Economía
Pekín consolida su dominio sobre tierras raras como ficha de negociación
** La carta china sobre tierras raras funcionó. EE.UU. consigue oxígeno temporal. Para América Latina, una oportunidad sin explotar.
China controla aproximadamente 85% del procesamiento mundial de tierras raras y más del 90% de la producción de imanes. EE.UU. no separa tierras raras pesadas en su territorio. La cumbre Trump–Xi en Pekín, cerrada el viernes 15 de mayo, no anunció acuerdo firmado pero sí ratificó el reflujo de las restricciones chinas a la exportación. La carta de Pekín funcionó. Para América Latina, hay oportunidad sin explotar. —
Lo que tiene China y lo que no tiene Estados Unidos
China controla, según análisis del Foreign Policy del 12 de mayo de 2026, cerca del 85% del procesamiento mundial de tierras raras y más del 90% de la producción de imanes. Su dominio sobre la separación de tierras raras pesadas es prácticamente total. Estados Unidos no realiza separación de pesadas en su territorio. Ningún país de Occidente la realiza a escala industrial competitiva. Esa es la base material de la ficha negociadora de Pekín.
Las tierras raras son grupo de 17 elementos químicos esenciales para tecnologías contemporáneas: imanes de neodimio en turbinas y vehículos eléctricos, lantano en cámaras y lentes, europio en pantallas, disprosio en motores de alta temperatura, terbio en sensores. Cada chip avanzado, cada caza F-35, cada parque eólico, cada vehículo eléctrico depende, en cantidad pequeña pero esencial, de estos elementos.
La jugada del año pasado
Cuando Trump desplegó sus aranceles a las exportaciones chinas en abril de 2025, dentro de su «Día de la Liberación», Pekín respondió con restricciones inmediatas a las exportaciones de tierras raras. Esa respuesta tuvo dos efectos. Primero, presionó al sector industrial estadounidense, especialmente automotor y de defensa. Segundo, abrió ronda de negociaciones que terminó en la tregua arancelaria de Busan, en octubre de 2025, donde ambos países suspendieron temporalmente las medidas más punitivas.
La cumbre de Pekín del 14 y 15 de mayo de 2026 fue, en lo sustantivo, la ratificación informal de esa tregua y la base para extenderla. Según el balance publicado por CNBC el viernes 15, las restricciones chinas a la exportación de tierras raras se redujeron significativamente. No hubo documento firmado. Hubo gestos operativos y un marco verbal de «estabilidad estratégica» a tres años.
Japón como caso de aprendizaje
La pregunta estratégica es si EE.UU. puede reducir su dependencia. Japón intentó exactamente eso desde 2010, cuando China cortó temporalmente sus exportaciones de tierras raras durante una disputa territorial. Tokio inició proceso de diversificación. Quince años después, sigue siendo el mayor importador mundial de tierras raras y, según análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, China todavía representaba más del 60% de sus importaciones a 2024.
«Japón es de cierta manera una historia cautelar», dijo Gracelin Baskaran, analista citada por Foreign Policy. La frase resume el problema: reducir dependencia de tierras raras es proyecto de décadas, no de administraciones. Incluso con financiamiento estratégico, alianzas internacionales y compromisos de compra, romper la dependencia es lento.
América Latina sobre el mapa
Para América Latina, las tierras raras representan oportunidad sin explotar. Brasil tiene la segunda reserva mundial, estimada en 21 millones de toneladas según el Servicio Geológico de Estados Unidos. Bolivia cuenta con depósitos menos cuantificados pero con potencial estratégico, especialmente vinculados a su industria del litio. México tiene operaciones mineras incipientes y reservas no estimadas con precisión. Argentina y Chile, aunque menos prominentes en tierras raras, son centrales en litio, mineral complementario en la cadena de suministro de tecnologías limpias.
El problema no es la presencia geológica. Es la falta de capacidad de procesamiento. Las minas pueden estar en cualquier lugar del mundo. Las plantas que convierten el mineral en óxidos, metales puros e imanes están concentradas en China. Para que Brasil o Bolivia se conviertan en proveedores alternativos reales, no basta extraer: hay que separar, refinar y manufacturar. Esa cadena requiere inversión de capital intensivo, transferencia tecnológica y compromisos de compra de largo plazo.
La sombra que cae sobre Venezuela
Venezuela también tiene reservas de tierras raras en la región del Arco Minero del Orinoco, pero su explotación ha estado vinculada históricamente a minería ilegal, daño ambiental documentado y opacidad operativa. Transparencia Venezuela, en su denuncia del jueves 14 de mayo sobre la apertura económica, advirtió que las alianzas estratégicas en minería terminaron «en manos de compañeros de estudio o familiares del alto gobierno». La cita es de Mercedes de Freitas. La continuidad de esa lógica en el rodrigato es lo que define si Venezuela puede o no aspirar a ser proveedor formal en cadenas internacionales certificadas.
Qué significa para el hispano en EE.UU.
Para empresarios hispanos en Estados Unidos con vínculos a Brasil, México, Bolivia o Argentina, las tierras raras representan campo de oportunidad emergente. Las inversiones estadounidenses en cadenas de suministro alternativas a China incluyen subsidios federales bajo distintos programas, alianzas público-privadas y compromisos de compra del Departamento de Defensa. Empresas de procesamiento secundario, logística minera, servicios de certificación ambiental y consultoría regulatoria son los nichos con mayor potencial.
La advertencia es la misma que para cualquier sector vinculado a minerales críticos: la política puede cambiar rápido. Una desescalada total entre Washington y Pekín devolvería ventaja competitiva a los proveedores chinos. Una escalada renovada multiplicaría el interés en alternativas. La incertidumbre es estructural y dura años, no meses.
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Fuentes principales
- Foreign Policy, «Trump-Xi Summit: China’s Rare-Earth Trade Leverage Looms Over Talks», 12 de mayo de 2026.
- CNBC, balance de la cumbre Trump–Xi en Pekín, 15 de mayo de 2026.
- Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), análisis de cadena de suministro de minerales críticos, 2026.
- Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), estimaciones de reservas mundiales de tierras raras, 2025.
- Transparencia Venezuela, declaraciones de Mercedes de Freitas en el foro del 14 de mayo de 2026.
Este análisis se publica bajo los criterios editoriales de INCÍSOS. Cómo trabajamos →
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Quieren devolver lo expropiado pero no saben qué expropiaron
Devolver eso hoy no es devolver un activo. Es devolver un pasivo y confiar en que alguien tenga capital para levantarlo.

Alianza INCÍSOS + El Canal de Nitu
El anuncio parecía sencillo. El problema apareció de inmediato y tiene tres capas.
| Qué | El gobierno encargado anunció un estudio para restituir activos expropiados durante los últimos veintisiete años. |
|---|---|
| Quién | Gobierno encargado; antiguos propietarios; gremios de la comunicación. |
| Cuándo | Anuncio de finales de agosto de 2026. |
| Dónde | Venezuela. |
| Por qué | No existe un inventario confiable de lo expropiado ni de su estado actual. |
| Cómo | Mediante un estudio cuyo alcance y metodología no se han hecho públicos. |
El anuncio parecía sencillo: un estudio para devolver los activos expropiados durante los últimos veintisiete años.
El problema apareció de inmediato y tiene tres capas. No existe un inventario confiable de qué fue expropiado. No se sabe en qué condiciones se encuentra lo que queda. Y en muchos casos no está claro a quién habría que entregárselo.
Un ciclo que empezó con una orden
Fincas, edificios, tierras, comercios, industrias básicas. El ciclo que empezó con órdenes de expropiación anunciadas en televisión terminó, en casi todos los casos, del mismo modo: unidades productivas paralizadas, equipos desmantelados, plantas convertidas en chatarra.
Devolver eso hoy no es devolver un activo. Es devolver un pasivo y confiar en que alguien tenga la voluntad y el capital para levantarlo.
El cruce que nadie está haciendo
Hay una categoría que no ha aparecido en la discusión sobre restitución, y debería.
Entre 2023 y 2026 fueron clausuradas decenas de emisoras de radio en varios estados. Grupos radiofónicos atravesaron presiones y reestructuraciones forzadas de su línea editorial. Más de cien diarios desaparecieron por el control del papel y por demandas judiciales.
¿Entran las emisoras y sus concesiones en el estudio de activos expropiados?
La pregunta no es menor, porque el problema es idéntico al de una empresa desmantelada: devolver una emisora sin devolver la concesión no es devolver nada.
Y sin medios regionales funcionando, la condición de prensa libre que Washington puso entre los requisitos para unas elecciones creíbles se queda en el papel.
Lo que corresponde
Un país no se reconstruye devolviendo escombros con un acta de entrega.
Se reconstruye reconociendo qué se destruyó, cuánto costó y quién va a responder por ello. El inventario no es un trámite administrativo previo a la restitución: el inventario es la restitución, porque es lo único que convierte una promesa en una obligación exigible.
Esta nota se origina en el programa INCISOS, que se emite en el canal de Nitu Pérez Osuna. La emisión del 2 de septiembre de 2026 está disponible aquí.
Fuentes principales: Anuncio oficial del estudio de restitución. Registros de gremios de la comunicación sobre cierres de emisoras entre 2023 y 2026. Programa INCISOS, emisión del 2 de septiembre de 2026, en el canal de Nitu Pérez Osuna: https://www.youtube.com/live/0iLD-NUd6jo.
Economía
Nadie ha leído el contrato y todos lo defienden o lo atacan
La producción del país seguirá siendo la misma mañana, la semana que viene y el año que viene. Un anuncio no mueve un barril.

Alianza INCÍSOS + El Canal de Nitu
El plazo cambió varias veces según la fuente. Y la diferencia entre veinticinco y cien años no es un matiz de redacción.
| Qué | La discusión pública sobre el acuerdo petrolero se sostiene sobre un contrato que no se ha hecho público. |
|---|---|
| Quién | Gobiernos de Venezuela y Estados Unidos; NABEP; analistas y medios. |
| Cuándo | Entre el 27 de agosto y el 2 de septiembre de 2026. |
| Dónde | Venezuela y Estados Unidos. |
| Por qué | Sin el texto, ninguna evaluación del acuerdo puede verificarse. |
| Cómo | Mediante anuncios, hojas de términos y declaraciones de las partes interesadas. |
Han pasado cinco días desde el anuncio y la discusión pública sobre el acuerdo petrolero se sostiene entera sobre una ausencia: nadie ha leído el contrato.
No lo han leído quienes lo defienden. No lo han leído quienes lo atacan. No lo han leído los expertos consultados en todos los medios del continente durante casi una semana. Lo que se discute son notas de prensa, hojas de términos y proyecciones de las partes interesadas.
La contradicción del plazo
El 27 de agosto, un reporte de agencia mencionó cien años. El 28, el anuncio presidencial no precisó duración. El 29, la presidenta encargada habló de veinticinco años en alocución televisada. El 31, la hoja de términos de la Casa Blanca describió concesiones por cien años sobre diecisiete campos. El 2 de septiembre, el presidente estadounidense volvió a mencionar el siglo.
Veinticinco años es una generación. Cien años son cuatro. Esa diferencia no es un matiz de redacción ni un error de traducción: es la distancia entre un contrato de operación y una concesión de otra época.
Las cifras y de dónde salen
La presidenta encargada explicó que el acuerdo cubre diecisiete campos con una meta de producción superior a 1,5 millones de barriles diarios, y sostuvo que Venezuela conserva la propiedad y la soberanía de su petróleo.
De la hoja de términos se desprende que Estados Unidos tendría una participación accionaria del 35% en la matriz del operador, y acceso a un 20% de la producción a costo. Las reservas involucradas rondan los 65.000 millones de barriles, más de una quinta parte del total del país.
La empresa proyecta cerca de 100.000 millones de dólares en inversión y unos 200.000 millones en ingresos fiscales para el Estado venezolano durante los primeros veinticinco años.
Frente a eso, el economista Francisco Rodríguez calculó, a partir de las cifras iniciales anunciadas, que al Estado le quedarían 3,22 dólares por barril: un 4,7% del precio del crudo y menos de la mitad de la tasa de regalía contemplada en las concesiones otorgadas durante la dictadura de Juan Vicente Gómez.
Esta casa publicó ese mismo cálculo el 28 de agosto y lo corrigió el 31, cuando se conoció que el divisor correcto es la producción efectiva y no la reserva comprometida. La corrección está publicada por separado.
Nadie ha medido lo que se está repartiendo
Las cifras se repiten de nota en nota hasta que adquieren la textura de un hecho. Conviene detenerse: quién certificó el volumen, con qué metodología, auditado por quién.
No es una objeción retórica. Es la pregunta básica que se le hace a cualquier cifra antes de construir un argumento encima.
Esto no produce un barril mañana
Hay una expectativa que conviene desmontar, porque circula y va a generar frustración.
Venezuela exportó en agosto alrededor de 1,17 millones de barriles diarios. Va a exportar aproximadamente lo mismo mañana, la semana que viene y el mes que viene. Un anuncio no mueve un barril.
En los campos sin desarrollar no hay infraestructura: hay que cercar, medir, llevar un taladro, montar una oficina. Ese trabajo previo toma años. Por eso los plazos que se manejan son tan largos.
Dicho con todas sus letras: cuando este proyecto esté produciendo lo que se anunció, es probable que no esté ninguno de quienes hoy lo discuten.
Lo que corresponde
Se puede estar a favor o en contra. Lo que no se puede es seguir discutiendo un papel que nadie ha visto.
Si el acuerdo es tan bueno como se sostiene, publicarlo solo puede beneficiar a quienes lo firmaron. Si compromete el subsuelo del país durante veinticinco años, o durante cien, no existe justificación posible para que los venezolanos no sepan qué dice.
Esta nota se origina en el programa INCISOS, que se emite en el canal de Nitu Pérez Osuna. La emisión del 2 de septiembre de 2026 está disponible aquí.
Fuentes principales: Hoja de términos publicada por la Casa Blanca el 31 de agosto de 2026. Declaraciones de Delcy Rodríguez del 29 y 31 de agosto de 2026. Cálculo del economista Francisco Rodríguez del 28 de agosto de 2026. Cifras de exportación de agosto de 2026. Programa INCISOS, emisión del 2 de septiembre de 2026, en el canal de Nitu Pérez Osuna: https://www.youtube.com/live/0iLD-NUd6jo.
Economía
Dos acuerdos separan la electricidad de la industria y la de la red
La pregunta era si la electricidad nueva alimentaría solo a los campos o también a las casas. Hay dos acuerdos, y eso ya es una respuesta.
De los ocho acuerdos firmados en Miraflores, dos son eléctricos. Y no van al mismo sitio, que es exactamente lo que había que averiguar.
| Qué | GE Vernova firmó una alianza con PDVSA para la infraestructura eléctrica de la industria petrolera y un acuerdo con Corpoelec para el sistema eléctrico nacional. |
|---|---|
| Quién | Carlos Mousadi, presidente de GE Vernova Venezuela; Jovanny Martínez, vicepresidente ejecutivo de PDVSA; Juan Fernández, presidente de Corpoelec. |
| Cuándo | Miércoles 2 de septiembre de 2026. |
| Dónde | Salón del Perú del Palacio de Miraflores, Caracas. |
| Por qué | La producción petrolera exige suministro eléctrico confiable, y el sistema nacional arrastra un deterioro documentado. |
| Cómo | Mediante dos instrumentos separados, uno con la estatal petrolera y otro con la estatal eléctrica. |
El 2 de septiembre de 2026 se firmaron en el Salón del Perú del Palacio de Miraflores ocho acuerdos de cooperación energética con empresas estadounidenses, italianas y firmas nacionales.
Dos de esos ocho son eléctricos, y no van al mismo sitio.
Los dos instrumentos
El primero es una alianza estratégica entre Petróleos de Venezuela y GE Vernova para la recuperación de la infraestructura eléctrica de la industria petrolera. Lo suscribieron el presidente de GE Vernova Venezuela, Carlos Mousadi, y el vicepresidente ejecutivo de la estatal, Jovanny Martínez.
El segundo es un acuerdo entre GE Vernova y la Corporación Eléctrica Nacional para proyectos de fortalecimiento del sistema eléctrico nacional. Por la estatal eléctrica firmó su presidente, Juan Fernández.
La firma se transmitió por el canal del Estado, con la presencia de la presidenta encargada y del secretario de Energía estadounidense, que cumple agenda en el país desde el 1 de septiembre.
Por qué la distinción es el dato
El 31 de agosto, al analizar la presencia de una empresa de generación eléctrica entre las que encaminaban contratos, esta casa dejó planteada una pregunta: si la electricidad que se construyera alimentaría únicamente a los proyectos petroleros o se conectaría también al sistema nacional.
La diferencia era, y sigue siendo, la que separa un enclave de una infraestructura.
La existencia de dos acuerdos separados indica que las dos cosas están contempladas. Eso es más de lo que había el viernes pasado.
Lo que todavía no consta es la proporción. Un acuerdo con la industria petrolera y otro con la red nacional pueden tener magnitudes muy distintas, y el reparto de inversión entre uno y otro es el que determina si la casa de alguien se beneficia o solo el pozo.
Lo que anunció la empresa
El director corporativo de GE Vernova, Roger Martella, señaló que contratarán y capacitarán a más de mil trabajadores venezolanos para las labores de restauración en el terreno, y planteó un horizonte de doce meses para fortalecer el sistema nacional.
El compromiso de contratación y formación local es relevante y conviene registrarlo, porque es exactamente el tipo de cláusula cuya ausencia esta cobertura venía señalando. Mil trabajadores contratados y capacitados es una cifra verificable, con nombre de empresa y con plazo.
Queda por conocer si ese compromiso consta en el texto de los acuerdos o es una declaración de intención.
El tamaño del problema
Para dimensionar lo que se pretende reparar conviene una referencia independiente.
La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de 2025 reportó que nueve de cada diez hogares venezolanos sufren cortes recurrentes: 39% los padece a diario durante varias horas, 35% semanalmente y 15% mensualmente.
En el estado Zulia se han documentado interrupciones acumuladas de cientos de horas.
Sobre esa base parte cualquier plan de recuperación. Y contra esa base habrá que medirlo dentro de doce meses.
El antecedente
Estos acuerdos no son el punto de partida. En junio de 2026 se había firmado un memorando de entendimiento entre el Gobierno, la estatal eléctrica y representantes de la misma empresa.
Un memorando de entendimiento no obliga: declara intenciones. Lo firmado el 2 de septiembre es el paso siguiente, y por eso importa saber si los nuevos instrumentos contienen metas, montos y plazos exigibles o si vuelven a ser declaraciones.
Cómo se verificará
Tres indicadores, todos comprobables sin fuentes internas.
Las horas de interrupción reportadas por los propios usuarios y por los registros gremiales, medidas por región.
Las contrataciones efectivas, contra la cifra de mil trabajadores anunciada.
Los reportes de la empresa ante su regulador de valores, que precisarán el alcance económico de lo firmado.
Ese último llega en días. Los otros dos, en meses.
Fuentes principales: Transmisión de la firma por Venezolana de Televisión desde el Palacio de Miraflores, 2 de septiembre de 2026. Reportes de Tal Cual, Runrun.es, EFE y La Verdad del 2 y 3 de septiembre de 2026. Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2025. Memorando de entendimiento de junio de 2026.
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