Política
Maduro cumple cinco meses preso en Estados Unidos
El 3 de junio se cumplen cinco meses de la captura de Nicolás Maduro. Inventario de lo ocurrido en Venezuela —incluida la visita de Delcy Rodríguez a India— y e
El 3 de junio se cumplen cinco meses de la captura de Nicolás Maduro. Inventario de lo ocurrido en Venezuela —incluida la visita de Delcy Rodríguez a India— y estado del caso en Nueva York y la posible causa en Florida. Análisis.
LAS 6 PREGUNTAS
| Dimensión | Detalle |
|---|---|
| Qué | El balance de los cinco meses transcurridos desde la captura de Nicolás Maduro y el estado de sus procesos judiciales. |
| Quién | Nicolás Maduro, el gobierno interino de Delcy Rodríguez y las autoridades judiciales de Nueva York y Florida. |
| Cuándo | El 3 de junio de 2026, cinco meses después de la captura del 3 de enero. |
| Dónde | En Venezuela y en los tribunales de Estados Unidos. |
| Cómo | Mediante un proceso federal en Nueva York y una posible causa estatal en Florida. |
| Por qué | Porque cinco meses permiten medir qué cambió en Venezuela y hacia dónde van las causas. |
El 3 de junio se cumplen exactamente cinco meses de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en Caracas, el 3 de enero de 2026. Es una fecha redonda que invita al inventario: qué cambió en Venezuela desde entonces, en qué punto está el hombre que gobernó el país durante más de una década, y hacia dónde avanzan los procesos judiciales que enfrentará. Cinco meses son suficientes para distinguir lo que se transformó de lo que solo cambió de nombre.
Empecemos por Venezuela. La captura abrió un reacomodo del poder, no su desaparición: Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada y su hermano Jorge quedó al frente del Parlamento y de la negociación con Washington, mientras Diosdado Cabello conservó el Ministerio de Interior y Justicia. Es decir, el chavismo perdió a su figura central pero retuvo su estructura. En estos cinco meses ese gobierno desplegó una agenda de gestos: una Ley de Amnistía, un goteo de excarcelaciones de presos políticos —parcial y sin lista oficial—, el anuncio nunca consumado del cierre de El Helicoide, una consulta para reformar la justicia y, en lo económico, un repunte de las exportaciones petroleras y un esquema que canaliza pagos a cuentas controladas por Estados Unidos. El hilo conductor de todo ello es uno: un proceso administrado, en buena medida, desde Washington.
Nada ilustra ese hilo conductor mejor que lo que ocurre el mismo día de este quinto mes. El 3 de junio, Delcy Rodríguez inicia una visita oficial a India que se extenderá hasta el 7, su primer viaje a Asia como presidenta encargada, para reunirse con el primer ministro Narendra Modi y negociar cooperación petrolera. El detalle que delata quién conduce no es el viaje en sí, sino quién lo anunció: lo reveló el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, el 21 de mayo —antes de que el propio gobierno venezolano lo confirmara—, camino a una gira que lo llevaba precisamente a India. La secuencia viene de atrás: en febrero, Trump anunció que India compraría crudo venezolano «en lugar de comprarlo a Irán», a cambio de reducir aranceles y abandonar el petróleo ruso; y una orden ejecutiva del 9 de enero creó los llamados Foreign Government Deposit Funds, cuentas del Tesoro estadounidense que retienen los ingresos del petróleo venezolano antes de entregarlos a Caracas. India ya fue en mayo el segundo comprador de crudo venezolano —427.000 barriles diarios, solo por detrás de Estados Unidos—, en buena parte para sustituir los cargamentos perdidos por el cierre del estrecho de Ormuz. La presidenta encargada viaja a cerrar una venta cuyo diseño, calendario y hasta la caja están, en lo esencial, fuera de sus manos.
El caso de Nueva York es el frente judicial principal, y avanza con la lentitud propia de un proceso federal de esta magnitud. Maduro fue trasladado a Manhattan y, el 5 de enero, se declaró inocente ante el juez Alvin Hellerstein de los cargos de una acusación supersedente desvelada dos días antes: conspiración para el narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y delitos de armas. Llegó a declararse «un hombre decente» y «todavía presidente» de su país, y denunció haber sido «secuestrado». La acusación no lo señala solo a él: nombra a su esposa Cilia Flores, a su hijo, a Diosdado Cabello y a otros, la mayoría aún en Venezuela y fuera del alcance de la justicia estadounidense. Si es condenado, enfrenta cadena perpetua.
El detalle jurídico que vale la pena entender es que este caso pone a prueba una herramienta legal de historial incierto. La ley de narcoterrorismo bajo la que se acusa a Maduro ha sido poco probada en juicio y tiene un récord de éxito limitado; algunos casos previos terminaron con condenas revertidas. La defensa, encabezada por el abogado Barry Pollack, ha anticipado un argumento de inmunidad soberana, complicado por el hecho de que Estados Unidos nunca reconoció la reelección de Maduro de 2024. El propio fiscal y los analistas comparan el proceso con el de Manuel Noriega, el dictador panameño juzgado en EE.UU. en los años noventa: un precedente que el gobierno estadounidense invoca como modelo y que la defensa mirará en busca de grietas.
A ese frente podría sumarse un segundo, y aquí entra Florida. El gobernador Ron DeSantis anunció en enero que la Fiscalía estatal —a cargo de James Uthmeier— estudia «muy seriamente» presentar cargos estatales contra Maduro en Miami, por narcotráfico y por lo que llamó la «importación» de criminales, en referencia a presuntos miembros del Tren de Aragua que habrían llegado a Florida. Es un cargo que, según DeSantis, no figura en la acusación federal de Nueva York. La causa no se ha presentado, y conviene tratarla como lo que es: una posibilidad anunciada, no un hecho. Tiene además aristas que obligan a la cautela. Un memo de la propia inteligencia estadounidense ha puesto en duda que Maduro dirija al Tren de Aragua, lo que debilitaría ese argumento. Y críticos en Florida —incluido un rival político de DeSantis— han calificado el anuncio de «performativo», señalando que una causa federal eclipsaría cualquier proceso estatal y que el gesto busca rédito ante el electorado venezolano-estadounidense.
El inciso reúne los dos planos. En lo judicial, el caso de Maduro es a la vez sólido en su acusación y incierto en su resultado: la ley que lo sostiene no garantiza condena, la defensa tiene argumentos que explorar, y un eventual frente en Florida parece, por ahora, más político que jurídico. En lo político, cinco meses después, la pregunta de fondo no es tanto qué será de Maduro —su suerte personal se juega en un tribunal de Manhattan— como qué fue de Venezuela: un país cuyo dictador cayó, pero cuya estructura de poder se reacomodó sin desaparecer, y cuya transición se gestiona desde fuera. La captura de Maduro fue un punto final para él. Para Venezuela, fue apenas el comienzo de una pregunta que estos cinco meses no han terminado de responder.
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Muere el juez del caso Maduro y el expediente cambia de manos
El caso no se detiene. Cambia de manos.
POLÍTICA · EL CASO MADURO
Alvin Hellerstein, el juez federal de Nueva York que llevaba el proceso contra Nicolás Maduro y Cilia Flores, murió a los 92 años. El caso pasará por sorteo a otro juez, que heredará lo más difícil: decidir si un expresidente puede alegar inmunidad. El juicio sigue fijado para el 14 de junio de 2027. Qué decidió Hellerstein, qué quedó pendiente y qué puede cambiar.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | La muerte del juez que presidía el proceso penal contra Nicolás Maduro y Cilia Flores en EE.UU., y la reasignación del caso. |
|---|---|
| Quién | Alvin K. Hellerstein, juez federal del Distrito Sur de Nueva York desde 1998; Maduro y Flores, acusados de narcoterrorismo, narcotráfico, armas y conspiración para torturar. |
| Cuándo | La muerte se conoció el miércoles 28 de octubre de 2026. La próxima audiencia estaba prevista para mediados de diciembre; el juicio, para el 14 de junio de 2027. |
| Dónde | Tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York, en Manhattan. Maduro y Flores siguen presos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn. |
| Por qué | El juez murió por causas naturales, poco antes de cumplir 93 años, según el tribunal. |
| Cómo | El caso se asignará al azar a otro juez federal, que recibe el expediente con sus decisiones previas y con la moción de inmunidad todavía sin resolver. |
El juez federal Alvin K. Hellerstein, que presidía el proceso contra Nicolás Maduro y Cilia Flores en Nueva York, murió por causas naturales a los 92 años, poco antes de cumplir 93, según informó el tribunal citado por ABC News. La noticia se conoció el miércoles 28 de octubre. Su muerte deja el caso penal más importante contra un exjefe de Estado latinoamericano en manos de un juez que todavía no tiene nombre: el expediente se asignará al azar a otro magistrado del Distrito Sur de Nueva York, confirmó a El Tiempo Ed Friedland, director ejecutivo de ese tribunal.
Quién era Hellerstein
Lo nombró el presidente Bill Clinton en 1998, y en casi tres décadas en el Distrito Sur de Nueva York llevó casos de enorme peso público, entre ellos los litigios por los atentados del 11 de septiembre de 2001. Desde enero de 2026 tenía en sus manos el proceso de Maduro y Flores, capturados el 3 de enero en Caracas por fuerzas de EE.UU. y trasladados a Nueva York. Su edad fue tema desde el primer día; en la audiencia del 15 de octubre, según EFE, tuvo por momentos dificultades para hablar y largos silencios mientras evaluaba el calendario que le propusieron.
Qué pasa con el expediente
La regla del tribunal es el sorteo: el caso irá a otro juez federal elegido al azar, como el resto de los asuntos que llevaba Hellerstein. La reasignación no borra lo actuado. Las decisiones que tomó el juez siguen vigentes, y la acusación, los cargos y la detención de los acusados no cambian por la muerte del magistrado.
Lo que sí cambia es quién decide lo que falta. El nuevo juez tendrá que estudiar un expediente voluminoso y podrá confirmar o modificar el calendario. Que la reasignación provoque retrasos es una posibilidad, no un hecho: hasta ahora el tribunal no ha anunciado cambios en las fechas.
Cómo está el caso
Maduro enfrenta cuatro cargos: conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a EE.UU., cargos por armas y, desde el 8 de octubre, conspiración para torturar a opositores. Ese día la fiscalía presentó una acusación ampliada que extendió también a Flores el narcoterrorismo y la tortura. Entre las víctimas que describe hay tres ciudadanos estadounidenses, según Reuters. Ambos se declararon no culpables en enero y volvieron a hacerlo el 15 de octubre.
Para entender por qué un tribunal de EE.UU. puede juzgar torturas cometidas en Venezuela, INCÍSOS lo explicó en esta nota.
Lo que decidió Hellerstein
- 5 de enero de 2026: primera comparecencia. Maduro y Flores se declararon no culpables.
- 26 de marzo: se negó a desestimar el caso por la disputa sobre el pago de los abogados con fondos venezolanos bloqueados por las sanciones, pero advirtió que podría revisarlo si el Gobierno impedía de forma arbitraria la defensa: «El objetivo primordial es el derecho a la defensa», dijo, según Ground News.
- 22 de julio: fijó el juicio para el 1 de junio de 2027.
- 8 de octubre: negó la libertad bajo fianza y el arresto domiciliario a Cilia Flores. Consideró que hay riesgo de fuga y «pruebas fuertes» de la fiscalía. «La cárcel no es un lugar lindo donde estar, pero son alegaciones serias», dijo, según Vanguardia.
- 15 de octubre: aceptó el calendario que propusieron fiscalía y defensa. El juicio pasó al 14 de junio de 2027 y la siguiente audiencia quedó para mediados de diciembre.
Lo que quedó pendiente
La gran decisión que Hellerstein no llegó a tomar es la de la inmunidad. El 2 de septiembre, el abogado de Maduro, Barry Pollack, pidió anular el caso porque, sostiene, un jefe de Estado tiene inmunidad absoluta ante la justicia penal de otro país, y porque los hechos que se le imputan habrían ocurrido en el ejercicio del cargo. «Este proceso sin precedentes viola la inmunidad absoluta frente a la jurisdicción penal», escribió, según Al Jazeera. Flores pidió lo mismo para ella, como cónyuge y por los actos de sus funciones oficiales, según Latin Times.
La fiscalía sostiene que EE.UU. dejó de reconocer a Maduro como presidente legítimo en 2019. Es el argumento que en 1990 hundió la defensa de Manuel Noriega en Miami, y, según expertos citados por Al Jazeera, los tribunales suelen seguir al Ejecutivo en materia de reconocimiento. Tras la acusación ampliada, los abogados de Flores anunciaron que revisarán su moción para incluir los nuevos cargos, según Reuters.
La audiencia sobre la inmunidad se había anunciado para el 17 de noviembre y, tras la sesión del 15 de octubre, se movió a mediados de diciembre, sin día fijo. Ahora le tocará al nuevo juez convocarla y resolverla.
Las fechas que siguen
- Los próximos días: el sorteo del nuevo juez y su primera orden, que dirá si mantiene el calendario.
- Mediados de diciembre de 2026: audiencia sobre las mociones de inmunidad, si el nuevo juez la mantiene.
- 14 de junio de 2027: inicio del juicio, según el calendario vigente.
Criterio INCÍSOS
La muerte de un juez no cambia una acusación, pero sí cambia el ritmo y la lectura de un proceso. Hellerstein ya conocía los argumentos, las partes y los incidentes del caso; quien lo sustituya empezará por leerlos. La pregunta de fondo, si un hombre que gobernó Venezuela puede ser juzgado en Nueva York, la responderá ahora alguien que no estuvo en ninguna de las audiencias. Para los venezolanos que esperan ese juicio, la noticia no es que el caso se detenga, sino que las fechas que parecían firmes vuelven a depender de una sola firma.
Lo que hay que vigilar
- El nombre del nuevo juez y su primera orden sobre el calendario.
- La audiencia de inmunidad: si se mantiene en diciembre o se mueve.
- La moción revisada de Flores frente a los nuevos cargos de tortura.
- El juicio del 14 de junio de 2027: si sobrevive al cambio de juez.
Para leer más en INCÍSOS
- Maduro y Cilia Flores se declaran no culpables de tortura: la audiencia del 15 de octubre.
- Por qué Estados Unidos puede juzgar a Maduro por torturas en Venezuela: las bases legales del cargo.
Fuentes principales: ABC News y El Tiempo (28 de octubre de 2026); EFE, vía 14ymedio (15 de octubre); Reuters, vía Kaieteur News (22 de octubre); Vanguardia (9 de octubre); Al Jazeera (3 de septiembre); Latin Times (7 de septiembre); Ground News (27 de marzo).
Política
Delcy Rodríguez hace campaña sin haber fijado la fecha de elecciones
«Una cosa es la tarima para el show».
POLÍTICA · DESESPERADOS POR EL PODER
Dos días después del regreso de María Corina Machado, la presidenta encargada subió a una tarima en Carabobo con el gobernador Rafael Lacava, cantó, bailó, prometió salarios y luz, y acusó a otros de estar «desesperados por el poder». Lo dijo quien gobierna sin elección, controla el calendario electoral y usa el aparato del Estado para hacer campaña.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | Un acto de masas de Delcy Rodríguez con formato de mitin, con promesas, música y ataques a sus adversarios. |
|---|---|
| Quién | Delcy Rodríguez, presidenta encargada; Rafael Lacava, gobernador de Carabobo, y alcaldes de la región. |
| Cuándo | Martes 27 de octubre de 2026, dos días después del regreso de Machado al país. |
| Dónde | Comuna Las Guerreras de Tacarigua, en Guacara, estado Carabobo, tras actividades en Aragua. |
| Por qué | El acto se presentó como parte del Mes Rosa y del balance de la consulta popular; su forma fue la de una campaña electoral. |
| Cómo | Con tarima, música, anuncios de gestión y la transmisión de los medios del Estado. |
«Una cosa es la tarima para el show y otra cosa es el trabajo junto a la gente». La frase la dijo Delcy Rodríguez el martes 27 de octubre, según Cactus24, subida a una tarima en Guacara, estado Carabobo, frente a una multitud, con el gobernador Rafael Lacava a su lado y después de cantar y bailar con él, como describió Contrapunto. Dos días antes, María Corina Machado había atravesado cinco estados en caravana para volver a Caracas. La víspera, en la televisión del Estado, la presidenta encargada la había acusado de montar «un show»: «Podría evitarse el show, ahí están los aeropuertos», dijo, según La Nación.
«Desesperados por el poder»
En Guacara, Rodríguez fue más lejos. «He visto quienes están desesperados por el poder, por la mezquindad de arrebatarle el poder al pueblo de Venezuela», dijo, según teleSUR. No nombró a nadie. Contrastó a quienes, dijo, se preocupan por «montar un show» con quienes se sientan en la mesa de diálogo «a trabajar». Y sobre las elecciones dejó una fórmula: «La elección que se haga debe ser para resolver problemas, no para generarlos», según Prensa Latina.
La frase sobre el poder tiene un problema de origen. La dijo la funcionaria que ocupa la Presidencia sin haber sido elegida para ella, que llegó al cargo tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero y que, diez meses después, sigue sin un calendario electoral. Machado, a quien la frase parecía dirigida, ganó una primaria con más del 92 % de los votos en 2023 y fue inhabilitada para competir en 2024. Quien pide una fecha para votar busca el poder por la vía del voto. Quien la administra sin ponerla ya lo tiene.
La tarima y el Estado
El acto no se presentó como un mitin. La Prensa Presidencial lo describió como un encuentro «multitudinario» del Mes Rosa, la campaña de prevención del cáncer de mama, con movimientos de mujeres y estructuras comunales. Se hizo en la comuna más votada de Carabobo en la segunda consulta popular nacional. Ese mismo día, la presidenta encargada inauguró con Lacava una unidad cardiovascular, y en Aragua se entregó una unidad de emergencias.
La forma, en cambio, fue la de una campaña: tarima, música, un gobernador que anima, una multitud movilizada y promesas de gestión. Rodríguez ofreció recuperar el ingreso de los trabajadores. Anunció que la máquina 6 de Planta Centro, «la máquina más grande de América Latina», entraría en servicio «en las próximas horas» para aliviar los cortes de luz. Prometió exigir a Inglaterra el oro para pagar salarios y salud. Y aseguró que «no hay un solo barril de petróleo que salga de este país que no se pague», el mismo día en que Donald Trump llamaba «regalo» a un cargamento de un millón de barriles.
Nada de eso es ilegal en sí mismo. Pero el cuadro completo es el que la oposición venezolana ha denunciado durante años: actos de gobierno convertidos en actos de campaña, financiados con recursos públicos y transmitidos por medios públicos, mientras el adversario no tiene fecha, no tiene árbitro nuevo y su candidata sigue inhabilitada.
Lacava, el chavismo con otro tono
La elección del escenario dice algo. Rafael Lacava es el gobernador chavista que más ha cultivado una imagen distinta: redes sociales, humor, la estética del «Drácula» y un estilo que busca votantes fuera del núcleo duro. Que la presidenta encargada haga su primer acto masivo después del regreso de Machado junto a él sugiere que el chavismo ensaya un tono más amable para una competencia que todavía no tiene fecha.
Lo que no dijo
Rodríguez habló de paz, de diálogo, de petróleo, de luz y del pueblo organizado. No dijo cuándo habrá elecciones presidenciales. No dijo cuándo se renovará el CNE. No dijo si se levantará la inhabilitación de Machado. Y no explicó por qué, si la ruta es el diálogo, la presidenta encargada recorre el centro del país con el formato de una candidata.
Criterio INCÍSOS
La pregunta de la semana no es si Delcy Rodríguez hará campaña: ya la hace. La pregunta es si habrá una competencia en la que la otra parte pueda hacer lo mismo con las mismas reglas. Eso exige, como mínimo, una fecha, un CNE nuevo, la habilitación de quien quiera competir y una separación clara entre los actos de gobierno y los de campaña. Mientras falte todo eso, quien luce desesperado por el poder no es quien pide votar, sino quien se resiste a fijar el día.
Para leer más en INCÍSOS
- Delcy Rodríguez recibió a la mesa y descalificó a la calle: el doble mensaje del 22 de octubre.
- Washington dice que no pondrá fechas fijas a la elección venezolana: la «fase uno».
- Cinco señales para saber si la transición avanza: la columna de José Vicente Carrasquero.
Fuentes principales: teleSUR; Prensa Latina; Cactus24; Contrapunto; Prensa Presidencial (27 de octubre de 2026); La Nación (26 de octubre de 2026).
POLÍTICA · WASHINGTON
En un mitin en Texas, el presidente de EE.UU. dijo que Venezuela podría ser «un próspero estado número 51» y elegir un gobernador en vez de un presidente. Horas antes había llamado «regalo» a un cargamento de un millón de barriles de crudo venezolano que, según The Washington Post, EE.UU. pagó. Dos frases que dicen cómo ve Washington su tutela.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | Las declaraciones de Donald Trump sobre Venezuela como «estado 51» y sobre un cargamento de crudo como «regalo». |
|---|---|
| Quién | Donald Trump, presidente de EE.UU.; Marco Rubio, secretario de Estado. |
| Cuándo | Martes 27 de octubre de 2026, a una semana de las elecciones legislativas en EE.UU. |
| Dónde | Corpus Christi, Texas, en un mitin a favor del candidato republicano al Senado Ken Paxton. |
| Por qué | Llegó a Texas el primer cargamento ligado al acuerdo petrolero firmado en agosto. |
| Cómo | En declaraciones a periodistas y en el discurso del mitin. |
«Hagámoslo el estado 51 y, en vez de un presidente, celebraremos una elección a gobernador». Donald Trump lo dijo el martes 27 de octubre en un mitin en Corpus Christi, Texas, a favor del candidato republicano al Senado Ken Paxton. Añadió que Venezuela «quizá algún día pronto se convierta en un próspero estado número 51», que la relación con Caracas se volvió «muy, muy buena, excelente» y que «miles y miles de millones de dólares» están entrando en su petróleo, según Infobae. No es la primera vez que lo plantea: ya había dicho este año que lo consideraba en serio.
El «regalo» que se pagó
Horas antes, camino a Texas, Trump había dicho a periodistas: «Tomamos Venezuela con gran éxito» y «me han enviado como regalo un cargamento de un millón de barriles de petróleo», según El Diario. Planeaba visitar el tanquero con el secretario de Estado, Marco Rubio. El cargamento es el primero ligado al acuerdo petrolero de agosto, el que dio a North American Blue Energy Partners (NABEP) el control de 17 campos venezolanos y al Gobierno de EE.UU. el 35 % de su empresa matriz.
La palabra «regalo» no resiste los papeles. The Washington Post tituló el mismo día: «Trump recibirá un cargamento de petróleo venezolano y lo llama «regalo». EE.UU. lo pagó». Y en Carabobo, la presidenta encargada Delcy Rodríguez aseguró que «no hay un solo barril de petróleo que salga de este país que no se pague». Las dos versiones no pueden ser ciertas a la vez, salvo que el pago exista y el regalo sea solo una forma de hablar en campaña.
Lo que no se sabe es quién cobra y cuánto. El acuerdo con NABEP permite a EE.UU. comprar parte del crudo a 30 dólares el barril, según ProPublica, y los ingresos del petróleo venezolano se depositan en cuentas del Tesoro estadounidense que nadie ha auditado públicamente. Venezuela no ha publicado el precio de este cargamento ni a qué cuenta entró el pago.
Lo que dice la frase del estado 51
La idea no tiene ninguna vía jurídica real. Convertir a Venezuela en estado de EE.UU. exigiría que Venezuela renunciara a su soberanía, algo que su Constitución declara irrenunciable, y que el Congreso estadounidense la admitiera. Nadie en Caracas ni en Washington ha planteado algo así formalmente.
Pero la frase no es irrelevante. La dice el presidente del país que capturó a Maduro, que custodia los ingresos petroleros de Venezuela, que tutela la mesa de negociación y que decide el ritmo de las sanciones. Dicha en un mitin para atraer votos en Texas, convierte a Venezuela en trofeo electoral. Y deja una idea en el aire: que para Washington el problema venezolano se parece más a una administración que a una transición.
El contraste de la semana
La frase llega en una semana en la que María Corina Machado volvió al país y la Plataforma Unitaria la ratificó como candidata presidencial. La propuesta de Trump, elegir un gobernador en vez de un presidente, choca de frente con lo que pide la calle venezolana desde el 22 de octubre: una fecha para elegir a su presidente. Hasta el martes no había reacciones públicas de Machado, de la Plataforma ni del Gobierno encargado a la frase del estado 51.
Criterio INCÍSOS
Las palabras de un presidente no son decorado. Un «regalo» que se pagó y una anexión dicha en tono de broma describen una relación en la que Venezuela aparece como botín y no como interlocutor. La respuesta no es la indignación, sino la exigencia de lo que falta: el precio de cada cargamento, el saldo de las cuentas y una fecha electoral para que sean los venezolanos, y no un mitin en Texas, quienes decidan qué país quieren ser.
Para leer más en INCÍSOS
- ProPublica revela que el pacto petrolero no garantiza ingresos a Venezuela: el contrato con NABEP.
- Cinco señales para saber si la transición avanza: la caja del Tesoro.
- Delcy Rodríguez hace campaña sin haber fijado la fecha de elecciones: la otra tarima del martes.
Fuentes principales: Infobae; El Diario; The Washington Post (27 de octubre de 2026); teleSUR, sobre la respuesta de Delcy Rodríguez.
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