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Política

La mina de oro que el chavismo prometió para frenar a Rubio

El chavismo gastó buena parte de 2025 intentando comprar influencia en Washington para frenar la línea dura de Marco Rubio. Una investigación de Politico revela la trama, y su fracaso.

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Una investigación de Politico reconstruye una operación que el chavismo montó durante 2025, cuando Maduro aún gobernaba: prometer una mina de oro a un excongresista estadounidense y financiar una red de influencia para ablandar la política de Washington y frenar la línea dura de Marco Rubio. La componenda fracasó. Rubio se impuso, y el 3 de enero cayó Maduro. Pero la historia revela el método —y plantea si la maquinaria sigue operando hoy.

Las 6 preguntas

QuéEl chavismo financió una campaña de influencia en Washington para suavizar la presión sobre Venezuela.
QuiénEl excongresista Aaron Schock, el empresario Harry Sargeant, Delcy Rodríguez y Marco Rubio.
CuándoA lo largo de 2025, cuando Maduro aún gobernaba y Rodríguez era su vicepresidenta.
DóndeEntre Caracas y Washington, con viajes a Venezuela y cabildeo en Estados Unidos.
Por quéEl chavismo buscaba evitar el desenlace que la línea dura de Rubio empujaba.
CómoCon promesas de negocios mineros, pagos por consultoría y una red de influencers.

Una operación para cambiar la política de Washington

El reportaje de Politico, publicado el 8 de junio, reconstruye una trama que conviene situar en su tiempo exacto: ocurrió durante 2025, cuando Nicolás Maduro todavía gobernaba en Caracas y Delcy Rodríguez era su vicepresidenta y operadora de confianza. No es, por tanto, una historia del actual gobierno de transición, sino del chavismo en pleno poder tratando de torcer el rumbo de Washington antes de que fuera tarde.

El personaje central es Aaron Schock, excongresista republicano por Illinois que renunció en 2015 en medio de un escándalo de finanzas de campaña y que desde entonces buscaba una segunda oportunidad. Según Politico, Schock viajó a Caracas en enero de 2025, y allí Rodríguez le habría ofrecido una mina de oro a cambio de que ayudara a suavizar la política estadounidense hacia Venezuela. Poco después, hacia febrero de 2025, fue contratado por un pago único de cien mil dólares para tareas de consultoría estratégica, según el abogado del empresario que lo vinculó, Harry Sargeant.

La pelea dentro del trumpismo

El trasfondo es una disputa que se libró dentro del propio mundo de Trump. De un lado estaban Marco Rubio y el exenviado Mauricio Claver-Carone, arquitectos de una campaña de máxima presión para debilitar al régimen. Del otro, un conjunto de intereses empresariales que argumentaban que las sanciones habían fracasado: no habían producido cambio político y, en cambio, empujaban a Venezuela hacia China y Rusia.

En esa lógica, la red en torno a Sargeant y Schock trabajó para promover una relación más pragmática con Caracas y para elevar a figuras de la administración que prefirieran reparar relaciones antes que buscar un cambio de régimen. Politico señala que se coordinó mensajería sobre Venezuela con exfuncionarios, activistas afines a Trump e influencers de redes, con el objetivo de erosionar la influencia de Rubio. La apuesta incluyó ver en el enviado Richard Grenell, escéptico del intervencionismo, un posible contrapeso al secretario de Estado.

El método no era nuevo

Lo más revelador del caso es que no se trata de un episodio aislado, sino de un patrón que el chavismo —y Rodríguez en particular— ya había ensayado. En la primera administración Trump, el excongresista de Miami David Rivera fue acusado de cabildear en secreto para el gobierno de Maduro tras conseguir, según los fiscales, que la entonces canciller Delcy Rodríguez le adjudicara un contrato de cabildeo de cincuenta millones de dólares pagado por la petrolera estatal PDVSA. Aquel caso terminó en los tribunales de Miami, donde el propio Rubio declaró como testigo a comienzos de 2026.

La constante, a lo largo de los años, es la misma: usar el petróleo y el oro venezolanos como moneda para comprar voluntades en Washington y ablandar la presión. Cambian los operadores —Rivera ayer, Schock después—, pero la estrategia de seducción se repite. Es la diplomacia del bolsillo aplicada a la supervivencia política.

El desenlace, y la pregunta abierta

Esta vez, la operación falló en su objetivo inmediato. Rubio se consolidó como secretario de Estado, la línea dura se impuso y el 3 de enero de 2026 una operación militar estadounidense capturó a Maduro. La campaña de influencia no logró evitar lo que se proponía evitar.

Y sin embargo, hay una paradoja que el reportaje deja flotando. La caída de Maduro no significó la caída del chavismo: el régimen quedó en pie, Washington restauró relaciones y alivió sanciones, y Delcy Rodríguez consolidó su control de Miraflores. Quien movía los hilos de aquella seducción terminó, pese a todo, gobernando. Politico apunta además que Schock regresó a Venezuela el mes pasado, esta vez sin ir primero a Caracas. La pregunta que queda para el lector, sobre todo para una diáspora que conoce estos métodos, es incómoda: si la maquinaria de comprar influencia sobrevivió a Maduro, ¿al servicio de quién opera ahora?


Fuentes principales: investigación de Politico (8 de junio de 2026) sobre la campaña de influencia en torno a Aaron Schock y Harry Sargeant; reportes de IBTimes y LGBTQ Nation que recogen la investigación; cobertura de Associated Press y BBC sobre el juicio a David Rivera en Miami y el testimonio de Marco Rubio como antecedente del patrón. Ni Schock ni Rodríguez respondieron a las solicitudes de comentario de Politico.


*Fuentes principales: investigación de Politico (8 de junio de 2026) sobre la campaña de influencia en torno a Aaron Schock y Harry Sargeant; reportes de IBTimes y LGBTQ Nation que recogen la investigación; cobertura de Associated Press y BBC sobre el juicio a David Rivera en Miami y el testimonio de Marco Rubio como antecedente del patrón. Ni Schock ni Rodríguez respondieron a las solicitudes de comentario de Politico.*

Este análisis se publica bajo los criterios editoriales de INCÍSOS. Cómo trabajamos →

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Política

Muere el juez del caso Maduro y el expediente cambia de manos

El caso no se detiene. Cambia de manos.

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Fachada del Daniel Patrick Moynihan U.S. Courthouse, en Manhattan, sede del Distrito Sur de Nueva York.

POLÍTICA · EL CASO MADURO

Alvin Hellerstein, el juez federal de Nueva York que llevaba el proceso contra Nicolás Maduro y Cilia Flores, murió a los 92 años. El caso pasará por sorteo a otro juez, que heredará lo más difícil: decidir si un expresidente puede alegar inmunidad. El juicio sigue fijado para el 14 de junio de 2027. Qué decidió Hellerstein, qué quedó pendiente y qué puede cambiar.

Las 6W · INCÍSOS

QuéLa muerte del juez que presidía el proceso penal contra Nicolás Maduro y Cilia Flores en EE.UU., y la reasignación del caso.
QuiénAlvin K. Hellerstein, juez federal del Distrito Sur de Nueva York desde 1998; Maduro y Flores, acusados de narcoterrorismo, narcotráfico, armas y conspiración para torturar.
CuándoLa muerte se conoció el miércoles 28 de octubre de 2026. La próxima audiencia estaba prevista para mediados de diciembre; el juicio, para el 14 de junio de 2027.
DóndeTribunal federal del Distrito Sur de Nueva York, en Manhattan. Maduro y Flores siguen presos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.
Por quéEl juez murió por causas naturales, poco antes de cumplir 93 años, según el tribunal.
CómoEl caso se asignará al azar a otro juez federal, que recibe el expediente con sus decisiones previas y con la moción de inmunidad todavía sin resolver.

El juez federal Alvin K. Hellerstein, que presidía el proceso contra Nicolás Maduro y Cilia Flores en Nueva York, murió por causas naturales a los 92 años, poco antes de cumplir 93, según informó el tribunal citado por ABC News. La noticia se conoció el miércoles 28 de octubre. Su muerte deja el caso penal más importante contra un exjefe de Estado latinoamericano en manos de un juez que todavía no tiene nombre: el expediente se asignará al azar a otro magistrado del Distrito Sur de Nueva York, confirmó a El Tiempo Ed Friedland, director ejecutivo de ese tribunal.

Quién era Hellerstein

Lo nombró el presidente Bill Clinton en 1998, y en casi tres décadas en el Distrito Sur de Nueva York llevó casos de enorme peso público, entre ellos los litigios por los atentados del 11 de septiembre de 2001. Desde enero de 2026 tenía en sus manos el proceso de Maduro y Flores, capturados el 3 de enero en Caracas por fuerzas de EE.UU. y trasladados a Nueva York. Su edad fue tema desde el primer día; en la audiencia del 15 de octubre, según EFE, tuvo por momentos dificultades para hablar y largos silencios mientras evaluaba el calendario que le propusieron.

Qué pasa con el expediente

La regla del tribunal es el sorteo: el caso irá a otro juez federal elegido al azar, como el resto de los asuntos que llevaba Hellerstein. La reasignación no borra lo actuado. Las decisiones que tomó el juez siguen vigentes, y la acusación, los cargos y la detención de los acusados no cambian por la muerte del magistrado.

Lo que sí cambia es quién decide lo que falta. El nuevo juez tendrá que estudiar un expediente voluminoso y podrá confirmar o modificar el calendario. Que la reasignación provoque retrasos es una posibilidad, no un hecho: hasta ahora el tribunal no ha anunciado cambios en las fechas.

Cómo está el caso

Maduro enfrenta cuatro cargos: conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a EE.UU., cargos por armas y, desde el 8 de octubre, conspiración para torturar a opositores. Ese día la fiscalía presentó una acusación ampliada que extendió también a Flores el narcoterrorismo y la tortura. Entre las víctimas que describe hay tres ciudadanos estadounidenses, según Reuters. Ambos se declararon no culpables en enero y volvieron a hacerlo el 15 de octubre.

Para entender por qué un tribunal de EE.UU. puede juzgar torturas cometidas en Venezuela, INCÍSOS lo explicó en esta nota.

Lo que decidió Hellerstein

  1. 5 de enero de 2026: primera comparecencia. Maduro y Flores se declararon no culpables.
  2. 26 de marzo: se negó a desestimar el caso por la disputa sobre el pago de los abogados con fondos venezolanos bloqueados por las sanciones, pero advirtió que podría revisarlo si el Gobierno impedía de forma arbitraria la defensa: «El objetivo primordial es el derecho a la defensa», dijo, según Ground News.
  3. 22 de julio: fijó el juicio para el 1 de junio de 2027.
  4. 8 de octubre: negó la libertad bajo fianza y el arresto domiciliario a Cilia Flores. Consideró que hay riesgo de fuga y «pruebas fuertes» de la fiscalía. «La cárcel no es un lugar lindo donde estar, pero son alegaciones serias», dijo, según Vanguardia.
  5. 15 de octubre: aceptó el calendario que propusieron fiscalía y defensa. El juicio pasó al 14 de junio de 2027 y la siguiente audiencia quedó para mediados de diciembre.

Lo que quedó pendiente

La gran decisión que Hellerstein no llegó a tomar es la de la inmunidad. El 2 de septiembre, el abogado de Maduro, Barry Pollack, pidió anular el caso porque, sostiene, un jefe de Estado tiene inmunidad absoluta ante la justicia penal de otro país, y porque los hechos que se le imputan habrían ocurrido en el ejercicio del cargo. «Este proceso sin precedentes viola la inmunidad absoluta frente a la jurisdicción penal», escribió, según Al Jazeera. Flores pidió lo mismo para ella, como cónyuge y por los actos de sus funciones oficiales, según Latin Times.

La fiscalía sostiene que EE.UU. dejó de reconocer a Maduro como presidente legítimo en 2019. Es el argumento que en 1990 hundió la defensa de Manuel Noriega en Miami, y, según expertos citados por Al Jazeera, los tribunales suelen seguir al Ejecutivo en materia de reconocimiento. Tras la acusación ampliada, los abogados de Flores anunciaron que revisarán su moción para incluir los nuevos cargos, según Reuters.

La audiencia sobre la inmunidad se había anunciado para el 17 de noviembre y, tras la sesión del 15 de octubre, se movió a mediados de diciembre, sin día fijo. Ahora le tocará al nuevo juez convocarla y resolverla.

Las fechas que siguen

  1. Los próximos días: el sorteo del nuevo juez y su primera orden, que dirá si mantiene el calendario.
  2. Mediados de diciembre de 2026: audiencia sobre las mociones de inmunidad, si el nuevo juez la mantiene.
  3. 14 de junio de 2027: inicio del juicio, según el calendario vigente.

Criterio INCÍSOS

La muerte de un juez no cambia una acusación, pero sí cambia el ritmo y la lectura de un proceso. Hellerstein ya conocía los argumentos, las partes y los incidentes del caso; quien lo sustituya empezará por leerlos. La pregunta de fondo, si un hombre que gobernó Venezuela puede ser juzgado en Nueva York, la responderá ahora alguien que no estuvo en ninguna de las audiencias. Para los venezolanos que esperan ese juicio, la noticia no es que el caso se detenga, sino que las fechas que parecían firmes vuelven a depender de una sola firma.

Lo que hay que vigilar

  1. El nombre del nuevo juez y su primera orden sobre el calendario.
  2. La audiencia de inmunidad: si se mantiene en diciembre o se mueve.
  3. La moción revisada de Flores frente a los nuevos cargos de tortura.
  4. El juicio del 14 de junio de 2027: si sobrevive al cambio de juez.

Para leer más en INCÍSOS

  1. Maduro y Cilia Flores se declaran no culpables de tortura: la audiencia del 15 de octubre.
  2. Por qué Estados Unidos puede juzgar a Maduro por torturas en Venezuela: las bases legales del cargo.

Fuentes principales: ABC News y El Tiempo (28 de octubre de 2026); EFE, vía 14ymedio (15 de octubre); Reuters, vía Kaieteur News (22 de octubre); Vanguardia (9 de octubre); Al Jazeera (3 de septiembre); Latin Times (7 de septiembre); Ground News (27 de marzo).

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Política

Delcy Rodríguez hace campaña sin haber fijado la fecha de elecciones

«Una cosa es la tarima para el show».

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Imagen conceptual de una tarima cívica sin emblemas para una nota sobre campaña y calendario electoral.

POLÍTICA · DESESPERADOS POR EL PODER

Dos días después del regreso de María Corina Machado, la presidenta encargada subió a una tarima en Carabobo con el gobernador Rafael Lacava, cantó, bailó, prometió salarios y luz, y acusó a otros de estar «desesperados por el poder». Lo dijo quien gobierna sin elección, controla el calendario electoral y usa el aparato del Estado para hacer campaña.

Las 6W · INCÍSOS

QuéUn acto de masas de Delcy Rodríguez con formato de mitin, con promesas, música y ataques a sus adversarios.
QuiénDelcy Rodríguez, presidenta encargada; Rafael Lacava, gobernador de Carabobo, y alcaldes de la región.
CuándoMartes 27 de octubre de 2026, dos días después del regreso de Machado al país.
DóndeComuna Las Guerreras de Tacarigua, en Guacara, estado Carabobo, tras actividades en Aragua.
Por quéEl acto se presentó como parte del Mes Rosa y del balance de la consulta popular; su forma fue la de una campaña electoral.
CómoCon tarima, música, anuncios de gestión y la transmisión de los medios del Estado.

«Una cosa es la tarima para el show y otra cosa es el trabajo junto a la gente». La frase la dijo Delcy Rodríguez el martes 27 de octubre, según Cactus24, subida a una tarima en Guacara, estado Carabobo, frente a una multitud, con el gobernador Rafael Lacava a su lado y después de cantar y bailar con él, como describió Contrapunto. Dos días antes, María Corina Machado había atravesado cinco estados en caravana para volver a Caracas. La víspera, en la televisión del Estado, la presidenta encargada la había acusado de montar «un show»: «Podría evitarse el show, ahí están los aeropuertos», dijo, según La Nación.

«Desesperados por el poder»

En Guacara, Rodríguez fue más lejos. «He visto quienes están desesperados por el poder, por la mezquindad de arrebatarle el poder al pueblo de Venezuela», dijo, según teleSUR. No nombró a nadie. Contrastó a quienes, dijo, se preocupan por «montar un show» con quienes se sientan en la mesa de diálogo «a trabajar». Y sobre las elecciones dejó una fórmula: «La elección que se haga debe ser para resolver problemas, no para generarlos», según Prensa Latina.

La frase sobre el poder tiene un problema de origen. La dijo la funcionaria que ocupa la Presidencia sin haber sido elegida para ella, que llegó al cargo tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero y que, diez meses después, sigue sin un calendario electoral. Machado, a quien la frase parecía dirigida, ganó una primaria con más del 92 % de los votos en 2023 y fue inhabilitada para competir en 2024. Quien pide una fecha para votar busca el poder por la vía del voto. Quien la administra sin ponerla ya lo tiene.

La tarima y el Estado

El acto no se presentó como un mitin. La Prensa Presidencial lo describió como un encuentro «multitudinario» del Mes Rosa, la campaña de prevención del cáncer de mama, con movimientos de mujeres y estructuras comunales. Se hizo en la comuna más votada de Carabobo en la segunda consulta popular nacional. Ese mismo día, la presidenta encargada inauguró con Lacava una unidad cardiovascular, y en Aragua se entregó una unidad de emergencias.

La forma, en cambio, fue la de una campaña: tarima, música, un gobernador que anima, una multitud movilizada y promesas de gestión. Rodríguez ofreció recuperar el ingreso de los trabajadores. Anunció que la máquina 6 de Planta Centro, «la máquina más grande de América Latina», entraría en servicio «en las próximas horas» para aliviar los cortes de luz. Prometió exigir a Inglaterra el oro para pagar salarios y salud. Y aseguró que «no hay un solo barril de petróleo que salga de este país que no se pague», el mismo día en que Donald Trump llamaba «regalo» a un cargamento de un millón de barriles.

Nada de eso es ilegal en sí mismo. Pero el cuadro completo es el que la oposición venezolana ha denunciado durante años: actos de gobierno convertidos en actos de campaña, financiados con recursos públicos y transmitidos por medios públicos, mientras el adversario no tiene fecha, no tiene árbitro nuevo y su candidata sigue inhabilitada.

Lacava, el chavismo con otro tono

La elección del escenario dice algo. Rafael Lacava es el gobernador chavista que más ha cultivado una imagen distinta: redes sociales, humor, la estética del «Drácula» y un estilo que busca votantes fuera del núcleo duro. Que la presidenta encargada haga su primer acto masivo después del regreso de Machado junto a él sugiere que el chavismo ensaya un tono más amable para una competencia que todavía no tiene fecha.

Lo que no dijo

Rodríguez habló de paz, de diálogo, de petróleo, de luz y del pueblo organizado. No dijo cuándo habrá elecciones presidenciales. No dijo cuándo se renovará el CNE. No dijo si se levantará la inhabilitación de Machado. Y no explicó por qué, si la ruta es el diálogo, la presidenta encargada recorre el centro del país con el formato de una candidata.

Criterio INCÍSOS

La pregunta de la semana no es si Delcy Rodríguez hará campaña: ya la hace. La pregunta es si habrá una competencia en la que la otra parte pueda hacer lo mismo con las mismas reglas. Eso exige, como mínimo, una fecha, un CNE nuevo, la habilitación de quien quiera competir y una separación clara entre los actos de gobierno y los de campaña. Mientras falte todo eso, quien luce desesperado por el poder no es quien pide votar, sino quien se resiste a fijar el día.

Para leer más en INCÍSOS

  1. Delcy Rodríguez recibió a la mesa y descalificó a la calle: el doble mensaje del 22 de octubre.
  2. Washington dice que no pondrá fechas fijas a la elección venezolana: la «fase uno».
  3. Cinco señales para saber si la transición avanza: la columna de José Vicente Carrasquero.

Fuentes principales: teleSUR; Prensa Latina; Cactus24; Contrapunto; Prensa Presidencial (27 de octubre de 2026); La Nación (26 de octubre de 2026).

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Política

Trump propone hacer de Venezuela el estado 51 de EE.UU.

«Hagámoslo el estado 51».

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Imagen conceptual de un buque tanque junto a infraestructura petrolera para una nota sobre crudo venezolano y Estados Unidos.

POLÍTICA · WASHINGTON

En un mitin en Texas, el presidente de EE.UU. dijo que Venezuela podría ser «un próspero estado número 51» y elegir un gobernador en vez de un presidente. Horas antes había llamado «regalo» a un cargamento de un millón de barriles de crudo venezolano que, según The Washington Post, EE.UU. pagó. Dos frases que dicen cómo ve Washington su tutela.

Las 6W · INCÍSOS

QuéLas declaraciones de Donald Trump sobre Venezuela como «estado 51» y sobre un cargamento de crudo como «regalo».
QuiénDonald Trump, presidente de EE.UU.; Marco Rubio, secretario de Estado.
CuándoMartes 27 de octubre de 2026, a una semana de las elecciones legislativas en EE.UU.
DóndeCorpus Christi, Texas, en un mitin a favor del candidato republicano al Senado Ken Paxton.
Por quéLlegó a Texas el primer cargamento ligado al acuerdo petrolero firmado en agosto.
CómoEn declaraciones a periodistas y en el discurso del mitin.

«Hagámoslo el estado 51 y, en vez de un presidente, celebraremos una elección a gobernador». Donald Trump lo dijo el martes 27 de octubre en un mitin en Corpus Christi, Texas, a favor del candidato republicano al Senado Ken Paxton. Añadió que Venezuela «quizá algún día pronto se convierta en un próspero estado número 51», que la relación con Caracas se volvió «muy, muy buena, excelente» y que «miles y miles de millones de dólares» están entrando en su petróleo, según Infobae. No es la primera vez que lo plantea: ya había dicho este año que lo consideraba en serio.

El «regalo» que se pagó

Horas antes, camino a Texas, Trump había dicho a periodistas: «Tomamos Venezuela con gran éxito» y «me han enviado como regalo un cargamento de un millón de barriles de petróleo», según El Diario. Planeaba visitar el tanquero con el secretario de Estado, Marco Rubio. El cargamento es el primero ligado al acuerdo petrolero de agosto, el que dio a North American Blue Energy Partners (NABEP) el control de 17 campos venezolanos y al Gobierno de EE.UU. el 35 % de su empresa matriz.

La palabra «regalo» no resiste los papeles. The Washington Post tituló el mismo día: «Trump recibirá un cargamento de petróleo venezolano y lo llama «regalo». EE.UU. lo pagó». Y en Carabobo, la presidenta encargada Delcy Rodríguez aseguró que «no hay un solo barril de petróleo que salga de este país que no se pague». Las dos versiones no pueden ser ciertas a la vez, salvo que el pago exista y el regalo sea solo una forma de hablar en campaña.

Lo que no se sabe es quién cobra y cuánto. El acuerdo con NABEP permite a EE.UU. comprar parte del crudo a 30 dólares el barril, según ProPublica, y los ingresos del petróleo venezolano se depositan en cuentas del Tesoro estadounidense que nadie ha auditado públicamente. Venezuela no ha publicado el precio de este cargamento ni a qué cuenta entró el pago.

Lo que dice la frase del estado 51

La idea no tiene ninguna vía jurídica real. Convertir a Venezuela en estado de EE.UU. exigiría que Venezuela renunciara a su soberanía, algo que su Constitución declara irrenunciable, y que el Congreso estadounidense la admitiera. Nadie en Caracas ni en Washington ha planteado algo así formalmente.

Pero la frase no es irrelevante. La dice el presidente del país que capturó a Maduro, que custodia los ingresos petroleros de Venezuela, que tutela la mesa de negociación y que decide el ritmo de las sanciones. Dicha en un mitin para atraer votos en Texas, convierte a Venezuela en trofeo electoral. Y deja una idea en el aire: que para Washington el problema venezolano se parece más a una administración que a una transición.

El contraste de la semana

La frase llega en una semana en la que María Corina Machado volvió al país y la Plataforma Unitaria la ratificó como candidata presidencial. La propuesta de Trump, elegir un gobernador en vez de un presidente, choca de frente con lo que pide la calle venezolana desde el 22 de octubre: una fecha para elegir a su presidente. Hasta el martes no había reacciones públicas de Machado, de la Plataforma ni del Gobierno encargado a la frase del estado 51.

Criterio INCÍSOS

Las palabras de un presidente no son decorado. Un «regalo» que se pagó y una anexión dicha en tono de broma describen una relación en la que Venezuela aparece como botín y no como interlocutor. La respuesta no es la indignación, sino la exigencia de lo que falta: el precio de cada cargamento, el saldo de las cuentas y una fecha electoral para que sean los venezolanos, y no un mitin en Texas, quienes decidan qué país quieren ser.

Para leer más en INCÍSOS

  1. ProPublica revela que el pacto petrolero no garantiza ingresos a Venezuela: el contrato con NABEP.
  2. Cinco señales para saber si la transición avanza: la caja del Tesoro.
  3. Delcy Rodríguez hace campaña sin haber fijado la fecha de elecciones: la otra tarima del martes.

Fuentes principales: Infobae; El Diario; The Washington Post (27 de octubre de 2026); teleSUR, sobre la respuesta de Delcy Rodríguez.

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