Política
El gobierno cierra el atajo que permitía sacar la Green Card desde adentro
USCIS dijo este viernes que «un extranjero que está en EE.UU. temporalmente y quiere la Green Card debe regresar a su país de origen para solicitarla». La ruta consular vuelve a ser la regla. Para muchos hispanos con tiempo fuera de estatus, salir activa el bar de 3 o 10 años.
| Qué | USCIS emitió un memo de política que restringe el ajuste de estatus (Green Card desde adentro de EE.UU.) a «circunstancias extraordinarias». La ruta normal vuelve a ser el consular processing fuera del país. |
| Quién | USCIS bajo el director Joseph B. Edlow; vocero Zach Kahler. Afectados: estudiantes (F-1), trabajadores temporales (H-1B, H-2A, H-2B, L-1, O-1), turistas (B-1/B-2), beneficiarios de parole humanitario, personas con overstay. No afecta a peticiones familiares de cónyuges, hijos menores y padres de ciudadanos estadounidenses. |
| Cuándo | Memo anunciado el viernes 22 de mayo de 2026 por USCIS en su sitio oficial. Aplicación inmediata. |
| Dónde | Política federal con efecto en todo el territorio estadounidense. Implementación operativa en oficinas de USCIS y consulados del Departamento de Estado en el exterior. |
| Por qué | La administración Trump argumenta que el ajuste de estatus se convirtió en «laguna» que permitía permanecer en EE.UU. después de vencido el propósito original de la visa temporal. La crítica es que «devolver el sistema a la intención original» de la INA cierra una vía operativa. |
| Cómo | A través de un policy memorandum a los funcionarios de inmigración que reafirma INA §245 como herramienta discrecional, no derecho, e instruye a los oficiales a considerar caso por caso si una situación califica como «extraordinaria». |
El Servicio de Ciudadanía e Inmigración anunció este viernes que el ajuste de estatus desde adentro de Estados Unidos pasa a ser excepción, no regla. Para sacar la Green Card hay que volver al país de origen. La trampa concreta para hispanos con tiempo fuera de estatus: salir activa el bar de 3 o 10 años.
«Un extranjero que está en Estados Unidos temporalmente y quiere la Green Card debe regresar a su país de origen para solicitarla, excepto en circunstancias extraordinarias». La frase salió este viernes 22 de mayo del vocero del Servicio de Ciudadanía e Inmigración, Zach Kahler. Y describe el memo de política emitido por USCIS unas horas antes.
El cambio no es retórico. Es operativo y entra en vigor de inmediato. El ajuste de estatus —el camino legal que durante décadas permitió a millones de personas en Estados Unidos pedir la residencia permanente sin salir del país— pasa de ser ruta normal a ser excepción. La ruta normal vuelve a ser el consular processing: salir del país, ir al consulado estadounidense en el país de origen, y completar el trámite desde afuera.
Para muchos hispanos en Estados Unidos, salir es exactamente lo que no pueden hacer sin consecuencias.
Qué cambia exactamente
El ajuste de estatus está regulado por la sección §245 de la Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA). USCIS reitera ahora que es «una forma extraordinaria de alivio» y «una cuestión de discreción y gracia administrativa, no un derecho».
El comunicado oficial cita textualmente al director del USCIS, Joseph B. Edlow: «Bajo el presidente Trump, USCIS está regresando a la intención original de la ley y reforzando la distinción apropiada entre admisión temporal y residencia permanente».
Kahler agregó que la idea es que «no inmigrantes —como estudiantes, trabajadores temporales o personas con visas de turista— vienen a Estados Unidos por un tiempo corto y para un propósito específico», y que «su visita no debería funcionar como el primer paso en el proceso de la Green Card».
El memo instruye a los oficiales de inmigración a considerar todos los factores relevantes caso por caso al determinar si un extranjero merece este «alivio extraordinario».
Quiénes están afectados
El universo es grande. Comprende:
Estudiantes con visa F-1 que terminaron carrera o programa OPT y se casaron con ciudadano estadounidense o residente permanente. Trabajadores con H-1B, H-2A, H-2B, L-1, O-1 que esperaban convertir su patrocinio laboral en residencia. Turistas con B-1 o B-2 que durante su estadía iniciaron petición familiar. Beneficiarios de parole humanitario, incluyendo a quienes vinieron bajo el programa CHNV ya terminado. Personas con visas que ya vencieron pero continuaban con I-485 pendiente.
El nudo está en lo que el memo no quita pero hace muy difícil. El ajuste de estatus sigue existiendo en la ley. Pero ahora se entrega solo en circunstancias que el funcionario considere extraordinarias. La discreción se traslada al oficial. El derecho a permanecer mientras se procesa la solicitud queda sujeto a esa discreción.
Quiénes NO están afectados, según el propio gobierno
El comunicado de USCIS especifica que las solicitudes basadas en peticiones familiares de cónyuges, hijos menores y padres de ciudadanos estadounidenses no entran en el universo principal del cambio. Esas categorías —los llamados «familiares inmediatos»— históricamente conservan su capacidad de ajustar estatus desde adentro, siempre que cumplan los demás requisitos.
El detalle administrativo importa. De los aproximadamente un millón de Green Cards que Estados Unidos emite cada año, una porción significativa va precisamente a esas peticiones familiares inmediatas. El memo del 22 de mayo no las elimina. Pero sí elimina la previsibilidad para quien estaba en proceso de ajuste por otra vía.
La trampa concreta para hispanos con overstay
Aquí está la parte que pocos comunicados explican. La sección §212(a)(9)(B) de la INA establece dos prohibiciones de reentrada por «presencia ilegal»:
El bar de tres años aplica a quien permaneció en Estados Unidos sin estatus más de 180 días pero menos de un año, y luego salió. El bar de diez años aplica a quien permaneció sin estatus un año o más, y luego salió.
El detalle clave: el bar se activa al salir del país, no antes. Esto significa que muchas personas no descubren que están barradas hasta que viajan al consulado estadounidense en su país de origen para tramitar la residencia. Es lo que se conoce, en abogados de inmigración, como Catch-22. El nuevo memo de USCIS empuja a más solicitantes hacia exactamente esa ruta.
Existe una vía de mitigación, el waiver provisional de presencia ilegal (Forma I-601A). Pero requiere demostrar «extreme hardship» —dificultad extrema— a un familiar ciudadano estadounidense o residente permanente. No es trámite automático. Y la mayoría de solicitantes con overstay no califica.
Lo que el memo encaja con lo que ya viene en marcha
El cambio no llega aislado. Es la pieza más reciente de una secuencia de medidas iniciadas a comienzos de 2026:
El 27 de abril, USCIS comenzó a requerir verificaciones de antecedentes ampliadas del FBI para gran parte de las aplicaciones de inmigración, incluyendo Green Cards y naturalizaciones. El 30 de octubre de 2025, se eliminaron las extensiones automáticas de 540 días para los permisos de trabajo (EAD). El 5 de diciembre de 2025, el periodo máximo de validez de ciertos EADs bajó de cinco años a 18 meses. En enero de 2026, USCIS amplió su política de Notice to Appear (NTA), que activa procedimientos de deportación cuando una solicitud de beneficio es negada y el solicitante ya no está en estatus legal.
El conjunto produce un efecto compuesto. Quien presenta hoy una solicitud de ajuste de estatus que termine denegada se encuentra con tres riesgos simultáneos: NTA automático, posible bar de tres o diez años al salir, y procesos de deportación iniciados en su contra.
Lo que significa para la comunidad hispana en Estados Unidos
La comunidad hispana de Estados Unidos comprende dos universos distintos en términos migratorios. Uno es el de ciudadanos por nacimiento o naturalizados y residentes permanentes; ese universo no se ve afectado por el memo. El otro es el de personas con estatus temporal o sin estatus: estudiantes, trabajadores, beneficiarios de TPS, beneficiarios de parole humanitario, personas con overstay.
En ese segundo universo, las cifras dan dimensión. Más de 400.000 personas tienen TPS activo en EE.UU., según la American Immigration Council, mayoritariamente salvadoreños y hondureños. La designación de TPS para Venezuela 2021 expiró el 10 de septiembre de 2025; la designación 2023 está extendida hasta el 2 de octubre de 2026. Cientos de miles de personas con parole bajo el programa CHNV —cubanos, haitianos, nicaragüenses, venezolanos— quedaron sin renovación cuando ese programa terminó. Cientos de miles de estudiantes F-1 hispanos en universidades estadounidenses esperaban OPT y luego patrocinio laboral. Cada una de esas situaciones implica una decisión nueva con el memo del 22 de mayo en la mesa.
Lo que se observa después
Tres movimientos a vigilar en las próximas semanas. Primero, demandas. Las organizaciones de defensa migratoria —American Immigration Lawyers Association, National Immigration Forum, MALDEF— probablemente busquen vías judiciales. Segundo, jurisprudencia. Cómo los oficiales de USCIS interpreten en la práctica «circunstancias extraordinarias» definirá si el cambio es estricto o si conserva flexibilidad. Tercero, congreso. El memo opera vía guía administrativa, no vía ley. Cualquier cambio legislativo —en cualquier dirección— alteraría el escenario.
Mientras tanto, la recomendación de cualquier abogado de inmigración serio a quien tiene caso pendiente o piensa iniciar uno es la misma: consultar antes de salir del país, antes de firmar nada, antes de programar viaje al consulado de origen. La regla del 22 de mayo de 2026 cambia el cálculo. Y el cálculo, para muchas familias hispanas, lleva consecuencias que duran años.
Fuentes principales: USCIS (sitio oficial uscis.gov, comunicado del 22 de mayo de 2026 «U.S. Citizenship and Immigration Services Will Grant ‘Adjustment of Status’ Only in Extraordinary Circumstances»); Newsweek (cobertura del 22 de mayo de 2026 por Khaleda Rahman); The Daily Caller (cobertura del 22 de mayo); Envoy Global (análisis legal del 22 de mayo); CitizenPath y National Immigration Forum (Policy Bulletins); American Immigration Council (fact sheets sobre TPS y adjustment of status); Cornell Law (texto de 22 CFR § 40.92 sobre bars de presencia ilegal); Boundless Immigration (datos sobre TPS Venezuela y CHNV); Minsky McCormick & Hallagan (FAQ sobre políticas USCIS 2026, mayo de 2026).
Nota práctica: Esta nota es informativa y de análisis. No constituye asesoría legal. Para casos individuales, consultar abogado de inmigración acreditado. El American Immigration Lawyers Association (aila.org) mantiene directorio de profesionales por estado.
Alfredo Yánez
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La aprobación de Delcy Rodríguez cae sin freno a cinco meses
AtlasIntel y Bloomberg registran a Delcy Rodríguez en 25,2% de aprobación y 58,7% de desaprobación. La caída sostenida revela el desgaste de la transición venezolana.
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|---|---|
| Qué | La aprobación de Delcy Rodríguez cae de forma sostenida y llega a 25,2% a cinco meses de asumir. |
| Quién | La presidenta encargada Delcy Rodríguez y la población venezolana que evalúa su gestión. |
| Cuándo | La última medición de AtlasIntel y Bloomberg corresponde a mayo de 2026. |
| Dónde | Venezuela, con eco en la diáspora que sigue la transición. |
| Por qué | La distancia entre las expectativas de la transición y la vida cotidiana se ensancha. |
| Cómo | A través de una serie de encuestas mensuales que no registran ningún mes de rebote. |
El activo más valioso de un gobierno de transición es el optimismo de su gente. Cinco meses después de asumir, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, está viendo cómo ese activo se agota mes a mes, sin un solo período de recuperación.
Una caída en línea recta

La última encuesta de AtlasIntel y Bloomberg sitúa la aprobación de Rodríguez en 25,2% frente a 58,7% de desaprobación. El dato cobra fuerza al mirar la serie completa: cuando asumió, las primeras mediciones le daban un margen razonable, con 37% de aprobación. Desde entonces, la curva solo ha bajado, sin un mes de rebote.
Que la caída sea constante descarta que responda a un episodio puntual y apunta a algo estructural: la brecha entre lo que la transición prometió y lo que la mayoría de los venezolanos experimenta cada día. El 79% considera que la economía va mal, y ese juicio se traslada directamente a la evaluación del gobierno.
El detalle revelador
Lo más significativo no es el rechazo ideológico, sino su naturaleza. La franja que califica la gestión como «regular» se mantuvo estable, cerca del 38%, durante todo el período. El movimiento no viene de una oposición que se endurece, sino de personas que antes esperaban resultados y ya no los ven: quienes consideraban el gobierno aceptable están migrando hacia la evaluación negativa.
Es el desgaste de la expectativa, no el de la confrontación. La gente no se radicaliza en contra; simplemente deja de creer que la mejora llegará. Y para un gobierno que se sostiene sobre la promesa de estabilización y recuperación, esa pérdida silenciosa de fe es la más peligrosa.
Lo que está en juego en el segundo semestre
La conclusión que se desprende de los números es clara. Si la segunda mitad del año no trae mejoras concretas y perceptibles en salarios y costo de vida, el optimismo que aún sostiene al gobierno seguirá erosionándose, y con él, el margen político de Rodríguez para conducir la transición en sus propios términos.
Para la diáspora venezolana en Estados Unidos, que evalúa cada paso del proceso con una mezcla de esperanza y escepticismo, la tendencia confirma una intuición: la legitimidad de la transición no se mide en acuerdos diplomáticos ni en barriles de petróleo, sino en si una familia llega o no a fin de mes. Ahí, por ahora, los números no acompañan.
Esta nota tiene carácter informativo. Las cifras de encuestas reflejan mediciones de opinión con su propio margen de error.
Fuentes principales: Encuesta Venezuela Latam Pulse de AtlasIntel y Bloomberg (mayo de 2026); serie histórica de aprobación de la gestión de Delcy Rodríguez desde febrero de 2026.
Política
La OEA pone a Venezuela en el centro de su próxima Asamblea General
Ramdin recibió a Machado y declaró que Venezuela es prioridad de su gestión. El dialoguista que llegó conciliando con el chavismo ahora respalda la transición.
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|---|---|
| Qué | La OEA anticipa que Venezuela será un punto clave de su próxima Asamblea General. |
| Quién | El secretario general Albert Ramdin y la líder opositora María Corina Machado. |
| Cuándo | La reunión se produjo el 12 de junio de 2026; la Asamblea se celebrará en Panamá. |
| Dónde | El encuentro fue en la OEA; la 56ª Asamblea General tendrá lugar en Panamá. |
| Por qué | El organismo busca definir cómo apoyar la transición venezolana en su fase crítica. |
| Cómo | Mediante cooperación electoral, reformas de justicia e iniciativas de reconciliación. |
Hay reuniones cuyo peso está menos en lo que se dice que en quién lo dice. El encuentro del 12 de junio entre el secretario general de la Organización de los Estados Americanos, Albert Ramdin, y la líder opositora María Corina Machado es una de ellas, porque marca la distancia entre el Ramdin que llegó al cargo y el que hoy coloca a Venezuela en el centro de la agenda hemisférica.
El anuncio
Ramdin fue explícito sobre la prioridad. «Venezuela es una prioridad para la región y para mi gestión», declaró tras la reunión, y anticipó que la próxima 56ª Asamblea General de la OEA, que se celebrará en Panamá, será el espacio donde los Estados miembros evalúen cómo apoyar mejor al país en lo que describió como una coyuntura crítica.
El secretario general detalló el menú de herramientas que la organización pone sobre la mesa: cooperación y observación electoral, iniciativas de reconciliación, reformas de justicia y apoyo en materia de seguridad. En sus palabras, son áreas donde la OEA cuenta con ventajas comparativas, y el objetivo declarado es que cualquier esfuerzo priorice el bienestar de todos los venezolanos.
El giro que da peso a la escena

Aquí está el ángulo que no debe pasarse por alto. Cuando Ramdin asumió en 2025, sucediendo al uruguayo Luis Almagro, llegó con una etiqueta precisa: la del dialoguista. Frente al estilo frontal y confrontativo de Almagro, que durante una década fue uno de los críticos más duros del chavismo, Ramdin prometió un enfoque conciliador y abogó abiertamente por el diálogo con el entonces gobierno de Nicolás Maduro, llegando a criticar las sanciones.
Ese contraste vuelve significativo el momento actual. El secretario general que apostaba por entenderse con el chavismo es ahora quien recibe a la líder de la oposición y eleva la transición al primer punto de la agenda regional. El cambio de circunstancias —la captura de Maduro, el gobierno de transición, la presión por un cronograma— reordenó las prioridades, y la OEA acompaña ese reordenamiento.
Por qué importa para la diáspora
Para los venezolanos en el exterior, el dato tiene una lectura concreta. La Asamblea General no es un trámite protocolar: es el foro donde los países del hemisferio fijan posición conjunta, y que Venezuela ocupe allí un lugar central significa presión internacional formal sobre el proceso. La cooperación electoral que ofrece la OEA, en particular, es una de las garantías que la oposición viene reclamando para cualquier futura votación.
La cautela, sin embargo, es necesaria. Una declaración de prioridad no es todavía una acción, y la capacidad real de la OEA para incidir en el terreno venezolano ha sido históricamente limitada. Lo que la reunión confirma es que el caso venezolano dejó de ser un asunto que se evita y pasó a ocupar el centro del debate hemisférico. Falta ver si ese centro produce resultados o se queda, como tantas veces, en la declaración.
Fuentes principales: Declaraciones del secretario general de la OEA, Albert Ramdin, tras su reunión con María Corina Machado (12 de junio de 2026); antecedentes sobre su elección en 2025 y su postura inicial de diálogo con el gobierno de Maduro; agenda de la 56ª Asamblea General de la OEA en Panamá.
Política
El voto del exterior dio vuelta el balotaje peruano a favor de Fujimori
Keiko Fujimori lidera por unos 1.030 votos gracias al sufragio del exterior, donde obtuvo el 63%. La proclamación oficial del balotaje no llegará hasta julio.
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|---|---|
| Qué | El voto del exterior permitió a Keiko Fujimori remontar y ponerse al frente del balotaje por un margen mínimo. |
| Quién | Keiko Fujimori (Fuerza Popular), Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), la ONPE y el JNE. |
| Cuándo | El balotaje fue el 7 de junio; el conteo seguía abierto al 12 de junio de 2026. |
| Dónde | Perú y el voto en el exterior, decisivo en una elección sin margen. |
| Por qué | Fujimori obtuvo cerca del 63% del sufragio exterior, lo que revirtió su segundo lugar. |
| Cómo | A través de la incorporación de las actas del exterior al cómputo nacional de la ONPE. |
Hay elecciones que se deciden lejos de donde se cuentan. El balotaje peruano del 7 de junio es una de ellas: lo que hasta esta semana parecía una ligera ventaja del candidato de izquierda se transformó en un liderazgo de la derecha gracias a un factor preciso, el voto de los peruanos que viven fuera del país.
La remontada

Durante buena parte del escrutinio, Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, se mantuvo levemente al frente. Pero a medida que la ONPE incorporó las actas del exterior, la balanza se movió. Al cierre de esta cobertura, Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, superaba a Sánchez por poco más de mil votos: 50,002% frente a 49,998%, una de las diferencias más estrechas que se recuerden en la región.
La clave está en el desagregado. En el sufragio del exterior, Fujimori obtuvo cerca del 63% frente al 37% de Sánchez. Ese bloque, que en una elección holgada habría sido un complemento, en una definida por centenares de votos resultó determinante. Fue el voto de fuera el que permitió a Fujimori pasar del segundo al primer lugar.
Una definición que se estira
Pese al avance del conteo por encima del 98%, el sistema electoral peruano no proclamará un ganador de inmediato. Quedan por resolver cientos de actas observadas en manos de los jurados electorales especiales, que ya iniciaron audiencias públicas. La vocería del Jurado Nacional de Elecciones anticipó que la proclamación oficial llegará recién a mediados de julio.
En el ínterin, la tensión sube. Sánchez pidió respeto a la voluntad de las urnas y cuestionó lo que llamó «cosas extrañas» en el proceso, tras señalar movimientos en torno a las proyecciones de las encuestadoras. Fujimori, por su parte, llamó a la prudencia a la espera del resultado final.
El peso de los que se fueron
La elección deja una lección que trasciende a Perú. La diáspora latinoamericana, a menudo vista como un actor marginal en la política de sus países de origen, demostró tener capacidad de inclinar un resultado nacional. Para los millones de peruanos en Estados Unidos, España y otros destinos, su papeleta dejó de ser simbólica: fue, esta vez, la que movió la aguja. Esa constatación cambia la forma en que los partidos mirarán, de aquí en adelante, a sus comunidades en el exterior.
Fuentes principales: Reportes oficiales de la ONPE sobre el escrutinio de la segunda vuelta y el voto en el exterior; declaraciones del Jurado Nacional de Elecciones sobre el calendario de proclamación; cobertura de prensa peruana del balotaje del 7 de junio de 2026.
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