Política
El balance se eleva a 1.430 muertos, con rescates aún con vida a las 72 horas
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, elevó a 1.430 el número de fallecidos por el doble terremoto. Pese al paso de las horas, los equipos internacionales aún rescatan personas con vida, mientras el Gobierno inicia medidas sanitarias preventivas en La Guaira.
El presidente de la Asamblea Nacional elevó a 1.430 el número de fallecidos. Pese al paso de las horas, los equipos internacionales seguían rescatando personas con vida cerca del límite de las 72 horas, mientras el Gobierno iniciaba medidas sanitarias preventivas en La Guaira.
| Qué | El balance oficial de fallecidos por el doble terremoto subió a 1.430. |
| Quién | Lo informó Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional. |
| Cuándo | El sábado 27 de junio de 2026, tercer día tras el sismo. |
| Dónde | En las zonas afectadas, con La Guaira como foco de la devastación. |
| Por qué | El conteo crece a medida que los equipos acceden a los edificios colapsados. |
| Cómo | A través de una alocución transmitida por el canal estatal VTV. |
El balance del doble terremoto que golpeó Venezuela el 24 de junio de 2026 siguió subiendo. En una alocución transmitida por el canal estatal VTV, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó que el número de fallecidos ascendió a 1.430. «A esta hora estamos contabilizando que 1.430 hermanos y hermanas han fallecido, lamentablemente han perdido la vida», declaró. Es un salto considerable respecto del balance previo de 920 muertos, ofrecido horas antes. Las cifras de heridos oscilaron, según el vocero y el momento del reporte, entre 3.238 y 3.360.
Rescates con vida cuando el tiempo apremia
Pese a que el tercer día marca el borde de las primeras 72 horas —la ventana que los especialistas consideran decisiva para hallar sobrevivientes—, los equipos internacionales seguían logrando rescates con vida, una señal de esperanza en medio del horror. La Unidad Militar de Emergencias de España rescató a una persona que permaneció casi 72 horas sepultada bajo los escombros en la zona residencial Vistamar, en La Guaira. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, reportó que sus equipos localizaron con vida a una adolescente de 15 años atrapada en el noveno piso de un edificio colapsado, y trabajaban en el rescate de una mujer de 39 años con quien habían establecido contacto visual tras siete horas de labores.
No todas las noticias eran alentadoras. El jefe del contingente de rescatistas chilenos advirtió que, en un complejo de edificios fuertemente dañados de La Guaira, las probabilidades de hallar más personas con vida eran ya escasas, dado que el colapso era total. La carrera, a esta altura, se libra metro a metro.
Una nueva preocupación: la salud pública
A la emergencia del rescate empezó a sumarse otra inquietud. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció que el Gobierno ejecutaba medidas sanitarias en La Guaira con el objetivo de anticipar y evitar focos infecciosos, debido a las personas fallecidas que aún no han sido localizadas entre los escombros. La gestión de los cuerpos y la prevención epidemiológica marcan el inicio de una fase distinta, más larga, de la catástrofe.
La dimensión del despliegue
En su parte más reciente, Jorge Rodríguez ofreció una radiografía de la respuesta estatal. Informó que más de 30.000 personas están desplegadas en las labores de atención, una cifra que —detalló— incluye efectivos militares, policías, rescatistas, médicos, paramédicos, psicólogos y acompañantes. Según el mismo balance, más de 12.000 personas han recibido atención médica, 7.500 de ellas en centros de triaje; se contabilizan 3.142 familias damnificadas, y más de 73.000 familias han recibido algún tipo de asistencia, con la distribución de más de siete millones de kilos de alimentos. La tierra, además, no se ha aquietado del todo: las autoridades reportan más de 430 réplicas desde el doble sismo.
Una cifra que seguirá moviéndose
Conviene mantener la cautela de siempre con los números. El balance de 1.430 corresponde al último parte oficial disponible y es previsible que varíe en las próximas horas, conforme avanzan las labores. El conteo de desaparecidos, en cambio, sigue sin un dato verificado: las estimaciones más altas que circulan provienen de reportes no contrastados y mezclan a quienes permanecen bajo los escombros con quienes simplemente no han podido comunicarse por la caída de las telecomunicaciones. La distinción importa para no confundir la magnitud real de la tragedia con el miedo que la amplifica.
Fuentes principales: Declaraciones de Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, en VTV; declaraciones de la presidenta encargada Delcy Rodríguez; Ministerio de Defensa de España (UME); reportes de El Cronista, El Español, Vozpópuli y Univisión (27 de junio de 2026).
Alfredo Yánez
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Política
«Yo quiero salvar personas»: los equipos de rescate que no pudieron llegar a Venezuela
Usar13 desistió y regresó a casa. El Grupo Balear de Rescate esperó dos días en Barajas. Mientras los despliegues estatales entraban, varios equipos civiles voluntarios quedaron varados por trabas burocráticas. Un registro abierto de los casos documentados.
§LXIII · REPORTAJE · 29 JUN
Mientras los equipos enviados por los gobiernos lograban entrar a Venezuela, varios grupos civiles de voluntarios denunciaron trabas que retrasaron o frustraron su llegada. Un registro abierto de los casos documentados, y una pregunta que merece respuesta: ¿cuántos rescatistas no llegaron a tiempo, y por qué?
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| Qué | Equipos civiles de rescate denunciaron trabas burocráticas para entrar a Venezuela tras el terremoto. |
| Quién | Grupos voluntarios como el español Usar13 y el Grupo Balear de Rescate, entre otros. |
| Cuándo | Entre el 27 y el 29 de junio de 2026, en la ventana crítica de búsqueda de sobrevivientes. |
| Dónde | En aeropuertos de origen, como Madrid-Barajas, sin poder volar hacia Venezuela. |
| Por qué | Demoras en permisos y documentación frenaron a equipos que tenían autorizaciones internacionales. |
| Cómo | Con retrasos que costaron días en una emergencia donde cada hora reduce las posibilidades de vida. |
En una catástrofe, el tiempo es la diferencia entre la vida y la muerte. Cada hora que pasa con personas atrapadas bajo los escombros reduce drásticamente sus posibilidades de sobrevivir, y por eso la velocidad con que llegan los equipos de rescate no es un detalle logístico: es, literalmente, una cuestión de vidas. En medio de la respuesta internacional al terremoto de Venezuela —masiva y solidaria—, ha surgido una denuncia que merece ser documentada con rigor: la de varios equipos civiles de rescate que aseguran haber sido frenados por trabas burocráticas, y que perdieron días valiosos o directamente no lograron llegar.
Los casos documentados
Hasta ahora, dos casos están plenamente confirmados a través de sus propios protagonistas y de la prensa, y conviene dejarlos registrados con precisión.
El primero es el de Usar13, una asociación humanitaria española, privada y sin fines de lucro, con sede en La Nucía (Alicante), fundada en 2013 y especializada en búsqueda y rescate urbano con perros. El equipo tiene experiencia internacional probada: participó en el terremoto de Turquía de 2023 y en la DANA de Valencia de 2024. Según informó la propia organización, tenían un vuelo coordinado para la tarde del sábado 27 de junio, con los equipajes ya facturados, pero no pudieron partir por trabas que situaron entre la Embajada de Venezuela en España y la aerolínea. Ante la perspectiva de que la situación se prolongara, tomaron una decisión dolorosa: desistir. «Por diferentes motivos, Usar13 no puede volar, al igual que muchos otros equipos, y viendo que esta situación se alargará en el tiempo hemos decidido volver a casa», comunicaron.
El segundo es el del Grupo Balear de Rescate, presidido por Manuel Sánchez. Sus brigadistas denunciaron haber permanecido desde el sábado en el aeropuerto Madrid-Barajas sin poder volar, pese a contar —según afirmaron— con las autorizaciones internacionales para salir de España y entrar a Venezuela. «No entendemos nada», expresó Sánchez, quien lamentó que se les exigiera una cantidad notable de documentación. La frase con la que resumió su frustración condensa lo que está en juego: «Yo no estoy para sacar cadáveres, yo quiero salvar personas». El grupo logró finalmente partir el lunes, con una demora de aproximadamente dos días.
El registro, hasta ahora
A pedido de quienes reclaman un seguimiento de estos casos, este es el registro de los equipos con trabas documentadas hasta el momento. Es una lista abierta y en verificación, no un inventario cerrado.
| Equipo | País | Especialidad | Situación | Demora | Estado |
|---|---|---|---|---|---|
| Usar13 | España (Alicante) | Búsqueda y rescate urbano con canes | Vuelo del sábado frustrado; trabas entre embajada y aerolínea | Indefinida | Desistió y regresó |
| Grupo Balear de Rescate | España (Baleares) | Búsqueda y salvamento | Varado en Barajas pese a autorizaciones | ~2 días | Partió el lunes |
Los datos sobre número exacto de integrantes y equipamiento específico de cada grupo no han sido detallados de forma uniforme en las fuentes públicas, y por rigor se dejan pendientes de confirmación antes de afirmarlos.
El patrón: civiles varados, despliegues estatales adentro
Más allá de los casos individuales, hay un elemento que ambos equipos subrayaron y que apunta a algo sistémico: ninguno se presentó como un caso aislado. Usar13 fue explícito al decir que no podía volar «al igual que muchos otros equipos». Esa coincidencia sugiere que las dificultades no fueron un tropiezo puntual, sino un obstáculo que afectó a varios grupos a la vez.
Y aquí aparece el contraste más revelador. Mientras estos equipos civiles y voluntarios quedaban varados, los despliegues oficiales enviados por los gobiernos sí lograban entrar y operar: la Unidad Militar de Emergencias de España, los Topos y la brigada de la Sedena de México, el equipo USAR COL-1 de Colombia, los equipos de El Salvador, Francia y Estados Unidos, entre muchos otros, llegaron y trabajaron sobre el terreno. La diferencia entre unos y otros —los que entraron y los que no— parece trazarse, en varios casos, según una línea: la de los despliegues estatales coordinados de gobierno a gobierno frente a las organizaciones civiles independientes. Organizaciones de derechos humanos y medios han documentado, en paralelo, denuncias de obstrucción a la ayuda no oficial durante toda la emergencia.
Por qué esto debe documentarse
No se trata de negar la magnitud de la ayuda que sí llegó, que fue enorme y salvó vidas. Se trata de algo distinto y igualmente importante: de dejar constancia de lo que no funcionó, porque en una catástrofe los errores se miden en vidas. Si equipos especializados, con experiencia y autorizaciones, perdieron días o no llegaron por trabas administrativas, esa es una falla que merece ser investigada y explicada, no por afán de polémica, sino porque la próxima vez —y en un país sísmico siempre hay una próxima vez— esos días pueden ser los que separen a una persona atrapada de su rescate.
De ahí el valor de la pregunta que circula entre quienes siguen de cerca la emergencia: la de que alguien lleve un registro riguroso de los equipos rechazados o demorados, con sus datos, su especialidad y el motivo de la traba. Este texto recoge ese reclamo y aporta los casos verificados hasta ahora, con la conciencia de que la lista puede crecer a medida que más equipos cuenten su experiencia. Documentar lo que ocurrió no es un ejercicio de reproche: es la condición para que no vuelva a ocurrir.
Para el contexto completo, ver qué hacen los equipos de EE.UU. en Venezuela (§XLIV) y la nota sobre ONG que denuncian obstrucción a la ayuda (§XLVI).
Nota: Esta nota recoge denuncias públicas de equipos de rescate, atribuidas a sus protagonistas y a la prensa. El registro es abierto y está en proceso de verificación; los datos no confirmados se señalan como tales. INCÍSOS no afirma una intención deliberada sin pruebas: documenta hechos denunciados y los contrasta. Cualquier equipo afectado puede aportar su testimonio para completar el registro.
Fuentes principales: Declaraciones de Usar13 y del Grupo Balear de Rescate (Manuel Sánchez) recogidas por El Español, Europa Press y CiberCuba; reportes sobre la obstrucción a la ayuda humanitaria (Diario ABC) y sobre el despliegue de equipos estatales internacionales (27 a 29 de junio de 2026).
Política
«Total transparencia»: el aval de EE.UU. a Delcy Rodríguez choca con la realidad en el terreno
John Barrett, encargado de negocios de EE.UU. en Venezuela, elogió la «total transparencia» del gobierno de Delcy Rodríguez. El terreno —cifras de desaparecidos en disputa, militarización, restricciones de acceso— cuenta una historia más compleja.
§LXI · ANÁLISIS · 29 JUN
El encargado de negocios de EE.UU. en Venezuela elogió la «total transparencia» del gobierno de Delcy Rodríguez y describió a las Fuerzas Armadas venezolanas trabajando «hombro a hombro» con los rescatistas. El terreno cuenta una historia más compleja.
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| Qué | John Barrett, encargado de negocios de EE.UU. en Venezuela, elogia la «total transparencia» del gobierno de Delcy Rodríguez y el trabajo «hombro a hombro» de las FF.AA. venezolanas. |
| Quién | John Barrett (encargado de negocios, EE.UU.); Delcy Rodríguez (presidenta encargada de Venezuela); Luis Carlos Vélez / N+ Univisión (entrevistador). |
| Cuándo | Entrevista del 28 de junio de 2026, quinto día tras el terremoto. |
| Dónde | Venezuela; entrevista difundida por N+ Univisión y recogida por El Tiempo, Semana e Infobae. |
| Por qué | EE.UU. opera en Venezuela en el marco de un deshielo que incluye levantamiento temporal de sanciones y cooperación humanitaria conjunta. |
| Cómo | Con un discurso diplomático que valida la narrativa oficial venezolana en puntos que los hechos sobre el terreno cuestionan: cifras de desaparecidos en disputa, militarización de La Guaira, restricciones de acceso. |
John Barrett, encargado de negocios de Estados Unidos en Venezuela, concedió el 28 de junio una entrevista a Luis Carlos Vélez para N+ Univisión en la que describió la respuesta venezolana al terremoto en términos elogiosos. Dijo que el gobierno de transición —en sus palabras, «gobierno interino»— «ha sido totalmente transparente» en la información sobre víctimas, y que las Fuerzas Armadas venezolanas han trabajado «hombro a hombro» con los equipos de rescate internacionales. Añadió que la respuesta de EE.UU. ha sido «masiva, sin precedentes y rápida», y que los 150 millones de dólares anunciados son «el inicio» de un compromiso a largo plazo.
La entrevista fue recogida por El Tiempo, Semana e Infobae, y circuló ampliamente en las redes. El problema no es lo que Barrett dice sobre la ayuda de su país —esa parte es constatable y está en línea con lo que se ha podido verificar sobre el terreno—. El problema está en lo que dice sobre la gestión venezolana.
Donde el discurso choca con los hechos
El elogio a la «total transparencia» es el punto más discutible. Mientras Barrett la afirmaba, el número de desaparecidos era objeto de una disputa abierta: frente al manejo oficial, registros independientes citan más de 68.000 personas sin localizar y estimaciones de Naciones Unidas hablan de más de 50.000, en una de las brechas informativas más significativas de la emergencia. Calificar de «totalmente transparente» una gestión cuyas cifras de desaparecidos están tan cuestionadas es, como mínimo, una afirmación que el terreno no respalda.
El segundo elogio —el de las Fuerzas Armadas trabajando «hombro a hombro»— choca con un cuadro igualmente documentado. La gestión de la emergencia ha estado marcada por la militarización de La Guaira, por la restricción de acceso mediante salvoconductos que deben tramitarse ante los militares en Caracas, y por denuncias de voluntarios que describieron esas medidas como un obstáculo para ayudar a las víctimas. A ello se suman los reclamos ciudadanos por la lentitud de la respuesta, los vecinos que excavaron con sus propias manos ante la falta de maquinaria, y hasta un dato revelador: según fuentes en el terreno, el nivel de abandono de infraestructuras como el aeropuerto de Maiquetía —que EE.UU. tuvo que enviar personal a reparar— sorprendió incluso al propio personal estadounidense desplegado.
Por qué un diplomático habla así
Entender esta distancia no exige suponer mala fe, sino comprender la naturaleza de la diplomacia. Un encargado de negocios habla en nombre de la política exterior de su país, y esa política, en este momento, pasa por la cooperación con el gobierno de transición venezolano en el marco de un deshielo que incluyó el levantamiento temporal de sanciones y una operación humanitaria conjunta. En ese contexto, el lenguaje diplomático tiende a suavizar las asperezas y a destacar la colaboración, porque el objetivo es preservar el canal de trabajo. Un diplomático que negocia y coopera con un gobierno no es, por lo general, quien lo critica en público.
Eso explica el tono, pero no lo vuelve incontrovertible. Y aquí está el punto de fondo: cuando la voz de un gobierno extranjero valida una narrativa oficial que los hechos sobre el terreno cuestionan, esa validación tiene consecuencias. Refuerza la posición política del gobierno de transición en un momento clave, en el que se discute su legitimidad y su papel en la reconstrucción, y puede contribuir a opacar las denuncias de quienes, desde dentro, reclaman que la respuesta no ha estado a la altura. No es un detalle menor en un país donde el control del relato es, en sí mismo, una forma de poder. Diego Arria, precisamente, ha pedido a EE.UU. que no deje la reconstrucción en manos del chavismo.
El valor de señalar la distancia
Nada de esto invalida la ayuda estadounidense, que es real y significativa, ni convierte a Barrett en un actor de mala fe. Lo que el análisis señala es más sutil y más importante: que las declaraciones de los actores, por más oficiales que sean, no son la realidad, sino posiciones que deben contrastarse con ella. El periodismo no consiste en reproducir lo que dice una autoridad, sino en confrontarlo con lo que muestra el terreno. Y en este caso, el terreno —las cifras en disputa, la militarización, los reclamos de los damnificados— cuenta una historia más compleja que la del elogio diplomático. Señalar esa distancia no es tomar partido: es, simplemente, no confundir el discurso con los hechos.
El regreso de Machado y el papel de EE.UU. en Venezuela son parte del mismo tablero político que Barrett, desde su posición, no puede —ni pretende— describir con neutralidad. Esa es su función. La nuestra es otra.
Nota: Esta nota analiza declaraciones públicas de un representante diplomático y las contrasta con información documentada sobre la emergencia. Recoge las afirmaciones de cada parte de forma atribuida y no constituye una toma de posición de INCÍSOS sobre la actuación de ningún gobierno.
Fuentes principales: Entrevista de John Barrett con Luis Carlos Vélez para N+ Univisión (28 de junio de 2026), recogida por El Tiempo, Semana e Infobae; reportes sobre la disputa por el número de desaparecidos, la militarización de La Guaira y el estado de la infraestructura (24 a 29 de junio de 2026).
Política
Las réplicas no cesan: nuevos temblores reavivan el miedo en la zona del desastre
Varios días después del doble sismo, la tierra sigue sin calmarse. Una réplica de 4,2 sacudió La Guaira el 29 de junio. El peligro no es la magnitud sino el estado de las estructuras.
§LX · ÚLTIMA HORA · 29 JUN
Varios días después del doble sismo, la tierra sigue sin calmarse. Nuevos temblores sacuden la zona del desastre, obligan a la gente a salir a la calle y mantienen un peligro real sobre las estructuras que el terremoto dejó al límite.
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| Qué | Nuevas réplicas continúan sacudiendo la zona afectada por el doble terremoto. |
| Quién | La población de la zona del desastre, los rescatistas y los organismos sismológicos (Funvisis). |
| Cuándo | Días posteriores al sismo del 24 de junio; réplica de 4,2 registrada el 29 de junio de 2026. |
| Dónde | Norte de Venezuela; epicentros cercanos a La Guaira, a ~10 km al este, profundidad ~3 km. |
| Por qué | Tras un sismo de gran magnitud, las réplicas pueden prolongarse durante semanas; la corteza tarda en reacomodarse. |
| Cómo | Con movimientos que reactivan el miedo, amenazan estructuras debilitadas y complican las labores de rescate. |
La tierra no termina de calmarse en Venezuela. Varios días después del doble terremoto del 24 de junio, la zona del desastre sigue siendo sacudida por réplicas que reavivan el miedo de una población ya golpeada y exhausta. Lejos de ser un detalle técnico, cada nuevo temblor tiene consecuencias concretas: obliga a la gente a salir corriendo de sus casas, interrumpe el descanso de quienes apenas lo consiguen y, sobre todo, representa una amenaza real sobre edificaciones que quedaron al borde del colapso.
Temblores que no dan tregua
Uno de los movimientos más recientes, registrado el lunes 29 de junio, tuvo una magnitud de 4,2 y su epicentro se ubicó a unos diez kilómetros al este de La Guaira, una de las zonas más devastadas, a una profundidad de apenas tres kilómetros, según la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis). Aunque su magnitud es muy inferior a la de los sismos principales, su escasa profundidad y su cercanía a la zona afectada hicieron que se sintiera con claridad y que numerosas personas volvieran a salir de sus viviendas por temor.
Este fenómeno, aunque alarmante, es esperable desde el punto de vista sismológico. Después de un terremoto de gran magnitud, la corteza terrestre tarda en reacomodarse, y ese reacomodo se manifiesta en una secuencia de réplicas que puede prolongarse durante días, semanas e incluso meses, con una intensidad que tiende a disminuir con el tiempo, aunque sin un patrón perfectamente predecible. La zona acumula ya cientos de réplicas desde el evento principal.
Por qué cada réplica importa
El peligro de las réplicas en este momento no está tanto en su magnitud como en el estado en que encuentran a las estructuras. Un edificio que resistió los sismos principales pero quedó con su integridad comprometida —columnas fisuradas, muros agrietados, cimientos afectados— es mucho más vulnerable ante un nuevo movimiento, por moderado que sea. Lo que el gran terremoto debilitó, una réplica puede terminar de derribar. Es por esta razón que las autoridades insisten en que la población no regrese a las viviendas dañadas sin una evaluación técnica previa. La comisión de habitabilidad anunciada por la presidenta encargada Delcy Rodríguez responde precisamente a esta urgencia: clasificar las viviendas antes de que las familias regresen.
Las réplicas complican, además, las labores de rescate y recuperación. Cada movimiento obliga a detener momentáneamente el trabajo entre los escombros por seguridad, introduce un riesgo adicional para los rescatistas que operan en estructuras inestables y puede provocar nuevos derrumbes en edificaciones que estaban en equilibrio precario. En una carrera contra el tiempo, las réplicas son un obstáculo más que se suma a una tarea ya de por sí extenuante.
La incertidumbre como rutina
Más allá del riesgo físico, las réplicas tienen un costo psicológico que no debe subestimarse. Para una población que ya vivió el horror del terremoto, cada nuevo temblor reactiva el trauma, alimenta la ansiedad y refuerza la sensación de que el peligro no ha pasado. Dormir a la intemperie por miedo a volver a casa, sobresaltarse con cada movimiento, vivir en un estado de alerta permanente: esa es la rutina de miles de personas en la zona del desastre. La tierra, que ya se llevó tanto, se niega a devolverles siquiera la calma. Y mientras las réplicas continúen, la recuperación —física y emocional— tendrá que abrirse paso entre sacudidas.
Nota de sensibilidad: Esta nota informa sobre un fenómeno en desarrollo. Las personas en la zona deben atender las indicaciones de Protección Civil y los organismos de gestión de riesgo, y abstenerse de regresar a edificaciones dañadas sin una evaluación técnica. Ver también: el peligro de las lluvias en la zona del terremoto.
Fuentes principales: Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis); El Español; El Tiempo (28-29 de junio de 2026).
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