Colaboradores Invitados
El guion que eliges en la tormenta: Cuando el escenario cambia y te toca dirigir
Cuando el escenario cambia sin previo aviso y el libreto pierde sentido, ¿qué hace un verdadero líder con su propia presencia? Maigualida Gamero reflexiona sobre la oratoria contemporánea, la gestión emocional y el arte de dirigir desde la conciencia.
Cuando el escenario cambia sin previo aviso y el libreto pierde sentido, ¿qué hace un verdadero líder con su propia presencia? Maigualida Gamero reflexiona sobre la oratoria contemporánea, la gestión emocional y el arte de dirigir desde la conciencia, no desde el pánico.
¿Alguna vez has sentido que el mundo cambia las reglas del juego justo cuando ya te sabías los diálogos de memoria?
A mí me ha pasado. Estar en un escenario y de pronto ver cómo los decorados se mueven, la luz parpadea y el libreto, ese que ensayé durante meses, pierde todo sentido. Es el miedo escénico en acción. Es ese instante exacto de vértigo donde el caos entra por la puerta trasera y te pregunta como ese otro yo que te acompaña: «Y ahora, ¿qué vas a hacer?».
Como licenciada en letras, he pasado media vida estudiando cómo las palabras construyen mundos. Como escritora, sé que las historias necesitan un conflicto para avanzar. Pero cuando ese conflicto te sacude a ti en la vida real, la teoría literaria se vuelve insuficiente. Ya no se trata de escribir sobre un personaje que sobrevive a la tormenta; se trata de ser tú la que sostiene el timón cuando el barco hace agua.
Aprendimos que la comunicación profesional consistía en construir una armadura inquebrantable. Nos enseñaron a repetir discursos perfectos, a ocultar las costuras y a fingir que la incertidumbre no existe. Nos dijeron que ser un buen orador o un líder eficaz es sinónimo de control absoluto. Pero déjame decirte algo desde mi propia trinchera: eso es una ficción mal escrita.
El gladiador y el guion roto
Para aterrizar esto en un ejemplo que todos reconozcamos, pensemos en una película que es una obra maestra absoluta sobre este tema: Gladiator de Ridley Scott, estrenada en el año 2000.
Pensemos en el personaje Máximo Décimo Meridio. Al principio de la historia, Máximo es un general romano con un «guion» perfecto: tiene el favor del emperador, un ejército que lo respeta, una familia que lo espera y una vida estructurada bajo las reglas del imperio. De pronto, la tragedia destruye su escenario por completo. Traición, pérdida absoluta, esclavitud.
Cuando Máximo llega a la arena de los combates por primera vez, está roto. El mundo que conocía ya no existe. Si hubiera intentado subirse a la arena del Coliseo a interpretar al mismo general impecable y pomposo de antes, su discurso habría sonado falso y patético, y habría muerto en el primer segundo. El viejo guion ya no le sirve.
¿Qué hace un verdadero líder de su propia presencia en ese momento de quietud? Se quita la armadura inútil. Máximo no niega su dolor ni su sed de venganza; lo canaliza. Cuando se quita el casco frente al Emperador Cómodo y dice su famosa frase: «Mi nombre es Máximo Décimo Meridio… y tendré mi venganza, en esta vida o en la otra», no está recitando un protocolo elegante. Está comunicándose desde su verdad más visceral y cruda. Su emoción —el dolor convertido en furia contenida— se vuelve el motor de su presencia.
La arena de tu vida profesional
¿Qué nos enseña este ejemplo para nuestra vida profesional? Que a ti, en tu día a día, en tu oficina, frente a tus proyectos o en medio de la crisis de tu entorno, te han arrancado de tu «Ítaca» o te han cambiado los decorados muchas veces. Y cuando te toca salir a la arena —a dar una conferencia, a liderar una reunión difícil o a hablarle a tu equipo—, la tentación es ponernos esa coraza rígida de «aquí no pasa nada».
El reto del orador contemporáneo, del profesional de hoy, es entender que la gente no conecta con tu perfección artificial. Conecta con tu capacidad de pararte en el centro del caos, mirar de frente, aceptar lo que te habita y dirigir tu escena con absoluta soberanía.
Como Máximo en la arena: no finjas que tienes el control absoluto del imperio. Toma el control de tu propia voz.
La verdadera gerencia de la presencia —esta nueva orilla en la que hoy me encuentro como conferencista y mentora— no nace de la rigidez. Nace de la capacidad de entender que la comunicación es, ante todo, una puesta en escena viva. Y en el teatro de la vida real, el mejor director no es el que niega el caos, sino el que sabe qué hacer con él cuando la escenografía se desmorona.
El cuerpo habla antes que los labios
Párate un segundo a pensarlo. Cuando la realidad aprieta, tu cuerpo habla mucho antes que tus labios. Tu postura se encoge, tu respiración se acorta, tu voz se quiebra. Si intentas forzar un personaje artificial en medio de la crisis, tu audiencia —o tu equipo, o tus estudiantes— lo notan de inmediato. La falsedad se huele. Por lo tanto, se siente la desconexión.
¿Cuál es la salida entonces? Dejar de improvisar desde el pánico y empezar a dirigir desde la conciencia.
Cuando el escenario cambia sin previo aviso, tu primer acto de soberanía no es dar una conferencia magistral ni fingir fortaleza. Es hacer una pausa. Es mirar la página en blanco que la realidad te acaba de imponer y decidir, con elegancia y audacia, qué parte de ti va a tomar la batuta.
En mis mentorías de comunicación humana siempre lo digo: no puedes liderar a otros si primero no eres capaz de habitar tu propia voz en los momentos de quietud. Tu presencia no es estática; es un acto creativo constante.
¿Cómo ser yo si nunca me lo enseñaron?
Esa es la objeción silenciosa que sé que muchos de ustedes se hacen al leerme. «Me hablas de gerenciar mi presencia, Maigua, de no usar una armadura, de reescribir el guion… pero ¿cómo se supone que sea yo mismo si nadie me enseñó a hacerlo?».
Y tienen toda la razón. A generaciones enteras nos educaron para encajar en moldes rígidos. Nos enseñaron a memorizar datos, a modular el tono, a mantener las manos quietas y repetir discursos impecables que olían a cartón piedra. Nadie nos enseñó a transitar la vulnerabilidad. Nadie nos dio una clase en la escuela sobre el mapa interno que llevamos dentro.
El gran reto del orador contemporáneo ya no es la perfección técnica, sino la coherencia humana. Y para lograrlo, tenemos que abordar la gran pregunta incómoda: ¿Qué son realmente las emociones y qué papel juegan en la oratoria de hoy?
Las emociones no son el enemigo
Las emociones no son una falla en el sistema. Las emociones no son el enemigo de la oratoria; son el guion oculto de tu mensaje.
Una emoción no es solo un estado pasajero de ánimo; es energía en movimiento (e-motion). Es la brisa que altera la escenografía de tus ideas. Cuando hablas desde un escenario —sea físico o virtual—, tu audiencia no procesa primero tus argumentos lógicos; lo primero que lee es tu frecuencia emocional. Si tus palabras dicen «estoy segura», pero tu cuerpo respira pánico y tus ojos están desconectados, se genera una disonancia insoportable. La gente no te cree.
En la oratoria contemporánea, la gestión de las emociones no consiste en controlarlas a golpes de fuerza de voluntad, sino en alfabetizarlas. Es aprender a reconocer qué te está queriendo decir ese nudo en la garganta antes de encender un micrófono.
¿Es miedo al juicio? ¿Es la pasión desbordada por un proyecto? ¿Es la urgencia de conectarse con un entorno que sufre?
Cuando entiendes qué emoción te habita, deja de pelear contra ti misma. El miedo se convierte en respeto por el momento; la incertidumbre se transforma en apertura para escuchar a quien te ve. Ya no interpretas un personaje acartonado; te conviertes en un canal honesto.
Porque la verdad que vengo a compartirte en esta nueva orilla de mi carrera es sencilla: nadie compra discursos perfectos. Hoy compramos verdad. Compramos humanidad. Compramos la valentía de alguien que se atreve a mostrar las costuras de su propio proceso.
Así que la próxima vez que te preguntes cómo ser tú, recuerda esto: no se trata de buscar afuera un manual de instrucciones que nunca existió. Se trata de mirar hacia adentro, nombrar lo que sientes y permitir que tu voz, por fin, cuente tu verdadera historia.
El telón está abierto. ¿Te atreves a ser la protagonista?
Maigualida Gamero · @Maigua_Gamero · 25 de julio de 2026
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Primero de agosto: mi propuesta para iniciar la recuperación institucional
Ante el inicio del diálogo el 1 de agosto, el jurista plantea dos nulidades como punto de partida para desmontar el andamiaje legal construido desde 2002.
A días del inicio del diálogo previsto para el 1 de agosto, el abogado constitucionalista Ángel Alberto Bellorín propone que el nuevo órgano priorice la conformación de una Sala Constitucional integrada por juristas sin compromisos partidistas, y plantea dos nulidades como punto de partida.
ESPECIAL PARA INCÍSOS
Por Ángel Alberto Bellorín — Abogado constitucionalista y doctor en Ciencias Jurídicas. Coronel retirado del Ejército venezolano. Profesor de posgrado, Universidad Central de Venezuela.
Con la resurrección de la Asamblea Nacional del 2015 Trump jugó su comodín político como muestra de su poder y su «pretendido interés» para retomar el sendero jurídico en Venezuela. Esto nada tiene de Constitucional lo que no descalifica su pragmática utilidad teleológica en momento de crisis.
Según las limitadas informaciones que se manejan, pareciera ser que la tan esperada fase de transición para recuperar la democracia venezolana se iniciará el 01 de agosto del 2026 con la imposición de una especie de Asamblea mixta, que más allá de tratar de imitar las múltiples y fallidas mesas de negociaciones entre Chavismo y oposición, parece más una especie de junta de co-gobierno bajo estricto control del protectorado para tratar de retomar la vía constitucional.
Me permito considerar que esos 20 personajes, en teoría seleccionados por Jorge Rodríguez y Dinorah Figuera, en verdad son designados por los gringos mediante una decisión que nada tiene de jurídica y por tal razón solo nos queda estar atentos y por supuesto recomendar.
Hay que recordar que en Venezuela no existe estado de derecho y por tal razón nos puede causar ruido observar un organismo impuesto en una decisión inusual, extraordinaria y por supuesto sin soporte constitucional. A pesar de la realidad descrita, debo considerar esta propuesta totalmente válida desde la ausencia en Venezuela de una necesaria separación de poderes y la urgencia política de una crisis institucional evidente.
Por supuesto que a diferencia de los fracasados acuerdos que finalizaron con el de Barbados en octubre del 2024 donde el poder real y arbitrario estaba en manos del Chavismo, en esta situación pareciera posible que en forma progresiva, el protector del norte trasladará a esas personas un poder real y suficiente que les permita ejecutar los cambios necesarios para retomar la supremacía de nuestra constitución. Esperemos que así sea.
De acuerdo a muchas declaraciones, la tarea inicial de estos «20 del patíbulo» será conformar los Poderes Judicial y Electoral, los de contrapeso por excelencia.
Comparto la urgencia para tal conformación de ambos poderes, aunque sugiero sean como órganos temporales, vigentes por un tiempo prudente y necesario hasta que una nueva Asamblea retome el mandato constitucional para su nombramiento. Lo urgente precede lo importante pero en este caso no lo sustituye.
Dentro de esa urgencia que los convoca sugiero a este nuevo órgano supra constitucional impuesto por el Imperio, dar prioridad y mucho énfasis en nombrar a un grupo de juristas de alto nivel y sin compromisos partidistas para integrar una NUEVA SALA CONSTITUCIONAL.
Todos los venezolanos sabemos que el poder de la Sala Constitucional ha sido primordial y suficiente para allanar ese camino legal que a partir del año 2002 desmontó las instituciones del estado.
Al ser así, es de perogrullo afirmar que con otra SALA CONSTITUCIONAL se puede desenredar toda la madeja jurídica revolucionaria.
Si en verdad existe una verdadera intención para tratar de recuperar la democracia y la Constitución de la República de Venezuela, desde una nueva sala constitucional bajo protección del dueño del circo y en forma paralela a las actividades de los 20 ungidos del poder gringo, esa nueva Sala Constitucional puede hacer muchas actividades para desenredar esa madeja revolucionaria que anuló la constitución.
A continuación mis sugerencias para esa nueva sala en transición.
PRIMERA SUGERENCIA. Nulidad de la Asamblea Constituyente del 2017
Declaración de nulidad absoluta de la Asamblea constituyente y en consecuencia la nulidad de todos sus actos (varias leyes llamadas constitucionales). Esto ayudará a retomar esa vía constitucional.
MOTIVACIÓN
Para entender la Carta Magna, su lectura debe ser articulada como un todo racional, donde sus Títulos, Capítulos y Secciones, así como el orden de ubicación de los Artículos deben ser objeto de cuidadosa atención. Veamos este ejemplo:
EL TÍTULO IX, DE LA REFORMA CONSTITUCIONAL es el último título de nuestra Carta Magna y cuenta tres capítulos: el Capítulo I, De las enmiendas (artículos 340 y 341), el Capítulo II, De las reformas (artículos 342 al 346) y su último Capítulo, el III, denominado «De la Asamblea Nacional Constituyente» (artículos 347, 348, 349 y 350).
El orden y jerarquía de las maneras pacíficas de modificar el texto constitucional, desde la sencilla enmienda hasta el cambio total, se evidencia en la ubicación de las disposiciones allí emanadas y evidentemente se determina de su lectura.
Observamos que para las dos primeras no se requiere consulta previa, sólo la aprobatoria. Cuando llegamos a la que puede modificar por completo el texto, nos encontramos un primer artículo con una precisa disposición que no existe ni en la enmienda ni en la reforma. Veamos:
«Artículo 347. EL PUEBLO DE VENEZUELA ES EL DEPOSITARIO DEL PODER CONSTITUYENTE ORIGINARIO. EN EJERCICIO DE DICHO PODER, PUEDE CONVOCAR UNA ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE con el objeto de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución». (Resaltado del autor)
El Constituyente pudo haber dispuesto «EL PUEBLO ES EL DEPOSITARIO DEL PODER CONSTITUYENTE. En ejercicio de DICHO PODER, PUEDE CONVOCAR UNA ENMIENDA CONSTITUCIONAL» o una igual norma para una Reforma Constitucional y así lo pudo dejar plasmado en los artículos respectivos.
¡Pero no! Esa norma es exclusiva para una facultad que pudiera modificar totalmente una constitución QUE FUE APROBADA por el propio pueblo EN REFERÉNDUM consultivo.
Por tal razón y muchas otras de orden racional, así eso no aparezca textualmente en la Constitución, al ser el Pueblo el Depositario, SÓLO ÉL (EL PUEBLO) PUEDE CONVOCAR ESE PODER DEPOSITADO en su soberanía (ver artículo 5).
La iniciativa para solicitarle al pueblo si quiere convocarla es otra cosa, está en un artículo posterior y por lo tanto subordinada a la primacía de este artículo 347. Veamos:
«Artículo 348. LA INICIATIVA DE CONVOCATORIA A LA ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE podrán tomarla el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros; la Asamblea Nacional, mediante acuerdo de las dos terceras partes de sus integrantes; los Consejos Municipales en cabildo, mediante el voto de las dos terceras partes de los mismos; o el quince por ciento de los electores inscritos y electoras inscritas en el registro civil y electoral».
Este artículo, por ser posterior, no puede manipularse e interpretarse contrariando al anterior, que es de indiscutible ejercicio directo de la soberanía y participación protagónica del pueblo.
Su mandato solo le otorga a funcionarios producto del ejercicio indirecto de la soberanía mediante el sufragio, y a una parte no representativa mayoritaria de ese pueblo (15%), una facultad de iniciativa que consistirá en preguntarle al pueblo como un todo si está de acuerdo en convocar ese poder del que es DEPOSITARIO (depósito, guardado, cerrado con la llave de su voluntad).
Al ser depositario, el pueblo como un todo debe necesariamente ser consultado, con derecho a saber que si vota a favor de entregar la llave de su depósito, estará legitimando a algunas personas que luego serán elegidas y facultadas para cambiar una Constitución que en diciembre de 1999 ese mismo pueblo aprobó en referéndum. No olvidar que para esa fecha era la mejor del mundo y por tal razón es posible que ese pueblo no quiera cambiar su constitución.
Es una premisa indiscutible: «SI SE APROBÓ EN REFERÉNDUM, SÓLO en referéndum se puede manifestar la voluntad soberana de modificarla», y por tal razón declarar su nulidad es posible sólo en Sala Constitucional.
SEGUNDA SUGERENCIA. Nulidad progresiva y escalonada de todas las leyes orgánicas aprobadas por leyes habilitantes
Ninguna reforma de Ley Orgánica debe hacerse mediante Ley Habilitante. Hacerlo es un fraude y los autores están incursos en el delito de modificar la constitución.
MOTIVACIÓN
Inicio esta explicación recomendando a los lectores tener a mano el extenso artículo 203 de la Constitución y verificar mis afirmaciones categóricas en sus literales. Este es su segundo mandato (cito):
«Todo proyecto de Ley Orgánica, salvo aquel que esta Constitución califique como tal, será previamente admitido por la Asamblea Nacional, por el voto de las dos terceras partes de los o las integrantes presentes antes de iniciarse la discusión del respectivo proyecto de ley. Esta votación calificada se aplicará también para la modificación de las leyes orgánicas». (Fin de la cita)
Se observa después del punto y seguido donde se establece que la votación calificada de dos terceras partes de diputados también es obligatoria para la admisión de cualquier proyecto de ley que pretenda la modificación de leyes orgánicas.
No debe existir duda gramatical de que aquí se refiere a cualquiera de las leyes orgánicas ya existentes que se pretenda reformar.
Siguiendo el estricto orden de redacción del artículo 203, en su último párrafo observamos lo relativo a las leyes habilitantes (cito):
«Son leyes habilitantes las sancionadas por la Asamblea Nacional por las tres quintas partes de sus integrantes, a fin de establecer las directrices, propósitos y marco de las materias que se delegan al Presidente o Presidenta de la República, con rango y valor de ley». (Fin de la cita)
Aquí no queda mucho por explicar y es solo cuestión de matemáticas sencillas.
LAS DOS TERCERAS PARTES de los diputados, necesarios solo para admitir cualquier proyecto de reforma de Ley Orgánica, nunca será inferior que los requeridos para la sanción legislativa de dicha reforma.
Esta sencilla razón de competencia de la Asamblea Nacional jamás podrá ser delegable por ley habilitante que, al ser aprobada por TRES QUINTAS PARTES, no podrá incluir delegación de materias de ley orgánica para que al final del proceso sea aprobada por UNA SOLA PERSONA.
Si las matemáticas no han cambiado, dos terceras partes como mayoría calificada exigida es de mayor proporción que las tres quintas partes.
POR TAL RAZÓN, EN PLENO DERECHO CONSTITUCIONAL, LOS DECRETOS LEYES JAMÁS DEBERÍAN REGULAR MATERIA QUE CORRESPONDA EXCLUSIVAMENTE A LEYES ORGÁNICAS.
Son nulas de nulidad absoluta y también competencia de la Sala Constitucional.
Caracas, 23 de julio de 2026
Nota de la redacción. Este texto es una colaboración firmada. Las opiniones, calificaciones y juicios que contiene son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan la posición editorial de INCÍSOS. Se publica íntegro y sin modificaciones, en respeto a la voz del colaborador.
Sobre el autor. Ángel Alberto Bellorín es abogado magna cum laude y doctor en Ciencias Jurídicas, mención Derecho Constitucional. Es profesor de posgrado en la Universidad Central de Venezuela. Coronel retirado del Ejército venezolano y licenciado en Ciencias y Artes Militares, ha dedicado más de tres décadas al análisis del diseño institucional y la defensa nacional.
Colaboradores Invitados
De la grieta a la meta: la resiliencia como el arte de florecer en nuestra identidad
La resiliencia no es la ausencia de dolor, sino el acto creativo de florecer a través de nuestras grietas. Maigualida Gamero reflexiona sobre el duelo, la identidad y la reconstrucción venezolana.
La tierra tiene memoria, y los caraqueños lo sabemos bien. Ante el doblete sísmico que sacudió al país, Maigualida Gamero reflexiona sobre la resiliencia como el arte de florecer en nuestra identidad, desde la grieta personal hasta la colectiva.
La tierra tiene memoria, y los caraqueños lo sabemos bien. Recientemente, el país ha sido sacudido por un doblete sísmico, recordándonos nuestra fragilidad ante la naturaleza. Pero el sismo externo es solo un eco de los sismos internos que cada uno de nosotros ha tenido que navegar. La Guaira, ese litoral que para muchos es destino de sol y brisa, ha sido para mí un territorio de contrastes; un lugar donde los recuerdos más hermosos coexisten con cicatrices profundas.
El duelo como arquitectura del alma
No se puede hablar de florecer sin hablar de las cenizas. La resiliencia no es la ausencia de dolor, es la capacidad de convertirlo en voz. En 1993, perdí a mi hermano en un accidente de tránsito en La Guaira. Ese evento marcó mi propia «grieta» fundacional, mucho antes de entender que mi propósito sería acompañar a otros en sus procesos de transformación, como artista, docente y coach.
Aquel dolor me enseñó que el duelo no es un callejón sin salida, sino un proceso de alquimia. Lo mismo ocurrió años después, frente a la devastación de La Guaira en 1999. Aquella tragedia nos obligó, de alguna manera a los venezolanos, a los varguenses y a los caraqueños a redefinir el concepto de hogar y de pertenencia. Venezuela sabe de grietas, de salir adelante, de sobrevivir, aunque pueda resultar agotador. Sobre ese paisaje de lodo y esperanza, escribí el siguiente poema, publicado en mi libro Límite de tus pupilas (Amazon, 2015):
FURIA MARINA A Venezuela. A La Guaira. El agua socavó mis sueños de existir. Emergí del fango y me vi todo lodo. A mi lado sólo mar. Sal. Mar. Lágrimas. Corazón inundado de emociones. Cambien a este HOMO LODO, por un HOMO LUDENS. Tiempo: De él depende. Tiempo: Cuenta mis recuerdos. Tiempo: Germina de nuevo mi ser.
La grieta de nuestra identidad
Al releer mis versos, comprendo que el lodo no fue el final, sino el abono. Porque después de todo, debemos entender que la resiliencia no es la ausencia de dolor, sino ese acto creativo de florecer a través de nuestras grietas, incluso cuando las instituciones que creíamos indestructibles se han fracturado ante nuestros ojos.
Como artista y mentora, observo estas realidades en cada video, en cada entrevista y en el murmullo de los comentarios que pueblan nuestra cotidianidad. La grieta ha tocado nuestra identidad. Nos preguntamos, quizás con miedo, cuál será el momento para hablar de esto. Los psicólogos advierten que apenas comenzamos a procesar el impacto, y es cierto: escribir desde la memoria de lo que somos no nos llevará pocas líneas. Sin embargo, tengo la certeza de que el arte nos reconectará con nuestra grandeza. En un artículo anterior, reflexionaba sobre los «colores en fuga»; hoy sostengo que esos mismos colores volverán a darle un nuevo cariz a nuestra vida, siempre que aceptemos el desafío de atravesar el dolor.
Hacia una nueva conciencia
Ya no podemos ser el país del disimulo, aquel que prefiere no ver para seguir adelante. Esa etapa terminó. Ya no somos un mensaje sin destino, somos el mensaje de la esperanza. Es evidente y necesario que aprendamos a dejarnos ayudar, a reconocer al otro y a reconstruir nuestro tejido social a través de la solidaridad y el encuentro. Las grietas de nuestra identidad serán llenadas, no por viejas estructuras, sino por el reconocimiento del ser que somos todos los venezolanos.
Queremos una vida más tranquila, donde sepamos administrar las riquezas naturales de esta «Tierra de Gracia», con la sabiduría que solo se obtiene cuando aprendemos a escuchar, a observar y a sentir.
La meta: Florecer en las fisuras
En mi conferencia De la grieta a la meta, suelo decir que somos la flor que nace de las grietas. Hoy, ante los recientes eventos que han sacudido nuestra ciudad y país, les invitamos a no mirar solo el desastre. La meta no es volver a ser quienes éramos antes, sino convertirnos en la versión florecida que solo es posible gracias a haber sobrevivido a la fractura.
No permitamos que la grieta defina nuestro paisaje. Usemos el espacio que dejó el silencio para sembrar, paso a paso, una nueva forma de estar en el mundo. Al final del día, la meta no es la solidez inamovible, sino la capacidad de habitar nuestra propia vulnerabilidad y, desde ahí, seguir mirando. La próxima vez que sientan que el suelo se abre —bajo sus pies o bajo sus instituciones—, no busquen el concreto para tapar. Busquen la semilla. Porque el florecimiento solo es posible cuando nos permitimos, por fin, dejar de disimular y empezar a ser.
Maigualida Gamero · @Maigua_Gamero · Julio 2026
Colaboradores Invitados
Súbete al barco y condúcelo
El speaker es un capitán. El orador conduce a su audiencia desde la grieta hasta el destino. Quinta y última entrega de la serie Oratoria Escénica en cápsulas, por Maigualida Gamero.
El speaker es un capitan. Asi como el capitan de un barco conduce a su tripulacion a traves de aguas calmas y tormentosas, el orador guia a su audiencia desde la grieta hasta el destino. Quinta y ultima entrega de la serie.
El speaker es un capitan. Un discurso es la expresion de una idea con un sentido completo. Alli tenemos la estructura logica del pensamiento. Un inicio, un desarrollo y una conclusion; ademas si le imprimimos el caracter teatral podemos ver que un discurso contiene tambien ese inicio donde se presenta al personaje, al tema.
Nos topamos con el mensaje, un nudo que es el conflicto, o con esa duda que paraliza. Identifiquemos la grieta para llegar a buen puerto. Todo ello nos conducira al desenlace y a la conclusion. Un Speaker se prepara para los vientos a favor; pero aun mas para los vientos en contra.
De que manera vamos a resolver la ruta, el topico planteado en el mapa? El orador es el encargado de traducir la brujula y hacer la bitacora, transmitir ese mensaje. Es el capitan de este barco en el que se han subido hasta miles o millones de personas dependiendo del auditorio o de la audiencia que le escucha, que le lee o que le siente vibrar en el escenario.
Porque el teatro es un hecho colectivo a diferencia de otras artes. En el teatro se pone en primer plano el contexto. El texto es un pretexto y lo que importa es el contexto. Todo orador, asi como todo comunicador, debe tener en cuenta el proposito, el publico y el tono con el que va a emitir su mensaje.
En este sentido sientete como ese capitan, como ese lider, como ese impulsador que esta alli para que otros encuentren la manera de salir de la grieta y lleguen hasta su meta.
Maigualida Gamero · @Maigua_Gamero
Serie completa: Oratoria Escenica en capsulas
- Capsula 1: Conoce el guion antes de salir a escena
- Capsula 2: Vistete para el papel que deseas representar
- Capsula 3: Haz del escenario tu propiedad
- Capsula 4: Nuestras emociones y el escenario
- Capsula 5: Súbete al barco y condúcelo (esta entrega)
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