Política
Venezuela Colombia Respuesta Rescate Terremotos 2026
El doblete venezolano del 24 de junio y el sismo colombiano del 10 de agosto permiten comparar dos sistemas de respuesta ante emergencias sísmicas.
Dos sismos superficiales sacudieron el norte de Sudamérica con siete semanas de diferencia. Los epicentros estuvieron a unos mil kilómetros uno del otro. Las respuestas no fueron equivalentes.
| Qué | La comparación entre el doblete venezolano y el sismo colombiano expone diferencias de capacidad institucional de respuesta ante emergencias sísmicas. |
|---|---|
| Quién | Autoridades de Venezuela y de Colombia, equipos internacionales de rescate y organizaciones humanitarias desplegadas en ambos países. |
| Cuándo | 24 de junio de 2026 en Venezuela y 10 de agosto de 2026 en Colombia. |
| Dónde | Estado La Guaira y Distrito Capital en Venezuela; departamento del Chocó y occidente colombiano. |
| Por qué | La capacidad de rescate en las primeras setenta y dos horas determina buena parte de la mortalidad final de un terremoto. |
| Cómo | Se contrastaron los parámetros técnicos de ambos eventos con los balances oficiales y con el despliegue de ayuda internacional documentado en cada caso. |
Dos eventos que no son iguales
Antes de comparar respuestas hay que separar lo que no es comparable, porque el ángulo pierde valor si se fuerza.
El doblete venezolano del 24 de junio combinó dos rupturas: un sismo precursor de magnitud 7,2 a las 18:04:31 hora local, con epicentro a veinte kilómetros al este de San Felipe, en Yaracuy, y el sismo principal de magnitud 7,5 apenas treinta y nueve segundos después, con epicentro a diecisiete kilómetros al oeste de Catia La Mar, en La Guaira. Ambos a diez kilómetros de profundidad.
El sismo colombiano del 10 de agosto tuvo magnitud 7,4, epicentro a cinco kilómetros al este de San José del Palmar, en el Chocó, y una profundidad cercana a los 107 kilómetros.
Esa profundidad es la variable dominante. Un evento a 107 kilómetros disipa energía antes de alcanzar la superficie; uno a diez, no. La comparación no puede concluir que Colombia respondió mejor porque tuvo menos muertos: tuvo menos muertos, en primer lugar, porque el terremoto le pegó desde mucho más abajo.
Lo comparable es otra cosa.
La hora en que ocurrió
El doblete venezolano se produjo poco después de las seis de la tarde, durante la conmemoración de la batalla de Carabobo y las fiestas de San Juan. Muchos comercios estaban cerrados y buena parte de la población se encontraba en sus viviendas.
Ese detalle, que en un primer momento pudo parecer favorable, resultó lo contrario: la mortalidad se concentró en edificaciones residenciales que colapsaron con la gente adentro.
Lo que sí revela el contraste
Tres elementos se pueden contrastar sin forzar la comparación.
La capacidad de rescate desplegada. En Venezuela intervinieron equipos internacionales, incluidos rescatistas estadounidenses que lograron extraer con vida a una madre y a su bebé de nueve meses, y brigadas mexicanas. Perú autorizó el envío de catorce toneladas de ayuda humanitaria. La cancillería colombiana estableció un procedimiento para hacer llegar ayuda médica. La respuesta interna necesitó apoyo externo desde los primeros días.
El estado de la infraestructura de acceso. En La Guaira, el terremoto afectó redes de transporte e incluyó daños en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, la principal terminal aérea del país. Cuando la puerta de entrada de la ayuda internacional forma parte de la zona dañada, el reloj de las setenta y dos horas corre en contra.
La duración de la búsqueda con resultados. En Colombia se documentaron rescates con vida durante las horas posteriores, incluida una mujer extraída de los escombros en Cali. En Venezuela también los hubo, entre ellos el de una niña que sobrevivió más de treinta y dos horas bajo los escombros. Ambos países mostraron capacidad. La diferencia estuvo en la escala del problema que cada uno tuvo que enfrentar.
El punto donde la comparación deja de ser técnica
Venezuela llegó al 24 de junio con un sistema eléctrico que ya registraba apagones prolongados en el interior del país, un parque habitacional envejecido y un aparato estatal en plena reorganización tras la captura del usurpador Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 y la instalación de un gobierno de transición encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez.
Colombia llegó al 10 de agosto con un sistema nacional de gestión del riesgo de desastres en funcionamiento continuo desde hace más de una década.
Ninguna de las dos condiciones se decide el día del terremoto. Se deciden en los años previos, y esa es exactamente la razón por la que la comparación vale la pena.
Cuando el suelo se mueve, cada país recoge lo que sembró en materia de normas constructivas, mantenimiento de infraestructura crítica y capacidad institucional. El sismo solo pasa la factura.
Fuentes principales: Servicio Geológico de Estados Unidos — parámetros de los sismos del 24 de junio de 2026 en Venezuela y del 10 de agosto de 2026 en Colombia. Balances oficiales de víctimas de ambos países. Reportes de despliegue de ayuda humanitaria de Perú y Colombia hacia Venezuela. Registros de operaciones de rescate documentados por agencias internacionales.
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Fin TPS Venezuela Trece Paises DHS Agosto 2026
La terminación del Estatus de Protección Temporal alcanza a trece países. Unos 350.000 venezolanos conservan protección hasta octubre de 2026 por decisiones judiciales previas.
El Departamento de Seguridad Nacional publicó la lista de designaciones terminadas con un mensaje de siete palabras en mayúsculas. La consecuencia real depende del expediente de cada persona, no del mensaje.
| Qué | El Departamento de Seguridad Nacional publicó la lista de países cuyas designaciones de Estatus de Protección Temporal fueron terminadas, con advertencia de deportación. |
|---|---|
| Quién | Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Beneficiarios de trece países, entre ellos Venezuela, Honduras y Nicaragua. |
| Cuándo | Publicación del viernes 14 de agosto de 2026. |
| Dónde | Todo el territorio de Estados Unidos. |
| Por qué | La medida deja sin base legal de permanencia a quienes dependían exclusivamente del programa, sin afectar por igual a todos los beneficiarios. |
| Cómo | Mediante publicación en la cuenta oficial del organismo de la lista de designaciones terminadas y una advertencia dirigida a los afectados. |
Lo que se publicó
El Departamento de Seguridad Nacional difundió el viernes 14 de agosto de 2026, a través de su cuenta oficial, la lista de países cuyas designaciones de Estatus de Protección Temporal han sido terminadas, acompañada de un mensaje que en su versión original señala que la terminación está ahora en efecto y que quienes tienen el TPS terminado deben salir de inmediato o serán deportados.
Los países incluidos son Venezuela, Haití, Siria, Yemen, Afganistán, Camerún, Nepal, Honduras, Nicaragua, Sudán del Sur, Birmania, Somalia y Etiopía.
En algunos reportes la lista aparece con doce países y en otros con trece. La discrepancia se registra sin resolverla, y quien tenga TPS debe verificar su caso concreto en la fuente oficial antes de tomar cualquier decisión.
El punto que la advertencia no dice
La terminación del programa no coloca automáticamente a todos los beneficiarios en la misma situación migratoria. El propio Servicio de Ciudadanía e Inmigración lo reconoce: una persona cuyo estatus haya terminado puede contar con otra vía legal que le permita continuar en el país.
Tres situaciones distintas conviven bajo el mismo anuncio.
Quienes dependían exclusivamente del TPS. Para ellos el programa deja de constituir base legal de permanencia. Es el grupo directamente afectado.
Quienes tienen otra vía legal en curso o vigente. Solicitudes de asilo pendientes, residencia permanente, peticiones familiares aprobadas u otros estatus. Esas vías no se extinguen porque el TPS termine. Son procedimientos independientes.
Quienes conservan documentación con vigencia posterior. El Servicio de Ciudadanía e Inmigración señala que determinados beneficiarios que recibieron documentos con fecha de vencimiento del 2 de octubre de 2026, emitidos antes del 5 de febrero de 2025, mantienen su autorización de empleo y la validez de esa documentación hasta esa fecha, como consecuencia de decisiones judiciales relacionadas con el TPS venezolano.
Se estima que alrededor de 350.000 venezolanos se encuentran en esa condición. Originalmente unas 615.000 personas estaban amparadas por el programa; una parte significativa perdió el beneficio en noviembre de 2025.
La cronología del expediente venezolano
En febrero de 2025 el Departamento de Seguridad Nacional anuló la decisión que había extendido hasta octubre de 2026 la protección para venezolanos bajo las designaciones de 2021 y 2023. Desde entonces el caso ha transitado por tribunales, con decisiones que suspendieron, modificaron o retrasaron la aplicación en distintos momentos.
El anuncio del 14 de agosto viene precedido de una decisión de una jueza federal con sede en Massachusetts que levantó la suspensión de un caso presentado por ciudadanos somalíes con TPS, lo que despejó el camino para el inicio de deportaciones en ese expediente.
Es decir: el anuncio no es un acto administrativo aislado, sino la consecuencia acumulada de un litigio que sigue abierto en varios frentes.
Qué hacer con esta información
Estas son las verificaciones que corresponde hacer, en este orden, y ninguna requiere pagar por adelantado a nadie.
Revisar la fecha de vencimiento impresa en el documento de autorización de empleo. Es el dato que determina si aplica la vigencia hasta el 2 de octubre de 2026.
Verificar si existe alguna otra solicitud en curso. Una petición de asilo presentada años atrás, una petición familiar, un ajuste de estatus. Muchas personas tienen procedimientos abiertos que no recuerdan o que dan por perdidos.
Consultar el estado del caso en el sistema oficial en línea, con el número de recibo, antes de aceptar cualquier interpretación de terceros.
Buscar orientación legal acreditada. Los servicios legales sin fines de lucro reconocidos por el Departamento de Justicia ofrecen consulta a bajo costo o sin costo. Los anuncios que prometen soluciones rápidas por una tarifa inicial elevada son el escenario más frecuente de fraude migratorio en los días posteriores a un anuncio como este.
No firmar documentos que no se entiendan, en particular cualquier documento presentado como salida voluntaria, sin asesoría previa. La salida voluntaria tiene consecuencias legales sobre futuras posibilidades de reingreso.
Esta nota tiene fines informativos y no constituye asesoría legal. Cada situación migratoria depende de circunstancias individuales que deben ser evaluadas por un abogado o representante acreditado.
Fuentes principales: Publicación oficial del Departamento de Seguridad Nacional del 14 de agosto de 2026. Notificaciones del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos sobre vigencia de documentos con fecha de vencimiento del 2 de octubre de 2026. Antecedentes de la decisión del Departamento de Seguridad Nacional de febrero de 2025 sobre las designaciones de 2021 y 2023. Reportes de Efecto Cocuyo, TalCual y El Pitazo sobre el alcance de la medida.
Política
Mesas Tecnicas Dialogo Venezuela TSJ CNE Secuencia
Dos mesas técnicas instaladas, cinco sesiones de trabajo y cinco plenarias. El resultado publicado revela qué se negoció con precisión y qué quedó en lenguaje general.
Dos mesas técnicas, cinco sesiones de trabajo y cinco plenarias produjeron un documento firmado. Lo que ese documento detalla y lo que deja en lenguaje general dice más que el anuncio.
| Qué | El primer ciclo del diálogo produjo cuatro pasos concretos y verificables para renovar el Tribunal Supremo de Justicia, y ningún mecanismo equivalente para el Consejo Nacional Electoral. |
|---|---|
| Quién | Jorge Rodríguez por la delegación gubernamental y Dinorah Figuera por la delegación de la Asamblea Nacional electa en 2015. |
| Cuándo | Primer ciclo cerrado el miércoles 12 de agosto de 2026. Próxima ronda prevista para mediados de septiembre de 2026. |
| Dónde | Caracas. Instalación en la base aérea La Carlota y cierre en el hotel Gran Meliá. |
| Por qué | El orden en que se renuevan las instituciones determina quién arbitra la elección siguiente y bajo qué reglas. |
| Cómo | Se contrastó el texto del comunicado conjunto con el proceso judicial que estaba en curso desde mayo y con los reclamos públicos de sectores excluidos de la mesa. |
Lo que efectivamente se firmó
El acuerdo del sistema de justicia tiene cuatro componentes, y conviene enumerarlos porque su especificidad contrasta con el resto del documento:
Uno. Reformas a la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia y a otras leyes del sistema judicial.
Dos. Renovación y ampliación del Comité de Postulaciones Judiciales.
Tres. Activación de un nuevo proceso de postulación para la renovación y designación de todos los magistrados del máximo tribunal, no solo de las vacantes.
Cuatro. Conformación de un Consejo de Revisión de Credenciales y Requisitos, encargado de evaluar a los postulados conforme a la Constitución, la ley y un baremo de evaluación.
Cuatro pasos, con órgano responsable identificado en cada uno. Es un mecanismo, no una declaración de intenciones.
Frente a eso, el componente sísmico del acuerdo establece que las partes trabajarán en el fortalecimiento de programas de atención en vivienda, electricidad, salud y recolección de escombros, y que concentrarán esfuerzos en promover la recuperación de los activos de reserva internacional depositados en el Banco de Inglaterra con mecanismos de transparencia, trazabilidad y auditoría.
Son objetivos. No son un mecanismo. La diferencia de precisión entre ambos bloques del mismo documento es el primer dato del expediente.
El botón de reinicio
Para medir qué ganó cada parte hay que mirar qué existía antes del 12 de agosto.
La Asamblea Nacional de 2025 había iniciado en mayo la ruta de designación de magistrados, tras una reforma de la Ley Orgánica que amplió el número de integrantes del tribunal. El Comité de Postulaciones Judiciales, presidido por el diputado del PSUV Giuseppe Alessandrello, ya había publicado una lista de postulados y avanzaba hacia la fase de impugnaciones y entrevistas. Ese proceso quedó paralizado con el anuncio del diálogo y con el doblete sísmico del 24 de junio.
El acuerdo del 12 de agosto anula ese proceso y lo reinicia desde cero, con un comité renovado y ampliado, y con un consejo adicional de revisión de credenciales que antes no existía.
Ahí está el intercambio real. La delegación de la Asamblea Nacional de 2015 obtuvo el borrón de un procedimiento que se estaba ejecutando sin ella. La delegación gubernamental obtuvo tiempo y conservó la iniciativa legislativa: la reforma de la ley la sigue tramitando la misma Asamblea Nacional de 2025.
Sobre el tamaño del tribunal hay que registrar una discrepancia sin resolverla: distintos reportes de la reforma de mayo consignan que el número de magistrados pasó de 20 a 32, mientras otros lo sitúan de 22 a 32. Las delegaciones tampoco precisaron la composición definitiva del tribunal, los plazos exactos de cada fase ni la integración del comité ampliado.
La secuencia, que es el verdadero acuerdo
El comunicado conjunto no menciona al Consejo Nacional Electoral. Tampoco contempla la liberación de presos políticos.
Sin embargo, un cronograma difundido tras el cierre del ciclo sitúa la designación del nuevo Tribunal Supremo de Justicia en noviembre de 2026 y la renovación del Consejo Nacional Electoral en diciembre de 2026. Ese cronograma no figura en el texto del comunicado leído por las delegaciones y proviene de un solo reporte, de modo que debe leerse como indicativo y no como compromiso suscrito.
Aun así, la secuencia que insinúa coincide con la que revela el propio documento: el Poder Judicial primero, el Poder Electoral después, la fecha de una elección en ninguna parte.
Ese orden no es neutral. El Tribunal Supremo de Justicia es la instancia que resuelve las impugnaciones electorales, valida o anula candidaturas y decide sobre la legalidad de las decisiones del árbitro. Quien queda designado primero define el marco dentro del cual se designa el segundo.
Es también la razón por la cual la crítica sobre este proceso no puede ser que fue improvisado. Fue lo contrario: el orden está pensado. La pregunta legítima es a favor de quién.
Quién quedó afuera y qué está pidiendo
Tres reclamos distintos se produjeron alrededor de la mesa, y ninguno viene de donde suele suponerse.
Un grupo de 84 expresos políticos difundió un comunicado de respaldo a la negociación en el que pide la conformación de un nuevo Tribunal Supremo y de un Consejo Nacional Electoral elegidos con criterios de independencia y mérito, capaces de convocar elecciones libres. Es apoyo al proceso con exigencia de contenido.
Un grupo de sindicalistas se concentró frente al Gran Meliá para entregar un documento a la delegación opositora y exigir garantías de elecciones presidenciales dentro del año. Señalaron que Figuera es una persona impuesta por Estados Unidos para las negociaciones y que no ha escuchado a los venezolanos.
Y factores políticos de la propia Asamblea Nacional de 2025 cuestionaron su exclusión de la mesa, aunque manifestaron apostar por los resultados.
Es decir: el proceso recibe críticas simultáneas desde el chavismo parlamentario, desde el sindicalismo y desde el sector de la oposición que pasó por la cárcel. Los tres coinciden en un punto: falta el calendario electoral.
Tampoco participan en el diálogo el presidente electo Edmundo González Urrutia ni María Corina Machado. Machado anunció que no intervendrá de manera directa y manifestó que no obstaculizará los acuerdos que representen avances concretos para la transición democrática.
Dos detalles de método que conviene retener
Al leer el comunicado conjunto, tras más de seis horas de deliberaciones, no se admitieron preguntas de la prensa. Un proceso que en su marco de principios incorporó el compromiso de informar de manera oportuna a la población sobre los avances cerró su primer ciclo sin someterse a preguntas.
Y hay una discrepancia menor pero indicativa en las fuentes sobre la fecha de instalación formal: algunos reportes la sitúan el jueves 6 de agosto y otros el viernes 7 de agosto en la base aérea La Carlota. La contradicción se registra sin forzar una conclusión.
La escala del intento
Este es el decimoctavo intento de negociación entre gobierno y oposición en Venezuela en dos décadas.
Diecisiete anteriores no produjeron una transición. Eso no invalida el decimoctavo, pero establece la vara: lo que distingue a este proceso de los anteriores no será la calidad de sus comunicados, sino si el cronograma que empieza en agosto de 2026 sobrevive a septiembre.
Las delegaciones vuelven a reunirse a mediados de septiembre. Para entonces el acuerdo del 12 de agosto habrá tenido un mes para convertirse en un proyecto de ley presentado, un comité instalado y una lista publicada. O para no haberlo hecho.
Fuentes principales: Comunicado conjunto de las delegaciones del 12 de agosto de 2026, leído por Jorge Rodríguez y Dinorah Figuera en Caracas. Reportes de EFE, Reuters, Bloomberg Línea, Efecto Cocuyo, elDiario y CNN en Español sobre el cierre del primer ciclo. Antecedentes del Comité de Postulaciones Judiciales presidido por Giuseppe Alessandrello y del proceso iniciado en mayo de 2026 por la Asamblea Nacional de 2025. Comunicado de 84 expresos políticos. Declaraciones públicas de María Corina Machado sobre su no participación.
Política
Terremotos 2026 Magnitud Letalidad Venezuela Filipinas
El USGS registra diez terremotos de magnitud 7 o superior en 2026, dentro del rango histórico normal. Lo anómalo no es la cantidad: es la letalidad.
El planeta produce cada año entre diez y dieciocho terremotos de magnitud superior a siete. En 2026 van diez. La cifra no tiene nada de excepcional. Lo excepcional está en otra parte.
| Qué | El número de terremotos de magnitud 7 o superior registrados en 2026 se mantiene dentro del promedio histórico, pero la mortalidad se concentró de manera desigual. |
|---|---|
| Quién | Servicio Geológico de Estados Unidos, sismólogos consultados por medios de la región y el Colegio de Ingenieros de Venezuela. |
| Cuándo | Entre el 22 de febrero y el 10 de agosto de 2026. |
| Dónde | Malasia, Tonga, Vanuatu, México, Filipinas, Venezuela y Colombia, entre otros puntos. |
| Por qué | La diferencia de mortalidad entre sismos de magnitud comparable revela la calidad constructiva y la capacidad de respuesta de cada país, no la fuerza del fenómeno. |
| Cómo | Se contrastaron los registros del USGS con los balances oficiales de víctimas de cada país y con los pronunciamientos técnicos posteriores. |
La cifra que desmonta la pregunta
La sensación es difícil de discutir: 2026 se siente como un año de terremotos. Dos en Venezuela en junio. Uno en Colombia en agosto. Filipinas antes. México, Japón, Vanuatu, Tonga, Malasia.
El registro del Servicio Geológico de Estados Unidos dice otra cosa. En los primeros siete meses y medio del año se contabilizaron diez terremotos de magnitud 7 o superior. Algunos conteos, que incorporan eventos posteriores, llegan a once.
El promedio histórico del planeta se ubica entre diez y dieciocho sismos anuales en la franja de magnitud 7 a 7,9, y ese promedio se ha mantenido estable durante varias décadas. Con ocho meses transcurridos, el año va dentro del rango. El propio USGS advierte de manera explícita que una variación temporal en la cantidad de terremotos fuertes forma parte de las fluctuaciones naturales de la actividad sísmica mundial y no significa, por sí sola, que exista un aumento permanente.
Dicho de otro modo: no hay más terremotos. Hay más muertos.
El contraste que importa
El terremoto más fuerte de 2026 ocurrió el 8 de junio frente a la costa sur de Mindanao, en Filipinas. Magnitud 7,8, profundidad de 57 kilómetros, intensidad máxima IX, con derrumbes, deslizamientos y un tsunami de alrededor de un metro. Dejó 107 muertos.
El 24 de junio, Venezuela registró un doblete sísmico de magnitudes 7,2 y 7,5. Ambos eventos fueron menos potentes que el filipino. El balance oficial más reciente asciende a 6.301 muertos y 73.356 personas atendidas en hospitales.
Cincuenta y ocho veces más víctimas mortales que en el terremoto más fuerte del año.
El 10 de agosto, un sismo de magnitud 7,4 con epicentro cerca de San José del Palmar, en el Chocó, sacudió el occidente colombiano. Ocurrió a unos 107 kilómetros de profundidad. El balance de víctimas continuaba en aumento y los reportes de agencia lo situaban en al menos 164 fallecidos.
En el otro extremo del registro, el año dejó terremotos de magnitud comparable sin una sola víctima. El de Kota Belud, en el estado malasio de Sabah, alcanzó magnitud 7,1 el 22 de febrero. Ocurrió a 629 kilómetros de profundidad y no dejó muertos ni daños graves. El de Vanuatu, magnitud 7,3 a 120,6 kilómetros de profundidad, tampoco.
Las cuatro variables que deciden
La magnitud mide la energía liberada. No mide el daño. Entre una y otra cosa median cuatro factores.
La profundidad. Un sismo de magnitud 7,1 a 629 kilómetros de profundidad disipa su energía antes de llegar a la superficie. Los dos terremotos venezolanos del 24 de junio ocurrieron a diez kilómetros, según el registro del USGS. Es la diferencia entre una explosión en la superficie y la misma explosión en el fondo de un pozo.
La distancia al núcleo urbano. El epicentro del sismo principal venezolano se ubicó a diecisiete kilómetros al oeste de Catia La Mar, en La Guaira: sobre una franja costera densamente poblada y a minutos del área metropolitana de Caracas.
El tipo de falla. El norte de Sudamérica no pertenece al Anillo de Fuego del Pacífico. Su sismicidad responde a un sistema de fallas superficiales que define el bloque norandino, comprimido entre las placas de Nazca y Sudamericana. Esa estructura recorre el Callejón Interandino, cruza el golfo de Guayaquil, sigue por la cordillera y termina en la zona de Caracas, en las fallas de San Sebastián y El Pilar. No produce las magnitudes máximas del planeta. Produce terremotos superficiales y, por eso, mucho más letales.
Lo que hay construido encima. Es la única de las cuatro variables sobre la que un país puede decidir.
El pronunciamiento que dice el resto
El 10 de agosto, el Colegio de Ingenieros de Venezuela pidió actualizar las normas sismorresistentes de las edificaciones y la planificación urbana del país.
Es una frase técnica y contenida. Su contenido no lo es. Un gremio profesional no reclama la actualización de una norma cuando la norma vigente demostró funcionar.
Las cifras oficiales de evaluación posterior al doblete permiten dimensionarlo: de 53.314 viviendas revisadas, 31.336 fueron catalogadas como habitables, 12.411 habitables con restricciones y 9.567 en alto riesgo. Casi una de cada cinco viviendas evaluadas quedó inhabitable o cerca de estarlo.
El Banco Mundial estimó los daños físicos directos en 19.600 millones de dólares.
Lo que esto significa para quien vive lejos
Para el hispano que sigue estas noticias desde Estados Unidos —con familia en La Guaira, en el Chocó, en Mindanao— el dato tiene una utilidad concreta y poco consoladora.
La pregunta útil no es si vendrá otro terremoto. Vendrá: la estadística lo garantiza y ningún sismólogo puede decir cuándo. La pregunta útil es si la casa donde vive su familia fue construida bajo una norma que contemple el tipo de falla que tiene debajo, y si esa norma se cumplió.
En 2026, la respuesta a esa segunda pregunta separó los 107 muertos de los 6.301.
Fuentes principales: Servicio Geológico de Estados Unidos — catálogo de terremotos de magnitud 7 o superior de 2026 y parámetros de los eventos del 24 de junio en Venezuela. Balances oficiales de víctimas difundidos por las autoridades de Venezuela, Filipinas y Colombia. Pronunciamiento del Colegio de Ingenieros de Venezuela del 10 de agosto de 2026. Estimación de daños del Banco Mundial. Declaraciones de sismólogos de la Escuela Politécnica Nacional recogidas por medios de la región.
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