Política
Se cumplen las 72 horas: el momento más difícil de toda catástrofe
A la caída de la tarde del sábado se cumplieron las primeras 72 horas desde el doble terremoto: el umbral que los rescatistas consideran el límite para hallar sobrevivientes. No es una frontera absoluta, pero marca el momento más difícil de toda catástrofe, cuando la esperanza empieza a convivir con la despedida.
A la caída de la tarde del sábado se cumplieron las primeras 72 horas desde que la tierra se movió. Es el umbral que los manuales de rescate marcan en rojo: el punto donde la búsqueda de sobrevivientes empieza, lentamente, a convertirse en otra cosa. No es el fin de la esperanza, pero es el momento más difícil de toda catástrofe.
| Qué | Se cumplieron las primeras 72 horas tras el sismo, el umbral crítico para hallar sobrevivientes. |
| Quién | Los equipos de rescate, las familias que aún esperan y las autoridades de la emergencia. |
| Cuándo | La tarde-noche del sábado 27 de junio de 2026, tres días después del doble terremoto. |
| Dónde | En las zonas devastadas, con La Guaira como epicentro de la búsqueda. |
| Por qué | Tras 72 horas sin agua, las probabilidades de supervivencia bajo escombros caen drásticamente. |
| Cómo | El operativo empieza a transitar del rescate con vida a la recuperación de cuerpos. |
Los dos terremotos sacudieron Venezuela poco después de las seis de la tarde del miércoles 24 de junio de 2026. Eso significa que, a la caída de la tarde de este sábado 27, se cumplieron exactamente las primeras 72 horas. No es una cifra cualquiera. En el lenguaje de los rescatistas de todo el mundo, ese número marca el final de la llamada «ventana de oro»: el período en que es más probable encontrar con vida a quienes quedaron atrapados. Cruzar ese umbral es, en toda catástrofe, el momento más difícil de nombrar.
Qué significan las 72 horas
La regla no es un capricho estadístico. Tiene una base fisiológica: una persona puede sobrevivir varios días sin comida, pero muy pocos sin agua, y el cuerpo humano, atrapado, sin líquido y muchas veces herido o expuesto al frío o al calor, entra en una cuenta regresiva. Por eso los especialistas coinciden en que las primeras 48 a 72 horas concentran la inmensa mayoría de los rescates con vida. «Existe una alta probabilidad de que las personas pierdan la vida si transcurren más de 72 horas», resumió un experto en gestión de desastres, citado por la prensa internacional, al explicar la urgencia de estas operaciones.
Pero el umbral no es un muro. La historia de los grandes terremotos está llena de excepciones que obligan a no rendirse: personas halladas con vida al cuarto, al quinto, incluso al sexto día, casi siempre porque quedaron atrapadas en bolsas de aire o tuvieron acceso a alguna fuente de agua. Por eso ningún equipo serio abandona la búsqueda al sonar la hora 72. La probabilidad baja; no se extingue. Y mientras exista una posibilidad, por remota que sea, el protocolo es seguir. Los rescates de un bebé de 18 días y una mujer atrapada casi 36 horas lo demostraron horas antes de que se cumpliera el plazo.
El cambio que nadie quiere anunciar
Lo que ocurre tras este umbral es una transformación silenciosa y dolorosa del operativo. Sin decirlo en voz alta —porque hacerlo sería renunciar a la esperanza de las familias que todavía aguardan—, las labores empiezan a transitar del rescate a la recuperación: de sacar gente con vida a recuperar cuerpos para que sus familias puedan, al menos, despedirse y enterrar a los suyos. Es un cambio que rara vez se proclama. De hecho, este sábado, ya cumplido el plazo, la presidenta encargada Delcy Rodríguez insistía en que la prioridad seguía siendo rescatar con vida a quienes permanecen atrapados. Y tiene sentido sostener ese mensaje, porque cada hora aún puede dar una sorpresa.
Pero el paso del tiempo es implacable, y la honestidad obliga a reconocer hacia dónde se inclina la balanza. La pregunta deja de ser, poco a poco, «¿cuántos más podremos salvar?», y empieza a ser «¿cuántos podremos recuperar?». Esa frontera, invisible y sin anuncio oficial, es la que Venezuela cruzó este sábado. Un paramédico que trabaja en el terreno lo explicó con precisión quirúrgica días antes: «Ya no podemos hacer nada con las manos».
Lo que viene después del umbral
Cruzar las 72 horas no significa que la emergencia termine; significa que cambia de naturaleza. Empieza el tiempo de las preguntas más duras: cómo gestionar la dignidad de los cuerpos recuperados, cómo prevenir los riesgos sanitarios que advierten las autoridades, cómo sostener a miles de familias que se quedaron sin casa y sin rumbo, cómo acompañar el duelo de un país entero. La fase del rescate heroico, la de las imágenes que conmueven al mundo, empieza a ceder ante una etapa menos visible y más larga: la de la recuperación, el duelo y, eventualmente, la reconstrucción.
Por eso este umbral, más que un punto final, es un punto de inflexión. Marca el instante en que una catástrofe deja de ser una emergencia de rescate para convertirse en una herida abierta que tomará meses, quizás años, en empezar a cerrar. Y exige, de todos —autoridades, sociedad civil, diáspora—, un compromiso distinto: el de no apartar la mirada cuando se apaguen las cámaras y empiece el trabajo silencioso de sostener a quienes lo perdieron todo.
Balance 1.430 fallecidos: el parte oficial del día 3 · Los rescates que desafían el reloj de las 72 horas · «Ya no podemos hacer nada con las manos»: el paramédico desde el escombro · El que se fue también entierra a los suyos, aunque sea por teléfono · Cuando la emergencia muta: el limbo entre enterrar a los muertos y empezar de nuevo
Nota de sensibilidad: Este análisis aborda el tránsito del rescate a la recuperación tras una catástrofe. INCÍSOS evita reproducir imágenes explícitas y trata con respeto la situación de las víctimas y sus familias.
Fuentes principales: CNN en Español, El Español, Telemundo y declaraciones de la presidenta encargada Delcy Rodríguez (24 a 27 de junio de 2026); expertos en gestión de desastres citados por la prensa internacional.
Este análisis se publica bajo los criterios editoriales de INCÍSOS. Cómo trabajamos →
Alfredo Yánez
9 libros que te cambian la perspectiva
Finanzas, emprendimiento, migración y más — disponibles en Amazon
VER LIBROS →Política
La oposición se atribuye la reforma; el SNTP pide derogar
Dos reacciones que cambian la lectura de la solicitud de Delcy Rodríguez: no fue un gesto aislado, y para la prensa tampoco es suficiente.
POLÍTICA · VENEZUELA · LEY CONTRA EL ODIO
La delegación de la Asamblea Nacional de 2015 presentó la reforma de la ley contra el odio como fruto de lo conversado en la mesa de Caracas. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa lo confirmó, pero advirtió que despenalizar no basta mientras sigan vivas las herramientas de censura. La solicitud de Delcy Rodríguez no llegó sola.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | La AN de 2015 y el SNTP reaccionaron a la solicitud de reformar la ley contra el odio. |
|---|---|
| Quién | La delegación de la Asamblea Nacional de 2015 y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa. |
| Cuándo | Martes 29 de septiembre de 2026, horas después de conocerse el oficio de Delcy Rodríguez. |
| Dónde | Caracas, en comunicados publicados en X. |
| Por qué | Revelan que la reforma se negoció en la mesa y que el gremio exige más que despenalizar. |
| Cómo | Con una declaración de cuatro puntos de la AN de 2015 y un comunicado del SNTP. |
La solicitud de Delcy Rodríguez para reformar la ley contra el odio tuvo dos respuestas públicas en la mañana del martes 29 de septiembre de 2026. Las dos coinciden en un dato que cambia la lectura: la reforma no nació sola.
Lo que dijo la AN de 2015
En una declaración de cuatro puntos publicada en su cuenta de X, la Asamblea Nacional electa en 2015, que negocia con el gobierno encargado en la mesa de Caracas, afirmó que la ley fue usada desde 2017 como «un instrumento de persecución y represión de la disidencia» y expresó su solidaridad con las víctimas. Sostuvo que la reforma «se produce en el marco del proceso de diálogo» y que estará atenta a que cumpla «con los fines democratizadores, de acuerdo a lo conversado».
Añadió que «aún permanecen vigentes otras normas y mecanismos» usados con fines represivos, se comprometió a seguir trabajando hasta su desmantelamiento y reconoció a las organizaciones de derechos humanos que documentaron los abusos.
Lo que dijo el SNTP
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa confirmó que la revisión «recoge una de las exigencias planteadas en la mesa de diálogo y reiteradas por la delegación opositora», y la presentó como una lucha del gremio y de la sociedad civil. Pero puso el límite: eliminar las penas de prisión sería un avance, «pero no es suficiente» si se mantienen las disposiciones que permiten revocar concesiones de radio y televisión, bloquear portales, imponer multas y ordenar el retiro de contenidos. Su consigna fue explícita: seguir exigiendo la derogación.
Análisis: una reforma negociada, con dos varas
Las dos declaraciones corrigen la primera impresión de un gesto unilateral. Según ambas, el tema se planteó en la mesa, aunque no figura en los comunicados firmados del 12 de agosto ni del 25 de septiembre. Eso lo convierte en un compromiso conversado pero no escrito: cuenta como avance de la negociación, pero no hay un texto que permita exigir su alcance.
Por eso importa la diferencia entre las dos varas. La AN de 2015 medirá la reforma por «lo conversado», que el país no conoce. El SNTP la mide por un criterio público: si sobreviven la revocatoria de concesiones, el bloqueo de portales, las multas y el retiro de contenidos, la censura sigue en pie aunque nadie vaya preso por opinar.
Criterio
La reforma pasa a ser la primera prueba visible de lo que la mesa negocia sin escribirlo. Si el texto que apruebe la Asamblea se limita a la parte penal, la delegación opositora tendrá que explicar si eso era lo conversado. Si llega más lejos, habrá sido la presión combinada de la mesa y del gremio la que movió el límite.
Fuentes principales: Asamblea Nacional de 2015 (@AsambleaVE), declaración en X, 29 de septiembre de 2026; Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (@sntpvenezuela), comunicado en X, 29 de septiembre de 2026; Oficio de Delcy Rodríguez, 28 de septiembre de 2026.
Política
Julia Álvarez convirtió el exilio de su familia en literatura estadounidense
Decimosexta de treinta y una semblanzas. La escritora que llevó la dictadura dominicana y el exilio al canon de la literatura estadounidense.
ESPECIAL INCÍSOS · HEREDEROS · 16/31
Decimosexta de treinta y una semblanzas de hispanos que cambiaron algo en Estados Unidos.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | Julia Álvarez escribió las novelas que llevaron la dictadura de Trujillo y el exilio dominicano a las aulas de Estados Unidos. |
|---|---|
| Quién | Poeta, novelista y ensayista nacida en Nueva York en 1950 y criada en República Dominicana. |
| Cuándo | Su familia huyó en 1960. Publicó su primera novela en 1991 y la de las Mirabal en 1994. |
| Dónde | República Dominicana, Nueva York y Middlebury, Vermont. |
| Por qué | Hizo de la experiencia migrante dominicana un tema central de la literatura estadounidense. |
| Cómo | Con novelas, poesía y libros infantiles escritos en inglés. |
1960
Julia Álvarez nació en Nueva York el 27 de marzo de 1950, pero creció en República Dominicana: sus padres volvieron a la isla poco después de su nacimiento. En 1960, cuando ella tenía diez años, la familia tuvo que huir. Su padre había participado en un complot contra el dictador Rafael Leónidas Trujillo.
Ese mismo año, el 25 de noviembre, tres hermanas que también conspiraban contra Trujillo, Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, fueron asesinadas por el régimen. Álvarez tardaría más de 30 años en escribir su historia.
La escritora migrante
Estudió en Middlebury College, donde se graduó en 1971, e hizo una maestría en escritura creativa en la Universidad de Syracuse en 1975. Publicó su primer libro, el poemario Homecoming, en 1984.
Durante años trabajó como lo que ella misma llamó una poeta migrante: daba talleres de escritura en escuelas de todo el país. Cuando Middlebury le ofreció un puesto de un año que se convirtió en plaza permanente, le advirtieron que necesitaría un libro serio.
A los 41 años lo tuvo. En 1991 publicó How the García Girls Lost Their Accents, una novela semiautobiográfica sobre cuatro hermanas dominicanas que se adaptan a Estados Unidos. Library Journal la incluyó después entre los 21 clásicos para el siglo XXI.
Las mariposas
En 1994 publicó In the Time of the Butterflies, la novela sobre las hermanas Mirabal, a quienes la resistencia llamaba las Mariposas. Fue finalista del National Book Critics Circle Award, se adaptó al cine en 2001 con Salma Hayek y supera el millón de ejemplares impresos. El Fondo Nacional de las Artes la eligió para su programa nacional de lectura, The Big Read.
Con esa novela, una historia de la dictadura dominicana entró a las aulas de secundaria de Estados Unidos. Varias generaciones de estudiantes estadounidenses conocieron a Trujillo por ella.
La fecha de la muerte de las hermanas, el 25 de noviembre, es desde 1999 el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
La obra y el reconocimiento
Desde entonces ha escrito más de una veintena de libros: novelas, ensayos, poesía y libros para niños, entre ellos la serie de Tía Lola. En 2013 Barack Obama le concedió la Medalla Nacional de las Artes. En 2024, la serie American Masters de PBS le dedicó el documental Julia Alvarez: A Life Reimagined. Su novela más reciente, The Cemetery of Untold Stories, salió en 2024.
Fue escritora residente en Middlebury hasta su retiro en 2016, y durante años asesoró allí a estudiantes latinos.
Hoy
Tiene 76 años, vive en Vermont y en 2026 publicó Visitations, una antología de poemas de toda su carrera sobre la infancia, la familia, el envejecimiento y el amor.
En mayo, al presentarla en Middlebury, explicó por qué no piensa dejar de escribir. Su madre le preguntaba cuándo pararía, y ella respondía: «Mami, ¿cuándo voy a dejar de respirar?». Quiere, dijo, que cuando le llegue la hora no le quede dentro ni una gota de historia.
Por qué está aquí
Julia Álvarez escribe en inglés sobre una isla que habla español. Esa aparente contradicción es su aporte: demostró que la historia de una dictadura caribeña y de una familia en exilio también es literatura estadounidense.
Fuentes principales: Sitio oficial de Julia Álvarez; VTDigger y Valley News, 17 y 21 de mayo de 2026; Encyclopaedia Britannica, actualización de septiembre de 2026; Hachette Book Group; San Antonio Book Festival, 2026; Middlebury College.
Política
Greer empezó a curar debajo de los puentes de Miami
Decimocuarta de treinta y una semblanzas. Pedro José Greer fundó clínicas para quienes el sistema no cuenta, y hoy forma médicos con esa idea como método.
ESPECIAL INCÍSOS · HEREDEROS · 14/31
Decimocuarta de treinta y una semblanzas de hispanos que cambiaron algo en Estados Unidos.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | Pedro José Greer fundó en Miami clínicas para personas sin hogar, sin seguro y sin estatus migratorio. |
|---|---|
| Quién | Gastroenterólogo y hepatólogo nacido en Miami, hijo de padres emigrados de Cuba. |
| Cuándo | Camillus Health Concern en 1985. Clínica St. John Bosco en 1992. MacArthur en 1993. Medalla Presidencial de la Libertad en 2009. |
| Dónde | Condado de Miami-Dade, Florida. |
| Por qué | Construyó atención médica para la población que el sistema estadounidense no cuenta. |
| Cómo | Clínicas comunitarias gratuitas, y después reforma de la enseñanza médica. |
Debajo del puente
Miami, principios de los años ochenta. La ciudad vivía la era que después se llamaría la de los vaqueros de la cocaína: consumo masivo y tasas de homicidio altísimas.
En ese escenario, un médico joven empezó a meterse en los campamentos de indigentes del centro para atender a la gente que vivía ahí. No en una consulta. Ahí, donde estaban.
Esa decisión, ir hacia donde vive el enfermo en vez de esperar a que llegue, es el eje de todo lo que vino después, y es también un diagnóstico sobre el sistema: si hay que ir a buscarlos debajo de un puente, es porque no existe ninguna puerta por la que puedan entrar.
Las clínicas
Nació el 15 de junio de 1956 en Miami, hijo de padres que emigraron de Cuba. Se licenció en química por la Universidad de Florida en 1978 y se graduó de medicina en 1984. Se especializó en gastroenterología y hepatología.
En 1985 fundó Camillus Health Concern, para dar alimento, refugio y atención médica a personas sin hogar.
En 1992 abrió la clínica St. John Bosco, destinada específicamente a inmigrantes indocumentados. Ha prestado servicios médicos a más de 35.000 residentes del condado de Miami-Dade sin acceso a atención primaria.
Dirigió también la clínica Peñalver, para hispanos de bajos ingresos, y el programa Reach Out Miami, de médicos voluntarios para pacientes indigentes. Tras el huracán Andrew reunió voluntarios y recursos para atender la emergencia y sus secuelas.
En paralelo fue jefe de la División de Gastroenterología y Hepatología del Mercy Hospital de Miami y decano auxiliar para educación sobre indigencia en la Facultad de Medicina de la Universidad de Miami.
Lo que le reconocieron
La Fundación MacArthur le otorgó su beca en 1993. Barack Obama le impuso la Medalla Presidencial de la Libertad en 2009, la mayor distinción civil del país. Florida le dio el Great Floridian Award en 2013.
Fue nombrado fideicomisario de la Corporación RAND en 1996 y presidió el consejo de su Centro de Investigación sobre Política de Drogas. Asesoró a las administraciones de George H. W. Bush y de Bill Clinton.
En 1999 publicó sus memorias, Waking Up in America, donde relata el camino desde los campamentos bajo los puentes hasta la asesoría presidencial.
La tesis que defiende
Greer sostiene una idea que incomoda al gremio médico y que repite en cada foro donde lo invitan: que las causas no biológicas de la enfermedad explican alrededor del 80% de lo que enferma a la gente en este país.
Enumera cuáles: violencia policial, prejuicio, falta de transporte, diferencias de ingreso, desigualdad de oportunidades, desiertos alimentarios. Cosas que se ven y cosas que no. Señala además que en Estados Unidos la diferencia de esperanza de vida entre poblaciones blancas y negras puede llegar a 30 años.
Para un especialista del aparato digestivo, decir que el 80% de la enfermedad no está en el aparato digestivo es una afirmación costosa.
Hoy
Tiene 70 años y es decano fundador de la Facultad de Medicina de Roseman University.
Ahí está haciendo lo que hizo antes con las clínicas, pero en el otro extremo del proceso: diseñar un plan de estudios donde los determinantes sociales de la salud y la formación en virtudes se midan en todos los niveles, desde las ciencias básicas hasta las clínicas.
Es decir, ya no atiende a la gente que el sistema no cuenta. Está formando a los médicos que lo harán después de él.
Un médico atiende a miles de pacientes en una carrera. Un decano fundador decide cómo atenderán miles de médicos.
Fuentes principales: Fundación MacArthur, ficha del becario de 1993; Roseman University, perfil institucional del decano fundador; Camillus Health Concern; Casa Blanca, registro de la Medalla Presidencial de la Libertad de 2009; Universidad George Washington, reseña de su intervención pública sobre determinantes sociales de la salud; Memorias del propio médico, 1999.
-
Entrevistas4 meses agoZair Mundaray: «Enfrenté al poder con ciencia»
-
Política3 meses agoDelcy Rodríguez enfrenta a la prensa internacional: la rueda de prensa que no cerró la brecha
-
Política4 meses agoEl economista, los bonos y Citgo
-
Política3 meses agoEl semáforo de las estructuras: qué significa cada color tras el terremoto
-
Política5 meses agoRoberto Smith Perera: «La reconstrucción no puede esperar a la elección»
-
Especiales4 meses agoMedia vuelta… mar.
-
Inciso1 mes agoMárquez sabe qué pasó el 28 de julio
-
Inciso5 meses agoLa paciencia de Washington
