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Política

La mina de oro que el chavismo prometió para frenar a Rubio

El chavismo gastó buena parte de 2025 intentando comprar influencia en Washington para frenar la línea dura de Marco Rubio. Una investigación de Politico revela la trama, y su fracaso.

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Una investigación de Politico reconstruye una operación que el chavismo montó durante 2025, cuando Maduro aún gobernaba: prometer una mina de oro a un excongresista estadounidense y financiar una red de influencia para ablandar la política de Washington y frenar la línea dura de Marco Rubio. La componenda fracasó. Rubio se impuso, y el 3 de enero cayó Maduro. Pero la historia revela el método —y plantea si la maquinaria sigue operando hoy.

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QuéEl chavismo financió una campaña de influencia en Washington para suavizar la presión sobre Venezuela.
QuiénEl excongresista Aaron Schock, el empresario Harry Sargeant, Delcy Rodríguez y Marco Rubio.
CuándoA lo largo de 2025, cuando Maduro aún gobernaba y Rodríguez era su vicepresidenta.
DóndeEntre Caracas y Washington, con viajes a Venezuela y cabildeo en Estados Unidos.
Por quéEl chavismo buscaba evitar el desenlace que la línea dura de Rubio empujaba.
CómoCon promesas de negocios mineros, pagos por consultoría y una red de influencers.

Una operación para cambiar la política de Washington

El reportaje de Politico, publicado el 8 de junio, reconstruye una trama que conviene situar en su tiempo exacto: ocurrió durante 2025, cuando Nicolás Maduro todavía gobernaba en Caracas y Delcy Rodríguez era su vicepresidenta y operadora de confianza. No es, por tanto, una historia del actual gobierno de transición, sino del chavismo en pleno poder tratando de torcer el rumbo de Washington antes de que fuera tarde.

El personaje central es Aaron Schock, excongresista republicano por Illinois que renunció en 2015 en medio de un escándalo de finanzas de campaña y que desde entonces buscaba una segunda oportunidad. Según Politico, Schock viajó a Caracas en enero de 2025, y allí Rodríguez le habría ofrecido una mina de oro a cambio de que ayudara a suavizar la política estadounidense hacia Venezuela. Poco después, hacia febrero de 2025, fue contratado por un pago único de cien mil dólares para tareas de consultoría estratégica, según el abogado del empresario que lo vinculó, Harry Sargeant.

La pelea dentro del trumpismo

El trasfondo es una disputa que se libró dentro del propio mundo de Trump. De un lado estaban Marco Rubio y el exenviado Mauricio Claver-Carone, arquitectos de una campaña de máxima presión para debilitar al régimen. Del otro, un conjunto de intereses empresariales que argumentaban que las sanciones habían fracasado: no habían producido cambio político y, en cambio, empujaban a Venezuela hacia China y Rusia.

En esa lógica, la red en torno a Sargeant y Schock trabajó para promover una relación más pragmática con Caracas y para elevar a figuras de la administración que prefirieran reparar relaciones antes que buscar un cambio de régimen. Politico señala que se coordinó mensajería sobre Venezuela con exfuncionarios, activistas afines a Trump e influencers de redes, con el objetivo de erosionar la influencia de Rubio. La apuesta incluyó ver en el enviado Richard Grenell, escéptico del intervencionismo, un posible contrapeso al secretario de Estado.

El método no era nuevo

Lo más revelador del caso es que no se trata de un episodio aislado, sino de un patrón que el chavismo —y Rodríguez en particular— ya había ensayado. En la primera administración Trump, el excongresista de Miami David Rivera fue acusado de cabildear en secreto para el gobierno de Maduro tras conseguir, según los fiscales, que la entonces canciller Delcy Rodríguez le adjudicara un contrato de cabildeo de cincuenta millones de dólares pagado por la petrolera estatal PDVSA. Aquel caso terminó en los tribunales de Miami, donde el propio Rubio declaró como testigo a comienzos de 2026.

La constante, a lo largo de los años, es la misma: usar el petróleo y el oro venezolanos como moneda para comprar voluntades en Washington y ablandar la presión. Cambian los operadores —Rivera ayer, Schock después—, pero la estrategia de seducción se repite. Es la diplomacia del bolsillo aplicada a la supervivencia política.

El desenlace, y la pregunta abierta

Esta vez, la operación falló en su objetivo inmediato. Rubio se consolidó como secretario de Estado, la línea dura se impuso y el 3 de enero de 2026 una operación militar estadounidense capturó a Maduro. La campaña de influencia no logró evitar lo que se proponía evitar.

Y sin embargo, hay una paradoja que el reportaje deja flotando. La caída de Maduro no significó la caída del chavismo: el régimen quedó en pie, Washington restauró relaciones y alivió sanciones, y Delcy Rodríguez consolidó su control de Miraflores. Quien movía los hilos de aquella seducción terminó, pese a todo, gobernando. Politico apunta además que Schock regresó a Venezuela el mes pasado, esta vez sin ir primero a Caracas. La pregunta que queda para el lector, sobre todo para una diáspora que conoce estos métodos, es incómoda: si la maquinaria de comprar influencia sobrevivió a Maduro, ¿al servicio de quién opera ahora?


Fuentes principales: investigación de Politico (8 de junio de 2026) sobre la campaña de influencia en torno a Aaron Schock y Harry Sargeant; reportes de IBTimes y LGBTQ Nation que recogen la investigación; cobertura de Associated Press y BBC sobre el juicio a David Rivera en Miami y el testimonio de Marco Rubio como antecedente del patrón. Ni Schock ni Rodríguez respondieron a las solicitudes de comentario de Politico.


*Fuentes principales: investigación de Politico (8 de junio de 2026) sobre la campaña de influencia en torno a Aaron Schock y Harry Sargeant; reportes de IBTimes y LGBTQ Nation que recogen la investigación; cobertura de Associated Press y BBC sobre el juicio a David Rivera en Miami y el testimonio de Marco Rubio como antecedente del patrón. Ni Schock ni Rodríguez respondieron a las solicitudes de comentario de Politico.*

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Política

EE.UU. no renovó el T-MEC y lo dejó en revisión

El tratado no se canceló. Se convirtió en algo distinto: un acuerdo que se revisa cada año y que cada año puede terminar.

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Mesa de negociación comercial — archivo editorial

INCÍSOS

La revisión conjunta del tratado comercial de América del Norte comenzó formalmente el 1 de julio de 2026. Washington optó por no extenderlo por un nuevo periodo de dieciséis años. El acuerdo sigue aplicándose, pero dejó de ser lo que era: un horizonte estable. Ahora es un acuerdo que se evalúa cada año.

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Qué Estados Unidos no extendió el T-MEC por dieciséis años más y lo sometió a un esquema de revisión.
Quién La Oficina del Representante Comercial de EE.UU.; Jamieson Greer; Claudia Sheinbaum; Marcelo Ebrard; Mark Carney.
Cuándo La revisión conjunta comenzó el 1 de julio de 2026, sexto aniversario de la entrada en vigor.
Dónde Tercera ronda bilateral en Ciudad de México del 21 al 24 de julio; cuarta ronda en Washington en septiembre.
Por qué El 85% de las exportaciones mexicanas entra a EE.UU. con arancel cero gracias a este tratado.
Cómo El tratado permanece vigente mientras se negocia, hasta que haya acuerdo o terminación conforme a sus reglas.

El hecho que no se contó así

El 1 de julio de 2026 el T-MEC cumplió seis años y llegó al punto que el propio tratado había fijado: sus tres socios debían revisarlo conjuntamente y confirmar si lo renovaban por dieciséis años más o lo modificaban.

Washington no confirmó la renovación.

La cobertura mayoritaria tradujo eso como «empezó la renegociación». Es una traducción incompleta. Lo que ocurrió es más específico: el tratado no fue cancelado, sus disposiciones comerciales siguen aplicándose, y al mismo tiempo perdió su fecha de vencimiento larga. Quedó sujeto a evaluación periódica.

México ha declarado expresamente su objetivo en ese punto: evitar que las evaluaciones anuales se conviertan en renegociaciones completas del acuerdo. Ese es el verdadero campo de disputa.

Por qué la diferencia importa

Un tratado con horizonte de dieciséis años es una decisión de inversión. Una empresa que instala una planta en Monterrey o en El Paso amortiza esa inversión en diez o quince años, y lo hace porque las reglas que la hacen rentable van a seguir ahí.

Un tratado que se revisa cada año no ofrece ese horizonte. Sigue permitiendo comerciar, pero no permite planificar con la misma confianza.

El costo de eso no aparece en ninguna estadística de aranceles, porque no es un impuesto: es incertidumbre. Y la incertidumbre se paga en decisiones que no se toman —la planta que no se construye, la contratación que se pospone, el contrato que se firma a seis meses en lugar de a tres años.

La cronología de julio

1 de julio: comienza formalmente la revisión conjunta. Estados Unidos no extiende el tratado por un nuevo periodo.

7 al 9 de julio: la Oficina del Representante Comercial celebra audiencias públicas para recibir posicionamientos sobre posibles respuestas comerciales. México figura entre las economías examinadas.

17 de julio: la USTR informa que Greer se reunirá con Sheinbaum en Palacio Nacional.

20 de julio: proclamaciones presidenciales imponen gravámenes de 50% a productos canadienses, con entrada en vigor el 19 de agosto de 2026.

21 al 24 de julio: tercera ronda bilateral en Ciudad de México. Greer permanece en el país del 22 al 24.

23 de julio: Sheinbaum recibe a Greer en Palacio Nacional. Al concluir, declara que ambos países avanzaron en acuerdos.

Durante la misma ronda: Estados Unidos anuncia nuevos aranceles por trabajo forzoso a sesenta países. México queda entre los catorce socios con un gravamen adicional de 10%, que no aplica a las mercancías amparadas por el tratado.

Resultado: cuarta ronda pactada para la primera quincena de septiembre de 2026 en Washington.

Lo que está realmente en juego

Marcelo Ebrard lo formuló con la cifra que ordena toda la discusión: México paga arancel cero en el 85% de sus exportaciones gracias al T-MEC.

Ese porcentaje es el escudo. Todo lo que el tratado cubre queda protegido de la política arancelaria general estadounidense. Todo lo que el tratado deja de cubrir queda expuesto a ella.

Por eso el capítulo técnico que decide el resultado no es el de aranceles sino el de reglas de origen: los criterios que determinan si un producto cuenta como norteamericano. Endurecer esas reglas no requiere cambiar una sola tasa arancelaria y, sin embargo, puede reducir el porcentaje protegido. Greer ha sido explícito en que se necesitan reglas de origen estrictas.

Por qué esto es asunto del hispano en Estados Unidos

Hay una manera cómoda de leer esta noticia: como un pleito entre gobiernos. Es una lectura errada.

Los sectores que el tratado ordena —automotriz, autopartes, agroalimentario, electrodomésticos, textil, logística de frontera— emplean a cientos de miles de trabajadores hispanos en Texas, California, Arizona, Illinois y Michigan. Cuando una regla de origen cambia, cambia dónde se fabrica una pieza. Y cuando cambia dónde se fabrica una pieza, cambia dónde está el empleo.

El efecto llega además por el lado del consumo: buena parte de lo que una familia compra —del automóvil a los alimentos frescos— cruza esa frontera antes de llegar a la góndola.

La variable que nadie controla

Sobre la mesa pesa un antecedente reciente: la Corte Suprema de Estados Unidos declaró ilegales los aranceles globales impuestos de forma unilateral por la administración. Esa decisión obligó a reconstruir la política arancelaria por otras vías legales, entre ellas la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que permite investigar prácticas extranjeras consideradas injustificables o perjudiciales.

De ahí que el instrumento del momento no sea el arancel general sino la investigación sectorial. Es más lento, más técnico y mucho menos visible. También es más difícil de impugnar.

Lo que hay que vigilar hasta septiembre

Tres indicadores concretos, todos verificables sin ser economista.

Si el porcentaje de exportaciones mexicanas amparadas por el tratado se mantiene en torno al 85% o empieza a bajar. Si las reglas de origen del capítulo 4 se endurecen en automotriz y electrónica. Y si la revisión anual se institucionaliza como mecanismo permanente o queda como episodio de este ciclo.

La cuarta ronda de septiembre en Washington dirá bastante sobre las tres.


Fuentes principales: Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (calendario de la revisión conjunta y rondas bilaterales); Secretaría de Economía de México (comunicado sobre la cuarta ronda); Bloomberg Línea (cobertura de la tercera ronda, declaraciones de Jamieson Greer y de Marcelo Ebrard, julio de 2026); El Imparcial (proclamaciones presidenciales del 20 de julio y audiencias de la USTR); declaraciones de Claudia Sheinbaum en conferencias de prensa del 21 al 23 de julio de 2026.

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Política

Las reglas de origen deciden qué cuenta como norteamericano

Endurecer una regla de origen no cambia ninguna tasa arancelaria y puede reducir el porcentaje de comercio protegido.

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Línea de manufactura industrial — archivo editorial

INCÍSOS

Ningún titular dirá que la revisión del T-MEC se resolvió en el capítulo 4. Pero ahí es donde se resuelve. Las reglas de origen determinan qué mercancía recibe trato preferencial, y modificarlas permite cambiar el resultado económico del tratado sin tocar una sola tasa arancelaria.

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Qué Las reglas de origen del capítulo 4 del T-MEC son el punto crítico de la revisión conjunta.
Quién Jamieson Greer y la USTR; la Secretaría de Economía mexicana; los sectores automotriz y electrónico.
Cuándo Discutidas en la tercera ronda bilateral del 21 al 24 de julio de 2026, con continuación en septiembre.
Dónde Aplican a toda la cadena productiva de América del Norte.
Por qué Determinan qué proporción del comercio conserva el arancel cero y cuál queda expuesta.
Cómo Elevando el porcentaje de contenido regional exigido o restringiendo el origen de insumos específicos.

Qué es una regla de origen

Es el criterio que decide si un producto es originario de México, Estados Unidos o Canadá. Si lo es, entra a los otros dos países sin arancel. Si no lo es, paga.

La pregunta parece sencilla y no lo es, porque casi ningún producto contemporáneo se fabrica íntegramente en un solo país. Un automóvil ensamblado en Puebla lleva acero de un origen, componentes electrónicos de otro y software de un tercero. La regla de origen establece qué proporción del valor debe provenir de la región para que el conjunto cuente como norteamericano.

El mecanismo que conviene entender

Aquí está lo que hace de este capítulo un instrumento tan eficaz.

Subir un arancel es visible: aparece en un titular, provoca respuesta política, se litiga. Endurecer una regla de origen es técnico: se discute en un anexo, entre especialistas, y su efecto tarda meses en manifestarse.

Sin embargo, el resultado puede ser equivalente. Si una regla exige que el 75% del valor de un producto sea regional y se eleva ese umbral, los fabricantes que no lo alcancen dejan de calificar. Su mercancía pasa a pagar arancel. Nadie subió el arancel: cambió quién lo evita.

Por eso el dato de que México paga arancel cero en el 85% de sus exportaciones no es un piso garantizado. Es el resultado de reglas que están siendo renegociadas.

La motivación declarada

Greer ha sostenido que se necesitan reglas de origen estrictas para determinados productos. El objetivo declarado no es principalmente México: es impedir que insumos de terceros países —China, sobre todo— entren al mercado estadounidense aprovechando el trato preferencial regional a través del ensamblaje en algún socio.

Ese objetivo tiene una lógica defendible. También tiene un efecto colateral inevitable: las plantas instaladas en México que dependen de insumos asiáticos quedan atrapadas entre una regla que se endurece y una cadena de suministro que no se reconfigura en un trimestre.

El caso de las videocámaras de origen chino y el escrutinio por trabajo forzoso ilustra ese cruce: la trazabilidad del insumo se convirtió en condición de acceso al mercado.

Lo que esto significa para el empleo hispano

La cadena de consecuencias es directa y conviene seguirla paso a paso.

Una regla de origen más estricta obliga a las empresas a decidir: sustituir el insumo por uno regional, absorber el arancel, o mover la producción. Las tres opciones tienen efecto laboral.

Sustituir insumos suele favorecer a la manufactura de Estados Unidos y de México frente a la asiática, y ahí puede haber empleo nuevo en estados con alta población hispana. Absorber el arancel comprime márgenes y frena contrataciones. Mover producción reordena el mapa del trabajo en ambos lados de la frontera.

El resultado neto no está determinado de antemano. Depende del detalle de cada anexo sectorial. Y esa es exactamente la razón por la que este capítulo merece seguimiento aunque no genere titulares.

El calendario

La cuarta ronda de negociaciones está pactada para la primera quincena de septiembre de 2026 en Washington. Ahí es donde el capítulo 4 volverá a la mesa.

Para entonces habrá entrado en vigor, el 19 de agosto, el gravamen de 50% a productos canadienses. El precedente de cómo Washington trata a un socio del mismo tratado será parte del contexto de esa reunión.


Fuentes principales: Bloomberg Línea (declaraciones de Jamieson Greer sobre reglas de origen y cobertura de la tercera ronda, julio de 2026); Secretaría de Economía de México (comunicado sobre la cuarta ronda de septiembre); declaraciones de Marcelo Ebrard sobre el porcentaje de exportaciones con arancel cero; capítulo 4 del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.

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Política

El arancel por trabajo forzoso llegó durante la negociación

Un arancel del 10% a catorce socios, anunciado en medio de la tercera ronda. La excepción del tratado demostró para qué sirve.

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Trabajadores en instalación industrial — archivo editorial

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Mientras los equipos negociadores trabajaban en Ciudad de México, Washington anunció aranceles por trabajo forzoso a sesenta países. México quedó entre los catorce socios con un gravamen adicional de 10%. Y entonces ocurrió lo interesante: el tratado funcionó.

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Qué EE.UU. impuso aranceles por trabajo forzoso a sesenta países, con 10% adicional a catorce socios, entre ellos México.
Quién La administración estadounidense y la USTR; México, Canadá, la Unión Europea y el Reino Unido, entre los afectados.
Cuándo Anunciado durante la tercera ronda bilateral, del 21 al 24 de julio de 2026, y anticipado a inicios de junio.
Dónde Aplica a importaciones a Estados Unidos desde las economías investigadas.
Por qué La Corte Suprema invalidó los aranceles globales unilaterales y obligó a usar otras vías legales.
Cómo Mediante la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que permite investigar prácticas extranjeras.

Lo que pasó

Estados Unidos cobrará aranceles de al menos 10% a importaciones provenientes de la mayoría de sus principales socios comerciales. Es, según reportó Bloomberg News, la medida más importante hasta ahora para reconstruir el muro arancelario después de que la Corte Suprema lo golpeara.

La administración impuso aranceles adicionales de 10% a bienes de catorce socios comerciales, entre ellos México, Canadá, la Unión Europea y el Reino Unido. El anuncio llegó mientras se desarrollaba la tercera ronda de negociaciones en la capital mexicana, y había sido anticipado a inicios de junio como parte de la investigación bajo la Sección 301.

La USTR había realizado audiencias públicas del 7 al 9 de julio de 2026 para recibir posicionamientos. México figuró entre las economías examinadas.

La excepción que lo explica todo

El nuevo arancel de 10% no aplica a las mercancías contempladas en el acuerdo comercial de América del Norte con México y Canadá.

Ese es el hecho central de esta nota y merece leerse dos veces. En la misma semana en que Washington reconstruía su muro arancelario sobre sesenta países, el tratado que está siendo revisado protegió a las mercancías que ampara.

Es la demostración práctica de por qué la cifra de Ebrard —85% de las exportaciones mexicanas con arancel cero— es el activo que México defiende. No es un dato de manual. Es el escudo que acaba de probarse en condiciones reales.

Y es también la razón por la que la discusión sobre reglas de origen importa tanto: lo que define el alcance del escudo no es el arancel, es qué mercancías quedan dentro de la definición.

Por qué la Sección 301

El instrumento elegido no es casual. La Corte Suprema de Estados Unidos declaró ilegales los aranceles globales impuestos unilateralmente por la administración. Esa decisión cerró una vía y obligó a buscar otras.

La Sección 301 pertenece a la Ley de Comercio de 1974 y permite investigar políticas o prácticas extranjeras que Washington considere injustificables, discriminatorias o perjudiciales para su comercio. Tras la investigación y la recepción de argumentos de las partes, la USTR puede recomendar distintas acciones.

La diferencia entre un arancel general y una acción bajo la Sección 301 es procedimental, y esa procedimentalidad es su fortaleza: hay expediente, hay audiencia, hay motivación técnica. Resulta considerablemente más difícil de impugnar ante un tribunal.

Conviene decirlo sin caricatura: la política arancelaria no retrocedió tras el fallo. Cambió de herramienta.

La respuesta mexicana

Sheinbaum afirmó que México presentó sus argumentos a Estados Unidos para evitar nuevos aranceles y que esperaría una decisión de Washington. También señaló que la participación de México en el procedimiento de la Sección 301 no significa que el arancel ya esté aprobado en su caso.

Tras la reunión con Greer en Palacio Nacional el 23 de julio, la presidenta mexicana declaró que ambos países avanzaron en acuerdos.

Qué mirar

El punto de observación útil no es el porcentaje del arancel. Es el alcance de la excepción.

Mientras las mercancías amparadas por el tratado sigan exentas, el efecto sobre precios al consumidor en Estados Unidos será limitado en las categorías cubiertas. Si esa excepción se estrecha —por vía de reglas de origen más exigentes o de exclusiones sectoriales—, el efecto llegará a la góndola sin que haya habido ningún anuncio arancelario nuevo.


Fuentes principales: Bloomberg Línea y Bloomberg News (anuncio de aranceles por trabajo forzoso y su alcance, julio de 2026); El Imparcial (audiencias de la USTR del 7 al 9 de julio y declaraciones de Claudia Sheinbaum del 22 de julio); Sección 301 de la Ley de Comercio de Estados Unidos de 1974; referencias al fallo de la Corte Suprema sobre aranceles globales unilaterales.

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