Política
Vente Venezuela quiere construir un padrón biométrico paralelo de 17 millones
Humberto Villalobos, coordinador electoral de Vente Venezuela, dice que el partido construye un padrón con biometría facial sobre una base de 31,6 millones. Lleva 1,5 millones registrados. La comparación con la Lista Tascón ya está sobre la mesa.
Humberto Villalobos, coordinador electoral de Vente Venezuela, dijo en una entrevista de la #LaConversaPaís que el partido construye un padrón paralelo de 17 millones de venezolanos con biometría facial y verificación documental. La iniciativa avanza en paralelo a la transición tutelada y ya recoge advertencias dentro de la propia oposición sobre el riesgo de repetir la lógica que produjo la Lista Tascón en 2004. —
| Qué | El partido Vente Venezuela construye un registro electoral paralelo con biometría facial, documentos de identidad y datos familiares, sobre una base inicial de 31,6 millones. |
| Quién | Humberto Villalobos, coordinador electoral nacional de Vente Venezuela. Frente a él, voces críticas del propio espectro opositor y organizaciones de derechos digitales venezolanas. |
| Cuándo | El proyecto se activó el miércoles 29 de abril de 2026 con anuncio público. Al miércoles 20 de mayo cumple seis semanas y reporta 1,5 millones de empadronados. |
| Dónde | Operación dentro de Venezuela y en la diáspora simultáneamente, con empadronadores que cargan datos desde ambos lados de la frontera. |
| Por qué | Porque María Corina Machado planteó una hoja de ruta de cuarenta semanas que arranca con la actualización del padrón electoral una vez se fije fecha de elección presidencial. |
| Cómo | Empadronamiento ciudadano operado por activistas del propio partido, con planes de migrar a auto-empadronamiento directo y a verificación biométrica facial sin auditoría pública independiente conocida. |
«Sabremos exactamente qué hacer porque contaremos con la respuesta de 17 millones de venezolanos. La veracidad de esa base de datos estará plenamente comprobada, ya que cada ciudadano se va a registrar vinculando su rostro mediante biometría, sus documentos de identidad e información familiar». La frase es de Humberto Villalobos, coordinador electoral nacional de Vente Venezuela. La pronunció en el espacio digital #LaConversaPaís del partido y la repitió en versiones más extensas durante entrevistas en TVV Noticias y NTN24 en las últimas tres semanas.
Villalobos sintetiza así el primer paso del llamado Plan de 40 Semanas que María Corina Machado puso sobre la mesa como hoja de ruta para una eventual elección presidencial. El cálculo es operativo: si se define una fecha de comicios, el partido necesita que el Registro Electoral funcione antes de la convocatoria. Y el Registro Electoral, según Vente, no funciona.
Lo que la propia organización dice
La base que ofrece Villalobos es 31,6 millones de venezolanos mayores de edad. De esos, el partido apunta a registrar al menos 17 millones con biometría facial, documentos cargados y vínculos familiares declarados. Al miércoles 20 de mayo, el reporte oficial del partido indica seis semanas de trabajo y un millón y medio de personas empadronadas. La operación se sostiene en activistas que cargan datos directamente desde Venezuela y desde varios países de la diáspora, principalmente Estados Unidos, Colombia, Chile, Perú, Argentina y España.
El argumento técnico que Villalobos repite en distintos formatos tiene tres piezas. La primera: el padrón actual del Consejo Nacional Electoral contiene fallecidos no depurados desde el año 2000 y «maniobras de ingeniería electoral» del oficialismo. La segunda: hay seis millones de venezolanos menores de 30 años en edad de votar que nunca se inscribieron. La tercera: hay no menos de cuatro millones de venezolanos en el exterior que jamás actualizaron su residencia. Para Vente, esos tres huecos hacen inviable cualquier elección creíble sin reparar antes el padrón.
Lo que el plan no resuelve
El Plan de 40 Semanas, como lo presenta Vente, no contempla auditoría pública independiente de la base de datos en construcción. No menciona quién custodia el servidor donde reposan los rostros, los documentos y los vínculos familiares. No define qué pasa con los datos si la organización política cambia de dirección o si la transición tutelada deriva en un escenario distinto al previsto por sus dirigentes. Ante una pregunta sobre el uso indebido de la información, Villalobos respondió en una entrevista del cinco de mayo: «No les puedo jurar que no va a pasar nada, porque el cero no existe, pero sí les puedo garantizar que lo estamos haciendo de la mejor manera posible».
La frase es honesta. También es insuficiente.
La sombra de la Lista Tascón
El medio digital Curadas publicó el dos de mayo un análisis directo que marcó el inicio del debate público sobre la propuesta. El texto, escrito sin tono panfletario, recordó dos antecedentes concretos del uso de bases de datos partidistas en Venezuela. La Lista Tascón, en 2004, cruzó las firmas del referendo revocatorio contra Hugo Chávez con los registros de empleo público y produjo despidos masivos en ministerios, alcaldías y empresas estatales. El propio Chávez pidió en abril de 2005 «enterrar» esa lista, pero la información ya circulaba en internet. El Carnet de la Patria, lanzado en 2017, vinculó la lealtad partidista al acceso a bolsas de comida, medicinas, becas y transferencias monetarias.
Lo que Curadas planteó —y lo que organizaciones de derechos digitales como IPYS Venezuela y Transparencia Venezuela han documentado durante dos décadas— es que el problema no fue nunca la tecnología en abstracto. Fue la ausencia de contrapesos institucionales que limitaran a quien controlaba el dato.
La crítica a Vente, en consecuencia, no es ideológica. Es de arquitectura. Una base biométrica de millones de venezolanos, manejada por una sola estructura político-partidista sin supervisión externa, replica el defecto estructural que hizo posibles los abusos del chavismo en sus dos versiones. Que la motivación sea democrática no cambia la geometría del riesgo.
Lo que Venezuela no tiene
En el país no existe Ley de Protección de Datos Personales. El artículo 28 de la Constitución de 1999 reconoce el derecho a habeas data —es decir, a que un ciudadano pueda saber qué información tiene un tercero sobre él y exigir su corrección o destrucción—. Pero no existe una autoridad regulatoria independiente que ejecute ese derecho, ni norma específica que regule el tratamiento de datos biométricos por organizaciones políticas. Eso significa que un empadronado que entregue su rostro a Vente Venezuela hoy no tiene mecanismo institucional para retirarlo del sistema mañana.
La ausencia normativa no es responsabilidad del partido. Pero el partido sí escogió operar dentro de esa ausencia, con sus reglas propias, sin invitar a un órgano externo que audite el proceso. Esa decisión es la que recoge la crítica.
La pregunta abierta para los venezolanos en EE.UU.
Para los venezolanos en Estados Unidos —concentrados sobre todo en Florida, Texas, Nueva York, Massachusetts y Utah— la pregunta operativa es concreta: ¿quién garantiza, en este momento, que los datos biométricos que un activista de Vente recolecta en Miami o en Houston no terminen, por mal manejo o por filtración, en una base diferente a la prometida?
La respuesta, hasta ahora, es la palabra del propio partido.
Eso puede bastar para quien confíe en el liderazgo de María Corina Machado y en el equipo técnico de Villalobos. No basta como estándar institucional. Y la transición venezolana, si va a serlo de verdad, necesita estándares institucionales que sobrevivan a cualquier liderazgo.
El Plan de 40 Semanas tiene una virtud real: pone sobre la mesa el problema técnico del padrón antes de que llegue la fecha de la elección. Tiene también un costo: traslada al partido una función que, en cualquier democracia consolidada, corresponde a un órgano electoral independiente. Que esa función vuelva pronto a manos de un órgano electoral con auditoría pública es lo que va a separar la transición de su sombra.
Fuentes
- Entrevista de Humberto Villalobos en TVV Noticias con Carlos Acosta, miércoles 29 de abril de 2026.
- Entrevista de Humberto Villalobos en NTN24, programa La Tarde, mayo de 2026.
- Entrevista de Humberto Villalobos con Napoleón Bravo, viernes 16 de mayo de 2026.
- Comunicado oficial de Vente Venezuela, «La propuesta electoral de Vente Venezuela para derrotar al régimen», jueves 30 de abril de 2026.
- Comunicado oficial de Vente Venezuela, «Datos, transparencia y organización ciudadana», martes 5 de mayo de 2026.
- Análisis de Curadas, «Registro biométrico electoral en Venezuela: ¿quién controla el padrón?», sábado 2 de mayo de 2026.
- IPYS Venezuela, serie investigativa «Tu voto es secreto, tus datos no» sobre uso histórico de datos privados con fines partidistas.
- Transparencia Venezuela, informe Saber Más sobre ausencia de Ley de Protección de Datos Personales.
- Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, artículos 28 y 60.
- Reportajes de La Patilla, Analítica, Digaloahi Digital y EntornoInteligente sobre el Plan de 40 Semanas.
Alfredo Yánez
9 libros que te cambian la perspectiva
Finanzas, emprendimiento, migración y más — disponibles en Amazon
VER LIBROS →Mundial 2026
España bicampeona del mundo: la paciencia como arma definitiva
España ganó la final del Mundial 2026 ante Argentina 1-0 en la prórroga. El gol de Ferran Torres en el minuto 106 selló la segunda estrella española, 16 años después de Sudáfrica 2010.
España es campeona del mundo por segunda vez en su historia, dieciséis años después de Sudáfrica 2010. El título llegó en la prórroga, con el marcador en cero durante hora y media larga, y con la frialdad de Ferran Torres para firmar el momento más importante del torneo.
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| Qué | España ganó la final del Mundial 2026 ante Argentina 1-0 en la prórroga. |
| Quién | Ferran Torres marcó el gol decisivo en el minuto 106. Enzo Fernández fue expulsado en el 93′. |
| Cuándo | 19 de julio de 2026, prórroga (minuto 106). |
| Dónde | MetLife Stadium, East Rutherford, Nueva Jersey. |
| Por qué | España dominó con 20 remates frente a cero de Argentina; la expulsión de Fernández en el 93′ inclinó la balanza. |
| Cómo | Centro de Porro, dejada de cabeza de Nico Williams, definición de Torres. |
Tuvieron que pasar 106 minutos para que el cero se rompiera en el MetLife Stadium. El gol llegó tras un centro de Pedro Porro, un toque de cabeza atrás de Nico Williams, y una definición certera de Torres. Sangre fría, silencio, y después el estallido de una selección que había dominado durante dos horas sin encontrar el camino hasta ese instante preciso.
Los números son demoledores para una final: España acumuló 20 remates frente a cero de Argentina. El portero Emiliano «Dibu» Martínez atajó nueve. Lionel Messi estuvo desconectado del juego durante los 120 minutos. La Albiceleste no hizo un solo tiro al arco de Unai Simón.
La expulsión que inclinó la balanza
El punto de inflexión llegó antes de que empezara la prórroga. En el minuto 93, Enzo Fernández recibió la segunda amarilla por una dura entrada sobre Pau Cubarsí y fue expulsado. Argentina arrancó el tiempo extra con diez hombres. Lo que ya era difícil se volvió prácticamente imposible.
Hubo un momento de confusión antes del gol definitivo: Nico Williams adelantó a España en la prórroga, pero el árbitro anuló el tanto por una presunta falta de Mikel Merino que nadie más vio. España protestó. Y siguió jugando. Y encontró el camino igual.
Ferran Torres, el héroe inesperado
Ferran Torres no era el nombre que todos esperaban para escribir la historia. Pero con su gol en el minuto 106 —aprovechando la dejada de cabeza de Nico Williams tras el centro de Porro— firmó el tanto más valioso de su carrera y elevó su cuenta personal a 26 dianas internacionales con La Roja, colocándose en el top 10 histórico de goleadores de la selección española.
España consigue así su segunda estrella, dieciséis años después de la primera. Una generación construida por Luis de la Fuente —campeón desde sub-18 hasta la absoluta— que demostró en Nueva Jersey que las dinastías no se anuncian. Se construyen partido a partido, hasta que el minuto 106 de una final del mundo te da la razón.
España 1 – Argentina 0 (prórroga) · Gol: Ferran Torres (106′) · Expulsión: Enzo Fernández (93′) · MetLife Stadium, East Rutherford, NJ
Política
EE.UU. avala la negociación entre las dos asambleas venezolanas
Dos parlamentos que se desconocen mutuamente pactaron una agenda común con el aval de Washington. La gran ausente es la líder que la oposición había designado para negociar.
El Departamento de Estado respaldó una agenda conjunta entre la Asamblea electa en 2015 y el Parlamento controlado por el chavismo, que comenzará el 1 de agosto de 2026. Washington conduce el proceso. La oposición que ganó las urnas en 2024 quedó fuera de la mesa.
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| **Qué** | La Asamblea de 2015 y la de 2025 anunciaron una agenda de trabajo conjunta para reforma electoral y garantías democráticas. |
| **Quién** | Dinorah Figuera por la Asamblea de 2015, Jorge Rodríguez por la de 2025, con aval del Departamento de Estado de EE.UU. |
| **Cuándo** | Anuncio el martes 14 de julio de 2026; el trabajo conjunto arranca el 1 de agosto de 2026. |
| **Dónde** | Caracas, con conducción política desde Washington. |
| **Por qué** | EE.UU. reconoce a la Cámara de 2015 como última instancia legislativa con legitimidad de origen y la usa como interlocutor de la transición. |
| **Cómo** | Mediante un panel negociador de 12 integrantes y una hoja de ruta que apunta a resultados iniciales hacia diciembre de 2026. |
Dos parlamentos que no se reconocen, una misma mesa
El martes 14 de julio de 2026, dos cuerpos legislativos que durante años se negaron legitimidad mutua anunciaron por separado el inicio de una agenda de trabajo conjunta. De un lado, la Asamblea Nacional electa en 2015, aquella en la que la oposición obtuvo mayoría y que el chavismo vació de competencias, hoy presidida en el exilio por Dinorah Figuera. Del otro, el Parlamento instalado en 2025 tras el proceso marcado por el fraude de 2024, presidido por Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta encargada Delcy Rodríguez. El trabajo conjunto arranca el 1 de agosto.
La agenda, según los comunicados, contempla la reconstrucción de las instituciones democráticas, el fortalecimiento del Consejo Nacional Electoral, el restablecimiento de garantías para la participación política y la protección de las libertades civiles. Es, en el lenguaje del plan de tres fases del secretario de Estado Marco Rubio, la antesala de la fase de transición.
El aval de Washington, por escrito
El respaldo estadounidense llegó formalizado. El 16 de julio de 2026, el Departamento de Estado emitió un comunicado en el que, por voz de su portavoz Tommy Pigott, acogió con beneplácito los anuncios y aplaudió el compromiso de fortalecer las instituciones democráticas y mejorar el sistema electoral. El texto sitúa el punto de partida en una reunión previa, del 18 de junio, entre representantes de ambas instancias.
Conviene precisar el estatuto de esa reunión y de la mesa que la sigue. No es un diálogo que la oposición venezolana haya diseñado y al que Washington se sume. Es un proceso que Washington conduce y cuya cara visible es Figuera. Esa distinción no es un matiz: define quién tiene la iniciativa y quién responde.
Un panel de doce y una fecha lejana
El equipo negociador del lado de la Asamblea de 2015 estará encabezado por Figuera junto a otros cinco diputados, dentro de un panel de doce integrantes que, según reportes de prensa, se completaría con cuadros técnicos de Primero Justicia, Voluntad Popular y Acción Democrática. Aquí conviene una advertencia: esa composición está en disputa. El secretario general de Acción Democrática sostiene que su partido no está representado en la mesa, lo que INCÍSOS aborda en pieza aparte. La distinción entre representación política y aporte de cuadros técnicos puede explicar la discrepancia, pero al cierre de esta nota no está zanjada.
Según ha adelantado Figuera, los primeros resultados deberían conocerse hacia diciembre de 2026, en una ruta que en última instancia conduciría a elecciones presidenciales al cierre del plan Rubio. Aquí aparece la crítica editorialmente válida a ese plan, la misma que INCÍSOS ha sostenido: la ausencia de fechas de cierre de fase. Una hoja de ruta sin plazos vinculantes puede convertirse en un proceso indefinido.
La ausencia que ordena el resto
El dato que reordena la lectura no es quién está en la mesa, sino quién no está. María Corina Machado, a quien los partidos de la Plataforma Unitaria habían designado a finales de abril, en el Manifiesto de Panamá, para liderar los contactos con el chavismo, quedó fuera del arreglo. Washington no comparte esa designación. El desplazamiento de la figura opositora con mayor respaldo popular hacia el margen del proceso es la tensión de fondo de toda esta arquitectura, y el tema de las piezas que acompañan a esta nota.
Fuentes: Comunicado del Departamento de Estado de EE.UU., 16 de julio de 2026 (Embajada de EE.UU. en Caracas).; Cobertura de Mundiario, Infobae, La Patilla y El Observador, 15-16 de julio de 2026.; Comparecencia del subsecretario adjunto Michael Kozak ante el Congreso, 14 de julio de 2026.
Política
Trump usa el fraude electoral venezolano como prueba en su discurso a la nación
Venezuela reapareció en el discurso presidencial estadounidense no como socio petrolero, sino como caso probatorio de un fraude que Washington ahora invoca para su propio debate electoral.
En un discurso dedicado a China y a la seguridad de las máquinas de votación, el presidente de Estados Unidos citó un supuesto reporte de inteligencia sobre el amaño digital de las elecciones venezolanas de 2020. La mención duró segundos. Sus implicaciones para el lector venezolano son mayores de lo que su brevedad sugiere.
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| Qué | Trump citó un supuesto reporte de la CIA sobre el fraude electrónico del chavismo en 2020 como prueba de que las máquinas de votar pueden alterarse sin dejar rastro. |
| Quién | El presidente Donald Trump, la CIA según su cita, el usurpador Nicolás Maduro nombrado en el reporte, y los votantes hispanos en EE.UU. como audiencia. |
| Cuándo | Discurso a la nación del jueves 16 de julio de 2026, transmitido en horario estelar desde la Casa Blanca. |
| Dónde | East Room de la Casa Blanca, Washington D.C., con efecto sobre el debate electoral estadounidense. |
| Por qué | La afirmación convierte un caso venezolano en argumento de la política interna de EE.UU. y en respaldo a la reforma electoral que impulsa la Casa Blanca. |
| Cómo | Mediante la desclasificación de documentos presentados esa noche, sin verificación independiente hasta el cierre de esta nota. |
La mención que pocos verán
El jueves 16 de julio de 2026, el presidente Donald Trump se dirigió a la nación en horario estelar desde la East Room de la Casa Blanca. El eje anunciado era la integridad electoral, y el eje real terminó siendo China: la afirmación de que el Partido Comunista Chino se apropió de 220 millones de registros de votantes estadounidenses entre 2020 y 2023. En medio de esa acusación, y para sostener su tesis de que las máquinas de votación pueden manipularse sin dejar huella, el mandatario recurrió a un ejemplo que casi nadie fuera de la audiencia venezolana registrará como propio: Venezuela.
Trump sostuvo que la CIA obtuvo un reporte sobre un plan para amañar digitalmente las elecciones venezolanas de 2020 en favor del régimen. El pasaje ocupó menos de un minuto de un discurso de veinticinco. Para el lector estadounidense fue una nota de color dentro de un argumento sobre la Save America Act. Para el venezolano de la diáspora, fue algo distinto: su historia nacional, invocada como pieza probatoria en una disputa ajena.
Qué dijo exactamente, y qué no dijo
Según la transcripción íntegra del discurso, Trump afirmó que la CIA obtuvo reporte de un plan específico para inclinar el resultado en favor de «the corrupt Maduro regime» en Venezuela, y que el chavismo procedió a «amañar digitalmente sus propias elecciones de 2020». Describió métodos que, según su relato, permitían alterar los totales de votos «de forma que no podía detectarse ni con una auditoría, por profunda que fuera».
La cita se reproduce aquí con su formulación original porque su literalidad importa. Pero conviene precisar el estatuto de lo dicho: se trata de la caracterización que hizo el presidente de un documento que su propia administración desclasificó esa misma noche. No hay, hasta el cierre de esta nota, verificación independiente del contenido de ese reporte ni confirmación de la CIA fuera del acto presidencial. INCÍSOS lo consigna como lo que es: una afirmación atribuida, no un hecho establecido.
El petróleo, en una sola frase
La otra mención venezolana del discurso fue aún más breve. Al enumerar los logros de su política exterior, Trump dijo: «Ganamos en Venezuela, que ahora trabaja con nosotros para producir millones y millones de barriles de petróleo».
Vale la pena detenerse en esa economía de palabras. Hace seis meses, la captura del usurpador Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 ocupó una conferencia de prensa entera y dominó la cobertura mundial durante días. La reapertura petrolera, la relación con la presidenta encargada Delcy Rodríguez y el plan de tres fases presentado por el secretario de Estado ante el Congreso el 7 de enero fueron, durante meses, materia de horario estelar. Esa etapa quedó atrás. En el discurso del 16 de julio, todo ese proceso cupo en catorce palabras. La diplomacia del petróleo se ha vuelto rutina, y la rutina no se anuncia.
Una prueba sin verificación independiente
El uso probatorio del caso venezolano tiene una función precisa dentro del discurso. Trump necesitaba demostrar que la manipulación electrónica de votos no es una hipótesis, sino algo que ya ocurrió en el mundo real. Venezuela le sirvió de precedente: si allá se pudo alterar totales sin que una auditoría lo detectara, entonces —según su razonamiento— el sistema estadounidense es igualmente vulnerable y la reforma que impulsa resulta urgente.
El problema del razonamiento no es venezolano, es metodológico. La denuncia de que el chavismo manipuló procesos electorales está ampliamente documentada por la oposición y por observadores durante años, en particular alrededor de la elección presidencial del 28 de julio de 2024, cuyas actas el usurpador nunca exhibió mesa por mesa. Pero el reporte que Trump citó se refiere a 2020 y a un método técnico específico, y de ese reporte solo se conoce la descripción que hizo el presidente. Presentar esa descripción como confirmación de la vulnerabilidad de las máquinas estadounidenses exige un salto que la evidencia pública, por ahora, no acompaña.
Para quién es útil esta afirmación
La instrumentalización tiene destinatario. El discurso cerró con un llamado explícito: que los ciudadanos telefoneen a sus representantes para exigir la aprobación de la Save America Act, la ley que impondría prueba de ciudadanía para registrarse y restringiría el voto por correo. El caso venezolano no estaba allí para informar sobre Venezuela. Estaba para reforzar una agenda legislativa estadounidense.
Para la comunidad venezolana en Estados Unidos, esto plantea una tensión incómoda. La denuncia del fraude chavista es una causa propia, sostenida durante años a un costo altísimo. Verla convertida en munición de un debate partidista estadounidense —junto a una acusación mucho más frágil sobre China y máquinas de votar— no la fortalece: la diluye. Una causa que fue reclamo de derechos humanos corre el riesgo de quedar reducida a analogía retórica.
Lo que el lector venezolano ya sabía
Hay algo que Trump presentó como revelación y que para el venezolano no lo es. Que el chavismo manipuló elecciones no es inteligencia desclasificada: es experiencia vivida. La novedad, si la hubiera, estaría en el método técnico preciso que describe el supuesto reporte de la CIA, y ese método aún no puede examinarse.
El valor de la noche, para quien mira desde la diáspora, no está en lo que el discurso reveló sobre Venezuela. Está en lo que reveló sobre el lugar que Venezuela ocupa hoy en la conversación estadounidense: ya no es la operación militar de portada ni el gran socio energético celebrado en cada cumbre. Es un ejemplo de utilería, invocado por segundos, para un argumento que no es el suyo. Ese desplazamiento —de protagonista a nota al pie— es, en sí mismo, la información.
Fuentes: Transcripción íntegra del discurso a la nación de Donald Trump, 16 de julio de 2026 (Casa Blanca / registro audiovisual). Cobertura en vivo de CNN, CBS News y AP del 16 de julio de 2026. whitehouse.gov (documentos desclasificados anunciados en el discurso, pendientes de análisis).
-
Política3 semanas agoDelcy Rodríguez enfrenta a la prensa internacional: la rueda de prensa que no cerró la brecha
-
Política2 meses agoEl economista, los bonos y Citgo
-
Política2 meses agoRoberto Smith Perera: «La reconstrucción no puede esperar a la elección»
-
Especiales1 mes agoMedia vuelta… mar.
-
Entrevistas2 meses agoZair Mundaray: «Enfrenté al poder con ciencia»
-
Inciso3 meses agoLa paciencia de Washington
-
Política4 semanas ago«No se puede improvisar»: un exjefe de Defensa Civil disecciona la respuesta al sismo
-
Política2 meses agoDiego Arria escribió en 2012 el guion de la transición de hoy
