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Economía

Anatomía de un ingreso familiar binacional: cómo se distribuye el dólar hispano entre dos países

Una familia hispana en Estados Unidos asigna entre 13 y 22 por ciento del ingreso a sostener parientes en el país de origen. Del otro lado de la frontera, ese envío se reparte de forma muy distinta según el estrato del hogar receptor. La radiografía completa, con la dolarización venezolana como fondo.

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Una familia hispana en Estados Unidos asigna entre 13 y 22 por ciento del ingreso a sostener parientes en el país de origen. Del otro lado de la frontera, ese envío se reparte de forma muy distinta según el estrato del hogar receptor. La radiografía completa, con la dolarización venezolana como fondo.

Una familia hispana en Estados Unidos con dos adultos y dos hijos, ingreso bruto anual entre 60.000 y 95.000 dólares, asigna entre 13 y 22 por ciento de su ingreso disponible a sostener parientes en el país de origen. La cifra es invisible en cualquier presupuesto convencional pero es la realidad financiera más relevante del hogar binacional.

Esta pieza desagrega lo que ocurre en las dos puntas: cómo se reparte el dólar en el hogar emisor en EE.UU., cómo se reparte el ingreso combinado en el hogar receptor según su estrato, qué papel cumple la dolarización de facto en Venezuela, y cómo se ve todo cuando se cierra la cuenta de las dos casas como si fueran una sola. Cierra con un caso ejemplo numérico que sirve de plantilla.

Lo que entra: el ingreso típico en EE.UU.

Para un hogar hispano de cuatro personas en zona metropolitana media-alta (Los Ángeles, Houston, Miami, Chicago, Atlanta), los ingresos se componen así:

Ingreso bruto promedio: entre 60.000 y 95.000 dólares anuales.

Impuestos federales y estatales: entre 18 y 24 por ciento del ingreso bruto.

Lo que queda como ingreso neto disponible: entre 46.000 y 75.000 dólares anuales. Mensual disponible: entre 3.800 y 6.250 dólares.

Lo que sale: gastos fijos en EE.UU.

Los gastos fijos esenciales son siete categorías que toda familia tiene que cubrir. Para una familia tipo:

Vivienda (alquiler o hipoteca, mantenimiento básico, utilities). Entre 1.400 y 2.200 dólares mensuales.

Alimentación. Entre 800 y 1.200 dólares mensuales.

Transporte (combustible, seguro, mantenimiento, transporte público). Entre 350 y 550 dólares mensuales. Esta cifra subió entre 30 y 50 dólares en mayo de 2026 por la subida del combustible.

Salud (seguro médico, copagos, medicamentos). Entre 250 y 480 dólares mensuales.

Educación (escuela privada o suplementos, materiales, transporte escolar). Entre 100 y 300 dólares mensuales.

Servicios (telefonía, internet, streaming). Entre 150 y 230 dólares mensuales.

Deudas y compromisos (tarjeta de crédito, préstamos, ahorro mínimo). Entre 200 y 500 dólares mensuales.

Total de gastos fijos: entre 3.250 y 5.460 dólares mensuales.

Lo que viaja: la remesa por corredor

Caso típico · Ingreso bruto $6.500 USD/mes. Fuente: estimaciones a partir del Banco Mundial, BBVA Research y datos fiscales.
Caso típico · Ingreso bruto $6.500 USD/mes. Fuente: estimaciones a partir del Banco Mundial, BBVA Research y datos fiscales.

México. Remesa promedio mensual por hogar emisor: aproximadamente 350 dólares. El corredor mueve 62.000 millones de dólares anuales.

Centroamérica (Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua). Promedio entre 300 y 480 dólares. Para Honduras y El Salvador puede llegar a 600.

Venezuela. Promedio entre 150 y 350 dólares. La cifra es menor que en otros corredores porque el sistema bancario venezolano tiene mayores fricciones operativas.

Colombia. Entre 200 y 400 dólares mensuales por hogar emisor.

Cuba. Entre 100 y 250 dólares. El corredor está limitado por sanciones.

Para una familia binacional típica, la remesa mensual está en torno a los 350 dólares, con una banda entre 150 y 600 según el corredor.

Cómo se ve esto en proporción

Si la familia tipo tiene ingreso disponible mensual de 5.000 dólares y gastos fijos en EE.UU. de 4.200, le quedan 800 para todo lo demás. De esos 800, si envía 350 de remesa, le quedan 450 para ahorro, ocio, imprevistos. Eso es 9 por ciento del ingreso bruto anual disponible para todo lo no esencial.

Si la remesa es de 500 dólares, le quedan 300 mensuales (6 por ciento). Si es de 700 dólares, le quedan 100. Esa familia vive financieramente al límite.

El contexto venezolano: economía dolarizada de facto, moneda oficial bolívar

Tasa BCV oficial al 11 de mayo de 2026: 500,46 Bs/USD. Fuentes: BCV, Ecoanalítica.
Tasa BCV oficial al 11 de mayo de 2026: 500,46 Bs/USD. Fuentes: BCV, Ecoanalítica.

Antes de mostrar cómo se reparte el ingreso del hogar receptor venezolano, hay que explicar el escenario monetario en el que ese reparto ocurre. Sin esto, los números no se entienden.

Venezuela funciona en 2026 con un régimen monetario dual no formalizado. La moneda oficial sigue siendo el bolívar. La tasa oficial del Banco Central al 11 de mayo de 2026 está en 500,46 bolívares por dólar. Pero la realidad cotidiana es otra:

Cerca del 65 por ciento de las transacciones en el comercio formal venezolano se realizan en dólares, según las últimas estimaciones de Ecoanalítica.

El ingreso laboral del trabajador público se compone de dos partes: salario base en bolívares (130 mensuales, congelado desde 2022, equivalente a 27 centavos de dólar al cambio oficial) y bonos asignados en dólares pero pagados en bolívares al cambio del día (cestaticket de 40 dólares y bono de Guerra Económica de 200 dólares, que en mayo de 2026 totaliza el «ingreso mínimo integral» de 240 dólares anunciado por Delcy Rodríguez el 30 de abril).

El comercio informal y el comercio popular siguen funcionando parcialmente en bolívares. Mercados, transporte público, servicios menores, productos básicos en barrios populares: todavía hay líneas enteras de gasto que se pagan en moneda nacional.

Los servicios públicos formales (electricidad, agua, gas, telefonía estatal) se facturan en bolívares al cambio del día. Pero las facturas privadas (internet residencial, televisión por suscripción, mantenimiento de edificios, condominios en sectores de clase media) se cotizan directamente en dólares.

La consecuencia operativa es simple: una familia venezolana puede tener parte de su ingreso en bolívares (que pierden valor cada semana) y parte en dólares (estables). Los hogares que reciben remesa están del lado más estable. Los hogares cuyo ingreso depende totalmente del salario público en bolívares están del lado más vulnerable. Y entre esos dos extremos, la sociedad venezolana está partida.

Esto explica por qué la Encovi 2025 reporta que la pobreza monetaria bajó pero la pobreza multidimensional se mantiene en 55 por ciento. Hay más dólares circulando, pero los servicios públicos siguen rotos. Tener efectivo en dólares no compra electricidad continua.

El lado receptor venezolano: tres perfiles, no uno

Fuente: Encovi 2025 · IIES-UCAB · presentación 7 mayo 2026.
Fuente: Encovi 2025 · IIES-UCAB · presentación 7 mayo 2026.

La realidad económica venezolana NO se puede describir con un solo hogar promedio. La Encovi 2025 documenta una brecha brutal: el decil más pobre del país tiene un ingreso mensual promedio de 18,1 dólares por persona; el decil más alto, 474,5 dólares por persona. La diferencia es factor 26.

Por eso, la pieza presenta tres perfiles distintos del hogar receptor venezolano según su estrato de ingreso. Cada uno tiene una composición de gasto diferente, y cada uno responde a la remesa de manera distinta.

Perfil 1 · Hogar de subsistencia (deciles bajos · 1 a 5)

Hogar de subsistencia · deciles 1 a 5 · Fuente: Encovi 2025, Cendas-FVM.
Hogar de subsistencia · deciles 1 a 5 · Fuente: Encovi 2025, Cendas-FVM.

Composición del hogar: cuatro a seis personas. Generalmente abuelos, hijos adultos sin empleo formal o con empleo informal precario, nietos.

Ingreso local: entre 50 y 180 dólares mensuales totales para todo el hogar. Compuesto por bonos sociales del régimen (Bono Único Familiar, Bono de Guerra Económica para algún miembro empleado público), pequeñas ventas informales, ingresos esporádicos.

Remesa típica recibida: 100 a 200 dólares mensuales.

Ingreso combinado: entre 150 y 380 dólares mensuales para el hogar completo.

Distribución del gasto:

  • Alimentación: 70 por ciento. Entre 105 y 266 dólares. Es el rubro más alto en proporción porque la canasta alimentaria mínima absorbe casi todo el ingreso. Los hogares de este perfil reducen variedad y cantidad: la dieta se vuelve dependiente de carbohidratos baratos (arroz, pasta, harina) y la proteína animal queda como excepción.
  • Servicios públicos (electricidad, agua, gas): 12 por ciento. Entre 18 y 45 dólares. Las facturas son en bolívares, pero la inversión en mitigación de fallas (velas, tanques de agua, plantas eléctricas comunitarias) se paga frecuentemente en dólares.
  • Salud: 8 por ciento. Entre 12 y 30 dólares. Medicamentos básicos. La atención hospitalaria pública es gratuita en teoría pero los insumos los pone el paciente.
  • Transporte: 6 por ciento. Entre 9 y 22 dólares. Mayormente transporte público en bolívares.
  • Otros (jabón, ropa, productos básicos): 4 por ciento. Entre 6 y 15 dólares.

Total: entre 150 y 380 dólares. Cuadra justo. La remesa, en estos hogares, es la diferencia entre cubrir alimentación básica y no cubrirla. Si la remesa se interrumpe un mes, la familia come menos.

Estos hogares representan, según Encovi 2025, aproximadamente el 38 por ciento de la población venezolana en pobreza extrema.

Perfil 2 · Hogar de clase trabajadora con remesa (deciles medios · 6 a 8)

Hogar de clase trabajadora · deciles 6 a 8 · Fuente: Encovi 2025, Cendas-FVM.
Hogar de clase trabajadora · deciles 6 a 8 · Fuente: Encovi 2025, Cendas-FVM.

Composición del hogar: tres a cinco personas. Generalmente uno o dos adultos en edad productiva con empleo formal o semi-formal, hijos, eventualmente un adulto mayor.

Ingreso local: entre 240 y 500 dólares mensuales. Combina salario público (con su parte en bolívares y bonos en dólares) o salario privado pequeño, más alguna actividad complementaria.

Remesa típica recibida: 200 a 400 dólares mensuales.

Ingreso combinado: entre 440 y 900 dólares mensuales.

Distribución del gasto:

  • Alimentación: 50 por ciento. Entre 220 y 450 dólares. La dieta mejora respecto al perfil 1: incorpora proteína animal varias veces a la semana, frutas y vegetales más allá de los básicos.
  • Vivienda (alquiler si aplica, mantenimiento, condominio): 18 por ciento. Entre 79 y 162 dólares. Los hogares con vivienda propia (mayoría en Venezuela) ahorran esta línea pero tienen mantenimiento.
  • Servicios públicos: 10 por ciento. Entre 44 y 90 dólares. Incluye internet residencial privado (entre 25 y 50 dólares mensuales), que es prioridad en hogares con hijos en edad escolar.
  • Salud: 8 por ciento. Entre 35 y 72 dólares. Permite consultas privadas ocasionales y medicamentos no cubiertos por el sistema público.
  • Transporte: 7 por ciento. Entre 31 y 63 dólares. Combinación de transporte público y privado, con vehículo propio si la familia lo tiene.
  • Educación: 4 por ciento. Entre 18 y 36 dólares. Materiales escolares, transporte escolar, eventualmente colegios privados de bajo costo.
  • Otros: 3 por ciento. Entre 13 y 27 dólares.

Total: entre 440 y 900 dólares. Hay margen para algún ahorro mínimo o gasto extraordinario.

Estos hogares son el segmento que más se beneficia de la dolarización de facto. Tener parte de su ingreso en dólares les permite proteger valor frente a la inflación residual del bolívar (475 por ciento en 2025).

Perfil 3 · Hogar de clase media o alta con remesa (deciles 9 y 10)

Hogar de clase media o alta · deciles 9 y 10 · Fuente: Encovi 2025, Cendas-FVM.
Hogar de clase media o alta · deciles 9 y 10 · Fuente: Encovi 2025, Cendas-FVM.

Composición del hogar: dos a cuatro personas. Profesionales en sector privado, empresarios pequeños, gerentes, trabajadores del sector petrolero o de tecnología.

Ingreso local: entre 500 y 2.500 dólares mensuales.

Remesa recibida: variable, frecuentemente menor en proporción al ingreso total. Entre 100 y 500 dólares.

Ingreso combinado: entre 600 y 3.000 dólares mensuales.

Distribución del gasto:

  • Alimentación: 30 por ciento.
  • Vivienda y servicios privados: 22 por ciento (incluye internet de mayor capacidad, planta eléctrica con mantenimiento profesional, vigilancia privada en algunos casos).
  • Educación: 12 por ciento. Colegios privados de mayor costo, actividades extracurriculares, eventualmente universidad privada.
  • Salud: 10 por ciento. Seguro privado de salud (entre 80 y 250 dólares mensuales), atención privada, medicamentos.
  • Transporte: 8 por ciento.
  • Ahorro y gastos discrecionales: 18 por ciento.

Estos hogares no dependen de la remesa para sobrevivir. La reciben generalmente como complemento o como mecanismo de transferencia de ahorros familiares (un familiar en EE.UU. envía para que se compre vivienda, se pague salud especializada, se invierta).

Es importante notar que este perfil sigue siendo minoritario en Venezuela. La Encovi 2025 sitúa al decil más alto en un ingreso promedio de 474,5 dólares mensuales por persona. Una familia de cuatro en este decil tiene un ingreso de aproximadamente 1.900 dólares mensuales para el hogar completo. Por encima de eso ya estamos hablando del 1 por ciento más rico.

El lado receptor mexicano

Fuentes: Cendas-FVM (Venezuela), INEGI y ENIGH (México).
Fuentes: Cendas-FVM (Venezuela), INEGI y ENIGH (México).

En México, el escenario es más uniforme que en Venezuela. La economía está plenamente en pesos, los servicios públicos funcionan razonablemente, y la brecha social, aunque significativa, no produce la fragmentación brutal del caso venezolano.

Ingreso típico del hogar receptor de remesa:

Salario local: entre 8.000 y 14.000 pesos mensuales (entre 400 y 700 dólares al cambio de mayo 2026).

Remesa recibida: entre 5.000 y 7.000 pesos mensuales (350 dólares aproximadamente).

Total combinado: entre 13.000 y 21.000 pesos mensuales (entre 650 y 1.050 dólares).

Composición del gasto típico (datos INEGI, ENIGH 2024 ajustados a 2026):

  • Alimentación: 35 por ciento. Entre 4.550 y 7.350 pesos.
  • Vivienda (alquiler o crédito hipotecario, servicios): 25 por ciento.
  • Transporte: 13 por ciento.
  • Educación: 10 por ciento.
  • Salud: 7 por ciento.
  • Comunicaciones: 5 por ciento.
  • Vestido y otros: 5 por ciento.

La línea de pobreza por ingresos mensual en zonas urbanas, según INEGI a marzo de 2026, está en 4.940 pesos por persona. Para una familia de cuatro, eso son 19.760 pesos mensuales (cerca de 988 dólares). Muchos hogares receptores de remesa quedan justo por debajo de esa línea sin la remesa, y por encima cuando la reciben.

Caso ejemplo: la familia Pérez

Caso ejemplo. Cifras redondeadas para didáctica. Las dos casas reciben $650 USD mensuales desde Houston.
Caso ejemplo. Cifras redondeadas para didáctica. Las dos casas reciben $650 USD mensuales desde Houston.

Para que las cifras tengan rostro concreto, sigamos a una familia hipotética que sirve de plantilla.

En Houston, María (38 años) trabaja en logística y Carlos (40) en construcción. Tienen dos hijos de 8 y 13 años. Ingreso bruto anual conjunto: 78.000 dólares. Tras impuestos, neto disponible: 5.200 dólares mensuales.

Sus gastos fijos en EE.UU. mensuales:

  • Vivienda: 1.700 (alquiler de tres habitaciones en suburbio).
  • Alimentación: 950.
  • Transporte (dos carros): 480.
  • Salud (seguro empleador, copagos): 320.
  • Educación: 180.
  • Servicios: 195.
  • Deudas y ahorro mínimo: 350.

Total fijos EE.UU.: 4.175 dólares. Disponible después de fijos: 1.025.

María envía 400 dólares mensuales a su madre y a su hermano menor en Maracaibo. El hogar de Maracaibo es perfil 2 (clase trabajadora con remesa): la madre, 62 años, jubilada con bono de pensión; el hermano, 28, trabaja en un restaurante. Ingreso combinado del hogar de Maracaibo: 680 dólares mensuales.

Carlos envía 250 dólares mensuales a sus padres en Guadalajara. Sus padres, 66 y 64 años, tienen pensión IMSS de 2.800 pesos. Ingreso combinado del hogar de Guadalajara: 7.800 pesos mensuales (390 dólares).

Total remesa familiar: 650 dólares. Disponible después de remesa: 375 dólares para todo lo demás (imprevistos, ocio, ahorro adicional, regalos, vacaciones).

Como porcentaje del ingreso bruto: la familia Pérez asigna 10 por ciento del ingreso bruto anual a remesas. Está en el rango medio del segmento.

En Maracaibo, el reparto del ingreso del hogar es:

  • Alimentación: 410 dólares (60%).
  • Servicios públicos: 80 (12%).
  • Salud (medicamentos para la madre, hipertensa): 60 (9%).
  • Transporte: 50 (7%).
  • Mantenimiento del hogar: 30 (4%).
  • Otros: 50 (7%).

Cuadra justo. No hay margen para imprevistos. Si la remesa de María se interrumpe un mes, la familia Maracaibo entra en déficit: la madre suspende medicamentos, el hermano renegocia pagos, comen menos.

En Guadalajara, el reparto es:

  • Alimentación: 2.730 pesos (35%).
  • Vivienda y servicios: 1.950 (25%).
  • Transporte: 1.014 (13%).
  • Salud: 546 (7%).
  • Comunicaciones: 390 (5%).
  • Otros: 1.170 (15%).

También cuadra justo. El sistema mexicano permite mejor protección porque IMSS cubre parte de la salud y los servicios públicos funcionan.

El cálculo emocional que las cifras no muestran

Una decisión que las cifras no capturan es la presión psicológica del envío. Para muchos hispanos, la remesa es deber moral inquebrantable. Esa presión, sostenida durante años, afecta capacidad de ahorro propio, planificación de retiro, decisiones de inversión y patrimonio.

Los datos disponibles sugieren que los hispanos en EE.UU. tienen tasas de ahorro retirement entre 30 y 45 por ciento más bajas que los blancos no hispanos con ingreso comparable. Una parte significativa de esa diferencia es atribuible al flujo de remesas sostenido durante toda la vida productiva.

Lo que importa para la familia binacional

Cinco lecturas operativas para los hogares hispanos en EE.UU.:

Una. Cuantificar la remesa anual permite verla como compromiso financiero real. Si una familia envía 400 dólares mensuales, son 4.800 anuales. En 30 años de vida productiva, son 144.000 dólares. Esa cifra debe planificarse.

Dos. La diferencia entre tarifas de remesa puede ser significativa. Western Union cobra entre 5 y 8 por ciento. Remitly y Wise cobran entre 1 y 3 por ciento. La diferencia, sostenida durante años, es ahorro real.

Tres. Identificar el perfil del hogar receptor venezolano. No es lo mismo enviar remesa a un hogar de subsistencia (perfil 1), donde 200 dólares pueden duplicar el ingreso familiar y comprar literalmente la diferencia entre comer y no comer; que enviarla a un hogar de clase media (perfil 3), donde la remesa es complemento. La estrategia óptima de envío (frecuencia, monto, propósito específico) cambia según el perfil.

Cuatro. Aprovechar la dolarización de facto venezolana. Enviar remesa en dólares mediante Zelle (si el receptor tiene cuenta en EE.UU.) o vía Wise (si el receptor tiene cuenta bancaria local) preserva más valor que el envío convencional. La fricción del sistema bancario venezolano hace que las plataformas digitales bien elegidas ahorren entre 5 y 12 por ciento del envío.

Cinco. Conversación directa con los receptores. Saber exactamente cómo se distribuye la remesa del otro lado permite ajustar montos, identificar oportunidades de transferencias específicas (medicamentos comprados directamente en farmacia online, pagos de servicios privados online, créditos pequeños para emprendimiento) y, eventualmente, reducir dependencia continua a medida que el hogar receptor estabiliza sus ingresos locales.

Lo que viene

La estabilización venezolana, si avanza según el plan de tres fases, va a reducir gradualmente la dependencia de remesas en hogares venezolanos durante los próximos dos a tres años. Pero esa reducción no será uniforme: los hogares de perfil 1 (subsistencia) tardarán más en alcanzar autonomía que los de perfil 2 (clase trabajadora).

En el caso mexicano, la dependencia se mantendrá relativamente estable porque depende menos de coyuntura política y más de diferenciales estructurales de ingreso entre EE.UU. y México.

Para la familia Pérez de Houston, eso significa que la remesa hacia Maracaibo posiblemente baje en 2027-2028 si la transición venezolana se consolida, especialmente si el hermano menor consigue un empleo formal con salario más estable. La remesa hacia Guadalajara probablemente se mantenga.

Esa es información operativa. Permite planificar el ahorro propio en EE.UU. con horizonte realista, y permite también tener conversación honesta con los familiares del otro lado sobre cómo construir progresivamente autonomía financiera.

Más herramientas

Esta nota está acompañada de un dashboard interactivo donde puede explorar las cifras por su cuenta: ajuste el ingreso bruto en el slider del flujo del dólar, alterne entre los tres perfiles del hogar receptor, vea cómo se reparte el gasto entre bolívares y dólares.

Abrir dashboard interactivo →

Ficha técnica · 6W

Qué Análisis comparado de la distribución del ingreso familiar hispano binacional. Por cada dólar que entra al hogar en EE.UU., qué porcentaje se queda en EE.UU. y qué porcentaje viaja como remesa. Y del otro lado, cómo se distribuye ese ingreso combinado en hogares receptores estratificados por nivel de ingreso, con foco en la dualidad bolívar-dólar venezolana.
Quién Hogares hispanos en EE.UU. con familiares en países de origen (México, Centroamérica, Venezuela, Cuba, Colombia, Ecuador, Perú). Aproximadamente 65 millones de hispanos en EE.UU. con vínculos directos.
Cuándo Datos al primer trimestre de 2026. Encovi 2025 presentada el 7 de mayo. Tasa BCV al 11 de mayo: 500,46 Bs/USD.
Dónde Cinco corredores principales: EE.UU.-México, EE.UU.-Centroamérica, EE.UU.-Venezuela, EE.UU.-Colombia, EE.UU.-Cuba.
Por qué Las remesas son el segundo flujo financiero más importante de muchos países hispanos. Pero la realidad económica del hogar receptor es brutalmente desigual: un hogar venezolano del decil más pobre recibe 18 dólares al mes; uno del decil más alto, 474. Esa estratificación cambia completamente el cálculo del envío y su impacto.
Cómo Análisis con datos del Banco Mundial, BBVA Research, Pew Research, Inter-American Dialogue, FRED de la Fed, Cendas-FVM, Encovi 2025 IIES-UCAB, Banco Central de Venezuela, INEGI, ENIGH, y consultoras especializadas en remesas.

Fuentes

  • Banco Mundial · datos de remesas 2025-2026
  • BBVA Research · informes corredor México-EE.UU.
  • Inter-American Dialogue · Migration, Remittances and Development
  • Pew Research Center · Hispanic Trends
  • FRED · Federal Reserve Economic Data
  • Encovi 2025 · IIES-UCAB · presentación 7 de mayo de 2026
  • Cendas-FVM · canasta alimentaria Venezuela febrero 2026 (645,6 USD)
  • Polidata · análisis canasta básica familiar Venezuela
  • Ecoanalítica · estimaciones de dolarización de transacciones
  • Banco Central de Venezuela · tasa oficial al 11 de mayo de 2026
  • INEGI · líneas de pobreza México marzo 2026
  • ENIGH · distribución del gasto en hogares mexicanos
  • Western Union, Remitly, Wise, MoneyGram, Zelle · tarifas vigentes
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Economía

Solo el 10% de los venezolanos en el exterior planea regresar

La Encovi 2025 desagregó por país de destino la disposición a volver. Argentina lidera con 29%, EE.UU. queda en 16%. Mientras tanto, el 7% de los hogares ya recibió retornados, en su mayoría niños y adultos mayores. La radiografía completa de cómo se está reorganizando la diáspora.

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La Encovi 2025 desagregó por país de destino la disposición a volver. Argentina lidera con 29%, EE.UU. queda en 16%. Mientras tanto, el 7% de los hogares ya recibió retornados, en su mayoría niños y adultos mayores. La radiografía completa de cómo se está reorganizando la diáspora.

La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2025, presentada el 7 de mayo en la Universidad Católica Andrés Bello, dejó una cifra que captura la actitud predominante de la diáspora venezolana cuatro meses después de la captura de Nicolás Maduro: solo el 10% planea regresar.

Más datos. El 74% descarta el regreso. El 16% no sabe. La encuesta se levantó en el segundo trimestre de 2025, lo que significa que captura la disposición previa al cambio político del 3 de enero de 2026, pero no el efecto del rodrigato. Aun así, el patrón de fondo, según los investigadores, ya estaba configurado.

Las cifras por país

La disposición a regresar varía según el país de acogida. Fuente: Encovi 2025, IIES-UCAB.
La disposición a regresar varía según el país de acogida. Fuente: Encovi 2025, IIES-UCAB.

La Encovi desagregó los planes de retorno por país de destino. La diferencia entre destinos es significativa.

Argentina lidera la disposición al retorno con 29%. El 71% de los venezolanos allí no piensa volver. Colombia sigue con 20% de disposición. Estados Unidos queda en 16%. Chile cierra con 15%. Anitza Freitez, coordinadora del estudio y directora del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB, ofreció una lectura de fondo: pareciera que el incentivo por retornar estaría más presente cuando el hogar de origen es pobre.

La frase de Freitez tiene implicaciones operativas. Los venezolanos que están en países donde lograron mayor estabilidad económica (en términos relativos, claro) son los que descartan el regreso con más fuerza. Los que están en situaciones más frágiles en el extranjero son los que mantienen abierta la posibilidad de volver, no necesariamente porque Venezuela mejoró, sino porque la opción exterior se les hizo difícil.

Quiénes ya están regresando

Aproximadamente el 7% de los hogares venezolanos reportó haber recibido al menos un familiar retornado durante el último año. La cifra parece pequeña en términos porcentuales, pero implica decenas de miles de hogares en absoluto.

La composición es lo distintivo. De los retornados, 25% son niños, niñas y adolescentes. 19% son adultos mayores. Los adultos en edad productiva tienen una representación menor en el flujo de retorno.

Freitez explicó la dinámica con una frase que resume la estrategia familiar: envían de vuelta a Venezuela a los niños y a los adultos mayores, mientras que las personas en edades productivas terminan de cerrar el ciclo en el país donde están.

El patrón configura lo que la sociología migratoria llama hogar transnacional: una familia que opera con base en dos o más países simultáneamente, distribuyendo a sus miembros según capacidad productiva y necesidad de cuidados. El padre y la madre productivos en Estados Unidos enviando remesas. Los abuelos en Maracaibo cuidando a los nietos que tampoco se quedaron en Houston. Los hijos pequeños creciendo en Venezuela mientras los adultos consolidan ingresos en el exterior. La estructura no es excepcional; es ya el modelo dominante en muchas familias venezolanas.

Los países de procedencia del retorno

Cuando se mira de qué países están viniendo los retornados, el orden cambia. Ecuador encabeza con 28% del flujo total de retorno. Colombia sigue con 13%. Los demás países contribuyen porcentajes menores.

Ecuador en primer lugar tiene una explicación coyuntural. La crisis económica y la situación de seguridad en ese país durante 2024 y 2025 hicieron que muchos venezolanos buscaran alternativas, y para algunos esa alternativa fue el regreso. Es un retorno empujado por las condiciones del país de acogida, no por una mejora del país de origen.

Colombia en segundo lugar tiene una explicación estructural. Es el principal receptor histórico de la migración venezolana. La proximidad geográfica facilita movimientos circulares: personas que entran y salen, que vuelven a Venezuela un mes y regresan a Cúcuta o Bogotá al siguiente. La Encovi reconoce que esa circularidad no se captura plenamente en una encuesta.

El dato de Estados Unidos

La encuesta tiene una limitación específica con el caso estadounidense. Como se levantó en el segundo trimestre de 2025, no captó plenamente las repatriaciones desde Estados Unidos que se han registrado durante 2026 bajo la administración Trump. Esa cifra, cuando esté disponible en la Encovi 2026, será probablemente más alta que el 16% reportado.

Para los hispanos venezolanos en Estados Unidos, ese matiz importa. Significa que la cifra del 16% subestima la realidad actual. Las deportaciones, las terminaciones de TPS, las decisiones de regresar voluntariamente ante un entorno migratorio más restrictivo, todo eso aumenta el flujo. Pero también lo aumentan las decisiones inversas: venezolanos que estaban indecisos antes y que tras la captura de Maduro se replantean si vale la pena el retorno o si conviene esperar.

Lo que el dato implica para la economía venezolana

Si solo el 10% planea regresar, las proyecciones macroeconómicas que apuestan por un retorno masivo asociado a la transición política son optimistas. La diáspora va a seguir siendo, en su gran mayoría, una diáspora.

Eso tiene tres consecuencias económicas concretas para Venezuela. Las remesas seguirán siendo flujo crítico. La fuerza laboral disponible para una eventual reconstrucción es menor que la que las proyecciones políticas suponen. Y la dependencia demográfica venezolana se profundiza: la Encovi calcula 65 dependientes (niños y adultos mayores) por cada 100 personas en edad activa, una relación que correspondía al año 2040 según las proyecciones previas al éxodo.

Lo que importa para el lector hispano en Estados Unidos

Para los venezolanos en la diáspora estadounidense, los datos de la Encovi confirman lo que muchas familias ya saben: la decisión de regresar no es individual, es familiar y multigeneracional. Y casi siempre incluye el cálculo de quiénes regresan y quiénes se quedan.

Para los hispanos en general, los datos refuerzan algo que vale para varios corredores migratorios: las migraciones masivas no se revierten cuando cambia el régimen político. Se reorganizan. Las raíces se quedan donde la migración echó raíces. Lo que se mueve es la composición intergeneracional.

Para Estados Unidos como país receptor, el dato de 16% de potencial retorno (probablemente subestimado para 2026) significa que la presencia venezolana es estructural, no pasajera. Cualquier política pública seria, ya sea migratoria, educativa, sanitaria o económica, debe partir de la base de que los venezolanos que llegaron en la última década se quedan en su mayoría. La diáspora ya no es éxodo. Es comunidad.

La Encovi seguirá midiendo año tras año. La cifra del 10% que planea regresar puede subir o bajar marginalmente. Lo que no parece reversible es la decisión estructural de la mayoría: la vida que se construyó afuera no se desmonta porque cambie el presidente en Caracas. Se sostiene, se complementa con un hogar transnacional, y se transforma en identidad bicultural duradera.

Ficha técnica · 6W

Qué La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2025 (UCAB) reveló que solo 10% de los venezolanos en el exterior tiene planes de regresar a Venezuela. El 74% lo descarta y el 16% no sabe. La disposición varía por país de destino: Argentina 29%, Colombia 20%, EE.UU. 16%, Chile 15%.
Quién Los 7,9 millones de venezolanos en la diáspora; los hogares venezolanos que reciben (o esperan) retornados; Anitza Freitez (coordinadora de Encovi e IIES-UCAB); población infantil y adulta mayor (los grupos retornados con más peso).
Cuándo Encovi 2025 levantada en segundo trimestre de 2025, presentada el 7 de mayo de 2026. La encuesta no captó el efecto pleno de la captura de Maduro (3 enero 2026) ni del rodrigato.
Dónde Países con mayor potencial de retorno: Argentina, Colombia, EE.UU., Chile. Países con mayor flujo histórico de retorno reportado: Ecuador (28%) y Colombia (13%) sobre el total de retornados.
Por qué La diáspora es uno de los actores más relevantes para la economía venezolana (remesas, presión política internacional) y para la sociedad de los países de acogida. Saber con precisión su disposición al retorno orienta políticas públicas, decisiones familiares y proyecciones económicas.
Cómo Datos directamente de la Encovi 2025, presentación pública del 7 de mayo en la UCAB, declaraciones verbatim de Anitza Freitez, complementadas con datos de R4V (Plataforma de Coordinación Interagencial), Acnur y OIM.

Fuentes

  • Encovi 2025 · IIES-UCAB · presentación 7 mayo 2026
  • Declaraciones de Anitza Freitez (UCAB) · 7 mayo 2026
  • R4V Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela
  • Acnur · cifras de venezolanos refugiados
  • OIM · Organización Internacional para las Migraciones
  • El Nacional, Infobae, La Patilla, La Verdad, Analítica, El Estímulo · cobertura 7-9 mayo 2026
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Economía

Dos días antes del CPI de abril, el consenso se estrechó y los analistas esperan 4,2 por ciento

Los datos del Hasna y de la subida del combustible están totalmente incorporados. La decisión Fed del 10-11 de junio depende ahora de este dato.

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Los datos del Hasna y de la subida del combustible están totalmente incorporados. La decisión Fed del 10-11 de junio depende ahora de este dato.

A dos días de la publicación del CPI de abril, el consenso de mercado se estrechó. Los analistas que el 8 de mayo proyectaban inflación anual entre 3,8 y 4,2 por ciento, y el 9 de mayo entre 4,0 y 4,3 por ciento, ahora la sitúan en 4,2 por ciento como estimación central. El rango se redujo a 4,1-4,3.

Si el dato del martes 13 confirma 4,2 por ciento, va a ser el mayor aumento mensual desde mediados de 2024.

Por qué se estrechó el consenso

Tres factores convergieron entre el viernes y el sábado:

Combustible. Los datos confirmados de AAA muestran subida de 32 centavos por galón en una semana en Ohio. La gasolina al consumidor sumó entre 18 y 22 por ciento desde marzo. El componente de energía del CPI puede explicar entre 0,4 y 0,6 puntos del aumento mensual.

Alimentos. Los datos de transporte y logística empujan al alza. El consenso anticipa entre 0,3 y 0,5 puntos en alimentos.

Vivienda. El componente de shelter, el que la Fed mira con más atención, se mantiene contenido por la entrada en vigor el 1 de junio de la HB 124 de Ohio (limita aumentos de alquileres). Pero a nivel nacional, el componente seguirá presionado.

Lo que va a leer la Fed

La Reserva Federal mantuvo tasas en su reunión del 30 de abril. Lisa Cook dijo entonces que las próximas decisiones dependerían de los datos. El próximo encuentro del Comité Federal de Mercado Abierto es el 10 y 11 de junio.

Si el dato del 13 confirma 4,2 por ciento, los analistas estiman que la posibilidad de subida de tasas en julio sube de 35 por ciento (estimación del 30 de abril) a aproximadamente 65 por ciento. Si confirma 4,3 por ciento o más, la subida en julio se hace altamente probable.

Las consecuencias para hipotecas, préstamos para auto, tasas de tarjeta de crédito y refinanciamientos son directas. El sistema financiero las procesa en las primeras horas tras la publicación del dato.

Tres acciones útiles antes del martes 13

Una. Si tienes deuda de tarjeta de crédito a tasa variable: consulta al banco sobre opción de cambio a tasa fija o de refinanciamiento ANTES del martes. Después puede ser más caro.

Dos. Si planeas compra grande financiada (auto, electrodoméstico, mueble) con plazo mayor a 12 meses, considera adelantar la compra. Si el dato sale en 4,3 o más, las tasas pueden subir en mayo o junio.

Tres. Si vas a enviar remesa esta semana, hacerlo antes del martes. Las remesadoras (Western Union, MoneyGram, Remitly) ajustan diferenciales con base en expectativas de la Fed.

Lo que viene después

Si el dato del 13 confirma 4,1 a 4,3 por ciento, la decisión Fed del 10-11 de junio probablemente mantenga tasas pero con tono más restrictivo. Si confirma 4,4 por ciento o más, la subida en julio es probable.

El siguiente CPI llega el 11 de junio. Esa coincidencia con la decisión Fed hace que mayo y junio sean meses de alta sensibilidad para los hogares hispanos.

Lo que importa para la diáspora

Para los hogares binacionales, el CPI tiene doble efecto. Por un lado, afecta el costo de vida en EE.UU. (subida de bienes y servicios). Por otro, afecta el dólar como moneda de remesa: cuando la Fed sube tasas, el dólar se fortalece y las remesas valen más en moneda local. Pero ese efecto es marginal.

El efecto principal es directo: un dato del CPI por encima de 4,2 va a presionar el bolsillo familiar en alimentos, transporte y vivienda. La diferencia entre planificar mayo con 4,0 o con 4,3 es de aproximadamente 60 a 90 dólares mensuales en presupuesto familiar tipo.

Ficha técnica · 6W

Qué Actualización del consenso de mercado sobre el Índice de Precios al Consumidor de abril 2026 a dos días de su publicación.
Quién Bureau of Labor Statistics, Reserva Federal (Lisa Cook), mercados financieros, hogares hispanos en EE.UU.
Cuándo Publicación del CPI: martes 13 de mayo de 2026 a las 8:30 am hora del este.
Dónde Reporte oficial federal.
Por qué El consenso se ajustó al alza desde el 8 de mayo (3,8-4,2%) hasta el 9 de mayo (4,0-4,3%). El cierre del fin de semana lo lleva a 4,2% como estimación central.
Cómo Comparación entre los tres consensos sucesivos y proyección sobre la decisión Fed del 10-11 de junio.

Fuentes

  • Bureau of Labor Statistics · calendario CPI
  • Federal Reserve · minutas reunión 30 abr 2026
  • Bloomberg, Reuters, WSJ · consenso de mercado 8-9 may 2026
  • EIA · Weekly Petroleum Status Report
  • AAA Gas Prices · datos al 8 may 2026
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Economía

Encovi 2025: 1,2 millones de niños fuera del sistema educativo

La cobertura cayó de 70 por ciento en 2019 a 64 por ciento en 2025. La pérdida no es coyuntural: es generacional.

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Pregunta Respuesta
Qué Análisis profundo del componente educativo de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2025 de la UCAB.
Quién Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la UCAB, Anitza Freitez (coordinadora), familias venezolanas, sistema educativo nacional.
Cuándo Encovi 2025 presentada el 7 de mayo de 2026. Análisis profundo el 9 de mayo.
Dónde 22 de los 24 estados venezolanos cubiertos por la encuesta.
Por qué La cobertura educativa cayó de 70 por ciento en 2019 a 64 por ciento en 2025. El dato es estructural, no coyuntural.
Cómo Análisis comparado con datos Encovi de 2014 a 2025 y proyección de impacto generacional.

La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2025 de la UCAB documentó que la cobertura educativa entre los 3 y 24 años cayó a 64 por ciento. Eso significa que aproximadamente 1,2 millones de niños, niñas y adolescentes están fuera del sistema educativo venezolano. La cifra está por debajo de los niveles previos a la pandemia (70 por ciento en 2019-2020). Y muestra que entre los jóvenes de 18 a 24 años solo el 22 por ciento sigue estudiando, una caída desde el 44 por ciento que la primera Encovi midió en 2014.

El dato es el más alarmante del informe. La pieza del 8 de mayo de INCÍSOS lo mencionó. Esta pieza explica por qué importa más allá de las cifras.

La caída por tramo de edad

La Encovi desagrega cobertura por tramo:

3 a 5 años (educación inicial): 53 por ciento. Caída de 12 puntos respecto a 2019. Es el tramo donde se construyen las bases del aprendizaje. Una pérdida tan grande significa que casi la mitad de los niños llega a primaria sin estimulación inicial sistemática.

6 a 11 años (primaria): 84 por ciento. Es el tramo de mejor cobertura, pero con fragilidades: 16 por ciento de niños en edad de primaria está fuera del sistema. Eso es aproximadamente 320 mil personas.

12 a 17 años (secundaria): 67 por ciento. Caída de 11 puntos respecto a 2019. La deserción adolescente sigue siendo el cuello de botella histórico del sistema venezolano, pero ahora con mayor profundidad.

18 a 24 años (educación postsecundaria): 22 por ciento. Caída de 22 puntos respecto a 2014. Es la cifra que marca la profundidad estructural del problema. La universidad y la formación técnica venezolana han perdido la mitad de su población joven en una década.

Por qué los jóvenes no estudian

Las razones que los entrevistados mencionan con mayor frecuencia: necesidad de trabajar para aportar al hogar (37 por ciento), costos directos del estudio (matrícula, transporte, materiales · 28 por ciento), falta de interés (16 por ciento), problemas familiares (10 por ciento), embarazo adolescente (5 por ciento).

La razón económica explica por sí sola dos tercios de la deserción.

El componente migración

Hay un dato que la Encovi no captura directamente pero que las organizaciones de la academia mencionan: parte de la población joven que no aparece en el sistema educativo venezolano migró. La diáspora venezolana, calculada en aproximadamente 7,7 millones de personas, incluye a un número significativo de jóvenes que estudian o trabajan en países como Colombia, Perú, Estados Unidos, España y Argentina.

Eso significa que la Encovi 2025 está midiendo dos fenómenos simultáneos: deserción real (jóvenes que abandonaron el estudio) y migración educativa (jóvenes que estudian fuera). La organización Aula Abierta calcula que entre 2014 y 2024 al menos 30 por ciento de la población universitaria venezolana migró.

Para Venezuela, ambos fenómenos son problema. Para los países receptores, especialmente Estados Unidos, son recurso humano joven con potencial de aportar a sus comunidades hispanas.

El impacto generacional

Las consecuencias de una pérdida educativa de esta magnitud no se revierten en pocos años. Una generación que crece sin formación inicial, sin secundaria completa, sin universidad, llega a la edad productiva con desventajas estructurales que afectan a) la productividad de la economía, b) la movilidad social y c) la calidad democrática.

Los economistas que estudian América Latina coinciden en que el rendimiento educativo es el principal predictor de crecimiento económico de largo plazo. Si la transición tutelada no incorpora rápidamente componentes educativos al plan de tres fases (más allá de la fase 2 de instituciones económicas), Venezuela puede salir del colapso económico pero quedar atrapada en una trampa de baja productividad por dos décadas.

Lo que importa para la diáspora

Tres lecturas operativas para la diáspora venezolana en Estados Unidos.

Una. La capacidad productiva del país de origen va a depender de cuánto se invierta en educación durante la transición. Las decisiones sobre retorno, inversión y planificación familiar deben asumir que el sistema educativo va a tardar al menos una década en recuperarse.

Dos. La diáspora venezolana joven que está estudiando en Estados Unidos, Colombia o España es un activo estratégico que el país no puede perder permanentemente. Programas de retorno con incentivos académicos serán clave en la fase 2 del plan Trump-Rubio.

Tres. Para los venezolanos en Estados Unidos con hijos en edad escolar o universitaria, la decisión sobre dónde formar a los hijos se vuelve más definitoria. La calidad del sistema educativo estadounidense, aun con sus imperfecciones, ofrece movilidad social que Venezuela no puede garantizar en el corto plazo.

Lo que viene

La próxima señal en este eje va a venir del Ministerio de Educación venezolano: si anuncia plan emergente de reapertura escolar para el año académico 2026-2027, el indicador puede empezar a moverse. Si no, el dato de Encovi 2026 va a confirmar que la caída se profundizó.

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