Atraer capital exige tres cosas: reglas estables, información pública y previsibilidad. Las tres están en construcción al mismo tiempo.
No se puede devolver lo que no se ha contado. La ausencia de inventario no es un detalle administrativo: determina quién cobra y quién no.
El orden importa: primero la reforma, después la convocatoria. Al revés, la veda se activa.
Un país que recibe ingresos petroleros récord y negocia con el Tesoro estadounidense declara que no puede gobernar su economía con facultades ordinarias.
La reconstrucción venezolana atrae proveedores, pero contratar con un Estado cuyos acuerdos tienen dudas legales exige cautela. La tarea que ningún emprendedor debe saltarse.