Economía
La inflación volvió al 3,8% y los salarios reales perdieron por primera vez en tres años
El índice de precios al consumidor de abril marcó el nivel más alto desde mayo de 2023. La gasolina subió 28,4 por ciento en doce meses, los pasajes aéreos 20,7, los alimentos del supermercado 3,6. Los salarios ajustados por inflación cayeron 0,3 por ciento anual. Para el bolsillo hispano, el cruce es claro: trabajar más para comprar menos.
Recuadro 6W
| § Las 6W de esta nota | |
|---|---|
| Qué | La inflación anual estadounidense subió a 3,8% en abril, la cifra más alta desde mayo de 2023. |
| Quién | Bureau of Labor Statistics; Reserva Federal; 62 millones de hispanos consumidores en EE.UU. |
| Cuándo | Cifras publicadas el martes 12 de mayo de 2026, correspondientes al mes de abril. |
| Dónde | Estados Unidos; presión visible en gasolineras, supermercados y aeropuertos del país. |
| Por qué | Choque petrolero por la guerra con Irán + traspaso arancelario al consumidor + presión de alquileres. |
| Cómo | Desglose del CPI por categoría, leído desde el patrón de consumo del hogar hispano promedio. |
El número crudo es 3,8. El martes 12 de mayo, el Bureau of Labor Statistics publicó los datos del Índice de Precios al Consumidor correspondientes a abril. La inflación anual escaló al 3,8 por ciento, una décima por encima de las expectativas de Wall Street y cuatro décimas más que la lectura de marzo. Es el nivel más alto desde mayo de 2023, cuando el país aún estaba digiriendo el ciclo post-pandemia. Pero detrás del titular agregado, hay un desglose que el lector hispano de Estados Unidos debe leer con cuidado, porque el promedio nacional no captura el impacto desigual en su mesa.
Empecemos por la gasolina. En abril, el precio subió 5,6 por ciento solo en un mes. En términos anuales, está 28,4 por ciento más caro que hace un año. El precio promedio nacional ya superó los 4,50 dólares por galón en varias regiones del país, según los datos de AAA. La energía como categoría —que incluye gasolina, electricidad, gas natural y combustible para calefacción— registró un salto anual del 17,9 por ciento, el mayor desde septiembre de 2022. La electricidad sola subió 2,1 por ciento en un mes, el mayor incremento en más de cuatro años, presionada por la demanda de los centros de datos y por el costo creciente de la generación.
Esto importa para el hispano por dos razones que se cruzan. Primera: la tasa de propiedad de vehículo es alta entre familias hispanas porque muchas viven en zonas suburbanas o exurbanas con acceso limitado al transporte público y dependen del carro para llegar al trabajo. Segunda: el sector de la construcción —donde una proporción significativa de la fuerza laboral es hispana— consume combustible diésel para maquinaria, lo que se traslada al costo final de las obras y, eventualmente, al ingreso del trabajador.

Después de la energía, lo siguiente que pega es el supermercado. Los precios de los alimentos al consumidor subieron 0,5 por ciento en abril, los artículos de supermercado 0,7 por ciento. En términos anuales, el carrito de compras está 3,6 por ciento más caro. Las carnes, los huevos, los productos lácteos y las frutas frescas absorbieron la mayor parte de la presión. Para hogares de ingreso medio-bajo —que dedican un porcentaje más alto del presupuesto familiar a alimentos en el hogar— la suba pega con más fuerza que el promedio nacional sugiere. En el ingreso del decil más alto, los alimentos pueden ser el 8 o 10 por ciento del gasto. En el decil más bajo, pueden ser el 25 o 30 por ciento. El mismo punto porcentual de inflación duele tres veces más.
La tercera línea de presión está en los pasajes aéreos. En abril subieron 2,8 por ciento solamente en el mes; en términos anuales, están 20,7 por ciento más caros que hace un año. Eso es un dato que afecta directamente a la diáspora. Para una familia mexicana en Chicago que viaja a casa por Semana Santa, para una familia colombiana en Houston que regresa a Medellín por el Día de las Madres, para una familia venezolana en Florida que vuelve a Caracas con el reinicio anunciado de United Airlines en agosto, la subida del 20 por ciento es la diferencia entre poder viajar o no. La conectividad emocional con la familia en el país de origen es una de las inversiones más fuertes del hogar migrante. La inflación de los pasajes no es un dato técnico: es la pregunta de si el abuelo en Guadalajara va a poder conocer al nieto este año o el próximo.
Los alquileres añaden la cuarta capa. El componente shelter del CPI subió 0,6 por ciento en abril, después de algunos meses de moderación. Es relevante porque la categoría vivienda pesa cerca de un tercio del índice total y porque, en las ciudades con mayor concentración hispana —Los Ángeles, Houston, Miami, Dallas, Chicago, Nueva York, Phoenix— el alquiler ha venido subiendo por encima del promedio nacional desde 2021. Para un trabajador que renta un apartamento de dos habitaciones y dedica un 35 a 45 por ciento de su ingreso bruto al alquiler, cualquier movimiento al alza del shelter se traslada con un retraso de meses al contrato cuando llega la renovación.
El golpe final está en la nómina. El mismo reporte del BLS arrojó una línea que merece atención propia: los salarios reales promedio por hora cayeron 0,5 por ciento solo en abril, y bajaron 0,3 por ciento en términos anuales. Es la primera vez en tres años que los salarios pierden contra la inflación. Durante 2024 y buena parte de 2025, el crecimiento salarial nominal superaba el ritmo de los precios, lo que daba un margen modesto pero real de mejora del poder adquisitivo. Eso se acabó. En abril, los salarios crecieron 3,6 por ciento anual. Los precios, 3,8. La diferencia, dos décimas, parece pequeña en el papel. En la mesa de la cocina, es lo que falta para que cuadre la quincena.
Hay tres factores que están empujando el cuadro y que ningún hogar hispano puede controlar individualmente. El primero es el choque energético derivado del conflicto con Irán, que mantuvo el precio del crudo elevado durante el primer cuatrimestre. El segundo es el efecto traspaso de los aranceles. Según el análisis de Goldman Sachs publicado en octubre de 2025, los consumidores estadounidenses están absorbiendo 55 por ciento del costo de las nuevas tarifas. El tercero es la presión estructural de la vivienda en las ciudades grandes, donde la oferta no logra alcanzar la demanda.
La pregunta práctica para el hogar hispano no es macro. Es operativa. ¿Qué se puede hacer? Tres cosas, breves: revisar el presupuesto familiar mes a mes y no trimestralmente, porque la inflación está corriendo más rápido que los planes anuales; renegociar el contrato del alquiler con anticipación, no esperar a la fecha de renovación porque ahí ya no hay margen; y consolidar deuda con tasa variable, porque la Reserva Federal mantiene la posibilidad abierta de subir tasas para frenar la inflación —los traders elevaron a un 30 por ciento la probabilidad de un alza antes del cierre del año, según los datos del CME Group.
El 3,8 por ciento no es solo un número técnico que se discute en CNBC y en Bloomberg. Es el ritmo al que la quincena rinde menos en la gasolinera, en el supermercado, en la oficina del banco, en la agencia de viajes y en el contrato de alquiler. La pregunta de fondo —si esto es una nueva fase inflacionaria sostenida o un pico temporal por el shock energético— se va a responder en los próximos tres meses. Mientras tanto, lo que toca es organizar el bolsillo con la información completa.
Alfredo Yánez
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Paula Henao habló en Houston en el día dos de la primera misión petrolera venezolana
La ministra Paula Henao y Jovanny Martínez (PDVSA) intervinieron en The Woodlands el martes 19 de mayo. La cumbre de la Asociación Estadounidense de Geólogos del Petróleo marca el inicio operativo de la fase de inversión.
La ministra de Hidrocarburos venezolana Paula Henao y el vicepresidente de Exploración y Producción de PDVSA, Jovanny Martínez, intervinieron el martes 19 de mayo de 2026 en la cumbre de la Asociación Estadounidense de Geólogos del Petróleo en The Woodlands, Texas. Es la primera visita oficial de altos funcionarios petroleros venezolanos a Estados Unidos desde el 3 de enero. El día dos importa porque pone en marcha la fase de inversión sin que avance la fase política.
La ministra de Hidrocarburos de Venezuela, Paula Henao, llegó a Houston la noche del domingo 17 de mayo de 2026. Para el lunes 18, los organizadores de la cumbre de la Asociación Estadounidense de Geólogos del Petróleo (AAPG) en The Woodlands ya tenían confirmada su intervención del día siguiente. La acompañó Jovanny Martínez, vicepresidente de Exploración y Producción de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA). El martes 19, ambos hablaron desde el podio. Marcó la primera visita oficial de altos funcionarios del sector petrolero venezolano a territorio estadounidense desde el 3 de enero, cuando una operación militar estadounidense capturó a Nicolás Maduro en Caracas.
El miércoles 20 fue el día dos. Y el día dos es el que define la operación real.
La agenda comercial
Henao no fue a Houston solo a hablar. Llegó con una lista operativa. Según fuentes citadas por Reuters y replicadas por Analítica, la ministra trasladó a inversionistas y proveedores que el sector necesita —de manera inmediata— bombas, convertidores de frecuencia, cabezales de pozo, válvulas, oleoductos, compresores de gas y productos químicos para perforación, producción, procesamiento y transporte de crudo y gas. La lista es operativa. No es agenda política, es agenda de procurement.
La cumbre AAPG fue el escenario público. Las reuniones privadas con compañías petroleras —que no aparecen en el programa oficial— fueron el escenario real. La presencia de Henao en Houston no busca cerrar contratos masivos en una sola visita. Busca abrir canales de operación que permitan a las compañías estadounidenses moverse en territorio venezolano con seguridad jurídica y operativa.
Lo que dijo Haustveit el lunes
«Venezuela desempeña un papel increíblemente importante en el fortalecimiento de la seguridad energética en el hemisferio occidental», declaró el subsecretario del Departamento de Energía de EE.UU., Kyle Haustveit, en la cumbre el lunes 18. La frase no es retórica. Es la calificación oficial del sector venezolano por parte del Ejecutivo estadounidense en el momento en que el plan de 100.000 millones de dólares anunciado por la Casa Blanca tras la captura de Maduro entra en su fase de ejecución concreta.
Haustveit relató una visita reciente a la región petrolera del Orinoco. Esa visita —que no había sido anunciada con antelación— marca el cierre de un ciclo de inspección técnica que precede al despliegue comercial. Las compañías que asistieron a la cumbre escucharon a Haustveit el lunes y a Henao el martes. La secuencia importa.
La designación de Henao
Henao fue designada ministra de Petróleo en marzo de 2026 por la presidenta encargada Delcy Rodríguez. Antes de la designación, Rodríguez había ocupado esa cartera. La sucesión tiene un significado político: separa la conducción operativa del sector de la conducción política del rodrigato. Permite a Rodríguez liberarse de la firma técnica de las decisiones petroleras mientras mantiene la conducción del proceso. Y permite a Henao actuar como interlocutora del sector sin las restricciones formales que pesan sobre la presidenta encargada (que estuvo sujeta a sanciones OFAC hasta su remoción reciente).
La fase comercial vs. la fase política
La aritmética del proceso venezolano al cierre de mayo de 2026 es la siguiente. La fase de estabilización comercial avanza con velocidad: ministra en Houston, exportaciones de crudo en operación, licencias OFAC activas, reformas a la legislación de hidrocarburos en vigor, ronda inversionista en marcha. La fase política, en cambio, no tiene fecha. El Consejo Nacional Electoral no ha anunciado calendario. La oposición política no tiene acceso institucional. Los presos políticos siguen en cifras de tres dígitos (Foro Penal, JEPVzla, Realidad Helicoide). La amnistía se anunció terminada el 21 de abril y se reactivó parcialmente el 19 de mayo.
La declaración del presidente Donald Trump del miércoles 20 de mayo —comparando el riesgo de retroceso venezolano con la izquierda radical estadounidense y afirmando que no permitirá ese retroceso— marca una tensión interna en el proceso. La fase comercial es la que más le interesa a los operadores económicos. La fase política es la que más le interesa a la diáspora hispana en EE.UU.
Lo que significa para el hispano en EE.UU.
Para el hispano que trabaja en el sector energético en Texas y Luisiana, la presencia de Henao en Houston abre una ventana laboral concreta. La reactivación del sector venezolano requerirá personal técnico, ingenieros, geólogos, especialistas en perforación. Una parte significativa de ese talento está en EE.UU. desde la diáspora venezolana de la década pasada.
Para el hispano que sigue Venezuela desde la diáspora, la presencia de Henao en Houston es ambivalente. Avanza la apertura económica. No avanza la apertura democrática.
La distancia entre las dos cosas es lo que define la fase actual del proceso. Y la pregunta de fondo —cuánto puede sostenerse esa distancia antes de que se desequilibre el plan— es la que el día dos de la misión petrolera deja abierta.
Fuentes principales
- Reuters (cobertura del 18 y 19 de mayo de 2026). Marianna Parraga (corresponsalía de petróleo). Analítica (19 de mayo). Descifrado (18 de mayo). El Nacional (19 de mayo). Alberto News (18 de mayo). GBM Media (18 de mayo). NoticiaalDia (cobertura del 18-19 de mayo). Departamento de Energía de EE.UU. (declaraciones de Kyle Haustveit). Asociación Estadounidense de Geólogos del Petróleo (programa de la cumbre).
Economía
Las petroleras vuelven a mirar a Venezuela pero negocian con cautela
La cobertura de Bloomberg del 19 de mayo describe a las petroleras estadounidenses evaluando el regreso a Venezuela con cautela. El sector necesita más que apertura comercial: necesita reglas estables.
Bloomberg publicó el martes 19 de mayo de 2026 una cobertura sobre el regreso de las grandes petroleras estadounidenses a Venezuela. El titular operativo es «con cautela ante nuevas inversiones». La cautela explica por qué la fase comercial del plan no avanza tan rápido como sugieren los anuncios públicos.
La fotografía pública del plan venezolano —ministra de Hidrocarburos en Houston, declaraciones de la administración Trump, anuncios de 100.000 millones de dólares en inversiones— admite una lectura más sobria desde la perspectiva de las compañías que tendrían que ejecutar ese gasto.
Bloomberg publicó la mañana del martes 19 de mayo una cobertura titulada en su versión original «Oil Majors Eye Venezuela Again, But Are Cautious on New Investments». La cobertura, replicada en español por medios venezolanos en el exilio, describe a las grandes petroleras estadounidenses evaluando un regreso pero condicionando los movimientos a tres factores que no están resueltos.
Tres frenos
El primer freno es jurídico. La operación de Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips y otras compañías en territorio venezolano requiere garantías de que los activos invertidos no serán expropiados, intervenidos o congelados por decisiones administrativas unilaterales. La historia reciente venezolana —desde las nacionalizaciones de 2007 hasta los conflictos con Crystallex y ConocoPhillips por arbitrajes internacionales— pesa sobre las decisiones de inversión. El gobierno encargado de Delcy Rodríguez ha reformado la legislación de hidrocarburos en 2026 para facilitar la operación, pero la solidez de esas reformas depende de la continuidad institucional del rodrigato. Y esa continuidad no tiene fecha.
El segundo freno es de infraestructura. La capacidad de producción de PDVSA al cierre de 2025 estaba en niveles muy inferiores a los de la década de 2000. Las refinerías operan parcialmente. Los oleoductos requieren reposición. El parque industrial necesita —según la propia ministra Henao en Houston— bombas, válvulas, oleoductos, compresores, productos químicos. Recuperar la capacidad histórica del sector exige una inversión de capital y tiempo muy superior a la que cualquier compañía puede comprometer en seis meses.
El tercer freno es regulatorio. Las compañías operan bajo las regulaciones de OFAC, que han venido evolucionando desde enero de 2026 pero que mantienen restricciones específicas. Cualquier transacción que requiera financiamiento internacional debe pasar por marcos que aún no están plenamente liberados. La licencia OFAC General License 57 (referida en el expediente) y otras licencias activas operan como permisos transaccionales, no como apertura plena del sector.
La lectura desde el sector hispano en EE.UU.
Para el ingeniero, geólogo o trabajador del sector petrolero hispano en Texas y Luisiana, la cautela bloomberguiana abre una ventana paradójica. La cautela no significa parálisis: significa que las compañías están contratando equipos para evaluación técnica, no equipos para perforación masiva. Es decir, las primeras contrataciones que se están viendo —y se verán— son de personal técnico de evaluación, no de producción.
La diáspora venezolana de profesionales del sector petrolero que llegó a EE.UU. entre 2003 y 2019 tiene en esta fase su mayor oportunidad laboral en una década. Las compañías estadounidenses requieren personal con experiencia operativa en territorio venezolano, especialmente para auditar la infraestructura y proponer rutas de inversión. Esa combinación —idioma, conocimiento técnico, experiencia operativa— es escasa en el mercado estadounidense fuera de la diáspora.
Lo que pide el sector
Las grandes petroleras han trasladado tres pedidos a la administración Trump según la cobertura previa de CNN del 9 de enero. El primero es Estado de Derecho consolidado. El segundo es seguridad nacional asegurada en territorio venezolano. El tercero es predictibilidad en las reglas del juego para evitar cambios discrecionales.
Ninguno de los tres pedidos se cumple bajo un gobierno encargado sin calendario electoral. Y por eso la cautela es la línea operativa del sector.
«Para hacer las muy grandes inversiones a largo plazo, tenemos que llevar al gobierno a un mejor lugar donde tenga Estado de Derecho, seguridad nacional, y eso es un proceso», dijo el secretario de Energía Chris Wright a Jake Tapper en CNN en enero de 2026. Cuatro meses y medio después, el proceso al que se refiere Wright sigue en curso, pero sin fecha.
El mensaje del 20 de mayo
La declaración de Trump del miércoles 20 de mayo —comparando el riesgo de retroceso venezolano con la izquierda radical estadounidense— refuerza el lado político del plan. Pero no resuelve los frenos del sector. Y mientras esos frenos no se resuelvan, el plan de 100.000 millones avanza más en gestos que en cifras concretas.
Fuentes principales
- Bloomberg (cobertura del 19 de mayo de 2026 sobre cautela de las grandes petroleras). CNN Business (cobertura del 9 de enero sobre reunión de Trump con ejecutivos petroleros). Reuters (cobertura del 19 de mayo de la cumbre AAPG en The Woodlands). Department of Energy (declaraciones de Kyle Haustveit, 18 de mayo). PBS Newshour (cobertura del 9 de enero). Cobertura de La Patilla del 19 de mayo de 2026 (8:51 a.m., referencia a Bloomberg).
Economía
Las remesas a Cuba y Venezuela cambian de corredor tras las decisiones del 20 de mayo
La oferta humanitaria de 100 millones canalizada por la Iglesia Católica, el aislamiento operativo de GAESA y el avance del plan petrolero venezolano configuran un nuevo mapa de remesas hacia Cuba y Venezuela.
Las decisiones del miércoles 20 de mayo de 2026 sobre Cuba y Venezuela no solo cambian la coyuntura política. Cambian, en términos operativos, las rutas por las que el hispano en Estados Unidos envía dinero a sus familias en ambos países.
La cifra del envío promedio de remesa de un hispano en Estados Unidos a sus familiares en el extranjero varía por origen. Para México, según datos del Banco de México, ronda los 380 dólares mensuales. Para Cuba —cuyo régimen de envío es uno de los más controlados de la región— oscila entre 100 y 200 dólares mensuales según la cobertura más reciente del Pew Research Center. Para Venezuela, las cifras son más fragmentadas pero estimaciones de la academia indican un rango similar al cubano. La diáspora hispana en EE.UU. mueve cifras agregadas que superan los 80.000 millones de dólares anuales en remesas hacia América Latina y el Caribe.
Las decisiones del 20 de mayo afectan dos de esos corredores en simultáneo.
El corredor Cuba
La oferta del secretario Marco Rubio de 100 millones de dólares en alimentos y medicinas, canalizada por la Iglesia Católica u organizaciones caritativas, tiene un componente operativo no obvio. Desplaza, en términos institucionales, el flujo de ayuda alimentaria por canales del gobierno cubano. La Iglesia opera con red parroquial en toda la isla y con capacidad de distribución descentralizada. El aislamiento operativo de GAESA —la corporación militar mencionada explícitamente en el mensaje de Rubio— es la otra cara de esa decisión. Si los 100 millones llegan vía Iglesia, no llegan vía GAESA. Si las remesas privadas evitan canales asociados a GAESA, el corredor cambia su anatomía.
Para el cubano-estadounidense que envía 150 dólares al mes a familiares en La Habana, Santiago o Camagüey, la decisión del 20 de mayo abre una pregunta práctica: si las nuevas reglas operativas modifican el control sobre los canales de envío, los costos y la disponibilidad de las divisas. La respuesta no se conocerá inmediatamente. Pero los primeros 30 a 60 días dirán cuáles son las plataformas que se ajustan rápido y cuáles las que se quedan en la lógica anterior.
El corredor Venezuela
El corredor venezolano lleva meses en transformación. Desde el 3 de enero de 2026, el régimen de sanciones OFAC se ha ido modificando. Delcy Rodríguez fue removida de las sanciones individuales. El sector petrolero está bajo licencias específicas. Y la presencia de la ministra Paula Henao en Houston —martes 19 de mayo— abre canales adicionales de operación bancaria que durante años estuvieron cerrados.
Para el venezolano que envía 100-200 dólares al mes a familiares en Caracas, Maracaibo o Valencia, la apertura comercial podría traducirse en costos de envío más bajos y plataformas de transferencia con mayor capilaridad. Pero la apertura comercial no se traduce automáticamente en estabilidad cambiaria interna. El sistema venezolano sigue operando con un tipo de cambio paralelo significativo respecto al oficial. La remesa que llega en dólares se monetiza localmente en condiciones que dependen del mercado paralelo, no solo del cambio formal.
Las plataformas que ganan y las que pierden
Sin nombrar empresas específicas que estén sujetas a investigaciones en curso, el sector de remesas hacia Cuba y Venezuela tiene tres tipos de operadores. Los tradicionales (Western Union, MoneyGram), los digitales (Remitly, Wise, Xoom de PayPal), y los de criptoactivos (USDT/USDC vía wallets locales). Cada uno opera con dinámicas distintas frente a las decisiones del 20 de mayo.
Los tradicionales pierden velocidad de ajuste frente a cambios regulatorios. Los digitales ganan agilidad. Los de criptoactivos operan en un margen que sigue sin estar plenamente regulado en territorio venezolano y cubano. La diáspora —especialmente la que llegó después de 2015 a EE.UU.— ha venido migrando progresivamente hacia los digitales y los criptoactivos.
Lo que se ve venir
Las próximas cuatro semanas mostrarán si la oferta de 100 millones para Cuba se ejecuta o se queda en anuncio. Si la apertura comercial venezolana se traduce en mejores condiciones para remesas familiares. Y si los operadores tradicionales ajustan tarifas o pierden cuota frente a los digitales.
Para el hispano en EE.UU. que mantiene a familiares en cualquiera de los dos países, el seguimiento de esas cuatro semanas no es académico. Es presupuesto familiar.
Fuentes principales
- Departamento de Estado de EE.UU. (mensaje de Marco Rubio del 20 de mayo de 2026). Pew Research Center (datos de remesas a Cuba y Venezuela, año más reciente disponible). Banco Interamericano de Desarrollo (datos agregados de remesas a América Latina y el Caribe). OFAC (registros públicos de licencias generales). Reuters (cobertura del 18-19 de mayo de la cumbre AAPG).
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