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Economía

La economía venezolana enfrenta el reto de consolidar la estabilización en medio del proceso de transición institucional

La economía venezolana enfrenta durante 2026 el reto de consolidar la estabilización iniciada tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero. El plan de tres fases del gobierno estadounidense hacia Venezuela identifica la recuperación económica como fase estructural del proceso, ubicada entre la estabilización institucional y la reconciliación política final. Esta pieza documenta los frentes específicos que definen la evolución económica del país durante el período de transición.

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La economía venezolana enfrenta durante 2026 el reto de consolidar la estabilización iniciada tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero. El plan de tres fases del gobierno estadounidense hacia Venezuela identifica la recuperación económica como fase estructural del proceso, ubicada entre la estabilización institucional y la reconciliación política final. Esta pieza documenta los frentes específicos que definen la evolución económica del país durante el período de transición.

La economía venezolana atraviesa desde el 3 de enero de 2026 un período específico dentro de su historia contemporánea. La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses y la instalación del gobierno interino bajo la presidenta encargada Delcy Rodríguez introdujeron variables sustantivamente nuevas en la dinámica económica del país. El plan de tres fases del gobierno estadounidense (estabilización, recuperación económica, reconciliación política) coloca la dimensión económica como fase estructural del proceso, ubicada entre la estabilización institucional inicial y la reconciliación política final.

Durante los siete meses transcurridos desde el 3 de enero, la economía venezolana ha registrado señales mixtas que corresponde documentar editorialmente.

La estabilización monetaria

El Banco Central de Venezuela ha operado durante 2026 sin ministro Maduro al frente del sistema, con lo cual algunas de las prácticas monetarias más discrecionales de la administración anterior han sido revisadas. La estabilización del tipo de cambio, tema de gestión central para la economía cotidiana venezolana, ha mostrado señales de mayor previsibilidad en los últimos meses. Sin embargo, la dolarización de facto de amplios sectores de la economía se mantiene como característica estructural.

Uno de los frentes pendientes, identificado por múltiples voces del debate público venezolano (Tomás Guanipa lo enunció explícitamente el 13 de agosto como una de las tres prioridades para el segundo ciclo del diálogo), es el restablecimiento de la autonomía institucional del BCV. Un BCV autónomo con criterios técnicos independientes es condición estructural para la política monetaria funcional. Su restablecimiento como institución técnica queda como agenda de las próximas rondas del proceso.

La recuperación de infraestructura estratégica

La modernización del sistema eléctrico venezolano, ampliamente documentada en la cobertura de esta edición sobre el acuerdo Corpoelec-IMPSA y sobre la visita técnica al Guri, es frente estructural de la recuperación económica. Sin sistema eléctrico funcional, la reactivación productiva es inviable. El programa de asistencia técnica estadounidense al sector eléctrico venezolano es traducción operativa concreta de la fase de recuperación económica del plan de tres fases.

Otros frentes de infraestructura estratégica requieren atención específica durante los próximos meses. El sistema petrolero venezolano, con capacidad instalada muy por encima de la producción efectiva actual, es candidato natural a programas específicos de recuperación. El sistema de agua potable, particularmente en las principales ciudades, requiere inversión sustantiva. El sistema de transporte urbano e interurbano opera con capacidades muy reducidas respecto a las históricas.

El sector productivo privado

El sector productivo privado venezolano, agrupado en gremios como Fedecámaras y Consecomercio, ha operado durante los últimos años en condiciones extremadamente adversas: acceso limitado a divisas, deterioro de infraestructura, mercado interno contraído por la caída del poder adquisitivo, y regulaciones cambiantes. La transición institucional en curso desde el 3 de enero introduce la expectativa de mejora sustantiva en las condiciones operativas.

Fedecámaras, en pronunciamiento del 13 de agosto ampliamente reseñado por este medio en la cobertura política de esta edición, ha demandado a las autoridades regionales trabajos sustantivos y no cosméticos. La demanda del gremio empresarial ilustra la exigencia sostenida del sector productivo sobre la calidad de la respuesta institucional durante la transición.

La atracción de inversión externa

La inversión externa hacia Venezuela ha sido históricamente sensible a las condiciones institucionales del país. El proceso de transición en curso podría atraer inversión específica en sectores con potencial de retorno (energía, petróleo, sector agroindustrial), pero esa atracción requiere señales institucionales claras: seguridad jurídica, respeto a contratos, respeto a la propiedad privada, estabilidad regulatoria, y previsibilidad macroeconómica.

Múltiples voces del debate público venezolano han identificado la renovación del TSJ (comprometida en el acuerdo del 12 de agosto) como paso indispensable para reconstruir la seguridad jurídica que hace viable la inversión externa. La conexión entre reforma institucional y atracción de inversión es específica: sin instituciones jurídicas confiables, la inversión externa mantiene sus criterios de riesgo elevados y los flujos hacia Venezuela quedan por debajo de su potencial.

La perspectiva editorial

La economía venezolana durante 2026 opera en un contexto de expectativas sustantivamente distintas a las de años anteriores. La transición institucional en curso introduce la posibilidad de recuperación sustantiva. Pero esa posibilidad debe traducirse en resultados verificables durante los próximos meses. Sin resultados operativos, las expectativas se erosionan y el proceso pierde tracción.

Los frentes específicos donde se juega la evolución de la recuperación económica durante el segundo semestre de 2026 son cuatro: sistema eléctrico (con etapas verificables), sistema petrolero (con requerimientos de inversión sustantiva), sector productivo privado (con demanda de estabilidad regulatoria), y estabilización monetaria (con requerimiento de autonomía institucional del BCV). Este medio dará seguimiento sostenido a estos cuatro frentes durante las próximas semanas y meses.

Fuentes principales

– Comunicado del Departamento de Estado firmado por Tommy Pigott sobre el plan de tres fases.
– Fedecámaras y Consecomercio, pronunciamientos del sector empresarial venezolano.
– Cobertura editorial de INCÍSOS sobre el acuerdo Corpoelec-IMPSA y sobre la visita técnica al Guri.
– Análisis de Tomás Guanipa (Primero Justicia, vocero de Unión y Cambio) sobre las prioridades del segundo ciclo del diálogo.

Vinculación

QUÉ La economía venezolana enfrenta el reto de consolidar la estabilización durante el proceso de transición institucional.
QUIÉN Gobierno interino, Banco Central de Venezuela, sector productivo (Fedecámaras, Consecomercio, gremios empresariales), inversores internacionales.
CUÁNDO Análisis correspondiente al segundo semestre de 2026, dentro del ciclo de la fase de recuperación económica.
DÓNDE Venezuela, con impacto sobre las economías regionales y sobre los principales sectores productivos del país.
POR QUÉ La recuperación económica es fase estructural del plan de tres fases y condición material para la sostenibilidad del proceso institucional.
CÓMO Combinación de estabilización monetaria, recuperación de infraestructura estratégica, atracción de inversión externa y reactivación productiva.

– [Corpoelec e IMPSA firman contrato para rehabilitar Tocoma y Macagua](https://incisos.com/corpoelec-impsa-tocoma-macagua-2640-megavatios-agosto-2026/)
– [Expertos del Pacific Northwest National Laboratory visitaron el Guri](https://incisos.com/pacific-northwest-national-laboratory-guri-modernizacion-sistema-electrico-agosto-2026/)
– [El oro venezolano en el Banco de Inglaterra: los mecanismos de trazabilidad](https://incisos.com/oro-venezolano-banco-inglaterra-mecanismos-trazabilidad-agosto-2026/)
– [Sectores opositores exigen que el segundo ciclo del diálogo aborde el tema electoral](https://incisos.com/exigencias-segundo-ciclo-dialogo-venezuela-electoral-presos-bcv-agosto-2026/)

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Economía

Las obras que Venezuela pagó y nunca recibió

Fechas prometidas, avances reales y millones comprometidos. El inventario de las obras que el chavismo anunció, cobró y no terminó.

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Obras inconclusas del puente Cacique Nigale en el Lago de Maracaibo
Alianza INCÍSOS+El Canal de Nitu

ECONOMÍA · VENEZUELA · OBRAS PÚBLICAS

Puentes, trenes, túneles y un río que iba a ser balneario: cada promesa llegó con su partida de dinero, y casi ninguna con su obra. Son deudas sin dueño. Una transición que quiere reconstruir el país tendrá que saber primero cuánto se pagó por lo que nunca existió.

Las 6W · INCÍSOS

QuéInventario documentado de las grandes obras públicas anunciadas, financiadas y no terminadas desde 2005.
QuiénLos gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, sus ministerios y contratistas como Odebrecht.
CuándoObras iniciadas entre 2005 y 2013; la mayoría debió terminar entre 2006 y 2019.
DóndeCaracas, Miranda, La Guaira, Zulia, Bolívar, Guárico, Cojedes, Anzoátegui y Lara.
Por quéLas fallas de servicios que hoy sufre el país, de la luz al transporte, tienen detrás obras pagadas y no entregadas.
CómoCon los registros de Transparencia Venezuela, informes de la Asamblea Nacional de 2015 e investigaciones periodísticas.

Venezuela tiene un registro de promesas que se puede medir en kilómetros de puente que no existe. Transparencia Venezuela contabilizó en 2022 246 obras inconclusas en 21 estados. En 153 de ellas pudo reconstruir el dinero comprometido: unos 316.000 millones de dólares, según la organización. Ninguna de las grandes tiene un responsable condenado por su abandono.

La lista volvió a la conversación el 30 de septiembre de 2026, en un programa del canal de Nitu Pérez Osuna en el que participó el editor de INCÍSOS, cuando la audiencia empezó a enviar sus propias obras pendientes. Aquí están las que se pueden documentar.

Contexto: ocho obras, ocho fechas vencidas

ObraInicioPrometida paraEstado conocidoDinero
Metro Caracas–Guarenas–Guatire20062012Paralizado; tuvo al menos cuatro fechas de inauguraciónOdebrecht. La AN de 2015 estimó unos 5.000 millones de dólares invertidos
Segundo puente sobre el Lago de Maracaibo (Nigale)20082014; luego 201816,7 % de avance; paralizado desde marzo de 2017USD 3.187 millones (valor total)
Tercer puente sobre el Orinoco20062010; luego 201770,3 % de avance; paralizadoUSD 2.525 millones (valor total); USD 828 millones comprometidos
Ferrocarril Tinaco–Anaco20092013; luego 2019Paralizado desde finales de 2013Obra con China; el Estado no pudo pagar la deuda ferroviaria
Túnel Baralt y prolongación de la Cota Mil20122016–201730 % de avance; paralizadoUSD 1.475 millones (valor total)
Estación Central Simón Bolívar, Barquisimeto20052006; luego 200950 % de avanceUSD 597 millones (valor total); USD 300 millones comprometidos
Modernización del aeropuerto de Maiquetía20132015; luego 201934 % de avance; paralizadaUSD 305 millones (valor total)
Saneamiento del río Guaire20052014Ejecución no superior al 26 % en 2016Préstamo del BID de USD 300 millones (2012)
Fuente: base de datos de obras inconclusas de Transparencia Venezuela, salvo donde se indica otra. Montos y porcentajes según su último registro disponible.

Algunas fechas cuentan su propia historia. En 2006, Hugo Chávez anunció que el tercer puente sobre el Orinoco llevaba 30 % de avance y estaría listo en 2011. Odebrecht, la contratista, admitió en 2016 ante la justicia de EE.UU. haber pagado 98 millones de dólares en sobornos en Venezuela. La obra quedó a medio cruzar el río.

En marzo de 2005, Chávez invitó a los caraqueños a bañarse en el Guaire. Su ministra del Ambiente, Jacqueline Faría, prometió el río saneado. En 2016, la Asamblea Nacional denunció que se habían gastado 77 millones de dólares con una ejecución que no pasaba del 26 %. Faría dirige hoy la Misión Venezuela Renace, encargada de reconstruir La Guaira tras los terremotos del 24 de junio.

Lo que la memoria colectiva recuerda distinto

No todo lo que se recuerda como abandonado lo está, y la precisión importa. El hotel del aeropuerto de Maiquetía sí abrió: Nicolás Maduro lo inauguró en septiembre de 2025, unos 25 años después de anunciado. Según Armando.Info, en 2013 la empresa de Alex Saab y Álvaro Pulido había recibido 42 millones de dólares para terminarlo en un año. Lo que sigue paralizada es la modernización del aeropuerto encargada a Odebrecht.

El sistema de buses Transbarca, en Barquisimeto, funciona desde septiembre de 2013. Lo que no se terminó es su Estación Central, el nuevo terminal de la ciudad, por el que en 2008 se aprobaron 340 millones de dólares con la promesa de inaugurarlo en 2009.

Y la promesa eléctrica tiene fecha: en 2001, tras un apagón, Chávez ofreció que en diez años Venezuela tendría el mejor sistema eléctrico del continente. Quince años después de ese plazo, el país arrastra un déficit de más de 1.500 megavatios.

Análisis: deudas huérfanas

Cada promesa llegaba con su asignación presupuestaria. Por eso estas obras no son solo infraestructura que falta: son deudas sin dueño. Se pagaron con petróleo, con préstamos del Fondo Chino o del BID, con fondos como el Fonden, y nadie ha rendido cuentas por ellas.

El patrón importa ahora por dos razones. La primera es la reconstrucción tras los terremotos, que vuelve a mover grandes contratos públicos. La segunda es la electricidad: el ministro Rolando Alcalá anunció 1.300 megavatios nuevos para el último trimestre de 2026, y el plan del gobierno encargado habla de hasta 4.800. Son promesas con cifra y con fecha, como lo eran las de 2001, 2005 y 2006. La diferencia la hará su verificación.

Criterio: tres pruebas

  1. Una auditoría con nombres. Si la mesa de Caracas o la nueva Asamblea incluyen una revisión pública de las obras inconclusas: cuánto se pagó, a quién y quién lo autorizó.
  2. Contratos a la vista. Si los contratos de la reconstrucción de La Guaira y de la Misión Venezuela Renace se publican con montos, contratistas y plazos.
  3. Megavatios verificables. Si el 31 de diciembre se pueden contar, con datos del sistema eléctrico, los megavatios prometidos para el último trimestre.

Las preguntas sobre el destino del dinero público forman parte del especial En voz alta.


Fuentes principales: Transparencia Venezuela, base de datos de obras inconclusas e informe de 2022; Transparencia Venezuela, presentación sobre obras del Ministerio de Transporte (2016); Asamblea Nacional (2016), informe sobre obras inconclusas; Armando.Info (vía La Patilla), 28 de septiembre de 2025; Voz de América, 2024 (río Guaire); BID, proyecto VE-L1037; NTN24 (Jacqueline Faría y la Misión Venezuela Renace); teleSUR, 29 de septiembre de 2026 (anuncio de 1.300 MW); La Patilla, 17 de diciembre de 2021 (promesa eléctrica de 2001); Departamento de Justicia de EE.UU., acuerdo con Odebrecht (2016); El Diario, 11 de mayo de 2025 (túnel Baralt).

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Economía

Qué falta para que las petroleras pasen del foro al pozo

Licencias renovadas, memorandos sin contrato y una red eléctrica que no alcanza. Lo que dejó la cumbre petrolera de Caracas.

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Foro energético con instalaciones petroleras al fondo.

ECONOMÍA · VENEZUELA · PETRÓLEO

La cumbre petrolera de Caracas cerró con cientos de ejecutivos dispuestos a entrar y casi ningún contrato definitivo. Los permisos de Washington ya están; lo que falta es lo que ningún permiso resuelve: contratos firmes, reglas estables y electricidad suficiente para producir.

Las 6W · INCÍSOS

QuéCerró la Cumbre Internacional de Petróleo y Gas de Venezuela (VIOGS 2026), con el Caracas Gas Forum integrado.
QuiénMás de 600 delegados de unas 250 empresas y más de 30 países, según los organizadores; entre ellas Repsol, Siemens, Hunt Oil, Maurel & Prom y la catarí UCC Oil and Gas Holding.
CuándoDel 28 al 30 de septiembre de 2026.
DóndeIESA y hotel JW Marriott, Caracas.
Por quéEs la primera gran conferencia energética desde que Washington lanzó un plan de reconstrucción petrolera de 100.000 millones de dólares, según Reuters.
CómoPaneles, mesas y reuniones bilaterales para convertir recursos en proyectos, bajo licencias de la OFAC renovadas el 28 de septiembre.

La Cumbre Internacional de Petróleo y Gas de Venezuela terminó el 30 de septiembre de 2026 en Caracas con un mensaje repetido desde el escenario: las empresas quieren entrar. «Toda Venezuela es una tremenda oportunidad para nosotros», dijo Erik Keskula, de la catarí UCC Oil and Gas Holding. Lo que no salió de la cumbre fue una lista de contratos definitivos.

Contexto: la puerta legal ya está abierta

El obstáculo de los últimos años eran las sanciones. Ya no es el principal. El 28 de septiembre, en vísperas de la cumbre, la OFAC renovó la licencia 46E y las licencias 48D y 49B, que permiten a petroleras estadounidenses operar e invertir en Venezuela. El jefe adjunto de misión de la embajada de EE.UU., Michael García, dijo en la cumbre que Washington trabajó con el gobierno encargado para reabrir las puertas a empresas de renombre.

Los acuerdos de septiembre son, sin embargo, preliminares. Continental Resources, de Harold Hamm, firmó el 16 de septiembre un memorando de entendimiento con PDVSA para el bloque Ayacucho 2 y dijo que esperaba cerrar un acuerdo de largo plazo en semanas. TotalEnergies firmó otro memorando el 20 de septiembre. Y la empresa del acuerdo que la Casa Blanca llamó el mayor de la historia, North American Blue Energy Partners, con 17 campos, no participó en el encuentro, según Infobae.

La producción ronda 1,2 millones de barriles diarios, frente a los más de tres millones de hace dos décadas.

Análisis: lo que ningún permiso resuelve

Con las licencias en regla, la conversación de los paneles se desplazó hacia lo que ninguna licencia arregla. Según Reuters, el país arrastra un déficit eléctrico de más de 1.500 megavatios, con apagones de hasta 10 horas diarias en algunas regiones. Una norma aprobada en enero exige a los nuevos proyectos energéticos generar su propia electricidad, pero muchos ejecutivos no ven viable ampliar operaciones si no se repara la red. Varias empresas presentaron proyectos para producir electricidad con el gas que hoy se quema o se ventea; ninguno ha arrancado.

Hunter Hunt, de Hunt Energy, admitió no tener la respuesta, aunque recordó que la demanda máxima del país, unos 16.000 megavatios, no es tan alta como para hacer imposible la solución. Pidió identificar primero las debilidades institucionales y luego las de infraestructura. El orden no es casual: sin reglas estables, nadie construye una planta eléctrica para alimentar un pozo.

El gobierno encargado respondió con cifras. El ministro de Energía Eléctrica, Rolando Alcalá, anunció avances con Eurobras, IMPSA, GE Vernova y Siemens Energy, y el plan de Delcy Rodríguez promete restituir hasta 4.800 megavatios antes de fin de año. Reuters recogió las dudas de analistas tras años de promesas incumplidas.

La propia cumbre sufrió dos cortes de luz el 29 de septiembre. Es el detalle que más circuló, pero no es la noticia. La noticia es que la pregunta cambió: ya no es si Washington deja invertir, sino si Venezuela puede sostener la inversión.

Criterio: tres pruebas antes de fin de año

  1. El contrato de Continental. Si el memorando de Ayacucho 2 se convierte en un acuerdo de largo plazo en las semanas prometidas.
  2. Los 4.800 megavatios. Cuánta de esa generación está operando el 31 de diciembre, con cifras verificables del sistema eléctrico.
  3. El primer proyecto de gas a electricidad. Si alguno de los proyectos para aprovechar el gas venteado recibe aprobación y arranca.

INCÍSOS publicó al inicio de la cumbre el balance de expectativas y compromisos.


Fuentes principales: Reuters (Deisy Buitrago y Vivian Sequera), 30 de septiembre de 2026; Infobae (con EFE), 30 de septiembre de 2026; El Nacional, 30 de septiembre de 2026; Inspenet, 29 de septiembre de 2026; Diario Las Américas, 28 y 30 de septiembre de 2026; CNBC y Bloomberg, 16 de septiembre de 2026 (acuerdo de Continental Resources).

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Economía

El riesgo país cayó a la mitad y Venezuela sigue en default

De 12.671 a 6.037 puntos básicos. Una caída que refleja apuestas sobre la recuperación de los bonos, no la capacidad de pago del país.

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ECONOMÍA · DEUDA · MERCADOS

El índice de riesgo de JPMorgan para Venezuela bajó 52% en 2026. No significa que el país pueda financiarse: sigue en cesación de pagos desde 2017 y su deuda duplicaría el tamaño de la economía. El mercado compra expectativa, no solvencia.

Las 6W · INCÍSOS

QuéEl EMBI de Venezuela cayó 52% en 2026, de 12.671 a 6.037 puntos básicos.
QuiénTenedores de bonos venezolanos y de PDVSA, JPMorgan y el gobierno encargado.
CuándoEntre el 2 de enero y el 3 de septiembre de 2026.
DóndeMercados internacionales de deuda.
Por quéLas licencias petroleras y los acuerdos de inversión mejoraron las expectativas de recuperación.
CómoPor la subida de precio de bonos en default en el mercado secundario.

El índice de riesgo país que calcula JPMorgan para Venezuela pasó de 12.671 puntos básicos el 2 de enero de 2026 a 6.037 el 3 de septiembre: una caída de 52%. Solo entre el 27 de agosto y el 3 de septiembre bajó 556 puntos, impulsado por anuncios como el de Chevron.

Contexto: un indicador distinto al de otros países

En la mayoría de los países, un riesgo país más bajo significa que el Estado puede endeudarse más barato. En Venezuela no. El país está en cesación de pagos desde 2017, no ha completado la reestructuración de su deuda y no tiene acceso normal a los mercados. Como advirtió Jonathan Fortun, economista del Institute of International Finance, el indicador refleja el valor que el mercado asigna a los bonos existentes y lo que espera recuperar, no el costo al que Venezuela podría financiarse.

Análisis: cuánto se debe

La cifra que decidirá todo es la de la deuda. Reportes financieros citados por El Nacional hablan de unos 240.000 millones de dólares que Caracas se prepararía a reconocer, equivalentes a más del doble de un PIB estimado en 111.300 millones para 2026. Aun con una cifra menor, la carga seguiría siendo desproporcionada para una economía con infraestructura deteriorada y servicios precarios.

Criterio: expectativa no es solvencia

La caída del riesgo país es una apuesta sobre la reestructuración futura, alimentada por el petróleo y por la tutela de Washington. Para quien tiene bonos venezolanos o piensa comprarlos, la pregunta no es cuánto bajó el índice, sino en qué términos se negociará la deuda: qué quita se aplicará, qué acreedores tendrán prioridad y con qué ingresos se pagará. Mientras esos términos no existan, el precio de los bonos refleja optimismo, no garantías.

Esta nota tiene fines informativos y no constituye asesoría financiera ni recomendación de inversión.


Fuentes principales: Bloomberg Línea, septiembre de 2026; Globovisión, septiembre de 2026; El Nacional, columna «Vitrina», septiembre de 2026.

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