Política
El retorno seguro de exiliados venezolanos: la pieza que la transición tutelada no ha resuelto
Cuatro meses después de la captura del 3 de enero, miles de venezolanos en el exilio siguen sin poder regresar. La hoja de ruta de la Plataforma Unitaria lo plantea como punto inicial. Las cifras, los obstáculos y las decisiones que tienen que tomarse.
El segundo punto de la Hoja de Ruta de la Plataforma Unitaria Democrática venezolana es el retorno seguro de los exiliados. Cuatro meses después de la captura del 3 de enero, este punto sigue sin moverse en términos prácticos. Vale la pena entender por qué, porque es la pieza que mejor mide hasta dónde llega la transición tutelada y dónde se queda corta.
LA CIFRA. No hay registro consolidado del número de venezolanos en el exilio por persecución política, pero las estimaciones de organizaciones de derechos humanos y de los partidos de la Plataforma Unitaria oscilan entre varios miles y decenas de miles, dependiendo de qué se entiende por exilio político. Las cifras incluyen: dirigentes opositores con órdenes de captura activas, periodistas con investigaciones penales abiertas, jueces y fiscales que abandonaron el país por presión del aparato judicial, militares retirados con causas políticas, activistas de derechos humanos. La concentración geográfica está en Estados Unidos, Colombia, Panamá, España, Costa Rica, Chile y Argentina.
POR QUÉ NO HAN REGRESADO. Tres obstáculos. Primero, las órdenes de captura activas siguen vigentes en muchos casos. La ley de amnistía del 8 de enero ha producido liberaciones de personas detenidas, pero su aplicación a personas con órdenes pendientes ha sido errática. Quien intente entrar a Venezuela bajo una orden activa corre riesgo de detención inmediata.
Segundo, el aparato judicial venezolano sigue funcionando con la lógica anterior al 3 de enero. La designación de los nuevos magistrados del Tribunal Supremo se hizo sin procedimientos constitucionales, lo que cuestiona la legitimidad de cualquier decisión judicial sobre causas pendientes. Los exiliados, asesorados por sus abogados, prefieren esperar a que el TSJ se reinstitucionalice antes de regresar.
Tercero, los bienes confiscados o congelados durante el período Maduro siguen sin restitución sistemática. Quien regresa, regresa sin propiedad de lo que tenía antes de salir. Las negociaciones bilaterales entre Washington y Caracas han incluido el tema, pero no hay mecanismo público de devolución.
LA POSICIÓN DE LA PLATAFORMA UNITARIA. La Hoja de Ruta plantea retorno seguro como punto inicial no negociable. Tres componentes: anulación efectiva de las órdenes de captura por causa política, garantías procesales para causas que las personas en el exilio quieran ventilar voluntariamente, y restitución de bienes confiscados. La posición es que sin este paso, la transición carece de legitimidad inclusiva.
EL CASO DE LA DIÁSPORA EN ESTADOS UNIDOS. Florida, Texas, el área metropolitana de Washington DC y la zona de Houston concentran las comunidades venezolanas más grandes en territorio estadounidense. Para muchas de estas personas, el retorno no es discusión teórica: es decisión que afecta a familias enteras, propiedades, niños en escuelas estadounidenses, trabajos. La administración Trump ha reconocido el tema en términos generales pero no ha articulado mecanismo formal de coordinación con el gobierno encargado de Caracas para facilitar regresos.

LO QUE SIGUE. La pieza del retorno es, junto con la liberación de presos políticos, el termómetro más claro de si la transición tutelada va a producir transición democrática o cambio de fichas. Si en los próximos cuatro meses no hay movimiento concreto en este punto, la lectura editorial es clara: la negociación bilateral está priorizando términos económicos sobre términos políticos, y la oposición venezolana va a tener que recalibrar estrategia.
Alfredo Yánez
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Delsa Solórzano: «Sin reinstitucionalización no hay estabilización; sin estabilización no hay recuperación; sin recuperación no hay elecciones libres»
La presidenta de Encuentro Ciudadano y diputada electa en 2015 explica los ocho puntos que la oposición venezolana ha puesto sobre la mesa para que la transición tutelada que comenzó el 3 de enero termine en elecciones reconocidas. Habla del año y medio en resguardo, de la designación inconstitucional del fiscal y los magistrados, del liderazgo de María Corina Machado y de por qué la legitimidad sigue viniendo del 28 de julio.
Hay una frase que Delsa Solórzano repite a lo largo de la conversación, y que vale la pena tomar en serio: luchar por Venezuela no es un favor, es un deber. Lo dice quien estuvo año y medio en resguardo, sin teléfono visible, administrando comida que se acababa, esperando que el 3 de enero —el día en que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos capturaron a Nicolás Maduro y a Cilia Flores en Caracas— marcara un antes y un después. Lo marcó. Pero la transición, advierte, todavía no ha llegado.
Solórzano —presidenta del partido Encuentro Ciudadano — respondió desde una gira nacional. La semana pasada estuvo en Carabobo. Esta conversación se sostuvo a distancia, a propósito de la Hoja de Ruta de la Plataforma Unitaria Democrática presentada el 12 de abril en Caracas, y que articula en ocho puntos lo que la oposición considera condiciones mínimas verificables para que la transición tutelada termine en elecciones reconocidas.
La conversación es larga. Aborda la amnistía y sus fallas jurídicas, la designación inconstitucional del nuevo fiscal y de la defensora del pueblo, además del proceso de selección de los magistrados del Tribunal Supremo, el papel de María Corina Machado en esta nueva etapa, la diferencia entre los diálogos de antes —Vaticano, República Dominicana, México, Noruega— y el acompañamiento internacional que hoy ejerce el gobierno de Estados Unidos. Y aborda, sobre todo, una pregunta concreta: qué falta para llegar de verdad a la transición.
Lo que sigue es la transcripción editada de la entrevista. Las preguntas se identifican como AYM (Alfredo Yánez Mondragón) y las respuestas como DSL (Delsa Solórzano).
I. La Hoja de Ruta como responsabilidad colectiva
AYM — La semana pasada estuviste en Carabobo presentando la hoja de ruta. ¿Es una gira del partido o de la Plataforma Unitaria?
DSL — Era una gira del partido, pero la hoja de ruta es de todos nosotros. No es un instrumento de un solo partido político. Es un instrumento que propone la Plataforma Unitaria para todo el país, para toda Venezuela. Cada partido la está presentando a todos los sectores. Para mí es un tema de responsabilidad política: que todos asumamos esa hoja como propia y que la difundamos, que la expliquemos en cualquier espacio donde estemos. Y que la gente entienda que esta hoja de ruta también es una responsabilidad ciudadana.
AYM — Si tuvieras que aterrizar la hoja de ruta en pocos puntos, ¿cómo se la explicas a alguien que no es político?
DSL — Es que no es una tabla teórica. Es la explicación de cómo alcanzar los tres pasos a los que se refirió el secretario de Estado, Marco Rubio: estabilización, recuperación y transición. Esas palabras pueden ser difíciles de entender, no asibles para la ciudadanía. Lo que ha hecho la Plataforma Unitaria es darle contenido a cada uno de esos tres pasos. Hasta ahora hemos visto un vínculo bilateral entre Delcy Rodríguez y el gobierno de Estados Unidos, pero allí también tiene que estar presente la voz de los venezolanos, porque hay asuntos internos que solamente conocemos nosotros.
Cuando preguntamos cómo vamos a llegar a la transición, la respuesta tiene un orden lógico: sin reinstitucionalización no hay estabilización real; sin estabilización no hay recuperación; sin recuperación no hay elecciones libres; y sin elecciones libres no hay transición democrática. Hay ocho puntos concretos. Empieza por la liberación de los cerca de 500 presos políticos que todavía hay en Venezuela. Cuando hablamos de estabilización no nos referimos a que Delcy se estabilice en el poder. Nos referimos a la estabilización democrática, a las condiciones mínimas para que el país pase al último paso, que es la transición.
«Cuando hablamos de estabilización no nos referimos a que Delcy se estabilice en el poder. Nos referimos a la estabilización democrática.»
II. La amnistía como espíritu y como ley fallida
AYM — El 8 de enero la administración anunció una nueva etapa y un proceso de amnistía. ¿Cómo evalúas esa ley?
DSL — Yo la veo más como un espíritu que como ley. La ley tiene gravísimas fallas que en su momento hicimos notar. No se vale por sí misma y viola los principios generales de la amnistía. La amnistía es un hecho legislativo con implicaciones inmediatas en lo judicial, e incurre en la ficción jurídica de borrar un hecho. Y al borrar el hecho, deberían borrarse también sus consecuencias jurídicas: penales, civiles, administrativas.
Lo que está ocurriendo es absurdo. Hay expedientes con tres, cuatro, cinco personas, donde le otorgan la amnistía a una y se la niegan a otra. ¿Qué borraste entonces? Y a las personas a quienes liberan no les devuelven sus bienes; te dicen que el bien está sometido a juicio. ¿A cuál juicio, si el hecho ya se borró? Sin embargo, debido a esa ley o, mejor dicho, a su espíritu, ha habido varias liberaciones. Pero todavía hoy hay cerca de 500 presos políticos en Venezuela. Y siguen ocurriendo detenciones como la de Paparoni en el aeropuerto, liberado 24 horas después con una medida cautelar y sin saber aún por qué se lo llevaron. Es obvio que hay todavía un proceso de persecución, y que el aparato represivo del Estado —que incluye al Poder Judicial— sigue dedicado a la persecución política y no a la persecución de la delincuencia.
III. El «maquillaje» institucional
AYM — Hablas de reinstitucionalización integral. ¿Qué fue lo que ocurrió con la designación del fiscal, del defensor del pueblo y la que sigue de los magistrados del TSJ?
DSL — Te voy a hablar como abogado, porque no puedo evitar la desviación profesional. La Constitución dice muy claramente cuál es el procedimiento, y ese procedimiento no se cumplió. Para la designación de cualquiera de los órganos del Poder Moral, el propio Poder Moral debe convocar a un comité de postulaciones independiente conformado por la sociedad civil. Ese comité recibe las postulaciones y presenta una terna a la Asamblea Nacional, que decide. Eso no ocurrió. La Asamblea Nacional designó una comisión parlamentaria entre ellos mismos, esa comisión recibió postulaciones y eligió.
Y, perdón, ningún jurista serio puede decir que ese procedimiento fue constitucional. Es evidente que no hubo una designación conforme a derecho. Lo mismo ocurre con los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia: la ley orgánica del TSJ es muy clara, incluso especifica el número de personas que tienen que conformar el comité de postulaciones por parte de la Asamblea y por parte de la sociedad civil. Tampoco se cumplió. Hoy en Venezuela no hay reinstitucionalización del país: hay un cambio de fichas. Para hablar de reinstitucionalización tenemos que adecuarnos a los procedimientos constitucionales. Eso, hoy, no se está dando.
AYM — Entonces, ¿estamos asistiendo a un maquillaje? ¿Y llegado el momento habrá que hacer una segunda reinstitucionalización?
DSL — Para el Consejo Nacional Electoral sí se podría designar uno provisorio que le dé a la ciudadanía confianza. Y a partir de ahí ir a un proceso electoral del que emerjan autoridades definitivas. Pero hoy no hay reinstitucionalización: hay un cambio de fichas que no respeta los procedimientos constitucionales.
«Hoy en Venezuela no hay reinstitucionalización. Hay un cambio de fichas.»
IV. La diferencia entre el acompañamiento de antes y el de ahora
AYM — Has dicho que después del 3 de enero hay una nueva etapa en el país. ¿En qué se diferencia este momento de los diálogos previos —Vaticano, República Dominicana, México, Noruega?
DSL — Hoy hay, por primera vez, un acompañamiento de la comunidad internacional con un objetivo claro. La diferencia con aquellos procesos es enorme. En aquellos años, la comunidad internacional nos decía: cálmense, este es un problema de los venezolanos, quédense tranquilos mientras tanto. Hoy el gobierno de Estados Unidos, a través de Marco Rubio, ha planteado con claridad que el objetivo es llevar a Venezuela a la transición.
La propia Delcy Rodríguez lo reconoció. En su rueda de prensa, frente al cuerpo diplomático, le mandó saludos a Trump y le dijo que tenga la garantía de que ellos están cumpliendo con los acuerdos. No lo digo yo: lo dice el propio gobierno de facto. Hoy la pregunta no es si la comunidad internacional acompaña. La pregunta es cómo los venezolanos le damos contenido al proceso para llegar a una transición real.
V. La legitimidad viene del 28 de julio
AYM — Hay un grupo en la Asamblea Nacional. Hay una administración que despacha desde Miraflores. Y hay unas fuerzas democráticas con un mandato popular incuestionable, pero sin representación formal. ¿De dónde se agarra la legitimidad para sentarse a designar un CNE provisorio que genere confianza?
DSL — La legitimidad viene del pueblo. La Plataforma Unitaria es la alianza política más votada en la historia de Venezuela. Desde 2010 para acá no ha habido una alianza con más votos. Esa legitimidad emerge del pueblo, no de un cargo. Esto no significa que la Plataforma sea el ombligo del mundo: significa que tiene la obligación de ser recíproca con la ciudadanía que le ha dado el respaldo. Por eso me viste en Carabobo. Por eso ves a cada partido haciendo sus actividades, difundiendo la hoja de ruta. Esto no es un cheque en blanco: es estar en permanente contacto con la ciudadanía, conscientes de que tenemos la responsabilidad de la conducción política.
Del 28 de julio quedó un mandato popular que implica dos cosas. Una, el reconocimiento al liderazgo de quienes encabezamos ese proceso. Y dos, la voluntad de cambio de una nación, una voluntad que hoy no se ha podido concretar. Por eso has visto incluso al propio Edmundo González pidiendo elecciones el 12 de abril, cuando presentamos la hoja de ruta.
VI. María Corina Machado, hoy
AYM — Tú participaste en la primaria del 22 de octubre, fuiste de las primeras en llegar a Bejucal a respaldar el triunfo de María Corina Machado, y luego te involucraste de manera decidida en la campaña del 28 de julio. Pero la política es la política y los momentos cambian. ¿Cómo se valora hoy el liderazgo de Machado?
DSL — Hay un proceso que se reconoce, que es el del 22 de octubre. De allí emerge un liderazgo que el país respeta. ¿Cómo se niega un liderazgo que se construyó con un proceso de votación ciudadana? Eso no fue un invento. En la Plataforma siempre hablamos del trípode democrático: la Plataforma como espacio de toma de decisiones, Edmundo González y María Corina. Tienen un liderazgo muy claro. Y hoy todos somos conscientes de que estamos pidiendo lo mismo.
La utilización del azul celeste de la Plataforma tiene una significación concreta. Es un azul que da paz, que genera esperanza y que nos agrupa a todos los partidos. No es de ninguno de nosotros y, por eso, nos pertenece a todos. Los colores de Encuentro son azul marino, blanco y amarillo; los de Voluntad Popular naranja, PJ amarillo y negro; los de Acción Democrática, blanco y negro; los de Copei, verde. Ese azul celeste nos pertenece a todos.
VII. Año y medio en resguardo
AYM — Pasaste año y medio entre el 28 de julio y el 3 de enero en resguardo. ¿Qué fue eso, en términos concretos?
DSL — Yo prefiero hablar de resguardo y no de clandestinidad. Tuvimos que protegernos —nosotros, nuestros equipos y nuestras familias— porque la persecución después del 28 de julio fue brutal. La mayoría de los dirigentes de la Plataforma se tuvieron que ir al exilio o estaban presos. En mi caso pasé año y medio sin cara visible en el teléfono, dependiendo de la inestabilidad del internet venezolano y de la luz. Yo vengo de una campaña presidencial: la mía en la primaria, y la de Edmundo. De estar con miles de personas, de gente que te abraza, pasé a estar sola. Sola, administrando la ración de comida de los alimentos perecederos, porque no sabía cuánto tiempo iba a estar ahí.
Si no hubiera llegado el 3 de enero, no sé qué estaría comiendo hoy. No es queja: yo no estoy aquí para que Venezuela se preocupe por mí. Yo estoy aquí para ocuparme de Venezuela. Ese es nuestro deber. Por eso el lema de la Plataforma es Es nuestro deber: porque la conducción política, en cada partido, en cada líder grande o pequeño, y la responsabilidad ciudadana de involucrarse, no es de uno solo. Es de todos. La gente tiene que saber que estamos haciendo esto por compromiso con Venezuela.
«Yo no estoy aquí para que Venezuela se preocupe por mí. Estoy aquí para ocuparme de Venezuela.»
VIII. Qué falta para llegar a la transición
AYM — El encargado de negocios de Estados Unidos dijo recientemente que ya estaban dadas las condiciones iniciales de las dos primeras fases para ir a la tercera. Tú me has dicho que el CNE es una condición necesaria. ¿Qué falta entonces para llegar de verdad a la transición?
DSL — Falta todo lo que te he venido diciendo. Falta que liberen a los presos políticos. Falta que se permita el retorno seguro de los exiliados. Falta que inicie un proceso de otorgamiento de condiciones electorales mínimas, que empieza por la designación de un Consejo Nacional Electoral independiente. Y cuando digo independiente no me refiero a que mañana yo renuncie a mi partido y diga que ya no tengo vinculación política. Eso es mentira. Independiente significa con garantías de transparencia, equilibrio y profesionalismo, con un comité de postulaciones que cumpla los procedimientos constitucionales.
Esto no se hace solo. Se necesita el concierto de todas las partes, con la intermediación de Estados Unidos y de la comunidad internacional, Europa también, por supuesto. Pero hoy somos conscientes de que ese acompañamiento existe por primera vez con un objetivo claro: llevar a Venezuela a una transición democrática. Y la responsabilidad de los venezolanos es darle contenido a ese acompañamiento.
AYM — ¿Y cuál es el balance de la reactivación política desde el 27 de enero, cuando pudiste salir de tu resguardo?
DSL — Muy satisfactorio. Encuentro Ciudadano se reactivó de inmediato. Está en la calle difundiendo la hoja de ruta, está articulado en los 335 municipios del país, en los 24 estados, en cada núcleo ciudadano alrededor de los centros de votación. Si tú ves las fotos de las giras de los dirigentes de otros partidos, vas a ver Encuentro Ciudadano en todos lados. Para mí, además, es un orgullo: somos el partido más joven de la Plataforma, fundado en 2018 cuando Maduro ya estaba en el poder y los medios de comunicación habían sido cerrados. No crecimos con la rueda de prensa de los lunes ni con micrófonos en la puerta de la sede. Crecimos con un trabajo en las bases. Y, además, fuimos el primer partido de la Plataforma dirigido por una mujer.
Para cerrar
La hoja de ruta de la Plataforma Unitaria Democrática es, en lo formal, un documento de ocho puntos. En lo político es algo más: una respuesta concreta a la pregunta que el chavismo y parte del oficialismo internacional siguen tratando como inexistente. Si la transición tutelada que comenzó el 3 de enero termina en un «cambio de fichas» —el término es de Solórzano—, no habrá habido transición. Si termina en elecciones libres, competitivas y reconocidas, con un árbitro electoral nuevo, presos políticos liberados y exiliados de regreso, sí.

Esa diferencia no es retórica. Es operativa. Los ocho puntos de la hoja de ruta son condiciones verificables, no aspiraciones. Y la conversación con Solórzano deja una idea que conviene retener: el acompañamiento internacional, por sólido que sea, no sustituye la conducción política venezolana. La sustancia tiene que ponerla la oposición. Y la legitimidad, dice ella, sigue viniendo del 28 de julio.
Política
Cinco de Mayo, voto hispano y el cálculo electoral de la administración Trump rumbo a noviembre
Mañana lunes se celebra el Cinco de Mayo. La Casa Blanca tiene previsto comunicado oficial. La maniobra simbólica importa porque las elecciones legislativas de noviembre dependen de varios distritos donde el voto mexicano-americano fue decisivo en 2024.
Mañana lunes 5 de mayo, la administración Trump tiene previsto comunicado oficial conmemorando el Cinco de Mayo. La pieza es ritual: cada presidente de Estados Unidos en los últimos cuarenta años ha emitido versión propia. Lo que cambia entre un comunicado y otro es el énfasis. Y este año, con elecciones legislativas el 3 de noviembre y mapas distritales en revisión por la decisión SCOTUS de la semana pasada, el énfasis tiene cálculo político concreto.
POR QUÉ IMPORTA. El voto hispano en las elecciones presidenciales de 2024 fue mayor de lo previsto para el candidato Trump, especialmente en distritos con población mexicano-americana de Texas, Arizona, Nevada y Florida. La construcción de ese apoyo requirió mensajería específica que combinó posiciones duras en política migratoria con reconocimiento simbólico de identidad cultural mexicano-americana. El comunicado de mañana es parte de esa construcción.
EL CALENDARIO. El Cinco de Mayo cae en lunes este año, lo cual concentra la celebración cultural en el fin de semana previo y mantiene el día como visibilidad mediática nacional. La Casa Blanca tiene tres opciones de tono: comunicado tradicional de reconocimiento histórico (la batalla de Puebla de 1862), comunicado focalizado en aportes de la comunidad mexicano-americana a Estados Unidos, o comunicado que conecte con prioridades actuales de la administración (USMCA, frontera, comercio). La señal política más probable es combinación de las dos últimas.
LO QUE EL VOTO HISPANO DECIDE EN NOVIEMBRE. Las elecciones legislativas concentran disputa por distritos federales y estatales. Cinco distritos en Texas (concentrados en el Valle del Río Grande y el área de Houston), tres en Arizona, dos en Nevada, y un puñado en California, Florida e Illinois, tienen poblaciones hispanas superiores al 35%. La revisión de mapas distritales bajo la doctrina SCOTUS sobre gerrymandering racial puede modificar la composición de algunos de ellos antes de noviembre.
LA POSICIÓN DE LOS DEMÓCRATAS. El Partido Demócrata enfrenta el desafío de recuperar voto hispano que migró parcialmente hacia republicanos en 2024. Las estrategias internas en discusión incluyen: focalización en política económica (costo de vida, vivienda, salarios) en lugar de migratoria, énfasis en candidatos hispanos en distritos competitivos, y comunicación cultural más agresiva en torno a fechas como Cinco de Mayo, Mes de la Hispanidad y 16 de Septiembre.

LO QUE INCÍSOS RECOMIENDA SEGUIR. El comunicado oficial de mañana es indicador del tono que la administración va a sostener hasta noviembre. El énfasis en aportes culturales sin mención a inmigración indica continuidad. Énfasis en frontera o USMCA dentro del comunicado del Cinco de Mayo indica intensificación de mensajería dura. Cualquiera de las dos lecturas tiene consecuencias en cómo el voto hispano va a configurarse en los próximos seis meses.
Política
«Sin reinstitucionalización no hay estabilización»: los ocho puntos de la oposición venezolana que la administración Trump tiene que escuchar
La Plataforma Unitaria Democrática presentó el 12 de abril una hoja de ruta concreta para que la transición tutelada termine en elecciones reconocidas. La diputada Delsa Solórzano explica a INCÍSOS por qué los términos económicos no pueden sustituir los términos políticos.
Hay una idea que la diputada Delsa Solórzano repite a lo largo de la entrevista que INCÍSOS publica hoy, y que vale tomar en serio. Sin reinstitucionalización no hay estabilización. Sin estabilización no hay recuperación. Sin recuperación no hay elecciones libres. Y sin elecciones libres no hay transición democrática. La frase no es retórica. Es la cadena lógica que articula los ocho puntos de la Hoja de Ruta presentada el 12 de abril en Caracas por la Plataforma Unitaria Democrática.
Esos ocho puntos son la respuesta concreta de la oposición venezolana a una pregunta que el chavismo civil prefiere mantener en abstracto: qué falta, en términos verificables, para que la transición tutelada que comenzó el 3 de enero termine en elecciones reconocidas. INCÍSOS los lee con criterio editorial porque la cobertura mainstream rara vez los articula juntos.
PUNTO PRIMERO. LIBERACIÓN DE PRESOS POLÍTICOS. La cifra que maneja la oposición es de aproximadamente 500 personas detenidas por motivos políticos en Venezuela en este momento. La ley de amnistía aprobada el 8 de enero ha producido liberaciones parciales con criterio errático. La hoja de ruta exige liberación completa como punto inicial no negociable, no como concesión política sino como condición técnica para cualquier proceso democrático posterior. La razón es práctica: no se puede convocar a elecciones libres con una parte significativa del liderazgo opositor o de la sociedad civil detenida.
PUNTO SEGUNDO. RETORNO SEGURO DE EXILIADOS. La cifra exacta de venezolanos exiliados por persecución política supera los miles, especialmente concentrados en Estados Unidos, España, Colombia, Panamá y Costa Rica. Sin retorno seguro, la transición carece de legitimidad inclusiva. El retorno tiene componente jurídico (garantías procesales para quienes tenían procesos abiertos) y componente económico (recuperación de bienes confiscados o congelados).
PUNTO TERCERO. DESIGNACIÓN DE UN CNE PROVISORIO INDEPENDIENTE. La Hoja de Ruta propone un Consejo Nacional Electoral nuevo, designado mediante procedimientos constitucionales, con comités de postulaciones que incluyan participación de sociedad civil. Independencia, en este contexto, no significa ausencia de afiliación política. Significa garantías de transparencia, equilibrio y profesionalismo.
PUNTO CUARTO. REINSTITUCIONALIZACIÓN DEL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA Y DEL PODER MORAL. La designación de los nuevos magistrados, el nuevo fiscal general y el nuevo defensor del pueblo se hizo sin comités de postulaciones independientes. La oposición pide rehacer esos procesos. La razón no es venganza institucional: es que sin instituciones legítimas no hay árbitro confiable para los procesos electorales y judiciales que vienen.
PUNTO QUINTO. RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL DE RESULTADOS. La oposición exige que cualquier proceso electoral futuro tenga observación internacional creíble, con misiones de observación de la Unión Europea, la OEA, el Centro Carter o similares. El reconocimiento del resultado por parte de la comunidad internacional es condición de legitimidad post-elección.
PUNTO SEXTO. ACTUALIZACIÓN Y AUDITORÍA DEL REGISTRO ELECTORAL. El Registro Electoral Permanente venezolano necesita actualización con participación de los millones de venezolanos en el exterior, que han sido sistemáticamente excluidos del padrón. Sin votos de la diáspora, las elecciones que vengan tendrán defecto estructural de representación.
PUNTO SÉPTIMO. GARANTÍAS DE EQUIDAD EN LA CAMPAÑA ELECTORAL. Acceso equilibrado a medios públicos, libertad de movilización, prohibición de uso de recursos del Estado para campaña oficial, protección de candidatos. Son condiciones técnicas mínimas que diferencian una elección competitiva de una elección decorativa.
PUNTO OCTAVO. ACOMPAÑAMIENTO INTERNACIONAL CON OBJETIVO CLARO. La hoja de ruta reconoce que el acompañamiento de la administración Trump tiene objetivo declarado: llevar a Venezuela a la transición democrática. La oposición pide que ese acompañamiento se traduzca en arquitectura formal de seguimiento del proceso, con verificación pública de cumplimiento de cada paso.
POR QUÉ LE HABLA A LA ADMINISTRACIÓN TRUMP. La Hoja de Ruta no es documento partidista venezolano. Es propuesta de método para el acompañamiento internacional. Como dijo Solórzano a INCÍSOS, hoy hay por primera vez un acompañamiento internacional con objetivo claro, distinto de los procesos previos en Vaticano, República Dominicana, México y Noruega, donde la comunidad internacional decía a los venezolanos que se calmaran. La administración Trump opera bajo criterio transaccional, lo cual tiene ventajas (avanza rápido) y riesgos (puede priorizar términos económicos sobre términos políticos).
Los ocho puntos son la insistencia de la oposición en que los términos políticos no pueden ser sacrificados por avances económicos. PDVSA, deuda venezolana, reconfiguración de sanciones petroleras, manejo del oro venezolano: todos esos asuntos están en la mesa de negociación bilateral. Pero ninguno produce, por sí solo, transición democrática. La transición requiere los ocho puntos. Y los ocho puntos requieren que la voz venezolana sea audible en la mesa, no solo la del chavismo civil.
LO QUE VIENE. La Plataforma Unitaria está difundiendo la hoja de ruta en gira nacional. Solórzano misma estuvo en Carabobo la semana pasada. Cada partido —Voluntad Popular, Acción Democrática, Copei, Encuentro Ciudadano y los demás— la está presentando en sus territorios. La estrategia es construir respaldo ciudadano explícito que la administración Trump no pueda ignorar en su negociación con el chavismo civil. Si funciona, los ocho puntos se vuelven referencia obligada de cualquier acuerdo final. Si no funciona, la transición tutelada puede terminar siendo lo que Solórzano teme: un cambio de fichas.

La entrevista completa con Delsa Solórzano se publica hoy en INCÍSOS, en la sección Entrevista del Domingo.
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