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Especiales

La antipolítica cura y mata con la misma medicina

La antipolítica sana en la dosis justa y envenena en la equivocada. Distinguir una de otra es, para Venezuela, una cuestión de supervivencia.

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Ficha 6W

Pregunta Respuesta
Qué El doble filo de la antipolítica: herramienta de renovación legítima o vía de demolición institucional.
Quién Los electores desencantados, los outsiders, los independientes con ideas-país y los demoledores.
Cuándo El presente de la transición venezolana, a la luz de medio siglo de antecedentes.
Dónde Venezuela, con resonancia en toda democracia con partidos en crisis.
Por qué Confundir ambas formas de antipolítica puede repetir un colapso ya vivido.
Cómo Distinguiendo la crítica basada en hechos de la descalificación sin pruebas.

Dos cosas distintas con el mismo nombre

Este especial empezó con una tesis: la antipolítica no es una causa, es un síntoma. El desencanto con los partidos es real, está medido y tiene razones de sobra. Lo que las piezas anteriores fueron mostrando es que ese síntoma, una vez activado, puede tomar dos caminos opuestos que la conversación pública suele confundir bajo una sola palabra.

El primer camino es la renovación. Hay quien critica a los partidos porque quiere que funcionen mejor, o quiere construir alternativas donde las viejas estructuras fracasaron. Tiene ideas en función del país y, sencillamente, no milita en ninguna organización. Llamar a esa persona «antipolítica» como insulto es, además de injusto, una manera barata de blindar lo indefendible: convierte la pertenencia partidista en certificado de decencia y la independencia en sospecha. En democracias sanas, el técnico sin partido, el ciudadano con plan, el crítico fundamentado son savia, no amenaza.

El segundo camino es la demolición. Hay quien usa el lenguaje de la renovación para justificar que no quede nada en pie: ni partidos, ni contrapesos, ni adversarios, ni reglas. No quiere mejores instituciones; quiere ninguna que le estorbe. Y como llega montado sobre un descontento legítimo, su proyecto destructivo viaja camuflado de limpieza necesaria. Ese es el outsider que este especial siguió hasta sus últimas consecuencias.

La frontera la marcó una filósofa

La distinción más precisa entre ambos caminos no la formuló un politólogo, sino Corina Yoris, la filósofa de la lógica a quien la antipolítica dejó sin candidatura en 2024. Su deslinde, recogido en una de las piezas de este especial, vale como brújula: hay una línea clara entre la crítica política legítima, basada en hechos, decisiones y resultados, y la descalificación destructiva sin pruebas. La primera construye alternativas y presiona por transparencia. La segunda solo genera cinismo y desmovilización.

La prueba, entonces, no está en si alguien critica a los partidos —eso lo hace todo el mundo, con razón—. Está en qué propone construir después. El que señala un error concreto y ofrece una salida está haciendo política, aunque no tenga carnet. El que descalifica en bloque, sin pruebas, y promete que basta barrer para que aparezca el paraíso, está repitiendo el guion de 1998. Yoris lo advirtió con la autoridad de quien enseña a pensar: aquel discurso fue el catalizador que precipitó un colapso. No la causa única, pero sí el acelerador.

Lo que Venezuela ya sabe

Ningún país debería necesitar que le expliquen esto, pero Venezuela menos que ninguno, porque lo aprendió en carne propia. Vio a un outsider prometer la demolición de la partidocracia y cumplir la promesa al pie de la letra. Vio que donde estaba un sistema de partidos imperfecto no se levantó uno mejor, sino un poder personal que tardó veinticinco años en mostrar todo lo que era capaz de destruir. Y vio, al final del camino, su democracia tutelada desde afuera tras la captura del heredero de aquel proyecto.

Por eso la pregunta que cierra este especial no es retórica. Cuando reaparecen, en la transición actual, figuras que se presentan como ajenas a los partidos, el país enfrenta la misma encrucijada de siempre con información que antes no tenía: la de su propia historia. Puede volver a confundir al que renueva con el que demuele, y pagar de nuevo el precio. O puede aprender a hacer la pregunta correcta ante cada figura que se ofrezca como salvación venida de afuera: no de dónde viene, sino qué piensa dejar en pie.

La política con mayúscula

Hay una salida, y curiosamente la señalaron, desde orillas opuestas, dos de las voces de este especial. Yoris, que defiende a los partidos, y Jesús Yánez, exdiputado que reconoce que en Venezuela hace años que no se hace política, coinciden en lo esencial: la respuesta a la antipolítica no es más antipolítica, ni tampoco la defensa ciega de los aparatos que fracasaron. Es recuperar la política con mayúscula —la del reconocimiento del adversario, la negociación, la construcción de soluciones donde quepan todos—.

El desencanto seguirá ahí, porque sus causas siguen ahí. Pero entre el aplauso fácil al que promete barrerlo todo y el desprecio injusto al que tiene ideas y no milita, hay un espacio estrecho y decisivo. En ese espacio se juega si el síntoma se cura o si vuelve a matar. La antipolítica, como toda medicina poderosa, sana en la dosis justa y envenena en la equivocada. Aprender a distinguir la una de la otra no es un ejercicio intelectual: es, para Venezuela y para cualquier democracia con los partidos en crisis, una cuestión de supervivencia.


FUENTES PRINCIPALES: Síntesis de las piezas del especial · publicaciones de Corina Yoris Villasana en X (2026) · entrevista de INCÍSOS a Jesús Yánez (2026) · registro histórico de las elecciones venezolanas de 1998.

Este análisis se publica bajo los criterios editoriales de INCÍSOS. Cómo trabajamos →

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El patrono de los enfermos de cáncer fue canonizado en octubre

Misionero en Filipinas, obispo de Pasto, enfermo de cáncer y santo desde un 11 de octubre. La historia de San Ezequiel Moreno, OAR.

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Retrato en blanco y negro de San Ezequiel Moreno y Díaz, agustino recoleto y obispo de Pasto
Octubre rosa· Especial INCÍSOS sobre el cáncer de mama

OCTUBRE ROSA · FE

San Ezequiel Moreno, agustino recoleto, misionero en Filipinas y obispo de Pasto, murió de un cáncer de paladar en 1906. Los dos milagros que lo llevaron a los altares fueron curaciones de cáncer, y Juan Pablo II lo canonizó un 11 de octubre. En el mes rosa, miles de enfermos lo invocan como su patrono.

Las 6W · INCÍSOS

QuéPerfil de San Ezequiel Moreno, invocado como patrono de los enfermos de cáncer.
QuiénEzequiel Moreno y Díaz, OAR (Alfaro, 1848 – Monteagudo, 1906), agustino recoleto y obispo de Pasto.
CuándoBeatificado en 1975; canonizado el 11 de octubre de 1992; su fiesta es el 19 de agosto.
DóndeFilipinas, Colombia y España; canonizado en Santo Domingo.
Por quéMurió de cáncer, y los dos milagros aprobados para su beatificación y canonización fueron curaciones de cáncer.
CómoPor devoción popular, reconocida por la Iglesia y por su orden.

Ezequiel Moreno y Díaz nació en Alfaro, La Rioja, España, el 9 de abril de 1848, en una familia humilde y devota. A los 16 años entró en los Agustinos Recoletos, la orden que vive bajo la regla que San Agustín escribió hace dieciséis siglos y a la que INCÍSOS dedicó un especial. Profesó en el convento de Monteagudo, en Navarra, el 22 de septiembre de 1865.

Contexto: un misionero de dos continentes

Pasó unos 15 años como misionero en Filipinas, donde contrajo la malaria, y unos 18 en Colombia. Recorrió la región de Casanare, entonces casi inexplorada, cruzando ríos y soportando el clima tropical para llevar los sacramentos. En 1894 fue nombrado vicario apostólico de Casanare y obispo titular de Pinara; después, obispo de Pasto, donde le tocó la Guerra de los Mil Días.

Su figura no fue solo la del pastor manso. Fue un obispo combativo en la política de su tiempo, un adversario férreo del liberalismo colombiano, y eso también forma parte de su historia.

En 1905 le diagnosticaron un cáncer de paladar. Ante la insistencia de sus hermanos, regresó a España para operarse. Murió el 19 de agosto de 1906 en el convento de Monteagudo, el mismo donde había profesado, después de soportar la enfermedad con una serenidad que sus contemporáneos recordaron. Una frase suya de esos meses se repite todavía: «Dios mío, dame valor para sufrir por ti».

Por qué es el patrono de los enfermos de cáncer

La respuesta está en su enfermedad y en sus milagros. El milagro de su beatificación, aprobada por Pablo VI en 1975, fue la curación de Carmela Jurado, de Pasto, que en 1947 agonizaba por un tumor maligno del paladar, el mismo mal que mató al obispo. El de su canonización fue el de la colombiana María de Jesús Náñez, que en 1986 se curó de un cáncer en la pierna que había hecho metástasis en el pecho.

Juan Pablo II lo canonizó el 11 de octubre de 1992 en Santo Domingo, durante la IV Conferencia del Episcopado Latinoamericano. Fue el mismo mes en que el lazo rosado se volvió símbolo mundial contra el cáncer de mama. Desde entonces, la devoción popular, recogida por su orden y por la Iglesia, lo invoca como patrono y protector de los enfermos de cáncer. Su sepulcro en Monteagudo recibe cada semana a decenas de peregrinos de España, Filipinas y Colombia.

Lo que dice su historia hoy

Para quien cree, San Ezequiel es compañía en la enfermedad. Para quien no, su vida es la de alguien que enfrentó el cáncer en una época sin quimioterapia ni radioterapia. En ambos casos, su devoción y la medicina no compiten: la fe acompaña, y el diagnóstico a tiempo cura. El 11 de octubre se cumplen 34 años de su canonización.

Fiesta litúrgica: 19 de agosto. Sepulcro: convento de los Agustinos Recoletos de Monteagudo, Navarra.

Esta pieza forma parte de Octubre rosa, el especial de INCÍSOS sobre el cáncer de mama.


Fuentes principales: Agustinos Recoletos (agustinosrecoletos.com), 11 de octubre de 2017; ACI Prensa, 19 de agosto; Religión en Libertad; Religión Digital; Santa Mónica OAR (México); Wikipedia, «Ezequiel Moreno Díaz».

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El lazo rosado nació de una cinta color durazno que dijo no

De la cinta durazno de Charlotte Haley al lazo rosado de Self y Estée Lauder. La historia del símbolo y la discusión que trae cada octubre.

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Lazo rosado sobre fondo blanco, símbolo internacional de la concienciación sobre el cáncer de mama
Octubre rosa· Especial INCÍSOS sobre el cáncer de mama

OCTUBRE ROSA · HISTORIA

Antes del lazo rosado hubo uno color durazno, hecho a mano por una mujer que pedía más dinero para prevención y que se negó a cederlo a una campaña comercial. Su negativa es parte del símbolo, y explica por qué cada octubre vuelve la discusión sobre el «lavado rosa».

Las 6W · INCÍSOS

QuéEl origen del Mes de Concienciación sobre el Cáncer de Mama y del lazo rosado.
QuiénLa American Cancer Society y la farmacéutica de Imperial Chemical Industries (1985); Charlotte Haley; Alexandra Penney, de la revista Self, y Evelyn Lauder, de Estée Lauder (1992).
CuándoEl mes nació en 1985; la cinta durazno circuló en 1991; el lazo rosado se masificó en octubre de 1992.
DóndeEstados Unidos.
Por quéPara promover la detección temprana del cáncer de mama.
CómoCon campañas anuales y la distribución masiva de lazos en tiendas.

El Mes de Concienciación sobre el Cáncer de Mama nació en 1985, de una alianza entre la American Cancer Society y la división farmacéutica de la británica Imperial Chemical Industries, que fabricaba el tamoxifeno, un medicamento contra el cáncer de mama. El lazo rosado llegó siete años después.

Contexto: la cinta que vino antes

En 1991, Charlotte Haley, una mujer de Estados Unidos con varias familiares que habían tenido cáncer de mama, empezó a repartir lazos hechos en casa. No eran rosados: eran color durazno. Cada paquete de cinco iba con una tarjeta que pedía al Instituto Nacional del Cáncer destinar más dinero a la prevención; según las crónicas de la época, Haley decía que solo el 5 % de su presupuesto anual iba a ese fin.

La campaña llamó la atención de Alexandra Penney, editora de la revista Self, y de Evelyn Lauder, vicepresidenta de Estée Lauder y sobreviviente de cáncer de mama. Le propusieron a Haley usar su lazo en el número de octubre dedicado a la enfermedad. Haley se negó: le pareció un proyecto demasiado comercial.

Penney y Lauder cambiaron entonces de color. En octubre de 1992, Estée Lauder distribuyó cerca de un millón y medio de lazos rosados en sus tiendas, y el símbolo se volvió mundial.

Análisis: un símbolo que lleva su propia discusión

El origen del lazo explica por qué cada octubre regresa la palabra pinkwashing, o «lavado rosa»: el uso del lazo como herramienta de mercadeo para vender productos, a veces sin que la compra se traduzca en investigación, prevención o atención. La pregunta de Haley en 1991 —cuánto dinero llega de verdad a la prevención— sigue siendo la pregunta correcta.

Eso no le quita mérito al símbolo. El lazo convirtió en conversación pública una enfermedad de la que antes se hablaba en voz baja, y desde 1989 la mortalidad por cáncer de mama en Estados Unidos ha bajado 44 %, gracias sobre todo a mejores tratamientos y, en una cuarta parte, a la detección temprana, según la American Cancer Society.

Criterio: tres preguntas antes de comprar algo rosado

  1. ¿Cuánto llega? Si el producto dice qué porcentaje o qué monto se dona por cada compra.
  2. ¿A quién? Si nombra la organización que recibe el dinero y qué hace con él.
  3. ¿Hay tope? Si la donación tiene un límite que ya se alcanzó, aunque el producto siga en el estante.

Esta pieza forma parte de Octubre rosa, el especial de INCÍSOS sobre el cáncer de mama.


Fuentes principales: Forbes Argentina, 8 de octubre de 2024; El Sol (Mendoza); Última Hora (Paraguay), 6 de septiembre de 2026; La República (Perú), 4 de octubre de 2022; American Cancer Society, Cancer Statistics 2026 (vía DocWire News).

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Especiales

Octubre se viste de rosa y la cita sigue sin agendarse

El lazo en la solapa, la torta rosada y la cadena de WhatsApp. Crónica de un mes que se viste de rosa, y de la cita que siempre queda para después.

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Lazo rosado sobre fondo claro, símbolo de la concienciación sobre el cáncer de mama
Octubre rosa· Especial INCÍSOS sobre el cáncer de mama

OCTUBRE ROSA · CRÓNICA

Llega octubre y todo se pone rosado: el lazo en la solapa, la torta de la oficina, el edificio iluminado, la cadena de WhatsApp que dice «tócate». Es una costumbre linda. Pero de todas las costumbres del mes, la única que salva vidas es la menos vistosa: pedir la cita.

El primero de octubre amanece igual que cualquier día, salvo por un detalle: alguien en la oficina ya llegó con el lazo rosado prendido en la solapa. Para el mediodía aparece la torta con betún rosado. Al caer la tarde, algún edificio de la ciudad se ilumina de rosa, y por la noche llega la primera cadena de WhatsApp del mes: una tía, un grupo de excompañeras, una vecina, todas recordando lo mismo con un emoji de lazo. «Tócate».

Es una costumbre bonita. Tiene algo de fiesta y algo de rezo. Y tiene su historia: el mes de concienciación sobre el cáncer de mama nació en 1985, y el lazo rosado se volvió símbolo en octubre de 1992.

El rosado como paisaje

En la diáspora, el rosado se mezcla con todo lo demás que trae octubre: el Mes de la Herencia Hispana que todavía no termina, la ropa de entretiempo, la calabaza en la puerta. En el supermercado aparecen las tazas rosadas, las cajas de cereal con lazo, el yogur con una cinta en la tapa. En la televisión, alguien del noticiero lleva el lazo; en la iglesia, el padre lo menciona en las intenciones del domingo.

En la familia venezolana el mes tiene sus propias frases. La mamá que dice «eso no duele nada» de un examen que nunca se hizo. La abuela que «nunca tuvo nada» porque nunca fue al médico. La prima que se hizo la mamografía y desde entonces es la que llama a todas las demás. Y la amiga que, cuando una dice que le salió algo raro, responde lo que en Venezuela significa amor: «¿Y ya pediste la cita?».

Lo que el lazo no hace

El lazo no detecta nada. La torta tampoco. El edificio iluminado no le hace una mamografía a nadie. Lo que salva vidas en esta historia es aburrido: una llamada, una cita, una sala de espera, quince minutos incómodos y un resultado que casi siempre sale bien.

Las cifras lo dicen sin adornos. En Estados Unidos, el cáncer de mama es la primera causa de muerte por cáncer entre las mujeres hispanas, y a ellas se les diagnostica con menos frecuencia en la etapa más temprana, que es la que se cura. En Venezuela, según la Sociedad Anticancerosa, la enfermedad mata a diez mujeres cada día. Cuando se encuentra a tiempo, la supervivencia a cinco años supera el 80 %.

La costumbre que vale

No hace falta dejar de lado el rosado. Que siga el lazo, que siga la torta y que siga la cadena de WhatsApp, que al menos recuerda. Pero si este octubre hay que adoptar una sola costumbre, que sea la menos vistosa: la mujer de 40 años o más que no se ha hecho la mamografía, que la pida. Y la que ya se la hizo, que llame a otra.

Es la única tradición del mes que no se ve. Y es la única que cuenta.

Esta pieza forma parte de Octubre rosa, el especial de INCÍSOS sobre el cáncer de mama.


Fuentes principales: American Cancer Society, Cancer Facts & Figures 2026; Susan G. Komen, estadísticas sobre mujeres hispanas; Sociedad Anticancerosa de Venezuela, Boletín General y Boletín de Salud Femenina 2024; Forbes Argentina, 8 de octubre de 2024 (origen del mes en 1985).

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