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La sociedad civil: lo que quedó en pie

Cuando el Estado capturó todas las instituciones formales, la sociedad civil construyó las suyas propias.

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INCÍSOS
· Especial · Institucionalidad Democrática · Pieza 7 de 9

Especial · Institucionalidad
§ 06 La institucionalidad en Venezuela
Reportaje · Sociedad civil

La sociedad civil: lo que quedó en pie

Iglesia, gremios, sindicatos y universidades. Las instituciones que viven fuera del Estado fueron asediadas, capturadas o asfixiadas. Algunas resistieron. Su autonomía es la última frontera que el poder no terminó de borrar.

Reportaje
Lectura · 8 min
5 de junio de 2026

Las 6W · La brújula de la pieza
Qué
El estado de las instituciones de la sociedad civil venezolana: Iglesia, gremios empresariales, sindicatos y universidades.
Quién
La Conferencia Episcopal, Fedecámaras, la CTV y las universidades autónomas frente al poder político.
Cuándo
A lo largo de la era chavista, con hitos en el paro de 2002-2003 y la asfixia universitaria iniciada en 2008.
Dónde
Venezuela, en el espacio que la Constitución reserva como autónomo frente al Estado.
Por qué
La autonomía de la sociedad civil es el contrapeso que sobrevive cuando los poderes del Estado han sido capturados.
Cómo
Mediante captura de unas, paralelismo de otras y asfixia presupuestaria de las que no pudo controlar.

Las cinco piezas anteriores recorrieron el Estado: sus poderes, su Fuerza Armada, las fechas en que sus instituciones funcionaron, callaron o fueron expulsadas por hablar. Pero la institucionalidad de un país no se agota en su organigrama oficial. Existe un segundo territorio, igual de decisivo, que vive fuera del Estado: la sociedad civil. La Iglesia, los gremios, los sindicatos, las universidades, la prensa. Instituciones que nadie eligió en una urna y que, sin embargo, sostienen la vida en común.

Su rasgo definitorio es la autonomía —la misma vara que la pieza inicial tomó de Huntington—. Una universidad decide sola qué enseña. Un gremio representa a sus afiliados, no al gobierno. Un sindicato negocia frente al patrono y frente al Estado. Una Iglesia responde a su propia autoridad. Cuando el poder político las controla, deja de haber sociedad civil: hay apéndices del Estado con otro nombre. Por eso un proyecto hegemónico necesita, tarde o temprano, neutralizarlas. Y por eso la suerte de cada una mide cuánta institucionalidad logró sobrevivir fuera del aparato oficial.

Los gremios: cuando el contrapeso se vuelve actor

El caso de Fedecámaras, la principal federación empresarial del país, es el más complejo y el más aleccionador. Entre diciembre de 2002 y febrero de 2003, junto a la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), encabezó un paro nacional que paralizó la industria petrolera durante más de dos meses con el objetivo declarado de forzar la salida del gobierno. Fue la demostración de fuerza de una sociedad civil todavía robusta, capaz de detener el país.

Pero ese mismo episodio encierra una lección incómoda sobre lo que es y no es la sociedad civil. Meses antes, en abril de 2002, el entonces presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona, había asumido por cuarenta y siete horas una presidencia de facto durante los hechos del 11 de abril. Un dirigente gremial ocupando la jefatura del Estado es, precisamente, la frontera que no debe cruzarse: el momento en que una institución de la sociedad civil deja de ser contrapeso y se convierte en aspirante al poder. La autonomía se pierde no solo cuando el Estado captura al gremio, sino también cuando el gremio quiere ser gobierno. El desenlace fue devastador para el empresariado organizado: tras el fracaso del paro, Fedecámaras quedó debilitada, su dirigencia perseguida, y el espacio de la representación empresarial autónoma se estrechó durante años.

Los sindicatos: la estrategia del paralelismo

La CTV, central sindical histórica vinculada a los partidos de la era anterior, corrió una suerte parecida. Tras su papel protagónico en el paro, el poder no la disolvió: hizo algo más eficaz. Promovió sindicatos paralelos afines al gobierno, fragmentó la representación de los trabajadores y vació de fuerza a la central independiente. Es una técnica clásica de desmontaje: no se prohíbe la institución incómoda, se la rodea de versiones dóciles hasta volverla irrelevante. El resultado fue un movimiento sindical dividido, debilitado y crecientemente incapaz de ejercer el contrapeso que en otro tiempo paralizó al país.

Las universidades: la asfixia como método

La autonomía universitaria tiene en Venezuela rango constitucional. El artículo 109 la reconoce expresamente como principio, y le garantiza a profesores, estudiantes y egresados el gobierno de sus propias casas de estudio. Es una de las conquistas más antiguas de la república: sus raíces llegan hasta los estatutos que el propio Bolívar otorgó a la Universidad Central en 1827.

Contra esa autonomía, el método no fue el decreto sino la asfixia. Desde alrededor de 2008, el presupuesto de las universidades autónomas se fue reduciendo de forma sostenida y selectiva, castigando con especial dureza a las comunidades académicas más críticas. A la estrangulación económica se sumó el cerco judicial: la Sala Electoral y la Sala Constitucional del Tribunal Supremo dictaron sentencias que suspendieron o reescribieron las elecciones internas de autoridades universitarias, alterando incluso quién tiene derecho a votar en los claustros. Universidades como la Central de Venezuela y la de Los Andes vieron intervenidos sus procesos electorales y mermados sus recursos hasta niveles de precariedad extrema.

El objetivo de la asfixia es transparente cuando se entiende la lógica de la autonomía: una universidad sin presupuesto propio depende del Estado, y una institución que depende del Estado para sobrevivir difícilmente lo contradice. No hizo falta cerrar las universidades. Bastó con dejarlas sin con qué funcionar y sin poder renovar a sus autoridades.

La Iglesia: la voz que no se pudo designar

Entre todas las instituciones de la sociedad civil, la Iglesia católica ocupa un lugar singular, y la razón es estructural. Sus autoridades no las designa la Asamblea Nacional ni las nombra el Ejecutivo: responden a una jerarquía propia, con sede fuera del país. Esa independencia de origen —imposible de capturar por el mecanismo de designación que sometió a los cinco poderes— convirtió a la Conferencia Episcopal Venezolana en una de las voces críticas más persistentes y difíciles de silenciar de las últimas dos décadas.

A lo largo de los años, el episcopado venezolano denunció con regularidad el deterioro democrático, la crisis humanitaria y la concentración de poder, lo que le valió ataques y descalificaciones desde el oficialismo. Pero su autonomía estructural la protegió de la técnica que funcionó con los poderes del Estado: no se le podían cambiar las cabezas por la vía parlamentaria. La Iglesia ilustra así, por contraste, la tesis central de este especial. Las instituciones que el poder pudo capturar fueron las que dependían de un nombramiento que él controlaba. Las que sobrevivieron como voces autónomas fueron, en buena medida, las que tenían su fuente de autoridad fuera de su alcance.

El poder capturó lo que podía nombrar.
Resistió, sobre todo, lo que no dependía de su firma.

Lo que esto significa para la transición

El balance de la sociedad civil venezolana no es de aniquilación, sino de erosión desigual. Los gremios empresariales quedaron debilitados, en parte por la captura y en parte por sus propios errores estratégicos. El sindicalismo independiente fue fragmentado por el paralelismo. Las universidades sobreviven asfixiadas pero no rendidas, conservando su autonomía formal aunque mermada su capacidad material. La Iglesia mantuvo su voz por una independencia que el sistema de designación no podía tocar. Y por debajo de todas, una densa red de organizaciones de derechos humanos, observatorios y medios siguió documentando, a un costo alto, lo que el Estado dejó de registrar.

Esto importa para lo que viene porque la reconstrucción de la institucionalidad no empieza de cero. Un país que conserva universidades autónomas, una Iglesia con voz propia y un tejido de organizaciones civiles tiene cimientos sobre los cuales reconstruir. La sociedad civil es la reserva institucional de una república: lo que queda en pie cuando el Estado falla, y la base desde la cual puede volver a levantarse. La pieza siguiente regresa al aparato estatal para examinar qué está ocurriendo con él en la transición abierta en 2026: cómo se están renovando, por fases, las mismas instituciones que este especial ha visto nacer, capturarse y romperse.

Fuentes principales

Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), artículo 109. Documentación del paro nacional de 2002-2003 y registros sobre Fedecámaras y la CTV. Informes del Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad de Los Andes y de Aula Abierta sobre autonomía y presupuesto universitarios. Pronunciamientos públicos de la Conferencia Episcopal Venezolana.

Continúa en el especial

§ 7 · 2026: la renovación por fases

La transición tutelada empezó a renovar la Fiscalía, la Defensoría y el Tribunal Supremo. Qué cambia de verdad y qué permanece intacto bajo nuevos nombres.


Contexto, análisis y criterio para entender lo que pasa.

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Este análisis se publica bajo los criterios editoriales de INCÍSOS. Cómo trabajamos →

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Economía

La regalía del acuerdo es menor que el mínimo vigente hasta enero

El 16 % anunciado para ocho bloques nuevos de la Faja es legal desde enero, pero quedó cuatro puntos por debajo del piso que regía hasta entonces.

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Infraestructura petrolera para la nota sobre tributos anunciados por barril

La regalía del acuerdo es menor que el mínimo vigente hasta enero

La presidenta encargada Delcy Rodríguez detalló el 29 de agosto de 2026, en alocución a la nación, los términos fiscales del acuerdo petrolero con EE.UU. Anunció regalías mínimas del 16 % para ocho bloques nuevos en la Faja Petrolífera del Orinoco. Hasta el 29 de enero de 2026, la ley venezolana no permitía bajar de 20 % en esos mismos yacimientos.

Lo que dijo

La alocución aportó cinco datos que no figuraban en el comunicado del 28 de agosto de 2026.

El proyecto binacional está suscrito por 25 años. Contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos, con un objetivo de producción superior a 1,5 millones de barriles diarios solo por la vía de ese acuerdo. Incluye ocho bloques verdes en la Faja del Orinoco, con regalías mínimas del 16 % e impuesto sobre la renta de 34 %.

Y aportó la cifra que permite medirlo todo. Tomando como referencia un precio de 65 dólares por barril, Rodríguez situó el ingreso total del Estado venezolano en 209.335 millones de dólares, lo que equivale, según su propia formulación, a cerca de 19 dólares por cada barril producido y vendido.

La mandataria comparó esos términos con la apertura petrolera de hace 30 años, que desarrolló cuatro bloques verdes con regalías de 1 % e impuesto sobre la renta de 34 %.

Lo que dice la ley

La comparación con 1995 es correcta y favorece al acuerdo. La comparación pertinente, sin embargo, es con la norma que estuvo vigente hasta hace siete meses.

El artículo 44 de la Ley Orgánica de Hidrocarburos de 2001 establecía que el Estado tiene derecho a una participación de treinta por ciento como regalía. El mismo artículo facultaba al Ejecutivo, cuando se demostrara a su satisfacción que un yacimiento maduro o de petróleo extrapesado de la Faja del Orinoco no era económicamente explotable con esa tarifa, a rebajarla hasta un límite del veinte por ciento.

Ese 20 % era el piso. Y era el piso previsto exactamente para el tipo de yacimiento que el acuerdo desarrollará.

La Ley de Reforma Parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, publicada en la Gaceta Oficial N.º 6.978 Extraordinario del 29 de enero de 2026, modificó ese artículo, que pasó a ser el 51. El texto vigente establece que el Estado tiene derecho a una participación de hasta treinta por ciento como regalía.

La modificación de una preposición convirtió una tarifa en un techo. El artículo también reforzó la potestad del Ejecutivo para fijar el porcentaje proyecto por proyecto según la naturaleza de la inversión, la economicidad y la competitividad internacional, y eliminó el límite inferior.

El 16 % anunciado es, por tanto, legal. Lo es porque la reforma que lo hizo posible fue sancionada por la Asamblea Nacional y promulgada por el mismo gobierno que ahora lo aplica, siete meses antes de anunciarlo.

La aritmética

Las cifras de la alocución permiten reconstruir el orden de magnitud.

Si el Estado recibe 209.335 millones de dólares a razón de 19 dólares por barril, el acuerdo contempla la producción y venta de unos 11.000 millones de barriles a lo largo de los 25 años. Distribuido de manera uniforme, equivale a un promedio cercano a 1,2 millones de barriles diarios.

Ese promedio queda por debajo del objetivo de 1,5 millones que la propia alocución fija. La diferencia es compatible con una curva de producción que arranca baja y sube, pero implica que la meta anunciada no es el nivel sostenido durante el período, sino un techo alcanzable en algún momento del recorrido.

Sobre la participación fiscal: 19 dólares de un precio de referencia de 65 representan un 29 % del valor del barril para el Estado venezolano.

Los 19 dólares tampoco se derivan de manera evidente de los términos anunciados. Una regalía de 16 % sobre 65 dólares aporta 10,40. Para llegar a 19, el impuesto sobre la renta de 34 % debe aportar los 8,60 restantes, lo que supone una base gravable cercana a 25 dólares por barril y, por diferencia, costos operativos del orden de 29 dólares. Ninguna de esas dos variables fue mencionada.

Dos cosas que la reforma también permite

El impuesto sobre la renta de 34 % que la alocución presenta como contrapartida es igualmente ajustable. La reforma de enero de 2026 incorporó la posibilidad de reducir la alícuota del ISLR para preservar el llamado equilibrio económico-financiero de los proyectos, y una cláusula que protege a los operadores frente a cambios legales o fiscales posteriores.

La misma reforma creó un Impuesto Integrado de Hidrocarburos, con alícuota de hasta 15 % sobre los ingresos brutos, concebido para sustituir la lógica tradicional basada en regalías, impuesto sobre la renta y contribuciones especiales. La alocución describe los términos del acuerdo con la estructura tradicional, no con el tributo integrado. Cuál de los dos regímenes se aplicará al proyecto binacional no está establecido públicamente.

La reforma eliminó además la aprobación previa de la Asamblea Nacional para la constitución de empresas mixtas y sus condiciones, sustituida por autorización del Ejecutivo con notificación posterior.

Lo que sigue sin coincidir

La alocución afirma que el proyecto binacional está suscrito por 25 años. Un funcionario de la Casa Blanca declaró a CNN el 28 de agosto de 2026 que el acuerdo otorga concesiones por cerca de cien años.

Rodríguez sostuvo que Venezuela conserva la propiedad y la soberanía sobre sus recursos. Donald Trump afirmó el 28 de agosto de 2026 que EE.UU. aseguró el control mayoritario sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas venezolanas.

La alocución no menciona la empresa conjunta privada de la que, según la misma fuente de la Casa Blanca, el gobierno estadounidense tendría el control efectivo del 55 % de la producción.

Ninguna de las dos partes ha publicado el documento.

Qué falta, exactamente, para que pase

La propia alocución fijó el estándar. Rodríguez enumeró cuatro cosas que los venezolanos tienen derecho a saber: cuánto se invierte, cuánto se produce, cuánto recibe el Estado y cuáles son las condiciones para los operadores.

De las cuatro, la alocución respondió una con precisión: cuánto recibe el Estado, 209.335 millones de dólares a 65 dólares por barril. Enunció las dos primeras como objetivos. Y sobre la cuarta, las condiciones para los operadores, aportó dos porcentajes que la ley vigente permite modificar por decisión del Ejecutivo.

Para verificar cualquiera de las cuatro hace falta lo mismo: el contrato. Mientras no se publique, los 19 dólares por barril son una proyección sobre un precio de referencia que la propia mandataria admitió que puede ser mayor o menor.

6W

Qué Términos fiscales del acuerdo petrolero binacional anunciados en alocución presidencial
Quién Delcy Rodríguez, presidenta encargada
Cuándo 29 de agosto de 2026
Dónde Caracas, alocución a la nación
Por qué Los porcentajes anunciados se apoyan en una reforma legal sancionada el 29 de enero de 2026 por el mismo gobierno
Cómo Regalía mínima de 16 % e ISLR de 34 % sobre ocho bloques nuevos en la Faja del Orinoco, por 25 años

Fuentes

  • Alocución de Delcy Rodríguez, 29 de agosto de 2026, transcripción íntegra
  • Ley Orgánica de Hidrocarburos, Decreto N.º 1.510 del 2 de noviembre de 2001, artículo 44
  • Ley de Reforma Parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, Gaceta Oficial N.º 6.978 Extraordinario del 29 de enero de 2026, artículo 51
  • Análisis de la reforma publicados por BDO Venezuela, Acceso a la Justicia y TalCual, enero y febrero de 2026
  • Publicación de Donald Trump en Truth Social y comunicado de Delcy Rodríguez, 28 de agosto de 2026
  • Funcionario de la Casa Blanca citado por CNN, 28 de agosto de 2026
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Especiales

Washington y Caracas movieron tres piezas en cuarenta y ocho horas

Cronología documentada de licencias petroleras, reforma judicial y anuncios sobre el acuerdo; no es un compromiso de la mesa ni afirma causalidad entre los hechos.

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Instalaciones petroleras como imagen editorial de la cronología de cuarenta y ocho horas sobre Venezuela.

Entre el jueves 27 y el viernes 28 de agosto de 2026 se produjeron tres decisiones separadas sobre Venezuela. Ninguna se anunció en relación con las otras. Las tres involucran a los mismos actores.

Jueves 27 de agosto, Washington

La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro modificó ocho licencias relacionadas con Venezuela, que abarcan los sectores petrolero, minero y de telecomunicaciones. Entre ellas figuran las licencias generales 46D, 50C y 52B, vinculadas con operaciones de petróleo y gas, productos de origen venezolano y transacciones con Petróleos de Venezuela.

En el área petrolera, la OFAC levantó restricciones sobre extracción, exportación, reexportación, comercialización, venta, suministro, almacenamiento y transporte de crudo y productos petroquímicos venezolanos para su importación a EE.UU., por parte de entidades estadounidenses establecidas con PDVSA o con compañías donde la estatal posea el 50 % de los activos.

La autorización incluye operaciones con diluentes de origen estadounidense, con una condición: los contratos deben estipular que la resolución de disputas se lleve a cabo en EE.UU., el Reino Unido, Francia o Singapur.

Ese mismo 27 de agosto la agencia actualizó la autorización de operaciones de petróleo y gas para seis compañías, según reportó EFE: BP, Chevron, Eni, Maurel & Prom, Repsol y Shell, junto con sus subsidiarias.

Jueves 27 de agosto, Caracas

En sesión extraordinaria, la Asamblea Nacional aprobó por unanimidad, en primera discusión, el Proyecto de Ley Orgánica de Reforma Parcial de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia.

La modificación recae sobre el artículo 65, que regula la estructura del Comité de Postulaciones Judiciales. El comité pasa de 21 a 23 integrantes: los diputados se mantienen en 11 y los representantes de la sociedad civil suben de 10 a 12. Esa instancia es la que inicia el proceso de selección de los 32 magistrados del máximo tribunal.

El primer vicepresidente del Parlamento, Pedro Infante, vinculó la iniciativa al acuerdo firmado el 12 de agosto de 2026 en la mesa de diálogo. El proyecto pasó a la Comisión de Política Interior y requiere segunda discusión, control de constitucionalidad por tratarse de ley orgánica, promulgación y publicación en Gaceta Oficial.

Viernes 28 de agosto, dos anuncios

El presidente estadounidense Donald Trump anunció en Truth Social lo que denominó el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial, y afirmó que EE.UU. aseguró el control mayoritario sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas venezolanas, sin costo para el contribuyente estadounidense.

Horas después, la presidenta encargada Delcy Rodríguez confirmó un «histórico acuerdo» en un comunicado difundido por Telegram y en su cuenta en X. Su versión contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos, una inversión superior a los 100.000 millones de dólares y más de 209.000 millones en tributos para el Estado. En su formulación no aparece la expresión «control mayoritario estadounidense».

Un funcionario de la Casa Blanca añadió a CNN un tercer elemento que no figura en ninguno de los dos anuncios públicos: el acuerdo otorgaría a EE.UU. el control efectivo del 55 % de la producción de una nueva empresa conjunta privada, a la que Rodríguez habría otorgado concesiones por cien años.

Ninguna de las partes ha publicado el documento.

La asimetría documental

El contraste con la mesa de negociación es medible. El 12 de agosto de 2026 las delegaciones produjeron un comunicado de dos páginas, con firmas manuscritas, sellos institucionales y facilitación operativa acreditada del Departamento de Estado a través de Michael Kozak y John Barrett. Ese documento existe, se puede descargar y se puede citar por su formulación literal.

El 28 de agosto, la decisión económica de mayor alcance de la etapa que se abrió el 3 de enero de 2026 se comunicó mediante dos publicaciones en redes sociales que describen el mismo pacto de forma incompatible, y un tercer elemento aportado por una fuente anónima a un medio estadounidense.

Al día siguiente, el 29 de agosto de 2026, la presidenta encargada amplió los términos en alocución a la nación y aportó plazo, número de bloques, regalía, impuesto sobre la renta y una cifra de ingreso por barril. El documento sigue sin publicarse.

Dónde se cruzan

Las tres decisiones tienen un punto de contacto institucional que no depende de interpretación.

La reforma aprobada el 27 de agosto debe superar el control de constitucionalidad ante el Tribunal Supremo de Justicia actualmente en funciones, según precisó el abogado penalista Juan Pablo Montiel el 28 de agosto de 2026.

Y el tribunal que resulte del proceso que esa misma reforma habilita sería la instancia competente para conocer cualquier impugnación sobre concesiones de hidrocarburos, incluidas las que se anunciaron al día siguiente. La reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos que abrió la participación privada en la industria fue aprobada en enero de 2026 por esa misma Asamblea Nacional.

Hay además una coincidencia de calendario que conviene registrar. El mismo 28 de agosto en que se anunció el acuerdo petrolero, la jefa negociadora opositora Dinorah Figuera informó desde Madrid que el segundo ciclo de conversaciones se retomaría a partir del 15 de septiembre de 2026, con las garantías políticas, las civiles y la libertad de expresión en la agenda.

Qué falta, exactamente, para que pase

Para que el acuerdo petrolero sea verificable en los mismos términos que la mesa aceptó para sí misma, falta una sola cosa: un documento publicado. Mientras no exista, las dos descripciones oficiales seguirán siendo incompatibles y no habrá forma de establecer cuál de las dos obliga.

Para la reforma judicial faltan cuatro pasos, todos ellos dentro de instituciones que controla una de las partes.

6W

Qué Tres decisiones consecutivas sobre licencias petroleras, reforma judicial y control de reservas de crudo
Quién OFAC del Departamento del Tesoro, Asamblea Nacional, Donald Trump y Delcy Rodríguez
Cuándo 27 y 28 de agosto de 2026
Dónde Washington y Caracas
Por qué Las tres decisiones afectan el mismo marco institucional que negocia la mesa de diálogo
Cómo Modificación administrativa de licencias, primera discusión parlamentaria y anuncios en redes sociales sin documento público

Fuentes

  • Comunicado de la Oficina de Control de Activos Extranjeros, 27 de agosto de 2026, y reporte de EFE
  • Sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional, 27 de agosto de 2026
  • Publicación de Donald Trump en Truth Social y comunicado de Delcy Rodríguez, 28 de agosto de 2026
  • Funcionario de la Casa Blanca citado por CNN, 28 de agosto de 2026
  • Declaraciones de Juan Pablo Montiel, 28 de agosto de 2026
  • Declaraciones de Dinorah Figuera desde Madrid, 28 de agosto de 2026
  • Comunicado conjunto firmado por las delegaciones, 12 de agosto de 2026, registrado en el especial Verificable
  • Alocución de Delcy Rodríguez, 29 de agosto de 2026, y registro institucional de Prensa Presidencial
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Especiales

Verificable: corte al 29 de agosto de 2026

El registro actualiza una verificación, suma seis puntos y documenta una contradicción que exige matizar la lectura inicial sobre la renovación del TSJ.

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Sesión parlamentaria en la Asamblea Nacional para la actualización del registro Verificable al 29 de agosto de 2026.

Diecisiete días después del cierre del primer ciclo, el registro incorpora movimiento en una de las seis verificaciones programadas, tres puntos nuevos de Nivel 2, tres de Nivel 3 y una contradicción documentada que obliga a matizar una anotación anterior de este especial.


Verificación 1 · Reforma de la Ley Orgánica del TSJ

Estatus anterior: sin movimiento.
Estatus al 29 de agosto de 2026: en curso.

La Asamblea Nacional aprobó el 27 de agosto de 2026, por unanimidad y en sesión extraordinaria, el Proyecto de Ley Orgánica de Reforma Parcial de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia en primera discusión. Lo presentó ante la plenaria el primer vicepresidente del Parlamento, Pedro Infante, quien vinculó explícitamente la iniciativa al acuerdo firmado el 12 de agosto de 2026. El proyecto pasó a la Comisión de Política Interior para la elaboración del informe correspondiente.

Contenido de la reforma. La modificación recae sobre el artículo 65 de la ley, que regula la estructura del Comité de Postulaciones Judiciales. El comité pasa de 21 a 23 integrantes. Los diputados se mantienen en 11; los representantes de la sociedad civil suben de 10 a 12. El efecto es que la instancia encargada de iniciar la selección de los 32 magistrados deja de tener mayoría parlamentaria, por un asiento.

Qué falta para que la verificación pase a cumplida. Segunda discusión, previo informe de la Comisión de Política Interior. Control de constitucionalidad, exigible por tratarse de una ley orgánica, según precisó el abogado Juan Pablo Montiel el 28 de agosto de 2026. Promulgación. Publicación en Gaceta Oficial.

Nota sobre el cronograma. El texto firmado el 12 de agosto de 2026 establece que el cronograma de ejecución comenzaría en agosto con anuncios oficiales y acciones concretas. La primera discusión del 27 de agosto satisface esa formulación, con cuatro días de margen sobre el cierre del mes. Es el único plazo autoimpuesto que el proceso ha atendido hasta la fecha de este corte.


Verificación 2 · Renovación del Comité de Postulaciones Judiciales

Estatus: sin movimiento, en secuencia correcta.

El documento firmado establece que la renovación del comité ocurre después de la reforma legal. Como la reforma no está sancionada, la ausencia de movimiento en este punto no constituye retraso.


Verificaciones 3, 4 y 5 · Oro, trazabilidad y cronograma público

Estatus: sin movimiento registrado.

No consta formalización jurídica del compromiso sobre las 31 toneladas de oro ante el Tribunal Superior de Londres, ni instrumento presentable por ambas delegaciones. No consta diseño técnico de los mecanismos de trazabilidad. No consta publicación de un cronograma público detallado con fechas específicas por compromiso.

Al 29 de agosto de 2026, el documento firmado sigue sin contener fechas más precisas que «agosto». Esa sigue siendo la observación crítica más consistente sobre el acuerdo.


Verificación 6 · Temas no incluidos en el texto firmado

Presos políticos. El texto firmado el 12 de agosto de 2026 no los incluye. Ese mismo día se reportó la conformación de una mesa técnica sobre la materia, con participación de familiares, tras la entrega del listado completo por parte de la organización que lo documenta. La cifra registrada es de 382 casos.

Por separado, el primer vicepresidente de la Asamblea Nacional, Pedro Infante, ofreció el 27 de agosto de 2026 cifras oficiales sobre la Ley de Amnistía: más de 15.037 solicitudes, 314 libertades otorgadas y 8.429 libertades absolutas. Estas cifras provienen del Parlamento, no coinciden con la contabilidad de las organizaciones de derechos humanos y no han sido verificadas de forma independiente por este especial.

Retorno de exiliados, crisis eléctrica estructural y cronograma electoral. Sin movimiento en el texto firmado.


Nivel 2 · Puntos incorporados

2.a · Segundo ciclo a partir del 15 de septiembre de 2026. Anunciado por Dinorah Figuera el 28 de agosto de 2026 desde Madrid, en videoconferencia. Su equipo de prensa precisó que se trata de una fecha tentativa. Verificación: instalación efectiva de la segunda mesa en esa fecha o notificación pública del cambio.

2.b · Agenda declarada del segundo ciclo. Garantías políticas, garantías civiles y libertad de expresión, según la misma declaración del 28 de agosto de 2026. El 19 de agosto de 2026 Figuera había añadido la recuperación de las tarjetas partidistas y el levantamiento de inhabilitaciones. Verificación: incorporación de esos puntos al acta o comunicado del segundo ciclo.

2.c · Valoración de la jefa negociadora opositora. Figuera calificó el acuerdo de renovación de todos los magistrados como un éxito de su delegación y afirmó que la nueva reforma de la Ley Orgánica del TSJ abre un abanico de posibilidades legislativas. Declaración del 28 de agosto de 2026. Se registra como posición, no como hecho verificable.


Nivel 3 · Exigencias externas incorporadas

3.a · Renovación del CNE en octubre de 2026. Catorce organizaciones no gubernamentales lo solicitaron el 19 de agosto de 2026 en comunicado conjunto. Sostienen que los procedimientos vigentes permiten completar la designación en un plazo cercano a dos meses y que no existen razones transparentes, técnicas ni legales que justifiquen dilatarla hasta diciembre. Su formulación textual: si existe voluntad política, octubre es una fecha posible.

3.b · Prioridad de la materia electoral. El grupo Unión y Cambio, que no tiene representación en la mesa, exigió que el tema electoral sea el primer punto de discusión del siguiente ciclo y que se acuerde un cambio radical del Consejo Nacional Electoral. Declaración del diputado Tomás Guanipa a EFE, 13 de agosto de 2026.

3.c · Ausencia de cuotas partidistas en el TSJ. El dirigente Richard Blanco planteó el 19 de agosto de 2026, en Cumaná, que la designación de magistrados debe evitar cuotas de partido.


Anotación que este especial corrige

En el corte del 12 de agosto de 2026 este registro consignó que era la primera vez en la historia reciente que una delegación gubernamental firmaba un compromiso escrito de renovación completa del tribunal máximo. Esa anotación requiere una precisión.

El 27 de agosto de 2026, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, declaró que el proceso de reforma del sistema judicial se había iniciado antes de la mesa de diálogo. Pedro Infante lo enmarcó en un plan de reestructuración impulsado por el Ejecutivo desde enero de 2026, señaló que las previas de selección comenzaron en abril de 2026 cuando el número de magistrados se elevó de 20 a 32, y que el proceso quedó interrumpido por el doble terremoto del 24 de junio de 2026.

Si esa cronología es exacta, lo que el acuerdo del 12 de agosto incorporó no fue la renovación del TSJ, que ya estaba en marcha, sino la composición del comité que la conduce. La firma sigue siendo un hecho documentado. Lo que se matiza es su carácter inaugural, y quien lo matiza es la propia delegación que la suscribió.

Este especial registra ambas versiones y no resuelve la contradicción. La resolverá el expediente: si el proceso venía andando desde abril, debe existir registro público de las actuaciones del Comité de Postulaciones Judiciales entre abril y junio de 2026.


Estado del registro

Un punto pasa de «sin movimiento» a «en curso». Se incorporan seis puntos nuevos, tres de Nivel 2 y tres de Nivel 3. El conteo general queda pendiente de recuento editorial sobre el listado completo.

Próximo corte: al cierre del segundo ciclo de conversaciones.

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