Tecnología
El Congreso debate cómo preparar al país para la IA
El Senado celebró audiencias sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo, la educación y la seguridad nacional. Qué se discutió y qué no.
El Senado celebró audiencias sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo, la educación y la seguridad nacional. Qué se discutió y qué no.
LAS 6 PREGUNTAS
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|---|---|
| Qué | Audiencias del Senado sobre el impacto de la IA en el empleo, la educación y la seguridad. |
| Quién | Senadores de ambos partidos y ejecutivos de empresas tecnológicas. |
| Cuándo | Junio de 2026. |
| Dónde | Washington D.C., Senado de EE.UU. |
| Cómo | A través de audiencias formales con testimonios de expertos y ejecutivos del sector. |
| Por qué | Porque la IA está transformando el mercado laboral y el Congreso no tiene aún un marco regulatorio claro. |
El Senado de Estados Unidos celebró esta semana una serie de audiencias sobre inteligencia artificial que reunieron a ejecutivos de las principales empresas del sector y a expertos en política tecnológica. El objetivo declarado: entender qué está pasando y qué debe hacer el gobierno. El resultado, como suele ocurrir en estas audiencias, fue más diagnóstico que solución.
Los temas centrales fueron tres. Primero, el empleo: la IA está automatizando tareas en sectores que van desde la contabilidad hasta la atención al cliente, y el Congreso quiere saber cuántos empleos están en riesgo y qué programas de reconversión laboral son necesarios. Los ejecutivos tecnológicos argumentaron que la IA crea más empleos de los que destruye; los sindicatos y algunos economistas cuestionaron esa afirmación. Segundo, la educación: si la IA puede hacer gran parte del trabajo cognitivo que hoy hacen los profesionales, ¿qué deben aprender los estudiantes? Tercero, la seguridad nacional: la IA en manos de adversarios estratégicos —China, en particular— plantea riesgos que van desde la desinformación hasta las armas autónomas.
Lo que no se discutió con suficiente profundidad: el impacto desproporcionado de la automatización en los trabajadores de bajos ingresos, que son los más vulnerables a la sustitución por IA y los que tienen menos recursos para reconvertirse. La comunidad latina, que está sobrerrepresentada en empleos de servicio y manufactura susceptibles de automatización, tiene un interés particular en esta discusión que las audiencias del Senado no abordaron de manera específica.
El Congreso no tiene todavía un marco regulatorio para la IA. Lo que sí tiene es conciencia de que la ausencia de regulación también es una decisión, y que las consecuencias de esa decisión —buenas o malas— llegarán antes de que el próximo ciclo legislativo tenga tiempo de actuar.
Alfredo Yánez
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El Congreso estudia una ley nacional de privacidad de datos
Por primera vez en años, hay un proyecto bipartidista con posibilidades reales de convertirse en ley. Qué protegería, qué no, y por qué importa a los usuarios d
Por primera vez en años, hay un proyecto bipartidista con posibilidades reales de convertirse en ley. Qué protegería, qué no, y por qué importa a los usuarios de redes sociales.
LAS 6 PREGUNTAS
| Dimensión | Detalle |
|---|---|
| Qué | Un proyecto de ley bipartidista de privacidad de datos con posibilidades de avanzar en el Congreso. |
| Quién | Senadores republicanos y demócratas copatrocinadores del proyecto. |
| Cuándo | Junio de 2026. |
| Dónde | Washington D.C., Congreso de EE.UU. |
| Cómo | A través de un proyecto de ley que establece derechos mínimos de privacidad para todos los estadounidenses. |
| Por qué | Porque EE.UU. es el único país desarrollado sin una ley federal de privacidad de datos, y el mosaico de leyes estatales crea confusión. |
Estados Unidos es el único país desarrollado sin una ley federal de privacidad de datos. Mientras la Unión Europea tiene el GDPR desde 2018 y países como Brasil y Canadá tienen sus propias leyes nacionales, EE.UU. opera con un mosaico de regulaciones estatales —California tiene la más robusta, otros estados tienen versiones más débiles o ninguna— que crea confusión para los usuarios y para las empresas.
Un proyecto de ley bipartidista presentado esta semana en el Senado podría cambiar eso. El proyecto establece derechos mínimos para todos los estadounidenses: el derecho a saber qué datos recopilan las empresas sobre ellos, el derecho a corregir datos incorrectos, el derecho a eliminar datos en ciertas circunstancias, y el derecho a no ser objeto de decisiones automatizadas en áreas sensibles como el crédito o el empleo sin revisión humana.
Lo que el proyecto no hace, según sus críticos: no limita suficientemente la publicidad dirigida basada en datos personales, que es el modelo de negocio de las grandes plataformas. No crea una agencia independiente con poder real de enforcement. Y preempta las leyes estatales más estrictas, lo que en la práctica podría debilitar las protecciones que California y otros estados ya ofrecen.
Para los usuarios de redes sociales —que son prácticamente todos los adultos en EE.UU.— la ley importa porque establece por primera vez que sus datos tienen derechos asociados. Para la comunidad latina, que usa intensamente plataformas como WhatsApp, TikTok e Instagram, la pregunta práctica es si la ley incluirá protecciones específicas para datos sensibles como el estatus migratorio, que hoy pueden ser recopilados y vendidos sin restricciones federales.
Tecnología
Los estafadores del Mundial ya están en tu teléfono
Con el Mundial a días de arrancar, las estafas digitales relacionadas con entradas, transmisiones y apuestas se multiplican. Cómo identificarlas y no caer.
Con el Mundial a días de arrancar, las estafas digitales relacionadas con entradas, transmisiones y apuestas se multiplican. Cómo identificarlas y no caer.
LAS 6 PREGUNTAS
| Dimensión | Detalle |
|---|---|
| Qué | Una oleada de estafas digitales relacionadas con el Mundial 2026. |
| Quién | Aficionados al fútbol, especialmente latinoamericanos en EE.UU. |
| Cuándo | Junio de 2026, con el Mundial arrancando el 11 de junio. |
| Dónde | En teléfonos móviles, correo electrónico y redes sociales. |
| Cómo | A través de sitios web falsos de venta de entradas, phishing por correo y apps fraudulentas. |
| Por qué | Porque el Mundial es el evento deportivo más grande del mundo y genera millones de búsquedas que los estafadores aprovechan. |
El Mundial 2026 arranca el 11 de junio y los estafadores llevan semanas preparándose. Las modalidades son variadas pero tienen un denominador común: aprovechan el entusiasmo y la urgencia de los aficionados para hacer que actúen rápido, sin verificar. El resultado es siempre el mismo: dinero perdido y datos comprometidos.
Las estafas más comunes en este momento son cuatro. Primera: sitios web falsos de venta de entradas que imitan la apariencia de la web oficial de la FIFA o de revendedores legítimos. Cobran por entradas que no existen o que ya están vendidas. Segunda: correos de phishing que ofrecen entradas «gratuitas» o «ganadas en un sorteo» a cambio de datos personales o bancarios. Tercera: aplicaciones fraudulentas de seguimiento del torneo que, una vez instaladas, roban datos del teléfono o suscriben al usuario a servicios de pago sin su conocimiento. Cuarta: sitios de apuestas ilegales que operan sin licencia y que, en el mejor de los casos, no pagan las ganancias y, en el peor, roban los depósitos.
Las señales de alerta son reconocibles si se sabe qué buscar. Las URLs de sitios legítimos de la FIFA y sus socios oficiales tienen dominios verificables; cualquier variación —«fifa-tickets2026.com», «worldcup-official.net»— es sospechosa. Los correos que ofrecen entradas gratuitas o premios no solicitados son casi siempre fraude. Las apps del Mundial deben descargarse únicamente desde las tiendas oficiales (App Store o Google Play) y verificando que el desarrollador sea la FIFA o un socio oficial.
Para la comunidad latina en Columbus, que tiene un interés particular en el torneo dado que varios países de la región participan y que Columbus es una de las sedes, la recomendación es simple: si algo parece demasiado bueno para ser verdad, lo es. Las entradas para el Mundial se agotan rápido y los precios en el mercado secundario son altos; esa escasez es exactamente lo que los estafadores explotan para crear urgencia artificial.
Tecnología
Los estadios del Mundial no aceptan efectivo
Los estadios del Mundial 2026 no aceptan efectivo: solo tarjeta y pago móvil. Cómo funciona, qué hacer si pagas en efectivo y qué revela del futuro del dinero.
Los estadios del Mundial 2026 no aceptan efectivo: solo tarjeta y pago móvil. Cómo funciona, qué hacer si pagas en efectivo y qué revela del futuro del dinero. Reportaje.
LAS 6 PREGUNTAS
| Dimensión | Detalle |
|---|---|
| Qué | El pago exclusivamente sin efectivo en los estadios del Mundial. |
| Quién | Los aficionados, los estadios anfitriones y Visa como socio de pagos. |
| Cuándo | Durante el torneo, del 11 de junio al 19 de julio de 2026. |
| Dónde | En los 16 estadios sede de EE.UU., México y Canadá. |
| Cómo | Con tarjeta, billetera móvil o tarjetas prepagadas de kioscos. |
| Por qué | Porque acelera las filas y aumenta el gasto, pero excluye a quien usa efectivo. |
Si va a un partido del Mundial con un fajo de billetes en el bolsillo, tiene un problema: no podrá comprar nada dentro del estadio. Los recintos del torneo operan sin efectivo —»cashless»—, lo que significa que la cerveza, el perro caliente, la camiseta y hasta el estacionamiento solo se pagan con tarjeta o con el teléfono. No es un detalle menor: es un cambio en la naturaleza del dinero que el Mundial pone a prueba ante millones de personas a la vez, y conviene entenderlo antes de llegar a la puerta.
El panorama es prácticamente uniforme. Estadios como el Gillette (Boston), el AT&T (Dallas), el SoFi (Los Ángeles), el Arrowhead (Kansas City) y el BC Place (Vancouver) ya funcionan completamente sin efectivo, y el resto de las dieciséis sedes opera o se espera que opere igual durante el torneo. Solo se aceptan tarjetas de crédito y débito y pagos móviles como Apple Pay o Google Pay. El dinero en efectivo, simplemente, no circula dentro del recinto.
¿Y quién llega con efectivo? Para eso existe la solución que conviene conocer: los kioscos «cash-to-card», o cajeros inversos. Son máquinas repartidas por el estadio donde se introduce el efectivo y se obtiene a cambio una tarjeta prepagada —normalmente Visa— que sí funciona dentro y, a veces, fuera del recinto. Es el puente para quien no tiene tarjeta o prefiere manejar billetes: no se queda fuera del sistema, pero debe dar un paso extra. Para el visitante internacional, que llega de un país con otra moneda, ese kiosco puede ser la diferencia entre comprar o quedarse con las ganas.
Detrás de todo esto hay una infraestructura y un porqué. Visa es el socio oficial de pagos del Mundial, y toda transacción sin efectivo dentro de los estadios y las zonas oficiales corre por su red, pensada para que aficionados de 48 países gasten sin chocar con barreras de moneda. La razón del modelo es doble y honesta: por un lado, agiliza las filas —pagar con un toque es más rápido que dar y recibir cambio, y en un entrertiempo de quince minutos eso importa—; por otro, y esto rara vez se dice en voz alta, el pago sin fricción hace que la gente gaste más. Tocar una tarjeta cuesta, psicológicamente, menos que entregar billetes contados. La comodidad del aficionado y el interés comercial del organizador apuntan, aquí, en la misma dirección.
El inciso trasciende el fútbol. El Mundial sin efectivo es un ensayo a gran escala de hacia dónde va el dinero: cada vez más eventos, comercios y ciudades empujan hacia lo digital, y un torneo que mueve a millones normaliza esa transición ante el mundo entero. Tiene ventajas reales —velocidad, seguridad, menos manejo de caja— pero también deja una pregunta que conviene no perder de vista: qué pasa con quien no tiene tarjeta, no confía en lo digital o depende del efectivo para controlar su gasto. La respuesta del Mundial es el kiosco que convierte billetes en tarjeta; la respuesta de la sociedad, todavía se está escribiendo. Por ahora, el consejo es práctico: si va al estadio, lleve su tarjeta o su teléfono cargado, y deje los billetes para el camino.
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