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Política

Doscientos catorce años sin prevención

De 1812 a 2026, la misma tierra ha vuelto a temblar sobre los mismos pueblos. En Venezuela, la desmemoria no es distracción: es política de Estado.

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Paisaje montañoso venezolano con falla geológica — 214 años sin prevención · INCÍSOS

Ficha 6W

Pregunta Respuesta
Qué La ausencia de una cultura sostenida de prevención frente a los desastres naturales.
Quién El Estado venezolano y la población asentada en zonas de alto riesgo sísmico.
Cuándo A lo largo de más de dos siglos, de 1812 a 2026.
Dónde El norte de Venezuela, sobre las fallas de Boconó, San Sebastián y El Pilar.
Por qué El olvido de cada tragedia deja el terreno libre para que la siguiente repita el patrón.
Cómo Con normas incumplidas, ocupación de zonas de riesgo y ausencia de memoria institucional.

Puestos en fila, los desastres revelan un patrón evidente. 1812: un terremoto arrasa Caracas y el litoral. 1967: otro sismo derriba edificios en la misma ciudad. 1999: el deslave sepulta Vargas. 2026: el doble terremoto convierte a La Guaira, otra vez, en zona cero. Doscientos catorce años, las mismas fallas, el mismo suelo, y cada vez la misma sorpresa. Esa sorpresa repetida es el verdadero desastre venezolano.

Un país que se sabe sísmico y construye como si no

Venezuela se ubica entre las placas del Caribe y Sudamericana, atravesada por los sistemas de fallas de Boconó, San Sebastián y El Pilar, algunos de los más activos del continente. No es un dato oculto: es geología conocida y documentada. Se calcula que más del 80 % de la población vive en zonas de amenaza sísmica alta. Y sin embargo, el país ha construido durante décadas como si esa amenaza no existiera.

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La reglamentación sismorresistente seria no llegó hasta después de 1967, y aun entonces convivió con una expansión urbana informal que la desbordó. Se levantaron barrios sobre laderas inestables y sobre los abanicos aluviales del litoral, es decir, sobre el terreno que la propia naturaleza había marcado como zona de paso de futuros deslaves. Cada vivienda mal ubicada fue una apuesta contra la memoria, y la memoria perdió.

La excepción que confirma la regla

El terremoto de 1967 demostró que Venezuela sí puede aprender. De sus escombros nacieron Funvisis y una norma más exigente. Fue la prueba de que la voluntad institucional existe cuando se ejerce. Pero fue una excepción. Después vino el largo olvido: la lección de 1967 no se tradujo en control urbano sostenido, ni en mapas de riesgo aplicados, ni en simulacros, ni en una política de Estado que atravesara gobiernos.

Infografía: Línea de tiempo — 214 años de desastres en Venezuela
Infografía INCÍSOS · La tierra que no perdona

Vargas 1999 lo dejó dolorosamente claro. El desastre generó estudios técnicos detallados sobre por qué había ocurrido y dónde no debía reconstruirse. Buena parte de esas recomendaciones no se cumplió. El litoral se repobló sobre el mismo riesgo. Y la incapacidad de siquiera contar a los muertos reveló un Estado que no quería, o no podía, mirar de frente a su propia catástrofe.

La desmemoria como política

El olvido cumple una función. Un país que no recuerda no exige rendición de cuentas, no reclama prevención, no pregunta por los desaparecidos sin nombre. La tragedia se convierte en efeméride anual, la efeméride en silencio, y el silencio en terreno libre para que todo vuelva a ocurrir. Así, cada generación venezolana entierra a sus muertos por la naturaleza y hereda a la siguiente el mismo riesgo intacto.

El terremoto de 2026 llega, por primera vez, con toda esta historia disponible y a la vista. Ese es el matiz esperanzador y a la vez la mayor exigencia. La geología no se puede cambiar: la tierra volverá a temblar sobre La Guaira. Lo que sí se puede cambiar es lo que un país hace con esa certeza. La diferencia entre 214 años de tragedia repetida y un futuro distinto no está en las fallas del subsuelo. Está en si, esta vez, Venezuela decide finalmente recordar.


Fuentes principales: Funvisis; Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS); Anexo de terremotos históricos de Venezuela; estudios sobre gestión de riesgo del litoral central; Academia Nacional de Ingeniería y el Hábitat.

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Política

«Voy a volver a Venezuela»: Machado habla de duelo, reconstrucción y regreso

En una extensa entrevista con Erika de la Vega desde Panamá, María Corina Machado habló del duelo colectivo por el terremoto, reafirmó su intención de regresar a Venezuela y llamó a transformar la rabia social en organización cívica. Sus palabras, y lo que revelan sobre el momento del país.

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María Corina Machado en entrevista con Erika de la Vega — En Defensa Propia, Panamá


Ver el podcast completo: En Defensa Propia con María Corina Machado y Erika de la Vega

▶ Ver el podcast completo en YouTube — «En Defensa Propia» con Erika de la Vega

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Pregunta Respuesta
Qué Machado reafirmó que volverá a Venezuela y llamó a canalizar la rabia hacia la organización cívica.
Quién La líder opositora María Corina Machado, entrevistada por Erika de la Vega.
Cuándo Una semana después del terremoto del 24 de junio de 2026.
Dónde En una entrevista grabada en Panamá, para el programa «En Defensa Propia».
Por qué La tragedia reordenó el debate político y colocó el duelo y la reconstrucción en el centro.
Cómo Con un mensaje que combina consuelo espiritual, llamado a la unidad y apuesta por lo cívico.

Una semana después del terremoto que devastó a Venezuela, María Corina Machado escogió un tono distinto al de la arena política habitual. En una extensa entrevista con la presentadora Erika de la Vega para el programa «En Defensa Propia», grabada en Panamá, la líder opositora habló menos de estrategia y más de duelo, resiliencia y reconstrucción. El resultado es una conversación que funciona en dos niveles: como mensaje de consuelo a un país en shock y como definición del papel político que Machado aspira a jugar en lo que viene. Vale la pena leer ambos.

María Corina Machado y Erika de la Vega en el programa En Defensa Propia, grabado en Panamá
María Corina Machado y Erika de la Vega durante la grabación de «En Defensa Propia» en Panamá.

«Voy a volver a Venezuela»

La declaración más noticiosa de la entrevista fue también la más directa. Consultada sobre su regreso al país —después de dos intentos fallidos en los días previos—, Machado fue categórica: «Yo voy a volver a Venezuela. Y estamos para que eso ocurra». Enmarcó ese deseo en el terreno de lo emocional, relatando el mensaje de una madre que, frente al edificio donde buscaba a sus hijos, le pedía estar a su lado. «Yo quiero que mis manos sean útiles, poner mi energía, mi fuerza, mi amor en esto», afirmó.

Ese reiterado anhelo de volver adquiere un peso particular a la luz de lo ocurrido en los días recientes, cuando sus intentos de ingresar al país se toparon con obstáculos que, según diversos reportes, no provinieron únicamente de Caracas. En la entrevista, Machado no entró en esos detalles ni atribuyó culpas por el bloqueo; prefirió mantener el registro en la voluntad de regresar antes que en los impedimentos. Es una decisión comunicacional coherente con el tono general de la conversación, centrado en la unidad y no en la confrontación.

El duelo y la rabia

Buena parte del diálogo giró en torno al estado anímico del país. Machado describió una Venezuela «en duelo», con pérdidas «profundamente dolorosas» cuya magnitud aún se desconoce, y sostuvo una idea que recorrió toda la entrevista: que la tragedia, con ser terrible, ha revelado lo mejor de la sociedad venezolana. «Ante la ausencia absoluta del Estado, fue la ciudadanía la que primero reaccionó», afirmó, en la línea de lo que numerosos testimonios han descrito sobre los primeros días de la emergencia.

El pasaje más sustancioso, desde el punto de vista político, fue su reflexión sobre la rabia social. La entrevistadora le preguntó, sin rodeos, cómo evitar que la frustración derive en un «estallido». Machado reconoció que esa rabia es «100% válida», pero planteó que debe ser «canalizada», «encauzada» y «liderada». Sostuvo que la sociedad venezolana, pudiendo haber optado por la anarquía, eligió «una forma constructiva de organización, de solidaridad», y reivindicó la necesidad de «fuerzas ordenadoras que encaucen». En esa formulación se lee, con claridad, su apuesta: convertir el malestar social en organización cívica antes que en estallido, con un liderazgo —el suyo— que oriente ese cauce.

La verdad como cimiento

Un eje conceptual atravesó la conversación: la idea de la verdad como base de la reconstrucción. «Se derrumbaron edificios e instalaciones. También se derrumbaron caretas, se derrumbaron mentiras», dijo Machado, para argumentar que el país solo podrá reconstruirse sobre «fundaciones robustas» de verdad y confianza. Vinculó esa reconstrucción no solo a lo material, sino a lo institucional: la necesidad de «construir instituciones», «reglas de juego» y «estado de derecho» para que «jamás esto vuelva a repetirse». Insistió, además, en que la reparación de las víctimas es condición para «la reconciliación y el perdón».

Es un marco que trasciende la coyuntura del terremoto y conecta con el discurso de fondo de la dirigente: la idea de que la crisis venezolana es, en su raíz, una crisis de confianza y de instituciones. Al ligar la reconstrucción física con la institucional, Machado inscribe la tragedia dentro de su narrativa política más amplia, aquella que plantea la necesidad de refundar el país sobre bases distintas.

Un relato que conviene contrastar

Hubo un punto de la entrevista que merece una lectura más atenta. Consultada sobre el estado de sus relaciones internacionales, Machado las describió como «fluidas, continuas, además francas», y afirmó mantener comunicación «del más alto nivel» con presidentes de América Latina, Europa y Estados Unidos. Preguntada por qué se dice lo contrario, respondió que «habrá actores o intereses que quieren generar fricciones donde no las hay», reconociendo diferencias de posición que, dijo, «se conversan, se resuelven y se avanza».

Ese retrato de armonía conviene contrastarlo con lo que han documentado diversos reportes en los días recientes. La prensa internacional ha dado cuenta de tensiones concretas en torno a su regreso, incluida la renuencia de la Administración estadounidense a respaldar su ingreso al país en plena emergencia, por temor a politizar la ayuda. No se trata de desmentir a Machado —las relaciones diplomáticas admiten, a la vez, cooperación y fricción—, sino de señalar que su descripción de una sintonía sin sobresaltos ofrece solo una cara de un cuadro más complejo. Para el lector, sostener ambas versiones a la vez —la de la interlocución fluida y la de las tensiones reales— es la única forma de entender el momento con precisión.

Entre el consuelo y la política

La entrevista de Machado con Erika de la Vega debe entenderse, en definitiva, como lo que es: una pieza de comunicación cuidada, en un momento de enorme sensibilidad. En el plano humano, es un mensaje de consuelo y unidad dirigido a un país en duelo, y como tal cumple una función real. En el plano político, es una reafirmación de liderazgo: Machado se posiciona como la voz capaz de encauzar la rabia social, de encarnar la reconstrucción y de mantener viva la aspiración de cambio, incluso desde la distancia que le impone su situación. Ambas dimensiones conviven en cada respuesta.

En una semana en que la política venezolana se debate entre el duelo y el cálculo, la aparición de Machado en este registro —espiritual, unitario, centrado en la gente— es en sí misma un movimiento significativo. Confirma que, aun fuera del país y con su regreso en suspenso, la dirigente sigue buscando marcar el tono de la conversación nacional. Si lo logrará, y si podrá finalmente volver para hacerlo desde el terreno, es una de las grandes preguntas abiertas de la Venezuela que emerge del terremoto.


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Nota: Esta nota analiza declaraciones de una entrevista pública. Reproduce expresiones textuales de la entrevistada y las contextualiza con información verificada, distinguiendo entre sus afirmaciones y los hechos documentados por otras fuentes. Las cifras de la tragedia corresponden a los balances disponibles y pueden variar.

Fuentes principales: Entrevista de María Corina Machado con Erika de la Vega en el programa «En Defensa Propia» (grabada en Panamá, difundida hacia el 1 de julio de 2026); reportes de prensa internacional sobre las gestiones en torno a su regreso, contrastados en la cobertura previa de INCÍSOS.

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Política

Figuera reclama para la Asamblea de 2015 un papel en la reconstrucción de Venezuela

El comunicado de Dinorah Figuera no es solo un pésame: es un posicionamiento político que reclama un lugar en la reconstrucción y se alinea con el plan de Rubio.

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Cámara legislativa vacía con luz entrando por ventana — imagen conceptual Asamblea Nacional Venezuela
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Qué Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, emitió un comunicado que combina el pésame por las víctimas del terremoto con un reclamo político: que esa institución tenga un papel en la reconstrucción de Venezuela.
Quién Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional de 2015.
Cuándo 1 de julio de 2026.
Dónde Comunicado difundido públicamente; referencia explícita a las labores de rescate en La Guaira.
Por qué La reconstrucción abre una disputa por el papel de cada actor político en el nuevo escenario de la transición venezolana.
Cómo Mediante un comunicado que se alinea explícitamente con las tres fases del plan del Departamento de Estado presentado por Marco Rubio.

En medio de la tragedia del terremoto, cada actor político venezolano busca definir el papel que jugará en lo que viene. En esa disputa se inscribe el comunicado difundido el 1 de julio de 2026 por Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, una pieza que combina el pésame por las víctimas, el agradecimiento a la ayuda internacional y un reclamo político preciso: que esa institución tenga un lugar en la reconstrucción del país. El texto es, a la vez, un mensaje de duelo y un posicionamiento de cara al futuro.

Lo que dijo Figuera

El comunicado agradece, en primer término, lo que califica como la ayuda «determinante» de Estados Unidos y de los países que acompañan al pueblo venezolano en las zonas afectadas, «especialmente en La Guaira». A partir de ahí, Figuera construye un llamado a la unidad: «Solo unidos podremos acompañarnos en el duelo por las vidas perdidas y emprender con esperanza la reconstrucción del país». Es una apelación a la cohesión nacional en un momento de dolor compartido, un registro que atraviesa todo el texto.

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El núcleo político del mensaje, sin embargo, está en la definición que Figuera hace de la institución que preside. Se refiere a la Asamblea Nacional de 2015 como «la última institución democrática de Venezuela reconocida por nuestros aliados internacionales», y anuncia que asumirá «con responsabilidad el rol que nos corresponde» en la reconstrucción. En su declaración, además, sostiene que sigue de cerca las labores de rescate y asistencia «en coordinación con el Gobierno Interino», con la nomenclatura que emplea su sector político. Es un reclamo de legitimidad y de protagonismo: la afirmación de que esa Asamblea aspira a ser parte activa del proceso que se abre.

El alineamiento con el plan estadounidense

El aspecto más significativo del comunicado es cómo Figuera enmarca la reconstrucción. El texto sostiene que el esfuerzo debe avanzar «conforme a las tres fases planteadas por el Departamento de Estado: fortalecer la estabilidad, impulsar la recuperación económica y avanzar hacia una democracia sana con instituciones firmes». Es una adhesión explícita a la hoja de ruta que el secretario de Estado, Marco Rubio, presentó tras la captura de Nicolás Maduro: el plan de tres fases de estabilización, recuperación y transición.

Ese alineamiento es revelador. Significa que el sector de la Asamblea de 2015 busca inscribir su papel dentro del marco diseñado por Washington, y no en un carril propio o alternativo. En el complejo tablero de la transición venezolana —donde conviven el gobierno encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, la dirigencia opositora liderada por María Corina Machado, y una comunidad internacional que marca los tiempos—, la Asamblea de 2015 se posiciona como un actor que reclama su lugar apelando a la legitimidad democrática de 2024 y a la sintonía con el plan estadounidense.

Una disputa por el porvenir

El comunicado de Figuera debe leerse, por tanto, en dos planos. En el más inmediato, es un mensaje de solidaridad con las víctimas y un llamado a la unidad, plenamente comprensible en el contexto de la catástrofe. En el plano político, es un movimiento en la disputa por definir quién tendrá voz en la reconstrucción de Venezuela, un proceso que será tanto material como institucional, y en el que los distintos actores de la oposición buscan asegurar su relevancia.

Esa disputa no es menor ni prematura: la reconstrucción tras una tragedia de esta magnitud redefinirá equilibrios de poder, canalizará recursos cuantiosos y determinará el ritmo de la transición política. Que la Asamblea de 2015 reclame su papel, que Machado insista en regresar, que el gobierno de transición busque capitalizar la respuesta a la emergencia: todo forma parte del mismo pulso por el porvenir del país. En ese cuadro, el comunicado de Figuera es una pieza más —cuidada, institucional, alineada con Washington— de un reacomodo político que apenas comienza y que marcará los meses por venir.


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Nota: Esta nota analiza un comunicado político. Las expresiones textuales entrecomilladas corresponden a la declaración de su autora y se reproducen sin modificación, incluida la nomenclatura propia de su sector —«Gobierno Interino»—; en su voz editorial, INCÍSOS emplea la denominación de gobierno de transición y de presidenta encargada para referirse a las autoridades en ejercicio.

Fuentes principales: Comunicado de Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional de 2015 (1 de julio de 2026); marco de las tres fases del plan para Venezuela presentado por el secretario de Estado Marco Rubio (enero de 2026).

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Política

Washington sale del silencio: qué dijo EE.UU. sobre el regreso de Machado

El Departamento de Estado emitió una declaración contenida sobre el regreso de Machado. Funcionarios anónimos fueron más duros con Axios. No son lo mismo.

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Sede del Departamento de Estado de EE.UU. en Washington D.C.
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Qué El Departamento de Estado de EE.UU. emitió una declaración oficial sobre el regreso de María Corina Machado a Venezuela, mientras funcionarios anónimos filtraron críticas más duras a Axios.
Quién Portavoz del Departamento de Estado (postura oficial); cinco funcionarios anónimos de la administración Trump (filtraciones a Axios); María Corina Machado; Carmen Beatriz Fernández (analista).
Cuándo 1 de julio de 2026.
Dónde Washington D.C. La declaración oficial fue emitida a AFP; las filtraciones, a Axios.
Por qué El regreso de Machado a Venezuela, bloqueado desde que el gobierno venezolano cerró el espacio aéreo, se ha convertido en un punto de tensión entre la oposición y Washington en plena emergencia humanitaria.
Cómo La postura oficial es contenida y «agnóstica»: no bloquea ni impulsa el regreso. Las filtraciones anónimas son más críticas: califican el intento de Machado de «contraproducente» y, según Axios, de «oportunismo grotesco».

⚠ DISTINCIÓN EDITORIAL CLAVE

Esta nota separa dos registros distintos: (1) la declaración oficial del Departamento de Estado a AFP —contenida, que evita tomar partido—, y (2) las filtraciones anónimas de cinco funcionarios a Axios —más críticas, no atribuibles a la administración como tal—. No son equivalentes ni intercambiables.

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La declaración del Departamento de Estado llegó el 1 de julio de 2026, después de días de silencio oficial sobre el intento frustrado de María Corina Machado de regresar a Venezuela. La portavoz del departamento, en declaraciones a AFP, eligió un tono deliberadamente contenido: Washington no se opone al regreso de Machado, pero tampoco lo impulsa. La frase que resume la postura oficial es que añadir cuestiones políticas a la respuesta humanitaria sería «contraproducente» en este momento. Es una posición que evita el choque frontal con el gobierno venezolano mientras la operación de ayuda sigue en marcha.

Esa cautela oficial contrasta con lo que cinco funcionarios de la administración Trump dijeron a Axios en condición de anonimato. Según el portal, esos funcionarios calificaron el intento de Machado de «oportunismo grotesco» y expresaron irritación por la presión que la líder opositora ha ejercido para que Washington intervenga más activamente en su favor. Esas filtraciones no son la postura oficial de EE.UU. —ningún funcionario identificado las respaldó—, pero revelan una tensión interna que la declaración pública no refleja.

Dos lecturas del mismo silencio

El contraste entre la declaración oficial y las filtraciones ilustra una tensión que atraviesa la política de Washington hacia Venezuela en este momento: la necesidad de mantener la operación humanitaria —que requiere cierta cooperación con el gobierno venezolano— y la presión de sectores de la oposición que esperan un respaldo más explícito. La declaración oficial elige la primera prioridad. Las filtraciones revelan que no todos en la administración están cómodos con esa elección.

Carmen Beatriz Fernández, analista política venezolana, ofreció una lectura distinta: el derecho de Machado a regresar a su país es un principio que no debería subordinarse a los cálculos de la emergencia. Ese argumento —que el retorno de una líder opositora no puede tratarse como una variable de conveniencia— es atendible, y forma parte del debate que la declaración del Departamento de Estado no zanjó.

El contexto del bloqueo

El espacio aéreo venezolano fue cerrado al vuelo en el que Machado intentaba regresar desde Panamá, en lo que la oposición denunció como una maniobra deliberada del gobierno de transición encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez. Desde entonces, Machado ha permanecido fuera del país. La declaración del Departamento de Estado no aborda directamente ese bloqueo ni exige su levantamiento; se limita a señalar que el momento no es propicio para añadir tensiones políticas.

Esa omisión es, en sí misma, una señal. Washington ha elegido no convertir el regreso de Machado en una condición de su cooperación humanitaria con Venezuela. Si esa elección refleja pragmatismo, cálculo estratégico o indiferencia ante la situación de la líder opositora es una pregunta que la declaración oficial no responde.


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Nota: Esta nota distingue entre la declaración oficial del Departamento de Estado de EE.UU. a AFP —postura atribuible a la administración— y las filtraciones de cinco funcionarios anónimos a Axios —que no constituyen postura oficial—. INCÍSOS no equipara ambos registros ni los presenta como equivalentes. La expresión «oportunismo grotesco» proviene de fuentes anónimas citadas por Axios, no de ningún funcionario identificado.

Fuentes principales: Declaración del Departamento de Estado de EE.UU. a AFP (1 de julio de 2026); Axios, filtraciones de funcionarios anónimos de la administración Trump (1 de julio de 2026); declaraciones de Carmen Beatriz Fernández.

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