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Política

El segundo frente venezolano no está en los pozos: está en las minas

El petróleo venezolano se abre a la inversión con estabilidad. El oro de Bolívar se abre entre disparos, bandas armadas y militarización. Dos industrias, dos riesgos, un mismo objetivo: el capital extranjero.

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Mientras el mundo mira los pozos de petróleo venezolanos, el verdadero campo de batalla de la apertura económica está más al sur, en las minas de oro del estado Bolívar. Allí, la inversión extranjera que promueve Washington no avanza con calma sino entre detonaciones, sobrevuelos de helicópteros y bandas armadas que controlan el territorio. Una foto falsa hecha con inteligencia artificial enturbió esta semana el panorama, pero no debe distraer de lo esencial: en Bolívar hay un conflicto real, y es el segundo frente de la reconstrucción venezolana.

LAS 6 PREGUNTAS
Qué
La apertura del oro venezolano a la inversión extranjera avanza en una zona en conflicto armado.
Quién
El Estado venezolano, la FANB, bandas armadas, el ELN y comitivas inversoras de EE.UU.
Cuándo
La tensión escaló en junio de 2026, tras meses de acercamiento militar con Washington.
Dónde
En el Arco Minero del Orinoco, estado Bolívar, al sur de Venezuela.
Por qué
El oro es el siguiente recurso que se abre al capital, pero el territorio lo controla el crimen.
Cómo
Con militarización de las zonas mineras para imponer el control estatal por la fuerza.

Dos industrias, dos riesgos

Venezuela se está abriendo al capital extranjero en dos frentes a la vez, pero con perfiles de seguridad opuestos. El primero es el petróleo, concentrado en la zona urbana y en la Franja del Orinoco, que opera con relativa estabilidad —alrededor de 1,1 millones de barriles diarios— y donde una ley en trámite busca atraer inversión privada para hacer crecer la producción. Ese frente avanza con calma.

El segundo frente es distinto, y mucho más peligroso. El Arco Minero del Orinoco, esa franja del sur rica en oro, diamantes, coltán y tierras raras, no lo controla del todo el Estado: lo dominan el ELN, disidencias de las FARC y bandas armadas locales que imponen impuestos, gobiernan el territorio y deciden quién entra y quién no. Abrir esa zona a la inversión no es un trámite económico: es meterse en un territorio en disputa armada. Por eso, mientras el petróleo se abre con papeles, el oro se abre con plomo.

La situación de esta semana

En los últimos días se reportó una situación irregular en la zona minera de Bolívar. Según información atribuida a Venevisión, hubo sobrevuelos de helicópteros y detonaciones en el área. Conviene ser claros con lo que se sabe y lo que no: al momento de esta publicación no hay confirmación oficial ni corroboración independiente plena de un episodio puntual. Es un reporte en desarrollo, y como tal debe leerse, a la espera de que las fuentes permitan confirmarlo.

Lo que sí está sólidamente documentado es el patrón. La Fuerza Armada venezolana ha ejecutado durante años operaciones contra la minería ilegal en la región, y organizaciones de derechos humanos han denunciado que varias de esas incursiones, presentadas como «enfrentamientos», dejaron decenas de muertos y desplazamiento forzado de comunidades. La violencia en El Callao y los sectores mineros vecinos no es una novedad de hoy: es una condición permanente, con guerras entre bandas por el control de los yacimientos que estallan con regularidad. Cualquier operación militar reciente, de confirmarse, se inscribiría en esa historia larga y sangrienta.

Infografía

El bulo que enturbió el panorama

En medio de esa tensión real circuló, el 8 de junio, una imagen que aseguraba mostrar a militares estadounidenses y venezolanos «tomando» las minas de El Callao. La foto es falsa: fue generada o modificada con inteligencia artificial, según verificaron de forma independiente medios como El Pitazo y el portal de verificación Cotejo.info. La «primicia» había salido de una publicación extraoficial y se viralizó sin sustento.

El episodio deja una lección que vale la pena subrayar, sobre todo cuando el tema es serio: una imagen falsa no solo engaña, sino que ensucia el terreno informativo y le resta credibilidad a los hechos verdaderos. Y los hechos verdaderos en Bolívar son suficientemente graves como para no necesitar invenciones. Desconfiar de la imagen impactante y esperar la verificación de fuentes confiables es, hoy más que nunca, un acto de defensa propia.

El telón de fondo: Washington mira al sur

Lo que vuelve este frente especialmente delicado es el contexto de cooperación militar entre Caracas y Washington de los últimos meses. La cadencia de contactos es notable: el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, el general Francis Donovan, visitó Venezuela en febrero y de nuevo el 23 de mayo, durante un inédito ejercicio de respuesta rápida sobre Caracas. El 3 de junio llegó el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, en su primera visita. Y antes, en marzo, el secretario del Interior Doug Burgum había declarado que el gobierno de Delcy Rodríguez se comprometió a garantizar la seguridad de las empresas mineras, incluso en zonas que el propio Estado reconoce bajo control ilegal.

Sobre ese tablero, el análisis del medio especializado Geostrategos, con lectura del capitán retirado Daniel Pinto Chacón, plantea una hipótesis inquietante: para asegurar las inversiones, Washington tendría tres caminos —contratistas privados, tropas propias o emplear a la Fuerza Armada venezolana—, y la opción de menor costo sería usar a la fuerza local. Bajo esa lectura, una operación militar de limpieza en Bolívar funcionaría a la vez como señal al capital extranjero y como prueba de coordinación con Washington. Es una hipótesis, no un hecho probado, pero encaja con la secuencia de visitas militares y conviene tenerla sobre la mesa.

El ejecutor comprometido

Hay, además, una paradoja de fondo que ninguna inversión puede ignorar. La seguridad de las minas se le encargaría a la misma institución que durante años ha lucrado con la economía ilícita del oro. Está documentado que oficiales de la Fuerza Armada han cobrado a organizaciones criminales por el acceso a las minas, y que la enorme mayoría del oro venezolano se produce de manera ilegal, con el control delegado de hecho a grupos armados a cambio de lealtad. Pedirle a ese actor que desmantele las estructuras de las que se ha beneficiado es una apuesta de resultado, cuando menos, incierto.

Para el lector hispano, y en especial para el venezolano de la diáspora, este frente importa tanto como el petrolero, aunque reciba menos atención. Porque revela la verdadera naturaleza de la reconstrucción que se está negociando: no ocurre en el vacío ni sobre una hoja en blanco, sino sobre territorios reales, disputados por las armas, donde el Estado y el crimen llevan años entrelazados. El oro de Bolívar es la prueba de que abrir Venezuela al mundo será, en muchas zonas, mucho más difícil y más sangriento que firmar un contrato petrolero. Y de que el segundo frente, el silencioso, puede terminar siendo el más decisivo.

Reporte en desarrollo. Algunos elementos sobre la situación reciente en la zona minera de Bolívar no cuentan, al momento de esta publicación, con confirmación oficial ni corroboración independiente plena; se presentan como tales y serán actualizados. Esta nota es informativa.

Fuentes principales: análisis de Geostrategos con lectura del capitán (ret.) Daniel Pinto Chacón; El Pitazo y Cotejo.info sobre la verificación de la imagen falsa generada con IA; Reuters sobre las visitas de los generales Francis Donovan (18 de febrero y 23 de mayo de 2026) y Dan Caine (3 de junio) y las declaraciones del secretario Doug Burgum (marzo de 2026) sobre la seguridad de las mineras; Observatorio Venezolano de Violencia y Provea sobre la violencia estructural y las operaciones militares en el Arco Minero del Orinoco.

Este análisis se publica bajo los criterios editoriales de INCÍSOS. Cómo trabajamos →

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Barrett brindó con Jorge Rodríguez por los 250 años de EE.UU.

Cooperación, sin elecciones ni presos.

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Exterior del edificio Harry S. Truman del Departamento de Estado de Estados Unidos en Washington, D. C., con las banderas de Estados Unidos y del Departamento de Estado.

EN PANTALLA · DIPLOMACIA

El encargado de negocios de EE.UU., John Barrett, recibió a Jorge Rodríguez en la celebración del 250 aniversario de la independencia estadounidense. El presidente de la Asamblea Nacional habló de los «estrechos lazos de cooperación». La foto del brindis incomodó a parte del exilio; el excomandante Jesús Romero respondió que la política «no es nada de valores y principios».

Las 6W · INCÍSOS

QuéUna recepción de la Embajada de EE.UU. a la que asistió el presidente de la Asamblea Nacional.
QuiénJohn Barrett, encargado de negocios de EE.UU. en Venezuela, y Jorge Rodríguez; con la reacción de Jesús Daniel Romero y Alfredo Yánez Mondragón.
CuándoJueves 5 de noviembre de 2026 por la noche; la discusión, el viernes 6.
DóndeCaracas; la discusión, en el espacio en vivo «Hablando Claro de la A a la Z», en X.
Por quéEs una señal pública de la relación entre Washington y el gobierno de la presidenta encargada.
CómoCon fotos difundidas por el propio Rodríguez en redes sociales.

Jorge Rodríguez publicó las fotos él mismo. El jueves 5 de noviembre por la noche, el presidente de la Asamblea Nacional asistió a la recepción de la Embajada de EE.UU. por el 250 aniversario de la independencia estadounidense, invitado por el encargado de negocios, John Barrett. «Asistimos complacidos a la invitación del Encargado de Negocios», escribió, y añadió que «los estrechos lazos de cooperación entre nuestros gobiernos son herramienta fundamental» para la estabilidad y la prosperidad de los dos pueblos, según Bitácora Económica y 2001. En una de las imágenes, los dos brindan (La Patilla).

«Eso nos afecta»

La foto llegó a «Hablando Claro de la A a la Z», el espacio en vivo en X del viernes 6 de noviembre. «Eso nos afecta», dijo la conductora, Devorah, que preguntó si la política de Washington hacia Venezuela ha cambiado o va a cambiar.

Jesús Daniel Romero, excomandante de inteligencia naval de EE.UU. y exsubdirector de inteligencia del Comando Sur, según Voz, respondió sin rodeos: «Todo esto que está haciendo los Estados Unidos no lo está haciendo por ti. La estrategia obedece a intereses, primero y principal, de los Estados Unidos». Y sobre la incomodidad: «Cualquier persona que venga aquí a decirme a mí que la política es algo de moral y principios…». Para él, la política es «una plataforma para avanzar intereses».

Romero comparó la reacción con el silencio de otros tiempos: recordó las conversaciones reservadas del gobierno de Joe Biden con el chavismo, cuando Juan González era su asesor para América Latina. Y defendió que la administración Trump eligió negociar con los Rodríguez para no invadir Venezuela como invadió Panamá en 1989: actuó, dijo, de una manera «restringida para no causar un enorme daño al pueblo venezolano».

La necesidad de certezas

Alfredo Yánez Mondragón no discutió los intereses, sino el efecto. Recordó que el mismo 3 de enero Trump dijo que EE.UU. iba a administrar Venezuela, y que eso es «lo único suficientemente claro y mantenido» desde entonces. Lo demás, dijo —el «Estado 51», las elecciones que van pero «todavía no están preparados»—, es un juego que «puede ser válido desde la perspectiva de la estrategia», pero que tiene a «treinta y tantos millones de venezolanos dentro y fuera del país en incertidumbre». A eso se suman, dijo, los venezolanos en EE.UU. que viven con más zozobra por la política migratoria.

Romero respondió que Washington no compartirá su estrategia con la oposición venezolana porque desconfía de ella desde hace años, y que muchos venezolanos leen el proceso desde el agotamiento de 27 años de abusos.

Criterio INCÍSOS

La foto no es un escándalo: es diplomacia, y EE.UU. tiene un encargado de negocios en Caracas precisamente para hablar con quien gobierna. Lo que cuenta es lo que dice Rodríguez: «cooperación» y «estabilidad», sin una palabra sobre elecciones ni presos. Ese es el discurso que conviene contrastar con el plan de tres fases. Romero acierta en que los intereses mandan; Yánez Mondragón, en que los venezolanos tienen derecho a saber hacia dónde van. Ambas cosas pueden ser verdad a la vez.

¿Qué falta, exactamente, para que pase? Que la cooperación de la que habla Rodríguez se traduzca en hechos verificables: el nuevo TSJ y el nuevo CNE antes del 31 de diciembre, la liberación de todos los presos políticos y una fecha electoral publicada por el CNE.

Para leer más en INCÍSOS

  1. Rodríguez da por liberados todos los portales; siguen bloqueados 140 dominios: Rodríguez y los portales bloqueados.
  2. La tutela cambia de supervisor: el Inciso sobre la tutela.
  3. Venezuela, ante un Washington que ahora tiene dos llaves: el Congreso demócrata y Venezuela.
  4. Romero cree que Delcy Rodríguez saldrá antes de las elecciones de 2027: el análisis de Romero sobre el cronograma.

Fuentes principales: Bitácora Económica; 2001; La Patilla; El Navío; «Hablando Claro de la A a la Z», espacio en vivo en X, viernes 6 de noviembre de 2026; Voz, perfil de Jesús Romero.

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¿Y después de Cabello? El debate sobre la justicia que viene

No es venganza, es justicia.

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Fachada de la sede del Tribunal Supremo de Justicia en Caracas, Venezuela

EN PANTALLA · JUSTICIA

«Se llevan a Diosdado, ¿y mañana qué?». El excomandante Jesús Romero planteó una pregunta que la transición todavía no responde: qué justicia habrá para 27 años de abusos, si EE.UU. no se va a llevar a todos. Las respuestas van desde mantener presencia estadounidense hasta la comisión de la verdad que propuso María Corina Machado el 29 de octubre.

Las 6W · INCÍSOS

QuéUn debate sobre la justicia en la transición venezolana.
QuiénJesús Daniel Romero, excomandante de inteligencia naval de EE.UU.; Devorah, conductora del espacio; los panelistas José y May, y Alfredo Yánez Mondragón, editor de INCÍSOS.
CuándoViernes 6 de noviembre de 2026, por la mañana, tres días después de las elecciones de medio término en EE.UU.
Dónde«Hablando Claro de la A a la Z», espacio de conversación en vivo en X.
Por quéLas extradiciones a EE.UU. alcanzan a unos pocos, y el nuevo sistema judicial apenas empieza a formarse.
CómoCon una pregunta abierta de Romero a los panelistas.

Al final de «Hablando Claro de la A a la Z», el espacio en vivo en X del viernes 6 de noviembre, Jesús Daniel Romero dio vuelta a la conversación y preguntó él. «Se llevan a Diosdado, ¿y mañana qué? ¿Cuál es la próxima? ¿Es Granko? Los otros generales, mayores, capitanes, los policías. Los Estados Unidos no se los va a llevar a todos», dijo. «Yo lo que no he oído es un verdadero plan de justicia en Venezuela. Me gustaría oírlo».

Jesús Daniel Romero, excomandante de inteligencia naval de EE.UU. y exsubdirector de inteligencia del Comando Sur, según Voz, pidió que quienes aspiran a gobernar digan qué harán: «Si nosotros ganamos las elecciones, esto es lo que vamos a hacer por el beneficio de la justicia de los venezolanos».

Tres respuestas

La conductora, Devorah, respondió que EE.UU. tendrá que mantener presencia en Venezuela incluso después de las elecciones, porque la corrupción en la Fuerza Armada es tan extendida que, sin ese respaldo, «puede haber otro golpe militar». Los panelistas José y May pidieron impulsar las extradiciones como elemento de presión.

Alfredo Yánez Mondragón citó una frase que atribuyó a Diego Arria cuando se preparaba para las primarias de 2012: «No es retaliación, no es venganza, es justicia». Para él, la respuesta no está en una lista de nombres, sino en las instituciones: un poder judicial completo, no solo los magistrados del TSJ, que atienda los grandes crímenes y también los pequeños. «Si se llevan a Cabello, ¿quién es el siguiente en la lista? […] Cada venezolano tiene en su cartera, bien guardado, quién es el personaje que más daño le ha hecho», dijo.

Y añadió un argumento sobre el miedo: aunque EE.UU. no se lleve a todos, basta con que se lleve a algunos. «Quien se sabe presa o blanco de la justicia internacional no va a seguir exponiéndose a que sus días terminen en una cárcel en Estados Unidos». Esa disuasión, dijo, podría reducir el riesgo de un golpe contra un presidente electo.

Lo que ya está sobre la mesa

Hay al menos una propuesta concreta. En su primera rueda de prensa tras volver a Venezuela, el jueves 29 de octubre, María Corina Machado pidió que el próximo gobierno instale «una comisión de la verdad, compuesta por personas independientes», venezolanas y extranjeras, que escuche a las víctimas y proponga reparaciones. Dijo también que hay que «avanzar hacia la autonomía del Poder Judicial» y propuso dar atribuciones especiales a ciertos tribunales para juzgar los delitos de estos años (Cadena 3; NTN24).

El plan de tres fases de Washington no menciona la justicia: habla de TSJ, CNE, falta absoluta y elecciones. El nuevo TSJ, cuyas postulaciones cierran el miércoles 11 de noviembre, será el primer eslabón de ese sistema que Romero echa de menos.

Criterio INCÍSOS

La pregunta de Romero es la correcta, y la respuesta no puede ser una lista de extraditables. Una transición que solo castiga a los que se lleva EE.UU. deja la justicia en manos de otro país; una que intenta juzgarlo todo a la vez se paraliza. La comisión de la verdad de Machado es un comienzo, pero todavía es una idea sin ley, sin presupuesto y sin calendario. Y nada de eso funcionará con un TSJ elegido sin transparencia.

¿Qué falta, exactamente, para que pase? Que los candidatos presenten por escrito su plan de justicia transicional, que la comisión de la verdad tenga un proyecto de ley con plazos y que el nuevo TSJ se designe con criterios públicos y verificables.

Para leer más en INCÍSOS

  1. Apitz, Raffalli y Casal se postulan al TSJ sin criterios de entrevista: el concurso del nuevo TSJ.
  2. Siete juristas revisarán las credenciales de 267 aspirantes al TSJ: el Consejo de revisión de credenciales.
  3. Jesús María Casal se postulará al TSJ para ayudar a reinstitucionalizarlo: Casal y la reinstitucionalización.
  4. Romero ve en los presos políticos el seguro de salida del chavismo: la tesis de Romero sobre los presos políticos.

Fuentes principales: «Hablando Claro de la A a la Z», espacio en vivo en X, viernes 6 de noviembre de 2026; Cadena 3; NTN24; Voz, perfil de Jesús Romero.

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Romero ve en los presos políticos el seguro de salida del chavismo

La última ficha.

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Edificio del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela en Caracas, fotografiado en agosto de 2010.

EN PANTALLA · PRESOS POLÍTICOS

¿Por qué siguen presos, si Trump y Rubio han pedido su liberación una y otra vez? El excomandante de inteligencia naval Jesús Romero cree que el gobierno guarda a los últimos presos políticos, muchos de ellos militares, como garantía para negociar su salida sin represalias. Y advierte que quizá no rinda cuentas de todos.

Las 6W · INCÍSOS

QuéUna explicación de por qué no se ha completado la liberación de los presos políticos.
QuiénJesús Daniel Romero, excomandante de inteligencia naval de EE.UU.; Devorah, conductora del espacio; los panelistas José y May, y Alfredo Yánez Mondragón, editor de INCÍSOS.
CuándoViernes 6 de noviembre de 2026, por la mañana, tres días después de las elecciones de medio término en EE.UU.
Dónde«Hablando Claro de la A a la Z», espacio de conversación en vivo en X.
Por quéWashington ha pedido varias veces la liberación de todos los presos políticos y la lista no se ha cerrado.
CómoEn respuesta a una pregunta de la conductora del espacio.

La pregunta la hizo la conductora, Devorah, al final de «Hablando Claro de la A a la Z», el espacio en vivo en X del viernes 6 de noviembre: si el presidente Trump y el secretario Rubio han pedido tantas veces que liberen a los presos políticos, ¿por qué no ha terminado? Afuera de las cárceles, dijo, los familiares siguen exigiéndolo todos los días.

Jesús Daniel Romero, excomandante de inteligencia naval de EE.UU. y exsubdirector de inteligencia del Comando Sur, según Voz, respondió con una hipótesis. «Yo creo que estos son los presos políticos a los que el régimen les tiene más miedo», dijo. En su lectura, muchos de los que quedan son militares, y el gobierno los retiene como la última ficha para negociar su propia salida: «la pieza de más alto valor de ellos son los últimos presos políticos».

Un seguro contra la calle

Romero describió el temor que, a su juicio, explica la demora: «La gran preocupación del régimen es que los vayan a linchar en la calle». Mientras tengan a esos presos, dijo, «todavía tienen una manera de negociar su salida». Y añadió una advertencia que inquietará a las familias: «Yo no creo que van a dar 100 % de contabilidad de todos los presos políticos al final cuando salgan libres». Según él, el gobierno ni siquiera lleva la cuenta completa.

Romero lo enmarcó en una decisión de Washington: EE.UU. no quiso entrar en Venezuela «con soldados como hicieron en Panamá», que es lo que muchos venezolanos imaginaban, con las puertas de las cárceles abiertas a la fuerza. Al elegir la negociación, dijo, se aceptó también su ritmo.

Lo que pasa afuera

La hipótesis llega en una semana en la que el tema volvió a la calle. El campamento de familiares frente a El Rodeo I cumple 300 días, María Corina Machado lo visitó, y el médico César Omaña lleva más de 40 días en huelga de hambre. El martes 3 salió Magbis Rondón tras siete años preso. Rubio, por su parte, pidió de nuevo la liberación de los presos en su reunión con el canciller Oliver Blanco a comienzos de noviembre.

Lo que dijo Romero no es una información, es un análisis. No hay datos públicos que confirmen que el gobierno use a los presos como garantía de salida, ni una cifra oficial de cuántos militares siguen detenidos. Ni siquiera hay una cifra común del total: según las distintas organizaciones que llevan el registro, los presos políticos van de 322 a 406.

Criterio INCÍSOS

Si Romero tiene razón, la consecuencia es incómoda: los últimos presos no saldrán por buena voluntad, sino cuando la salida de quienes los retienen esté negociada. Eso no puede convertirse en una excusa para aceptar la espera. La liberación de los presos no está en las tres fases del plan, y debería estar como condición previa: ninguna elección será creíble con presos políticos, y ninguna negociación lo es si una de las partes guarda personas como garantía.

¿Qué falta, exactamente, para que pase? Una lista oficial y completa de los detenidos por razones políticas, cotejada con la del Foro Penal, y un plazo público para su liberación, exigido por Washington como paso previo a las elecciones.

Para leer más en INCÍSOS

  1. Machado visita a los familiares de presos políticos en El Rodeo: el campamento de 300 días.
  2. Sale Magbis Rondón tras siete años preso; Omaña sigue en huelga: la excarcelación de Magbis Rondón y la huelga de Omaña.
  3. Rubio pide presos liberados; Bessent ofrece reconectar las finanzas venezolanas: Rubio y Blanco.
  4. Romero cree que Delcy Rodríguez saldrá antes de las elecciones de 2027: el resto del análisis de Romero.

Fuentes principales: «Hablando Claro de la A a la Z», espacio en vivo en X, viernes 6 de noviembre de 2026; Voz, perfil de Jesús Romero.

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