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Economía

Dos grandes petroleras pusieron condiciones que el acuerdo no resuelve

La estructura del acuerdo se explica por esa negativa previa. Y las razones que la motivaron siguen intactas.

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Sala de control y planta industrial como recurso editorial para analizar condiciones operativas y contractuales.
INCÍSOS

El Canal de Nitu Pérez Osuna
Alianza INCÍSOS + El Canal de Nitu

Antes de que existiera este esquema hubo una negativa. Entender qué la motivó explica por qué el acuerdo tiene la forma que tiene.

Qué Las grandes petroleras estadounidenses condicionaron su entrada a Venezuela a la legitimidad institucional y a la resolución de la deuda.
Quién Empresas petroleras internacionales; Estado venezolano; acreedores.
Cuándo Condiciones planteadas desde 2022, reiteradas en el proceso actual.
Dónde Venezuela.
Por qué El riesgo de embargo de cargamentos y la ausencia de garantías legales desincentivan la operación.
Cómo Mediante negativas expresas de las compañías a operar sin esas condiciones.

El esquema anunciado no surgió en el vacío. Surgió después de una negativa.

Según explicó el analista Antonio de la Cruz, las grandes petroleras estadounidenses fueron consultadas y plantearon condiciones distintas.

Una condicionó su entrada a que existiera legitimidad institucional, con el antecedente de haber perdido campos por cambios en las reglas.

Otra puso una condición patrimonial: resolver el problema de la deuda externa venezolana, que según las cifras que mencionó habría pasado de unos 160.000 millones de dólares a estimaciones de 240.000 o 250.000 millones.

Por qué la deuda bloquea la operación

El razonamiento es técnico y explica más que cualquier declaración.

Cuando una empresa exporta crudo desde un país con deuda impaga y con acreedores litigando, existe el riesgo de que un tribunal extranjero ordene el embargo del cargamento para satisfacer esas acreencias.

Ese riesgo se agrava cuando la estatal petrolera es considerada, en litigios internacionales, una extensión patrimonial del Estado. Bajo esa doctrina, los bienes de la empresa responden por las deudas del país.

Un buque cargado es un activo localizable, identificable y detenible en cualquier puerto. Para una compañía, arriesgar un cargamento por un pleito ajeno es un riesgo que no compensa.

Lo que el esquema resuelve

El diseño anunciado no elimina esas condiciones. Las rodea.

Al canalizar la operación a través de un operador con protección externa, participación de un socio estadounidense y derechos preferentes de compra, se busca reducir el riesgo para quien entra, sin haber resuelto ni la legitimidad ni la deuda.

Es una solución de ingeniería contractual, no de saneamiento.

Lo que eso implica hacia adelante

Las dos condiciones siguen pendientes, y ambas tienen fecha de vencimiento propia.

La deuda no desaparece porque se produzca más petróleo. Al contrario: más exportación significa más cargamentos expuestos y más incentivo para que los acreedores actúen.

La legitimidad institucional es la que determina si un contrato firmado hoy resiste una revisión mañana.

Mientras ninguna de las dos se resuelva, las compañías que pusieron esas condiciones seguirán, previsiblemente, fuera. Y la operación dependerá de quienes acepten el riesgo que aquellas rechazaron.

Eso no es un juicio moral. Es una descripción de quién queda en la mesa.


La entrevista completa está disponible en el canal de la periodista Nitu Pérez Osuna: ver la conversación.


Fuentes principales: Hoja de términos difundida por la Casa Blanca el 31 de agosto de 2026. Entrevista a Antonio de la Cruz, director de Inter American Trends, conducida por la periodista Nitu Pérez Osuna y difundida el 1 de septiembre de 2026, disponible en https://youtu.be/MbAya9vJsgQ. Información pública sobre litigios de acreedores contra el Estado venezolano y su empresa estatal petrolera.

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Economía

Quieren devolver lo expropiado pero no saben qué expropiaron

Devolver eso hoy no es devolver un activo. Es devolver un pasivo y confiar en que alguien tenga capital para levantarlo.

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Terminal petrolero con válvulas y tanques como recurso editorial para explicar la compra a costo de producción.
INCÍSOS

El Canal de Nitu Pérez Osuna
Alianza INCÍSOS + El Canal de Nitu

El anuncio parecía sencillo. El problema apareció de inmediato y tiene tres capas.

Qué El gobierno encargado anunció un estudio para restituir activos expropiados durante los últimos veintisiete años.
Quién Gobierno encargado; antiguos propietarios; gremios de la comunicación.
Cuándo Anuncio de finales de agosto de 2026.
Dónde Venezuela.
Por qué No existe un inventario confiable de lo expropiado ni de su estado actual.
Cómo Mediante un estudio cuyo alcance y metodología no se han hecho públicos.

El anuncio parecía sencillo: un estudio para devolver los activos expropiados durante los últimos veintisiete años.

El problema apareció de inmediato y tiene tres capas. No existe un inventario confiable de qué fue expropiado. No se sabe en qué condiciones se encuentra lo que queda. Y en muchos casos no está claro a quién habría que entregárselo.

Un ciclo que empezó con una orden

Fincas, edificios, tierras, comercios, industrias básicas. El ciclo que empezó con órdenes de expropiación anunciadas en televisión terminó, en casi todos los casos, del mismo modo: unidades productivas paralizadas, equipos desmantelados, plantas convertidas en chatarra.

Devolver eso hoy no es devolver un activo. Es devolver un pasivo y confiar en que alguien tenga la voluntad y el capital para levantarlo.

El cruce que nadie está haciendo

Hay una categoría que no ha aparecido en la discusión sobre restitución, y debería.

Entre 2023 y 2026 fueron clausuradas decenas de emisoras de radio en varios estados. Grupos radiofónicos atravesaron presiones y reestructuraciones forzadas de su línea editorial. Más de cien diarios desaparecieron por el control del papel y por demandas judiciales.

¿Entran las emisoras y sus concesiones en el estudio de activos expropiados?

La pregunta no es menor, porque el problema es idéntico al de una empresa desmantelada: devolver una emisora sin devolver la concesión no es devolver nada.

Y sin medios regionales funcionando, la condición de prensa libre que Washington puso entre los requisitos para unas elecciones creíbles se queda en el papel.

Lo que corresponde

Un país no se reconstruye devolviendo escombros con un acta de entrega.

Se reconstruye reconociendo qué se destruyó, cuánto costó y quién va a responder por ello. El inventario no es un trámite administrativo previo a la restitución: el inventario es la restitución, porque es lo único que convierte una promesa en una obligación exigible.

Esta nota se origina en el programa INCISOS, que se emite en el canal de Nitu Pérez Osuna. La emisión del 2 de septiembre de 2026 está disponible aquí.


Fuentes principales: Anuncio oficial del estudio de restitución. Registros de gremios de la comunicación sobre cierres de emisoras entre 2023 y 2026. Programa INCISOS, emisión del 2 de septiembre de 2026, en el canal de Nitu Pérez Osuna: https://www.youtube.com/live/0iLD-NUd6jo.

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Economía

Nadie ha leído el contrato y todos lo defienden o lo atacan

La producción del país seguirá siendo la misma mañana, la semana que viene y el año que viene. Un anuncio no mueve un barril.

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Infraestructura petrolera y reloj analógico como recurso editorial para explicar los distintos plazos del acuerdo.
INCÍSOS

El Canal de Nitu Pérez Osuna
Alianza INCÍSOS + El Canal de Nitu

El plazo cambió varias veces según la fuente. Y la diferencia entre veinticinco y cien años no es un matiz de redacción.

Qué La discusión pública sobre el acuerdo petrolero se sostiene sobre un contrato que no se ha hecho público.
Quién Gobiernos de Venezuela y Estados Unidos; NABEP; analistas y medios.
Cuándo Entre el 27 de agosto y el 2 de septiembre de 2026.
Dónde Venezuela y Estados Unidos.
Por qué Sin el texto, ninguna evaluación del acuerdo puede verificarse.
Cómo Mediante anuncios, hojas de términos y declaraciones de las partes interesadas.

Han pasado cinco días desde el anuncio y la discusión pública sobre el acuerdo petrolero se sostiene entera sobre una ausencia: nadie ha leído el contrato.

No lo han leído quienes lo defienden. No lo han leído quienes lo atacan. No lo han leído los expertos consultados en todos los medios del continente durante casi una semana. Lo que se discute son notas de prensa, hojas de términos y proyecciones de las partes interesadas.

La contradicción del plazo

El 27 de agosto, un reporte de agencia mencionó cien años. El 28, el anuncio presidencial no precisó duración. El 29, la presidenta encargada habló de veinticinco años en alocución televisada. El 31, la hoja de términos de la Casa Blanca describió concesiones por cien años sobre diecisiete campos. El 2 de septiembre, el presidente estadounidense volvió a mencionar el siglo.

Veinticinco años es una generación. Cien años son cuatro. Esa diferencia no es un matiz de redacción ni un error de traducción: es la distancia entre un contrato de operación y una concesión de otra época.

Las cifras y de dónde salen

La presidenta encargada explicó que el acuerdo cubre diecisiete campos con una meta de producción superior a 1,5 millones de barriles diarios, y sostuvo que Venezuela conserva la propiedad y la soberanía de su petróleo.

De la hoja de términos se desprende que Estados Unidos tendría una participación accionaria del 35% en la matriz del operador, y acceso a un 20% de la producción a costo. Las reservas involucradas rondan los 65.000 millones de barriles, más de una quinta parte del total del país.

La empresa proyecta cerca de 100.000 millones de dólares en inversión y unos 200.000 millones en ingresos fiscales para el Estado venezolano durante los primeros veinticinco años.

Frente a eso, el economista Francisco Rodríguez calculó, a partir de las cifras iniciales anunciadas, que al Estado le quedarían 3,22 dólares por barril: un 4,7% del precio del crudo y menos de la mitad de la tasa de regalía contemplada en las concesiones otorgadas durante la dictadura de Juan Vicente Gómez.

Esta casa publicó ese mismo cálculo el 28 de agosto y lo corrigió el 31, cuando se conoció que el divisor correcto es la producción efectiva y no la reserva comprometida. La corrección está publicada por separado.

Nadie ha medido lo que se está repartiendo

Las cifras se repiten de nota en nota hasta que adquieren la textura de un hecho. Conviene detenerse: quién certificó el volumen, con qué metodología, auditado por quién.

No es una objeción retórica. Es la pregunta básica que se le hace a cualquier cifra antes de construir un argumento encima.

Esto no produce un barril mañana

Hay una expectativa que conviene desmontar, porque circula y va a generar frustración.

Venezuela exportó en agosto alrededor de 1,17 millones de barriles diarios. Va a exportar aproximadamente lo mismo mañana, la semana que viene y el mes que viene. Un anuncio no mueve un barril.

En los campos sin desarrollar no hay infraestructura: hay que cercar, medir, llevar un taladro, montar una oficina. Ese trabajo previo toma años. Por eso los plazos que se manejan son tan largos.

Dicho con todas sus letras: cuando este proyecto esté produciendo lo que se anunció, es probable que no esté ninguno de quienes hoy lo discuten.

Lo que corresponde

Se puede estar a favor o en contra. Lo que no se puede es seguir discutiendo un papel que nadie ha visto.

Si el acuerdo es tan bueno como se sostiene, publicarlo solo puede beneficiar a quienes lo firmaron. Si compromete el subsuelo del país durante veinticinco años, o durante cien, no existe justificación posible para que los venezolanos no sepan qué dice.

Esta nota se origina en el programa INCISOS, que se emite en el canal de Nitu Pérez Osuna. La emisión del 2 de septiembre de 2026 está disponible aquí.


Fuentes principales: Hoja de términos publicada por la Casa Blanca el 31 de agosto de 2026. Declaraciones de Delcy Rodríguez del 29 y 31 de agosto de 2026. Cálculo del economista Francisco Rodríguez del 28 de agosto de 2026. Cifras de exportación de agosto de 2026. Programa INCISOS, emisión del 2 de septiembre de 2026, en el canal de Nitu Pérez Osuna: https://www.youtube.com/live/0iLD-NUd6jo.

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Economía

Dos acuerdos separan la electricidad de la industria y la de la red

La pregunta era si la electricidad nueva alimentaría solo a los campos o también a las casas. Hay dos acuerdos, y eso ya es una respuesta.

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Sala de control y planta industrial como recurso editorial para analizar condiciones operativas y contractuales.

De los ocho acuerdos firmados en Miraflores, dos son eléctricos. Y no van al mismo sitio, que es exactamente lo que había que averiguar.

Qué GE Vernova firmó una alianza con PDVSA para la infraestructura eléctrica de la industria petrolera y un acuerdo con Corpoelec para el sistema eléctrico nacional.
Quién Carlos Mousadi, presidente de GE Vernova Venezuela; Jovanny Martínez, vicepresidente ejecutivo de PDVSA; Juan Fernández, presidente de Corpoelec.
Cuándo Miércoles 2 de septiembre de 2026.
Dónde Salón del Perú del Palacio de Miraflores, Caracas.
Por qué La producción petrolera exige suministro eléctrico confiable, y el sistema nacional arrastra un deterioro documentado.
Cómo Mediante dos instrumentos separados, uno con la estatal petrolera y otro con la estatal eléctrica.

El 2 de septiembre de 2026 se firmaron en el Salón del Perú del Palacio de Miraflores ocho acuerdos de cooperación energética con empresas estadounidenses, italianas y firmas nacionales.

Dos de esos ocho son eléctricos, y no van al mismo sitio.

Los dos instrumentos

El primero es una alianza estratégica entre Petróleos de Venezuela y GE Vernova para la recuperación de la infraestructura eléctrica de la industria petrolera. Lo suscribieron el presidente de GE Vernova Venezuela, Carlos Mousadi, y el vicepresidente ejecutivo de la estatal, Jovanny Martínez.

El segundo es un acuerdo entre GE Vernova y la Corporación Eléctrica Nacional para proyectos de fortalecimiento del sistema eléctrico nacional. Por la estatal eléctrica firmó su presidente, Juan Fernández.

La firma se transmitió por el canal del Estado, con la presencia de la presidenta encargada y del secretario de Energía estadounidense, que cumple agenda en el país desde el 1 de septiembre.

Por qué la distinción es el dato

El 31 de agosto, al analizar la presencia de una empresa de generación eléctrica entre las que encaminaban contratos, esta casa dejó planteada una pregunta: si la electricidad que se construyera alimentaría únicamente a los proyectos petroleros o se conectaría también al sistema nacional.

La diferencia era, y sigue siendo, la que separa un enclave de una infraestructura.

La existencia de dos acuerdos separados indica que las dos cosas están contempladas. Eso es más de lo que había el viernes pasado.

Lo que todavía no consta es la proporción. Un acuerdo con la industria petrolera y otro con la red nacional pueden tener magnitudes muy distintas, y el reparto de inversión entre uno y otro es el que determina si la casa de alguien se beneficia o solo el pozo.

Lo que anunció la empresa

El director corporativo de GE Vernova, Roger Martella, señaló que contratarán y capacitarán a más de mil trabajadores venezolanos para las labores de restauración en el terreno, y planteó un horizonte de doce meses para fortalecer el sistema nacional.

El compromiso de contratación y formación local es relevante y conviene registrarlo, porque es exactamente el tipo de cláusula cuya ausencia esta cobertura venía señalando. Mil trabajadores contratados y capacitados es una cifra verificable, con nombre de empresa y con plazo.

Queda por conocer si ese compromiso consta en el texto de los acuerdos o es una declaración de intención.

El tamaño del problema

Para dimensionar lo que se pretende reparar conviene una referencia independiente.

La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de 2025 reportó que nueve de cada diez hogares venezolanos sufren cortes recurrentes: 39% los padece a diario durante varias horas, 35% semanalmente y 15% mensualmente.

En el estado Zulia se han documentado interrupciones acumuladas de cientos de horas.

Sobre esa base parte cualquier plan de recuperación. Y contra esa base habrá que medirlo dentro de doce meses.

El antecedente

Estos acuerdos no son el punto de partida. En junio de 2026 se había firmado un memorando de entendimiento entre el Gobierno, la estatal eléctrica y representantes de la misma empresa.

Un memorando de entendimiento no obliga: declara intenciones. Lo firmado el 2 de septiembre es el paso siguiente, y por eso importa saber si los nuevos instrumentos contienen metas, montos y plazos exigibles o si vuelven a ser declaraciones.

Cómo se verificará

Tres indicadores, todos comprobables sin fuentes internas.

Las horas de interrupción reportadas por los propios usuarios y por los registros gremiales, medidas por región.

Las contrataciones efectivas, contra la cifra de mil trabajadores anunciada.

Los reportes de la empresa ante su regulador de valores, que precisarán el alcance económico de lo firmado.

Ese último llega en días. Los otros dos, en meses.


Fuentes principales: Transmisión de la firma por Venezolana de Televisión desde el Palacio de Miraflores, 2 de septiembre de 2026. Reportes de Tal Cual, Runrun.es, EFE y La Verdad del 2 y 3 de septiembre de 2026. Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2025. Memorando de entendimiento de junio de 2026.

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