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La gobernación, abierta. Michelle Lujan Grisham no puede repostularse a un tercer mandato consecutivo.
La demócrata Deb Haaland ganó la nominación de su partido el 2 de junio con cerca del 72% frente al 28% del fiscal de distrito del condado de Bernalillo, Sam Bregman. Haaland, miembro del pueblo Laguna, fue representante federal y secretaria del Interior. De ganar en noviembre, sería la primera mujer indígena en gobernar un estado.
Su rival republicano es Gregg Hull, exalcalde de Rio Rancho, que se impuso a Duke Rodríguez y a Doug Turner.
El escaño del Senado que ocupa Ben Ray Luján, elegido en 2020 con cerca del 52% para suceder a Tom Udall. Busca un segundo mandato completo.
Los tres escaños de la Cámara de Representantes.
Nuevo México tiene una particularidad de procedimiento: gobernador y vicegobernador se nominan en primarias separadas y después compiten juntos en una sola fórmula.
Aquí está el dato que define al estado. Los latinos son alrededor del 45% del electorado elegible de Nuevo México, la proporción más alta de cualquier estado. Y es el único estado del país donde los latinos superan a los blancos no hispanos como grupo con mayor peso en el electorado elegible.
Hay una segunda cifra menos citada y igual de reveladora: el 66% de los hispanos de Nuevo México son elegibles para votar. Es también la proporción más alta del país, muy por encima del promedio nacional, que ronda la mitad.
La razón es histórica. Buena parte de la población hispana de Nuevo México no llegó por migración reciente sino que desciende de familias asentadas antes de que el territorio fuera parte de Estados Unidos. Es un electorado con generaciones de ciudadanía acumulada, no con la estructura de un estado de migración reciente.
Nuevo México se cita constantemente como prueba del peso del voto latino, y casi siempre por el motivo equivocado.
Su valor analítico no está en el tamaño del bloque. En cifras absolutas, Nuevo México aporta pocos latinos elegibles comparado con California o Texas, y solo tres escaños de la Cámara.
Su valor está en que es el único lugar del país donde puede observarse cómo vota un electorado latino sin la brecha entre población y ciudadanía que define a los demás estados. En Texas o en Arizona, una parte sustancial de la población latina no puede votar. En Nuevo México, dos de cada tres sí.
Eso lo convierte en el laboratorio de una pregunta que ningún otro estado permite formular con limpieza: cómo se comporta el electorado latino cuando la barrera de la elegibilidad deja de ser la variable dominante.
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