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Política

Lo urgente y lo importante: el orden no es indiferente

Hay tareas importantes y tareas urgentes, y no siempre coinciden. Por qué el orden en que la transición venezolana las aborde puede decidir su suerte.

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Lo urgente y lo importante: el orden no es indiferente

**6W**
**Qué** El debate sobre el orden de prioridades en la transición venezolana.
**Cuándo** En el contexto de junio de 2026, con propuestas de reforma sobre la mesa.
**Por qué** El orden en que se aborden las tareas condiciona el éxito de la transición.

Hay una vieja distinción, atribuida a Eisenhower, que conviene recordar en la Venezuela de hoy: no todo lo importante es urgente, y no todo lo urgente es importante. La diferencia entre ambas categorías —y el orden en que se atienden— suele decidir el destino de los proyectos colectivos. La transición venezolana se enfrenta justamente a ese dilema.

Importante no es lo mismo que urgente

Que Venezuela necesite reformas profundas —constitucionales, institucionales, económicas— está fuera de discusión. La pregunta no es si esas reformas son importantes; lo son. La pregunta es si son lo primero. Y la respuesta, mirando el estado del país, parece ser que no: hay asuntos que no pueden esperar, y reescribir la arquitectura constitucional no está entre ellos.

¿Qué es urgente en la Venezuela de junio de 2026? La legalidad de los acuerdos que se firman a diario, comprometiendo recursos de varias generaciones sin los controles que la propia Constitución vigente exige. El destino de quienes siguen presos. El carácter real de la transición: quién gobierna, con qué legitimidad y hacia dónde. La recuperación de servicios básicos que afectan la vida cotidiana. Esas son las tareas que el reloj aprieta.

El riesgo de invertir el orden

Cuando se atiende lo importante-no-urgente antes que lo urgente, ocurre algo más que una mala administración del tiempo: a veces se cambia de tema. Y en política, cambiar de tema rara vez es inocente. Abrir un gran debate sobre la bicameralidad o el número de ministerios mientras quedan sin responder las preguntas incómodas del presente puede funcionar, queriéndolo o no, como una cortina.

No se trata de atribuir intenciones. Se trata de reconocer un efecto: una discusión técnica y de largo plazo, por legítima que sea, absorbe energía, atención y titulares que dejan de dirigirse a lo apremiante. El debate constitucional tiene esa cualidad: es lo bastante serio para parecer responsable y lo bastante abstracto para no incomodar a nadie en el corto plazo.

El precedente que conviene tener presente

La historia reciente ofrece una advertencia. Los procesos de reforma constitucional en Venezuela han servido, más de una vez, no para limitar el poder sino para reorganizarlo a conveniencia de quien lo detenta. Una reforma puede ampliar la democracia o puede usarse para legitimar un nuevo orden bajo la apariencia del cambio. La diferencia no está en la palabra «reforma», sino en quién la conduce, con qué fines y en qué secuencia.

Por eso el orden importa tanto. Una transición que primero resuelve lo urgente —legitimidad, legalidad, garantías— y luego aborda lo importante de largo plazo, avanza sobre cimientos firmes. Una que empieza por reescribir las reglas antes de aclarar quién manda y bajo qué legitimidad, corre el riesgo de construir sobre arena.

La lectura para el ciudadano

Para el venezolano que sigue el proceso, la clave no es oponerse a las reformas, sino vigilar su secuencia. Preguntar, ante cada gran iniciativa: ¿esto resuelve algo urgente, o desplaza la atención de lo urgente? ¿Avanza en paralelo a lo apremiante, o en su lugar?

La transición venezolana se juega buena parte de su credibilidad en ese orden de prioridades. Atender primero lo que no puede esperar no es renunciar a las grandes reformas: es ganarse el derecho a hacerlas bien, cuando llegue su momento y con la legitimidad necesaria. Confundir lo importante con lo urgente —o peor, usar lo importante para eludir lo urgente— es el tipo de error que las transiciones pagan caro. Conviene no cometerlo.

Esta nota tiene carácter informativo y de análisis.

Fuentes principales: Análisis de INCÍSOS sobre la coyuntura de la transición venezolana; contexto de las propuestas de reforma constitucional de junio de 2026.

Este análisis se publica bajo los criterios editoriales de INCÍSOS. Cómo trabajamos →

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Política

Roberto Smith pide desmontar el aparato chavista antes de convocar elecciones y Viera-Blanco le responde

Roberto Smith defendió sanear las instituciones venezolanas antes de convocar elecciones. Orlando Viera-Blanco respondió que democracia y libertad no son un lujo.

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Urna electoral frente a un edificio institucional en reconstrucción, imagen conceptual para el análisis político de INCISOS

La urgencia de recuperar la luz, el agua, el empleo y la comida no debería convertirse en una razón para posponer indefinidamente la democracia. Ese fue el punto de fricción entre Orlando Viera-Blanco y Roberto Smith durante una conversación transmitida por EVTV Miami.

Abrir el video original en YouTube

Video de origen: Ver la conversación completa entre Orlando Viera-Blanco y Roberto Smith en EVTV Miami.

Smith sostuvo que Venezuela necesita completar primero una serie de transformaciones institucionales antes de convocar elecciones. En su lectura, votar mientras el chavismo conserve el control de la Fuerza Armada, la policía, la justicia y buena parte de la estructura electoral podría producir una salida aparente, pero no una transición efectiva.

«Yo he dicho que no hace falta eso en Venezuela [elecciones] hasta que se completen una cantidad de procesos», afirmó Smith durante el programa.

La tesis apareció después de que Viera-Blanco le preguntara por la ansiedad electoral que existe dentro y fuera del país. El conductor planteó que la mayoría de los venezolanos quiere un cambio político definitivo, pero también necesita estabilidad en el estómago y en la nevera. Smith respondió que, fuera de las redes sociales, la prioridad que escucha en sus recorridos por el interior es otra: servicios y condiciones básicas de vida.

Según Smith, una persona en Barquisimeto, donde —de acuerdo con su declaración— la electricidad puede faltar durante horas, no tendría como primera prioridad asistir a un acto político. «La prioridad es que haya luz, que haya agua, que haya empleo», dijo. También relató una espera de varias horas en una cola de gasolina en Guanare, donde, según su versión, los ciudadanos terminaron expresando una sola demanda: necesitan combustible.

La elección como punto de desacuerdo

El desacuerdo se hizo explícito cuando Smith comparó la exigencia de elecciones inmediatas con la petición de una niña que reclama una muñeca mientras su casa está en ruinas y su familia pasa hambre. Para él, la prioridad es salvar la casa antes de discutir otros bienes.

Viera-Blanco lo interrumpió para marcar un límite a la analogía.

«La democracia y la libertad plena no es una muñeca ni un Nintendo», respondió.

Smith contestó que no está en contra de la democracia ni de las elecciones. Su argumento, dijo, es que convocarlas en el peor momento de inestabilidad podría ser un error si antes no se corrigen las condiciones que hacen imposible una competencia real.

El político mencionó como obstáculos la deuda externa venezolana, que cifró en 260.000 millones de dólares, y el control chavista de la Fuerza Armada, la policía y los tribunales. También sostuvo que sustituir a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia o a los rectores del Consejo Nacional Electoral no sería suficiente si permanecen intactas las estructuras inferiores de los tribunales, los sistemas informáticos y los funcionarios locales.

La discusión central de la entrevista gira sobre el orden de la transición y sobre qué debe ocurrir antes de una elección.

Irak y Nicaragua como advertencia

Smith defendió su posición con dos referencias históricas. Afirmó que la desarticulación rápida del aparato militar en Irak contribuyó a una década de conflicto y citó a Nicaragua como un caso en el que no se produjo un saneamiento profundo de las fuerzas armadas y policiales vinculadas al sandinismo. En su interpretación, esa falta de transformación permitió el regreso de Daniel Ortega y la consolidación de una nueva dictadura.

La comparación busca advertir que retirar a los principales funcionarios de una institución no equivale a reformarla. Para Smith, una transición venezolana debería ocuparse de la cadena completa de poder, de los cuerpos armados y de las instituciones que administran la justicia y las elecciones.

Viera-Blanco no aceptó que la democracia quedara relegada al final de ese proceso. Su intervención convirtió el intercambio en una discusión sobre prioridades: si la libertad política es una condición básica para reconstruir el país o si debe esperar hasta que se estabilicen la economía y el Estado.

El rebote económico que Smith imagina

En la misma conversación, Smith presentó una visión optimista del potencial económico venezolano. Dijo que, con cambios estructurales, el país podría generar hasta 400.000 millones de dólares anuales y propuso crear un fondo de ahorro y prosperidad inspirado en el modelo noruego. También defendió la dolarización de la economía y una alianza estratégica con Estados Unidos.

La conversación dejó planteada una división que atraviesa a la oposición venezolana. De un lado están quienes consideran que la prioridad es fijar cuanto antes una fecha electoral. Del otro, quienes creen que una elección sin reforma militar, judicial y electoral puede legitimar las estructuras existentes o abrir una nueva etapa de conflicto.

La respuesta de Viera-Blanco resumió el problema: la necesidad de comida, servicios y empleo es inmediata, pero la democracia no puede presentarse como un premio que solo se obtiene después de resolver todos los demás problemas.

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Nueve años sin pasaporte y un aviso a Cabello en SIIPOL

No hay sentencia que apelar. Hay un sistema que no deja sacar un documento.

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Imagen conceptual sobre pasaporte, bloqueo administrativo y sistema policial.
INCÍSOS+El Canal de NituAlianza editorial
INCÍSOS + El Canal de Nitu

EN PANTALLA · EL DESTIERRO

Vladimir Petit Medina mostró en el canal de Nitu Pérez Osuna los papeles que, según él, prueban que no tiene causas pendientes. Aun así, dice, el sistema policial ordena avisar a Diosdado Cabello si aparece, y ni él ni Nitu pueden pedir un pasaporte. Es la cara administrativa del exilio, y una prueba para cualquier transición.

Las 6W · INCÍSOS

QuéDenuncia de que el Estado venezolano les niega pasaporte y cédula a dos periodistas exiliados.
QuiénVladimir Petit Medina y Nitu Pérez Osuna, periodistas venezolanos en el exilio.
CuándoPrograma del lunes 12 de octubre de 2026. Según Petit, los pasaportes les fueron anulados hace unos nueve años.
DóndeEl Canal de Nitu, en YouTube. Los registros mencionados son del SIIPOL (sistema policial) y del SAIME.
Por quéSegún Petit, en el SIIPOL figura un requerimiento que ordena avisar a Diosdado Cabello, y en el SAIME una instrucción para detenerlo y trasladarlo a la DGCIM.
CómoCon documentos que mostró en pantalla y que INCÍSOS no pudo verificar de forma independiente.

Nota de transparencia: Vladimir Petit Medina colabora con INCÍSOS en el especial En voz alta.

Vladimir Petit Medina sostiene que el Estado venezolano ya no tiene nada contra él. Lo dijo en el programa del 12 de octubre de 2026 de El Canal de Nitu, con papeles en la mano: las órdenes de aprehensión que alguna vez pesaron en su contra fueron sobreseídas o desistidas, y su certificado de antecedentes penales no registra causas pendientes.

Y, sin embargo, no puede volver. Según lo que mostró, en el SIIPOL, el sistema de información policial, aparece un requerimiento que ordena avisar a Diosdado Cabello si se le identifica. En una pantalla del SAIME, dice, figura una instrucción para detenerlo y trasladarlo a la DGCIM, la contrainteligencia militar. Ni él ni Nitu Pérez Osuna pueden siquiera pedir una cita para renovar el pasaporte, porque el sistema marca un requerimiento.

Petit contó que hace unos nueve años les anularon los pasaportes al llegar a Caracas, y que un funcionario les dijo después que no volverían a tener pasaporte ni cédula mientras «él» siguiera en el poder.

Un exilio que no necesita juez

Lo que describe Petit no es una condena. Es algo más difícil de discutir: una anotación en una base de datos. No hay sentencia que apelar ni audiencia a la que acudir. Hay un sistema que no deja sacar un documento.

La Constitución venezolana dice, en su artículo 50, que los venezolanos pueden ingresar al país sin necesidad de autorización alguna. El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que Venezuela ratificó, es más directo en su artículo 12.4: «Nadie podrá ser arbitrariamente privado del derecho a entrar en su propio país». Sin pasaporte, ese derecho existe solo en el papel.

No es un caso aislado. Durante años, periodistas, dirigentes y ciudadanos comunes en el exilio han denunciado pasaportes anulados, prórrogas negadas y citas imposibles en el SAIME. Nunca se ha publicado una cifra oficial de cuántas personas están en esa situación.

El nombre que aparece en el sistema

El detalle que vuelve este testimonio más que personal es el nombre. Según Petit, la instrucción no dice «avisar a la policía». Dice avisar a Diosdado Cabello, que sigue siendo ministro de Interior en el gobierno de la presidenta encargada y al que una fuente citada por ABC señala como el CC-1 de la acusación por torturas contra Maduro.

En el mismo programa, Petit planteó la idea de fondo: no puede haber transición mientras quienes controlan a los presos políticos y son señalados por torturas mantengan el poder. Nitu agregó otra arista: con Cabello y su entorno en cargos clave, dijo, es difícil que llegue la inversión que Venezuela necesita.

Criterio: tres pruebas

  1. El registro: si el SAIME o el Ministerio de Interior confirman o desmienten que existen esas anotaciones, y con qué base legal.
  2. La mesa: si la negociación de Caracas, que incluye en su agenda la garantía de derechos civiles y políticos, aborda el derecho de los exiliados a tener documentos.
  3. La cifra: si alguna institución publica cuántos venezolanos tienen hoy un bloqueo administrativo para obtener pasaporte o cédula.

¿Qué falta, exactamente?

Falta que alguien responda. Una anotación en un sistema policial puede borrarse con una orden. Mientras nadie la dé, el destierro de Petit y de Nitu, y el de muchos otros, seguirá siendo una política sin firma.


Fuentes principales: El Canal de Nitu Pérez Osuna, programa del 12 de octubre de 2026 («Hasta el último momento… van a j@der»); Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, artículo 50; Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, artículo 12.4; ABC (David Alandete), 12 de octubre de 2026.

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¿Son oficialistas el 44 % de los aspirantes al comité del TSJ?

Una alerta razonable no es un dato probado. Y la opacidad del proceso es la que la vuelve creíble.

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Imagen conceptual sobre el Comité de Postulaciones Judiciales, la Constitución y el equilibrio de poderes
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EN PANTALLA · EL DATO

Nitu Pérez Osuna presentó en su programa una cifra que circula desde el fin de semana: 44,1 % de los 127 aspirantes estaría vinculado al régimen. Puede ser cierta. Pero nadie la ha publicado con nombres, y los datos públicos apenas alcanzan para identificar a una parte de la lista.

Las 6W · INCÍSOS

QuéUna clasificación según la cual 44 % de los 127 aspirantes al Comité de Postulaciones Judiciales tendría vínculos con el chavismo.
QuiénLa presentó Nitu Pérez Osuna en su programa; el abogado José Gregorio Zaá habló de «al menos 56 postulados»; el ingeniero Giuseppe Gangi denunció falta de transparencia.
CuándoPrograma del lunes 12 de octubre de 2026. La mesa de negociación se reúne el miércoles 14.
DóndeEl Canal de Nitu, en YouTube; El Informador y El Pitazo.
Por quéDe esa lista saldrán los 12 civiles que, con 11 diputados, preseleccionarán a los magistrados del nuevo TSJ.
CómoNinguna de las versiones publicadas incluye la lista de nombres ni el método de clasificación.

La cifra la presentó Nitu Pérez Osuna en el programa del 12 de octubre de 2026 de El Canal de Nitu: 44,1 % de los 127 inscritos para el comité que escogerá a los magistrados del nuevo TSJ serían jueces, exjueces u operadores penales vinculados al régimen, ejecutivos del TSJ o de la Fiscalía, militantes del PSUV, funcionarios, integrantes del Poder Popular o de la milicia, o asesores jurídicos del Estado. Y planteó la pregunta siguiente: quién es el otro 55,9 %.

El mismo número aparece en la denuncia del abogado José Gregorio Zaá, citada por El Informador: «al menos 56 postulados» con vínculos directos con el PSUV, la milicia, el Poder Judicial o el Ministerio Público, una «parcialidad política» que, según él, «compromete la objetividad» del comité.

Lo que dicen los datos públicos

El problema no es la cifra, sino su soporte. Ninguna de las dos versiones publicó los 56 nombres ni explicó cómo se clasificó a cada uno.

Los intentos de revisar la lista con fuentes abiertas muestran lo difícil que es. El ingeniero Giuseppe Gangi, que creó un sitio para seguir el proceso, dijo a El Pitazo que encontró información o historial de 31 de los 127, cruzando bases de datos electorales y el proceso anulado en agosto. INCÍSOS, en su especial Quién postula, no encontró trayectoria pública verificable para 109 de los 127.

Es decir: con lo que está publicado, una mayoría de los aspirantes no deja rastro. Eso puede significar que son abogados sin vida pública, o que sus vínculos no son visibles en internet. Pero no permite afirmar, con documentos, que 56 de ellos son oficialistas.

Por qué importa igual

La cifra puede estar bien encaminada. Gangi advirtió en el programa sobre la falta de transparencia del proceso y sobre el peso de la Asamblea electa en 2025, con mayoría del PSUV, en la selección. Y la comisión que preside el diputado Giuseppe Alessandrello publicó solo nombres, sin credenciales ni el sector que postuló a cada uno.

Ahí está el punto. Si la denuncia necesita una lista para ser creíble, la comisión necesita publicar las hojas de vida para que nadie tenga que adivinar. La opacidad del proceso es la que hace que una cifra sin nombres circule como un hecho.

Criterio: tres pruebas

  1. Los nombres: que quienes sostienen el 44 % publiquen la lista y la fuente de cada vínculo.
  2. Las credenciales: que la comisión preliminar publique la hoja de vida y el sector postulante de los 127.
  3. Los 12: que la mesa del miércoles explique por qué escoge a cada uno de los doce.

¿Qué falta, exactamente?

Falta un documento, de un lado o del otro. Mientras no exista, el 44 % es una alerta razonable, no un dato probado.


Fuentes principales: El Canal de Nitu Pérez Osuna, programa del 12 de octubre de 2026; El Informador (José Gregorio Zaá), 12 de octubre de 2026; El Pitazo (Giuseppe Gangi), 11 de octubre de 2026; INCÍSOS, especial Quién postula.

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