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Política

La pobreza bajó. La canasta cuesta tres veces el salario. Y el dato menos discutido es por qué

ENCOVI 2025 acaba de mostrar la primera mejora real en una década. El ingreso mínimo integral subió 26% el 1 de mayo. Pero la canasta básica sigue costando $692 al mes y el salario base, $0,27. La salida no llegó.

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Venezuela, inventario del caos — calidad-de-vida
§ Las 6W de esta pieza
QuéLa pobreza monetaria venezolana bajó por primera vez en una década, pero el ingreso laboral mínimo sigue cubriendo menos del 35% del costo de vida básico de una familia.
QuiénUCAB-IIES (Encuesta Nacional de Condiciones de Vida, ENCOVI 2025), Cendas-FVM, Ecoanalítica, BCV, Asdrúbal Oliveros, Anitza Freitez.
CuándoENCOVI 2025 publicada el 7 de mayo de 2026. Aumento del ingreso mínimo integral a $240 anunciado el 1 de mayo de 2026 por Delcy Rodríguez.
DóndeTodo el territorio nacional. La encuesta levantó 11.352 hogares entre marzo y junio de 2025.
Por quéPorque la mejora estadística reciente puede dar la impresión de recuperación. Los datos completos dicen otra cosa: hay menos pobres, no hay más bienestar.
CómoReducción parcial de la inflación, desmontaje progresivo de controles económicos, aumento marginal de remesas y bonos, sin reforma estructural del salario ni del sistema de servicios.

ENCOVI 2025 acaba de mostrar la primera mejora real en una década. El ingreso mínimo integral subió 26% el 1 de mayo. Pero la canasta básica sigue costando $692 al mes y el salario base, $0,27. La salida no llegó.

El 7 de mayo de 2026, ocho días antes de que cerrara esta edición, el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello publicó los resultados de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida correspondiente a 2025. Es la fotografía más reciente, más amplia y más documentada de la calidad de vida en Venezuela: 11.352 hogares encuestados en casi todo el país, entre marzo y junio del año pasado, levantando datos sobre ingresos, alimentación, empleo, educación, servicios públicos y vivienda.

Los titulares se quedaron con un solo número: la pobreza bajó. Y bajó, en efecto. Pero ese número, leído solo, simplifica un cuadro mucho más exigente.

Los datos que mejoraron

La pobreza monetaria de los hogares pasó de 73,2% en 2024 a 68,5% en 2025. La pobreza extrema bajó de 36,5% a 31,7%. Medida en individuos, la pobreza pasó de 80,2% a 76,5%, y la pobreza extrema de 43,7% a 38,5%. El Índice de Pobreza Multidimensional, que combina ingresos con acceso a servicios y educación, bajó del 57% al 55%. El coeficiente Gini —la medición canónica de desigualdad— cayó a 0,459, regresando a niveles de 2016.

La coordinadora de ENCOVI, Anitza Freitez, atribuyó la mejora a tres factores concretos: el desmontaje parcial de los controles económicos, la reducción de la inflación tras varios años de hiperinflación, y la variación positiva del Producto Interno Bruto después de un decenio de caída continua. El ingreso promedio creció más del 50% en la mayoría de los estratos sociales, y en los cinco deciles más bajos el incremento osciló entre el 70% y el 80%. Eso explica la reducción de la desigualdad.

Infografía § 08 — calidad-de-vida · Venezuela, inventario del caos
Infografía de datos · § 08 Calidad De Vida · Venezuela, inventario del caos

Son las primeras buenas noticias del cuadro económico-social venezolano en diez años. Conviene reconocerlas con la misma rigurosidad con que se documentan las malas.

Los datos que no mejoraron

Aquí empieza la otra Venezuela del mismo informe.

Uno de cada tres hogares venezolanos —el 31,7%— sigue sin contar con ingresos suficientes para cubrir la alimentación básica. La pobreza individual sigue por encima del 76%. Y el ingreso laboral, que es el indicador que permitiría a un trabajador venezolano salir de la pobreza por su trabajo, no se mueve.

Desde marzo de 2022, el salario mínimo legal está congelado en 130 bolívares. Al tipo de cambio oficial del 1 de mayo de 2026, esa cifra equivale a 27 centavos de dólar mensuales. Es el salario base más bajo de América Latina. El economista Asdrúbal Oliveros lo explicó hace meses: mantener el salario congelado es una estrategia para evitar que se disparen las prestaciones sociales que la Ley Orgánica del Trabajo calcula sobre ese salario.

Para compensar, el gobierno sustituyó la salarización por la bonificación. El llamado «ingreso mínimo integral» combina el salario base, un bono de alimentación de 40 dólares, un Bono de Guerra Económica de aproximadamente 150 dólares pagado a través de la Plataforma Patria, y otras transferencias menores. El 1 de mayo de 2026, durante el Día del Trabajador, Delcy Rodríguez anunció el aumento de ese ingreso integral de 190 a 240 dólares mensuales —un 26% nominal—. Las pensiones subieron de 42 a 70 dólares —un 40%—.

El problema no es el aumento. Es lo que ese aumento alcanza a cubrir.

El cuadro a la fecha de cierre

Según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros, la canasta alimentaria familiar para cinco personas se ubicó en 645,6 dólares en febrero de 2026, 677,17 dólares en enero y 692,32 dólares en marzo. Al sumar el gasto esencial en agua potable, el costo total marzo asciende a 703,11 dólares. La consultora Ecoanalítica calculó la misma canasta en 692 dólares para marzo. Y si al costo alimentario se suma educación, salud, servicios básicos, higiene y transporte, el presupuesto mensual mínimo para una familia de cinco miembros se acerca a 1.147 dólares.

Contra ese costo real de vida, el ingreso mínimo integral de $240 cubre, dependiendo de la canasta de referencia, entre el 34,6% (cálculo Ecoanalítica) y el 43,64% (cálculo Cendas con canasta más baja). Hay una brecha cercana al 85% entre el ingreso mínimo integral y el costo real de vida cuando se contempla todo el presupuesto familiar.

Los bonos, además, no son salario en sentido legal. No generan prestaciones sociales, no se contemplan para el cálculo de indemnizaciones por despido, no entran en la base de cotización para pensión. Son transferencia discrecional. Lo que el Estado da por la vía del bono lo puede modificar sin negociación colectiva ni reforma de ley.

La inflación, mientras tanto, sigue ahí. El Banco Central de Venezuela reportó una inflación interanual del 611,9% en abril de 2026, ligeramente inferior al 649,5% de marzo. La inflación oficial de 2025 cerró en 475%. Si la canasta sube y el bono no se reajusta al mismo ritmo, la brecha vuelve a abrirse en cuestión de meses.

Lo que el inventario dice

La lectura conjunta es la siguiente. Venezuela vive en 2026 su primer año de mejora estadística en una década. Hay menos pobres porque hay menos hiperinflación y porque algunas familias —las que reciben remesas, las que tienen empleo en el sector privado, las que viven en zonas con mayor dinamismo económico— recuperaron capacidad de consumo. La ENCOVI lo documenta con honestidad metodológica.

Pero la mejora no es estructural. Es marginal. El salario base sigue equivaliendo a una bolsa de café. El ingreso laboral oficial cubre menos de la mitad de la canasta alimentaria. Las prestaciones sociales no se acumulan sobre el ingreso real. Los servicios públicos —agua, electricidad, transporte, salud— siguen fallando en frecuencias documentadas por todas las otras piezas de este especial. La cobertura educativa total entre los 3 y 24 años bajó del 70% pre-pandemia al 64% actual. El 39% de los hogares sufre apagones diarios.

La pobreza monetaria, sostiene Anitza Freitez en el propio informe ENCOVI, ha continuado su tendencia a la baja y está «cercana a los niveles precrisis». La pobreza multidimensional, en cambio, «se ha mantenido». Es decir: las cuentas mejoran, pero la vida no.

Para el lector hispano en Estados Unidos, particularmente para quien envía remesas mensuales a familia en Venezuela, esta pieza dice algo concreto. Los 65 o 100 dólares que llegan cada mes siguen siendo, en muchos hogares, la diferencia entre comer y no comer. No la diferencia entre vivir y sobrevivir. La diferencia entre comer y no comer.

El salario más bajo de América Latina no se va a corregir con un bono que sigue siendo bono. La canasta que cuesta tres veces el ingreso no se va a equilibrar con una inflación que sigue por encima del 600% interanual. Y la mejora estadística que ENCOVI documentó este mes es buena noticia, pero no es punto de llegada. Es punto de partida.

Cualquier plan de reconstrucción que confunda lo uno con lo otro va a empezar con el cuadro mal leído.


Fuentes: UCAB-IIES (ENCOVI 2025, presentada el 7 de mayo de 2026 por Anitza Freitez) · Cendas-FVM (datos enero-marzo 2026) · Ecoanalítica · Banco Central de Venezuela · Asdrúbal Oliveros (Ecoanalítica) · Bloomberg Línea · El Nacional.


Esta pieza es parte del especial Venezuela, inventario del caos. Lea las otras nueve piezas en incisos.com/inventario-del-caos

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Política

La aprobación de Delcy Rodríguez cae sin freno a cinco meses

AtlasIntel y Bloomberg registran a Delcy Rodríguez en 25,2% de aprobación y 58,7% de desaprobación. La caída sostenida revela el desgaste de la transición venezolana.

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QuéLa aprobación de Delcy Rodríguez cae de forma sostenida y llega a 25,2% a cinco meses de asumir.
QuiénLa presidenta encargada Delcy Rodríguez y la población venezolana que evalúa su gestión.
CuándoLa última medición de AtlasIntel y Bloomberg corresponde a mayo de 2026.
DóndeVenezuela, con eco en la diáspora que sigue la transición.
Por quéLa distancia entre las expectativas de la transición y la vida cotidiana se ensancha.
CómoA través de una serie de encuestas mensuales que no registran ningún mes de rebote.

El activo más valioso de un gobierno de transición es el optimismo de su gente. Cinco meses después de asumir, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, está viendo cómo ese activo se agota mes a mes, sin un solo período de recuperación.

Una caída en línea recta

Infografía

La última encuesta de AtlasIntel y Bloomberg sitúa la aprobación de Rodríguez en 25,2% frente a 58,7% de desaprobación. El dato cobra fuerza al mirar la serie completa: cuando asumió, las primeras mediciones le daban un margen razonable, con 37% de aprobación. Desde entonces, la curva solo ha bajado, sin un mes de rebote.

Que la caída sea constante descarta que responda a un episodio puntual y apunta a algo estructural: la brecha entre lo que la transición prometió y lo que la mayoría de los venezolanos experimenta cada día. El 79% considera que la economía va mal, y ese juicio se traslada directamente a la evaluación del gobierno.

El detalle revelador

Lo más significativo no es el rechazo ideológico, sino su naturaleza. La franja que califica la gestión como «regular» se mantuvo estable, cerca del 38%, durante todo el período. El movimiento no viene de una oposición que se endurece, sino de personas que antes esperaban resultados y ya no los ven: quienes consideraban el gobierno aceptable están migrando hacia la evaluación negativa.

Es el desgaste de la expectativa, no el de la confrontación. La gente no se radicaliza en contra; simplemente deja de creer que la mejora llegará. Y para un gobierno que se sostiene sobre la promesa de estabilización y recuperación, esa pérdida silenciosa de fe es la más peligrosa.

Lo que está en juego en el segundo semestre

La conclusión que se desprende de los números es clara. Si la segunda mitad del año no trae mejoras concretas y perceptibles en salarios y costo de vida, el optimismo que aún sostiene al gobierno seguirá erosionándose, y con él, el margen político de Rodríguez para conducir la transición en sus propios términos.

Para la diáspora venezolana en Estados Unidos, que evalúa cada paso del proceso con una mezcla de esperanza y escepticismo, la tendencia confirma una intuición: la legitimidad de la transición no se mide en acuerdos diplomáticos ni en barriles de petróleo, sino en si una familia llega o no a fin de mes. Ahí, por ahora, los números no acompañan.

Esta nota tiene carácter informativo. Las cifras de encuestas reflejan mediciones de opinión con su propio margen de error.

Fuentes principales: Encuesta Venezuela Latam Pulse de AtlasIntel y Bloomberg (mayo de 2026); serie histórica de aprobación de la gestión de Delcy Rodríguez desde febrero de 2026.

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Política

La OEA pone a Venezuela en el centro de su próxima Asamblea General

Ramdin recibió a Machado y declaró que Venezuela es prioridad de su gestión. El dialoguista que llegó conciliando con el chavismo ahora respalda la transición.

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Imagen editorial para nota POL-002
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QuéLa OEA anticipa que Venezuela será un punto clave de su próxima Asamblea General.
QuiénEl secretario general Albert Ramdin y la líder opositora María Corina Machado.
CuándoLa reunión se produjo el 12 de junio de 2026; la Asamblea se celebrará en Panamá.
DóndeEl encuentro fue en la OEA; la 56ª Asamblea General tendrá lugar en Panamá.
Por quéEl organismo busca definir cómo apoyar la transición venezolana en su fase crítica.
CómoMediante cooperación electoral, reformas de justicia e iniciativas de reconciliación.

Hay reuniones cuyo peso está menos en lo que se dice que en quién lo dice. El encuentro del 12 de junio entre el secretario general de la Organización de los Estados Americanos, Albert Ramdin, y la líder opositora María Corina Machado es una de ellas, porque marca la distancia entre el Ramdin que llegó al cargo y el que hoy coloca a Venezuela en el centro de la agenda hemisférica.

El anuncio

Ramdin fue explícito sobre la prioridad. «Venezuela es una prioridad para la región y para mi gestión», declaró tras la reunión, y anticipó que la próxima 56ª Asamblea General de la OEA, que se celebrará en Panamá, será el espacio donde los Estados miembros evalúen cómo apoyar mejor al país en lo que describió como una coyuntura crítica.

El secretario general detalló el menú de herramientas que la organización pone sobre la mesa: cooperación y observación electoral, iniciativas de reconciliación, reformas de justicia y apoyo en materia de seguridad. En sus palabras, son áreas donde la OEA cuenta con ventajas comparativas, y el objetivo declarado es que cualquier esfuerzo priorice el bienestar de todos los venezolanos.

El giro que da peso a la escena

Infografía

Aquí está el ángulo que no debe pasarse por alto. Cuando Ramdin asumió en 2025, sucediendo al uruguayo Luis Almagro, llegó con una etiqueta precisa: la del dialoguista. Frente al estilo frontal y confrontativo de Almagro, que durante una década fue uno de los críticos más duros del chavismo, Ramdin prometió un enfoque conciliador y abogó abiertamente por el diálogo con el entonces gobierno de Nicolás Maduro, llegando a criticar las sanciones.

Ese contraste vuelve significativo el momento actual. El secretario general que apostaba por entenderse con el chavismo es ahora quien recibe a la líder de la oposición y eleva la transición al primer punto de la agenda regional. El cambio de circunstancias —la captura de Maduro, el gobierno de transición, la presión por un cronograma— reordenó las prioridades, y la OEA acompaña ese reordenamiento.

Por qué importa para la diáspora

Para los venezolanos en el exterior, el dato tiene una lectura concreta. La Asamblea General no es un trámite protocolar: es el foro donde los países del hemisferio fijan posición conjunta, y que Venezuela ocupe allí un lugar central significa presión internacional formal sobre el proceso. La cooperación electoral que ofrece la OEA, en particular, es una de las garantías que la oposición viene reclamando para cualquier futura votación.

La cautela, sin embargo, es necesaria. Una declaración de prioridad no es todavía una acción, y la capacidad real de la OEA para incidir en el terreno venezolano ha sido históricamente limitada. Lo que la reunión confirma es que el caso venezolano dejó de ser un asunto que se evita y pasó a ocupar el centro del debate hemisférico. Falta ver si ese centro produce resultados o se queda, como tantas veces, en la declaración.

Fuentes principales: Declaraciones del secretario general de la OEA, Albert Ramdin, tras su reunión con María Corina Machado (12 de junio de 2026); antecedentes sobre su elección en 2025 y su postura inicial de diálogo con el gobierno de Maduro; agenda de la 56ª Asamblea General de la OEA en Panamá.

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Política

El voto del exterior dio vuelta el balotaje peruano a favor de Fujimori

Keiko Fujimori lidera por unos 1.030 votos gracias al sufragio del exterior, donde obtuvo el 63%. La proclamación oficial del balotaje no llegará hasta julio.

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Imagen editorial para nota POL-003
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QuéEl voto del exterior permitió a Keiko Fujimori remontar y ponerse al frente del balotaje por un margen mínimo.
QuiénKeiko Fujimori (Fuerza Popular), Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), la ONPE y el JNE.
CuándoEl balotaje fue el 7 de junio; el conteo seguía abierto al 12 de junio de 2026.
DóndePerú y el voto en el exterior, decisivo en una elección sin margen.
Por quéFujimori obtuvo cerca del 63% del sufragio exterior, lo que revirtió su segundo lugar.
CómoA través de la incorporación de las actas del exterior al cómputo nacional de la ONPE.

Hay elecciones que se deciden lejos de donde se cuentan. El balotaje peruano del 7 de junio es una de ellas: lo que hasta esta semana parecía una ligera ventaja del candidato de izquierda se transformó en un liderazgo de la derecha gracias a un factor preciso, el voto de los peruanos que viven fuera del país.

La remontada

Infografía

Durante buena parte del escrutinio, Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, se mantuvo levemente al frente. Pero a medida que la ONPE incorporó las actas del exterior, la balanza se movió. Al cierre de esta cobertura, Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, superaba a Sánchez por poco más de mil votos: 50,002% frente a 49,998%, una de las diferencias más estrechas que se recuerden en la región.

La clave está en el desagregado. En el sufragio del exterior, Fujimori obtuvo cerca del 63% frente al 37% de Sánchez. Ese bloque, que en una elección holgada habría sido un complemento, en una definida por centenares de votos resultó determinante. Fue el voto de fuera el que permitió a Fujimori pasar del segundo al primer lugar.

Una definición que se estira

Pese al avance del conteo por encima del 98%, el sistema electoral peruano no proclamará un ganador de inmediato. Quedan por resolver cientos de actas observadas en manos de los jurados electorales especiales, que ya iniciaron audiencias públicas. La vocería del Jurado Nacional de Elecciones anticipó que la proclamación oficial llegará recién a mediados de julio.

En el ínterin, la tensión sube. Sánchez pidió respeto a la voluntad de las urnas y cuestionó lo que llamó «cosas extrañas» en el proceso, tras señalar movimientos en torno a las proyecciones de las encuestadoras. Fujimori, por su parte, llamó a la prudencia a la espera del resultado final.

El peso de los que se fueron

La elección deja una lección que trasciende a Perú. La diáspora latinoamericana, a menudo vista como un actor marginal en la política de sus países de origen, demostró tener capacidad de inclinar un resultado nacional. Para los millones de peruanos en Estados Unidos, España y otros destinos, su papeleta dejó de ser simbólica: fue, esta vez, la que movió la aguja. Esa constatación cambia la forma en que los partidos mirarán, de aquí en adelante, a sus comunidades en el exterior.

Fuentes principales: Reportes oficiales de la ONPE sobre el escrutinio de la segunda vuelta y el voto en el exterior; declaraciones del Jurado Nacional de Elecciones sobre el calendario de proclamación; cobertura de prensa peruana del balotaje del 7 de junio de 2026.

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