Economía
Lo que la caída del turismo a Curazao revela de la economía
El desplome del 63% del turismo venezolano a Curazao no es solo un asunto de visados: es un termómetro del bolsillo real de los venezolanos. Lo que el dato revela.
El turismo venezolano hacia Curazao cayó un 63% en un año. Más allá del debate sobre los visados, esa cifra es un termómetro del poder de compra real de los venezolanos. Qué nos dice de verdad sobre la economía.
| 6W | |
|---|---|
| Qué | La caída del turismo a Curazao funciona como indicador del poder de compra venezolano. |
| Quién | La clase media venezolana y la economía de las islas vecinas. |
| Cuándo | Datos de enero a mayo de 2026 frente al mismo período de 2025. |
| Dónde | En el corredor turístico entre Venezuela y el Caribe. |
| Por qué | Viajar al exterior es un gasto discrecional que refleja la salud del bolsillo. |
| Cómo | Mediante la comparación interanual de las pernoctaciones de venezolanos. |
Hay cifras que dicen más de lo que parece. El desplome del 63% en el turismo venezolano hacia Curazao —de 10.025 pernoctaciones entre enero y mayo de 2025 a apenas 3.714 en el mismo período de 2026— se ha leído como un asunto de visados. Y lo es, en parte. Pero mirado con ojos de economista, ese número es también un termómetro del bolsillo venezolano que conviene interpretar.
El turismo como indicador
Viajar al extranjero es, para la mayoría de los hogares, un gasto discrecional: lo primero que se recorta cuando el presupuesto aprieta. Por eso los flujos turísticos son un indicador sensible del poder de compra real de una población. Cuando una clase media puede permitirse un viaje a una isla cercana, la economía respira; cuando deja de hacerlo, algo se ha contraído en sus finanzas.
El caso de Curazao es especialmente revelador porque la isla está a un paso de Venezuela —apenas unos kilómetros de mar— y fue durante décadas el destino accesible de la clase media venezolana. Que ese flujo se haya reducido a un tercio en un año no se explica solo por trámites migratorios: habla del encogimiento de una clase media que ya no tiene margen para esos lujos.
La conexión con la «media verdad»
Aquí el dato se conecta con la discusión sobre la inflación que recorre esta edición. Mientras las cifras oficiales celebran una desaceleración de los precios en bolívares, indicadores como el turismo cuentan otra historia: la del poder de compra real, medido en lo que la gente efectivamente puede hacer con su dinero.
Una familia que en 2025 podía pagarse unos días en Curazao y en 2026 ya no puede no necesita leer el índice del BCV para saber que su situación empeoró. Lo vive en las vacaciones que no toma. Por eso los indicadores indirectos —turismo, consumo, importaciones— suelen ser más honestos que las estadísticas oficiales: miden comportamiento, no relato.
Las dos caras del dato
Conviene, eso sí, no forzar la lectura. Parte de la caída se debe, como reconoció el propio gobierno de Curazao, a las barreras de visado: la de la isla y la del Departamento de Estado estadounidense. No todo el desplome es empobrecimiento; una porción es simple dificultad para viajar. Separar ambos efectos con precisión es difícil con los datos disponibles.
Pero incluso descontando el efecto de los visados, la magnitud de la caída —casi dos tercios— sugiere que hay algo más que trámites detrás. El turismo emisor venezolano lleva años golpeado por la crisis, y su recuperación será uno de los indicadores que mostrará, cuando llegue, que el bolsillo de la clase media de verdad se está recuperando.
Lo que conviene vigilar
Para quien sigue la economía venezolana —y especialmente para la diáspora, que calcula constantemente la salud del país que dejó— el turismo es un indicador a observar. Si en los próximos meses, con visados más flexibles, el flujo hacia Curazao y otras islas se recupera, será una señal genuina de mejora del poder de compra. Si no lo hace pese a las facilidades, será confirmación de que el problema es más profundo que un sello en el pasaporte.
Los grandes anuncios —acuerdos, inversiones, cifras oficiales— dibujan la macroeconomía. Pero la microeconomía, la de las decisiones cotidianas de millones de familias, se lee en datos como este. Cuántos venezolanos pueden volver a permitirse un viaje a la isla vecina dirá, mejor que muchos discursos, si la recuperación llegó al bolsillo o se quedó en el relato.
Esta nota tiene carácter informativo y no constituye asesoría financiera.

Fuentes principales: Cifras de la Oficina de Turismo de Curazao difundidas por Juan Gotopo (Cámara de Comercio La Vela de Coro); declaraciones del ministro Roderick Middelhof; contexto económico sobre el poder de compra venezolano.
Este análisis se publica bajo los criterios editoriales de INCÍSOS. Cómo trabajamos →
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El riesgo país cayó a la mitad y Venezuela sigue en default
De 12.671 a 6.037 puntos básicos. Una caída que refleja apuestas sobre la recuperación de los bonos, no la capacidad de pago del país.
ECONOMÍA · DEUDA · MERCADOS
El índice de riesgo de JPMorgan para Venezuela bajó 52% en 2026. No significa que el país pueda financiarse: sigue en cesación de pagos desde 2017 y su deuda duplicaría el tamaño de la economía. El mercado compra expectativa, no solvencia.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | El EMBI de Venezuela cayó 52% en 2026, de 12.671 a 6.037 puntos básicos. |
|---|---|
| Quién | Tenedores de bonos venezolanos y de PDVSA, JPMorgan y el gobierno encargado. |
| Cuándo | Entre el 2 de enero y el 3 de septiembre de 2026. |
| Dónde | Mercados internacionales de deuda. |
| Por qué | Las licencias petroleras y los acuerdos de inversión mejoraron las expectativas de recuperación. |
| Cómo | Por la subida de precio de bonos en default en el mercado secundario. |
El índice de riesgo país que calcula JPMorgan para Venezuela pasó de 12.671 puntos básicos el 2 de enero de 2026 a 6.037 el 3 de septiembre: una caída de 52%. Solo entre el 27 de agosto y el 3 de septiembre bajó 556 puntos, impulsado por anuncios como el de Chevron.
Contexto: un indicador distinto al de otros países
En la mayoría de los países, un riesgo país más bajo significa que el Estado puede endeudarse más barato. En Venezuela no. El país está en cesación de pagos desde 2017, no ha completado la reestructuración de su deuda y no tiene acceso normal a los mercados. Como advirtió Jonathan Fortun, economista del Institute of International Finance, el indicador refleja el valor que el mercado asigna a los bonos existentes y lo que espera recuperar, no el costo al que Venezuela podría financiarse.
Análisis: cuánto se debe
La cifra que decidirá todo es la de la deuda. Reportes financieros citados por El Nacional hablan de unos 240.000 millones de dólares que Caracas se prepararía a reconocer, equivalentes a más del doble de un PIB estimado en 111.300 millones para 2026. Aun con una cifra menor, la carga seguiría siendo desproporcionada para una economía con infraestructura deteriorada y servicios precarios.
Criterio: expectativa no es solvencia
La caída del riesgo país es una apuesta sobre la reestructuración futura, alimentada por el petróleo y por la tutela de Washington. Para quien tiene bonos venezolanos o piensa comprarlos, la pregunta no es cuánto bajó el índice, sino en qué términos se negociará la deuda: qué quita se aplicará, qué acreedores tendrán prioridad y con qué ingresos se pagará. Mientras esos términos no existan, el precio de los bonos refleja optimismo, no garantías.
Esta nota tiene fines informativos y no constituye asesoría financiera ni recomendación de inversión.
Fuentes principales: Bloomberg Línea, septiembre de 2026; Globovisión, septiembre de 2026; El Nacional, columna «Vitrina», septiembre de 2026.
Economía
Seiscientos cincuenta ejecutivos y pocos compromisos firmes en Caracas
Entradas agotadas, lista de espera y memorandos. La distancia entre el interés y la inversión en el petróleo venezolano.
ECONOMÍA · PETRÓLEO · INVERSIÓN
La Cumbre Internacional de Petróleo y Gas agotó sus entradas. Pero la producción sigue en 1,2 millones de barriles diarios, muchas empresas solo han firmado memorandos y un inversionista acusa a PDVSA de no tener «ninguna sensación de urgencia».
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | La Cumbre Internacional de Petróleo y Gas de Venezuela reúne a unos 650 ejecutivos y funcionarios. |
|---|---|
| Quién | Empresas petroleras y de servicios, PDVSA, el gobierno encargado y diplomáticos. |
| Cuándo | 29 y 30 de septiembre de 2026. |
| Dónde | Caracas. |
| Por qué | Es el mayor intento hasta ahora de convertir el interés en inversión. |
| Cómo | Con paneles, reuniones y negociaciones bajo las licencias de la OFAC. |
La Cumbre Internacional de Petróleo y Gas de Venezuela empieza el martes 29 de septiembre de 2026 con unos 650 asistentes y más de 150 en lista de espera, según Bloomberg. Es la señal más visible del interés que despierta el crudo venezolano mientras la guerra con Irán restringe los suministros de Oriente Medio.
Contexto: el punto de partida
Venezuela produce alrededor de 1,2 millones de barriles diarios, frente a más de 3 millones en los años noventa. El anuncio más grande del año es de Chevron: más de 7.000 millones de dólares en cinco años para llevar su producción cerca de 600.000 barriles diarios. Muchas otras empresas han firmado acuerdos preliminares con PDVSA, pero pocas han asumido compromisos firmes.
Análisis: lo que frena la inversión
Tres obstáculos aparecen en todas las conversaciones:
- Las sanciones. Las licencias de la OFAC permiten negociar, pero cada inversión grande necesita una autorización específica.
- La propia PDVSA. Farhad Moshiri, de Amos Global Energy, exjefe de operaciones de Chevron en América Latina, dijo a Reuters que no hay «ningún proceso, ninguna sensación de urgencia» en la estatal para cerrar acuerdos.
- La infraestructura. Los apagones interrumpen la producción, y algunas empresas evalúan generar su propia electricidad en los campos.
Criterio: qué medir al cierre
El éxito de la cumbre no se mide por la asistencia, sino por lo que quede firmado y sea ejecutable. Al cierre conviene contar tres cosas: cuántos contratos pasan de memorando a compromiso con montos y plazos, cuántos solicitan licencias específicas a la OFAC y si alguno incluye inversión en electricidad, el cuello de botella que afecta tanto a los pozos como a los hogares.
Esta nota tiene fines informativos y no constituye asesoría financiera ni recomendación de inversión.
Fuentes principales: Bloomberg vía Bloomberg Línea y Bitácora Económica, 28 de septiembre de 2026; Reuters vía Costa del Sol FM, septiembre de 2026; Bloomberg Línea, septiembre de 2026 (anuncio de Chevron).
Economía
La OFAC deja negociar en Venezuela, pero no invertir sin permiso
Tres licencias nuevas y una regla constante: Washington decide caso por caso. Lo que cambió el 28 de septiembre y lo que no.
ECONOMÍA · SANCIONES · PETRÓLEO
El Tesoro renovó tres licencias para operar con petróleo venezolano, suministrar bienes y servicios y negociar inversiones. La letra pequeña es la que manda: los contratos quedan en suspenso hasta una autorización posterior y los pagos pasan por cuentas controladas.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | La OFAC renovó las licencias generales 46E, 48D y 49B para Venezuela. |
|---|---|
| Quién | El Departamento del Tesoro, empresas estadounidenses, el gobierno venezolano y PDVSA. |
| Cuándo | Lunes 28 de septiembre de 2026. |
| Dónde | Washington, con efectos sobre el sector energético venezolano. |
| Por qué | Mantener las operaciones autorizadas y evitar la parálisis por exceso de cautela de las empresas. |
| Cómo | Sustituyendo las versiones 46D, 48C y 49A por nuevas licencias con condiciones. |
El lunes 28 de septiembre de 2026, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro estadounidense emitió tres licencias generales que sustituyen a las anteriores: la 46E, que autoriza operaciones con petróleo y petroquímicos venezolanos; la 48D, para suministrar bienes y servicios al país; y la 49B, que permite negociar y firmar contratos contingentes de inversión en petróleo, gas, petroquímica y electricidad.
Contexto: una renovación cada pocas semanas
Las 46D y 48C eran del 27 de agosto; la 49A, del 13 de marzo. Desde enero de 2026, Washington ha ido abriendo el régimen de sanciones licencia por licencia, sin levantarlo. La del lunes busca, según Bitácora Económica, evitar la parálisis que produce el exceso de cautela de bancos y empresas.
Análisis: negociar no es invertir
La licencia 49B es la más citada y la más malinterpretable. Permite negociar y firmar contratos, pero esos contratos quedan sujetos a una autorización posterior de la OFAC para poder ejecutarse, como precisó Bloomberg Línea. En la práctica, una empresa puede cerrar un acuerdo con PDVSA y aun así no poder mover un dólar de inversión hasta que Washington diga que sí.
Además, los pagos a entidades bloqueadas deben canalizarse a los fondos de depósito de gobiernos extranjeros bajo control del Tesoro, y se mantiene la prohibición de operar con el petro, la criptomoneda venezolana.
Criterio: el poder sigue en Washington
El resultado es una apertura con llave. Cada gran inversión en Venezuela pasa por una autorización específica, y cada licencia se renueva por períodos cortos. Eso da a Washington un control fino sobre el ritmo de la recuperación petrolera, y a los inversionistas una incertidumbre que se refleja en la distancia entre los memorandos firmados y los compromisos firmes. La cumbre petrolera del 29 y 30 de septiembre en Caracas mostrará cuánto pesa esa llave.
Esta nota tiene fines informativos y no constituye asesoría financiera ni recomendación de inversión.
Fuentes principales: OFAC, licencias generales 46E, 48D y 49B, 28 de septiembre de 2026; Bloomberg Línea y Efecto Cocuyo, 28 de septiembre de 2026; Bitácora Económica, 28 de septiembre de 2026.
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