Política
Vente Venezuela quiere construir un padrón biométrico paralelo de 17 millones
Humberto Villalobos, coordinador electoral de Vente Venezuela, dice que el partido construye un padrón con biometría facial sobre una base de 31,6 millones. Lleva 1,5 millones registrados. La comparación con la Lista Tascón ya está sobre la mesa.
Humberto Villalobos, coordinador electoral de Vente Venezuela, dijo en una entrevista de la #LaConversaPaís que el partido construye un padrón paralelo de 17 millones de venezolanos con biometría facial y verificación documental. La iniciativa avanza en paralelo a la transición tutelada y ya recoge advertencias dentro de la propia oposición sobre el riesgo de repetir la lógica que produjo la Lista Tascón en 2004. —
| Qué | El partido Vente Venezuela construye un registro electoral paralelo con biometría facial, documentos de identidad y datos familiares, sobre una base inicial de 31,6 millones. |
| Quién | Humberto Villalobos, coordinador electoral nacional de Vente Venezuela. Frente a él, voces críticas del propio espectro opositor y organizaciones de derechos digitales venezolanas. |
| Cuándo | El proyecto se activó el miércoles 29 de abril de 2026 con anuncio público. Al miércoles 20 de mayo cumple seis semanas y reporta 1,5 millones de empadronados. |
| Dónde | Operación dentro de Venezuela y en la diáspora simultáneamente, con empadronadores que cargan datos desde ambos lados de la frontera. |
| Por qué | Porque María Corina Machado planteó una hoja de ruta de cuarenta semanas que arranca con la actualización del padrón electoral una vez se fije fecha de elección presidencial. |
| Cómo | Empadronamiento ciudadano operado por activistas del propio partido, con planes de migrar a auto-empadronamiento directo y a verificación biométrica facial sin auditoría pública independiente conocida. |
«Sabremos exactamente qué hacer porque contaremos con la respuesta de 17 millones de venezolanos. La veracidad de esa base de datos estará plenamente comprobada, ya que cada ciudadano se va a registrar vinculando su rostro mediante biometría, sus documentos de identidad e información familiar». La frase es de Humberto Villalobos, coordinador electoral nacional de Vente Venezuela. La pronunció en el espacio digital #LaConversaPaís del partido y la repitió en versiones más extensas durante entrevistas en TVV Noticias y NTN24 en las últimas tres semanas.
Villalobos sintetiza así el primer paso del llamado Plan de 40 Semanas que María Corina Machado puso sobre la mesa como hoja de ruta para una eventual elección presidencial. El cálculo es operativo: si se define una fecha de comicios, el partido necesita que el Registro Electoral funcione antes de la convocatoria. Y el Registro Electoral, según Vente, no funciona.
Lo que la propia organización dice
La base que ofrece Villalobos es 31,6 millones de venezolanos mayores de edad. De esos, el partido apunta a registrar al menos 17 millones con biometría facial, documentos cargados y vínculos familiares declarados. Al miércoles 20 de mayo, el reporte oficial del partido indica seis semanas de trabajo y un millón y medio de personas empadronadas. La operación se sostiene en activistas que cargan datos directamente desde Venezuela y desde varios países de la diáspora, principalmente Estados Unidos, Colombia, Chile, Perú, Argentina y España.
El argumento técnico que Villalobos repite en distintos formatos tiene tres piezas. La primera: el padrón actual del Consejo Nacional Electoral contiene fallecidos no depurados desde el año 2000 y «maniobras de ingeniería electoral» del oficialismo. La segunda: hay seis millones de venezolanos menores de 30 años en edad de votar que nunca se inscribieron. La tercera: hay no menos de cuatro millones de venezolanos en el exterior que jamás actualizaron su residencia. Para Vente, esos tres huecos hacen inviable cualquier elección creíble sin reparar antes el padrón.
Lo que el plan no resuelve
El Plan de 40 Semanas, como lo presenta Vente, no contempla auditoría pública independiente de la base de datos en construcción. No menciona quién custodia el servidor donde reposan los rostros, los documentos y los vínculos familiares. No define qué pasa con los datos si la organización política cambia de dirección o si la transición tutelada deriva en un escenario distinto al previsto por sus dirigentes. Ante una pregunta sobre el uso indebido de la información, Villalobos respondió en una entrevista del cinco de mayo: «No les puedo jurar que no va a pasar nada, porque el cero no existe, pero sí les puedo garantizar que lo estamos haciendo de la mejor manera posible».
La frase es honesta. También es insuficiente.
La sombra de la Lista Tascón
El medio digital Curadas publicó el dos de mayo un análisis directo que marcó el inicio del debate público sobre la propuesta. El texto, escrito sin tono panfletario, recordó dos antecedentes concretos del uso de bases de datos partidistas en Venezuela. La Lista Tascón, en 2004, cruzó las firmas del referendo revocatorio contra Hugo Chávez con los registros de empleo público y produjo despidos masivos en ministerios, alcaldías y empresas estatales. El propio Chávez pidió en abril de 2005 «enterrar» esa lista, pero la información ya circulaba en internet. El Carnet de la Patria, lanzado en 2017, vinculó la lealtad partidista al acceso a bolsas de comida, medicinas, becas y transferencias monetarias.
Lo que Curadas planteó —y lo que organizaciones de derechos digitales como IPYS Venezuela y Transparencia Venezuela han documentado durante dos décadas— es que el problema no fue nunca la tecnología en abstracto. Fue la ausencia de contrapesos institucionales que limitaran a quien controlaba el dato.
La crítica a Vente, en consecuencia, no es ideológica. Es de arquitectura. Una base biométrica de millones de venezolanos, manejada por una sola estructura político-partidista sin supervisión externa, replica el defecto estructural que hizo posibles los abusos del chavismo en sus dos versiones. Que la motivación sea democrática no cambia la geometría del riesgo.
Lo que Venezuela no tiene
En el país no existe Ley de Protección de Datos Personales. El artículo 28 de la Constitución de 1999 reconoce el derecho a habeas data —es decir, a que un ciudadano pueda saber qué información tiene un tercero sobre él y exigir su corrección o destrucción—. Pero no existe una autoridad regulatoria independiente que ejecute ese derecho, ni norma específica que regule el tratamiento de datos biométricos por organizaciones políticas. Eso significa que un empadronado que entregue su rostro a Vente Venezuela hoy no tiene mecanismo institucional para retirarlo del sistema mañana.
La ausencia normativa no es responsabilidad del partido. Pero el partido sí escogió operar dentro de esa ausencia, con sus reglas propias, sin invitar a un órgano externo que audite el proceso. Esa decisión es la que recoge la crítica.
La pregunta abierta para los venezolanos en EE.UU.
Para los venezolanos en Estados Unidos —concentrados sobre todo en Florida, Texas, Nueva York, Massachusetts y Utah— la pregunta operativa es concreta: ¿quién garantiza, en este momento, que los datos biométricos que un activista de Vente recolecta en Miami o en Houston no terminen, por mal manejo o por filtración, en una base diferente a la prometida?
La respuesta, hasta ahora, es la palabra del propio partido.
Eso puede bastar para quien confíe en el liderazgo de María Corina Machado y en el equipo técnico de Villalobos. No basta como estándar institucional. Y la transición venezolana, si va a serlo de verdad, necesita estándares institucionales que sobrevivan a cualquier liderazgo.
El Plan de 40 Semanas tiene una virtud real: pone sobre la mesa el problema técnico del padrón antes de que llegue la fecha de la elección. Tiene también un costo: traslada al partido una función que, en cualquier democracia consolidada, corresponde a un órgano electoral independiente. Que esa función vuelva pronto a manos de un órgano electoral con auditoría pública es lo que va a separar la transición de su sombra.
Fuentes
- Entrevista de Humberto Villalobos en TVV Noticias con Carlos Acosta, miércoles 29 de abril de 2026.
- Entrevista de Humberto Villalobos en NTN24, programa La Tarde, mayo de 2026.
- Entrevista de Humberto Villalobos con Napoleón Bravo, viernes 16 de mayo de 2026.
- Comunicado oficial de Vente Venezuela, «La propuesta electoral de Vente Venezuela para derrotar al régimen», jueves 30 de abril de 2026.
- Comunicado oficial de Vente Venezuela, «Datos, transparencia y organización ciudadana», martes 5 de mayo de 2026.
- Análisis de Curadas, «Registro biométrico electoral en Venezuela: ¿quién controla el padrón?», sábado 2 de mayo de 2026.
- IPYS Venezuela, serie investigativa «Tu voto es secreto, tus datos no» sobre uso histórico de datos privados con fines partidistas.
- Transparencia Venezuela, informe Saber Más sobre ausencia de Ley de Protección de Datos Personales.
- Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, artículos 28 y 60.
- Reportajes de La Patilla, Analítica, Digaloahi Digital y EntornoInteligente sobre el Plan de 40 Semanas.
Alfredo Yánez
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Ocho millones afuera, $25.000 millones en remesas, 70% con título universitario. Esto también es Venezuela
El éxodo venezolano no es un dato de migración: es la mayor diáspora calificada de América Latina, una segunda economía paralela que sostiene al 35% de los hogares del país, y la pregunta abierta sobre quién va a regresar y cuándo.
| Qué | La diáspora venezolana —7,9 millones de personas, casi una cuarta parte de la población original— constituye una economía paralela, un perfil profesional sin precedente regional y un horizonte de retorno mucho más limitado del que sugieren los anuncios políticos. |
| Quién | R4V y ACNUR, BCV (datos oficiales remesas, abril 2026), Ecoanalítica, IIES-UCAB, Migration Policy Institute, Inter-American Dialogue, Observatorio Venezolano de la Diáspora. |
| Cuándo | Acumulado 2015-2026, con énfasis en la encuesta ACNUR de marzo de 2026 y los primeros datos oficiales de remesas publicados por el BCV en abril de 2026. |
| Dónde | Diecisiete países de acogida. Concentración en Colombia (2,8M), Perú (1,7M), Estados Unidos (≈1M), Brasil, Chile, Ecuador y España. |
| Por qué | Porque ningún proyecto de reconstrucción que ignore a una cuarta parte del país puede llamarse, con rigor, un proyecto de reconstrucción. |
| Cómo | Salidas masivas desde 2015, regularización parcial (4,5M documentados en 17 países), economía de remesas estructural, retorno condicionado a transformaciones que los planes técnicos no garantizan por sí solos. |
El éxodo venezolano no es un dato de migración: es la mayor diáspora calificada de América Latina, una segunda economía paralela que sostiene al 35% de los hogares del país, y la pregunta abierta sobre quién va a regresar y cuándo.
Hay un país que cabe dentro de Venezuela y otro que no. El que no, suma ocho millones de personas, vive repartido en diecisiete países, sostiene económicamente a un tercio de los hogares del país que dejó, tiene más títulos universitarios per cápita que cualquier otra diáspora latinoamericana en la historia reciente y está mirando con calma la conversación sobre la transición. Esa Venezuela que está afuera es la pieza más grande, más calificada y más prudente del rompecabezas que el plan Venezuela First World se propone reordenar. Y, sin embargo, la cobertura periodística estándar la trata como variable: cuántos son, cuántos vuelven. Esta pieza la trata como sujeto.
La cifra y el mapa
Al cierre de noviembre de 2025, R4V —la plataforma interagencial coordinada por ACNUR y la OIM— contabilizaba 7,9 millones de venezolanos viviendo fuera del país. La cifra equivale a algo entre el 22% y el 25% de la población venezolana original, dependiendo del estimado demográfico que se aplique. Es la mayor diáspora de América Latina en el siglo XXI y una de las cinco más grandes del mundo medida en proporción.
Su distribución no es accidental. Colombia acogió a 2,8 millones por contigüidad geográfica y por una política migratoria de regularización masiva que documentó a 1,9 millones bajo el Estatuto Temporal de Protección. Perú sumó 1,7 millones, Brasil 732.300, Chile 669.400, Ecuador 445.000, España 602.500. Estados Unidos recibió cerca de un millón, con un crecimiento del 318% entre 2010 y 2023 —el grupo migratorio de más rápido crecimiento en el país durante esa década, según el Migration Policy Institute.
Lo que ese mapa describe no es un éxodo: es un proyecto migratorio sostenido, escalonado y, en muchos casos, consolidado. Quien salió de Caracas en 2017 hacia Lima ya lleva ocho años fuera. Quien cruzó el Darién en 2022 lleva tres. Quien aterrizó en Madrid en 2019 ya tiene hijos en la escuela pública española. Ese tiempo construyó arraigo. Y el arraigo, como se verá, define la pregunta del retorno con más fuerza que cualquier anuncio político.
La economía paralela
El 8 de abril de 2026, el Banco Central de Venezuela publicó cifras oficiales de remesas por primera vez en una década. El gesto, técnicamente menor, fue políticamente significativo: durante diez años, el chavismo había administrado el silencio estadístico sobre el dinero que la diáspora enviaba al país, mientras Nicolás Maduro llamaba «limpia pocetas» a los venezolanos que producían ese flujo.
Lo que el BCV reveló confirma lo que los economistas independientes venían sosteniendo. Las remesas hacia Venezuela pasaron de 11 millones de dólares en 2015 a un promedio anual cercano a los 3.000 millones entre 2018 y 2025, con picos de 3.631 millones en 2021 y 3.627 millones en 2022. El acumulado del periodo 2015-2025, calculado por el economista José Manuel Puente sobre los datos oficiales del BCV, superó los 25.000 millones de dólares. Esa cifra equivale al 27% de los ingresos petroleros del país durante el mismo periodo y al 54% de sus exportaciones no petroleras.
En los años más críticos de la industria petrolera, el peso relativo fue todavía mayor. En 2020, según el economista Hermes Pérez, exfuncionario del BCV, las remesas equivalieron al 53% de los ingresos petroleros del país. En 2025, con una producción petrolera ligeramente recuperada, el porcentaje se estabilizó en 18% —pero la cifra nominal de 3.242 millones de dólares anuales sigue siendo, en palabras de Pérez, un «gigante económico». Ecoanalítica, por su parte, estimó en 10.215 millones el ingreso por remesas solo entre 2021 y 2024.
El 35% de los hogares venezolanos recibe remesas, según el Banco Mundial. En esos hogares, las transferencias del exterior pueden representar hasta el 80% del ingreso mensual. La remesa promedio oscila entre 65 y 100 dólares —una cifra modesta en términos absolutos pero decisiva en un país donde el salario mínimo legal equivale a 27 centavos de dólar y el ingreso mínimo integral, anunciado el 1 de mayo de 2026, cubre apenas el 43,6% de la canasta alimentaria mensual de una familia de cinco.
Y la proyección para 2025-2026 es a la baja. El IIES-UCAB estima una caída del flujo a 2.800-3.000 millones de dólares, por dos razones simultáneas: el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos bajo la administración Trump, que reduce la capacidad de envío de los venezolanos sin estatus regular; y la inflación global, que erosiona el ingreso disponible de quienes envían. Las remesas, sostén estructural del consumo venezolano durante la última década, enfrentan en 2026 su mayor desafío.
El perfil: lo que ninguna otra diáspora latinoamericana tiene
La cifra más perturbadora del cuadro no es la económica. Es la educativa. El 70% de la diáspora venezolana tiene estudios universitarios, según los cálculos del economista Hermes Pérez sobre los registros consulares disponibles. El Observatorio Venezolano de la Diáspora, con una muestra propia de 1.266 migrantes encuestados entre febrero y marzo de 2026, eleva la cifra al 66% con título universitario o de posgrado. En Estados Unidos, el Migration Policy Institute documentó en 2023 que el 48% de los venezolanos de 25 años o más tiene título universitario o superior, frente al 36% de los estadounidenses nativos y al 35% de los inmigrantes de otras nacionalidades.
Esta es la distinción regional decisiva. Las diásporas centroamericanas —salvadoreña, guatemalteca, hondureña— se construyeron históricamente sobre mano de obra no calificada que enviaba remesas para subsistencia. La diáspora venezolana es predominantemente profesional. Médicos, ingenieros, abogados, periodistas, docentes, técnicos especializados. La consecuencia es que las remesas venezolanas no son solo flujo monetario: son flujo intelectual diferido, capital humano invertido en otros sistemas productivos. Argentina contrató 200 médicos venezolanos solo en la provincia de Buenos Aires. En Ecuador, los migrantes venezolanos aportan 900 millones de dólares anuales a la economía y pagan 47 millones en impuestos. En Panamá, empresarios venezolanos invirtieron 1.800 millones de dólares en una década y crearon 40.000 empleos. Los países de acogida no sumaron mano de obra: heredaron talento.
Los venezolanos en Estados Unidos: el cuadro al 14 de mayo de 2026
Cerca de un millón de venezolanos vive en Estados Unidos. El 49% reside en Florida —concentración mayor a la de cualquier otro grupo migratorio reciente—. Le siguen Texas, Nueva York, California y Georgia. Su tasa de participación en la fuerza laboral es del 75%, doce puntos por encima de la población nativa estadounidense.
El cuadro legal es el siguiente. En enero de 2025, 607.000 venezolanos estaban amparados por el Estatus de Protección Temporal —el grupo más numeroso del programa—. El 5 de febrero de 2025, la Secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem terminó formalmente la designación TPS 2023, decisión que la Corte Suprema permitió aplicar el 3 de octubre de 2025. Una orden separada del Juez Edward Chen, del Distrito Norte de California, fechada el 5 de septiembre de 2025, restauró las protecciones bajo la designación 2021, manteniendo la documentación válida hasta el 2 de octubre de 2026. La batalla legal continúa.
Entre 350.000 y 472.000 venezolanos en Estados Unidos enfrentan hoy incertidumbre legal directa. Sus permisos de trabajo, su protección frente a deportación y su capacidad de enviar remesas dependen del resultado de procesos judiciales en curso. La paradoja editorial es difícil de evitar: mientras la administración Trump capturó a Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 y se atribuye el desmantelamiento del régimen del que estos venezolanos huyeron, simultáneamente desmonta la protección migratoria que les permitió huir.
El retorno: lo que las encuestas realmente dicen
El 14 de abril de 2026, ACNUR publicó los resultados de una encuesta aplicada entre enero y marzo a 1.288 venezolanos en seis países: Ecuador, Perú, Colombia, Brasil, Chile y Guatemala. La pregunta central era directa: ¿considera usted regresar a Venezuela?
Los resultados no respaldan el discurso del retorno masivo. Apenas el 9% de los encuestados consideraba volver dentro de los próximos doce meses. Un 10% adicional lo consideraba sin plazo definido. Un 16% expresaba preferencia general por la repatriación. En conjunto, algo más de un tercio manifestaba alguna disposición al retorno, casi siempre condicionada a mejoras concretas: empleo, seguridad, servicios básicos, imperio de la ley. El 65% restante no tenía intención de regresar bajo las condiciones actuales. Y el 75% no había tomado ninguna medida concreta para preparar un eventual retorno. La motivación más mencionada por quienes sí considerarían volver fue la reunificación familiar, no la oportunidad económica.
El Observatorio Venezolano de la Diáspora, en encuesta paralela, llegó a cifras compatibles: solo el 12% de los consultados manifestó planes concretos de regresar en los próximos dos años; el 44,7% lo haría si mejoraran las condiciones; el 23,7% prefiere quedarse fuera de Venezuela de manera definitiva.
Y hay un dato adicional que ningún anuncio político recoge: cuando se pregunta a quienes piensan emigrar en 2026 cuál es su destino preferido, España (26%) superó por primera vez a Estados Unidos. El endurecimiento migratorio de la administración Trump movió el mapa del éxodo, no lo cerró.
Lo que el inventario dice
El plan Venezuela First World supone, implícitamente, que la diáspora venezolana volverá a engrosar la fuerza productiva del país durante la fase de recuperación. Los datos dicen otra cosa. La diáspora venezolana ya construyó vida afuera. Ya invirtió años de formación profesional avanzada en países que ofrecen lo que Venezuela no puede prometer ni siquiera en proyección a diez años. Ya consolidó arraigo, hijos en escuelas, residencias permanentes, estabilidad financiera modesta pero real. El retorno será selectivo, escalonado y condicionado a transformaciones que los planes técnicos no pueden garantizar por sí solos.
Para el lector hispano en Estados Unidos —y particularmente para el venezolano-americano en Miami, Houston, Doral, Orlando y Atlanta— esta pieza dice algo concreto. La decisión de quedarse o regresar no es trivial. No debería tomarse al ritmo de los anuncios políticos. No debería medirse por la euforia de los titulares ni por la presión emocional de quienes nunca se fueron. Los datos están del lado de quien decide con calma.
Una diáspora de ocho millones no es un problema migratorio que se resuelve con un cambio de gobierno. Es la otra Venezuela. Y los planes que la ignoran, ignoran a una cuarta parte del país.
Fuentes: R4V / ACNUR / OIM · Banco Central de Venezuela (datos oficiales de remesas, abril 2026) · Hermes Pérez (IESA, exfuncionario BCV) · José Manuel Puente (IESA / IE Madrid) · Migration Policy Institute · Ecoanalítica · Inter-American Dialogue · Observatorio Venezolano de la Diáspora · Banco Mundial · IIES-UCAB · Caleidoscopio Humano · Encuesta Poder & Estrategia (enero 2026).
Esta pieza es parte del especial Venezuela, inventario del caos. Lea las otras nueve piezas en incisos.com/inventario-del-caos
Política
408 medios cerrados, 25 periodistas presos, cero capítulos en el plan
Revisamos las 835 páginas del plan *Venezuela First World* de Roberto Smith Perera buscando explícitamente el sector de medios de comunicación. No hay capítulo. No hay subapartado. El sector que documenta la crisis es el único que el plan no se propone reconstruir.
| Qué | Más de 408 medios de comunicación cerrados en Venezuela desde 2003. 25 periodistas presos durante 2025 — récord histórico. Cero capítulos dedicados al sector de medios en las 835 páginas del plan oficial de reconstrucción. |
| Quién | Espacio Público (Carlos Correa), IPYS Venezuela (Marianela Balbi), SNTP (Marcos Ruiz), Voces del Sur, CONATEL, Asamblea Nacional, Roberto Smith Perera. |
| Cuándo | Periodo 2003-2026 (cierres acumulados desde RCTV). Datos consolidados al primer cuatrimestre de 2026. Plan *Venezuela First World* publicado el 1 de mayo de 2026. |
| Dónde | Todo el territorio nacional. 13 estados sin medios independientes operando. |
| Por qué | Porque un país que se reconstruye sin reconstruir su prensa no se está reconstruyendo. Se está reordenando en silencio. |
| Cómo | CONATEL como instrumento de cierres administrativos, Ley contra el Odio (2017), Ley de Fiscalización a ONGs (2024), bloqueo de 58 sitios web y TikTok (enero 2025), criminalización del ejercicio periodístico. |
Revisamos las 835 páginas del plan *Venezuela First World* de Roberto Smith Perera buscando explícitamente el sector de medios de comunicación. No hay capítulo. No hay subapartado. El sector que documenta la crisis es el único que el plan no se propone reconstruir.
El punto de origen
El 27 de mayo de 2007, Radio Caracas Televisión —el canal abierto con la mayor audiencia histórica de Venezuela— salió del aire por decisión del Ejecutivo nacional. El gobierno de Hugo Chávez decidió no renovar la concesión del espectro radioeléctrico que la emisora venía ocupando desde 1953. La medida no fue una negociación frustrada ni un procedimiento administrativo de rutina. Fue el inicio operativo de una política de Estado.
Diecinueve años después, el conteo lo lleva Espacio Público, organización de monitoreo de la libertad de expresión que en Venezuela ha sostenido durante dos décadas el rol que el Estado dejó de cumplir: documentar lo que se cierra. Su cifra acumulada al cierre de 2024, presentada en informe público y replicada por LaPatilla, El Diario y otros medios de la diáspora periodística venezolana, es la siguiente: 408 medios de comunicación cerrados desde 2003. Doscientos ochenta y cinco emisoras de radio. Ochenta y siete periódicos. Diecinueve canales de televisión. Doce medios digitales.
El 55% de esos cierres fue ejecutado directamente por CONATEL, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones — el organismo regulador del espectro radioeléctrico venezolano que en cualquier país democrático tendría función técnica neutra y que en Venezuela funciona como instrumento de cierre.
La acumulación
Veintitrés años, doce reformas, cinco gobiernos consecutivos y un mismo patrón. Espacio Público desagrega la curva.
Entre 2003 y 2007, el periodo previo al cierre de RCTV, se contabilizaron 18 cierres aislados. Entre 2008 y 2011, durante la consolidación del modelo, 64 medios. Entre 2012 y 2015, periodo del primer Maduro post-Chávez, 54 medios. Entre 2016 y 2019, con la profundización de la crisis política, 164 medios — la mayor concentración del periodo. Entre 2021 y 2023, ya bajo nuevas formas de presión, 123 medios. El año pico fue 2022, con 81 emisoras de radio cerradas en doce meses. El 2025, según el monitoreo continuo de IPYS Venezuela y de la organización SNTP, mantuvo el ritmo.
Las emisoras vivas en el país cayeron de 699 (2021) a 431 (2023): un 38% menos en dos años. Las televisoras, de 112 a 61: un 45% menos. Trece estados venezolanos no cuentan hoy con medios independientes operando localmente.
La mutación
En marzo de 2026, IPYS Venezuela publicó Las formas del silencio: periodismo en clandestinidad, su informe consolidado de 2025. Tres cifras del informe definen el cuadro contemporáneo de la libertad de expresión en Venezuela.
Primera: 25 periodistas estuvieron privados de libertad durante el año 2025. Es el número más alto registrado en la historia del monitoreo de IPYS desde sus inicios.
Segunda: durante el 2025 se documentaron 111 casos de violaciones a la libertad de expresión, con un total de 139 vulneraciones documentadas. Y solo durante el primer cuatrimestre de 2026 —datos que se hicieron públicos el 5 de mayo, dos semanas antes del cierre de esta edición— se registraron 38 casos adicionales con 91 denuncias.
Tercera: dos leyes recientes consolidan el marco jurídico de la restricción. La Ley contra el Odio, aprobada en 2017, sigue vigente y operativa como instrumento para criminalizar el ejercicio periodístico bajo figuras de «incitación al odio» cuya definición técnica es discrecional. La Ley de Fiscalización a las Organizaciones No Gubernamentales, aprobada el 15 de noviembre de 2024, extendió el marco a las organizaciones que financian o respaldan al periodismo independiente.
Y entre el 7 y el 10 de enero de 2025, en los días posteriores a la captura de Maduro pero antes de que la estructura de transición se estabilizara, las autoridades venezolanas ejecutaron uno de los bloqueos digitales más amplios documentados: 58 sitios web venezolanos —incluidos varios de la diáspora periodística que cubre el país desde el exilio— quedaron inaccesibles dentro del territorio nacional. TikTok fue bloqueado de manera total durante el mismo periodo.
El giro de la señal abierta
Durante casi dos décadas, la programación informativa de la televisión venezolana en señal abierta operó como caja de resonancia institucional. Los noticieros centrales de los canales privados sobrevivientes —Venevisión y Televen, sobre todo, después de la salida del aire de RCTV y la captura editorial de Globovisión— evitaron sistemáticamente la cobertura de protestas, la entrevista a voces críticas y la documentación visual del deterioro nacional. El espacio informativo en prime time se redujo a notas de declaraciones oficiales, sucesos, deportes, espectáculos y clima. Lo demás se administraba por omisión.
Después del 3 de enero de 2026, esa arquitectura comenzó a moverse. Y se movió primero en pantalla.
El 23 de febrero de 2026, Venevisión rediseñó su emisión matutina de Noticias Venevisión. La nueva versión, conducida por Endrina Yépez y un equipo de siete reporteros jóvenes, incorporó dos secciones nuevas que el canal no había tenido bajo el chavismo: «el panorama migratorio» y «Entrevista Venevisión», un espacio diario de opinión con personalidades del país. Semanas después, el canal anunció el regreso al aire de Shirley Varnagy y Luis Olavarrieta como anclas de un noticiero estelar nocturno transmitido en vivo de lunes a viernes a las 7:00 PM. Ambos habían salido de la pantalla venezolana años atrás. Su regreso, según el propio canal, busca recuperar la confianza del público y presentar una visión más amplia de la realidad nacional, en contraste con las limitaciones que marcaron la televisión en los años precedentes.
Televen, por su parte, transmitió en febrero de 2026 una cobertura inédita: las protestas de familiares de presos políticos frente a la sede de la Zona 7 del Cicpc en Caracas, exigiendo el cumplimiento de las excarcelaciones prometidas. Para un canal que durante años evitó mostrar manifestaciones contra el gobierno, la decisión fue editorialmente significativa.
El giro tiene límites. Los noticieros centrales del Estado, encabezados por VTV, mantienen su línea. La Ley contra el Odio sigue vigente. El régimen de concesiones del espectro radioeléctrico, sin reforma. Y las cifras de IPYS y Espacio Público sobre detenciones arbitrarias en el primer cuatrimestre de 2026 muestran que la coerción contra periodistas independientes no se ha desmontado. Pero algo cambió en pantalla. La televisión privada venezolana empezó a ampliar el rango de lo que muestra. No es libertad de prensa. Es apertura editorial parcial, condicionada al nuevo cálculo político de los canales. Y ese cálculo, en sí mismo, es un termómetro: cuando los noticieros empiezan a moverse antes que las leyes, lo que se mueve es la lectura del poder, no el marco institucional.
La omisión del plan
El 1 de mayo de 2026, Roberto Smith Perera —Ministro de Transporte y Comunicaciones durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez (1989-1993), fundador de Digitel y figura clave en la privatización de CANTV— publicó el plan Venezuela First World. Ocho cientos treinta y cinco páginas. Catorce sectores de la economía venezolana radiografiados con detalle. Cuarenta y dos capítulos. Seis billones de dólares en proyección de inversión durante una década. Es, por su volumen y por la trayectoria de su autor, el plan técnico de reconstrucción más detallado publicado hasta la fecha.
En las 835 páginas del documento, no hay un capítulo dedicado al sector de medios de comunicación. No hay un subapartado sobre libertad de prensa. No hay un cronograma de restauración del sistema de concesiones del espectro radioeléctrico. La única mención sustantiva al ecosistema mediático se encuentra en el componente «Centros de Medios y Cultura», con $10.000 millones asignados a la industria de exportación audiovisual y de entretenimiento. Y en el Artículo 5 del documento «Estructura del Comité de Reconstrucción Económica» (ECRR, página 813), una sola línea reconoce la necesidad de «garantizar la libertad de expresión y la transparencia» — sin desarrollo posterior, sin presupuesto, sin cronograma, sin actores responsables.
El sector que documentó durante veintitrés años el colapso de los otros sectores no aparece en el plan que se propone reconstruir lo que ese sector documentó.
Una conversación que el especial abre
INCÍSOS publica esta pieza no para denunciar al plan ni para señalar a su autor. La publica para abrir una pregunta que el ecosistema periodístico venezolano —el que sobrevive dentro del país y el que opera desde la diáspora— deberá responder en los próximos meses. ¿Cómo se reconstruye una prensa de la que ya no quedan emisoras locales en 13 estados? ¿Cómo se restaura un marco de libertad de expresión cuando dos leyes vigentes lo restringen? ¿Cómo se prepara una transición democrática que no contempla, en su plan más detallado, la reconstrucción del sector que tendría que documentarla?
La pregunta no es retórica. Es operativa.
Lo que el inventario dice
Un país que se reconstruye sin reconstruir su prensa no se está reconstruyendo. Se está reordenando en silencio.
Fuentes: Espacio Público (Carlos Correa) · IPYS Venezuela (Marianela Balbi, Las formas del silencio: periodismo en clandestinidad, marzo 2026) · SNTP (Marcos Ruiz) · Voces del Sur · Venezuela First World (Roberto Smith Perera, 1 de mayo de 2026, 835 páginas) · Tendencia.com (renovación Venevisión, abril 2026) · VIP.net.ve (matutino Venevisión, febrero 2026) · LaPatilla (cobertura Televen Zona 7, febrero 2026) · noticiasvenevision.com · televen.com.
Esta pieza es parte del especial Venezuela, inventario del caos. Lea las otras nueve piezas en incisos.com/inventario-del-caos
Política
Panamá puede decidir si la oposición venezolana llega unida a la transición
Tres días de reuniones de trabajo en Panamá pueden definir si la oposición venezolana entra a la fase electoral de la transición como un bloque, como varios bloques que se respetan, o como una colección de fragmentos compitiendo por el mismo electorado.
Entre el viernes 22 y el lunes 25 de mayo de 2026, María Corina Machado y representantes de la Plataforma Unitaria Democrática sostendrán en Panamá la primera mesa formal de trabajo conjunto desde la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero. La fotografía es lo de menos. Lo importante es si de ahí sale —o no— una arquitectura electoral común para la fase que viene. —
| Qué | Primera mesa formal de trabajo entre el liderazgo de Vente Venezuela, encabezado por María Corina Machado, y representantes de la Plataforma Unitaria Democrática desde el inicio de la transición tutelada en enero. |
| Quién | María Corina Machado, su equipo político, representantes designados por la PUD, autoridades panameñas (presidente José Raúl Mulino y canciller Javier Martínez-Acha) y miembros de la diáspora venezolana en Panamá. |
| Cuándo | Entre el viernes 22 y el lunes 25 de mayo de 2026. El encuentro con la PUD se ubica el domingo 24. La reunión con Mulino y Martínez-Acha, el lunes 25. |
| Dónde | Ciudad de Panamá, en sedes diplomáticas y de la comunidad venezolana en el exterior. |
| Por qué | Porque la opción electoral que la oposición lleve cuando se fije fecha de comicios depende de si Vente y la PUD coordinan, compiten o se fragmentan en los próximos cuatro meses. |
| Cómo | Reuniones cerradas de trabajo, encuentro abierto con la diáspora el sábado 23, y cierre institucional con el gobierno panameño el lunes 25. |
Las decisiones políticas más importantes de los próximos meses para Venezuela no se van a tomar en Caracas. Tampoco en Washington. Algunas de las más relevantes para la fase electoral de la transición se pueden empezar a definir este fin de semana en Ciudad de Panamá.
Entre el viernes 22 y el lunes 25 de mayo de 2026, María Corina Machado cumple una agenda de cuatro días en territorio panameño. La gira tiene tres tramos. El sábado 23 está reservado para un encuentro abierto con la comunidad venezolana en el exterior, formato que la propia dirigente ha utilizado en sus paradas previas en Estados Unidos y Europa. El domingo 24 está pautada la reunión cerrada con representantes de la Plataforma Unitaria Democrática. El lunes 25, cierre institucional con el presidente panameño José Raúl Mulino y el canciller Javier Martínez-Acha.
El tramo del domingo es el que va a definir si esta gira queda como gesto simbólico o como punto de inflexión.
La pregunta de fondo
Desde la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores el 3 de enero, el proceso político venezolano avanza con dos cuerpos paralelos: una transición tutelada que administra Delcy Rodríguez como presidenta encargada bajo el plan de tres fases formulado por Marco Rubio, y una oposición que ganó la elección de julio de 2024 pero no la ejerce, encabezada políticamente por María Corina Machado y representada formalmente por Edmundo González Urrutia. La Plataforma Unitaria Democrática, que agrupa a los partidos opositores tradicionales y a Manuel Rosales, conserva la estructura de coalición pero ha tenido coordinación irregular con el liderazgo de Vente desde la salida de Machado del país en diciembre.
La pregunta práctica de cara a una eventual elección presidencial es esta: ¿la oposición entra como un bloque, como varios bloques que se respetan, o como una colección de fragmentos compitiendo por el mismo electorado?
Cada uno de los tres escenarios tiene una geometría política distinta. El primero —bloque único— maximiza la presión sobre el oficialismo durante la transición y reduce el riesgo de que la elección produzca una victoria opositora sin mayoría parlamentaria. El segundo —varios bloques coordinados— permite diversidad de discurso sin perder la coherencia estratégica, pero exige acuerdos explícitos sobre candidatura presidencial, distribución de gobernaciones y arquitectura legislativa. El tercero —fragmentación— es el escenario que más beneficia a sectores del propio chavismo que aspiran a sobrevivir como fuerza política en el escenario post-Maduro.
Lo que cada actor lleva a la mesa
Vente Venezuela llega a Panamá con dos cosas. La primera, una estructura política que pasó por la prueba de fuego de la elección de julio de 2024 y de los meses de clandestinidad de su dirigente. La segunda, un proyecto técnico-operativo —el Plan de 40 Semanas y el padrón biométrico paralelo de 17 millones que ya tiene 1,5 millones de empadronados— que pretende sustituir al Registro Electoral oficial. Esa segunda pieza es la que más tensión genera dentro y fuera del propio espectro opositor.
La Plataforma Unitaria llega con su propia carta: la legitimidad de coalición que reúne a Acción Democrática, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y otras formaciones con presencia territorial real. Sin la PUD, una eventual candidatura unitaria no tiene maquinaria. Sin Machado, no tiene voz movilizadora. La aritmética es esa y los dos lados la conocen.
Manuel Rosales, gobernador del Zulia y figura central de Un Nuevo Tiempo, ya estuvo en la última gran conversación sobre candidatura unitaria —la del 10 de abril de 2024, cuando Machado propuso un mecanismo de selección entre los partidos de la PUD, Rosales y ella misma. Esa propuesta produjo, semanas después, la candidatura de Edmundo González. Dos años después, el contexto es completamente otro y el reloj corre.
Lo que Panamá aporta
La elección del territorio no es accesoria. Panamá tiene relación diplomática activa con el gobierno encargado de Delcy Rodríguez, acoge a más de 150.000 venezolanos según estimaciones del propio gobierno panameño, y mantiene una posición de actor regional con bajo nivel de confrontación retórica. Es uno de los pocos países latinoamericanos donde una reunión de este peso puede celebrarse sin convertirse en titular antichavista o pro-chavista. La administración Mulino se beneficia, además, de aparecer como mediador funcional en un proceso hemisférico de alta visibilidad.
El cierre del lunes 25 con Mulino y Martínez-Acha tiene un componente sustantivo: medir el respaldo regional al esquema que salga del domingo. Si la oposición venezolana llega al lunes con discurso unificado, la foto institucional con el gobierno panameño es respaldo de bloque. Si llega con discurso fragmentado, la foto se vuelve gesto protocolar sin peso.
Lo que el lector hispano en EE.UU. debe seguir
Para los venezolanos en Estados Unidos, las próximas 72 horas tienen dos lecturas operativas. La primera: la coordinación o falta de ella que salga del domingo va a definir el tipo de campaña electoral que se les va a pedir apoyar en los próximos meses. La segunda: el tono que adopten Machado, Edmundo González y la PUD al salir de Panamá es la mejor pista pública sobre el estado real de las conversaciones de fondo, las que no se ven.
Lo que la oposición no resuelva esta semana, lo va a tener que resolver en condiciones peores en agosto. El calendario manda. Y el calendario, esta vez, no lo está marcando ni Caracas ni Washington. Lo está marcando un encuentro de tres días en Panamá.
Fuentes
- Comunicado oficial de la Plataforma Unitaria Democrática en X (@unidadvenezuela), martes 19 de mayo de 2026.
- Publicación del exgobernador del estado Bolívar Andrés Velásquez sobre la agenda de María Corina Machado en Panamá.
- Reportajes de EFE recogidos por Infobae, Yahoo Noticias, ABC Color, Panamá América y Confirmado, miércoles 20 de mayo de 2026.
- Reportaje de La Patilla, martes 19 de mayo de 2026.
- Reportajes de El Pitazo, Analítica, Reporte Confidencial y Noticiero Digital sobre la gira regional de Machado.
- Conferencia Global 2026 del Instituto Milken en Los Ángeles, declaraciones de María Corina Machado el lunes 4 de mayo de 2026.
- Comunicado oficial de Primero Justicia sobre la propuesta de candidatura unitaria del 10 de abril de 2024.
- Contexto del proceso de transición tutelada y plan Rubio de tres fases, declaraciones ante el Congreso de EE.UU. (7 de enero) y Senate Foreign Relations Committee (28 de enero) de 2026.
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