Dos textos, la misma fecha, dos rutas incompatibles. Uno propone acompañar la transición; el otro exige elecciones ya. Ambos invocan a Bolívar.
La filósofa que la antipolítica dejó sin candidatura en 2024 advierte: un catalizador no inventa el problema, solo lo hace estallar.
La antipolítica sana en la dosis justa y envenena en la equivocada. Distinguir una de otra es, para Venezuela, una cuestión de supervivencia.