No cuánto petróleo saldrá, sino en qué se convertirá la renta.
Los taladros llegaron. La electricidad y la nafta todavía no.
Las reservas del subsuelo no garantizan barriles en la superficie.
El acuerdo de 17 campos petroleros es el único compromiso con cifras entre Washington y Caracas. La elección no tiene ninguna.
La producción creció casi un treinta por ciento este año. Ese dato sí es verificable, y es el que hay que mirar.
Los 7.000 millones de dólares anunciados por Chevron para Venezuela no son capital fresco del exterior: saldrán de los flujos que generan sus operaciones actuales en...
Sostiene además que las reservas venezolanas nunca fueron certificadas como recuperables por una empresa internacional, sino estimadas como petróleo en sitio.
Caracas y Washington describen el mismo documento con dos horizontes distintos. Y la ministra de Hidrocarburos sostiene que los acuerdos con China y Rusia siguen vigentes.
Su posición no es rechazo ni respaldo. Es que el negocio es necesario, las condiciones legales no existen y quien firma no tiene mandato para hacerlo.
La reserva está probada. Lo que no está resuelto es cuánto de ella se puede sacar, y ese es el número que decide el negocio.