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Amy Acton: la médica que dirigió la respuesta de Ohio al COVID-19 y ahora apuesta a romper veinte años de hegemonía republicana en la gobernación

Internista, exdirectora de salud pública del estado bajo Mike DeWine, sin trayectoria político-partidista previa. Acton ha recaudado más de 5,3 millones de dólares y se presentó sin oposición primaria demócrata. Su mayor obstáculo no es Vivek Ramaswamy sino el recuerdo de las decisiones que firmó en 2020. Un perfil que conviene leer con calma.

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Recuadro 6W PF4

Amy Acton llegó a la atención pública nacional el 27 de febrero de 2020. Ese día, en una conferencia de prensa en Cleveland junto al gobernador republicano Mike DeWine, levantó una mascarilla quirúrgica y explicó al estado que se acercaba algo que cambiaría la vida cotidiana. Cuatro meses después, había ordenado el cierre de escuelas, la suspensión del primario presidencial demócrata de marzo, restricciones a reuniones de más de cien personas y la activación del estado de emergencia sanitaria. Esas decisiones la convirtieron en figura pública y, simultáneamente, en blanco de protesta. Seis años más tarde, son también la razón por la que su candidatura a gobernadora de Ohio es la elección más vigilada del ciclo demócrata en el Medio Oeste.

De Northeast Ohio Medical University al despacho de DeWine

Acton nació en 1966 en Youngstown, Ohio, en circunstancias económicas difíciles que ella misma ha descrito en entrevistas como infancia con experiencia de inseguridad alimentaria. Estudió en la Universidad Youngstown State y se formó como médica internista en Northeast Ohio Medical University. Trabajó en Columbus Public Health antes y después de su paso por la dirección estatal de salud, en un perfil técnico que durante décadas la mantuvo fuera del radar político.

En febrero de 2019, Mike DeWine —recién investido como gobernador republicano de Ohio— la nombró directora del Departamento de Salud del estado. Fue su última designación de gabinete y la primera mujer en ocupar el cargo. DeWine ha explicado públicamente que buscó a una médica con visión de salud pública, no a un perfil administrativo o legal como sus dos antecesores. Esa decisión, tomada un año antes de la pandemia, definió el curso de la respuesta de Ohio al COVID-19.

Las decisiones de 2020

Conviene precisar lo que ocurrió, porque el debate de campaña se ha construido en torno a interpretaciones de aquellas decisiones. En marzo de 2020, Acton estimó públicamente que los cinco casos confirmados en Ohio probablemente significaban cien mil contagios reales en circulación, una afirmación que fue noticia nacional y que después fue cuestionada por imprecisión, aunque sirvió como base para activar restricciones tempranas.

El 9 de marzo de 2020, Ohio se convirtió en el primer estado en declarar emergencia sanitaria. El 12 de marzo, DeWine anunció el cierre de escuelas K-12 estatales —fue el primer gobernador del país en hacerlo. El 16 de marzo, Acton firmó la orden que suspendió el primario presidencial demócrata previsto para el día siguiente. El primario se completó después por correo. Esa decisión es la que Ramaswamy ha utilizado como ataque central durante la campaña.

DeWine —ahora endosante público de Ramaswamy— ha desautorizado abiertamente esa línea de ataque. Cuando la campaña republicana lanzó un anuncio sobre la suspensión del primario, DeWine declaró: «Yo le dije que firmara la orden de salud. La decisión fue mía». Es un hecho relevante para entender la asimetría del debate sobre el COVID-19 en este ciclo.

Acton renunció en junio de 2020, en medio de protestas frente a su casa en Bexley y de la presión política sobre las restricciones. Datos de los CDC ubican a Ohio en el puesto 22 a nivel nacional en tasa de muertes por COVID-19 per cápita durante el primer año de la pandemia.

La plataforma de campaña

Cuatro ejes principales han organizado la propuesta de Acton:

Asequibilidad y costo de vida. Su mensaje central durante 2026 ha sido el aumento del costo cotidiano —vivienda, salud, energía, alimentos— y propuestas para reducir cargas sobre familias trabajadoras. Acton ha rechazado consistentemente la etiqueta «progresista» y se ha presentado como gestora pragmática.

Salud pública y acceso médico. Es su terreno técnico. Defiende expansión del Medicaid en Ohio, protección del aborto bajo el régimen actual aprobado por referendo en 2023 y financiación de salud mental en escuelas K-12.

Educación pública. Se opone al desmantelamiento que Ramaswamy propone para las universidades públicas. Defiende el sistema de financiación constitucional aprobado por referendo en 2018 y rechaza la expansión sin tope de los vouchers privados.

Buena administración. Su fórmula con David Pepper —exalcalde de Cincinnati y expresidente del Partido Demócrata estatal— refuerza el componente de gestión local y experiencia partidaria que Acton no trae. Pepper aporta la maquinaria política que el perfil técnico de Acton no tiene.

La arquitectura financiera

Acton recaudó más de 5,3 millones de dólares en 2025, con incremento sostenido en el segundo semestre. Para diciembre de 2025 había acumulado además aproximadamente tres millones en efectivo disponible. Su estructura de recaudación se apoya en donantes individuales y en la red nacional de Sherrod Brown, el exsenador demócrata que también figura como uno de los nombres que la convencieron de postularse.

El equipo de campaña incluye a dos consultores experimentados con vínculos directos a Brown: Justin Barasky, asesor estratégico de medios, y Kimberly Padilla, directora de finanzas con largo recorrido en las campañas senatoriales del exsenador. Esa estructura le da a Acton la maquinaria operativa de una campaña senatorial demócrata estatal, no la maquinaria de una candidatura novata.

El obstáculo COVID-19

El obstáculo más visible de Acton hacia noviembre no es Ramaswamy. Es el recuerdo de las decisiones de 2020. Encuestas estatales recientes muestran que entre el electorado republicano y entre electorado independiente conservador, las órdenes de cierre de 2020 siguen siendo motivo de oposición sostenida. La estrategia de Acton durante la campaña ha sido, según observadores políticos, evitar el uso de las palabras «COVID-19» o «coronavirus» en sus intervenciones públicas y enfocarse en mensajes económicos.

«Tuve el honor y el privilegio, el privilegio, de servir en un momento muy difícil» le dijo a una multitud demócrata en el suroeste del estado en marzo. «Estoy orgullosa de los habitantes de Ohio porque juntos aplanamos la curva, salvamos muchas vidas». Es la fórmula que repite cuando la pregunta es directa.

El cálculo hispano

Para los aproximadamente 700 mil hispanos de Ohio, Acton presenta una oferta enfocada en cuatro temas concretos: protección del Medicaid expandido —del que un porcentaje significativo de hispanos del estado dependen—, salud reproductiva preservada, educación pública con financiación adecuada, y rechazo a las propuestas de cooperación estatal con ICE en redadas masivas.

Su rechazo público a la idea de que la policía estatal participe en operaciones migratorias ha sido consistente desde el inicio de la campaña, y es una de las diferencias programáticas más nítidas entre las dos candidaturas. Cómo se traduce esa diferencia en participación efectiva del electorado hispano es lo que se medirá en noviembre.

Lo que mide la primaria de hoy

Acton corrió sin oposición demócrata visible en esta primaria. La cifra que conviene observar no es porcentaje, sino magnitud absoluta de votos demócratas que salgan en primarios sin suspenso real. Es el termómetro más directo de cuánta movilización está construyendo su campaña en mayo, antes de la pelea grande de noviembre.

Veinte años de hegemonía republicana en la gobernación no son trivia electoral. Son una corriente. Romperla requiere de Acton el tipo de coalición que ningún demócrata estatal ha podido armar en dos décadas. La primaria de hoy mide qué tan grande es la base que Acton trae a esa pelea.

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Jon Husted: el republicano institucional que asumió el Senado por designación y ahora debe ganárselo en las urnas

Designado por Mike DeWine en enero de 2025 para llenar la vacante de JD Vance, Husted llega a esta primaria sin oposición visible y a la elección general como titular. Veintidós años en cargos electos en Ohio, ningún episodio de derrota desde 2000. Su perfil es la versión institucional del republicanismo, no la insurgente. Un perfil completo del hombre que enfrentará a Sherrod Brown en noviembre.

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Recuadro 6W PF3

Jon Husted llegó al Senado de Estados Unidos por designación, no por elección. El 17 de enero de 2025, el gobernador Mike DeWine lo nombró para llenar la vacante que dejaba JD Vance al asumir como vicepresidente del país. Cuatro días después, el 21 de enero, Husted juraba el cargo en Washington. La primaria de hoy es la primera prueba electoral de su nueva condición. La elección general de noviembre será la verdadera. Para entender por qué la candidatura llega como llega, conviene mirar su trayectoria con calma.

De adoptado en Montpelier al despacho de Speaker

Husted nació el 25 de agosto de 1967 en Royal Oak, Michigan. Sus padres biológicos no podían criarlo y fue colocado en hogar adoptivo. James y Judith Husted lo adoptaron poco después y lo criaron en Montpelier, Ohio, un pueblo del Condado Williams en el extremo noroeste del estado. Es el mayor de tres hermanos. Esa historia familiar de adopción la coloca con frecuencia al inicio de sus discursos. Es la raíz de su identidad pública y la base de sus posiciones provida explícitas.

Estudió en la Universidad de Dayton donde jugó como defensive back en el equipo de fútbol americano y formó parte del equipo que ganó el campeonato nacional NCAA División III en 1989. Tras el master, asumió como vicepresidente de Desarrollo Económico de la Cámara de Comercio de Dayton. En 2000, a los 33 años, ganó su primera elección a la Cámara de Representantes de Ohio.

De ahí su trayectoria es de continuidad institucional pura. Cuatro años como representante estatal y luego cuatro como Speaker de la Cámara —99º en la historia de Ohio. Dos años en el Senado Estatal. Dos términos como Secretario de Estado de Ohio entre 2011 y 2019. Dos términos como vicegobernador junto a Mike DeWine entre 2019 y 2025. Y luego, el escaño en el Senado federal por designación.

El paso por la Secretaría de Estado y el caso ante la Corte Suprema

El paso de Husted por la Secretaría de Estado de Ohio (2011-2019) es relevante para entender su perfil actual. Como funcionario electoral del estado, defendió políticas de mantenimiento del registro electoral que en 2018 llegaron hasta la Corte Suprema de Estados Unidos en el caso conocido como Husted v. A. Philip Randolph Institute. La Corte falló en favor del estado por cinco votos contra cuatro, validando la práctica de Ohio de remover del padrón a votantes que no participaron en elecciones consecutivas y no respondieron a cartas de confirmación.

El fallo fue importante porque estableció un estándar nacional sobre limpieza de padrones electorales que sectores republicanos han usado como modelo y sectores demócratas han criticado como mecanismo de supresión del voto en comunidades de bajo ingreso, jóvenes y minoritarias. Para el votante hispano que sigue de cerca políticas de acceso al voto, ese caso es parte de la huella política que Husted trae al Senado.

La etapa de vicegobernación y la pandemia

Como vicegobernador junto a DeWine, Husted dirigió InnovateOhio, iniciativa orientada a reducir burocracia estatal, y supervisó el lanzamiento de TechCred, programa estatal de credenciales técnicas para trabajadores de Ohio. En 2020 fue figura visible junto a DeWine y Acton durante la respuesta inicial al COVID-19. Es un dato que conviene retener porque Vivek Ramaswamy ha mencionado en entrevistas que como CEO de Roivant Sciences trabajó como asesor con el vicegobernador sobre COVID-19 ese mismo año. La conversación sobre las decisiones pandémicas de Ohio en este ciclo, por tanto, alcanza también a Husted, no solo a Acton.

La agenda legislativa actual

Desde su llegada al Senado, Husted ha enfocado su trabajo legislativo en cuatro áreas según los datos públicos de su despacho y las clasificaciones legislativas estandarizadas. Salud (18% de los proyectos que ha presentado o copatrocinado), Educación (14%), Protección Ambiental (14%), Tributación (14%) y Energía (14%). El resto se distribuye en familia, empleo y comercio.

Sirve en cuatro comités: Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones; Comité de Pequeña Empresa y Emprendimiento; Comité de Medio Ambiente y Obras Públicas; y Comité Especial sobre Envejecimiento. Esa configuración refleja un perfil de senador trabajador en agendas de servicio doméstico —salud, empleo, infraestructura— más que en agendas internacionales.

Sus proyectos más visibles incluyen propuestas sobre seguridad ferroviaria tras el descarrilamiento de East Palestine de 2023, identificación con foto para votar (Sammy’s Law), modernización del crédito tributario para minerales críticos, y reforma regulatoria. Esa agenda lo ubica en el centro institucional del Partido Republicano contemporáneo, sin las posiciones más insurgentes que asociamos con el ala MAGA.

La plataforma del ciclo 2026

Husted ha estructurado su candidatura en cuatro mensajes principales: seguridad fronteriza con énfasis en fentanilo (uno de sus proyectos legislativos centrales ha sido dotar de más herramientas a las fuerzas del orden), apoyo al sector manufacturero de Ohio incluyendo Silicon Heartland, defensa del aborto restringido en línea con la legislación estatal previa al referendo de 2023, y protección de derechos parentales en educación.

Sus respaldos son los de la maquinaria republicana institucional: Trump, partido estatal, gobernador DeWine, el ecosistema de PACs conservadores nacionales. Su capacidad de recaudación es alta y su red operativa estatal es la que veintidós años de cargos electos consecutivos construyen.

El cálculo hispano

Para los aproximadamente 700 mil hispanos de Ohio, la candidatura de Husted presenta un perfil de republicanismo institucional, no insurgente. No ha sido figura visible en agendas migratorias —ni a favor ni en contra— pero ha apoyado consistentemente la línea de seguridad fronteriza de la administración Trump. Sus posiciones sobre identificación electoral y mantenimiento de padrones son las que la comunidad hispana, en distintas evaluaciones, ha cuestionado por su efecto sobre nuevos votantes y votantes ocasionales.

En el terreno económico, Husted ha apoyado la política de aranceles selectivos de la administración Trump y la inversión en manufactura. Su voto sobre vivienda, salud y servicios sociales ha sido consistente con la mayoría republicana del Senado actual.

Lo que decide noviembre

Husted llega como titular institucional. Brown llega como retornado conocido. Las encuestas más recientes muestran margen estrecho entre los dos —dentro del margen de error en la mayoría de las mediciones. El factor decisivo no es ideológico sino de movilización: cuántos republicanos rurales salen a votar en una elección de medio término sin Trump en la papeleta, y cuántos demócratas urbanos en zonas con peso hispano logran ser convocados.

Es ahí donde la primaria de hoy mide algo concreto. Husted compite sin oposición visible. La cifra a observar es la magnitud absoluta de votos primarios republicanos: cuántos electores R salen a votar cuando no hay suspenso interno. Esa cifra es el primer indicador del entusiasmo de la base republicana de Ohio rumbo a noviembre.

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Aquí en Columbus

Sherrod Brown: el demócrata que perdió en 2024 vuelve a la papeleta para disputar el escaño que Vance dejó vacante en el Senado de EE.UU.

Senador entre 2007 y 2025, derrotado por Bernie Moreno por tres puntos y medio. La camisa arremangada, la voz raspada y la marca «trabajador antes que político» son la base del retorno. Una figura excepcional: el demócrata que sobrevivió en un estado que se hizo republicano. Un perfil para entender quién llega a la primaria de hoy.

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Recuadro 6W PF2

Sherrod Brown perdió en noviembre de 2024 frente al republicano Bernie Moreno por cinco puntos —de 53,4% a 46,6%, una diferencia de aproximadamente trescientos mil votos. Era su cuarta candidatura senatorial y la primera derrota. Tres meses después, anunció que volvería a competir, esta vez por el escaño que JD Vance dejó vacante al asumir la vicepresidencia. La camisa arremangada de su uniforme público, la voz raspada que lo identifica desde hace décadas y la frase repetida —«trabajador antes que político»— reaparecieron en marzo de 2025 con el peso de quien sabe que está corriendo no contra un rival, sino contra una corriente estatal.

El político que se hizo a sí mismo durante medio siglo

Brown nació en Mansfield, Ohio, en 1952. Hijo de un médico de pueblo. Se graduó en Yale en 1974 y al año siguiente, a los 22, fue elegido representante estatal por su distrito de Mansfield. Tenía edad para empezar derecho y eligió empezar política. La trayectoria que siguió tiene una continuidad llamativa: cuatro periodos como representante estatal, dos como Secretario de Estado de Ohio, siete términos como representante federal por el 13.º Distrito, y tres mandatos de senador estadounidense.

Cincuenta años en cargos electos consecutivos —solo interrumpidos brevemente entre 1991 y 1993, cuando perdió la reelección como Secretario de Estado por una controversia menor sobre uso de empleados de oficina en campaña electoral. Aquella derrota es la única anterior a 2024 en el currículum.

La marca política: el demócrata sobreviviente del Medio Oeste

La identidad pública de Brown se construyó sobre tres pilares que conviene precisar.

Voto trabajador. Brown ha votado durante toda su carrera con sindicatos manufactureros, ha sostenido posiciones proteccionistas frente a tratados de libre comercio —votó contra el NAFTA en 1993, contra el CAFTA en 2005, contra el TPP en 2016— y ha mantenido un trabajo legislativo concentrado en industria automotriz, acero y manufactura. La camisa arremangada y la chaqueta de trabajador no son escenografía: son la traducción visual de tres décadas de votos consistentes.

Servicios sociales y consumidor. Como presidente del Comité de Banca, Vivienda y Asuntos Urbanos del Senado entre 2021 y 2024, Brown impulsó legislación sobre regulación de tarjetas de crédito, vivienda asequible y protección al consumidor financiero. Esa agenda lo identifica con un perfil populista económico que algunos demócratas urbanos modernos habían abandonado.

Independencia partidaria. Brown ha votado con su partido en la mayoría de las decisiones legislativas pero ha mantenido distancia explícita en temas culturales que distancian al Partido Demócrata del electorado obrero blanco no universitario. Esa calibración —rara entre demócratas estatales actuales— es la razón por la que sobrevivió electoralmente cuando Ohio se hizo republicano consistente.

La derrota de 2024 y la decisión de volver

Conviene entender el resultado de 2024 con precisión. Brown perdió por aproximadamente trescientos mil votos en una elección donde Trump ganó Ohio por once puntos —de 55,1% a 43,9% sobre Kamala Harris. Eso significa que Brown corrió aproximadamente seis puntos por delante de la candidata presidencial demócrata en su propio estado. La derrota no fue un colapso: fue una sobreperformance dentro de un estado que ya no es competitivo en términos federales.

Esa misma sobreperformance es la que da a la candidatura de 2026 una lógica diferente. Brown no necesita ganar a un estado entero —ya demostró que puede correr seis puntos delante del techo demócrata estatal. Necesita ganar a Husted específicamente, en una elección de medio término donde la base republicana se moviliza menos que en presidencial, y donde el descontento con la administración Trump puede generar viento de cola para demócratas en estados marginales.

La plataforma del ciclo 2026

La plataforma de Brown ha sido consistente con su trayectoria. Cuatro ejes:

Costo de vida y empleo manufacturero. Mensaje central. Brown ha argumentado durante el ciclo que las políticas comerciales de la administración Trump han generado disrupción para fabricantes de Ohio sin la compensación esperada en empleo recuperado.

Salud y medicamentos. Defensa del Medicaid expandido, propuesta de negociación de precios de medicamentos, protección de seguros médicos preexistentes.

Vivienda y crédito. Continuidad de la agenda que dirigió desde el Comité de Banca: regulación de tarjetas de crédito, intervención sobre alquileres especulativos, programas de primer comprador.

Política exterior moderada. Brown ha mantenido posiciones más cercanas a la línea Rubio que a la línea progresista demócrata sobre Venezuela —apoyó la captura de Maduro en enero de 2026— y sobre seguridad fronteriza ha sido consistentemente más restrictivo que muchos demócratas urbanos. Esa calibración es estratégica.

El cálculo hispano

Para los aproximadamente 700 mil hispanos de Ohio, Brown trae una trayectoria legislativa con votos consistentes en favor de Medicaid, vivienda asequible, protección al consumidor financiero —temas con impacto directo en hogares de ingresos medios y bajos. Su récord migratorio es más matizado: ha votado en favor de reformas integrales en distintos ciclos pero no ha sido figura visible en agendas migratorias, y su mensaje hispano de campaña se ha concentrado en lo económico más que en lo migratorio.

El componente hispano del voto de Ohio en una elección apretada importa más que el porcentaje del padrón sugiere. En 2024, Brown perdió condados que en 2018 había ganado, especialmente en zonas con presencia hispana significativa como Lucas (Toledo) y Lorain. Recuperar esos condados es parte del cálculo de su candidatura actual.

Lo que mide la primaria de hoy

Brown corre hoy contra Ron Kincaid, profesional de tecnología y entrenador de Olimpiadas Especiales. La primaria no tiene suspenso real —Brown parte como favorito amplio. La cifra a observar no es porcentaje, sino magnitud absoluta de movilización demócrata en condados urbanos y suburbios mixtos. Es el primer indicador empírico de la base con la que Brown llega a noviembre.

El Senado especial de Ohio es la elección más observada nacionalmente del ciclo. La aritmética del Senado de Estados Unidos hace que cualquier cambio en una sola silla pueda inclinar mayorías. La carrera de Brown no es solo asunto de Ohio: es asunto de quién controla el Senado a partir de enero de 2027.

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Vivek Ramaswamy: el biotecnólogo de 40 años que apuesta su fortuna personal a convertir Ohio en laboratorio del trumpismo de segunda generación

Hijo de inmigrantes indios, autor de cuatro libros, fundador de Roivant Sciences y exprecandidato presidencial republicano. Su victoria en la primaria republicana de Ohio lo coloca como uno de los nombres más nacionalmente conocidos del ciclo. Un perfil para entender quién es el hombre que probablemente sustituya a Mike DeWine en enero de 2027.

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Recuadro 6W PF1

Vivek Ramaswamy nació en Cincinnati el 9 de agosto de 1985. Sus padres llegaron a Estados Unidos desde Kerala, en el sur de India, en busca de las oportunidades que el sistema americano ofrece a los inmigrantes con formación técnica: el padre era ingeniero de General Electric, la madre psiquiatra geriatra. Es el primer perfil que conviene retener: Ramaswamy es hijo del modelo migratorio que el Partido Republicano de hoy critica con frecuencia, y al mismo tiempo es uno de los exponentes más visibles del trumpismo en la política estatal.

El hombre de negocios antes que el político

Ramaswamy estudió biología en Harvard y derecho en Yale. Trabajó como analista en QVT Financial, un fondo de cobertura especializado en biotecnología. En 2014, a los 29 años, fundó Roivant Sciences, una compañía dedicada a comprar derechos de moléculas farmacéuticas que las grandes empresas habían descartado, y que después de pasos clínicos adicionales podían venderse con valoraciones multimillonarias. Roivant lo convirtió en multimillonario. Su fortuna estimada por Forbes ronda los 1.000 millones de dólares.

El modelo de Roivant también marcó episodios de controversia: la subsidiaria Axovant prometió un tratamiento revolucionario para Alzheimer que falló en pruebas clínicas en 2017 y borró miles de millones de valor accionario. La crítica recurrente desde el sector farmacéutico es que Roivant operó más como vehículo financiero que como empresa de investigación clínica. Para sus defensores, esa misma lógica de eficiencia es lo que Ramaswamy promete trasladar al gobierno estatal.

El intento presidencial y el paso por DOGE

Ramaswamy se sumó a la primaria republicana presidencial de 2024 sin trayectoria política. Fue uno de los candidatos más visibles del ciclo gracias a su retórica directa, su edad —el más joven del campo— y su disposición a debatir agresivamente. Se retiró en enero de 2024 después de los caucus de Iowa y respaldó inmediatamente a Donald Trump. Después de la elección, Trump lo nombró junto a Elon Musk co-líder del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), iniciativa orientada a recortar gasto federal. Ramaswamy salió de DOGE en enero de 2025, semanas antes del anuncio de su candidatura a gobernador.

El paso por DOGE le dejó dos cosas: una agenda explícita de reducción del aparato administrativo estatal —que ahora propone aplicar en Columbus desde Ohio— y una salida polémica tras posiciones públicas sobre inmigración técnica. En diciembre de 2024 escribió en X que «la cultura estadounidense ha venerado durante mucho tiempo la mediocridad sobre la excelencia», en un debate sobre las visas H-1B. La frase generó reacción negativa entre la base republicana populista de Trump y aceleró su distanciamiento de la administración.

Las posiciones que ha llevado a la primaria

La plataforma de Ramaswamy para Ohio se construye sobre cuatro ejes principales:

Reducción del Estado. Promete eliminar agencias estatales que considera redundantes, congelar contratación pública estatal y aplicar al gobierno de Ohio el método DOGE de revisión por desempeño. Su lema durante la campaña ha sido convertir a Ohio en «el laboratorio nacional de gobierno eficiente».

Educación. Defiende la expansión de los vouchers de educación privada, el desmantelamiento del Departamento de Educación de Ohio y la prohibición de los programas de diversidad, equidad e inclusión (DEI) en universidades públicas estatales. Ha apoyado restricciones específicas en la enseñanza de historia racial y de género en escuelas públicas K-12.

Energía. Promueve la expansión del gas natural y la reactivación de proyectos de carbón en el sur del estado. Se opone a los subsidios a energía renovable y ha apoyado abiertamente la inversión de Intel en New Albany —el llamado Silicon Heartland— como modelo de industrialización del Medio Oeste.

Respuesta al COVID-19. Aquí está la línea de ataque más visible contra Acton. Ramaswamy ha acusado durante la campaña a su rival demócrata de haber promovido «ideología COVID» y ha criticado las órdenes de cierre de escuelas y negocios firmadas por ella en 2020. Resulta editorialmente relevante notar que en 2021 Ramaswamy escribió que como CEO de Roivant Sciences había trabajado «con el vicegobernador como asesor sobre COVID-19» en 2020.

El componente económico de la campaña

Ramaswamy ha invertido directamente recursos personales en su propia campaña. Esa capacidad financiera —que lo distingue de cualquier otro candidato del ciclo en Ohio— le permite sostener publicidad televisiva, presencia en redes y operaciones de campaña en condados que típicamente no reciben atención republicana hasta cerca de la elección general. La inversión personal en política propia no es nueva en Estados Unidos, pero a la escala que Ramaswamy la practica resulta llamativa para una elección a gobernación estatal.

El cálculo es claro: invertir en mayo lo que sea necesario para asegurar la nominación, y reservar la maquinaria nacional —incluido el endoso de Trump y la red MAGA— para la pelea de noviembre contra Acton. Encuestas previas al ciclo mostraron a Ramaswamy con ventaja consistente sobre cualquier demócrata estatal.

El perfil del votante hispano de Ohio frente a Ramaswamy

Ohio tiene aproximadamente 700 mil hispanos según las estimaciones más recientes del Censo. Una fracción está concentrada en los condados urbanos —Franklin, Cuyahoga, Lucas, Hamilton— y otra fracción significativa vive en zonas rurales del oeste del estado vinculadas a la agricultura. Para ese electorado, la candidatura de Ramaswamy presenta una doble lectura.

Por un lado, su propia historia familiar es la del migrante asiático que prosperó en el sistema americano. Por otro lado, sus posiciones explícitas sobre inmigración —ha defendido la deportación masiva, el fin del derecho de ciudadanía por nacimiento y restricciones específicas a programas de TPS— lo colocan en una orilla que muchos votantes hispanos rechazan en encuestas estatales. La campaña hispana de Ramaswamy se ha concentrado en mensajes económicos —empleo, manufactura, costo de vida— más que migratorios.

Lo que decide noviembre

Ohio no ha elegido un gobernador demócrata desde 2006. La trayectoria reciente del estado lo coloca como bastión republicano consistente. Pero la elección general de noviembre presenta dos variables que pueden alterar esa tendencia: la ausencia de Trump en la papeleta —que tradicionalmente moviliza la base republicana— y la posibilidad de que el COVID-19, paradójicamente, perjudique más a Ramaswamy que a Acton si la conversación se enfoca en su propio rol como asesor empresarial durante la pandemia.

El perfil completo de Ramaswamy se medirá en los próximos seis meses. La primaria de hoy era el filtro técnico. La pelea real empieza mañana.

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