Política
La pobreza monetaria baja en Venezuela pero la pobreza multidimensional se mantiene en 55 por ciento
La Encovi 2025 ofrece dos lecturas. Para el régimen, la macro mejora. Para las familias, los servicios siguen rotos. El plan de tres fases tendrá que abordar ambas si quiere ser transición real.
La Encovi 2025 ofrece dos lecturas. Para el régimen, la macro mejora. Para las familias, los servicios siguen rotos. El plan de tres fases tendrá que abordar ambas si quiere ser transición real.
La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2025 de la UCAB, presentada el 7 de mayo de 2026, ofrece dos lecturas que parecen contradictorias pero no lo son. Por un lado, la pobreza monetaria en hogares venezolanos cayó a 68 por ciento (con cifras complementarias que la sitúan entre 68,5 y 76,5 según metodología). Es una mejora respecto al 94,5 por ciento de 2021. Por otro lado, la pobreza multidimensional (que mide acceso a educación, salud, vivienda, servicios) se mantiene en 55 por ciento.
Las dos cifras juntas son el cuadro real de Venezuela en 2026. Y son la prueba más clara de qué tan lejos está la transición tutelada de convertirse en transición real.
La cifra que el régimen celebra
La pobreza monetaria mide ingresos contra umbrales mínimos. Cuando los ingresos suben (sea por dolarización informal, recuperación productiva o cualquier vía), la pobreza monetaria baja. Eso es lo que ocurrió entre 2021 y 2025.
El IIES-UCAB atribuye la mejora a tres factores: desmontaje parcial de los controles económicos del madurismo, desaceleración de la inflación (Venezuela cerró 2025 con 475 por ciento, todavía la más alta del mundo, pero significativamente menos que el pico hiperinflacionario), y crecimiento del PIB después de varios años de caída continua.
Hay un dato que conviene subrayar: el ingreso promedio creció más del 50 por ciento en la mayoría de los estratos. En los cinco deciles más bajos de la población, el incremento varió entre el 70 y el 80 por ciento. La desigualdad se redujo entre 2023 y 2025.
Esa es la cifra que el régimen del rodrigato cita y que el plan de tres fases proyecta seguir mejorando.
La cifra que la Encovi también mide
La pobreza multidimensional incluye educación, vivienda, servicios públicos, salud, empleo. Y ahí, Venezuela está estancada en 55 por ciento. Más de la mitad de la población vive con privaciones estructurales que el ingreso solo no resuelve.
Tres datos del informe lo ilustran:
Educación. La cobertura entre 3 y 24 años cayó a 64 por ciento. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, solo el 22 por ciento estudia. Una caída desde el 44 por ciento que la primera Encovi midió en 2014.
Servicios básicos. Los apagones, la falta de agua, el deterioro del transporte público y la precariedad del sistema de salud están sin resolver.
Migración inversa parcial. Entre el 7 y el 9 por ciento de hogares reportan retorno de algún familiar migrante. Pero el grupo de retorno está compuesto principalmente por niños y adultos mayores. Los adultos productivos siguen fuera.
Lo que el plan de tres fases mide y lo que no
La fase 1 (estabilización) que Wright describió en Washington el 7 de mayo se enfoca en variables macroeconómicas: precios, salarios, inversión, abastecimiento. Esas variables son las que mueven la pobreza monetaria. Y están moviéndola.
La fase 2 (instituciones económicas) se enfoca en marco regulatorio: ley de hidrocarburos, ley de minas, sistema bancario, banca central. Esas variables crean condiciones para que la pobreza monetaria siga cayendo.
La fase 3 (elecciones democráticas) se enfoca en legitimidad política. Pero ninguna de las tres fases, según el diseño actual, se enfoca en la pobreza multidimensional. Educación, salud, servicios públicos no están en el cronograma del plan de tres fases con presupuestos asignados ni con plazos.
Y ese es el problema estructural.
Lo que la diáspora hispana en EE.UU. necesita evaluar
Tres lecturas operativas para los venezolanos en Estados Unidos:
Una. La pobreza monetaria seguirá bajando. Es razonable esperar que en 2026 baje otros 5 a 10 puntos. Eso indica que las decisiones de inversión personal o familiar (envío de remesas, microemprendimiento, eventual retorno) tienen viento de cola macroeconómico.
Dos. La pobreza multidimensional NO va a moverse al mismo ritmo. Reconstruir el sistema educativo, los servicios de salud y la infraestructura de servicios públicos toma una década, no un trimestre. Las decisiones de retorno familiar (especialmente con hijos en edad escolar) deben asumir ese plazo.
Tres. La diáspora puede contribuir al cierre de la brecha multidimensional. Programas de retorno académico, transferencia de conocimientos, apoyo a redes educativas privadas y a ONG de servicios sociales. La Iglesia católica, las universidades autónomas (UCAB, UCV, ULA), las organizaciones de derechos humanos venezolanas son interlocutores reales.
Lo que viene
La próxima Encovi va a llegar en mayo de 2027 con datos del 2026. Si para entonces la pobreza monetaria sigue bajando pero la multidimensional sigue en 55 por ciento, la transición habrá fracasado en la dimensión que más importa: la del bienestar real.
Para que eso no ocurra, el plan de tres fases tiene que incorporar componentes sociales explícitos. Y para que los incorpore, la presión política tiene que articularse desde la sociedad civil venezolana, los actores internacionales con sensibilidad social (Iglesia, OEA, organizaciones académicas) y la diáspora con voz organizada.
La Encovi no es solo un estudio. Es la lista de tareas que la transición venezolana todavía no ha asumido.
Ficha técnica · 6W
| Qué | Análisis profundo de los hallazgos de la Encovi 2025 de la UCAB en relación con los objetivos del plan de tres fases Trump-Rubio. La pobreza monetaria bajó. La pobreza multidimensional se estancó. |
| Quién | Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES-UCAB) · Anitza Freitez (coordinadora) · Arturo Peraza (rector UCAB) · familias venezolanas · arquitectos del plan de tres fases (Wright, Rubio). |
| Cuándo | Encovi 2025 presentada el 7 de mayo de 2026. Período de levantamiento: marzo a junio de 2025. Análisis con datos al cierre del 9 de mayo. |
| Dónde | Cobertura: 22 de los 24 estados venezolanos. Solo Amazonas y Delta Amacuro quedaron fuera por logística. 11.352 hogares en la muestra. |
| Por qué | El plan de tres fases mide su éxito en términos macroeconómicos (PIB, inversión, sanciones levantadas). Pero la transición real solo ocurre cuando esa mejora alcanza las cocinas, los hospitales y las escuelas. La Encovi mide eso. |
| Cómo | Análisis comparado entre indicadores monetarios (pobreza por ingreso) e indicadores estructurales (pobreza multidimensional, educación, servicios) y proyección sobre el plan. |
Fuentes
- Encovi 2025 · IIES-UCAB · presentación 7 de mayo de 2026
- Anitza Freitez · directora del IIES-UCAB
- Arturo Peraza S.J. · rector de la UCAB
- Analitica.com, El Carabobeño, Descifrado, La Patilla · cobertura del 7-8 de mayo
- HispanoPost, EntornoInteligente · cobertura del 8-9 de mayo
Alfredo Yánez
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«La transición comenzará cuando haya cronograma electoral con fecha»
A cuatro meses de la captura de Nicolás Maduro y con un triunvirato tutelado en Miraflores, el politólogo y ex militante chavista —hoy uno de los analistas más críticos del nuevo arreglo de poder— construye una categoría para nombrarlo: delcinismo, el cruce entre el nombre de Delcy Rodríguez y el cinismo que, dice, define la fase actual del chavismo. Sobre esa base explica por qué la expectativa creada el 3 de enero se está desinflando, qué se necesita para que el país sienta el cambio y por qué él se llamó a sí mismo el último preso político de Maduro.
Nicmer Evans: «El delcinismo es la etapa de degradación máxima del chavismo»
A cuatro meses de la captura de Nicolás Maduro y con un triunvirato tutelado en Miraflores, el politólogo y ex militante chavista —hoy uno de los analistas más críticos del nuevo arreglo de poder— construye una categoría para nombrarlo: delcinismo, el cruce entre el nombre de Delcy Rodríguez y el cinismo que, dice, define la fase actual del chavismo. Sobre esa base explica por qué la expectativa creada el 3 de enero se está desinflando, qué se necesita para que el país sienta el cambio y por qué él se llamó a sí mismo el último preso político de Maduro.
Cuatro meses después de la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Caracas, Venezuela vive una transición que no termina de sentirse. Hay un gobierno tutelado por Estados Unidos, un triunvirato chavista en Miraflores —Delcy Rodríguez, su hermano Jorge y Diosdado Cabello— y una expectativa social que el 3 de enero se disparó hasta el techo. Pero el supermercado sigue caro, los servicios siguen fallando, hay más de 500 presos políticos y los liderazgos opositores no han podido regresar al país.
Para entender ese estancamiento, conversamos con Nicmer Evans, politólogo, director del medio digital Punto de Corte, ex militante chavista que rompió con el madurismo en 2013 y que fue, según sus propias palabras, el último preso político de aquella etapa. Hoy es una de las voces que con más rigor está tratando de nombrar lo que ocurre en Venezuela. Y el nombre que propone tiene consecuencias.
¿Dónde estamos en este instante?
Estamos en una extensión de un gobierno autocrático, inelecto, inconstitucional, ilegal. Y ahora, a diferencia de Maduro, tutelado. Esa es la diferencia más clara con respecto al madurismo. Lo que existe hoy es lo que yo llamo el delcinismo: un gobierno conducido por los Rodríguez, complementado por Diosdado Cabello en un triunvirato. Es un arreglo conveniente para preservar la garantía que pide el gobierno de los Estados Unidos para justificar que la que era vicepresidenta de Maduro asuma el interinato sin haber sacado un solo voto. ¿Por qué? Porque Estados Unidos considera que es la única manera de mantener un mínimo de estabilidad política para avanzar en los cambios y, fundamentalmente, para profundizar el control económico sobre Venezuela.
A esa situación política se le suma una situación social extremadamente compleja como consecuencia de una altísima expectativa de cambio que no terminó de darse. Una expectativa que cada vez se distancia más de la realidad cotidiana. Y una presión social inmensa por la depauperación del salario, por la imposibilidad de tener una perspectiva de cambio político real. Esos son los dos elementos que describen el cuadro.
Has mencionado el concepto del delcinismo —el juego de palabras con Delcy y cinismo—. ¿Cómo se llega a esa categoría?
Es una categoría que sirve para describir un período y una concepción de cómo se maneja el poder. El nombre tiene esa carga, sí: combina el nombre propio con el cinismo que la acompaña. Pero al final es una categoría conceptual, como todos los ismos, que generalmente acompañan a un nombre o a una idea. El delcinismo es la etapa de degradación máxima del chavismo.
Hay que entender que el chavismo ha tenido dos grandes momentos: el chavismo con Chávez y el chavismo sin Chávez. Y dentro del chavismo sin Chávez ha habido dos etapas de degradación: el madurismo y el delcinismo.
El madurismo fue la etapa más autoritaria, más autócrata, más totalitaria, más violenta de la expresión del chavismo. El delcinismo es la versión tutelada del chavismo. Y la gente, especialmente dentro del poco sector chavista que queda, está empezando a identificar estas etapas, porque las diferencias se asumen.
En tus análisis sueles citar números. ¿Cuánto pesa hoy ese delcinismo en la opinión pública?
Maduro descapitalizó al chavismo como baluarte electoral. Hace aproximadamente un año, el último estudio que vi de la UCAB ubicaba al chavismo alrededor del 12%, cuando Maduro ya estaba en 8%. Los números más recientes que he visto, de Poder y Estrategia —el estudio que dirige Ricardo Ríos—, le dan al delcinismo un apoyo de entre 8% y 10%. Si la memoria no me falla. Eso quiere decir que no tienen mucho más que el que tenía Maduro al final. Y que el chavismo terminó diluyéndose. La supuesta solidez ideológica del chavismo nunca existió. Era personalismo. Eso lo denunció Juan Carlos Monedero en un encuentro de intelectuales en 2010, y los años le dieron la razón.
Vamos al triunvirato. ¿Por qué mantener tuteladas a esas figuras concretas, si tienen una valoración popular tan baja? ¿Por qué no otro tendón, otro perfil?
Lo que ha podido recoger el partido —y lo que han dicho públicamente Marco Rubio, Christopher Landau y otros funcionarios— es que Estados Unidos necesitaba garantizar la estabilidad en Venezuela. Una estabilidad que no se garantizó en Libia, ni en Afganistán. Necesitaban gente que, sin generar una ruptura en la estructura de mando, pudiera ir flexibilizando, moldeando y preparando las condiciones para una eventual salida. Eso, por cierto, ya pasó en Panamá con Noriega. La experiencia panameña, que es mucho más homologable a Venezuela que cualquier otra, tardó un año en sustituir los mandos que quedaron encargados después de la extracción de Noriega.
Para el gobierno de Estados Unidos hay una transitoriedad de estas autoridades interinas. Y para que el arreglo funcione, los del triunvirato saben que tienen que trabajar como un equipo de supervivencia. Tanto Diosdado Cabello como los Rodríguez saben que su vida corre riesgo. De hecho, Delcy Rodríguez ha afirmado dos veces que su familia corre riesgo, justamente después de la conversación que tuvieron con la autoridad de Estados Unidos cuando fue extraído Maduro. Hay un video en el que se asegura que les dieron unos quince minutos para decidir qué hacer.
¿Cómo se reparte el poder real dentro del triunvirato?
Las posiciones de poder se distribuyeron drásticamente: la vicepresidenta asume la presidencia, el presidente de la Asamblea Nacional termina siendo su hermano, y el ministro de Interior y Justicia, que es el hombre más fuerte del partido, es Diosdado. Cabello viene de la Fuerza Armada y se ha convertido en pieza clave por el control del aparato represivo del Estado. Y hay que decirlo: es el único verdadero heredero de Chávez que queda. Los Rodríguez vienen de la última etapa degradada del chavismo, no de su origen. Ellos no estuvieron ni en el 4 de febrero ni en la primera elección. Se incorporaron por apellido, por abolengo. El triunvirato genera un equilibrio entre alguien vinculado al chavismo originario y alguien vinculado al chavismo de la última etapa: el presente y el pasado del chavismo, ejerciendo de facto el poder.
El 3 de enero hubo un salto de expectativa enorme. Hoy el venezolano siente que la transición no llega. ¿Qué falta?
Los historiadores se encargarán de decir si esta época se va a definir como transición o no. Pero el venezolano no siente una transición. No la siente porque tiene clarísimo cuál es el hito que la marcaría: una elección libre. Mientras no haya elección libre, para el venezolano no hay transición. Y aquí hay un matiz importante: estoy casi convencido de que la percepción de transición no necesita la elección en sí misma para empezar a sentirse. Va a empezar a sentirse en el momento en que cambien las autoridades del Consejo Nacional Electoral y haya un cronograma con una fecha de elección, así sea dentro de un año. Solo saber cuándo se vota cambia la expectativa.
El 3 de enero los niveles de felicidad subieron, el temor y el miedo bajaron, según las encuestas de Poder y Estrategia. Pero ahora vuelven a incrementarse el temor y el miedo, y vuelve a aumentar la infelicidad. Eso quiere decir que la expectativa creada se está separando de la expectativa satisfecha. Y la literatura sociológica describe ese momento como un punto de quiebre. Ojalá no lleguemos ahí.
¿Y la movilización social?
Por supuesto que se activó. No solamente con familiares de presos políticos. También con trabajadores, protestas por servicios, agua, electricidad. Eso está presente diariamente en el país. El problema es que hay dirigencia, pero la conducción política sigue extraviada. Por causas naturales: ocho millones de venezolanos expulsados del país, persecución al liderazgo, exterminio de las organizaciones políticas. La recomposición ha sido difícil. Y todavía no pueden regresar los liderazgos que se convirtieron en referencia, como María Corina Machado, productora de la elección del 28 de julio del 2024 junto con Edmundo González Urrutia. Hay 65 medios bloqueados, no hay acceso a tarjetas electorales, no se han recuperado las organizaciones expropiadas, y hay más de 500 presos políticos. Y ya están metiendo más.
¿Qué pasa internamente? Uno ve la pelea pública entre Mario Silva, Indira Urbaneja y otros, pero eso parece la vitrina de algo más grande.
Es la punta del iceberg. Lo que hay internamente es una disputa por la preservación del poder y por la preservación de espacios económicos. Esa es la diferencia central con el chavismo original: ya no hay siquiera una pretensión de discusión ideológica. El propio caso de Mario Silva lo ilustra: defendió siempre sus posiciones como elementos ideológicos, pero le quitaron los recursos, le quitaron el financiamiento del medio, le quitaron La Hojilla. Él mismo dice que está raspando la olla. Cuando se le quita la sustentación económica al que se reclamaba ideólogo, queda desnudo. Todo se reduce a un tema material: quién dentro del delcinismo mantiene acceso a recursos para preservar su vitrina, y quién quedó fuera de la olla.
La olla es cada vez más pequeña, porque el tutelaje impide el acceso arbitrario a recursos. La información es pública: hay una cuenta en Citibank donde llega el dinero, funciona como una especie de fideicomiso contra reembolso. Eso limita la posibilidad de manejo discrecional. Y genera fenómenos como el del propio Mario Silva. Esos personajes son superficiales, pero reflejan una realidad mucho más compleja debajo. También se mantiene una disputa por preservar al sector de la población que todavía se define como chavista, y para ese sector el centro del debate es quiénes son los traidores. Porque al final, dentro del chavismo, el único designado por Chávez para continuar el legado fue Maduro. Y Chávez sigue estando un poco por encima de todos ellos en la opinión interna del chavismo que queda.
Vamos al cierre, a algo más personal. Estuviste preso. ¿Cómo se vive eso desde dentro y cómo se regresa a la actividad pública sin que parezca que no pasó nada?
Mi situación de ruptura con el chavismo se dio en realidad en 2007, 2008, aunque se hizo pública en 2013. En los primeros años, yo apostaba por reconstruir desde dentro. Esa fue mi reflexión hasta la última detención. Y no fue una posición ingenua: yo quería quedarme en el país porque, habiendo sido en una microparte responsable de lo que estaba pasando, no podía irme sin asumir esa responsabilidad. Sigo creyendo que hay que luchar aquí dentro por el futuro de nuestros hijos.
En 2025, la última detención fue ya una situación de confrontación con la instalación del totalitarismo. Era apostarlo todo para evitar que se consolidara, dirigiendo Punto de Corte y manteniendo el programa PDC Radio Desencadenado desde el ámbito de los derechos humanos. Y bueno, fui detenido nuevamente por la lucha por la libertad de expresión. Tengo que verificarlo, pero creo que fui el último preso político de Maduro.
Después del 3 de enero uno siente que valió la pena el esfuerzo, al menos para que el tirano no se mantuviera. Ahora queda el resto: entrar en una etapa verdaderamente democrática. Mi gran consuelo es que la historia termina reivindicando que quienes traicionaron los valores fueron los que se quedaron en el poder a costa de la violación de derechos humanos, delitos de lesa humanidad y corrupción. Los conversos son ellos. No me siento satisfecho, porque todavía falta mucho. Pero mi conciencia está tranquila porque ya hizo el aporte necesario para la reconducción del país.
No lo hago por una pretensión electoral. Fui candidato a la alcaldía de Caracas en 2017. Ese es el único cargo de elección popular al que aspiré. Lo que me importa ahora es que entremos en una etapa democrática y que haya gobernabilidad dentro de esa etapa, para no regresar nunca más a estas oleadas autoritarias que parecen cumplir un ciclo de entre 30 y 40 años en Venezuela. Ojalá podamos sentar valores democráticos que permitan que eso no se repita. Esa es la apuesta, desde el poco espacio en el que uno está.
Ficha
Nicmer Evans (Caracas, 1976) es politólogo, magíster en Ciencia Política y doctor en Ciencias Sociales. Director del medio digital Punto de Corte y del Movimiento Democracia e Inclusión. Fue militante del chavismo hasta 2013, año en que rompió públicamente con Nicolás Maduro. Candidato a la alcaldía de Caracas en 2017. Estuvo detenido en 2020 y nuevamente en 2025, en lo que él describe como su última prisión política bajo el gobierno de Maduro.
Política
El ingreso mínimo integral subió a 240 dólares en Venezuela y los trabajadores lo llaman burla
Bonos no son salario. La economía venezolana sigue funcionando con un dólar paralelo y una canasta básica de 670 dólares. La diferencia entre el discurso oficial y el bolsillo familiar.
Bonos no son salario. La economía venezolana sigue funcionando con un dólar paralelo y una canasta básica de 670 dólares. La diferencia entre el discurso oficial y el bolsillo familiar.
El jueves 30 de abril de 2026, en la víspera del Día Internacional del Trabajador, la presidenta interina Delcy Rodríguez anunció el aumento del «ingreso mínimo integral» de 190 a 240 dólares mensuales. El aumento nominal es del 26 por ciento. Para el régimen, era la respuesta a las protestas que se acumulaban desde abril. Para los trabajadores, fue lo que el sindicalista José Patines describió desde Barinas como «una burla».
Esta pieza desagrega cada elemento del aumento y muestra por qué la respuesta callejera no es desproporcionada.
La composición del ingreso
El «ingreso mínimo integral» no es salario. Es una suma de tres componentes:
Salario base. 130 bolívares mensuales. Al cambio oficial actual, equivale a aproximadamente 27 centavos de dólar. Está congelado desde 2022. Es la única parte del ingreso que cotiza para pensiones, prestaciones sociales, vacaciones, utilidades y seguridad social. Es esencialmente cero.
Cestaticket. Aproximadamente 40 dólares mensuales. Es bono de alimentación. No cotiza para nada. Es transferencia directa.
Bono de Guerra Económica. Aproximadamente 150 dólares mensuales (subió a 200 con el aumento del 30 de abril). No cotiza para nada. Es transferencia directa.
Suma: 240 dólares. De esos 240, exactamente 27 centavos cotizan para los derechos laborales adquiridos. El 99,9 por ciento del ingreso es bono.
Por qué los trabajadores lo llaman fraude
El sector sindical independiente venezolano describe esta estructura como «fraude a la ley». La razón es técnica pero importante para entender el descontento: cuando el trabajador llegue a la edad de jubilación, sus pensiones se calcularán sobre la base del salario base, no sobre los bonos. Eso significa que un trabajador que cobró 240 dólares mensuales durante toda su vida productiva va a jubilarse con una pensión calculada sobre 27 centavos.
La estructura beneficia al Estado en el corto plazo (no genera pasivos laborales) y perjudica al trabajador en el largo plazo (no genera derechos laborales). Por eso los trabajadores dicen «bono no es salario».
La canasta básica
Las consultoras privadas venezolanas estiman la canasta básica familiar en aproximadamente 670 dólares mensuales (algunos cálculos llegan a 700). Eso significa que el «ingreso mínimo integral» de 240 dólares cubre aproximadamente el 36 por ciento de las necesidades básicas mensuales de una familia típica.
Para que un hogar venezolano cubra su canasta básica con un solo ingreso, ese ingreso tendría que ser de al menos 670 dólares mensuales. La distancia entre el anuncio oficial de 240 y la realidad de 670 es la distancia entre el discurso del régimen y el bolsillo familiar.
Las propuestas alternativas
Tres voces relevantes propusieron números distintos durante la semana del aumento:
Sector sindical independiente: salario base mínimo de 200 dólares. Es decir, no la suma total con bonos sino el componente que sí cotiza para protección laboral.
Enrique Capriles, oposición parlamentaria: 150 dólares al mes como aumento. La propuesta fue presentada el 28 de abril en el Parlamento.
Asdrúbal Oliveros, economista independiente: cualquier incremento debe respaldarse en productividad real para evitar rebrote hiperinflacionario. Su posición es técnica, no política.
El régimen no aceptó ninguna de las tres. La razón económica es real: el Estado venezolano no tiene capacidad fiscal para sostener un salario base de 200 dólares para más de 8 millones de dependientes públicos y pensionados. La capacidad fiscal está limitada por la cuenta en Citibank que opera bajo control estadounidense.
Lo que importa para la diáspora hispana
Tres lecturas operativas para venezolanos en EE.UU.:
Una. Los hogares venezolanos siguen dependiendo críticamente de las remesas. La diferencia entre 240 y 670 dólares es exactamente lo que las familias en EE.UU. ayudan a cubrir mes a mes. Esa dependencia va a sostenerse al menos durante todo 2026.
Dos. El plan de tres fases no contempla recuperación rápida del salario base. La fase 1 (estabilización) prioriza precios y abastecimiento, no derechos laborales. La fase 2 (instituciones) sí podría incluir reforma laboral, pero el cronograma es de meses, no de semanas.
Tres. La diáspora que considera retorno debe asumir que el ingreso disponible en Venezuela durante 2026 va a estar muy por debajo del ingreso típico en EE.UU. Si el retorno es opción, planearlo con flujo de ahorros que cubra el período de adaptación.
Lo que viene
La próxima señal va a venir del segundo aumento del año. Los precedentes sugieren que ocurrirá entre julio y agosto, en respuesta a las protestas que el OVCS ya proyecta para esos meses. Si el siguiente aumento es nuevamente vía bonos, las protestas se intensificarán. Si es vía salario base, el régimen pagará costo fiscal.
La decisión técnica está pendiente. La presión está activa.
Ficha técnica · 6W
| Qué | El gobierno interino de Delcy Rodríguez aumentó el ingreso mínimo integral de 190 a 240 dólares mensuales el 30 de abril de 2026. La medida es 26 por ciento de aumento nominal, pero los trabajadores lo rechazaron porque está compuesto fundamentalmente de bonos sin protección laboral. |
| Quién | Delcy Rodríguez (presidenta interina) · trabajadores del sector público y privado · sindicatos · economistas independientes (José Guerra, Asdrúbal Oliveros) · Coalición Sindical de Anzoátegui. |
| Cuándo | Anuncio: 30 de abril de 2026. Aplicación: 1 de mayo de 2026. Análisis con datos al 9 de mayo. |
| Dónde | Venezuela. Repercusión en los 7,7 millones de venezolanos en la diáspora. |
| Por qué | El régimen busca demostrar avance social del plan de tres fases. Pero la composición del ingreso (bonos sin protección) deja al trabajador sin cotización para pensiones, prestaciones ni seguridad social. |
| Cómo | Análisis de la composición del ingreso, comparación con la canasta básica, comparación con períodos anteriores, lectura para la diáspora. |
Fuentes
- Anuncio oficial Delcy Rodríguez · 30 de abril de 2026
- AFP · cobertura del 1 de mayo
- El Nacional · análisis del 30 de abril
- CNN en Español · cobertura del 2 de mayo
- Coalición Sindical de Anzoátegui · 8 de mayo
- Estimaciones de consultoras privadas (Ecoanalítica, otras) sobre canasta básica
Política
«Supéralo, perdónanos y vente»: el régimen le pide perdón a la diáspora pero no se lo da a sus víctimas
Jorge Rodríguez lanzó la consigna en Miranda durante la peregrinación oficial «Venezuela vuela libre». Tres palabras encadenadas. Cada una hace un trabajo distinto: clausurar el pasado, pedir absolución sin reparación, exigir el retorno. La diáspora respondió desde cuatro países, y la respuesta fue unánime: no es tan sencillo.
En la última semana de abril, en un acto con movimientos sociales en la Universidad Santa María del estado Miranda, el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela hizo un llamado público a los venezolanos en el exterior. La cita es textual:
«Y si hay un venezolano en el extranjero que alberga en su corazón alguna forma de resentimiento, le decimos: ‘supéralo, perdónanos y vente’. Siempre estarás mejor en tu tierra».
Quien lo dijo es Jorge Rodríguez Gómez, dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela y hermano de la presidenta encargada Delcy Rodríguez. La consigna forma parte de la peregrinación oficial «Venezuela vuela libre», una gira que Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y el ministro del Interior Diosdado Cabello han venido haciendo por distintos estados desde mediados de abril.
La frase se volvió viral. CNN, Venezuela Awareness Foundation, una decena de afiliadas internacionales y plataformas como TikTok e Instagram amplificaron la consigna. La respuesta de la diáspora fue rápida y, a juzgar por las voces que se documentaron desde Colombia, Ecuador, Argentina y otros países, mayoritariamente crítica.
Esta pieza la desagrega palabra por palabra. Porque cada una de las tres hace un trabajo distinto, y juntas configuran una operación política específica que merece análisis.
Supéralo: la consigna que clausura sin procesar
La primera palabra propone una clausura. El supéralo le habla a un sujeto al que se le supone resentimiento, y le sugiere que esa emoción es el problema. La consigna desplaza la causa: lo que está mal no es lo que pasó, es seguir sintiendo algo al respecto.
El truco retórico es viejo. Lo que en términos terapéuticos podría ser un consejo razonable (no anclarse en el dolor) en términos políticos es una operación de borrado. No se le pide superar a alguien que ya tuvo verdad, justicia y reparación. Se le pide superar a alguien que sigue esperando esos tres pasos. Y al pedírselos, se lo presenta como si su demora en dar el primero fuera causa, no consecuencia, de la fractura.
La fractura no la causa el migrante que se acuerda. La causa el sistema que dejó sin resolver los hechos que produjeron la migración. Eso incluye, en el momento exacto en que Rodríguez hizo la declaración, más de 400 presos políticos según Foro Penal al 27 de abril, una Ley de Amnistía con exclusiones documentadas por OVCS, una desaparición forzada estimada en 200 personas según Cofavic, y un caso Quero que el régimen aún no había siquiera reconocido cuando Rodríguez hablaba de superar.
Perdónanos: la absolución sin reparación
La segunda palabra es la más arriesgada de las tres. Perdónanos es un verbo en imperativo dirigido al migrante, donde el sujeto plural (“nos”) incluye al propio Jorge Rodríguez y al aparato del Estado venezolano que dirige.
Pedir perdón es un gesto que en otras transiciones históricas se ha hecho en condiciones específicas. Argentina, Chile, Sudáfrica, los países del Este europeo, El Salvador. La regla aprendida es operativa: el perdón se pide después de la verdad, no antes; después de identificar a los responsables, no como sustituto de identificarlos; después de haber reparado a las víctimas, no como una manera de saltarse la reparación.
El «perdónanos» de Rodríguez se hizo antes de la verdad. Antes de la justicia. Antes de la reparación. Y se hizo desde la posición del presidente de la Asamblea Nacional, en una peregrinación oficial, en un acto del partido del régimen. No es un perdón pedido por una víctima individual a otra. Es una absolución solicitada por el aparato estatal a millones de personas a las que ese aparato expulsó.
El que pide perdón sin reparar pide otra cosa: pide pasar página. Y pedir pasar página antes de procesar lo ocurrido es lo que en otras transiciones llamaron impunidad disfrazada de reconciliación.
Vente: el regreso que la realidad no respalda
La tercera palabra es operativa. Vente es la promesa de retorno, la zanahoria que justifica el palo del supéralo. La frase completa cierra con una garantía: «siempre estarás mejor en tu tierra».
La realidad del momento en que Rodríguez hizo el llamado no respalda esa garantía. La Encovi 2025, presentada el 7 de mayo, documenta que solo el 10% de los venezolanos en el exterior planea regresar. El 74% lo descarta. El indicador no se mueve por discursos. Se mueve cuando cambian las condiciones objetivas: presos políticos liberados, servicios públicos restaurados, salarios reales recuperados, justicia procesada.
Las cifras del momento exacto del llamado son las que son. El salario base mínimo lleva congelado en 130 bolívares desde 2022, el equivalente a 27 centavos de dólar al cambio oficial del 11 de mayo. La canasta alimentaria de Cendas-FVM supera los 645 dólares para una familia de cinco. Los apagones siguen siendo cotidianos en estados como Carabobo, Falcón y Zulia. Hay 1.926 protestas registradas en el primer trimestre, 144% más que en 2025. La consigna oficial «Venezuela vuela libre» choca de frente con esa estadística.
La diáspora respondió
La fortaleza editorial de esta nota está en que la diáspora ya respondió. Y respondió desde cuatro países distintos, con voces que CNN documentó.
Desde Quito, Keymar Silva: «No puedo perdonar a nadie que me hizo perder mi juventud en el extranjero. Perdí mi carrera, dejé de ver a mis sobrinos crecer, no pude estar en la partida de familiares».
Desde Buenos Aires, un ingeniero electrónico que prefirió no dar su nombre por temor a represalias: «El cinismo de esta gente no tiene límites, es indignante».
Desde Colombia, Rafael Pérez, residente desde hace 10 años: «Las condiciones siguen estando iguales. Por lo menos en lo personal. Mi papá vive en el sur, en Maracaibo. Y la luz se va todos los días cinco horas diarias. Eso no es vida».
Desde Colombia también, Rafael Silva, sobre la posibilidad de regresar: «En mi caso, no regresaría hasta que todos ellos, esos destructores de Venezuela, se vayan».
Las cuatro voces no se conocen entre sí. Vienen de tres países. Coinciden sin coordinación previa en algo: el problema no es el resentimiento del migrante, es la realidad del régimen que pide ser perdonado.
Pérez agrega un matiz importante. No siente que haya resentimiento o rencor en la diáspora venezolana, sino profundas ganas de vivir en libertad. Cree que pasar la página no será posible mientras haya detenidos por razones políticas en su país. Es la respuesta más exacta posible al «perdónanos» de Rodríguez: el perdón requiere primero la liberación de los todavía detenidos.
El contexto: «Venezuela vuela libre»
La consigna de Rodríguez se enmarca en una operación comunicacional más amplia. La peregrinación «Venezuela vuela libre» tiene un mensaje doble. Hacia adentro, presenta una transición exitosa que ya no requiere debates sobre el pasado. Hacia afuera, especialmente hacia Washington, presenta un país en redinamización que merece el levantamiento de las sanciones.
El propio Jorge Rodríguez, en la peregrinación por la parroquia Petare, dijo: «Solamente han levantado 18 de las 1.861 sanciones que existen, y ya se nota. Se empieza a notar que hay una redinamización, hay un aceleramiento del desarrollo económico de Venezuela».
La cifra es reveladora. Si con 18 de 1.861 sanciones levantadas ya hay redinamización, según la lectura oficial, el argumento implícito es que el levantamiento total produciría un boom. Es la promesa que el rodrigato vende a Washington para sostener su tutela. Y es también la racionalización que ofrece a la diáspora: vente porque ya viene la mejora.
Pero la mejora prometida es retórica, no estadística. Las cifras del primer trimestre, de la Encovi, de Foro Penal, de Cendas-FVM, de OVCS, dicen otra cosa. La promesa «Venezuela vuela libre» choca con la realidad documentada.
Lo que importa para el lector hispano en EE.UU.
Para los venezolanos en la diáspora estadounidense, la consigna de Jorge Rodríguez es información operativa. Significa que el gobierno de transición, en lugar de invertir energía política en resolver las condiciones objetivas que producirían retorno (libertad de presos políticos, servicios públicos funcionando, justicia procesada, calendario electoral), está invirtiendo energía retórica en convencer al migrante de que el problema es su resentimiento. La diferencia, en términos de política pública, es enorme.
Para los hispanos en general que observan Venezuela como referencia regional, la frase es un caso de estudio. Las transiciones que confunden reconciliación con clausura suelen producir el efecto contrario al que buscan. La diáspora venezolana, según las propias voces que respondieron a Rodríguez, no necesita superar nada. Necesita ver cambios verificables. Y mientras esos cambios no lleguen, el «vente» no es una invitación, es un anuncio publicitario sin producto detrás.
Tres palabras dichas en un acto público condensan más sobre el momento político venezolano que cualquier discurso largo. Supéralo, perdónanos, vente. Cada una pidiendo algo. Ninguna ofreciendo. Esa asimetría, que la diáspora detecta de inmediato, es la que mantiene la cifra del 10% que planea regresar exactamente donde está. Y la que va a mantenerla ahí mientras el régimen siga pidiendo perdón sin haberlo dado primero a sus víctimas.
Ficha técnica · 6W
| Qué | Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, lanzó la consigna «supéralo, perdónanos y vente» en un acto público en la Universidad Santa María, estado Miranda. La frase se viralizó en redes y generó respuesta amplia de la diáspora venezolana. |
| Quién | Jorge Rodríguez Gómez (PSUV, hermano de Delcy Rodríguez); su audiencia inmediata, los movimientos sociales del oficialismo; su audiencia ampliada, los más de 7,8 millones de venezolanos en el exterior; las voces de la diáspora que respondieron desde Colombia, Ecuador, Argentina y otros países. |
| Cuándo | Última semana de abril de 2026, en el marco de la peregrinación oficial «Venezuela vuela libre» que recorre el país desde mediados de abril. |
| Dónde | Universidad Santa María, estado Miranda. Y en redes sociales, donde la viralización de la frase hizo que la diáspora respondiera desde Quito, Bogotá, Buenos Aires, Miami y otras ciudades. |
| Por qué | La consigna sintetiza la estrategia oficial frente a la diáspora: convertir el retorno en un acto de perdón unilateral del migrante hacia el régimen, sin condiciones objetivas (presos políticos, servicios públicos, justicia, cierre del caso Quero, calendario electoral) que justifiquen el regreso. |
| Cómo | Análisis a partir de la cobertura de CNN, Venezuela Awareness Foundation, KTVZ, ABC17, Noticias al Día, ratificada por múltiples afiliadas internacionales. Citas verbatim de Jorge Rodríguez y de venezolanos en la diáspora documentadas durante la primera semana de mayo de 2026. |
Fuentes
- CNN Español · cobertura del 2 de mayo de 2026 · Anabella González y Ana María
- Venezuela Awareness Foundation · cobertura del 4 de mayo de 2026
- KTVZ, KRDO, KESQ, ABC17, KION, KVIA, LocalNews8 · republicación CNN del 2 de mayo
- Noticias al Día y a la Hora · cobertura del 29 de abril de 2026
- Foro Penal · cifras al 27 de abril de 2026 · más de 400 presos políticos
- Encovi 2025 · IIES-UCAB · 7 de mayo de 2026 · datos diáspora
- OVCS · informe primer trimestre 2026
- Cendas-FVM · canasta alimentaria febrero 2026
- Cofavic · estimación de personas en desaparición forzada
- Banco Central de Venezuela · tasa al 11 de mayo de 2026
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