Economía
La reconstrucción de Venezuela busca el dólar de la diáspora
La apertura venezolana corteja el ahorro de su diáspora, no solo sus remesas. Una mirada a las oportunidades y los riesgos de ese llamado a invertir en la reconstrucción.
Más allá de las remesas que sostienen a millones de familias, la apertura económica venezolana mira hacia el capital y el ahorro de su diáspora. Qué oportunidades y qué cautelas plantea ese cortejo.
| 6W | |
|---|---|
| Qué | La apertura económica venezolana busca atraer el capital de la diáspora, no solo remesas. |
| Quién | Los venezolanos en el exterior con capacidad de ahorro e inversión. |
| Cuándo | En el contexto de la apertura de 2026. |
| Dónde | Entre los países de la diáspora y Venezuela. |
| Por qué | La reconstrucción necesita capital, y la diáspora lo tiene. |
| Cómo | A través de llamados a invertir y facilidades para el flujo de capital. |
La relación económica entre Venezuela y su diáspora ha tenido durante años una sola dirección y un solo nombre: remesas. El dinero que los emigrados envían a sus familias ha sido un sostén vital de la economía de los hogares. Pero la apertura en marcha plantea un cambio de escala: ya no se trata solo de las remesas que alimentan el consumo, sino del capital que podría financiar la reconstrucción. Conviene entender ese giro y mirarlo con cabeza.
De las remesas al capital
La diferencia es importante. Las remesas son transferencias para el gasto cotidiano: comida, medicinas, servicios. El capital de inversión es otra cosa: ahorros que buscan rendimiento, que se colocan en negocios, propiedades o proyectos con la expectativa de crecer. La apertura venezolana, al hablar de «facilitar las condiciones de las inversiones internacionales», corteja también ese segundo flujo, y la diáspora es uno de sus destinatarios naturales.
Tiene lógica desde el lado venezolano: ¿quién mejor para invertir en la reconstrucción que quienes conocen el país, tienen vínculos afectivos con él y han acumulado ahorros en economías más fuertes? La diáspora combina conocimiento del terreno con capital obtenido afuera, una mezcla que cualquier reconstrucción codicia.
Las oportunidades
Para el venezolano del exterior con capacidad de ahorro, el momento abre posibilidades reales. La reconstrucción de un país genera demanda en casi todos los sectores: vivienda, servicios, comercio, energía, tecnología. Quien entra temprano y con criterio en un mercado que se reactiva puede encontrar oportunidades que en economías maduras ya no existen.
A ello se suma el componente emocional, que no conviene subestimar: para muchos, invertir en Venezuela no es solo un cálculo financiero, sino una forma de contribuir a la recuperación del país y, eventualmente, de preparar un regreso. Esa motivación es legítima y poderosa.
Las cautelas imprescindibles
Pero aquí el periodismo de servicio debe ser claro, porque están en juego los ahorros de la gente. Venezuela sigue siendo un entorno de altísimo riesgo. La seguridad jurídica es frágil —el país arrastra miles de casos de propiedades expropiadas sin resolver—, la institucionalidad está dañada y el proceso político es incierto. Y, como documenta el dossier de esta edición, los grandes contratos se están firmando con dudas sobre su respaldo legal.
Eso obliga a una prudencia extrema. Las reglas básicas de toda inversión de riesgo se aplican aquí con más fuerza: no comprometer ahorros que no se puede permitir perder, diversificar, empezar pequeño, exigir asesoría legal independiente y desconfiar de las promesas de retorno rápido y garantizado. El entusiasmo por contribuir a la reconstrucción no debe nublar el juicio financiero.
El equilibrio
El cortejo a la diáspora es comprensible y, bien gestionado, podría beneficiar a ambas partes: capital para la reconstrucción, oportunidades para los inversores. Pero el desequilibrio de información y riesgo es real, y la historia reciente aconseja cautela.
Para la diáspora, la decisión es profundamente personal y no admite recetas. Hay quienes verán en este momento la oportunidad de aportar y crecer; hay quienes preferirán mantener sus ahorros a salvo hasta que el panorama legal y político se aclare. Ambas posturas son sensatas. Lo que ningún venezolano del exterior debería hacer es invertir movido solo por la emoción o la urgencia, sin la información y las garantías que cualquier colocación seria exige. El dólar de la diáspora es fruto de mucho esfuerzo; merece decisiones a su altura.
Esta nota tiene carácter informativo y no constituye asesoría financiera ni de inversión. Invertir en Venezuela implica riesgos significativos que cada persona debe evaluar con asesoría profesional.
Fuentes principales: Declaraciones del gobierno de Venezuela sobre la atracción de inversiones (junio de 2026); contexto sobre remesas y flujos de capital de la diáspora; cobertura de INCÍSOS sobre seguridad jurídica en Venezuela.
Este análisis se publica bajo los criterios editoriales de INCÍSOS. Cómo trabajamos →
Alfredo Yánez
9 libros que te cambian la perspectiva
Finanzas, emprendimiento, migración y más — disponibles en Amazon
VER LIBROS →Economía
El oro no volvería a Venezuela: cambiaría de custodio extranjero
Se resuelve el bloqueo y no la tenencia. Treinta y una toneladas pasarían de una bóveda en Londres a una bóveda en Manhattan.
Es el avance más concreto del acuerdo de agosto, y plantea una pregunta que el anuncio no responde.
| Qué | Las partes de la mesa avanzan en un acuerdo para transferir las reservas de oro retenidas desde el Banco de Inglaterra a la Reserva Federal del Banco de Nueva York. |
|---|---|
| Quién | Delegaciones del gobierno encargado y de la Asamblea Nacional de 2015; el Banco de Inglaterra; la Reserva Federal de Nueva York. |
| Cuándo | Reportado el viernes 18 de septiembre de 2026 por el Financial Times. |
| Dónde | Londres y Nueva York. |
| Por qué | El oro está bloqueado desde 2019 por un litigio sobre representación legal del banco central venezolano. |
| Cómo | Mediante un acuerdo entre las dos delegaciones que negocian en Caracas. |
Las dos delegaciones que negocian en Caracas avanzan en la concreción de un acuerdo para transferir las reservas de oro retenidas en el Banco de Inglaterra, valoradas en unos 4.000 millones de dólares, a la Reserva Federal del Banco de Nueva York, según reportó este viernes el Financial Times.
Es el avance más concreto que ha producido el acuerdo del 12 de agosto.
Lo que esto resuelve
El problema que describimos el 15 de septiembre era de representación legal: el litigio ante los tribunales británicos no discute de quién es el oro, sino cuál junta directiva del banco central venezolano puede disponer de él.
Un acuerdo entre las dos partes de la mesa resuelve precisamente eso. Si ambas concurren, el custodio deja de tener frente a sí dos pretensiones enfrentadas.
Por eso este movimiento era, como señalamos entonces, el camino más directo.
Lo que no resuelve, y es lo que hay que decir
El oro no volvería a Venezuela.
Pasaría de una bóveda en Londres a una bóveda en Manhattan. Cambia el custodio, no cambia la tenencia.
Eso no es en sí mismo un reproche: la mayoría de los bancos centrales del mundo mantiene parte de sus reservas en custodios extranjeros, y la Reserva Federal de Nueva York es uno de los principales del mundo. Es una práctica ordinaria.
Lo que conviene registrar es otra cosa. Un activo que estaba bloqueado por un tercero pasaría a estar custodiado por otro tercero, en la jurisdicción del país con el que se acaba de firmar el mayor acuerdo energético de la historia reciente del país.
No decimos que eso sea malo. Decimos que la pregunta sobre el control no se responde con el traslado, sino con las condiciones del traslado.
Las preguntas que decidirán si esto termina bien
Son las mismas tres que planteamos el 15 y siguen sin respuesta.
Quién puede girar sobre esos fondos. Si se requiere la firma conjunta de ambas partes, si basta una, o si hay un tercero con capacidad de bloqueo.
Para qué se destinan. El acuerdo del primer ciclo estableció que los recursos irían a atender a las víctimas de los sismos del 24 de junio. Habría que ver si esa afectación consta en el instrumento del traslado o si queda como declaración.
Y quién audita. Un fondo cuyo destino se anuncia pero cuyo gasto no se publica es indistinguible de uno sin destino.
El antecedente que conviene no olvidar
En julio se liberaron unos 350 millones de dólares de un tramo depositado en el Fondo Monetario Internacional.
No se ha publicado balance de ejecución de ese dinero.
Antes de discutir qué se hará con cuatro mil millones, conviene preguntar qué se hizo con trescientos cincuenta. Es la misma pregunta y es más fácil de responder.
Lo que hay que seguir
El instrumento del traslado, si se publica y qué condiciones fija.
Si el litigio británico se cierra formalmente o queda abierto.
Y el primer desembolso documentado. Un acuerdo se juzga por su primera ejecución, no por su anuncio.
Fuentes principales: Reporte del Financial Times del 18 de septiembre de 2026 sobre el avance del acuerdo de transferencia de reservas. Acuerdos del primer ciclo de la mesa de negociación, del 12 de agosto de 2026. Cobertura previa de este medio del 15 de septiembre sobre el litigio por las reservas depositadas en el Banco de Inglaterra.
Economía
Un memorando de entendimiento todavía no es un contrato
La producción creció casi un treinta por ciento este año. Ese dato sí es verificable, y es el que hay que mirar.
Es el tercer anuncio energético en tres semanas. Conviene distinguir qué firma cada uno, porque no todas obligan igual.
| Qué | Una petrolera estadounidense anunció un memorando de entendimiento con la estatal venezolana para desarrollar un bloque de la faja petrolífera. |
|---|---|
| Quién | Continental Resources; Petróleos de Venezuela; el gobierno encargado. |
| Cuándo | Anuncio del 16 de septiembre de 2026. |
| Dónde | Bloque Ayacucho 2, faja petrolífera del Orinoco. |
| Por qué | Se inscribe en la serie de acuerdos posteriores al anuncio del 28 de agosto. |
| Cómo | Mediante un documento que expresa intención de negociar un contrato posterior. |
La petrolera estadounidense Continental Resources anunció un memorando de entendimiento con Petróleos de Venezuela para desarrollar el bloque Ayacucho 2, en la faja petrolífera del Orinoco.
El gobierno encargado lo celebró como un paso firme para fortalecer la producción. Se estima que la zona contiene alrededor de 30.000 millones de barriles de recursos.
Qué obliga un memorando
Es la distinción que conviene fijar, porque en tres semanas se han anunciado documentos de naturaleza muy distinta.
Un memorando de entendimiento expresa una intención de negociar. Fija un marco de conversación y, normalmente, no obliga a invertir, no compromete montos ni establece plazos exigibles.
Un contrato sí obliga. Define aportes, plazos, obligaciones de las partes y consecuencias del incumplimiento.
Que un memorando se anuncie con entusiasmo no es reprochable: es el primer paso de un proceso que puede llegar a buen término. Pero no es el último, y la diferencia entre uno y otro se mide en años.
Esta casa ya señaló esa distinción en junio, cuando un memorando previo en materia eléctrica se presentó con el mismo lenguaje.
La diferencia entre recursos y reservas
Una segunda precisión, que ya hemos hecho y que conviene repetir mientras siga circulando.
Recursos es el volumen que se estima existente en el subsuelo. Reservas es la porción que puede extraerse con tecnología disponible y a un costo que tenga sentido económico.
La cifra de 30.000 millones corresponde a la primera categoría. Cuánto de eso es recuperable depende de un plan de desarrollo que todavía no existe.
El dato que sí es verificable
Y aquí está lo que conviene retener de este anuncio.
Venezuela reportó una producción de 1.201.000 barriles diarios en agosto, con un aumento cercano al 30% en lo que va de 2026.
Esa cifra es comprobable, se publica con periodicidad y es la vara con la que se medirá todo lo demás.
Conviene además cruzarla con el compromiso oficial estadounidense de duplicar la producción venezolana en menos de cinco años. Si el punto de partida es ese, la meta implica llegar a unos 2,4 millones de barriles diarios.
Un aumento del 30% en un año es significativo. Sostener ese ritmo durante cuatro años más es otra cosa, y es lo que habrá que comprobar.
Lo que hay que seguir
Si el memorando se convierte en contrato, cuándo y con qué términos.
Las cifras mensuales de producción, que es el único indicador que no depende de anuncios.
Y el desglose de aporte por empresa, que sigue sin publicarse para el conjunto del acuerdo.
Fuentes principales: Anuncio de Continental Resources y del gobierno encargado del 16 de septiembre de 2026. Cifras de producción venezolana correspondientes a agosto de 2026. Hoja informativa del Departamento de Estado de Estados Unidos del 2 de septiembre de 2026.
Economía
La agenda del foro de Houston es también la lista de lo que falta
Nadie dedica un panel a la electricidad de un país donde la electricidad funciona. La agenda de un foro de inversión dice más que sus conclusiones.
Se celebró el mismo jueves, en el corredor energético de Houston, dos días después de la reunión ministerial del foro de las veinte economías.
| Qué | Un encuentro empresarial de un día reunió a ejecutivos, inversionistas, abogados y especialistas en sanciones para discutir la reapertura energética venezolana. |
|---|---|
| Quién | Organizado por el expresidente de la filial petrolera venezolana en Estados Unidos; con participación de ejecutivos del sector, académicos y funcionarios estadounidenses de comercio. |
| Cuándo | Jueves 17 de septiembre de 2026, de 7:30 de la mañana a 6:30 de la tarde. |
| Dónde | Corredor energético de Houston, Texas, en formato presencial y virtual. |
| Por qué | Los acuerdos anunciados desde agosto abrieron preguntas prácticas sobre cómo operar en el país. |
| Cómo | Mediante paneles, sesiones simultáneas y un documento de recomendaciones. |
El jueves 17 de septiembre se celebró en el corredor energético de Houston un encuentro empresarial de un día dedicado a la reapertura energética venezolana.
Reunió a ejecutivos petroleros estadounidenses y venezolanos, inversionistas, abogados, especialistas en cumplimiento de sanciones, banqueros y figuras de la diáspora. Lo organizó el expresidente de la filial petrolera venezolana en Estados Unidos.
Lo que dice la agenda
Los temas anunciados fueron: marco legal para inversionistas, seguridad jurídica y resolución de disputas; actualización de sanciones y cumplimiento; condiciones reales de inversión, incluidas infraestructura, logística, seguridad, electricidad, puertos y talento humano; impacto comunitario; y oportunidades para pequeñas y medianas empresas.
Léala otra vez.
Nadie dedica un panel a la seguridad jurídica de un país donde los contratos se cumplen. Nadie programa una sesión sobre electricidad donde la electricidad funciona, ni sobre puertos donde los puertos operan, ni sobre talento humano donde hay personal disponible.
La agenda de un foro de inversión es, leída al derecho, una lista de temas. Leída al revés, es un inventario de obstáculos.
Eso no es una crítica al foro. Es lo contrario: un encuentro que pone esos puntos sobre la mesa está haciendo un diagnóstico más honesto que muchos anuncios oficiales.
El tono declarado
Uno de los participantes, exministro y exembajador venezolano, anticipó el día anterior que el tono sería constructivo y que no se mencionaría ninguna palabra negativa sobre el país.
Explicó el objetivo: convencer a las empresas independientes de Texas, Oklahoma y Dakota, que mueven la mayor parte de la producción estadounidense, de que inviertan.
Conviene registrarlo sin ironía, porque es una declaración transparente.
Un foro de promoción de inversiones es, por definición, un ejercicio de persuasión. Quien lo organiza no está obligado a hacer periodismo. Pero quien lo cubre sí está obligado a decir qué tipo de evento es.
La diferencia importa para el lector: lo que salga de ahí es una propuesta comercial, no un diagnóstico independiente.
Lo que sí hay que esperar
El encuentro previó sesiones simultáneas que debían producir conclusiones y oportunidades concretas, consolidadas al cierre en un documento de recomendaciones dirigido a funcionarios e instituciones.
Ese documento es lo que conviene leer. Un discurso expresa entusiasmo; un documento de recomendaciones expone condiciones. Y las condiciones que un grupo de inversionistas pone por escrito dicen con precisión qué consideran que falta.
Si se publica, esta casa lo va a reseñar.
Quién no estaba
Conviene anotarlo porque define la naturaleza del encuentro.
Este foro fue de diáspora, empresas de servicios y análisis jurídico. La delegación oficial venezolana había participado días antes en la reunión ministerial de energía del foro de las veinte economías, en la misma ciudad.
Son dos escenarios distintos. Uno es diplomático y el otro comercial, y no conviene confundirlos.
La pregunta que queda
Si las condiciones que allí se discutieron se cumplen, o si la inversión llega igual sin que se cumplan.
Porque ahí está la tensión de fondo de todo este proceso. Un inversionista puede exigir seguridad jurídica, o puede aceptar el riesgo a cambio de un retorno mayor.
Lo primero empuja hacia la institucionalidad. Lo segundo no la necesita.
Cuál de las dos cosas ocurra no se sabrá en un foro. Se sabrá en los contratos, cuando se firmen y si se publican.
Fuentes principales: Programa y convocatoria pública del encuentro empresarial celebrado en Houston el 17 de septiembre de 2026. Declaraciones previas de uno de sus participantes difundidas el 16 de septiembre. Reunión ministerial de energía del foro de las veinte economías celebrada en la misma ciudad entre el 14 y el 16 de septiembre.
-
Entrevistas4 meses agoZair Mundaray: «Enfrenté al poder con ciencia»
-
Política3 meses agoDelcy Rodríguez enfrenta a la prensa internacional: la rueda de prensa que no cerró la brecha
-
Política4 meses agoEl economista, los bonos y Citgo
-
Política4 meses agoRoberto Smith Perera: «La reconstrucción no puede esperar a la elección»
-
Política2 meses agoEl semáforo de las estructuras: qué significa cada color tras el terremoto
-
Especiales3 meses agoMedia vuelta… mar.
-
Inciso5 meses agoLa paciencia de Washington
-
Inciso4 semanas agoMárquez sabe qué pasó el 28 de julio
