Política
La pobreza monetaria baja en Venezuela pero la pobreza multidimensional se mantiene en 55 por ciento
La Encovi 2025 ofrece dos lecturas. Para el régimen, la macro mejora. Para las familias, los servicios siguen rotos. El plan de tres fases tendrá que abordar ambas si quiere ser transición real.
La Encovi 2025 ofrece dos lecturas. Para el régimen, la macro mejora. Para las familias, los servicios siguen rotos. El plan de tres fases tendrá que abordar ambas si quiere ser transición real.
La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2025 de la UCAB, presentada el 7 de mayo de 2026, ofrece dos lecturas que parecen contradictorias pero no lo son. Por un lado, la pobreza monetaria en hogares venezolanos cayó a 68 por ciento (con cifras complementarias que la sitúan entre 68,5 y 76,5 según metodología). Es una mejora respecto al 94,5 por ciento de 2021. Por otro lado, la pobreza multidimensional (que mide acceso a educación, salud, vivienda, servicios) se mantiene en 55 por ciento.
Las dos cifras juntas son el cuadro real de Venezuela en 2026. Y son la prueba más clara de qué tan lejos está la transición tutelada de convertirse en transición real.
La cifra que el régimen celebra
La pobreza monetaria mide ingresos contra umbrales mínimos. Cuando los ingresos suben (sea por dolarización informal, recuperación productiva o cualquier vía), la pobreza monetaria baja. Eso es lo que ocurrió entre 2021 y 2025.
El IIES-UCAB atribuye la mejora a tres factores: desmontaje parcial de los controles económicos del madurismo, desaceleración de la inflación (Venezuela cerró 2025 con 475 por ciento, todavía la más alta del mundo, pero significativamente menos que el pico hiperinflacionario), y crecimiento del PIB después de varios años de caída continua.
Hay un dato que conviene subrayar: el ingreso promedio creció más del 50 por ciento en la mayoría de los estratos. En los cinco deciles más bajos de la población, el incremento varió entre el 70 y el 80 por ciento. La desigualdad se redujo entre 2023 y 2025.
Esa es la cifra que el régimen del rodrigato cita y que el plan de tres fases proyecta seguir mejorando.
La cifra que la Encovi también mide
La pobreza multidimensional incluye educación, vivienda, servicios públicos, salud, empleo. Y ahí, Venezuela está estancada en 55 por ciento. Más de la mitad de la población vive con privaciones estructurales que el ingreso solo no resuelve.
Tres datos del informe lo ilustran:
Educación. La cobertura entre 3 y 24 años cayó a 64 por ciento. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, solo el 22 por ciento estudia. Una caída desde el 44 por ciento que la primera Encovi midió en 2014.
Servicios básicos. Los apagones, la falta de agua, el deterioro del transporte público y la precariedad del sistema de salud están sin resolver.
Migración inversa parcial. Entre el 7 y el 9 por ciento de hogares reportan retorno de algún familiar migrante. Pero el grupo de retorno está compuesto principalmente por niños y adultos mayores. Los adultos productivos siguen fuera.
Lo que el plan de tres fases mide y lo que no
La fase 1 (estabilización) que Wright describió en Washington el 7 de mayo se enfoca en variables macroeconómicas: precios, salarios, inversión, abastecimiento. Esas variables son las que mueven la pobreza monetaria. Y están moviéndola.
La fase 2 (instituciones económicas) se enfoca en marco regulatorio: ley de hidrocarburos, ley de minas, sistema bancario, banca central. Esas variables crean condiciones para que la pobreza monetaria siga cayendo.
La fase 3 (elecciones democráticas) se enfoca en legitimidad política. Pero ninguna de las tres fases, según el diseño actual, se enfoca en la pobreza multidimensional. Educación, salud, servicios públicos no están en el cronograma del plan de tres fases con presupuestos asignados ni con plazos.
Y ese es el problema estructural.
Lo que la diáspora hispana en EE.UU. necesita evaluar
Tres lecturas operativas para los venezolanos en Estados Unidos:
Una. La pobreza monetaria seguirá bajando. Es razonable esperar que en 2026 baje otros 5 a 10 puntos. Eso indica que las decisiones de inversión personal o familiar (envío de remesas, microemprendimiento, eventual retorno) tienen viento de cola macroeconómico.
Dos. La pobreza multidimensional NO va a moverse al mismo ritmo. Reconstruir el sistema educativo, los servicios de salud y la infraestructura de servicios públicos toma una década, no un trimestre. Las decisiones de retorno familiar (especialmente con hijos en edad escolar) deben asumir ese plazo.
Tres. La diáspora puede contribuir al cierre de la brecha multidimensional. Programas de retorno académico, transferencia de conocimientos, apoyo a redes educativas privadas y a ONG de servicios sociales. La Iglesia católica, las universidades autónomas (UCAB, UCV, ULA), las organizaciones de derechos humanos venezolanas son interlocutores reales.
Lo que viene
La próxima Encovi va a llegar en mayo de 2027 con datos del 2026. Si para entonces la pobreza monetaria sigue bajando pero la multidimensional sigue en 55 por ciento, la transición habrá fracasado en la dimensión que más importa: la del bienestar real.
Para que eso no ocurra, el plan de tres fases tiene que incorporar componentes sociales explícitos. Y para que los incorpore, la presión política tiene que articularse desde la sociedad civil venezolana, los actores internacionales con sensibilidad social (Iglesia, OEA, organizaciones académicas) y la diáspora con voz organizada.
La Encovi no es solo un estudio. Es la lista de tareas que la transición venezolana todavía no ha asumido.
Ficha técnica · 6W
| Qué | Análisis profundo de los hallazgos de la Encovi 2025 de la UCAB en relación con los objetivos del plan de tres fases Trump-Rubio. La pobreza monetaria bajó. La pobreza multidimensional se estancó. |
| Quién | Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES-UCAB) · Anitza Freitez (coordinadora) · Arturo Peraza (rector UCAB) · familias venezolanas · arquitectos del plan de tres fases (Wright, Rubio). |
| Cuándo | Encovi 2025 presentada el 7 de mayo de 2026. Período de levantamiento: marzo a junio de 2025. Análisis con datos al cierre del 9 de mayo. |
| Dónde | Cobertura: 22 de los 24 estados venezolanos. Solo Amazonas y Delta Amacuro quedaron fuera por logística. 11.352 hogares en la muestra. |
| Por qué | El plan de tres fases mide su éxito en términos macroeconómicos (PIB, inversión, sanciones levantadas). Pero la transición real solo ocurre cuando esa mejora alcanza las cocinas, los hospitales y las escuelas. La Encovi mide eso. |
| Cómo | Análisis comparado entre indicadores monetarios (pobreza por ingreso) e indicadores estructurales (pobreza multidimensional, educación, servicios) y proyección sobre el plan. |
Fuentes
- Encovi 2025 · IIES-UCAB · presentación 7 de mayo de 2026
- Anitza Freitez · directora del IIES-UCAB
- Arturo Peraza S.J. · rector de la UCAB
- Analitica.com, El Carabobeño, Descifrado, La Patilla · cobertura del 7-8 de mayo
- HispanoPost, EntornoInteligente · cobertura del 8-9 de mayo
Este análisis se publica bajo los criterios editoriales de INCÍSOS. Cómo trabajamos →
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Trump promete US$1 millón por denuncias de fraude electoral, sin explicar cómo funcionaría
El pago anunciado por Trump queda condicionado a arresto y condena. No se ha identificado una fuente de fondos, una agencia responsable, reglas de elegibilidad ni un procedimiento para cobrarlo.
Donald Trump prometió pagar US$1 millón a quien reporte fraude electoral en comicios pasados o en las elecciones intermedias de 2026, siempre que el reporte conduzca al arresto y la condena de quienes hayan cometido el fraude. El anuncio fue publicado el 26 de octubre en su cuenta de Truth Social y, horas después, el presidente lo reiteró ante periodistas.
La cifra llama la atención; la condición importa más. No es una oferta por presentar una denuncia ni un programa de recompensas con reglas públicas. El mensaje condiciona el eventual pago a una cadena completa: reporte, arresto y condena. Al cierre de esta edición no se conocían la fuente de los fondos, la agencia que administraría el mecanismo, el canal específico para postular casos ni los criterios para decidir quién recibiría el dinero.
“Anybody reporting Voter Fraud in the past Elections, or the upcoming 2026 Midterm Election, will be paid $1,000,000 upon the arrest and conviction of those that created the Fraud!”
Donald J. Trump, publicación en Truth Social, 26 de octubre de 2026
La promesa y el mecanismo que no aparece
La formulación de Trump deja preguntas básicas sin respuesta. No dice si el millón corresponde a cada denunciante, a cada caso o a un monto total; tampoco precisa qué elecciones previas abarca, qué entiende por fraude ni cómo se establecería que un reporte fue la causa de una condena. La Casa Blanca remitió a la publicación de Trump cuando fue consultada por NBC News y no aportó detalles adicionales.
La diferencia entre una promesa pública y un mecanismo ejecutable es especialmente relevante porque el dinero del Tesoro federal solo puede salir mediante asignaciones aprobadas por ley. Esa regla no permite concluir, por sí sola, que la propuesta sea ilegal: podría existir una fuente o una autoridad que no haya sido explicada. Pero hasta ahora no se ha identificado una partida, un reglamento, una agencia responsable ni un proceso de pago.
Una semana antes de las intermedias
El anuncio llegó una semana antes de las elecciones intermedias del 3 de noviembre. Trump lo insertó en una agenda más amplia de presión sobre la integridad electoral y de intervenciones federales en asuntos que administran principalmente los estados. El dato verificable es la promesa y su condición de arresto y condena; no hay evidencia de que exista una recompensa federal operativa que cualquier persona pueda solicitar.
Los canales oficiales para reportar posibles delitos electorales ya existen. El FBI remite a tips.fbi.gov, al teléfono 1-800-CALL-FBI y a sus oficinas locales, y señala que las autoridades estatales administran las elecciones y las infracciones locales. La publicación de Trump no creó un canal paralelo ni vinculó el pago anunciado con esas vías.
El problema de prometer una cifra sin reglas
La promesa transforma una discusión sobre vigilancia electoral en una promesa económica de alto impacto. También desplaza el foco hacia la ejecución: quién recibiría los reportes, cómo se verifican, quién relaciona un aviso con una investigación, y qué ocurriría si varias personas aportan información sobre el mismo caso.
Esas preguntas no son accesorias. Sin ellas, la recompensa sigue siendo una declaración política y no una política pública verificable. El desenlace no dependerá solo de la cifra anunciada, sino de si aparecen fondos, reglas, una autoridad responsable y un procedimiento que convierta la oferta en algo que pueda exigirse y auditarse.
Fuentes y documentos
Política
La vacante que Washington necesita para llevar a Venezuela a elecciones
Estados Unidos propone una secuencia: nuevo TSJ, CNE renovado y una vacante presidencial permanente. INCÍSOS separa esa hoja de ruta de los actos venezolanos que aún faltan.
La secuencia que Washington expuso para Venezuela no termina con un nuevo Consejo Nacional Electoral ni con una fecha en el calendario. Su último paso es una decisión que hoy no existe: una vacante permanente de la Presidencia. Un alto funcionario del Departamento de Estado dijo el 26 de octubre que, después de instalar un nuevo Tribunal Supremo de Justicia y renovar el CNE, Delcy Rodríguez tendría que declararla para abrir el camino hacia una elección presidencial.
Ese planteamiento convierte la vacante en la pieza política decisiva de una ruta que Estados Unidos presenta como salida de la transición. También obliga a precisar qué es, por ahora: una hoja de ruta explicada por Washington en una llamada de contexto, no una decisión venezolana ya tomada, un acto del CNE, una convocatoria electoral ni un acuerdo publicado por las partes de la mesa.
“Once those two things are in place — the new TSJ at the end of this year, the new CNE very shortly thereafter — … Delcy will have to declare a vacancy in the presidency, a permanent vacancy.”
Alto funcionario del Departamento de Estado, llamada de contexto del 26 de octubre de 2026
La ruta que Estados Unidos dibuja
El funcionario describió tres movimientos encadenados. Primero, un comité integrado por representantes de la Asamblea Nacional de 2015 y del oficialismo propondría 32 magistrados para un nuevo TSJ. La meta de Washington es que ese tribunal esté instalado antes de terminar el año, con una referencia a mediados de diciembre. Segundo, se reformaría el CNE y se renovaría su integración para que opere como una instancia técnica: organizar, contar y reportar los votos, sin decidir qué partidos o candidatos pueden competir.
Solo después aparece la vacante. Según la explicación estadounidense, una declaración de falta permanente abriría un período de seis meses para una presidencial y el nuevo CNE determinaría la fecha. Es la versión de Washington sobre el itinerario que busca respaldar. No equivale a que Delcy Rodríguez haya anunciado esa declaración ni a que exista un cronograma venezolano con esas etapas.
La vacante no es un detalle técnico
La frase importa porque desplaza la discusión desde el deseo de elecciones hacia la autoridad que tendría que abrirlas. Un TSJ distinto y un CNE distinto son instituciones; una vacante presidencial es el acto que cambiaría la condición del poder encargado y pondría en marcha otro procedimiento. Sin esa definición, la promesa de una elección sigue siendo una expectativa con varios pasos pendientes.
Ahí aparece una primera pregunta constitucional. El artículo 233 de la Constitución enumera las causas de falta absoluta y prevé una elección dentro de 30 días consecutivos si ocurre durante los primeros cuatro años del período. El artículo 234 regula las faltas temporales. La llamada del Departamento de Estado habló de seis meses. Esa diferencia no autoriza a adelantar una conclusión jurídica: exige saber qué figura se invocaría, quién la declararía y bajo qué interpretación institucional se aplicaría.
Lo que todavía tendría que verse
La ruta propuesta solo podrá medirse cuando deje documentos, nombres y actos públicos. El primer control es el comité: quiénes lo integran, cómo se reciben las postulaciones, con qué criterios se ordenan y qué nombres llegan a la Asamblea Nacional. El segundo es el CNE: qué norma cambia sus funciones, quiénes lo integran y qué garantías concretas ofrece para registro, candidaturas, voto exterior, escrutinio y divulgación de resultados.
El tercero es la vacante. No bastará con que sea mencionada en una llamada de Washington. Tendrá que existir un acto venezolano que permita conocer su fundamento, su alcance y la fecha desde la cual corre cualquier plazo. El cuarto es político: una elección puede tener instituciones nuevas y, aun así, conservar obstáculos si no se garantizan competencia, libertad de organización, información y posibilidad de cuestionar decisiones ante una autoridad creíble.
La diferencia entre una ruta y una transición
La intervención estadounidense aporta una arquitectura más precisa que la simple exigencia de “elecciones ya”. Coloca al TSJ y al CNE antes de la fecha, y a la vacante como bisagra entre las reformas y la convocatoria. Pero una arquitectura anunciada no sustituye su construcción. La prueba no será que Washington describa el trayecto, sino que cada estación pueda comprobarse en Venezuela.
Ese es el punto que deja abierta la transcripción: la política venezolana tiene ahora una secuencia atribuida a Estados Unidos, pero todavía debe mostrar si puede producir las decisiones, los controles y las garantías que conviertan una hoja de ruta externa en un proceso propio y verificable.
Fuentes y documentos
- Departamento de Estado de Estados Unidos · “Senior State Department Official on Venezuela”, 26 de octubre de 2026
- Departamento de Estado de Estados Unidos · comunicado sobre las conversaciones de reconciliación, 22 de octubre de 2026
- TSJ · Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, artículos 233 y 234
- Reuters · secuencia institucional expuesta por Washington, 26 de octubre de 2026
Aquí en Columbus
Los centros de datos llegan a la papeleta con una pregunta: quién paga
Acton y Ramaswamy discuten energía, impuestos e inversiones. El contraste debe hacerse sobre compromisos verificables, no solo anuncios de campaña.
Los centros de datos se han convertido en un eje de la última semana de campaña por la gobernación de Ohio. Una cobertura publicada el 26 de octubre por Statehouse News Bureau contrasta las posiciones de Amy Acton y Vivek Ramaswamy sobre incentivos, energía y condiciones para esos proyectos.
Acton ha planteado una moratoria condicionada a requisitos sobre costos, energía, trabajo, ambiente y acuerdos comunitarios. Ramaswamy ha dicho que se opone a exenciones del impuesto a la propiedad para centros de datos y que los proyectos deben aportar beneficios a las comunidades. Statehouse News Bureau reportó que las campañas también intercambiaron cuestionamientos sobre inversiones financieras; son alegaciones de campaña que deben leerse junto con las respuestas de cada parte.
Para Central Ohio, el tema tiene una traducción doméstica: electricidad, agua, suelo y recaudación local. Un proyecto puede aportar inversión y, a la vez, exigir infraestructura cuyos costos deben distribuirse. El número anunciado de empleos no responde por sí solo quién financiará esas necesidades.
La comparación útil distingue facultades del gobernador, decisiones de la legislatura, regulación de servicios y acuerdos locales. Una promesa de campaña no modifica automáticamente esos instrumentos ni garantiza que otros actores la aprueben.
La comparación entre las condiciones que ofrece cada candidato, su aplicación y la información disponible para las comunidades será clave antes de decidir. La expansión tecnológica está en la conversación electoral porque sus beneficios y costos se sienten en lugares concretos.
Imagen conceptual generada para INCÍSOS; no es una fotografía documental.
Fuentes y documentos
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