viaje familiar grande en lugar de dos separados), y acumular millas con disciplina. Para las familias que dependían absolutamente de Spirit por estructura económica ajustada, considerar que el escenario de precios va a permanecer elevado por al menos 12 meses, hasta que Frontier, Avelo, Breeze o Allegiant ocupen parcialmente las rutas vacantes.
Economía
El final de Spirit Airlines deja a la comunidad hispana doblemente expuesta: 3,700 empleados latinos sin trabajo y un corredor de viajes familiares roto
La aerolínea cesó operaciones en la madrugada del 2 de mayo. El 22% de sus 17,000 empleados es hispano. Sus rutas conectaban Florida con México, Colombia, Centroamérica, Perú y el Caribe. Para muchas familias migrantes, era el vuelo accesible. Para muchos trabajadores latinos, era el primer trabajo formal en aviación.
A las tres de la madrugada del sábado 2 de mayo, hora de Miami, Spirit Airlines cesó sus operaciones de manera definitiva. La compañía que durante 34 años redefinió lo que costaba volar en Estados Unidos —que llevó al extremo la idea de que un boleto puede valer 39 dólares si uno está dispuesto a pagar el equipaje aparte— canceló todos sus vuelos, cerró su servicio al cliente y dejó a sus 17,000 empleados con un mensaje del sindicato a la una de la mañana: la noticia más difícil de nuestras vidas.
La cobertura mainstream del cierre se ha concentrado en dos vectores. El primero, los millones de pasajeros varados. El segundo, el aumento de tarifas que se viene en toda la industria estadounidense, donde las cuatro grandes aerolíneas controlan ya el 80% del mercado. Ambos vectores son ciertos. Pero hay un tercero que pesa especialmente sobre la comunidad hispana en Estados Unidos. Spirit no era una aerolínea cualquiera para los latinos. Era la aerolínea, en muchos sentidos.
EL DATO QUE MARCA LA DIFERENCIA. El 22% de los empleados de Spirit Airlines son hispanos o latinos. En cifras absolutas, eso significa aproximadamente 3,740 trabajadores latinos que en la madrugada del sábado quedaron sin empleo. La concentración no es casual. Las bases operativas estaban en Atlanta, Dallas-Fort Worth, Detroit, Fort Lauderdale, Houston, Las Vegas, Orlando, Miami y Chicago. Cinco de esas nueve ciudades tienen poblaciones hispanas superiores al 25% de su composición total. La sede corporativa, Dania Beach en el área metropolitana de Miami, es uno de los corazones de la diáspora cubana, venezolana, colombiana y centroamericana.
EL OTRO LADO DEL MOSTRADOR. Spirit conectaba Estados Unidos con más de 20 destinos en América Latina y el Caribe: México, Colombia, Costa Rica, Honduras, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Panamá, Guatemala, El Salvador, Jamaica, Nicaragua, Aruba, Cuba, Bahamas. Para una familia hispana en Estados Unidos, especialmente la que envía remesas y viaja una o dos veces al año a ver a la familia que quedó atrás, Spirit era frecuentemente el único vuelo dentro del presupuesto. Boletos a Cartagena por menos de 200 dólares ida y vuelta. A San Pedro Sula por 250. A Santo Domingo por 180. Esos precios desaparecen ahora.
POR QUÉ SE CAYÓ. Hay tres causas. La primera es estructural: Spirit no había generado ganancias anuales desde 2019 y acumulaba pérdidas multimillonarias. Su modelo de bajo costo extremo dependía de mantener costos operativos por debajo de la competencia, ventaja que se erosionó cuando los grandes carriers introdujeron tarifas de economía básica copiando la fórmula. La segunda es regulatoria: en 2024 la administración Biden bloqueó la fusión con JetBlue, decisión que la administración Trump ha citado esta semana como detonante. La tercera es geopolítica: la guerra con Irán que comenzó a inicios de 2026 disparó el combustible para aviones, segundo gasto operativo más grande, y para una compañía que ya operaba sobre márgenes negativos, el alza fue insostenible.
LA NEGOCIACIÓN QUE NO FUE. En las semanas previas al cierre, la administración Trump negoció con Spirit un rescate de 500 millones de dólares a cambio de participación accionaria mayoritaria del gobierno federal. La propuesta fue rechazada por un grupo clave de acreedores. El presidente Trump declaró el viernes que se había presentado propuesta final. No hubo acuerdo. El secretario de Transporte Sean Duffy responsabilizó al bloqueo de Biden de la fusión con JetBlue como factor original del colapso, y anunció el sábado un programa de ayuda de emergencia coordinado con otras aerolíneas estadounidenses.
OPCIONES PARA EMPLEADOS DE SPIRIT. Las grandes aerolíneas anunciaron mecanismos de apoyo. American Airlines y United Airlines crearon micrositios web específicos para empleados de Spirit que buscan continuar carrera en aviación, con entrevistas preferenciales para todos los perfiles: pilotos, auxiliares de vuelo, personal de tierra, operaciones, mantenimiento, atención al cliente. JetBlue, Delta, Southwest y Frontier también ofrecieron entrevistas con prioridad. La mayoría de las grandes aerolíneas extendió pases de viaje gratuitos para que miembros del equipo de Spirit puedan regresar a sus ciudades de origen sin costo. Para auxiliares de vuelo, JetBlue y American están ofreciendo programas acelerados de re-certificación que reconocen las horas de servicio en Spirit.
PARA EMPLEADOS CON ESTATUS MIGRATORIO QUE DEPENDÍA DEL EMPLEO EN SPIRIT, la situación es más delicada. Los trabajadores con visas de trabajo asociadas al empleador tienen plazos específicos para encontrar nuevo patrocinador antes de quedar fuera de estatus. Las organizaciones de asistencia legal migratoria recomiendan documentar la fecha exacta del cese, conservar copias de todos los recibos de pago, y consultar con abogado de inmigración antes de aceptar oferta de cualquier nueva aerolínea, porque el cambio de empleador puede requerir gestión específica del USCIS.
Los beneficios de salud bajo COBRA continúan disponibles por 18 meses para empleados de Spirit y dependientes, pero el costo lo asume el trabajador, lo que en muchos casos resulta inviable. La alternativa más rápida para muchas familias va a ser inscribirse en el mercado de salud (Healthcare.gov) bajo el período de inscripción especial que aplica cuando hay pérdida de empleo. Para hogares de bajos ingresos, esto puede significar acceso a Medicaid en estados que lo ofrecen, o subsidios significativos en otros estados.
OPCIONES PARA PASAJEROS CON BOLETOS DE SPIRIT. Para quien tenía boleto y aún no había viajado, la primera recomendación es no acercarse al aeropuerto. Spirit cerró atención al cliente. No hay personal en mostradores. No hay reprogramación con otras compañías por parte de Spirit.
El reembolso depende del método de pago. Si se compró con tarjeta de crédito o débito, el reembolso debería procesarse automáticamente. Si no aparece en cuenta dentro de cinco a siete días hábiles, hay que iniciar disputa de cargo con el banco emisor citando la Fair Credit Billing Act que protege al consumidor cuando un servicio pagado no se prestó. Para compras a través de agencias de viaje, gestionar directamente con la agencia. Para boletos comprados con puntos del programa Free Spirit, cupones o tarjeta de crédito de la marca, el futuro de los reembolsos se definirá durante el proceso legal de quiebra y puede tomar meses.
Para quien necesita viajar pronto en una ruta que cubría Spirit, las tarifas de rescate anunciadas por las grandes aerolíneas son la mejor opción inmediata. American Airlines anunció topes tarifarios en su cabina principal para todas las rutas con servicio directo donde competía con Spirit, incluidas las rutas internacionales a América Latina y el Caribe. Delta ofrece tarifas reducidas similares. JetBlue, Allegiant y Frontier también ofrecen apoyo a viajeros varados. Avianca, la aerolínea colombiana, anunció el sábado un plan específico para repatriar pasajeros varados desde Estados Unidos hacia destinos en América Latina, gestión que se realiza directamente con Avianca, no con Spirit.
EL EFECTO DE LARGO PLAZO. El analista Henry Harteveldt anticipó al medio CBS News que el retorno del equilibrio en las rutas que operaba Spirit podría demorar entre tres y seis meses, mientras Frontier, Avelo, Breeze y Allegiant intentan ocupar los espacios. Es el escenario optimista. El escenario menos favorable es que las grandes aerolíneas, sin la presión competitiva de Spirit, mantengan tarifas elevadas durante un año o más, especialmente en rutas internacionales donde el costo del combustible sigue elevado por la situación con Irán.
Para la comunidad hispana, esto se traduce en variables económicas concretas. El costo del viaje familiar anual a México o Centroamérica puede pasar de representar entre 12% y 18% del ingreso anual de muchas familias trabajadoras, a representar entre 22% y 30%. Las visitas que se hacían cada año pueden volverse cada dos años. Las quinceañeras, primeras comuniones, bautizos, funerales que requerían vuelo último minuto a precios todavía manejables, ahora exigen planificación financiera distinta. La conectividad emocional y familiar de la diáspora con sus países de origen, que para muchos era posible precisamente porque existía Spirit, va a tener que recalcularse.

LO QUE INCÍSOS RECOMIENDA. Para empleados de Spirit, registrarse en los micrositios de American y United como primera acción, contactar al sindicato de auxiliares de vuelo si aplica, y consultar con abogado migratorio si el estatus dependía del empleo. Inscribirse al período de inscripción especial de Healthcare.gov dentro de los próximos 60 días. Para pasajeros con boletos no usados, iniciar inmediatamente disputa de cargo con la tarjeta de crédito si el reembolso automático no se procesa. Para viajes urgentes ya programados, comparar las tarifas de rescate entre American, Delta, JetBlue, Frontier y Allegiant. Para la planificación familiar de viajes en los próximos seis meses, asumir que las rutas internacionales hacia América Latina van a operar con tarifas de 30% a 50% más altas que el promedio histórico.
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