Economía
El consumidor hispano vale 2.8 billones de dólares y recibe el 6% de la inversión publicitaria
** El poder adquisitivo hispano en Estados Unidos alcanzará 2.8 billones de dólares en 2026, el 12.1% del total nacional. Pero apenas el 6% del gasto publicitario va dirigido a esa comunidad.
** El poder adquisitivo hispano en Estados Unidos alcanzará 2.8 billones de dólares en 2026. Eso es el 12.1% del total nacional. Pero apenas el 6% del gasto publicitario va dirigido a esa comunidad. La paradoja que mueve el mercado.
La cifra es 2.8 billones de dólares. Es el poder adquisitivo proyectado para los hispanos en Estados Unidos en 2026, según The Food Industry Association. Representa el 12.1% del total nacional. Si los hispanos estadounidenses fueran un país, su PIB sería el séptimo más grande del mundo, por delante de Italia, Brasil y Canadá, según el Latino Donor Collaborative.
La otra cifra es 6%. Es la proporción del gasto publicitario en Estados Unidos que está dirigido específicamente a la comunidad hispana, según el Hispanic Marketing Council. Esa brecha de seis puntos sobre dieciocho es la paradoja estructural del mercado más grande de Estados Unidos.
El cuadro detrás de la asimetría
Hay tres explicaciones técnicas para la brecha.
Primera, inercia institucional. Los presupuestos publicitarios se asignan en buena medida en función de inversiones históricas, no de potencial de mercado. El segmento hispano creció más rápido que la velocidad de ajuste presupuestario.
Segunda, fragmentación de canales. La televisión en inglés tiene Nielsen como medición universal. La televisión en español tiene mediciones parciales y la radio hispana tiene mediciones aun más fragmentadas. Para muchos directores de marketing, lo que no se mide bien, no se invierte.
Tercera, miopía cultural. Muchas marcas asumen, sin evidencia, que «alcanzar al hispano» se logra traduciendo el material publicitario al español. McKinsey & Company estima en 159 mil millones de dólares la demanda insatisfecha entre latinos: muchos gastarían más si encontraran productos y servicios ajustados a sus necesidades, especialmente en alimentos, vivienda, banca, internet de banda ancha, salud y cuidado personal.
El cuadro de las generaciones
El consumidor hispano no es un bloque homogéneo.
Primera generación. Inmigrantes adultos que mantienen español como primer idioma. Conexión cultural fuerte con país de origen. Consumo influenciado por marcas conocidas en su país y por precio.
Segunda generación. Nacidos en EE.UU. de padres inmigrantes. Bilingües y biculturales. Consumo mixto: marcas estadounidenses para necesidades cotidianas, marcas hispanas para alimentación y cultura. El 71% de hispanos mantiene conexión directa con su país de origen, según Nielsen.
Tercera generación o «hispennials». Más de 15 millones de millennials hispanos. Compras en línea, alto uso de redes sociales, consumidores en categorías como tecnología, automotriz, viajes, cuidado personal. Mayor poder adquisitivo creciente.
Atender bien a una de las tres generaciones no garantiza atender a las otras. Por eso muchas estrategias publicitarias generalistas fallan: tratan al hispano como segmento homogéneo cuando es heterogéneo por generación, país de origen, idioma de uso y geografía.
Las marcas que sí están leyendo el cuadro
Cinco categorías de empresas que han ajustado su estrategia en los últimos dos años.
Primera, banca hispana. Bank of America, Chase, Wells Fargo han expandido sucursales con personal bilingüe y productos diseñados para clientes con ITIN. La inversión publicitaria en español de bancos creció 18% interanual.
Segunda, automotriz. Toyota, Honda, Ford han incrementado presupuesto publicitario en mercados hispanos clave. Los hispanos representan 18% de las compras de automóviles nuevos en EE.UU.
Tercera, alimentos. Marcas como Goya, Tajín y Maseca tienen distribución masiva. Pero también marcas no hispanas (Frito-Lay, Kraft, Nestlé) lanzaron líneas específicas en los últimos tres años.
Cuarta, telecomunicaciones. T-Mobile, Verizon, AT&T ofrecen planes con llamadas internacionales a México y Centroamérica como diferenciador.
Quinta, comercio electrónico. Amazon, Walmart.com, Mercado Libre Estados Unidos ofrecen interfaces bilingües y catálogos con productos importados.
Lo que el lector hispano emprendedor debe sostener
Tres líneas operativas.
Primera. Si tu negocio sirve al consumidor hispano, la brecha publicitaria es tu ventana de oportunidad. La competencia no está atendiendo bien al mercado; ahí está el espacio.
Segunda. El idioma de uso es solo la entrada. La autenticidad cultural y la comprensión generacional son lo que convierte. Un mensaje en español que parece traducido pierde más que un mensaje en inglés bien hecho.
Tercera. Los hispanos jóvenes (segunda y tercera generación) responden mejor a marcas que demuestran compromiso real con la comunidad, no solo a las que traducen su marketing. Las decisiones de compra están cada vez más atadas a percepción de valores.
2.8 billones de dólares no son números abstractos. Son la suma de cada gasto, cada decisión, cada compra de las familias hispanas en Estados Unidos durante un año. Atender bien ese mercado no es opción cultural. Es decisión económica.
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Fuentes principales: The Food Industry Association (FMI), Retail Talk «El perfil del consumidor latino en USA», Expo ANTAD 2024. Hispanic Marketing Council. Latino Donor Collaborative, reporte anual. Nielsen, datos de conexión cultural hispana. McKinsey & Company, análisis de demanda insatisfecha. U.S. Census Bureau, proyecciones demográficas.
Este análisis se publica bajo los criterios editoriales de INCÍSOS. Cómo trabajamos →
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La gasolina subió mientras se prometía que iba a bajar
El crudo pesa la mitad del precio y los impuestos una cuarta parte. Un acuerdo firmado hace dos semanas no mueve ninguna de las dos cosas.
Es el precio que una familia comprueba cada semana, y el único que puede contrastar sin ayuda de nadie contra lo que le prometieron.
| Qué | El precio promedio de la gasolina regular en Estados Unidos aumentó respecto del mes anterior y se mantiene muy por encima del nivel de hace un año. |
|---|---|
| Quién | Conductores y hogares en todo el país. |
| Cuándo | Primeros días de septiembre de 2026. |
| Dónde | Estados Unidos, con diferencias marcadas entre estados. |
| Por qué | El precio depende del crudo, del refino, de la distribución y de los impuestos, en proporciones conocidas. |
| Cómo | Mediante la medición diaria de promedios estatales y nacionales por parte de organizaciones del sector. |
El promedio nacional de la gasolina regular se situó a comienzos de septiembre de 2026 alrededor de 4,15 dólares por galón.
Es cerca de un 1,6% más que a comienzos de agosto, cuando promediaba 4,08. Y sigue estando muy por encima del nivel de hace un año: las mediciones de precios al consumidor sitúan el combustible alrededor de un 25% más caro que hace doce meses.
La diferencia entre estados es enorme. California encabeza con cerca de 5,81 dólares por galón e Indiana está en el otro extremo, alrededor de 3,45.
Lo que esto contrasta
El 28 de agosto, el anuncio del acuerdo petrolero con Venezuela sostuvo que la operación reduciría sustancialmente el precio de la gasolina para los estadounidenses. La hoja informativa oficial del 2 de septiembre repitió el argumento de la presión a la baja sobre los precios.
En ese mismo período, el promedio nacional subió.
Esto no significa que el anuncio fuera falso. Significa algo que esta casa viene explicando desde el primer día: entre una reserva bajo tierra y un galón en el surtidor hay perforación, infraestructura, refinación y transporte, y eso se mide en años.
Un acuerdo firmado hace dos semanas no puede mover el precio de esta semana. Y quien lo prometió sabe cuánto tarda.
De qué está hecho el precio
Conviene tenerlo claro, porque explica qué puede cambiarlo y qué no.
El crudo, alrededor de la mitad. Es el componente que responde al mercado internacional, y por tanto a conflictos, interrupciones de suministro y decisiones de los grandes productores.
El refino, alrededor del 15%. Depende de la capacidad disponible, de las paradas de mantenimiento y del tipo de mezcla exigida por temporada.
La distribución y comercialización, alrededor del 10%.
Los impuestos, alrededor de una cuarta parte. Aquí está buena parte de la diferencia entre estados. Ohio aplica un impuesto estatal de 38,5 centavos por galón, por encima de la mediana nacional pero lejos de los estados más gravados.
Sobre esos cuatro componentes, un acuerdo de suministro futuro actúa sobre el primero y en un plazo largo.
Por qué un conflicto lejano se siente aquí
Alrededor de una quinta parte del suministro mundial de petróleo pasa por un solo estrecho, entre Irán y Omán.
Cuando el tránsito por ese paso se ve amenazado, los operadores incorporan el riesgo al precio de inmediato, antes incluso de que exista una escasez física. Y como el crudo se cotiza en un mercado global, una interrupción en cualquier punto se refleja en todos.
Eso explica por qué el surtidor de una avenida de Columbus responde a una noticia del otro lado del mundo.
Qué se puede hacer
Poco sobre el precio y bastante sobre la factura.
Comparar antes de llenar. Existen aplicaciones y mapas que muestran los precios de las estaciones cercanas en tiempo real. La diferencia entre dos estaciones separadas por dos kilómetros puede ser de veinte o treinta centavos por galón.
Los clubes de membresía suelen tener el precio más bajo de su zona, aunque exigen la membresía. Conviene hacer la cuenta: si el ahorro anual no cubre la cuota, no compensa.
No pague octanaje que no necesita. El combustible premium cuesta entre treinta y sesenta centavos más por galón, y la mayoría de los vehículos está diseñada para funcionar con regular. El manual del carro lo dice; si lo perdió, la información suele estar en la tapa del tanque.
Revise si su tarjeta devuelve algo en gasolina. Algunas ofrecen recompensas específicas para esta categoría, y eso reduce el costo efectivo por galón.
Y revise las llantas. Es la recomendación menos glamorosa y una de las que más rinde: la presión baja aumenta el consumo, y corregirla es gratis en casi cualquier estación.
La comparación que conviene tener en cuenta
Para quien esté evaluando cambiar de vehículo, hay un dato de referencia: cargar un vehículo eléctrico en casa, con tarifa residencial, suele costar entre dos y tres veces menos por milla que llenar un tanque. Los cargadores rápidos públicos son bastante más caros que la carga doméstica.
No es un consejo de compra. Es la magnitud de la diferencia, que mucha gente desconoce.
Lo que hay que vigilar
El promedio semanal de Ohio, que se publica y permite comparar con el nacional.
Si el diferencial con el precio nacional se amplía, que suele indicar un problema de refinación regional.
Y si, dentro de un año, la promesa de reducción se cumple. Es la única forma honesta de evaluarla: contra el surtidor, no contra el anuncio.
Una aclaratoria sobre las cifras de esta nota
Los números que aquí aparecen son promedios nacionales. No incluimos el promedio de Ohio ni el del área metropolitana de Columbus porque no pudimos verificarlos al cierre de esta edición, y preferimos decirlo antes que publicar una cifra aproximada.
El promedio estatal se actualiza a diario y es de consulta pública: lo publica la asociación automovilística nacional en su sección de precios por estado, junto con el promedio de cada condado.
Le pedimos algo concreto. Si usted llena el tanque esta semana en Columbus o en el área, escríbanos el precio y el nombre de la avenida o el vecindario. Con eso podemos construir algo que ninguna cifra estatal ofrece: la diferencia real entre zonas de la ciudad.
Esa comparación es la que de verdad sirve, porque nadie maneja hasta el otro extremo del condado por dos centavos, pero sí cruza el vecindario por veinte.
Fuentes principales: Promedios de precios de combustible publicados por la Asociación Americana del Automóvil y recopilaciones de datos de la Administración de Información Energética, correspondientes a los primeros días de septiembre de 2026. Datos de composición del precio minorista y de impuestos estatales. Anuncio del acuerdo petrolero del 28 de agosto de 2026 y hoja informativa del Departamento de Estado del 2 de septiembre de 2026.
Economía
Un exviceministro sostiene que catorce campos nunca han producido
Sostiene además que las reservas venezolanas nunca fueron certificadas como recuperables por una empresa internacional, sino estimadas como petróleo en sitio.
| Qué | Un exviceministro de Energía y Minas sostiene que la mayoría de los campos comprometidos en el acuerdo están en un área que nunca ha producido. |
|---|---|
| Quién | Evanán Romero, exviceministro de Energía y Minas, cofundador del instituto de investigación petrolera y exmiembro de la junta directiva de la estatal durante la apertura. |
| Cuándo | Entrevista difundida el 3 de septiembre de 2026. |
| Dónde | Faja petrolífera del Orinoco y lago de Maracaibo. |
| Por qué | El volumen anunciado de 65.000 millones de barriles depende de que esas áreas contengan reservas recuperables. |
| Cómo | Mediante el contraste entre las áreas anunciadas y las que registran producción histórica. |
Las objeciones al acuerdo petrolero han sido hasta ahora jurídicas, políticas y fiscales. Esta es técnica, y por eso merece atención propia.
Evanán Romero fue viceministro de Energía y Minas, participó en la fundación del instituto de investigación de la industria petrolera venezolana e integró la junta directiva de la estatal durante la apertura petrolera de los años noventa. Lleva más de seis décadas en el sector.
En una entrevista difundida el 3 de septiembre de 2026 planteó tres objeciones sobre la base física del acuerdo.
Primera. Campos no es lo mismo que pozos
Señala que en la comunicación oficial se emplean como sinónimos dos términos que no lo son.
Un pozo es una perforación. Un campo es un área geológica que puede contener decenas o cientos de pozos. Las reservas se atribuyen a campos, no a pozos, porque un pozo drena únicamente el área inmediata que lo rodea.
La confusión no es semántica. Si se anuncian reservas por pozo, la cifra resultante no significa nada.
Segunda. Solo tres estarían activos
Sostiene que, de los diecisiete campos comprendidos, los únicos que están en producción son tres ubicados en el lago de Maracaibo, otorgados originalmente en 1955 y transferidos en 2012 bajo otra figura societaria que después cambió de denominación.
Los catorce restantes, según su lectura de los anuncios, están en la faja del Orinoco.
Y ahí formula la objeción central: la faja produce alrededor de 750.000 barriles diarios, pero esa producción proviene de regiones determinadas. Las áreas que él ubica en los anuncios no son esas.
Afirma que en esas zonas no existe producción y que nunca la ha habido.
Tercera. La certificación de las reservas
Es la afirmación de mayor alcance y también la más verificable.
Sostiene que la empresa internacional contratada en 2004 para evaluar la faja certificó el petróleo en sitio, es decir, el volumen existente en el subsuelo, y no las reservas recuperables, que es el volumen que puede extraerse en condiciones técnicas y económicas conocidas.
Según su relato, esa empresa se abstuvo de certificar reservas porque sin un plan de desarrollo definido no es posible determinar cuánto se recupera.
Y añade que la cifra de 303.000 millones de barriles que Venezuela reporta desde entonces se construyó a partir de trabajos encargados a compañías de varios países, con un número reducido de sondeos y sin certificación de una firma internacional de referencia.
Por qué esa distinción decide todo
Petróleo en sitio y reservas recuperables son magnitudes distintas, y la diferencia entre ambas puede ser enorme.
En crudos extrapesados, el factor de recuperación con tecnología convencional ronda el seis o siete por ciento. Aplicado a un volumen en sitio, ese porcentaje reduce drásticamente lo que efectivamente puede extraerse.
Si el volumen de 65.000 millones de barriles anunciado corresponde a petróleo en sitio y no a reservas recuperables, la cifra describe lo que hay bajo tierra, no lo que puede venderse.
El costo ambiental que advierte
Romero sostiene que producir en esas áreas exigiría minería a cielo abierto, en un esquema comparable al de las arenas bituminosas canadienses, y advierte que una de esas zonas coincide con un área bajo protección ambiental.
Su conclusión es que ninguna empresa se ha instalado allí no por falta de voluntad, sino porque el crudo no fluye y la extracción exigiría remover el terreno.
Lo que propone en cambio
Su planteamiento alternativo es concreto y no se opone a la inversión estadounidense.
Propone concentrar el esfuerzo en la recuperación del lago de Maracaibo mediante técnicas de recuperación secundaria y terciaria: restituir las plantas compresoras de gas, la inyección de agua, el transporte por tubería y la infraestructura lacustre desmantelada.
Sostiene que las empresas estadounidenses de equipamiento pesado están en capacidad de hacerlo y que allí el riesgo técnico es bajo. Lo que hace falta, dice, es conocimiento, capital, transparencia, seguridad jurídica y un gobierno legítimo.
Lo que corresponde
Estas son afirmaciones de una fuente, no conclusiones de esta casa. Y son verificables.
La ubicación de los bloques puede contrastarse con los mapas oficiales de la faja y con los registros de asignación de áreas.
La producción histórica de cada área consta en las estadísticas del sector.
El alcance de la certificación de 2004 puede confirmarse con la propia empresa evaluadora, que opera en Estados Unidos.
Las tres comprobaciones están en curso. Y corresponde solicitar respuesta a las autoridades venezolanas y a la empresa operadora antes de dar por establecida cualquiera de estas afirmaciones.
Fuentes principales: Entrevista a Evanán Romero difundida el 3 de septiembre de 2026 en el canal de la periodista Nitu Pérez Osuna. Datos públicos sobre producción de la faja petrolífera del Orinoco. Declaraciones de Humberto Calderón Berti del 31 de agosto de 2026.
Economía
Sectores de Caracas acumulan ocho días sin servicio eléctrico
Ocho días en La Candelaria, cinco en Las Delicias, San Bernardino sin servicio. El costo de un apagón largo no lo paga solo quien lo vive: lo paga también quien manda la remesa.
| Qué | Vecinos del municipio Libertador protestaron por cortes eléctricos prolongados que en algunos sectores alcanzaron ocho días continuos. |
|---|---|
| Quién | La convocatoria fue encabezada por Carlos Julio Rojas, coordinador del Frente Norte de Caracas. |
| Cuándo | Martes 8 de septiembre de 2026. |
| Dónde | La Candelaria, la parroquia El Recreo y San Bernardino, en Caracas. |
| Por qué | Sin electricidad se detienen las bombas hidráulicas y se pierde la refrigeración de alimentos. |
| Cómo | Según el dirigente, trabajadores de Corpoelec informan a los vecinos que no cuentan con repuestos ni herramientas para las reparaciones. |
Lo denunciado
Carlos Julio Rojas, coordinador del Frente Norte de Caracas, encabezó el 8 de septiembre de 2026 una convocatoria vecinal para denunciar la situación del servicio eléctrico en el municipio Libertador.
Según su relato, en la esquina de Miguelacho a Tracabordo, en La Candelaria, los vecinos pasaron ocho días sin luz. En el sector Las Delicias, de la parroquia El Recreo, el corte duró cinco días. Y San Bernardino se encontraba sin servicio al momento de la denuncia.
Rojas sostuvo que los apagones en la capital ya no se miden en horas sino en días, y describió dos consecuencias inmediatas: la comida que se pudre en las neveras y las bombas hidráulicas que dejan de funcionar, con lo cual los edificios se quedan también sin agua.
Añadió que trabajadores de Corpoelec les han dicho a los vecinos que no cuentan con los repuestos ni las herramientas necesarias para hacer las reparaciones, y se refirió además a los salarios del personal de la estatal.
Al cierre de esta nota no consta pronunciamiento de Corpoelec ni del Ministerio de Energía Eléctrica sobre estos casos concretos.
Por qué esto es una nota de economía
Porque un apagón de ocho días no es una molestia. Es una destrucción de patrimonio doméstico, y se puede describir con precisión.
Se pierde el contenido de la nevera. En un país donde alimentar a una familia cuesta más de 700 dólares mensuales, el contenido de un refrigerador representa una fracción significativa del presupuesto del mes. Se pierde entero y hay que reponerlo.
Se pierde el agua. Los edificios de Caracas dependen de bombas eléctricas para subir el agua a los tanques. Sin luz no hay bombeo, y a las pocas horas la falta de electricidad se convierte en falta de agua. Reponerla implica comprar cisternas o botellones, que es gasto en efectivo y a precio de emergencia.
Se detiene el ingreso. Un comercio pequeño sin electricidad no vende. Una peluquería, una panadería, un taller, un cibercafé: ocho días cerrados es un mes malo.
Se dañan los equipos. Las fluctuaciones de voltaje al restablecerse el servicio queman electrodomésticos. Reponer una nevera cuesta varios meses de salario formal.
Ninguno de esos cuatro costos aparece en las estadísticas de inflación. Todos aparecen en el presupuesto de una casa.
Quién termina pagando
Aquí está la parte que le toca directamente al lector de este medio.
Cuando una familia en Caracas pierde la comida del mes, no hay seguro, no hay reclamo y no hay compensación. La reposición sale de donde salga. Y con enorme frecuencia sale de una transferencia enviada desde Estados Unidos.
Eso significa que un apagón prolongado en Libertador se convierte, con un retraso de días, en una remesa extraordinaria enviada desde Houston, Miami, Dallas o Chicago. El costo no se queda en Caracas: se traslada al bolsillo de quien manda.
Es un mecanismo silencioso y no aparece en ninguna serie estadística. Las remesas se miden como flujo agregado, no por causa. Pero cualquier venezolano que sostenga un hogar allá reconoce el patrón: la llamada que avisa que se dañó la nevera llega siempre después de un corte largo.
Por eso la infraestructura eléctrica venezolana es, para efectos prácticos, una variable del presupuesto familiar de miles de hogares hispanos en Estados Unidos.
El contraste que ordena todo
El 2 de septiembre de 2026 se firmaron en el Palacio de Miraflores los acuerdos energéticos con Chevron, ENI y GE Vernova. El de GE Vernova es específicamente de recuperación de infraestructura eléctrica.
Seis días después, hay sectores de la capital que acumulan ocho días sin servicio.
No hay contradicción lógica entre las dos cosas: un contrato firmado el 2 de septiembre no podía producir efectos el 8. Pero sí hay una lección sobre plazos, y conviene fijarla ahora, antes de que empiecen los anuncios.
El petróleo se verifica en años. La meta de Chevron de 600.000 barriles diarios está a cinco años.
La luz se verifica en semanas. Si el acuerdo de recuperación eléctrica funciona, la duración de los cortes en Caracas y en el resto del país tiene que bajar de forma medible en un plazo corto. Y si no baja, también se sabrá pronto.
De todos los documentos firmados ese día, el eléctrico es el único que rendirá cuentas a corto plazo. Ocho días sin luz en La Candelaria es la línea base contra la cual se va a medir.
Lo que falta saber
El monto y el cronograma del acuerdo con GE Vernova no son públicos.
No hay diagnóstico público del estado del sistema, sin el cual no existe una referencia contra la cual medir mejora.
No se publican datos operativos de disponibilidad de generación con regularidad.
Y no consta respuesta oficial sobre los cortes de Libertador.
Lo que hay que vigilar
Los registros de organizaciones civiles que documentan cortes por estado, que son la única serie continua disponible.
Si se publica un cronograma de intervención con metas por zona.
Y si el próximo corte largo en Caracas dura más o menos que ocho días. Ese es el indicador, y no requiere ninguna cifra oficial para leerse.
Esta nota tiene fines informativos y no constituye asesoría financiera.
Fuentes principales: Declaraciones de Carlos Julio Rojas, coordinador del Frente Norte de Caracas, del 8 de septiembre de 2026, reseñadas por El Nacional y La Patilla. Cobertura de la ceremonia de firma de acuerdos energéticos del 2 de septiembre de 2026 en el Palacio de Miraflores. Registro del costo de la canasta alimentaria difundido el 17 de agosto de 2026.
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