Connect with us
PublicidadTu lugar es aquí62 millones de hispanos. Empieza por los que deciden.Anúnciate →

Economía

Solo el 10% de los venezolanos en el exterior planea regresar

La Encovi 2025 desagregó por país de destino la disposición a volver. Argentina lidera con 29%, EE.UU. queda en 16%. Mientras tanto, el 7% de los hogares ya recibió retornados, en su mayoría niños y adultos mayores. La radiografía completa de cómo se está reorganizando la diáspora.

Avatar de Desconocido

Published

on

La Encovi 2025 desagregó por país de destino la disposición a volver. Argentina lidera con 29%, EE.UU. queda en 16%. Mientras tanto, el 7% de los hogares ya recibió retornados, en su mayoría niños y adultos mayores. La radiografía completa de cómo se está reorganizando la diáspora.

La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2025, presentada el 7 de mayo en la Universidad Católica Andrés Bello, dejó una cifra que captura la actitud predominante de la diáspora venezolana cuatro meses después de la captura de Nicolás Maduro: solo el 10% planea regresar.

La inteligencia NO es artificial

Serie · No te lo explicaron

La IA no piensa. Tú sí.

La inteligencia NO es artificial

Conseguir en Amazon →

Más datos. El 74% descarta el regreso. El 16% no sabe. La encuesta se levantó en el segundo trimestre de 2025, lo que significa que captura la disposición previa al cambio político del 3 de enero de 2026, pero no el efecto del rodrigato. Aun así, el patrón de fondo, según los investigadores, ya estaba configurado.

Las cifras por país

La disposición a regresar varía según el país de acogida. Fuente: Encovi 2025, IIES-UCAB.
La disposición a regresar varía según el país de acogida. Fuente: Encovi 2025, IIES-UCAB.

La Encovi desagregó los planes de retorno por país de destino. La diferencia entre destinos es significativa.

Argentina lidera la disposición al retorno con 29%. El 71% de los venezolanos allí no piensa volver. Colombia sigue con 20% de disposición. Estados Unidos queda en 16%. Chile cierra con 15%. Anitza Freitez, coordinadora del estudio y directora del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB, ofreció una lectura de fondo: pareciera que el incentivo por retornar estaría más presente cuando el hogar de origen es pobre.

La frase de Freitez tiene implicaciones operativas. Los venezolanos que están en países donde lograron mayor estabilidad económica (en términos relativos, claro) son los que descartan el regreso con más fuerza. Los que están en situaciones más frágiles en el extranjero son los que mantienen abierta la posibilidad de volver, no necesariamente porque Venezuela mejoró, sino porque la opción exterior se les hizo difícil.

Quiénes ya están regresando

Aproximadamente el 7% de los hogares venezolanos reportó haber recibido al menos un familiar retornado durante el último año. La cifra parece pequeña en términos porcentuales, pero implica decenas de miles de hogares en absoluto.

La composición es lo distintivo. De los retornados, 25% son niños, niñas y adolescentes. 19% son adultos mayores. Los adultos en edad productiva tienen una representación menor en el flujo de retorno.

Freitez explicó la dinámica con una frase que resume la estrategia familiar: envían de vuelta a Venezuela a los niños y a los adultos mayores, mientras que las personas en edades productivas terminan de cerrar el ciclo en el país donde están.

El patrón configura lo que la sociología migratoria llama hogar transnacional: una familia que opera con base en dos o más países simultáneamente, distribuyendo a sus miembros según capacidad productiva y necesidad de cuidados. El padre y la madre productivos en Estados Unidos enviando remesas. Los abuelos en Maracaibo cuidando a los nietos que tampoco se quedaron en Houston. Los hijos pequeños creciendo en Venezuela mientras los adultos consolidan ingresos en el exterior. La estructura no es excepcional; es ya el modelo dominante en muchas familias venezolanas.

Los países de procedencia del retorno

Cuando se mira de qué países están viniendo los retornados, el orden cambia. Ecuador encabeza con 28% del flujo total de retorno. Colombia sigue con 13%. Los demás países contribuyen porcentajes menores.

Ecuador en primer lugar tiene una explicación coyuntural. La crisis económica y la situación de seguridad en ese país durante 2024 y 2025 hicieron que muchos venezolanos buscaran alternativas, y para algunos esa alternativa fue el regreso. Es un retorno empujado por las condiciones del país de acogida, no por una mejora del país de origen.

Colombia en segundo lugar tiene una explicación estructural. Es el principal receptor histórico de la migración venezolana. La proximidad geográfica facilita movimientos circulares: personas que entran y salen, que vuelven a Venezuela un mes y regresan a Cúcuta o Bogotá al siguiente. La Encovi reconoce que esa circularidad no se captura plenamente en una encuesta.

El dato de Estados Unidos

La encuesta tiene una limitación específica con el caso estadounidense. Como se levantó en el segundo trimestre de 2025, no captó plenamente las repatriaciones desde Estados Unidos que se han registrado durante 2026 bajo la administración Trump. Esa cifra, cuando esté disponible en la Encovi 2026, será probablemente más alta que el 16% reportado.

Para los hispanos venezolanos en Estados Unidos, ese matiz importa. Significa que la cifra del 16% subestima la realidad actual. Las deportaciones, las terminaciones de TPS, las decisiones de regresar voluntariamente ante un entorno migratorio más restrictivo, todo eso aumenta el flujo. Pero también lo aumentan las decisiones inversas: venezolanos que estaban indecisos antes y que tras la captura de Maduro se replantean si vale la pena el retorno o si conviene esperar.

Lo que el dato implica para la economía venezolana

Si solo el 10% planea regresar, las proyecciones macroeconómicas que apuestan por un retorno masivo asociado a la transición política son optimistas. La diáspora va a seguir siendo, en su gran mayoría, una diáspora.

Eso tiene tres consecuencias económicas concretas para Venezuela. Las remesas seguirán siendo flujo crítico. La fuerza laboral disponible para una eventual reconstrucción es menor que la que las proyecciones políticas suponen. Y la dependencia demográfica venezolana se profundiza: la Encovi calcula 65 dependientes (niños y adultos mayores) por cada 100 personas en edad activa, una relación que correspondía al año 2040 según las proyecciones previas al éxodo.

Lo que importa para el lector hispano en Estados Unidos

Para los venezolanos en la diáspora estadounidense, los datos de la Encovi confirman lo que muchas familias ya saben: la decisión de regresar no es individual, es familiar y multigeneracional. Y casi siempre incluye el cálculo de quiénes regresan y quiénes se quedan.

Para los hispanos en general, los datos refuerzan algo que vale para varios corredores migratorios: las migraciones masivas no se revierten cuando cambia el régimen político. Se reorganizan. Las raíces se quedan donde la migración echó raíces. Lo que se mueve es la composición intergeneracional.

Para Estados Unidos como país receptor, el dato de 16% de potencial retorno (probablemente subestimado para 2026) significa que la presencia venezolana es estructural, no pasajera. Cualquier política pública seria, ya sea migratoria, educativa, sanitaria o económica, debe partir de la base de que los venezolanos que llegaron en la última década se quedan en su mayoría. La diáspora ya no es éxodo. Es comunidad.

La Encovi seguirá midiendo año tras año. La cifra del 10% que planea regresar puede subir o bajar marginalmente. Lo que no parece reversible es la decisión estructural de la mayoría: la vida que se construyó afuera no se desmonta porque cambie el presidente en Caracas. Se sostiene, se complementa con un hogar transnacional, y se transforma en identidad bicultural duradera.

Ficha técnica · 6W

Qué La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2025 (UCAB) reveló que solo 10% de los venezolanos en el exterior tiene planes de regresar a Venezuela. El 74% lo descarta y el 16% no sabe. La disposición varía por país de destino: Argentina 29%, Colombia 20%, EE.UU. 16%, Chile 15%.
Quién Los 7,9 millones de venezolanos en la diáspora; los hogares venezolanos que reciben (o esperan) retornados; Anitza Freitez (coordinadora de Encovi e IIES-UCAB); población infantil y adulta mayor (los grupos retornados con más peso).
Cuándo Encovi 2025 levantada en segundo trimestre de 2025, presentada el 7 de mayo de 2026. La encuesta no captó el efecto pleno de la captura de Maduro (3 enero 2026) ni del rodrigato.
Dónde Países con mayor potencial de retorno: Argentina, Colombia, EE.UU., Chile. Países con mayor flujo histórico de retorno reportado: Ecuador (28%) y Colombia (13%) sobre el total de retornados.
Por qué La diáspora es uno de los actores más relevantes para la economía venezolana (remesas, presión política internacional) y para la sociedad de los países de acogida. Saber con precisión su disposición al retorno orienta políticas públicas, decisiones familiares y proyecciones económicas.
Cómo Datos directamente de la Encovi 2025, presentación pública del 7 de mayo en la UCAB, declaraciones verbatim de Anitza Freitez, complementadas con datos de R4V (Plataforma de Coordinación Interagencial), Acnur y OIM.

Fuentes

  • Encovi 2025 · IIES-UCAB · presentación 7 mayo 2026
  • Declaraciones de Anitza Freitez (UCAB) · 7 mayo 2026
  • R4V Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela
  • Acnur · cifras de venezolanos refugiados
  • OIM · Organización Internacional para las Migraciones
  • El Nacional, Infobae, La Patilla, La Verdad, Analítica, El Estímulo · cobertura 7-9 mayo 2026
Continue Reading
Advertisement

Alfredo Yánez

9 libros que te cambian la perspectiva

Finanzas, emprendimiento, migración y más — disponibles en Amazon

VER LIBROS →
Click to comment

Deja un comentario

Economía

Venezuela admite una deuda de 240.000 millones y rompe todos los cálculos

Venezuela está cerca de reconocer una deuda de 240.000 millones de dólares, muy por encima de lo estimado. Sería la mayor reestructuración soberana jamás registrada.

Avatar de Desconocido

Published

on

By

Una cifra que supera todas las previsiones

El número impresiona incluso a un mercado acostumbrado a las malas noticias venezolanas. Según reveló el Financial Times, Venezuela está cerca de reconocer una deuda total cercana a los 240.000 millones de dólares, una cifra que supera ampliamente los 150.000 a 200.000 millones que los analistas venían estimando. Si se confirma, encaminaría al país a la mayor reestructuración de deuda soberana jamás registrada, por encima incluso del histórico default de Grecia en 2012.

El dato no surge de la nada. En mayo, el gobierno de Delcy Rodríguez anunció el inicio formal de un proceso «integral y ordenado» para reestructurar la deuda externa de la República y de la petrolera estatal PDVSA. Lo que ahora se conoce es la dimensión real de esa deuda, y es mayor de lo que casi todos suponían. Venezuela dejó de pagar su deuda externa en 2017 y es uno de los mayores casos de default soberano del mundo, con bonos en circulación de la República y de PDVSA por unos 60.000 millones de dólares.

Before the Border

Serie · No te lo explicaron

No es solo cruzar. Es todo lo que viene después.

Before the Border

Conseguir en Amazon →

De qué está hecha esa montaña

La deuda venezolana no son solo bonos. Es una acumulación de obligaciones de distinta naturaleza: bonos soberanos y de PDVSA en default, préstamos bilaterales —se estima que cerca de una décima parte corresponde a créditos de China—, intereses acumulados durante años de impago, laudos arbitrales por expropiaciones de la era Chávez y juicios internacionales pendientes. Sumar todo eso es lo que lleva la cifra hacia los 240.000 millones.

Para dimensionar el peso, conviene compararlo con el tamaño de la economía. Venezuela prevé publicar un marco macroeconómico que estimaría su PIB en torno a los 100.000 millones de dólares, lo que situaría la relación deuda/PIB por encima del 200%. Es decir, el país debe más del doble de lo que produce en un año. Pocas economías en la historia han enfrentado una reestructuración con semejante desproporción.

Los mercados reaccionan, pero con cautela

La noticia movió los precios. Tras la publicación del Financial Times, los bonos soberanos venezolanos y los de PDVSA subieron alrededor de un centavo por dólar, continuando un repunte que arrancó con la captura de Maduro en enero y la apuesta de los inversionistas por una eventual reestructuración. Hay apetito: los fondos que compraron deuda venezolana a precios de remate ven ahora una posibilidad de recuperar valor.

Pero el escepticismo domina. El banco central reportó ingresos petroleros de apenas 5.500 millones de dólares en el primer trimestre, una leve mejora respecto al final del gobierno de Maduro pero todavía lejos de los niveles previos a las sanciones. Sin petróleo suficiente que respalde los pagos, pocos creen que el acuerdo se cierre en 2026; la mayoría ya mira hacia 2027. Además, el Departamento del Tesoro de EE.UU. mantiene restricciones: autorizó servicios de asesoría —Venezuela contrató a la firma Centerview Partners— pero aún prohíbe negociaciones directas con acreedores y la participación de entidades de Rusia, Irán, China, Corea del Norte y Cuba.

Por qué esta deuda le importa al venezolano

Para el venezolano, dentro y fuera del país, esta cifra no es una abstracción financiera. La deuda condiciona todo el futuro económico. Cada dólar comprometido con acreedores es un dólar que no va a salud, electricidad, educación o infraestructura. El gobierno presenta la reestructuración como una vía para «liberar al país de la carga de la deuda» y «garantizar un alivio sustancial», pero el resultado real dependerá de cuánto se logre renegociar y en qué condiciones.

Y hay un trasfondo que el lector debe tener presente. El tamaño de la deuda, la falta de transparencia histórica sobre el manejo de los fondos públicos y los antecedentes de corrupción en torno a PDVSA son precisamente los obstáculos que complican recuperar la credibilidad ante los inversionistas. La reestructuración no será solo una negociación de cifras: será una prueba de si la Venezuela en transición puede ofrecer la transparencia que su pasado reciente no dio. De esa prueba depende, en buena medida, el ritmo de su recuperación.

Continue Reading

Economía

El dólar oficial sigue subiendo y ya nadie lo contiene

El dólar oficial del BCV alcanzó 621,52 bolívares y sigue subiendo. Tras igualar la tasa de intervención, el ajuste cambiario se traslada directo a la canasta básica.

Avatar de Desconocido

Published

on

By

La escalada que no se detiene

El dato se repite cada día con un número mayor. Para el miércoles 24 de junio, el Banco Central de Venezuela fijó la tasa oficial del dólar en 621,52 bolívares, por encima de los 617,63 del día anterior. No es un salto aislado: es la continuación de una escalada sostenida que llevó al dólar oficial de unos 558 bolívares a comienzos de junio hasta superar los 621 en cuestión de semanas.

Lo relevante no es solo el número, sino lo que indica. Durante meses, el BCV mantuvo la tasa oficial deliberadamente rezagada respecto al precio real al que vendía divisas. Esa contención se rompió: la tasa oficial alcanzó a la de intervención y ahora sube con ella, sin el freno artificial de antes. El banco dejó de fingir un bolívar más fuerte del que su propia política sostenía.

El seguro no te lo explicó

Serie · No te lo explicaron

Pagas cada mes. ¿Sabes qué cubre de verdad?

El seguro no te lo explicó

Conseguir en Amazon →

Por qué cedió la contención

Sostener artificialmente el bolívar tiene un costo, y se paga en divisas. Cada vez que el Estado inyecta dólares al mercado para frenar el alza, gasta reservas que no son infinitas. La intervención cambiaria habría superado los 5.500 millones de dólares en lo que va del año, según estimaciones del sector. A ese ritmo, mantener la ficción de una tasa baja se volvió insostenible, sobre todo cuando los ingresos petroleros, aunque mejoraron, siguen siendo modestos.

A eso se sumaron los cupos a la compra de divisas que el BCV impuso a comienzos de junio —límites mensuales y anuales para personas— que, según advirtieron economistas, en lugar de calmar el mercado empujan a más gente hacia el dólar paralelo. El resultado es una tasa oficial que corre detrás del mercado en vez de marcarle el ritmo.

El golpe llega a la canasta básica

Para el venezolano de a pie, esta escalada tiene una consecuencia inmediata y dolorosa. La tasa oficial del BCV es la referencia legal para fijar precios, calcular impuestos y marcar productos. Cuando sube, los precios suben detrás. El ajuste cambiario que el banco dejó de contener se traslada directo a la canasta básica, a los servicios y al costo de vida.

Es el mecanismo más cruel de la devaluación: el salario en bolívares pierde poder de compra a la velocidad a la que sube el dólar, pero los sueldos no se ajustan al mismo ritmo. Cada alza diaria de la tasa oficial es, para una familia que cobra en moneda nacional, un poco menos de comida en la mesa. El bolívar acumula una depreciación pronunciada en el año, y la subida de la tasa oficial no la frena: la oficializa.

Lo que esto dice de la economía en transición

Para el venezolano en la diáspora que envía remesas o sigue la economía del país, la lectura de fondo es importante. El relato oficial habla de recuperación, apertura y reconexión con los mercados. Pero la realidad cambiaria muestra otra cara: un bolívar que se deprecia, un banco central que gastó miles de millones para contener lo incontenible y un ajuste que finalmente recae sobre el bolsillo de la gente.

La estabilización macroeconómica —el control de la inflación y del tipo de cambio— es una de las condiciones que el propio sector privado señala como indispensable para atraer inversión. La escalada del dólar oficial recuerda que esa estabilidad todavía no llegó, por más que las cifras de deuda se renegocien y las delegaciones empresariales recorran el mundo. La economía real, la que se mide en el mercado y en el supermercado, va a su propio ritmo. Y ese ritmo, por ahora, es de alza.

Continue Reading

Economía

Las remesas a Venezuela podrían cambiar con la reapertura financiera

El regreso de Venezuela a los mercados y el alivio de sanciones podrían transformar cómo la diáspora envía dinero a casa. Qué vigilar y qué cautelas mantener.

Avatar de Desconocido

Published

on

By

Un corredor que sufrió el aislamiento

Para los millones de venezolanos que viven fuera del país, enviar dinero a casa ha sido durante años un ejercicio de creatividad y costo. El aislamiento financiero de Venezuela, las sanciones y la desconexión de la banca venezolana del sistema internacional encarecieron las remesas y empujaron a buena parte de la diáspora hacia canales informales, criptomonedas y plataformas alternativas. Enviar a Venezuela costaba más y era más complicado que enviar a México o a Centroamérica.

Ese panorama podría empezar a cambiar. La reconexión de Venezuela con los mercados internacionales, el alivio gradual de algunas sanciones financieras y el proceso de normalización bancaria abren la puerta —todavía con cautela— a canales de remesas más formales, más baratos y más seguros. Si el sistema financiero venezolano vuelve a integrarse al circuito global, las transferencias podrían abaratarse y simplificarse.

El seguro no te lo explicó

Serie · No te lo explicaron

Pagas cada mes. ¿Sabes qué cubre de verdad?

El seguro no te lo explicó

Conseguir en Amazon →

Qué podría cambiar y qué no

Conviene ser preciso sobre el alcance. La reapertura financiera no es instantánea ni completa. El Departamento del Tesoro de EE.UU. mantiene restricciones importantes, y la normalización bancaria depende de que avancen tanto la reestructuración de la deuda como el levantamiento de sanciones. No se trata de que mañana enviar a Venezuela sea como enviar a cualquier país: es un proceso gradual y reversible.

Pero la dirección es clara. A medida que más bancos venezolanos puedan operar con corresponsales internacionales, y a medida que las plataformas de envío establezcan corredores formales hacia el país, la diáspora venezolana ganaría opciones que durante años no tuvo. Más competencia entre proveedores suele traducirse en comisiones más bajas y mejores tipos de cambio, que es lo que al final determina cuánto llega del otro lado.

Las cautelas que conviene mantener

No todo es optimismo, y hay advertencias prácticas. Mientras el proceso madura, conviene mantener las precauciones de siempre: comparar comisiones y tipos de cambio entre plataformas, desconfiar de ofertas demasiado buenas y verificar que el canal usado sea confiable. La transición financiera también atrae a oportunistas, y los períodos de cambio son terreno fértil para estafas.

Además, persiste la incógnita del tipo de cambio. Con un bolívar que se deprecia aceleradamente y una tasa oficial que escala día a día, calcular cuánto recibirá realmente la familia en Venezuela es más difícil que en corredores estables. Quien envía debe estar atento no solo a la comisión, sino a qué tasa se convierte su dinero al llegar.

Por qué esto importa para la diáspora hispana

Para el venezolano en Estados Unidos, esta es una de las dimensiones más concretas de la transición. Más allá de la política y la geopolítica, lo que muchos quieren saber es algo simple: si va a ser más fácil y más barato ayudar a la familia que quedó en el país. La respuesta, por ahora, es un «posiblemente, con el tiempo».

La reapertura financiera de Venezuela es una de esas transformaciones que no ocupan titulares pero cambian vidas concretas. Si se consolida, millones de familias transnacionales podrían beneficiarse de envíos más baratos y seguros. Conviene seguir de cerca cómo evolucionan los canales formales, comparar siempre antes de enviar y mantener la prudencia mientras el sistema termina de reconstruirse. La oportunidad es real; la paciencia, necesaria.

Continue Reading

Tendencias

Contexto, análisis y criterio para entender lo que pasa

Descubre más desde INCÍSOS

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo