Connect with us
PublicidadTu lugar es aquí62 millones de hispanos. Empieza por los que deciden.Anúnciate →

Economía

El impuesto a las remesas cumple medio año y casi nadie lo paga

Seis meses después de entrar en vigor, el impuesto del 1% a las remesas afecta casi solo a quien paga en efectivo. La vía digital y bancaria sigue exenta. Guía práctica.

Avatar de Desconocido

Published

on

El impuesto a las remesas cumple medio año y casi nadie lo paga

El gravamen del 1% que entró en vigor el 1 de enero solo se aplica a envíos en efectivo, giros postales y cheques de caja. Quien transfiere por cuenta bancaria o app sigue exento. Conviene saber dónde está la línea.

Qué El impuesto del 1% a las remesas grava únicamente los envíos pagados en efectivo o instrumentos físicos, no las transferencias digitales o bancarias.
Quién Quienes envían dinero al extranjero desde EE.UU.: ciudadanos, residentes y no ciudadanos por igual.
Cuándo Vigente desde el 1 de enero de 2026; cumple medio año en estos días.
Dónde En todo Estados Unidos, sobre transferencias hacia cualquier país.
Por qué La ley One Big Beautiful Bill incorporó el gravamen como nueva fuente de recaudación federal.
Cómo El proveedor de remesas cobra el 1% y lo reporta al IRS solo cuando el pago es físico.

Medio año del impuesto: lo que de verdad cambió

El 1 de enero de 2026 entró en vigor el impuesto del 1% a las remesas, incluido en la ley conocida como One Big Beautiful Bill. La medida generó alarma inmediata entre millones de migrantes que envían dinero a sus familias. Seis meses después, el balance es más matizado de lo que el ruido inicial anticipaba: el gravamen existe, sí, pero alcanza a una porción muy pequeña de los envíos.

La razón es técnica y decisiva. El impuesto solo se aplica cuando el remitente paga en efectivo, con giro postal, cheque de caja u otro instrumento físico similar. Las transferencias electrónicas de banco a banco o mediante aplicaciones digitales quedan exentas. Y según el Banco de México, alrededor del 99% de las remesas ya se realizan por transferencia electrónica. Solo cerca del 0,9% se hace en efectivo.

Quién paga y quién no

La distinción es la clave práctica de toda la medida. Si una persona envía 100 dólares en efectivo a través de un giro postal, el costo final sube a 101 dólares, más la comisión de la empresa de envíos. Si esa misma persona transfiere desde una cuenta bancaria o con tarjeta de débito o crédito, no paga el impuesto, sin importar el monto.

Conviene además poner el 1% en perspectiva. Las comisiones por servicio y por tipo de cambio que cobran los proveedores suelen pesar más que el propio impuesto. Quien busca cuidar cuánto llega del otro lado debería comparar el costo total de cada plataforma, no solo fijarse en el gravamen. En envíos digitales, por ejemplo, varias plataformas cobran comisiones de pocos dólares por transferencias de 200, y algunas ofrecen el primer envío sin costo.

Las alternativas para no pagarlo

Para quienes no tienen cuenta bancaria en Estados Unidos, existen salidas diseñadas precisamente para esquivar el gravamen. El gobierno mexicano lanzó la tarjeta Finabien (Tarjeta Paisano), emitida por la Financiera para el Bienestar, que procesa la transferencia como bancaria y cobra una comisión fija por operación. Permite tramitarse en consulados mexicanos en Estados Unidos y, según las autoridades mexicanas, reembolsa el 1% en el saldo del destinatario.

El dato relevante para el lector es que el 84% de los migrantes mexicanos en EE.UU. ya tiene cuenta bancaria, lo que significa que la mayoría puede evitar el impuesto simplemente eligiendo el método de pago correcto.

La advertencia de fondo

No todo es alivio. Organismos como el Center for Global Development advierten que el impuesto podría reducir los envíos formales alrededor de un 1,6%, una pérdida de más de 1.500 millones de dólares anuales para México, el país más afectado. Y hay un riesgo menos visible: al encarecer o complicar los envíos formales, parte de los remitentes podría recurrir a vías informales, más expuestas a fraudes y robos.

La conclusión para quien manda dinero a casa es clara y sin dramatismo. El impuesto del 1% existe, pero es evitable para la inmensa mayoría. La decisión correcta no está en dejar de enviar, sino en enviar bien: por canal digital o bancario, comparando comisiones y verificando cuánto llega realmente del otro lado.

Fuentes principales: IRS (código IRC sobre el gravamen); Banco de México; BBVA Research; Center for Global Development; Financiera para el Bienestar (Finabien).

Este análisis se publica bajo los criterios editoriales de INCÍSOS. Cómo trabajamos →

Continue Reading
Advertisement

Alfredo Yánez

9 libros que te cambian la perspectiva

Finanzas, emprendimiento, migración y más — disponibles en Amazon

VER LIBROS →
Click to comment

Deja un comentario

Economía

Los tributos anunciados equivalen a tres dólares por barril

Es una división simple sobre dos cifras oficiales. El resultado obliga a preguntar qué incluye y qué no incluye la palabra tributos.

Avatar de Desconocido

Published

on

Infraestructura petrolera para la nota sobre tributos anunciados por barril

Los tributos anunciados equivalen a tres dólares por barril

La cifra que faltaba ya está sobre la mesa. Dividida entre los barriles comprometidos, arroja un resultado que necesita explicación.

Qué La cifra de tributos anunciada equivale a unos 3,22 dólares por cada barril de reserva comprometida.
Quién Estado venezolano; empresas operadoras; autoridades de ambos países.
Cuándo Comunicado del 28 de agosto de 2026.
Dónde Venezuela.
Por qué La relación entre tributos y volumen permite dimensionar la participación fiscal del Estado.
Cómo Mediante la división de las dos cifras oficiales publicadas en el propio comunicado.

El comunicado oficial venezolano ofrece dos cifras que se pueden dividir: más de 209.000 millones de dólares en tributos para el Estado y 65.000 millones de barriles de potencial probado.

El resultado son 3,22 dólares por barril.

Por qué esa cifra llama la atención

La legislación venezolana de hidrocarburos establece una regalía del 30% sobre los volúmenes extraídos, además del impuesto sobre la renta aplicable a la actividad, tradicionalmente más alto que el de otros sectores.

Con un precio de referencia de 70 dólares por barril, una regalía del 30% equivaldría por sí sola a 21 dólares por barril.

La cifra anunciada es aproximadamente una séptima parte de eso.

Cuatro explicaciones posibles

La diferencia no significa necesariamente que el acuerdo sea desventajoso. Significa que la cifra requiere una explicación que el comunicado no da, y hay al menos cuatro caminos.

Uno · La regalía no es un tributo. Es la explicación más probable y la más técnica. Según la doctrina predominante, la regalía no tiene naturaleza tributaria: es una contraprestación patrimonial que el Estado percibe como propietario del recurso, no como poder fiscal. Si el comunicado usa «tributos» en sentido estricto, la cifra excluiría la regalía y la participación total del Estado sería sustancialmente mayor.

Dos · Valor presente. La cifra podría estar descontada a valor de hoy, lo que reduce de manera considerable un flujo que se percibe a lo largo de décadas.

Tres · No toda la reserva se produce. El potencial probado no equivale al volumen que efectivamente se extraerá en el período del acuerdo. Si los tributos corresponden a la producción prevista y no a la reserva total, el divisor correcto sería menor y el resultado por barril, mayor.

Cuatro · Supuestos de precio y costo distintos. Los tributos se calculan sobre bases imponibles que descuentan costos, y el precio de referencia empleado no se conoce.

Por qué importa saber cuál

Porque de eso depende una cifra que sí es comprensible para cualquiera: cuánto recibe Venezuela por cada barril que sale.

Si la cifra anunciada es la participación total del Estado, la operación tendría una participación fiscal muy por debajo de los estándares del sector.

Si la cifra excluye la regalía, como sugiere la lectura técnica más plausible, la participación real sería considerablemente mayor y el número anunciado estaría describiendo solo una parte.

Las dos lecturas son compatibles con el texto publicado. Esa ambigüedad es, en sí misma, el problema.

La pregunta que lo resuelve

Una sola, y admite respuesta en una línea: ¿qué porcentaje de regalía y qué alícuota de impuesto se pactaron?

Con esos dos números, cualquiera puede calcular lo demás. Sin ellos, ninguna cifra agregada permite evaluar el acuerdo, ni a favor ni en contra.

Para seguir leyendo: Siete preguntas que el anuncio no responde →


Fuentes principales: Comunicado oficial del Gobierno venezolano del 28 de agosto de 2026. Ley Orgánica de Hidrocarburos de Venezuela, régimen de regalía. Doctrina sobre la naturaleza jurídica de la regalía petrolera.

Continue Reading

Economía

El acuerdo abarca diecisiete campos que nadie ha identificado

No es lo mismo diecisiete campos convencionales rehabilitables que diecisiete bloques de crudo extrapesado. La diferencia son años y miles de millones.

Avatar de Desconocido

Published

on

Campos petroleros vinculados a la nota sobre diecisiete campos no identificados

El acuerdo abarca diecisiete campos que nadie ha identificado

Es el primer dato sobre el alcance físico de la operación. Y es el que más cambia según cuál sea la respuesta.

Qué El comunicado venezolano menciona diecisiete campos estratégicos comprendidos en el acuerdo, sin identificarlos.
Quién Estado venezolano; operadores privados no identificados.
Cuándo Comunicado del 28 de agosto de 2026.
Dónde Venezuela.
Por qué El tipo de campo determina el costo, el plazo y la infraestructura necesaria para producir.
Cómo Mediante la selección de áreas cuya identidad no ha sido divulgada.

El comunicado venezolano menciona diecisiete campos estratégicos. No dice cuáles.

Es el primer dato sobre el alcance físico de la operación y también el que más cambia el resultado según cuál sea la respuesta.

No todos los campos son iguales

En Venezuela conviven realidades geológicas muy distintas y cada una tiene su propia economía.

Los campos convencionales del occidente y el oriente producen crudos livianos y medianos. Muchos están desarrollados desde hace décadas, con infraestructura existente aunque deteriorada. Rehabilitarlos es comparativamente rápido y barato, y genera producción temprana.

Los crudos pesados y extrapesados de la faja del Orinoco concentran la mayor parte de las reservas probadas del país. Producirlos exige mejoramiento o mezcla con diluentes, consumo intensivo de electricidad y una infraestructura que en buena medida hay que construir. Es lo más caro y lo más lento.

Diecisiete campos convencionales rehabilitables y diecisiete bloques de faja son dos programas completamente distintos, con calendarios y costos que no se parecen.

Por qué esto acota las demás cifras

Un estudio publicado en agosto de 2026 por el Oxford Institute for Energy Studies recomienda una secuencia precisa: empezar por los crudos de menor viscosidad, los campos ya desarrollados y la rehabilitación de campos convencionales, para generar producción temprana y flujo de caja antes de expandirse hacia la recuperación térmica.

Si los diecisiete campos siguen esa secuencia, la producción llegaría antes y con menos capital inicial. Si se concentran en la faja, el cronograma se alarga y la inversión anunciada rinde menos barriles por dólar.

De ahí que la promesa de reducción del precio de la gasolina, la cifra de tributos y el calendario de empleo dependan todos de una lista que no se ha publicado.

Lo que la lista permitiría verificar

Con los nombres de los campos, cualquier analista podría comprobar en fuentes públicas cuatro cosas.

Qué producción tuvieron históricamente y cuánta tienen hoy.

Qué reservas se les atribuyen y de qué tipo de crudo.

Qué infraestructura asociada existe y en qué estado.

Y si están libres o comprometidos en asociaciones previas, algunas con socios de terceros países.

Ese último punto es el más delicado y el menos mencionado: varios campos venezolanos operan bajo empresas mixtas con participación extranjera. Cualquier reasignación afectaría derechos existentes.

La pregunta

Diecisiete es un número. La lista es la información.

Para seguir leyendo: Siete preguntas que el anuncio no responde →


Fuentes principales: Comunicado oficial del Gobierno venezolano del 28 de agosto de 2026. Orlando Ochoa, «Venezuela’s Oil and Gas Industry: The Challenge of Sustainable Recovery», Oxford Institute for Energy Studies, agosto de 2026.

Continue Reading

Economía

Rubio cifra en cien mil millones la inversión privada prometida

La inversión la hacen y la recuperan las empresas. Lo que recibe el Estado es la regalía y el impuesto, y esos siguen sin anunciarse.

Avatar de Desconocido

Published

on

Instalación petrolera para la nota sobre inversión privada prometida en Venezuela.

Es el primer número oficial sobre lo que le tocaría a Venezuela. Conviene entender qué mide, porque inversión e ingreso son dos cosas distintas.

Qué El secretario de Estado estadounidense afirmó que el acuerdo traerá cerca de 100.000 millones de dólares en inversión privada a Venezuela.
Quién Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos.
Cuándo Mensaje difundido el viernes 28 de agosto de 2026, tras el anuncio presidencial.
Dónde Estados Unidos y Venezuela.
Por qué Es la primera cifra oficial referida a lo que recibiría el país donde están los recursos.
Cómo Mediante inversión de empresas privadas en pozos, infraestructura y capacidad de producción.

El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó el 28 de agosto de 2026 que el acuerdo traerá para el pueblo venezolano cerca de 100.000 millones de dólares en inversión privada, apoyará miles de empleos bien pagados e impulsará la reconstrucción de la economía venezolana.

Es la primera cifra oficial referida al lado venezolano de la operación. Conviene precisar qué mide.

Inversión no es ingreso

Una inversión es dinero que una empresa gasta para producir. Compra taladros, perfora pozos, tiende oleoductos, construye instalaciones y contrata servicios.

Ese dinero no se le entrega al Estado venezolano. Se gasta en el país y una parte circula allí, pero el activo resultante pertenece a quien invirtió, y quien invierte lo hace para recuperarlo con retorno.

Lo que un Estado recibe de una operación petrolera son dos cosas: la regalía, un porcentaje de la producción o de su valor, y el impuesto sobre la ganancia.

Ninguno de esos dos porcentajes ha sido anunciado.

De modo que la cifra de 100.000 millones describe el tamaño del programa, no el ingreso venezolano. Son magnitudes distintas y la segunda sigue sin conocerse.

Infografía sobre la diferencia entre inversión privada e ingreso público en una operación petrolera.
La inversión de las empresas no es ingreso fiscal: lo que recibe el Estado depende de la regalía y del impuesto.

La proporción

Hay una relación que ordena la escala y se puede calcular con las cifras que las propias autoridades han dado.

Cien mil millones de dólares de inversión frente a 65.000 millones de barriles de reservas comprometidas equivalen a alrededor de un dólar y medio de inversión por cada barril de reserva.

Es una relación indicativa y no un indicador de rentabilidad, porque no toda la reserva se produce y los costos varían por campo. Sirve, sin embargo, para dimensionar: el compromiso de inversión es pequeño frente al valor bruto del recurso comprometido.

Cuánto de esa diferencia queda en Venezuela depende, otra vez, de la regalía y del impuesto.

El contraste con las estimaciones técnicas

Una proyección publicada en enero de 2026 por el brazo de análisis energético de S&P Global situaba en torno a 3.200 millones de dólares anuales la inversión necesaria para llevar la producción venezolana a un millón y medio de barriles diarios hacia 2030.

A ese ritmo, 100.000 millones describen un programa de varias décadas, no de un quinquenio.

El estudio del Oxford Institute for Energy Studies publicado en agosto de 2026 considera plausible llegar a 3,3 millones de barriles diarios en un horizonte de diez a doce años, siempre que se cumplan seis condiciones que incluyen términos fiscales predecibles y credibilidad legal.

Ninguna de esas dos referencias contradice la cifra anunciada. Lo que hacen es situarla en el tiempo: es un compromiso de largo plazo, no un desembolso inmediato.

Las tres preguntas que faltan

Sobre la cifra misma, quedan tres asuntos sin responder y todos constarían en el instrumento.

En cuántos años se ejecutaría esa inversión.

Qué ocurre si no se ejecuta. Un compromiso de inversión sin metas verificables ni consecuencias por incumplimiento es una expectativa, no una obligación.

Quién invierte. El anuncio habla de empresas privadas y no las identifica.

Hasta que esas tres respuestas existan, la cifra es una intención declarada por una de las partes.

Para seguir leyendo: Siete preguntas que el anuncio no responde.


Fuentes principales: Mensaje de Marco Rubio difundido el 28 de agosto de 2026. Mensaje de Donald Trump del 28 de agosto de 2026. Orlando Ochoa, Oxford Institute for Energy Studies, agosto de 2026. Análisis de S&P Global Commodity Insights, enero de 2026.

Continue Reading

Tendencias

Contexto, análisis y criterio para entender lo que pasa

Descubre más desde INCÍSOS

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo