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Comercio Internacional

Goldman Sachs: el consumidor estadounidense paga 55% del costo de los aranceles

La promesa de campaña era que los aranceles los pagarían los exportadores extranjeros. El análisis publicado por Goldman Sachs en octubre de 2025 dice otra cosa: 55 por ciento lo pagan consumidores estadounidenses, 22 por ciento empresas domésticas, 18 por ciento exportadores extranjeros y 5 por ciento se evade. Para el bolsillo hispano que compra muebles, ropa y autos, ese 55 por ciento no es un debate académico.

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Recuadro 6W

§ Las 6W de esta nota
Qué El consumidor estadounidense absorbe la mayoría del costo de los aranceles de la administración Trump, según economistas de Goldman Sachs.
Quién Goldman Sachs; Casa Blanca; importadores estadounidenses; hogares hispanos compradores de bienes importados.
Cuándo Análisis publicado el 12 de octubre de 2025; proyección extendida hasta diciembre de 2026.
Dónde Estados Unidos; impacto en hogares en todos los estados, con mayor presión en zonas con alta dependencia de bienes importados.
Por qué Las empresas estadounidenses trasladan a los precios los costos arancelarios después de un periodo de absorción transitoria.
Cómo Cálculo de Goldman a partir de la desviación de precios sobre tendencia previa en categorías sujetas a tarifa.

La promesa fue una sola: los aranceles los pagarían los exportadores extranjeros. Esa fue la línea repetida por la administración Trump desde abril de 2025, cuando empezaron a entrar en vigor las nuevas tarifas sobre acero, aluminio, cobre, autopartes, muebles y madera importada. El argumento era directo: las economías que dependen de exportar a Estados Unidos preferirán bajar sus precios para no perder acceso al mercado más grande del mundo. Ocho meses después, el principal banco de inversión del país publicó la matemática real.

El 12 de octubre de 2025, los economistas Elsie Peng y David Mericle de Goldman Sachs distribuyeron una nota a clientes con cifras que descomponen la pregunta: si los aranceles cuestan cien dólares, ¿quién paga cada dólar? La respuesta, según ellos, es así. El consumidor estadounidense paga 55 dólares. La empresa estadounidense que importa el bien paga 22. El exportador extranjero, al ofrecer descuentos para no perder venta, paga 18. Cinco dólares se evaden por reclasificación de productos o por rutas de comercio alternativas. Es un cálculo construido a partir de la desviación de precios respecto a la tendencia previa en cada categoría arancelada. No es teoría: es la lectura empírica de cómo subieron los precios al consumidor después de cada nueva tarifa entrante en 2025.

La cifra del 55 por ciento generó una reacción pública inmediata. Trump atacó al CEO de Goldman, David Solomon, después de que en agosto el banco estimara que los consumidores podrían absorber hasta el 67 por ciento. La nota de octubre bajó la cifra al 55 por ciento, pero advirtió algo más serio: si los aranceles ya implementados y los que se anuncien después tienen el mismo efecto que las tarifas iniciales, los consumidores eventualmente podrían absorber hasta el 70 por ciento del costo total para finales de 2026. Eso significa que la presión va a empeorar, no a aliviar.

Infografía INCÍSOS · Goldman Sachs: el consumidor estadounidense paga 5
Infografía INCÍSOS · Goldman Sachs: el consumidor estadounidense paga 5 · INCÍSOS

Para el hogar hispano que compra muebles, electrodomésticos, ropa y vehículos, esa cifra deja de ser abstracta. Un análisis paralelo del UBS, citado por ABC News, calculó que los nuevos aranceles sobre madera y productos derivados podrían añadir mil dólares al costo promedio de construir una casa, encima de los ocho mil dólares en sobrecostos arancelarios que los constructores ya venían absorbiendo en 2025. Para una familia que está cerrando hipoteca de una casa nueva en Houston, Phoenix o Charlotte, ese sobrecosto se traduce en cuota mensual más alta a lo largo de 30 años.

En la categoría de muebles, los aranceles de octubre añadieron una capa adicional. El sector estaba absorbiendo costos arancelarios desde abril, pero las nuevas tarifas sobre furniture y wood products, que entraron en vigor el 14 de octubre, complicaron la cuenta a los importadores. Muchos estaban esperando definiciones de la Corte Suprema sobre la legalidad de algunas de las tarifas, lo que les permitió frenar temporalmente las subidas al consumidor. Pero esa contención no es indefinida. Goldman lo dice en la propia nota: las empresas están aguantando porque acumularon inventario con anticipación, pero ese inventario se acaba, y cuando se acabe, los precios al consumidor se ajustarán.

El cuadro se complica con la última escalada. El 10 de octubre, Trump amenazó con imponer aranceles adicionales del 100 por ciento sobre bienes importados de China, en respuesta a las restricciones que Pekín anunció sobre exportación de tierras raras. La amenaza tenía fecha de implementación el 1 de noviembre. El análisis de Goldman, publicado dos días antes, no incluyó esa nueva ronda en su modelo. Si los aranceles a China terminaron implementándose total o parcialmente, la cifra del 55 por ciento podría revisarse al alza en próximas notas.

Hay un dato del 13 de mayo de 2026 que conviene leer junto al de Goldman. El Tesoro de Estados Unidos publicó las cifras finales de la temporada fiscal: 310 mil millones devueltos en reembolsos, 11 por ciento más que el año anterior. La Casa Blanca celebra esa cifra como evidencia de que la política fiscal ya beneficia al trabajador. Lo que el análisis de Goldman sugiere es que parte de ese reembolso se está consumiendo en precios más altos por aranceles. Si el reembolso promedio fue de 3.300 dólares y el efecto arancelario añade —según diversos cálculos— entre 1.500 y 2.500 dólares al año al costo de bienes para una familia promedio, la matemática neta no es tan favorable como las cifras agregadas sugieren.

Para entender el efecto en el bolsillo hispano específicamente, hay que mirar tres factores. Primero, los hispanos en Estados Unidos compran muebles, electrodomésticos y ropa con mayor frecuencia que el promedio nacional porque la base demográfica es más joven y porque hay más formación de nuevos hogares. Segundo, dependen del auto para movilidad laboral, y los aranceles sobre autopartes encarecen la mantención del vehículo. Tercero, la construcción —sector con alta presencia laboral hispana— está siendo presionada en ambos extremos: por el costo de materiales arancelados y por la demanda residencial frenada por las tasas hipotecarias altas.

La discusión de fondo no es si los aranceles sirven para proteger industrias domésticas. Esa es una discusión legítima y de largo plazo. La discusión inmediata, que toca cada quincena, es quién paga la cuenta mientras esa política de protección se desarrolla. Goldman Sachs publicó la respuesta el 12 de octubre con cifras frías. Esa respuesta es que la cuenta la paga, en su mayor parte, el consumidor estadounidense. Para los 62 millones de hispanos que viven en Estados Unidos, esa cuenta llega con factura mensual.

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